top of page

RESULTADOS DE LA BÚSQUEDA

Search this site

Se encontraron 3568 resultados sin ingresar un término de búsqueda

  • Lesiones de Tejidos Blandos de la Mano

    MANUAL DE EMERGENCIAS MENORES Las lesiones de tejidos blandos de la mano incluyen daños a tendones, ligamentos, músculos, nervios y piel, y suelen ser causadas por cortes, golpes, caídas o movimientos repetitivos. Estas lesiones pueden variar desde contusiones y esguinces leves hasta desgarros ligamentarios, rupturas tendinosas y laceraciones, que pueden comprometer la función motora y sensitiva de la mano. Diagnóstico El diagnóstico se basa en los antecedentes del trauma, observación de hinchazón, hematomas, pérdida de función motora o sensitiva y dolor localizado. El examen físico es esencial para evaluar la integridad de tendones, ligamentos y nervios. Pueden requerirse estudios de imagen como ecografía o resonancia magnética para determinar la extensión del daño a los tejidos blandos. Diagnóstico Diferencial Condición Diferencias Clave Fractura ósea de la mano Dolor localizado con crepitación ósea, visible en radiografías. Esguince ligamentoso Dolor e inestabilidad articular sin daño tendinoso ni fractura. Rotura tendinosa Dificultad o imposibilidad para mover activamente el dedo o la mano. Infección de la mano (tenosinovitis infecciosa) Hinchazón, calor y dolor localizado con antecedentes de laceración o herida penetrante. Manejo de Emergencia Inmovilización inmediata de la mano para prevenir mayor daño. Aplicación de hielo y elevación de la mano para reducir la hinchazón. Administración de analgésicos y antiinflamatorios para el control del dolor. En caso de laceraciones, limpieza y desinfección de la herida, con sutura si es necesario. Derivación a un especialista si se sospecha daño tendinoso o nervioso para evaluación quirúrgica. Tratamiento Definitivo El tratamiento varía según la gravedad de la lesión. Las lesiones leves pueden requerir inmovilización y reposo, mientras que los desgarros tendinosos, rupturas ligamentarias o daño nervioso pueden necesitar reparación quirúrgica. Tras la cirugía o inmovilización, la rehabilitación mediante fisioterapia es esencial para restaurar la movilidad, fuerza y función de la mano.

  • Luxación de la Articulación Metacarpofalángica (MCF) del Pulgar

    MANUAL DE EMERGENCIAS MENORES Una luxación de la articulación metacarpofalángica (MCF) del pulgar ocurre cuando las superficies articulares del metacarpiano y de la primera falange se separan. Generalmente es causada por una hiperextensión o abducción forzada, como una caída sobre el pulgar o un traumatismo directo. La luxación puede ser completa o incompleta y puede implicar daño a los ligamentos colaterales. Diagnóstico El diagnóstico se basa en la observación de una deformidad visible, dolor intenso, incapacidad para mover el pulgar e hinchazón. Las radiografías son esenciales para confirmar la luxación, evaluar la posición del desplazamiento articular y descartar fracturas asociadas. Diagnóstico Diferencial Condición Diferencias Clave Fractura-luxación de Bennett Fractura intraarticular en la base del primer metacarpiano con desplazamiento de un fragmento óseo. Esguince del ligamento colateral cubital Dolor localizado sin desplazamiento óseo en radiografías; posible inestabilidad articular. Subluxación del pulgar Desplazamiento articular parcial, con menor deformidad visible. Luxación interfalángica del pulgar Afecta la articulación entre las falanges, no la MCF; deformidad en otra zona del pulgar. Manejo de Emergencia Inmovilización inmediata del pulgar en su posición deformada, evitando cualquier manipulación forzada que pueda agravar la lesión. Administración de analgésicos y antiinflamatorios para el control del dolor. Reducción cerrada de la luxación bajo anestesia local o sedación, utilizando maniobras específicas para reposicionar correctamente la articulación. Radiografías posteriores a la reducción para confirmar la alineación exitosa de la articulación. Inmovilización con férula o yeso, manteniendo el pulgar en ligera flexión para proteger los ligamentos y la articulación reducida. Tratamiento Definitivo En luxaciones no complicadas, la inmovilización con férula o yeso durante 3 a 4 semanas suele ser suficiente. En casos de inestabilidad, daño ligamentoso severo o imposibilidad de lograr una reducción cerrada, puede ser necesaria una intervención quirúrgica para reparar los ligamentos y estabilizar la articulación. La rehabilitación posterior a la inmovilización mediante fisioterapia es esencial para restaurar la movilidad, fuerza y estabilidad del pulgar.

  • Luxaciones del Pulgar

    MANUAL DE EMERGENCIAS MENORES Las luxaciones del pulgar ocurren cuando las superficies articulares de los huesos se separan, siendo más comunes en las articulaciones metacarpofalángica (MCF) o interfalángica (IF). Esta lesión suele ser causada por fuerzas severas de hiperextensión o abducción, como caídas sobre el pulgar o traumatismos directos. Se presenta con dolor, deformidad visible e imposibilidad de mover el pulgar. Diagnóstico El diagnóstico se basa en la observación clínica de la deformidad, dolor e hinchazón, junto con la incapacidad para mover el pulgar. Las radiografías confirman el diagnóstico al mostrar el desplazamiento de las superficies articulares y descartar fracturas asociadas. Diagnóstico Diferencial Condición Diferencias Clave Fractura del primer metacarpiano Línea de fractura visible en radiografías, con dolor localizado y mayor compromiso funcional. Esguince del pulgar Dolor e hinchazón sin evidencia de desplazamiento articular en radiografías. Pulgar del guardabosques Lesión del ligamento colateral cubital, potencialmente con fractura por avulsión. Subluxación del pulgar Desplazamiento parcial de la articulación sin separación completa de las superficies óseas. Manejo de Emergencia Inmovilización inmediata del pulgar en su posición deformada para evitar mayor daño. Aplicación de hielo para reducir la hinchazón y administración de analgésicos o antiinflamatorios para aliviar el dolor. Reducción cerrada de la luxación bajo anestesia local o sedación, utilizando técnicas precisas para evitar lesiones adicionales. Radiografías posteriores a la reducción para confirmar la alineación correcta de la articulación. Inmovilización con férula o yeso para proteger la articulación durante la recuperación. Tratamiento Definitivo Después de la reducción, el pulgar debe inmovilizarse entre 2 y 4 semanas, dependiendo de la gravedad. Si la luxación es inestable o está acompañada de lesión ligamentosa, puede ser necesaria una intervención quirúrgica para reparar los tejidos y estabilizar la articulación. La rehabilitación posterior con fisioterapia es esencial para restaurar la movilidad y fuerza del pulgar.

  • Fractura-Luxación de Bennett

    MANUAL DE EMERGENCIAS MENORES La fractura-luxación de Bennett es una fractura intraarticular en la base del primer metacarpiano (pulgar), que afecta la articulación carpometacarpiana (CMC). Esta fractura ocurre por un traumatismo directo, como una caída sobre el pulgar o un golpe fuerte, y se caracteriza por la separación de un fragmento óseo mientras el resto del metacarpiano se desplaza debido a la tracción de los tendones. Diagnóstico El diagnóstico se basa en antecedentes de trauma agudo, con dolor intenso en la base del pulgar, hinchazón y dificultad para moverlo. Las radiografías muestran una fractura en la base del primer metacarpiano y desplazamiento de la articulación CMC, confirmando la fractura-luxación. Diagnóstico Diferencial Condición Diferencias Clave Fractura de Rolando Fractura multifragmentaria en la base del primer metacarpiano, más compleja que la de Bennett. Luxación simple del primer metacarpiano Desplazamiento de la articulación CMC sin fractura visible en radiografías. Pulgar del guardabosques Lesión del ligamento colateral cubital sin fractura intraarticular. Esguince del pulgar Dolor e hinchazón sin fractura ni desplazamiento óseo. Manejo de Emergencia Inmovilización del pulgar y la muñeca con una férula tipo “spica” para evitar el movimiento. Administración de analgésicos y medicamentos antiinflamatorios para el control del dolor. Evaluación radiográfica para confirmar el diagnóstico y descartar lesiones asociadas. Si existe un desplazamiento significativo, puede intentarse una reducción cerrada bajo anestesia local o sedación, aunque estas fracturas suelen ser inestables. Tratamiento Definitivo La mayoría de los casos requieren tratamiento quirúrgico debido a la inestabilidad de la fractura. La cirugía consiste en la fijación con tornillos, agujas de Kirschner o placas para asegurar una alineación adecuada del metacarpiano. Tras la cirugía, el pulgar se inmoviliza durante 4 a 6 semanas. Una vez retirada la inmovilización, la fisioterapia es esencial para restaurar la movilidad y la función del pulgar.

  • Pulgar del Guardabosques con Fractura por Avulsión

    MANUAL DE EMERGENCIAS MENORES El "pulgar del guardabosques" con fractura por avulsión es una lesión del ligamento colateral cubital (LCC) de la articulación metacarpofalángica (MCF) del pulgar, causada por una fuerza excesiva de abducción. Ocurre cuando un pequeño fragmento óseo se desprende junto con el ligamento. Esta lesión es común en esquiadores y deportistas que sufren caídas con la mano extendida, lo que provoca tensión sobre el ligamento del pulgar. Diagnóstico El diagnóstico se basa en antecedentes de trauma, generalmente por hiperextensión o abducción forzada del pulgar. Los síntomas incluyen dolor en el lado interno del pulgar, hinchazón, inestabilidad y dificultad para agarrar objetos. Las radiografías revelan el fragmento óseo desprendido, confirmando la fractura por avulsión. Diagnóstico Diferencial Condición Diferencias Clave Esguince simple del pulgar Dolor sin evidencia de fractura ósea en radiografías y menor inestabilidad. Fractura de Bennett Fractura intraarticular en la base del primer metacarpiano sin compromiso primario del LCC. Luxación del pulgar Desplazamiento visible de la articulación sin fractura asociada. Rizartrosis Dolor crónico, rigidez y cambios degenerativos sin antecedentes de trauma agudo. Manejo de Emergencia Inmovilización inmediata del pulgar afectado con una férula o yeso, manteniendo la articulación MCF en ligera flexión y el pulgar en aducción. Aplicación de hielo para reducir la hinchazón y administración de analgésicos para el control del dolor. Radiografías iniciales para confirmar la fractura por avulsión. En casos de inestabilidad severa o desplazamiento significativo del fragmento óseo, puede requerirse reducción ortopédica o derivación quirúrgica. Tratamiento Definitivo Casos leves con desplazamiento mínimo: Inmovilización con férula tipo “spica” para pulgar durante 4 a 6 semanas para permitir la cicatrización. Desplazamiento significativo o inestabilidad severa del pulgar: Se requiere intervención quirúrgica para reparar el ligamento y fijar el fragmento óseo con tornillos o suturas. Después del tratamiento, la fisioterapia es esencial para restaurar la movilidad, fuerza y estabilidad del pulgar.

  • Fracturas del Pulgar

    MANUAL DE EMERGENCIAS MENORES Las fracturas del pulgar ocurren cuando uno de los dos huesos del pulgar, la falange proximal o distal, o el primer metacarpiano, se rompe debido a un traumatismo directo, como una caída o un golpe. Este tipo de fractura puede afectar significativamente la función de la mano, ya que el pulgar es esencial para agarrar y manipular objetos. Diagnóstico El diagnóstico se basa en los antecedentes del trauma, con síntomas como dolor agudo, hinchazón, deformidad y dificultad para mover el pulgar. Las radiografías confirman el tipo y la localización de la fractura, orientando las decisiones terapéuticas adecuadas. Diagnóstico Diferencial Condición Diferencias Clave Luxación del pulgar Deformidad visible y desplazamiento articular sin línea de fractura en radiografías. Esguince del ligamento colateral Dolor localizado en el ligamento sin desplazamiento ni fractura en radiografías. Rotura del tendón extensor Dificultad para extender el pulgar sin fractura visible. Artritis del pulgar (rizartrosis) Dolor crónico, rigidez y cambios degenerativos en la articulación carpometacarpiana, sin trauma reciente. Manejo de Emergencia Inmovilización inmediata del pulgar con férula o yeso para evitar mayor desplazamiento de la fractura. Administración de analgésicos y medicamentos antiinflamatorios para el control del dolor. Si la fractura está desplazada o es inestable, realizar una reducción cerrada bajo anestesia local. Radiografías posteriores a la reducción para confirmar una alineación adecuada de los fragmentos óseos. Derivación urgente a un especialista en mano si la fractura compromete la articulación o hay un desplazamiento significativo. Tratamiento Definitivo El tratamiento definitivo depende del tipo de fractura: Fracturas no desplazadas: Se manejan con inmovilización mediante yeso o férula durante 4 a 6 semanas. Fracturas desplazadas o inestables: Como las fracturas de Bennett (fractura en la base del primer metacarpiano), pueden requerir intervención quirúrgica para fijación con tornillos o placas. Después del tratamiento, se recomienda fisioterapia para restaurar la movilidad y fuerza del pulgar.

  • Luxaciones Falángicas de los Dedos

    MANUAL DE EMERGENCIAS MENORES Las luxaciones falángicas de los dedos ocurren cuando los huesos que forman las articulaciones de los dedos se salen de su posición normal. Generalmente son causadas por traumatismos directos, caídas sobre los dedos o movimientos forzados más allá del rango normal de la articulación. Estas luxaciones afectan con mayor frecuencia las articulaciones interfalángicas proximales (PIP) y distales (DIP). Diagnóstico El diagnóstico se realiza mediante evaluación clínica, evidenciando deformidad visible, dolor intenso, hinchazón y movimiento limitado en el dedo afectado. Las radiografías confirman la luxación y descartan fracturas asociadas. Diagnóstico Diferencial Condición Diferencias Clave Fractura falángica Línea de fractura visible en radiografía, con dolor localizado más severo en el sitio de fractura. Esguince interfalángico Hinchazón y dolor, sin desplazamiento óseo visible en estudios de imagen. Rotura de tendón Dificultad para extender o flexionar el dedo sin deformidad ósea. Artritis postraumática Dolor crónico, rigidez, sin trauma reciente, con cambios degenerativos en radiografías. Manejo de Emergencia Inmovilizar el dedo afectado en su posición deformada hasta que se realice la reducción. Aplicar hielo para reducir la hinchazón y administrar analgésicos o antiinflamatorios para aliviar el dolor. Realizar una reducción cerrada de la luxación bajo anestesia local o sedación, utilizando técnicas precisas para restaurar la articulación a su posición original. Confirmar la reducción con radiografías posteriores. Estabilizar la articulación con una férula o vendaje en “buddy taping” (vendaje del dedo lesionado al dedo adyacente) durante la recuperación. Tratamiento Definitivo Tras una reducción exitosa, el dedo afectado puede requerir inmovilización con férula durante 1 a 3 semanas, dependiendo de la gravedad. La rehabilitación con ejercicios de movilidad es crucial para prevenir la rigidez articular y restaurar la función completa. Si existen lesiones ligamentarias o inestabilidad persistente, puede ser necesario un tratamiento quirúrgico.

  • Luxaciones de la Mano

    MANUAL DE EMERGENCIAS MENORES Las luxaciones de la mano son lesiones articulares en las que los huesos que forman las articulaciones de la mano se desplazan de su posición normal. Estas lesiones suelen ocurrir tras traumatismos directos o indirectos, como caídas sobre la mano extendida o accidentes deportivos. Las luxaciones más comunes ocurren en los dedos (interfalángicas) y en la articulación metacarpofalángica. Diagnóstico El diagnóstico se basa en los antecedentes del trauma, presentando síntomas como dolor intenso, deformidad visible, incapacidad para mover la mano o los dedos e hinchazón. Las radiografías confirman la luxación al mostrar la posición anormal de los huesos y descartar fracturas asociadas. Diagnóstico Diferencial Condición Diferencias Clave Fractura ósea de la mano Línea de fractura visible en radiografía, con movilidad restringida por dolor localizado. Esguince ligamentoso Dolor, hinchazón y posible inestabilidad sin desplazamiento óseo en la radiografía. Rotura de tendón Dificultad para extender o flexionar el dedo, sin evidencia de desplazamiento óseo. Artritis aguda Dolor, rigidez, hinchazón sin trauma, y erosión articular crónica en estudios de imagen. Manejo de Emergencia Inmovilización inmediata de la mano en la posición de deformidad, evitando manipulaciones forzadas. Administración de analgésicos y medicamentos antiinflamatorios para el control del dolor. Reducción cerrada bajo anestesia local o sedación, utilizando técnicas cuidadosas para evitar más daño a las estructuras articulares. Radiografías post-reducción para confirmar la alineación adecuada de la articulación. Aplicación de férula o inmovilizador para proteger la articulación reducida. Tratamiento Definitivo Dependiendo de la gravedad, el tratamiento definitivo incluye inmovilización durante 2 a 4 semanas y fisioterapia para recuperar la movilidad. En casos de inestabilidad o daño ligamentoso, puede ser necesaria una intervención quirúrgica para reparar los tejidos afectados y garantizar la estabilidad articular.

  • Fracturas del Quinto Metacarpiano

    MANUAL DE EMERGENCIAS MENORES Las fracturas del quinto metacarpiano, comúnmente conocidas como “fracturas del boxeador”, son lesiones frecuentes que afectan el hueso que conecta el dedo meñique con la muñeca. Estas fracturas suelen resultar de golpes directos con el puño cerrado, como en deportes de contacto o peleas, y afectan principalmente el cuello del metacarpiano. Diagnóstico El diagnóstico se basa en los antecedentes de trauma, junto con signos clínicos como dolor localizado, hinchazón, hematoma y deformidad en la zona afectada. El dedo meñique puede estar desplazado hacia la palma (angulación volar). Las radiografías confirman la fractura y permiten evaluar el desplazamiento o la angulación del hueso. Diagnóstico Diferencial Condición Características Principales Luxación carpometacarpiana Desplazamiento de la articulación entre el carpo y el metacarpiano, sin fractura ósea visible. Fractura del cuarto metacarpiano Fractura en el hueso vecino, con síntomas y tratamiento similares. Esguince metacarpofalángico Lesión ligamentosa sin fractura ósea, que causa dolor e hinchazón pero sin deformidad ósea. Manejo de Emergencia En el entorno de emergencia, el manejo inicial incluye la inmovilización con una férula en posición funcional (ligera extensión de muñeca y flexión de los dedos) para reducir el dolor y estabilizar la fractura. Se administran analgésicos y medicamentos antiinflamatorios según sea necesario. En casos de desplazamiento o angulación significativa, puede realizarse una reducción cerrada bajo anestesia local. Tratamiento Definitivo Fracturas no desplazadas o con angulación leve (<30-40 grados): Se manejan con inmovilización mediante férula durante 3 a 4 semanas. Angulación o desplazamiento significativo: Si la reducción cerrada no es efectiva, se recomienda reducción abierta y fijación interna (RAFI) mediante clavos o placas para corregir la alineación. La fisioterapia posterior a la inmovilización es esencial para restaurar la función normal del dedo meñique y prevenir la rigidez.

  • Fracturas de los Huesos Metacarpianos del Índice, Medio y Anular

    MANUAL DE EMERGENCIAS MENORES Las fracturas de los huesos metacarpianos del índice, medio y anular son lesiones comunes, especialmente en situaciones de traumatismo directo, como golpes o caídas, o por mecanismos de torsión. Estas fracturas pueden afectar la alineación de la mano, perjudicando la función y la movilidad de los dedos afectados. Diagnóstico El diagnóstico se basa en la evaluación clínica, que puede revelar dolor, hinchazón, deformidad visible y dificultad para mover los dedos afectados. Las radiografías confirman la presencia y el tipo de fractura, como fracturas transversas, oblicuas, espirales o conminutas. La evaluación radiológica también ayuda a valorar cualquier desplazamiento o rotación del hueso fracturado. Diagnóstico Diferencial Condición Características Principales Luxación metacarpofalángica Desplazamiento articular sin fractura visible en radiografías. Fractura de la falange proximal Lesión en la falange proximal en lugar del metacarpiano, con hallazgos radiológicos distintos. Contusión severa Trauma sin fractura ósea pero con dolor, hinchazón y movimiento limitado. Manejo de Emergencia En el contexto de emergencia, el manejo inicial incluye la inmovilización del dedo y la mano con una férula volar o férula en posición funcional para reducir el movimiento y aliviar el dolor. Se administran analgésicos y medicamentos antiinflamatorios según sea necesario. Para fracturas desplazadas o inestables, se puede realizar una reducción cerrada bajo anestesia local, seguida de inmovilización. Tratamiento Definitivo Fracturas no desplazadas: Se manejan con inmovilización mediante férula durante 3 a 6 semanas. Fracturas desplazadas, inestables o con rotación: Requieren reducción abierta y fijación interna (RAFI) mediante clavos, tornillos o placas para restaurar la alineación.

  • Fracturas de las Falanges Media y Proximal de los Dedos

    MANUAL DE EMERGENCIAS MENORES Las fracturas de las falanges media y proximal de los dedos son lesiones comunes que resultan de traumatismos directos o indirectos en la mano, como caídas, golpes o aplastamientos. Estas fracturas pueden ser simples o complejas, desplazadas o no desplazadas, y afectan significativamente la función del dedo al perjudicar la movilidad y la alineación. Diagnóstico El diagnóstico se realiza mediante una evaluación clínica del trauma, presentando dolor, hinchazón, deformidad y movimiento limitado en el dedo afectado. Se utilizan radiografías de los dedos para confirmar la localización, el tipo de fractura (transversa, oblicua, espiral) y el grado de desplazamiento. Diagnóstico Diferencial Condición Características Principales Luxación interfalángica Desplazamiento articular sin fractura ósea visible en radiografías. Fractura-luxación Fractura combinada con una luxación en la articulación interfalángica o metacarpofalángica. Esguince de dedo Lesión ligamentosa sin fractura, con dolor y movimiento limitado. Manejo de Emergencia El manejo inicial incluye la inmovilización del dedo afectado con una férula o vendaje para estabilizar la fractura y prevenir un mayor desplazamiento. El dolor y la inflamación se controlan con analgésicos o medicamentos antiinflamatorios. En casos de desplazamiento significativo o inestabilidad, puede ser necesaria una reducción cerrada bajo anestesia local. Tratamiento Definitivo Fracturas no desplazadas: La inmovilización continua con férulas digitales durante 3 a 6 semanas, según el tipo de fractura, suele ser suficiente. Fracturas desplazadas o inestables: Puede ser necesaria una reducción abierta y fijación interna mediante clavos, tornillos o placas para restaurar la alineación ósea adecuada.

  • Fractura de Falange Distal de los Dedos

    MANUAL DE EMERGENCIAS MENORES Las fracturas de la falange distal son lesiones comunes de los dedos, generalmente causadas por aplastamientos, golpes directos o traumatismos en la punta del dedo. Este tipo de fractura puede involucrar el lecho ungueal y comprometer tanto la función como la estética del dedo. Las fracturas distales pueden clasificarse como simples, conminutas (cuando el hueso se fragmenta en varias partes) o fracturas abiertas, y a menudo se asocian con lesiones del lecho ungueal o de los tejidos blandos. Diagnóstico El diagnóstico de una fractura de falange distal se realiza mediante la historia clínica y la exploración física del dedo afectado. Los pacientes suelen presentar dolor intenso, hinchazón, hematoma subungueal, sensibilidad en la punta del dedo y, en algunos casos, deformidad visible. Es importante evaluar la movilidad del dedo y verificar si la lesión afecta el lecho ungueal o el tendón extensor. La confirmación diagnóstica se realiza con radiografías de la mano en varias proyecciones (anteroposterior, lateral y oblicua), que permiten identificar el patrón de la fractura, el desplazamiento y la presencia de fragmentos óseos. En fracturas complejas o con daño significativo del lecho ungueal, pueden emplearse ecografías o tomografías computarizadas (TC) para mayor detalle. Diagnóstico Diferencial Condición Características Clínicas Principales Diferenciación Clave Contusión o hematoma subungueal Dolor y hematoma bajo la uña sin fractura visible Radiografías normales, sin evidencia de fractura Lesión del lecho ungueal Daño en el tejido del lecho ungueal sin fractura ósea No se observa fractura en estudios de imagen Avulsión ungueal Desprendimiento parcial o total de la uña, con o sin fractura Puede haber o no fractura asociada Fractura de falange media Dolor, hinchazón y deformidad en el segmento medio del dedo La fractura se localiza en la falange media, no en la distal Rotura del tendón extensor Incapacidad para extender la falange distal (dedo en martillo) Generalmente sin fractura ósea; se evalúa clínicamente Manejo de Emergencia El manejo inicial de una fractura de falange distal incluye la inmovilización del dedo afectado para evitar el desplazamiento de los fragmentos óseos y reducir el dolor. Si un hematoma subungueal provoca dolor significativo, puede realizarse una trepanación (drenaje) para aliviar la presión. En caso de fracturas abiertas o lesiones del lecho ungueal, es necesario irrigar la herida con solución salina estéril para prevenir infecciones. Puede ser necesaria la profilaxis antibiótica y la actualización de la vacuna antitetánica, especialmente si hay herida abierta. Es fundamental realizar una evaluación cuidadosa del lecho ungueal y del tendón extensor para identificar posibles lesiones asociadas que requieran intervención quirúrgica. Tratamiento Definitivo El tratamiento definitivo depende del tipo de fractura: Fracturas no desplazadas: Se manejan con inmovilización mediante una férula tipo stack que mantiene la falange distal en extensión durante 3 a 6 semanas. Este enfoque conservador es suficiente para fracturas simples y estables. Fracturas desplazadas o conminutas: Pueden requerir reducción cerrada para realinear los fragmentos óseos. Si la fractura es inestable, puede ser necesaria la fijación con agujas de Kirschner o tornillos para garantizar la estabilidad. Fracturas abiertas o con lesiones significativas de tejidos blandos: El tratamiento quirúrgico incluye la reparación del lecho ungueal, desbridamiento del tejido dañado y, si es necesario, cierre con injertos cutáneos. Lesiones del lecho ungueal: Si la fractura afecta el lecho ungueal y está asociada a avulsión ungueal, puede ser necesario retirar la uña dañada y reparar el lecho con suturas finas. En algunos casos, la misma uña o un sustituto puede usarse como férula protectora durante la cicatrización. Rehabilitación y Seguimiento Tras el tratamiento, el seguimiento es crucial para asegurar la consolidación ósea adecuada. La rehabilitación incluye movilización temprana del dedo una vez que se haya logrado la estabilidad, con el fin de evitar rigidez y adherencias. En fracturas más severas o con lesiones tendinosas, la fisioterapia es esencial para restaurar la función del dedo. La recuperación completa puede tardar varias semanas, y en algunos casos pueden aparecer complicaciones como consolidación viciosa, rigidez articular o deformidades en el crecimiento de la uña.

bottom of page