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- Tendinitis del Manguito Rotador
MANUAL DE EMERGENCIAS MENORES La tendinitis del manguito rotador es la inflamación de los tendones que conforman el manguito rotador, un grupo de cuatro músculos (supraespinoso, infraespinoso, redondo menor y subescapular) que estabilizan y permiten los movimientos del hombro. Esta condición es comúnmente causada por el sobreuso del hombro, movimientos repetitivos por encima de la cabeza o el desgaste relacionado con la edad. Si no se trata, puede progresar a desgarros tendinosos o síndrome de pinzamiento. Diagnóstico El diagnóstico se basa en una historia clínica de dolor en el hombro que empeora con movimientos por encima de la cabeza o al levantar objetos. El dolor suele intensificarse durante la noche y puede irradiarse por el brazo. El examen físico incluye pruebas como la prueba de Jobe (para evaluar el supraespinoso), la prueba de Neer y la prueba de Hawkins, que reproducen el dolor al comprimir los tendones inflamados. La resonancia magnética (RM) o la ecografía son útiles para confirmar el diagnóstico y evaluar el grado de inflamación o daño tendinoso. Diagnóstico Diferencial Patología Características Síndrome de pinzamiento Dolor durante movimientos por encima del hombro, con compresión de los tendones del manguito rotador Bursitis subacromial Dolor y sensibilidad en la parte superior del hombro, con inflamación de la bursa Desgarro del manguito rotador Dolor agudo con debilidad significativa, especialmente al elevar el brazo Tendinitis bicipital Dolor en la parte anterior del hombro, en especial con movimientos de flexión o supinación Capsulitis adhesiva (hombro congelado) Dolor severo y rigidez, con limitación en todos los rangos de movimiento Manejo de Emergencia El manejo inicial se enfoca en aliviar el dolor y reducir la inflamación. Se administran antiinflamatorios no esteroideos (AINE) y puede aplicarse hielo en el área afectada durante las primeras 48 horas. En casos de dolor intenso, puede considerarse una inyección de corticosteroides en el espacio subacromial para reducir la inflamación. Es importante recomendar reposo y evitar actividades que agraven el dolor, como levantar objetos o realizar movimientos repetitivos por encima del hombro. Tratamiento Definitivo El tratamiento definitivo de la tendinitis del manguito rotador incluye fisioterapia para fortalecer los músculos del hombro, mejorar el rango de movimiento y corregir la mecánica articular. Los ejercicios de estiramiento son esenciales para evitar la rigidez y mejorar la flexibilidad. En casos más severos o aquellos que no mejoran con tratamiento conservador, puede ser necesaria una artroscopía para tratar el tendón inflamado, eliminar tejido dañado o reparar un desgarro parcial. La rehabilitación postoperatoria es fundamental para restaurar la función del hombro y prevenir futuras lesiones.
- Bursitis Subacromial
MANUAL DE EMERGENCIAS MENORES La bursitis subacromial es la inflamación de la bursa subacromial, una pequeña bolsa llena de líquido que actúa como amortiguador entre el acromion (parte de la escápula) y los tendones del manguito rotador en el hombro. Esta condición puede ser causada por sobreuso, movimientos repetitivos del hombro, traumatismos o enfermedades inflamatorias como la artritis reumatoide. La inflamación de la bursa provoca dolor en el hombro, especialmente al levantar el brazo, y puede limitar el movimiento si no se trata adecuadamente. Diagnóstico El diagnóstico se basa en la presencia de dolor en la parte lateral o superior del hombro, especialmente al elevar el brazo o realizar movimientos por encima de la cabeza. El dolor suele empeorar por la noche o tras la actividad física. Durante el examen físico, pruebas como la de Neer y Hawkins reproducen el dolor al comprimir la bursa. La ecografía o la resonancia magnética (RM) pueden ser útiles para visualizar la bursa inflamada y descartar otras condiciones, como desgarros del manguito rotador o síndrome de pinzamiento subacromial. Diagnóstico Diferencial Patología Características Síndrome de pinzamiento Dolor con movimientos por encima del hombro, asociado a compresión del manguito rotador Desgarro del manguito rotador Dolor agudo con debilidad significativa al levantar el brazo Tendinitis bicipital Dolor en la parte anterior del hombro, asociado a flexión y supinación del brazo Capsulitis adhesiva (hombro congelado) Dolor severo y rigidez, con limitación en todos los rangos de movimiento Artrosis del hombro Dolor crónico, rigidez progresiva y reducción del rango de movilidad Manejo de Emergencia El manejo inicial incluye el uso de antiinflamatorios no esteroideos (AINE) para reducir la inflamación y el dolor. La aplicación de hielo durante las primeras 48 horas también puede ser útil. Si el dolor es intenso, una infiltración con corticosteroides en la bursa subacromial puede proporcionar un alivio rápido y eficaz. Se deben evitar los movimientos dolorosos, especialmente las actividades por encima de la cabeza. En casos agudos, puede utilizarse un cabestrillo temporal para inmovilizar el hombro. Tratamiento Definitivo El tratamiento definitivo suele ser conservador e incluye fisioterapia para mejorar el rango de movimiento y fortalecer los músculos del manguito rotador. El objetivo es reducir la presión sobre la bursa y prevenir la recurrencia. En casos crónicos o recurrentes que no responden al tratamiento conservador, puede considerarse la cirugía artroscópica para extirpar la bursa inflamada o corregir problemas subyacentes, como osteofitos o pinzamiento subacromial. La rehabilitación postoperatoria es esencial para restaurar la función del hombro y prevenir complicaciones.
- Síndrome de Pinzamiento (Impingement Syndrome)
MANUAL DE EMERGENCIAS MENORES El síndrome de pinzamiento, también conocido como síndrome de pinzamiento subacromial, ocurre cuando los tendones del manguito rotador o la bursa subacromial se comprimen contra el arco coracoacromial durante los movimientos del hombro, especialmente durante la elevación. Esta compresión provoca irritación, inflamación y puede derivar en lesiones más graves, como tendinitis, bursitis o desgarros tendinosos. Es común en personas que realizan movimientos repetitivos por encima de la cabeza, como deportistas y trabajadores manuales. Diagnóstico El diagnóstico se basa en la historia clínica de dolor en la parte anterior o lateral del hombro, particularmente al levantar el brazo por encima del nivel del hombro. El dolor suele empeorar por la noche o tras actividades repetitivas. El examen físico incluye pruebas como la de Neer y Hawkins, que reproducen el dolor al comprimir los tendones del manguito rotador. La ecografía o la resonancia magnética (RM) permiten confirmar la inflamación, el engrosamiento tendinoso o la presencia de bursitis. Diagnóstico Diferencial Patología Características Desgarro del manguito rotador Dolor agudo con debilidad significativa al elevar el brazo, más intenso que el pinzamiento Bursitis subacromial Dolor localizado en la parte superior del hombro, frecuentemente coexistente con pinzamiento Tendinitis bicipital Dolor en la parte anterior del hombro, especialmente con flexión y supinación del brazo Capsulitis adhesiva (hombro congelado) Rigidez severa y dolor con limitación de movimiento en todas las direcciones Artrosis del hombro Dolor crónico y rigidez, con limitación progresiva del rango de movimiento Manejo de Emergencia El manejo de emergencia del síndrome de pinzamiento se centra en el alivio del dolor y la reducción de la inflamación. Se administran antiinflamatorios no esteroideos (AINE), y la aplicación de hielo ayuda a disminuir la inflamación. En casos más severos, puede considerarse una infiltración con corticosteroides en el espacio subacromial para un alivio rápido. Es importante evitar las actividades que agravan los síntomas, como los movimientos repetitivos por encima de la cabeza. Si el dolor es intenso, puede utilizarse una inmovilización temporal del brazo con un cabestrillo. Tratamiento Definitivo El tratamiento definitivo es conservador en la mayoría de los casos. Incluye fisioterapia para fortalecer los músculos del manguito rotador y mejorar la mecánica del hombro. Los ejercicios de estiramiento y movilidad son esenciales para prevenir la rigidez y la recurrencia de los síntomas. En los casos que no mejoran con tratamiento conservador, puede ser necesaria una cirugía artroscópica para descomprimir el espacio subacromial, eliminar osteofitos o reparar el tendón afectado. La rehabilitación postoperatoria es clave para restaurar la función y prevenir la recurrencia del síndrome.
- Ruptura del Tendón del Bíceps
MANUAL DE EMERGENCIAS MENORES Una ruptura del tendón del bíceps puede afectar tanto la cabeza larga del bíceps (en el hombro) como el tendón distal (cerca del codo). Las rupturas de la cabeza larga son más comunes y suelen deberse al uso repetitivo o traumatismos. Las rupturas del tendón distal del bíceps son menos frecuentes pero más graves, y ocurren típicamente durante esfuerzos intensos, como al levantar objetos pesados. Los síntomas incluyen dolor agudo, deformidad visible (signo de “Popeye”) y pérdida de fuerza. Diagnóstico El diagnóstico se basa en la historia clínica de un evento traumático, con dolor agudo en la zona afectada seguido de debilidad o incapacidad para flexionar el codo o supinar el antebrazo. En las rupturas proximales, puede observarse una “protuberancia” visible en la parte inferior del brazo, correspondiente al músculo retraído (signo de Popeye). Pruebas físicas como la prueba de Ludington pueden confirmar una ruptura proximal. Las rupturas distales generan una pérdida significativa de fuerza, especialmente durante movimientos de supinación (palma hacia arriba). La ecografía o la resonancia magnética (RM) permiten confirmar el grado de ruptura y diferenciar entre desgarros parciales o completos. Diagnóstico Diferencial Patología Características Desgarro del manguito rotador Dolor y debilidad en el hombro, especialmente al elevar el brazo, sin deformidad del bíceps Tendinitis bicipital Dolor en la parte anterior del hombro, sin deformidad visible ni gran debilidad Esguince del ligamento colateral medial Dolor en el codo tras esfuerzo, sin pérdida significativa de fuerza del bíceps Luxación del tendón del bíceps Desplazamiento del tendón con chasquido al mover el brazo, sin ruptura completa Contusión muscular Dolor en el bíceps tras trauma, sin pérdida funcional ni deformidad Manejo de Emergencia El manejo inicial incluye la inmovilización del brazo afectado con un cabestrillo para aliviar el dolor y evitar el movimiento. Se administran antiinflamatorios no esteroideos (AINE) y analgésicos para el control del dolor. En casos de ruptura distal o pérdida funcional significativa, se requiere derivación urgente para evaluación quirúrgica. La aplicación de hielo durante las primeras horas puede ayudar a reducir la inflamación. Tratamiento Definitivo El tratamiento depende del tipo y la gravedad de la ruptura: Rupturas proximales (cabeza larga del bíceps) : Suelen manejarse de forma conservadora, ya que puede mantenerse la función general del bíceps. El tratamiento incluye reposo, fisioterapia para recuperar fuerza y movilidad, y AINE para el control del dolor. Rupturas distales (cerca del codo) : Requieren intervención quirúrgica debido a la pérdida funcional significativa. La reparación quirúrgica consiste en reinsertar el tendón en el radio mediante suturas o anclajes óseos. La recuperación postoperatoria incluye inmovilización seguida de fisioterapia para restaurar la movilidad y la fuerza. La rehabilitación es fundamental en ambos casos para prevenir complicaciones como debilidad persistente o rigidez articular.
- Lesión del Manguito Rotador
MANUAL DE EMERGENCIAS MENORES El manguito rotador es un grupo de cuatro músculos y sus tendones (supraespinoso, infraespinoso, redondo menor y subescapular) que rodean la cabeza del húmero y estabilizan la articulación del hombro. Las lesiones del manguito rotador son frecuentes e incluyen tendinitis, desgarros parciales o completos, y suelen ser causadas por movimientos repetitivos del brazo, traumatismos directos o envejecimiento. Son comunes en deportistas, trabajadores manuales y personas mayores. Diagnóstico Se sospecha la lesión cuando hay dolor en el hombro, especialmente al levantar el brazo o realizar actividades por encima de la cabeza. El dolor suele acompañarse de debilidad y limitaciones funcionales, especialmente en la rotación y abducción del hombro. Las pruebas de exploración física, como la prueba de Jobe (para el supraespinoso), la prueba de Neer (impingement) y la prueba de Hawkins, ayudan a identificar la lesión. El diagnóstico se confirma mediante ecografía o resonancia magnética (RM), que permiten evaluar el grado del desgarro y el estado del tendón. Diagnóstico Diferencial Patología Características Tendinitis bicipital Dolor en la parte anterior del hombro, especialmente con flexión y supinación Bursitis subacromial Dolor localizado en la parte superior del hombro, al elevar el brazo Luxación del hombro Deformidad visible tras trauma, con movilidad limitada Artrosis del hombro Dolor crónico, rigidez y pérdida progresiva de movilidad Fractura del cuello humeral Dolor agudo tras trauma, con deformidad y dificultad para mover el brazo Manejo de Emergencia En el contexto de urgencias, se debe inmovilizar el hombro afectado con un cabestrillo para reducir el dolor y limitar el movimiento. Se administran analgésicos y antiinflamatorios no esteroideos (AINE). En casos de desgarros agudos tras un trauma, se debe derivar al paciente para estudios de imagen y evaluación especializada. La aplicación de hielo durante las primeras 48 horas puede ayudar a reducir la inflamación. Tratamiento Definitivo El tratamiento depende de la gravedad de la lesión: Lesiones leves (tendinitis o desgarros parciales) : El manejo conservador incluye reposo, AINE, fisioterapia para fortalecer los músculos del hombro y mejorar la movilidad, y modificaciones en las actividades que provocan dolor. Lesiones graves (desgarros completos o crónicos) : Pueden requerir tratamiento quirúrgico, como reparación artroscópica del tendón. En casos severos o degenerativos, se puede considerar una artroplastia de hombro (reemplazo protésico). La fisioterapia postoperatoria es fundamental para recuperar la movilidad y función del hombro. En todos los casos, la rehabilitación es esencial para recuperar la fuerza y prevenir recurrencias o complicaciones como rigidez articular o debilidad persistente.
- Lesión de la Articulación Acromioclavicular - Desgarro
MANUAL DE EMERGENCIAS MENORES Una lesión de la articulación acromioclavicular (AC), comúnmente conocida como dislocación o desgarro de la articulación AC, ocurre cuando los ligamentos que estabilizan esta articulación se estiran o se rompen, lo que provoca una separación entre la clavícula y el acromion de la escápula. Esta lesión suele producirse por caídas directas sobre el hombro, como las que se observan en deportes de contacto o accidentes en bicicleta. Los desgarros de la articulación AC se clasifican en diferentes grados según la gravedad del daño ligamentoso y el grado de desplazamiento óseo. Diagnóstico El diagnóstico se basa en la historia de un traumatismo directo sobre el hombro, con síntomas como dolor localizado en la parte superior del hombro, inflamación y, en casos graves, una deformidad visible (elevación de la clavícula, conocida como “signo de tecla de piano”). La exploración física incluye la palpación de la articulación AC, que reproduce el dolor. Las radiografías en proyección anteroposterior y axial del hombro ayudan a clasificar la lesión según el grado de separación o desplazamiento. Clasificación de la Lesión AC Grado I : Esguince de los ligamentos AC sin desplazamiento visible. Grado II : Ruptura del ligamento AC con desplazamiento mínimo de la clavícula. Grado III : Ruptura de los ligamentos AC y coracoclaviculares, con desplazamiento completo de la clavícula. Grados IV-VI : Desplazamientos más severos, con posible daño a tejidos circundantes y desplazamiento hacia estructuras adyacentes. Diagnóstico Diferencial Patología Características Fractura de clavícula Dolor en la parte superior del hombro, deformidad palpable sobre la clavícula Desgarro del manguito rotador Debilidad y dolor al levantar el brazo Luxación glenohumeral Deformidad y desplazamiento de la cabeza humeral fuera de la cavidad glenoidea Tendinitis bicipital Dolor en la parte anterior del hombro sin deformidad visible Contusión del hombro Dolor tras traumatismo, sin deformidad ni desplazamiento óseo visible Manejo de Emergencia El manejo inicial incluye inmovilizar el brazo afectado con un cabestrillo para aliviar el dolor, administrar analgésicos y antiinflamatorios no esteroideos (AINEs) y aplicar hielo para reducir la inflamación. En lesiones de grado I y II, se recomienda reposo y seguimiento ambulatorio. Para lesiones de grado III o superiores, especialmente con deformidad significativa o compromiso neurovascular, se requiere derivación a un cirujano ortopédico. Tratamiento Definitivo El tratamiento depende de la gravedad de la lesión: Grados I y II : Manejo conservador con reposo, hielo, analgésicos y fisioterapia progresiva para restaurar el rango de movimiento y fortalecer la musculatura del hombro. La recuperación suele tardar de 4 a 6 semanas. Grado III : Puede tratarse de forma conservadora o quirúrgica, dependiendo de la edad del paciente, nivel de actividad, y presencia de inestabilidad o dolor persistente. Grados IV a VI : Generalmente requieren cirugía para reducir la clavícula y estabilizar la articulación mediante placas o tornillos. La rehabilitación postoperatoria es esencial para restaurar la función completa del hombro y prevenir rigidez o debilidad. La fisioterapia es crucial en todos los grados de lesión para recuperar la movilidad y fuerza del hombro.
- Lesiones de Tejidos Blandos del Hombro
MANUAL DE EMERGENCIAS MENORES Las lesiones de tejidos blandos del hombro implican daño a los músculos, tendones, ligamentos y bursas que rodean y estabilizan la articulación del hombro. Estas lesiones son comunes debido a la complejidad y movilidad de esta articulación, y pueden deberse al sobreuso, movimientos repetitivos, traumatismos directos o envejecimiento. Entre las lesiones más frecuentes se encuentran los desgarros del manguito rotador, lesiones del tendón del bíceps, luxaciones del hombro y bursitis subacromial. Diagnóstico El diagnóstico se basa en la historia clínica de dolor, limitación funcional o debilidad en el hombro, que puede empeorar con ciertos movimientos, como levantar o rotar el brazo. La exploración física incluye pruebas específicas como la prueba de Neer (para valorar pinzamiento subacromial) y la prueba de Jobe (para evaluar desgarros del tendón supraespinoso). La ecografía y la resonancia magnética (RM) son útiles para identificar desgarros del manguito rotador, bursitis o lesiones tendinosas. Diagnóstico Diferencial Patología Características Desgarro del manguito rotador Dolor y debilidad al levantar el brazo, con limitación funcional significativa Tendinitis bicipital Dolor en la parte anterior del hombro, especialmente al flexionar o supinar el brazo Bursitis subacromial Dolor en la parte superior del hombro, que empeora al elevar el brazo Luxación del hombro Dolor agudo con deformidad visible tras traumatismo o movimiento brusco Síndrome de pinzamiento Dolor crónico al levantar el brazo, sin desgarros visibles Manejo de Emergencia El manejo de emergencia incluye el control del dolor con medicamentos antiinflamatorios no esteroideos (AINEs) y analgésicos. Si se sospecha una lesión grave, como un desgarro tendinoso completo o una luxación, el hombro debe inmovilizarse temporalmente con un cabestrillo, y se debe derivar al paciente para evaluación adicional, incluyendo estudios por imágenes. También se recomienda aplicar hielo y reposo del hombro en la fase inicial. Tratamiento Definitivo El tratamiento definitivo depende del tipo de lesión. Las lesiones leves, como tendinitis o bursitis, suelen mejorar con fisioterapia, reposo, AINEs y modificaciones en las actividades. En casos de desgarros del manguito rotador o luxaciones recurrentes del hombro, puede ser necesaria una intervención quirúrgica para reparar los tejidos dañados o estabilizar la articulación. La fisioterapia es fundamental tanto en el manejo conservador como en la recuperación postoperatoria para restaurar la movilidad y prevenir recurrencias.
- Luxatio Erecta
MANUAL DE EMERGENCIAS MENORES La luxatio erecta es una luxación inferior del hombro extremadamente rara, en la que la cabeza del húmero se desplaza hacia abajo, saliendo de la cavidad glenoidea de la escápula. Esta lesión ocurre típicamente como resultado de una hiperabducción extrema del brazo, donde el húmero es forzado hacia arriba y sale de la articulación. Es una condición grave que a menudo se asocia con daño a estructuras neurovasculares, como el plexo braquial y la arteria axilar, y requiere atención médica inmediata. Diagnóstico El diagnóstico se evidencia por la posición característica del brazo: el paciente se presenta con el brazo elevado, completamente abducido y colocado por encima de la cabeza, como si estuviera permanentemente levantando el brazo. Además del dolor intenso y la imposibilidad de mover el brazo, suele observarse una deformidad visible del hombro. Las radiografías anteroposterior y axial del hombro confirman la luxación inferior de la cabeza humeral, que aparece por debajo de la cavidad glenoidea. Diagnóstico Diferencial Patología Características Luxación anterior del hombro Brazo en abducción y rotación externa, con deformidad anterior visible Luxación posterior del hombro Brazo en aducción y rotación interna, con deformidad menos evidente Fractura del cuello humeral Deformidad del hombro sin pérdida completa del contacto articular Desgarro del manguito rotador Dolor y debilidad en el hombro, sin luxación ni deformidad Lesión del plexo braquial Dolor y debilidad en el brazo, pero sin desplazamiento óseo Manejo de Emergencia El manejo de emergencia consiste en la reducción urgente de la luxación para prevenir daño adicional a nervios y vasos sanguíneos. La reducción se realiza típicamente bajo sedación o anestesia, utilizando técnicas suaves de tracción para reposicionar la cabeza humeral en la cavidad glenoidea. Después de la reducción, es fundamental evaluar la función neurovascular, prestando especial atención al plexo braquial y a la arteria axilar, que pueden haber sido comprometidos. También se deben realizar radiografías post-reducción para confirmar el alineamiento adecuado y descartar fracturas asociadas. Tratamiento Definitivo El tratamiento definitivo depende de la estabilidad del hombro después de la reducción y de la presencia de lesiones asociadas. Tras una reducción exitosa, el hombro se inmoviliza con un cabestrillo o férula durante 2 a 4 semanas, seguido de fisioterapia para recuperar el rango de movimiento y la fuerza. En casos de inestabilidad persistente o daño significativo de tejidos blandos, puede ser necesaria una reparación quirúrgica, como la estabilización del labrum o de los ligamentos. La rehabilitación es esencial para prevenir recurrencias y restaurar completamente la función del hombro.
- Luxación Posterior del Hombro
MANUAL DE EMERGENCIAS MENORES La luxación posterior del hombro es un tipo menos común de luxación de esta articulación, representando aproximadamente el 2-4% de todos los casos. Ocurre cuando la cabeza del húmero se desplaza hacia atrás, saliendo de la cavidad glenoidea de la escápula. Este tipo de luxación suele asociarse con traumatismos indirectos, como caídas sobre un brazo extendido en rotación interna o convulsiones eléctricas, que generan una fuerza que empuja la cabeza humeral hacia atrás. Debido a su presentación menos evidente, estas luxaciones a menudo se diagnostican tarde o se pasan por alto. Diagnóstico El diagnóstico clínico puede ser difícil porque la deformidad no es tan evidente como en las luxaciones anteriores. Los pacientes se presentan con dolor e importante limitación del movimiento del hombro, manteniendo el brazo en aducción y rotación interna. En el examen físico, hay una marcada rigidez a la rotación externa. Las radiografías anteroposterior y axial son esenciales para el diagnóstico, aunque también es útil la vista en “Y” de la escápula. En las radiografías puede observarse el “signo del bombillo”, donde la cabeza humeral aparece redondeada y simétrica debido a la rotación interna. Diagnóstico Diferencial Patología Características Luxación anterior del hombro Deformidad visible, brazo en abducción y rotación externa Fractura del cuello humeral Deformidad del hombro sin luxación articular Desgarro del manguito rotador Dolor y debilidad en el hombro sin luxación visible Luxación acromioclavicular Deformidad en la parte superior del hombro, sin desplazamiento humeral Contusión del hombro Dolor leve y limitación sin deformidad o luxación significativa Manejo de Emergencia El manejo de emergencia incluye la reducción cerrada de la luxación, que suele realizarse bajo sedación o anestesia. La reducción puede lograrse con tracción y maniobras de rotación externa, aunque es más difícil que en las luxaciones anteriores. Es fundamental realizar una evaluación neurovascular exhaustiva antes y después de la reducción para descartar daño al plexo braquial o a los vasos sanguíneos. Una vez reducida la luxación, se confirma la posición con radiografías y se inmoviliza el hombro con cabestrillo o férula durante 3 a 6 semanas. Tratamiento Definitivo El tratamiento definitivo depende de la estabilidad del hombro tras la reducción y de la presencia de lesiones asociadas. En luxaciones no complicadas, el manejo conservador consiste en inmovilización seguida de fisioterapia para recuperar la movilidad y la fuerza muscular. En casos de luxaciones crónicas o recurrentes, o si hay lesiones asociadas como fracturas de la cabeza humeral o del labrum glenoideo (lesión de Bankart inversa), puede ser necesaria una cirugía. Esta puede incluir estabilización artroscópica o reparación capsulolabral para prevenir la inestabilidad futura.
- Luxación Anterior del Hombro
MANUAL DE EMERGENCIAS MENORES La luxación anterior del hombro es el tipo más común de luxación de esta articulación, representando aproximadamente el 95% de todos los casos. Ocurre cuando la cabeza del húmero se desplaza hacia adelante, fuera de la cavidad glenoidea de la escápula. Esta lesión suele producirse por una caída sobre el brazo extendido, un golpe directo o una combinación de abducción, extensión y rotación externa forzada del brazo. Las luxaciones anteriores pueden dañar estructuras cercanas, como el nervio axilar, el labrum glenoideo (lesión de Bankart) o la cabeza humeral (lesión de Hill-Sachs). Diagnóstico El diagnóstico se basa en antecedentes de trauma seguidos de dolor agudo, deformidad visible del hombro (pérdida del contorno redondeado) e incapacidad o dificultad para mover el brazo. En la luxación anterior, el brazo suele estar ligeramente en abducción y rotación externa. El examen físico incluye una evaluación neurovascular, prestando especial atención al nervio axilar, que puede resultar lesionado. Las radiografías anteroposterior y axial del hombro son necesarias para confirmar la luxación y descartar fracturas asociadas. Diagnóstico Diferencial Patología Características Luxación posterior del hombro Dolor y deformidad con rotación interna del brazo; menos frecuente Fractura del cuello humeral Deformidad en el hombro, sin luxación completa de la articulación Desgarro del manguito rotador Debilidad y dolor en el hombro, sin deformidad visible Luxación acromioclavicular Deformidad en la parte superior del hombro, sin desplazamiento humeral Contusión del hombro Dolor y limitación leve, sin desplazamiento ni deformidad significativa Manejo de Emergencia El manejo inmediato incluye la reducción cerrada de la luxación para restaurar la alineación anatómica. Se pueden utilizar técnicas como Kocher, Hipócrates o Stimson, según la experiencia del profesional, con sedación o anestesia local. Es esencial evaluar la función neurovascular antes y después de la reducción. Una vez reducida la luxación, se debe inmovilizar el hombro con un cabestrillo o férula durante 2 a 4 semanas. Se deben realizar radiografías posteriores a la reducción para confirmar la correcta alineación y descartar fracturas. Tratamiento Definitivo El tratamiento definitivo depende de la presencia de lesiones asociadas y de la estabilidad de la articulación. En luxaciones anteriores no complicadas, el manejo conservador con inmovilización y fisioterapia suele ser suficiente. La rehabilitación temprana se enfoca en recuperar el rango de movimiento y la fuerza muscular.
- Luxaciones de Hombro
MANUAL DE EMERGENCIAS MENORES Una luxación de hombro ocurre cuando la cabeza del húmero se desplaza fuera de la cavidad glenoidea de la escápula, causando dolor agudo y pérdida de movilidad. Es la luxación de articulación grande más común, representando el 50% de todas las luxaciones articulares. La alta movilidad del hombro lo hace inherentemente inestable, lo que lo predispone a este tipo de lesiones, especialmente durante actividades deportivas o accidentes. Las luxaciones pueden ser anteriores (las más frecuentes), posteriores o inferiores, según la dirección del desplazamiento. Diagnóstico El diagnóstico se basa en antecedentes de traumatismo o movimiento brusco, con síntomas como dolor intenso, deformidad visible (el hombro aparece “hundido” en las luxaciones anteriores) e incapacidad para mover el brazo. La evaluación clínica revela la pérdida del contorno redondeado del hombro. Las radiografías anteroposterior y axial confirman la luxación, ayudan a identificar su dirección y descartar fracturas asociadas, como la fractura de Bankart o la lesión de Hill-Sachs, comunes en luxaciones anteriores. Diagnóstico Diferencial Patología Características Fractura de cabeza humeral Dolor y deformidad similares, pero sin luxación articular Desgarro del manguito rotador Dolor y debilidad en el hombro sin deformidad visible Luxación acromioclavicular Deformidad en la parte superior del hombro, sin desplazamiento humeral Tendinitis bicipital Dolor anterior en el hombro sin deformidad ni pérdida completa de movilidad Contusión del hombro Dolor tras traumatismo, con movilidad preservada y sin desplazamiento óseo Manejo de Emergencia El manejo inicial en urgencias consiste en la reducción inmediata de la luxación para restablecer la alineación anatómica y aliviar el dolor. La reducción puede realizarse mediante técnicas manuales, como los métodos de Kocher o Hipócrates, bajo sedación o anestesia local. Es fundamental evaluar el estado neurovascular (particularmente el nervio axilar) antes y después de la reducción. Tras una reducción exitosa, se realizan radiografías para confirmar la alineación adecuada y se inmoviliza el hombro con un cabestrillo o férula durante 2 a 4 semanas para permitir la cicatrización de los tejidos blandos. Tratamiento Definitivo El tratamiento definitivo depende de la estabilidad del hombro tras la reducción y de la presencia de lesiones asociadas. En pacientes jóvenes con luxaciones recurrentes, o en casos con lesiones significativas (por ejemplo, fractura de Bankart o lesión de Hill-Sachs), puede ser necesaria la cirugía para estabilizar la articulación mediante reparación del labrum o la cápsula articular. En pacientes mayores o sin recurrencias, el tratamiento conservador con inmovilización seguido de fisioterapia suele ser efectivo para recuperar la fuerza y el rango de movimiento. La rehabilitación es esencial para prevenir inestabilidad crónica o nuevas luxaciones.
- Fractura Diafisaria del Húmero
MANUAL DE EMERGENCIAS MENORES Una fractura diafisaria del húmero afecta la porción media del hueso del brazo y puede producirse por traumatismo directo (como golpes o accidentes de tráfico) o traumatismo indirecto (caídas sobre el brazo extendido). Estas fracturas representan entre el 3 y el 5% de todas las fracturas y pueden asociarse con lesiones neurovasculares, especialmente del nervio radial, lo que puede causar dificultad para extender la muñeca y los dedos (caída de la muñeca). Diagnóstico El diagnóstico se basa en antecedentes de traumatismo, con síntomas como dolor intenso, deformidad visible en el brazo y movilidad anormal o crepitación en el sitio de la fractura. Puede haber entumecimiento o debilidad en la mano si el nervio radial está comprometido. Las radiografías anteroposterior y lateral del húmero son esenciales para confirmar la fractura, su localización y el grado de desplazamiento. Es crucial realizar una evaluación neurovascular completa del brazo. Diagnóstico Diferencial Patología Características Fractura supracondílea del húmero Fractura en el húmero distal, común en niños, con deformidad visible Lesión del plexo braquial Dolor, debilidad y entumecimiento en el brazo, sin fractura visible Luxación de codo Deformidad en el codo, con incapacidad para mover la articulación Fractura del cuello quirúrgico del húmero Afecta el húmero proximal, no la diáfisis, con deformidad cerca del hombro Contusión ósea Dolor tras trauma sin fractura visible en radiografías Manejo de Emergencia En casos de emergencia, el brazo afectado debe inmovilizarse con una férula o cabestrillo para estabilizar la fractura y aliviar el dolor. Se administran analgésicos y medicamentos antiinflamatorios no esteroides (AINEs) para el control del dolor. Una evaluación neurovascular detallada es fundamental, ya que el nervio radial es particularmente vulnerable en este tipo de fractura. Si hay signos de compromiso neurovascular o fracturas abiertas, se requiere intervención quirúrgica urgente. Tratamiento Definitivo El tratamiento definitivo depende del tipo de fractura y de si está desplazada. Las fracturas no desplazadas pueden manejarse de forma conservadora con inmovilización mediante férula o yeso funcional durante 8 a 12 semanas, seguida de fisioterapia para recuperar el rango de movimiento y la fuerza. Las fracturas desplazadas, inestables o aquellas asociadas a lesión del nervio radial pueden requerir reducción abierta y fijación interna (RAFI) con placas y tornillos o clavos intramedulares. La recuperación incluye rehabilitación temprana para prevenir rigidez articular y atrofia muscular, así como seguimiento de la función nerviosa si el nervio radial estuvo comprometido.
