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- Trastornos del lenguaje en niños: Afasia
INFORMACIÓN PARA PADRES - SALUD PEDIÁTRICA Aviso Legal Este contenido tiene fines informativos y no sustituye la consulta con su médico o profesional de salud. No incentivamos por ninguna razón la automedicación. Se ha realizado un esfuerzo para asegurar que la información sea precisa, actualizada y clara. www.emergencias.org.es no se responsabiliza por errores, omisiones o los resultados de tratamientos descritos. Las publicaciones informativas se actualizan regularmente, por lo que se recomienda asegurarse de tener la versión más reciente. Puntos clave La afasia es un trastorno del lenguaje producido por daño en las áreas del cerebro encargadas de la comunicación. Afecta la capacidad del niño para expresarse con palabras y para comprender lo que escucha o lee. Un fonoaudiólogo o logopeda puede diagnosticar estos trastornos y enseñar estrategias para mejorar la comunicación. La severidad depende de la extensión y localización del daño cerebral. ¿Qué son los trastornos del lenguaje? Los trastornos del lenguaje tras una lesión cerebral se conocen como afasia . Esta puede afectar distintos aspectos del lenguaje: encontrar la palabra correcta, usar adecuadamente la gramática al hablar o escribir, y comprender lo que se escucha o se lee. La causa más frecuente de afasia en niños es el ictus (accidente cerebrovascular). También pueden producirla los traumatismos craneales, tumores cerebrales y algunas enfermedades neurológicas. Trastornos de la comprensión (lenguaje receptivo) El lenguaje receptivo es la capacidad del niño para entender y procesar el lenguaje oral o escrito. Cuando existe dificultad, pueden presentarse: Problemas para seguir instrucciones o completar indicaciones. Dificultad para comprender frases largas o complejas. Problemas para captar el significado y contexto de lo que se dice. Dificultad para diferenciar sonidos. Apariencia de “no escuchar” o de ignorar lo que se les dice. Retraso académico o social respecto a sus compañeros. Conductas disruptivas en clase. Facilidad para distraerse o desconectarse durante relatos o conversaciones. Olvidos frecuentes, como recordar solo parte de una instrucción o lista. Trastornos de la expresión (lenguaje expresivo) El lenguaje expresivo es la capacidad del niño para comunicarse de forma clara y con sentido , ya sea hablando o escribiendo. Entre las dificultades más comunes están: Uso de frases cortas y simples, con estructura gramatical pobre. Discurso limitado en contenido. Uso de palabras o frases confusas. Problemas para iniciar o mantener una conversación. Dificultad para contar experiencias o repetir información. Problemas para realizar tareas orales o escritas. Dificultad para encontrar la palabra adecuada. Diagnóstico Un fonoaudiólogo o logopeda infantil es el profesional indicado para evaluar el lenguaje de un niño. Se recomienda que tenga experiencia en casos de lesión cerebral pediátrica. Los servicios locales de atención a lesiones cerebrales suelen contar con especialistas o pueden orientar a las familias hacia profesionales en la zona. Tratamiento El logopeda realiza una evaluación formal para identificar dificultades específicas y también las fortalezas del niño. La colaboración de un neuropsicólogo puede ser útil para detectar problemas cognitivos adicionales que interfieran con el lenguaje. Al inicio, algunos niños pueden necesitar terapia individual para trabajar habilidades concretas. La intervención escolar es clave: programas de apoyo individualizados, adaptación curricular y, en casos más severos, asistencia de un auxiliar educativo. La combinación de terapia, apoyo escolar y acompañamiento familiar facilita la adquisición de estrategias para superar las dificultades. Recordatorio importante La afasia es un trastorno del lenguaje causado por lesiones en áreas cerebrales específicas. Su gravedad depende de la extensión y localización del daño. El diagnóstico y tratamiento temprano con un logopeda especializado son fundamentales para mejorar la calidad de vida del niño y su integración escolar y social.
- Ansiedad en la Infancia
INFORMACIÓN PARA PADRES - SALUD PEDIÁTRICA Aviso Legal Este contenido tiene fines informativos y no sustituye la consulta con su médico o profesional de salud. No incentivamos por ninguna razón la automedicación. Se ha realizado un esfuerzo para asegurar que la información sea precisa, actualizada y clara. www.emergencias.org.es no se responsabiliza por errores, omisiones o los resultados de tratamientos descritos. Las publicaciones informativas se actualizan regularmente, por lo que se recomienda asegurarse de tener la versión más reciente. Puntos clave La ansiedad es la respuesta natural del cuerpo ante un peligro. Puede generar preocupación, miedo y síntomas físicos como palpitaciones. Es normal que los niños sientan ansiedad o miedo en ocasiones. Pero si estos sentimientos persisten y afectan su vida diaria, podrían estar presentando un trastorno de ansiedad . Reconocer la ansiedad en niños puede ser difícil, ya que los signos varían: dolores de estómago, cefaleas frecuentes, rabietas o problemas para dormir. Existen formas simples y efectivas de apoyar a su hijo en casa cuando se siente ansioso. Es recomendable consultar con un profesional si la ansiedad es intensa o constante, o si el niño evita situaciones cotidianas por miedo o angustia. Para buscar ayuda, hable con el docente, pediatra, enfermero/a, psicólogo/a o consejero/a de su hijo. ¿Qué es la ansiedad? La ansiedad es la respuesta natural del cuerpo ante una amenaza o situación de peligro . Provoca sensaciones de preocupación o temor y puede causar cambios físicos como aumento del ritmo cardíaco, sudoración o presión arterial elevada. La ansiedad en sí no es dañina: es una reacción saludable ante el estrés . Sin embargo, en algunos niños se vuelve más intensa, repetitiva o duradera, afectando su día a día (como ir a la escuela, relacionarse con amigos o disfrutar actividades). En estos casos, puede tratarse de un trastorno de ansiedad . ¿Qué causa ansiedad en los niños? La ansiedad puede tener muchas causas y no siempre indica un trastorno . Algunos desencadenantes comunes incluyen: Situaciones estresantes como una pérdida o enfermedad en la familia Noticias relacionadas con desastres naturales, conflictos o el cambio climático Cambios importantes, como mudarse de escuela o la separación de los padres Problemas escolares: exámenes, acoso escolar, dificultades sociales Enfermedad o lesiones En otros casos, no hay un desencadenante claro . La ansiedad puede aparecer sin motivo aparente. También se ha observado que si los padres presentan ansiedad, es más probable que sus hijos también la desarrollen. Si este es su caso, es importante que busque ayuda para cuidar su bienestar emocional y apoyar mejor a su hijo. Signos y síntomas comunes de ansiedad en niños Signos emocionales y conductuales Miedo o preocupación persistente Evita actividades cotidianas (escuela, reuniones, juegos, comidas, sueño) Estallidos emocionales, rabietas o "crisis" repentinas Irritabilidad Busca constantemente aprobación o tranquilidad Dificultad para concentrarse Problemas para hablar en público o en la escuela Pensamientos repetitivos o planificación excesiva Síntomas físicos Dolor de estómago o cabeza frecuentes Inquietud o agitación Tensión muscular Problemas para dormir Cansancio constante Cambios en el apetito Es normal que los niños presenten algunos de estos síntomas ocasionalmente. Pero si se repiten con frecuencia y afectan su funcionamiento diario, podría tratarse de un trastorno de ansiedad. Los trastornos de ansiedad más frecuentes en la infancia son: Ansiedad social Ansiedad por separación Ansiedad generalizada También pueden presentar fobias específicas , aunque estas suelen interferir menos en las actividades cotidianas. ¿Cómo ayudar a su hijo con ansiedad en casa? Si su hijo muestra signos persistentes de ansiedad, hay varias formas efectivas de apoyarlo: Hable con él sobre lo que siente. Anímelo a expresar sus emociones. Explíquele que todos sentimos miedo o preocupación a veces . Ayúdelo a enfrentar de forma gradual lo que le genera ansiedad. Por ejemplo, si le teme a los centros comerciales, comiencen con visitas breves a tiendas pequeñas en horarios tranquilos. Elaboren un plan de manejo de ansiedad que incluya técnicas como respiración profunda o frases tranquilizadoras. Felicite y reconozca cuando logra enfrentar situaciones difíciles. Reserve momentos para realizar actividades divertidas y agradables. Mantengan una rutina saludable con buen descanso, comidas nutritivas, juego al aire libre y poco uso de pantallas. Evitar que evite : no siempre es útil permitirle evitar lo que le genera miedo. La evitación puede volverse un patrón difícil de romper. ¿Cuándo buscar ayuda profesional Algunos niños necesitan atención profesional para manejar la ansiedad. Consulte con un especialista si su hijo: Se preocupa de forma excesiva o constante Está ansioso la mayor parte del tiempo Evita actividades normales como dormir, comer, jugar o ir a la escuela Empiece por hablar con su médico de cabecera, pediatra, psicólogo/a o consejero/a . Ellos pueden ofrecer estrategias y, si es necesario, derivarlo a un profesional especializado. Ansiedad relacionada con la escuela La escuela es un espacio clave para el desarrollo infantil, pero puede ser una fuente de estrés. Cambios escolares (iniciar, cambiar o regresar a clases) pueden generar ansiedad, incluso en niños que usualmente no son ansiosos. Planificar con anticipación ayuda a disminuir el malestar. Antes de comenzar la escuela Hable de forma positiva sobre la escuela Pregunte cómo se siente su hijo al respecto, escuche con empatía Ayúdelo a resolver posibles preocupaciones Practiquen rutinas escolares: levantarse temprano, usar la lonchera, tomar el transporte Asegúrese de que sepa a quién acudir por ayuda en la escuela Una vez iniciadas las clases Hable a diario sobre cómo se siente en la escuela Ayúdelo a manejar emociones intensas relacionadas con la experiencia escolar Esté atento a dificultades como bullying, falta de apoyo, aburrimiento o problemas para hacer amigos Si es necesario, hable con los docentes para brindar apoyo En algunos casos, la ansiedad por la escuela puede provocar ausentismo escolar . Esta situación suele requerir atención especializada. Si cree que su hijo está evitando la escuela por ansiedad, hable con su maestro/a. Los centros educativos cuentan con recursos y personal capacitado para ayudar, y pueden derivarlo a servicios de psicología o consejería. También puede consultar con un médico o psicólogo. Preguntas frecuentes sobre la ansiedad en niños ¿Cómo saber si es una preocupación normal o un trastorno de ansiedad? Es común que los niños sientan nervios o miedo ante situaciones nuevas. Sin embargo, si la ansiedad es persistente, intensa y causa malestar físico o emocional, podría tratarse de un trastorno. La mejor manera de estar seguros es consultar con un profesional. ¿Mi hijo superará la ansiedad con el tiempo? Algunos niños lo hacen, pero otros no mejoran sin ayuda. Si la ansiedad afecta su vida diaria, es importante consultar con un especialista. ¿Cómo se trata la ansiedad infantil? Si los síntomas son leves, puede bastar con apoyo en casa. Pero si son persistentes, se recomienda terapia psicológica basada en evidencia , como la terapia cognitivo-conductual (TCC). A menudo se trabaja en conjunto con los padres o cuidadores. ¿Es necesario medicar a los niños con ansiedad? La mayoría de los niños no necesita medicación . Mejoran con estrategias psicológicas. En algunos casos, los profesionales especializados en salud mental infantil (pediatras, psiquiatras, médicos de familia capacitados) pueden recomendar medicación, que generalmente no causa adicción. Hable con su médico si tiene dudas. Para más información ¿Qué es la ansiedad en niños? Guía sobre ansiedad infantil para padres y cuidadores Ansiedad, Preocupaciones y Miedos en Niños (0 a 8 años) Ansiedad generalizada en niños (3 a 8 años) Ansiedad: método de escalera (3 a 8 años)
- Ansiedad: método de escalera (3 a 8 años)
INFORMACIÓN PARA PADRES - SALUD PEDIÁTRICA Aviso legal Este contenido tiene fines informativos y no sustituye la consulta con su médico o profesional de salud. No incentivamos por ninguna razón la automedicación. Se ha realizado un esfuerzo para asegurar que la información sea precisa, actualizada y clara. www.emergencias.org.es no se responsabiliza por errores, omisiones o los resultados de tratamientos descritos. Las publicaciones informativas se actualizan regularmente, por lo que se recomienda asegurarse de tener la versión más reciente. Puntos clave El método de la escalera es una estrategia gradual que ayuda a los niños y adolescentes a manejar la ansiedad. Consiste en enfrentar primero retos pequeños y, paso a paso, acercarse a los que generan mayor ansiedad. Este enfoque fomenta enfrentar los miedos en lugar de evitarlos. Puede aplicarse a diferentes edades y tipos de ansiedad. ¿Qué es el método de la escalera? El método de la escalera es una forma paso a paso de enseñar a los niños y adolescentes a manejar situaciones que les generan ansiedad. El proceso funciona de la siguiente manera: Comenzar con una situación que cause mínima ansiedad al niño. Practicarla hasta que se sienta cómodo. Avanzar a un reto ligeramente más difícil, repitiendo la práctica varias veces. Ir progresando hacia situaciones más complejas y desafiantes. En adolescentes mayores, ellos mismos pueden elegir las situaciones que desean trabajar. ¿Por qué funciona este método? El método de la escalera es efectivo porque permite que los niños y adolescentes: Se acostumbren a enfrentar situaciones temidas en lugar de evitarlas. Generen recuerdos seguros y positivos que se refuerzan con la práctica. Comprueben que sí pueden manejar sus miedos. Pongan en práctica habilidades de afrontamiento y autorregulación. Experimenten un sentimiento de logro a medida que “suben peldaños”. Consejos para aplicar el método de la escalera Explique a su hijo en qué consiste el plan y cómo trabajarán juntos. En niños pequeños puede convertirlo en un juego (ejemplo: ganar puntos cada vez que salude a alguien nuevo). Fomente frases de autoconfianza como: “puedo ser valiente” o “mamá volverá pronto” . Con los mayores, promueva el pensamiento realista: “¿qué pasó la última vez?” , “qué tan probable es que ocurra?” . Dialogue después de cada paso: qué funcionó, qué se puede mejorar y cuál será el siguiente reto. Recompense cada avance con refuerzos apropiados para la edad (leer un cuento extra, paseo al parque, etc.). Felicite y refuerce la valentía en cada peldaño alcanzado. Ejemplos de aplicación del método Niño de 4 años con ansiedad social Decir adiós a un niño conocido del parque. Saludar a un cajero en el supermercado. Pedir jugar con un compañero en el preescolar. Mantener una breve conversación con otro niño en una nueva clase. Niño de 7 años con ansiedad por separación Jugar en su cuarto mientras mamá está en otra habitación. Dormir en un colchón al lado de la cama de los padres. Quedarse con papá mientras mamá sale a comprar. Dormir en su propia habitación. Quedarse en casa con un adulto de confianza mientras los padres salen. Niño de 8 años con ansiedad generalizada (miedo a llegar tarde) Hacer máximo 2 preguntas sobre la hora antes de un entrenamiento. Llegar 5 minutos antes al colegio. Llegar justo al sonar la campana. Llegar con retraso (previa coordinación con la escuela). Adolescente de 14 años con ansiedad social Hacer una pregunta en la biblioteca escolar. Participar en un grupo pequeño en clase. Hablar en un grupo grande sobre un tema conocido. Hacer preguntas a un profesor con el que se sienta menos cómodo. Los niños aprenden observando a los adultos. Muestre con su ejemplo cómo manejar situaciones estresantes de manera calmada. La práctica constante y el apoyo familiar son claves para que el método de la escalera funcione y les permita ganar confianza poco a poco.
- Ansiedad generalizada en niños (3 a 8 años)
INFORMACIÓN PARA PADRES - SALUD PEDIÁTRICA Aviso Legal Este contenido tiene fines informativos y no sustituye la consulta con su médico o profesional de salud. No incentivamos por ninguna razón la automedicación. Se ha realizado un esfuerzo para asegurar que la información sea precisa, actualizada y clara. www.emergencias.org.es no se responsabiliza por errores, omisiones o los resultados de tratamientos descritos. Las publicaciones informativas se actualizan regularmente, por lo que se recomienda asegurarse de tener la versión más reciente. Puntos clave La ansiedad generalizada en niños se manifiesta con preocupaciones excesivas, preguntas constantes, necesidad frecuente de seguridad y malestares físicos. Se puede ayudar a los niños alentándolos a enfrentar situaciones que les producen ansiedad y felicitándolos por sus esfuerzos. Si la ansiedad interfiere en la vida diaria del niño, el apoyo profesional es altamente recomendable. Signos de ansiedad generalizada en niños La ansiedad generalizada suele aparecer en la edad escolar . Es poco común en bebés, preescolares y niños pequeños. Un niño con este tipo de ansiedad puede: Repetir preguntas en situaciones nuevas: “¿Qué va a pasar?” , “¿Y si…?” . Preocuparse por muchos aspectos: salud, rendimiento escolar o deportivo, dinero, seguridad o sucesos globales. Buscar constantemente aprobación o seguridad. Tener miedo a no ser perfecto, a equivocarse en clase o a los exámenes. Síntomas físicos comunes Dolor abdominal, cefaleas, cansancio, dificultades de atención y problemas para dormir debido a la preocupación sobre lo que ocurrirá al día siguiente. Muchos niños hacen preguntas como parte natural del aprendizaje. Sin embargo, si estas dudas son excesivas y reflejan una ansiedad persistente, conviene consultar con un pediatra o especialista en salud mental. Cómo ayudar a los niños con ansiedad generalizada Comprender la ansiedad de su hijo es el primer paso. Algunas estrategias útiles son: Animarlo a reflexionar : “¿Qué crees que podrías hacer en esta situación?” . Evitar tranquilizarlo de manera excesiva o permitirle escapar de lo que teme, ya que esto refuerza la ansiedad. Si utiliza objetos de seguridad (amuletos, juguetes), permitirlos al inicio, pero ir reduciendo su uso progresivamente. Reforzar su autoestima con elogios sinceros cuando se muestra valiente. Evitar etiquetas como “ansioso” o “tímido” , y no criticar sus preocupaciones. Avisar a la escuela sobre su ansiedad, lo que puede ayudar en excursiones, exámenes o actividades especiales. El método de la escalera Es una técnica que consiste en enfrentar la ansiedad paso a paso . El niño comienza con retos pequeños y fáciles, avanzando gradualmente hacia los que generan mayor ansiedad. Ejemplo: si teme llegar tarde a la escuela, primero puede ir muy temprano, luego a la hora exacta y, con apoyo, intentar llegar un poco después del timbre (coordinando previamente con la escuela). Ayuda profesional Si la preocupación afecta la vida diaria del niño, busque apoyo en: Docentes o consejeros escolares. Pediatra o médico de cabecera (quien puede derivar a un especialista en salud mental). Centros de salud comunitarios o clínicas especializadas en ansiedad. Programas en línea como Programa BRAVE . Niños mayores de 5 años pueden además acceder a servicios de consejería telefónica o por chat en línea. Apoyo financiero En algunos sistemas de salud, como en Australia, los niños pueden acceder a reembolsos por hasta 10 sesiones anuales con psicólogos, trabajadores sociales o terapeutas ocupacionales, siempre que tengan un plan de tratamiento de salud mental elaborado por un médico. Trastorno de ansiedad generalizada (TAG) Un niño puede desarrollar un TAG cuando la preocupación se vuelve incontrolable y persistente , generando angustia y limitaciones en sus actividades diarias. Se recomienda buscar ayuda profesional si la preocupación: Dura más de 6 meses . Interfiere con la vida familiar, el juego, la escuela o las amistades.
- Ansiedad, Preocupaciones y Miedos en Niños (0 a 8 años)
INFORMACIÓN PARA PADRES - SALUD PEDIÁTRICA Aviso Legal Este contenido tiene fines informativos y no sustituye la consulta con su médico o profesional de salud. No incentivamos por ninguna razón la automedicación. Se ha realizado un esfuerzo para asegurar que la información sea precisa, actualizada y clara. www.emergencias.org.es no se responsabiliza por errores, omisiones o los resultados de tratamientos descritos. Las publicaciones informativas se actualizan regularmente, por lo que se recomienda asegurarse de tener la versión más reciente. Puntos clave La ansiedad en los niños es natural y común . Es habitual que los niños sientan miedo a la oscuridad, los ruidos fuertes, los perros, la escuela o la separación de sus padres. Es importante reconocer y validar sus miedos, animándolos a enfrentarlos de manera gradual. Si la ansiedad afecta la salud, las relaciones o el bienestar de su hijo, es recomendable buscar ayuda profesional. Ansiedad, preocupaciones y miedo: parte natural de la infancia La ansiedad es la sensación de preocupación o miedo a que algo malo suceda. Puede incluir síntomas físicos (como dolor de estómago o palpitaciones) y conductas de evitación (rehusarse a dormir solo, no querer ir a la escuela). Estos sentimientos forman parte del desarrollo normal y varían según la edad: Bebés y niños pequeños : suelen presentar miedo a separarse de sus padres, a los ruidos fuertes o a personas desconocidas. Preescolares : pueden temer a la oscuridad o a estar solos. La preocupación aún no es muy común, pero puede aparecer ante la posibilidad de enfermarse o lastimarse. Niños en edad escolar : aparecen miedos más complejos, como a los fantasmas, al fracaso escolar, a la crítica social o a los exámenes. Mayores de 8 años : pueden comenzar a preocuparse por temas más abstractos como el medioambiente, la guerra, las pandemias o los problemas familiares. El miedo generalmente surge en el presente (ej. ver un perro y asustarse), mientras que la preocupación se relaciona más con lo que el niño imagina que puede pasar en el futuro. Qué hacer cuando los niños están ansiosos Reconozca y valide el miedo de su hijo: hágale saber que todos sienten ansiedad en algún momento. Hable con él sobre sus preocupaciones y escúchelo con calma. Apóyelo para enfrentar sus miedos de forma gradual , comenzando con situaciones que generen menos ansiedad. Felicítelo por cada logro, aunque sea pequeño. Evite criticarlo o etiquetarlo como “tímido” o “ansioso”. Promueva hábitos de vida saludables: buena alimentación, sueño suficiente y actividad física diaria. Utilice estrategias suaves como el método de la escalera , que consiste en avanzar paso a paso en la exposición a lo que causa ansiedad. Cuándo preocuparse por la ansiedad La mayoría de los miedos infantiles desaparecen solos con el tiempo. Sin embargo, es recomendable buscar ayuda si: La ansiedad de su hijo interfiere con la escuela, la amistad, el juego o la vida familiar. Su comportamiento es muy distinto al de otros niños de su edad (ej. ansiedad por separación persistente después de los 8 años). Sus reacciones son muy intensas y le resulta imposible calmarse . Trastornos de ansiedad en niños Si la ansiedad es grave, prolongada o interfiere de manera significativa en la vida diaria , puede tratarse de un trastorno de ansiedad. Los más frecuentes en la infancia son: Ansiedad social: miedo intenso a situaciones sociales, ser juzgado o ridiculizado. Ansiedad por separación: temor excesivo a alejarse de los padres o cuidadores. Ansiedad generalizada: preocupación intensa por múltiples aspectos de la vida. Mutismo selectivo: incapacidad de hablar en ciertos lugares o con determinadas personas, a pesar de poder hacerlo en otros contextos. Los padres también pueden ayudar mostrando cómo manejan su propia ansiedad y enseñando que sentir miedo no es malo, pero que no debe impedirnos hacer lo que necesitamos o queremos. Tratamiento y apoyo profesional Los niños con trastornos de ansiedad suelen responder muy bien al tratamiento . Algunas fuentes de apoyo son: El maestro, consejero escolar o equipo de orientación en la escuela. El pediatra o médico de cabecera, quien puede derivar a un psicólogo o especialista en salud mental. Centros de salud comunitarios o clínicas especializadas en ansiedad. Programas en línea, como el Programa BRAVE , diseñados para ayudar a niños a manejar sus miedos. Apoyo financiero En algunos países, los niños pueden acceder a planes de salud mental que cubren consultas con psicólogos, trabajadores sociales o terapeutas ocupacionales. En la mayoría de los casos, se requiere una derivación médica para obtener reembolsos o descuentos. Si su hijo presenta ansiedad grave, es fundamental descartar la presencia de una condición médica subyacente . La ansiedad forma parte de la vida de todos los niños, pero no debe convertirse en una barrera para su desarrollo y bienestar . Con paciencia, acompañamiento y el apoyo adecuado, los pequeños pueden aprender a enfrentar sus miedos y ganar confianza en sí mismos.
- ¿Qué es la ansiedad en niños?
INFORMACIÓN PARA PADRES - SALUD PEDIÁTRICA Aviso Legal Este contenido tiene fines informativos y no sustituye la consulta con su médico o profesional de salud. No incentivamos por ninguna razón la automedicación. Se ha realizado un esfuerzo para asegurar que la información sea precisa, actualizada y clara. www.emergencias.org.es no se responsabiliza por errores, omisiones o los resultados de tratamientos descritos. Las publicaciones informativas se actualizan regularmente, por lo que se recomienda asegurarse de tener la versión más reciente. La ansiedad es una respuesta natural del cuerpo frente a situaciones nuevas, estresantes o de peligro. Todos los niños, en algún momento, sentirán miedo, preocupación o nerviosismo. Esto es parte normal del desarrollo y les ayuda a aprender a enfrentar retos. Sin embargo, si estas sensaciones se vuelven muy intensas, persistentes o interfieren en su vida diaria , es posible que se trate de un trastorno de ansiedad . ¿Cuándo la ansiedad se convierte en un problema? Un nivel moderado de ansiedad es esperable, pero los padres deben prestar atención si: Su hijo parece más ansioso que otros niños de su edad Los síntomas aparecen con mucha frecuencia e intensidad Los miedos y preocupaciones son desproporcionados a la situación La ansiedad le impide realizar actividades cotidianas (ir a la escuela, jugar, dormir) Presenta ataques de pánico o sentimientos repentinos de terror Evita constantemente situaciones que pueden desencadenar ansiedad Signos de ansiedad en niños Los niños no siempre dicen con claridad que tienen miedo. Por eso, es importante identificar señales emocionales, conductuales y físicas : Preocupación diaria y prolongada Dolores de estómago o de cabeza relacionados con el nerviosismo Necesidad constante de compañía y búsqueda de tranquilidad Evitar actividades, lugares o personas que generan miedo Dificultad para dormir solo o pesadillas frecuentes Irritabilidad, cansancio y falta de concentración Miedo excesivo a cometer errores Uso frecuente de frases como: “¿y si…?” o “hazlo tú por mí” Ver siempre el lado peligroso o negativo de las cosas Síntomas físicos: tensión muscular, sudoración, diarrea, palpitaciones Tipos comunes de trastornos de ansiedad en la infancia Existen diferentes formas de ansiedad, cada una con características propias: Ansiedad generalizada (GAD): preocupaciones constantes sobre múltiples aspectos de la vida (pasado, presente o futuro). Fobias específicas: miedos intensos e irracionales a situaciones u objetos concretos (perros, oscuridad, alturas). Trastorno de estrés postraumático (TEPT): aparece después de un evento traumático (desastre natural, accidente, violencia). Ansiedad social o fobia social: miedo intenso a situaciones sociales por temor a ser juzgado o ridiculizado. Trastorno obsesivo-compulsivo (TOC): pensamientos repetitivos y angustiantes que llevan a conductas compulsivas (lavarse las manos muchas veces, comprobar constantemente cosas). Ataques de pánico o trastorno de pánico: episodios repentinos de miedo extremo acompañados de síntomas físicos como dificultad para respirar, palpitaciones y dolor en el pecho. Cómo apoyar a su hijo con ansiedad Como padre o madre, su rol es clave para acompañar a su hijo en este proceso. Algunas estrategias útiles incluyen: Infórmese : lea sobre ansiedad y consulte con profesionales. Evite frases como “deja de preocuparte” : muchas veces no pueden controlarlo. Explíquele qué es la ansiedad : que su función es protegernos de posibles amenazas. Hable de lo que siente : pregúntele dónde lo percibe en su cuerpo (palpitaciones, sudor, nudo en el estómago). Normalice los síntomas físicos : explíquele que sudar, temblar o tener el corazón acelerado son reacciones normales de la ansiedad. Enseñe técnicas de respiración : respiraciones lentas y profundas pueden ayudar a calmarse. Promueva hábitos saludables : buen descanso, actividad física y alimentación equilibrada. Celebre pequeños logros : reconozca los avances cuando enfrenta sus miedos. Establezca metas diarias : ayúdele a construir confianza con pasos pequeños. Evite la sobreprotección : no haga por él lo que puede hacer, acompáñelo a hacerlo. Busque apoyo profesional : psicólogos, pediatras o consejeros pueden brindar herramientas específicas. Reflexión final La ansiedad es uno de los problemas de salud mental más comunes en la infancia se estima que afecta aproximadamente al 7 % de los niños en edad escolar, pero con acompañamiento familiar, apoyo profesional y estrategias adecuadas , los niños pueden aprender a manejarla y seguir creciendo con seguridad y confianza. Recordemos: acompañar a un niño ansioso no significa eliminar sus miedos de golpe, sino darle herramientas para enfrentarlos y superarlos poco a poco.
- La Crianza y la Ansiedad: Dejar el Ego Fuera del Tatami
INFORMACIÓN PARA PADRES - SALUD PEDIÁTRICA Aviso Legal Este contenido tiene fines informativos y no sustituye la consulta con su médico o profesional de salud. No incentivamos por ninguna razón la automedicación. Se ha realizado un esfuerzo para asegurar que la información sea precisa, actualizada y clara. www.emergencias.org.es no se responsabiliza por errores, omisiones o los resultados de tratamientos descritos. Las publicaciones informativas se actualizan regularmente, por lo que se recomienda asegurarse de tener la versión más reciente. Ansiedad, masculinidad y crianza: una historia personal sobre soltar el peso del "hombre imposible" En jiu-jitsu hay una regla sencilla, pero poderosa: deja el ego fuera del tatami . Y esa misma frase puede aplicarse a uno de los desafíos más complejos que enfrentamos como adultos: la paternidad. En especial, cuando está atravesada por las expectativas culturales , el modelo tradicional de masculinidad , y el peso silencioso de la ansiedad . Crecer con un modelo imposible Crecí en una familia australiana donde el ideal masculino era claro y rígido: había que ser fuerte, deportista, competitivo, exitoso con las mujeres.Yo no encajaba. No era bueno en esas cosas, y eso fue generando en mí una voz interna que con el tiempo se volvió dominante.A esa voz la llamo "el hombre imposible" . Ese hombre ideal debía salir a trabajar todos los días.Debía liderar la familia con firmeza.Debía cumplir con un estándar sin margen para el error, el cansancio o la vulnerabilidad. Esa voz no era externa, era mía. Pero la había absorbido del entorno. Cuando el cuerpo y la mente dijeron basta Una mañana como cualquier otra, estacioné frente a la oficina… y no pude salir del coche.Mi corazón latía tan fuerte que me asustó. Y sin saber cómo, empecé a llorar desconsoladamente . No entendía lo que pasaba.Solo sabía que algo dentro de mí se había roto, o tal vez simplemente ya no podía sostener tanto peso sin quebrarme . La paternidad: un espejo y una tabla de salvación Ser padre fue un punto de inflexión.Mi hijo, sin saberlo, se convirtió en un espejo: reflejaba todo lo que yo estaba manejando bien… y lo que no . Es el hijo que cualquiera desearía tener.Y sin embargo, ahí estaba yo, sintiéndome indigno de acompañarlo como merecía . ¿Quién sostenía nuestra casa en esos momentos? Mi esposa. Ella no solo crió a nuestro hijo con amor y fortaleza, también me sostuvo a mí .Estuvo ahí, recordándome que yo valía, incluso cuando yo mismo me había olvidado. Rompiendo mitos: hablar también es de hombres Durante mucho tiempo me dio vergüenza ir al médico.“Soy hombre, ¿para qué voy a hablar de mis emociones?”, pensaba. Hasta que un día lo hice.Y el médico solo me dijo: “¿Qué pasa?”.No tenía una respuesta clara. Solo dejé que todo lo que llevaba adentro saliera , aunque no tuviera forma o sentido. Fue liberador. Después vino la psicoterapia.Allí aprendí a pensar con la mente despejada , a mirar las cosas con otra perspectiva. Y entendí que la vida, como el jiu-jitsu, no se trata de fuerza bruta . Se trata de fluidez, de inteligencia, de estrategia. A veces, también de rendirse ante lo que no se puede controlar… y tener la paciencia para esperar. El ego, el "hombre imposible" y la rendición consciente Esa voz interna —la del "hombre imposible"— aún me habla. Es como una raíz que tardó 25 años en crecer. No voy a arrancarla de un tirón, pero puedo dejar de regarla . Sé que voy a fallar.Sé que tendré días de recaída.Pero también sé que soy humano. Y eso es lo más importante que puedo recordar.Cada día es una nueva oportunidad para decir: “Está bien, me rendí. ¿Qué aprendí?” Y desde ahí, seguir adelante. No desde la culpa, sino desde el aprendizaje. Reflexión para madres, padres y cuidadores La crianza no es una competencia, ni un manual de perfección.Tampoco lo es la vida. Si estás criando desde el agotamiento, la duda o el miedo, respira.Busca apoyo. Habla. Escucha. Pedir ayuda no te hace débil. Te hace presente. Y eso es lo que más necesitan nuestros hijos: una presencia humana, real, imperfecta… pero sincera. Como en el jiu-jitsu, se trata de soltar el ego. De rendirse para volver a empezar. De aprender de cada caída. Y sobre todo, de recordar que no estás solo/a .
- Guía sobre ansiedad infantil para padres y cuidadores
INFORMACIÓN PARA PADRES - SALUD PEDIÁTRICA Aviso Legal Este contenido tiene fines informativos y no sustituye la consulta con su médico o profesional de salud. No incentivamos por ninguna razón la automedicación. Se ha realizado un esfuerzo para asegurar que la información sea precisa, actualizada y clara. www.emergencias.org.es no se responsabiliza por errores, omisiones o los resultados de tratamientos descritos. Las publicaciones informativas se actualizan regularmente, por lo que se recomienda asegurarse de tener la versión más reciente. Gracias por estar aquí. Ya sea que sea su primer acercamiento para apoyar a un niño con ansiedad o ya tenga experiencia acompañándolo, no está solo/a . Esta guía está diseñada para ayudarle a entender qué es la ansiedad en la infancia, cómo identificarla, cómo buscar ayuda y qué opciones de tratamiento existen. Está elaborada por personas que han pasado por esta experiencia: padres, hermanos, profesionales y personas con experiencia propia en salud mental. Queremos que sepa que aunque parezca difícil, la recuperación es posible . ¿Qué es la ansiedad infantil? Sentir ansiedad es una experiencia normal. Es común que los niños se preocupen por nuevas situaciones, amistades, exámenes o cambios en su rutina. Sin embargo, cuando estas preocupaciones: Se mantienen en el tiempo Son muy intensas o hacen que el niño evite actividades normales podríamos estar ante un trastorno de ansiedad . Como padre, madre o cuidador, su rol es fundamental para apoyar al niño en la gestión de su ansiedad. Etapas para el manejo de la ansiedad 1. Identificación El primer paso es reconocer los signos de ansiedad, que pueden ser emocionales, conductuales o físicos. Entre ellos: Signos emocionales y conductuales: Preocupación excesiva Irritabilidad o enfado repentino Dificultad para dormir o concentrarse Aislamiento social Evitar situaciones (escuela, comidas, juegos) Búsqueda constante de tranquilidad Planificación excesiva Dificultades para hablar en público Síntomas físicos: Náuseas o molestias estomacales Dolor de cabeza Tensión muscular Fatiga También es importante prestar atención a comentarios o alertas de su entorno: maestros, entrenadores, familiares o amigos cercanos del niño. 2. Evaluación Una evaluación es realizada por un profesional de la salud para entender el origen de los síntomas. Puede incluir entrevistas, cuestionarios y observación clínica. ¿Quién puede realizarla? Médico de cabecera Psicólogo/a Psiquiatra infantil Pediatra Durante la evaluación, usted puede participar si el niño lo permite, y aportar información relevante sobre cambios de conducta, historial médico o antecedentes familiares. 3. Plan de atención Una vez realizado el diagnóstico (si lo hay), se elabora un plan personalizado que debe incluir: Información clara sobre la ansiedad Opciones de tratamiento Preferencias del niño y su familia Este plan debe construirse en conjunto: profesionales, familia y el niño, en la medida de lo posible. El respeto a la privacidad y la participación activa son clave en este proceso. 4. Tratamiento El tratamiento busca gestionar los síntomas a lo largo del tiempo , no resolverlos de forma inmediata. Puede variar según cada niño, y combinar diferentes enfoques: a) Terapia psicológica Debe ser siempre la primera opción y puede incluir: Terapia cognitivo-conductual (TCC): ayuda a modificar pensamientos y conductas relacionadas con la ansiedad. Terapia de aceptación y compromiso (ACT): promueve la aceptación de emociones y el enfoque en el presente. Puntos importantes sobre la terapia: Solo algunos profesionales están capacitados para brindarla. Puede realizarse de forma individual, grupal, en línea o presencial. Puede involucrar a la familia o red de apoyo. Puede haber lista de espera o costos asociados. b) Medicación En algunos casos, se puede considerar el uso de fármacos, especialmente cuando: La terapia sola no ha dado resultado La ansiedad impide al niño participar en su entorno (escuela, familia, amistades) Existe riesgo de autolesión Solo un profesional médico (pediatra, psiquiatra o médico de cabecera capacitado) puede recetar estos medicamentos. La medicación debe tomarse como se indica, no debe suspenderse sin control, y debe monitorearse constantemente por los posibles efectos secundarios. 5. Revisión y seguimiento El tratamiento debe monitorearse regularmente para evaluar avances y ajustar lo necesario. Puede hacerlo mediante: Consultas frecuentes con el profesional tratante Un diario de síntomas , donde registre cambios de humor, conducta o energía Comunicación constante entre el niño, la familia y el profesional Es normal que el plan de atención cambie con el tiempo, a medida que el niño crece o cambian sus necesidades. Consejos finales para familias y cuidadores Su presencia, apoyo y paciencia marcan una gran diferencia . Puede volver a esta guía cuando lo necesite. Cuidarse a usted mismo/a también es parte del proceso de apoyo. Preguntas frecuentes ¿Cómo sé si es una preocupación normal o un trastorno de ansiedad? Si las preocupaciones son intensas, duran semanas o más y afectan el día a día del niño, es momento de consultar a un profesional. ¿Mi hijo puede superar la ansiedad sin tratamiento? Algunos niños sí, pero otros necesitan ayuda especializada. Cuanto antes se actúe, mejores serán los resultados. ¿Todos los niños con ansiedad deben tomar medicación? No. La mayoría mejora con apoyo emocional y tratamiento psicológico. La medicación se considera solo en casos específicos.
- Trastornos de la Conducta Alimentaria
INFORMACIÓN PARA PADRES - SALUD PEDIÁTRICA Aviso Legal Este contenido tiene fines informativos y no sustituye la consulta con su médico o profesional de salud. No incentivamos por ninguna razón la automedicación. Se ha realizado un esfuerzo para asegurar que la información sea precisa, actualizada y clara. www.emergencias.org.es no se responsabiliza por errores, omisiones o los resultados de tratamientos descritos. Las publicaciones informativas se actualizan regularmente, por lo que se recomienda asegurarse de tener la versión más reciente. Los trastornos de la conducta alimentaria (TCA) son enfermedades mentales graves que se caracterizan por una preocupación excesiva y poco saludable con la comida, el ejercicio, el peso corporal o la imagen corporal. Estos trastornos pueden tener consecuencias físicas, emocionales y sociales importantes. Los TCA tienen la mayor tasa de mortalidad entre todas las enfermedades psiquiátricas. Se estima que afectan hasta el 9 % de la población, incluyendo a hombres, mujeres y personas de todos los orígenes culturales. La causa exacta de un TCA no se conoce. No existe una única causa, pero se cree que intervienen múltiples factores como la genética y el entorno en el que se desarrolla la persona. Es normal que muchos jóvenes se preocupen por su imagen corporal y que, en algún momento, intenten hacer dieta o ejercitarse para bajar de peso. Sin embargo, estas conductas por sí solas no constituyen un trastorno alimentario. Tipos de trastornos de la conducta alimentaria Anorexia nerviosa (AN) La anorexia nerviosa se caracteriza por una obsesión por perder peso mediante la restricción alimentaria y/o el ejercicio excesivo, incluso cuando la persona ya tiene un peso corporal muy bajo. El joven presenta una imagen corporal distorsionada , creyendo que está gordo aunque no lo esté, lo que genera un miedo intenso a engordar . Esta enfermedad provoca una restricción severa de alimentos y una desnutrición crónica , con graves consecuencias médicas. Anorexia Nerviosa Atípica En la anorexia nerviosa atípica , el joven presenta una pérdida de peso significativa y todos los síntomas de la anorexia nerviosa, pero su peso corporal aún se encuentra dentro de un rango normal o incluso elevado. Las consecuencias médicas y psicológicas pueden ser igual de severas que en la anorexia nerviosa clásica. Bulimia Nerviosa (BN) La bulimia nerviosa se manifiesta por episodios recurrentes de atracones (consumo excesivo de alimentos en poco tiempo), acompañados de una sensación de pérdida de control . Después de los atracones, la persona recurre a métodos compensatorios para evitar el aumento de peso, como el vómito autoinducido, el uso de laxantes o el ejercicio excesivo. Estos jóvenes también presentan una preocupación extrema por su cuerpo, peso y figura . Trastorno por evitación o restricción de la ingesta de alimentos (ARFID) El ARFID se caracteriza por evitar ciertos alimentos o reducir significativamente la ingesta por razones como: Rechazo al aspecto, sabor, olor o textura de los alimentos Sensaciones físicas incómodas al comer Experiencias negativas previas con ciertos alimentos Falta de interés en la comida Esto puede ocasionar falta de aumento de peso , déficits nutricionales o limitaciones en la vida diaria (por ejemplo, evitar situaciones sociales donde haya comida). Signos y síntomas de los trastornos alimentarios Signos físicos Pérdida de peso significativa o cambios rápidos en el peso En mujeres, pérdida o irregularidad en la menstruación Sensación constante de frío, incluso en ambientes cálidos Cansancio o fatiga persistente Mareos o desmayos Dificultad para concentrarse Signos conductuales Restricción constante de grasas, conteo de calorías, ayuno o evitar grupos de alimentos (lácteos, carnes, carbohidratos) Buscar excusas para no comer Ejercicio excesivo o compulsivo Preocupación extrema por el cuerpo, el peso y la apariencia Miedo intenso a subir de peso Imagen corporal distorsionada (por ejemplo, verse “gordo” estando en un peso saludable o bajo peso) Angustia o enojo durante las comidas Visitas frecuentes al baño o duchas después de comer (posible vómito autoinducido) Pesarse con frecuencia Comer de forma extraña (por ejemplo, cortar la comida en trozos muy pequeños) Evitar eventos sociales donde haya comida Obsesión con cocinar para otros, pero no comer lo que preparan Irritabilidad o cambios de humor Aislamiento social o preferencia por estar solo Tratamiento para los trastornos de la conducta alimentaria Los TCA pueden tener consecuencias médicas y psicológicas graves , por lo que se requiere un enfoque de tratamiento integral que combine atención psicológica y médica . Tratamiento psicológico Terapia basada en la familia (enfoque Maudsley) La terapia basada en la familia (FBT) es el tratamiento con mejor evidencia para adolescentes con anorexia nerviosa y anorexia atípica. También ha mostrado utilidad en algunos casos de ARFID. Es un tratamiento ambulatorio intensivo que empodera a los padres y los anima a asumir un papel activo en la recuperación de su hijo, especialmente ayudándolo a recuperar peso y salud física. Durante la FBT, la familia trabaja con un terapeuta especializado y un equipo de salud para enfrentar al trastorno de manera conjunta. Médicos y enfermeros monitorean al paciente para garantizar que el tratamiento ambulatorio sea seguro. Terapia individual La terapia cognitivo-conductual (TCC) ha demostrado ser efectiva para tratar la bulimia nerviosa. Ayuda a identificar y desafiar pensamientos distorsionados sobre la comida y el cuerpo que están asociados con los atracones y el vómito. En esta terapia, el joven aprende a monitorear su comportamiento y a utilizar estrategias para reducir los episodios de atracones y purgas . Generalmente se realiza en un formato individual. Tratamiento médico La desnutrición puede afectar el ritmo cardíaco, la presión arterial, la densidad ósea, el desarrollo puberal y el crecimiento . Por ello, es necesario que los jóvenes con un TCA tengan controles médicos regulares con su pediatra, médico de cabecera o enfermero clínico. Es fundamental que cualquier hospital o servicio especializado sepa quién es su médico de cabecera para enviarle los resultados de pruebas o planes de tratamiento. Apoyo nutricional del equipo tratante El equipo de atención consulta con un nutricionista o dietista cuando es necesario, quien brinda asesoramiento nutricional para que los padres puedan ofrecer una dieta equilibrada y adecuada al joven. Internación hospitalaria En casos graves, los TCA pueden comprometer tanto la salud del joven que no es seguro que permanezca en casa . A esto se le denomina inestabilidad médica . Un joven está médicamente inestable cuando presenta alteraciones significativas en el ritmo cardíaco, presión arterial, niveles de hidratación o electrolitos (minerales esenciales para el funcionamiento corporal). En estos casos, será necesario hospitalizar al paciente hasta que esté estable y se haya diseñado un plan de tratamiento seguro. Puntos clave para recordar Los trastornos de la conducta alimentaria son enfermedades mentales graves con la mayor tasa de mortalidad entre los trastornos psiquiátricos. Incluyen: anorexia nerviosa, anorexia atípica, bulimia nerviosa y ARFID . Se caracterizan por una preocupación extrema y poco saludable por la comida, el cuerpo y el ejercicio. Requieren tratamiento psicológico especializado (familiar o individual) y en algunos casos, internación hospitalaria . Preguntas frecuentes que hacen los padres Mi hija ha sido muy selectiva con la comida desde pequeña. ¿Cómo se diferencia esto del ARFID? Muchos niños y adolescentes tienen preferencias alimentarias o evitan ciertos alimentos. Sin embargo, la mayoría mantiene una alimentación suficiente para cubrir sus necesidades. En el ARFID , la ingesta es tan limitada que no se alcanzan los requerimientos nutricionales, y esto impacta de forma significativa en la vida diaria del niño o adolescente. ¿Qué tan comunes son los TCA en varones? Se estima que hasta el 25 % de los casos ocurren en varones. Sin embargo, es probable que esté subestimado debido a la falta de reconocimiento del problema en hombres. La obsesión con el ejercicio o el desarrollo muscular extremo puede ser una manifestación del trastorno. ¿Se puede recuperar una persona de un trastorno alimentario? Sí. La recuperación es posible , especialmente si se detecta el trastorno a tiempo. La intervención temprana es clave para lograr una recuperación exitosa.
- Manometría Colónica
INFORMACIÓN PARA PADRES - SALUD PEDIÁTRICA Aviso Legal Este contenido tiene fines informativos y no sustituye la consulta con su médico o profesional de salud. No incentivamos por ninguna razón la automedicación. Se ha realizado un esfuerzo para asegurar que la información sea precisa, actualizada y clara. www.emergencias.org.es no se responsabiliza por errores, omisiones o los resultados de tratamientos descritos. Las publicaciones informativas se actualizan regularmente, por lo que se recomienda asegurarse de tener la versión más reciente. ¿Qué es la manometría colónica? El colon, también conocido como intestino grueso, forma parte del sistema digestivo y tiene como función principal la formación, almacenamiento y eliminación de las heces. Para mover el contenido a lo largo del colon, este órgano utiliza contracciones rítmicas conocidas como motilidad colónica . Los músculos y los nervios del colon deben trabajar en conjunto para generar estas contracciones. Cuando esta función se altera, se puede evaluar mediante una técnica denominada manometría colónica , que registra las ondas de presión generadas durante las contracciones del colon. ¿Para qué sirve un estudio de manometría colónica? Algunos niños presentan una motilidad colónica anormal o ausente, lo que puede provocar síntomas como estreñimiento severo o incontinencia fecal . La manometría colónica permite analizar el funcionamiento del colon para entender mejor cómo interactúan sus músculos y nervios. Este estudio requiere los siguientes pasos: Preparación intestinal en casa antes del procedimiento Anestesia general Colonoscopia para colocar el catéter de manometría Realización del estudio una vez que el niño despierte de la anestesia ¿Cómo se realiza la manometría colónica? Para llevar a cabo este estudio, se introduce un tubo delgado y flexible (catéter) en el colon del niño. Este catéter contiene pequeños orificios por donde gotea agua. Una máquina registra los cambios de presión del agua para generar una imagen del patrón de contracción y relajación del colon. La colocación del catéter se realiza mediante una colonoscopia , un procedimiento en el que un médico especialista en aparato digestivo introduce un tubo largo y flexible con una cámara (colonoscopio) a través del ano hasta llegar al colon. Durante la colonoscopia también se pueden tomar biopsias (muestras pequeñas del intestino). Este procedimiento se realiza bajo anestesia general. Para más información, consulte la hoja informativa: Endoscopia – Colonoscopia . Preparación para la manometría colónica Es fundamental que el intestino esté completamente vacío antes de la colonoscopia, ya que esto permite al médico visualizar correctamente el interior del colon. Se requerirá una preparación intestinal especial , que puede variar de un paciente a otro. El equipo médico le proporcionará las indicaciones necesarias para preparar a su hijo antes del procedimiento. Para más detalles, consulte la hoja informativa: Endoscopia – Colonoscopia . Qué esperar el día del estudio Hasta el momento del ingreso, su hijo podrá seguir tomando líquidos claros (como agua o jugo de manzana claro). Su hijo necesitará anestesia general , que se administra por vía intravenosa. Un médico anestesista lo evaluará previamente. Usted podrá permanecer con su hijo hasta el momento en que se le administre la anestesia en la sala correspondiente. Luego de la colonoscopia, el niño será llevado a una sala de recuperación, y usted podrá acompañarlo cuando despierte. Realización del estudio de manometría Una vez que su hijo esté despierto y se haya recuperado de la anestesia general, se iniciará la manometría colónica . Se tomará una radiografía de abdomen para verificar que el catéter esté bien ubicado. El catéter se conectará a una máquina que mide los cambios de presión dentro del colon. Se observará la respuesta del colon a diferentes estímulos, como la ingesta de alimentos y la administración de un medicamento llamado bisacodilo , que estimula la motilidad colónica. Durante el procedimiento, su hijo deberá permanecer en cama. Puede traer libros, juguetes o dispositivos electrónicos para mantenerlo entretenido y tranquilo. Al finalizar el estudio, un médico o enfermero retirará el catéter suavemente. Su hijo estará despierto durante esta parte; puede ser incómoda, pero rara vez es dolorosa. La duración total del estudio es de 4 a 6 horas . Después del estudio Siempre que el niño esté bien, tolere líquidos y alimentos, y no tenga más estudios programados para el día, podrá regresar a casa por la tarde. Los resultados serán discutidos en la próxima consulta ambulatoria con el médico. Posibles efectos secundarios Es posible que su hijo experimente algunos efectos leves luego del estudio, los cuales suelen resolverse sin tratamiento: Sangrado leve : Puede observarse una pequeña cantidad de sangre en las heces, generalmente por las biopsias tomadas o por la colocación del catéter. Náuseas o vómitos : Si esto ocurre, detenga la alimentación por unos 30 minutos. Luego ofrezca sorbos de líquidos claros y aumente progresivamente la cantidad de comida y bebida. Dolor o distensión abdominal : Si es leve, se recomienda reposo y mantener la hidratación con líquidos claros hasta que el malestar desaparezca. ¿Cuándo buscar asistencia médica? Comuníquese con el hospital si su hijo presenta: Vómitos más de tres veces en un período de ocho horas Vómito o deposición con más de 3–5 ml (una cucharadita) de sangre roja Dolor abdominal intenso o abdomen muy hinchado Fiebre mayor a 38 °C Dificultad para tragar Puntos clave para recordar Es fundamental que el intestino esté completamente vacío, por lo que debe seguirse estrictamente la preparación para la colonoscopia. En la mayoría de los casos, su hijo podrá volver a casa en la tarde del mismo día. Si su hijo no se encuentra bien después del procedimiento, comuníquese con el hospital. Para más información Hoja informativa: Endoscopia y Colonoscopia Departamento de Anestesia y Manejo del Dolor del Royal Children's Hospital: Información para padres Consulte con su médico de cabecera, gastroenterólogo o cirujano pediátrico Preguntas frecuentes que hacen los padres ¿Todos los niños necesitan anestesia general? Sí. Aunque la colonoscopia no suele ser dolorosa, puede resultar muy incómoda. Los niños no tolerarían el procedimiento completamente despiertos, por lo que se utiliza una anestesia general ligera para garantizar que estén cómodos, quietos y sin dolor durante el estudio. ¿Cuáles son los riesgos del estudio de manometría? Náuseas o vómitos debido a la anestesia general, que habitualmente mejoran sin tratamiento. Riesgo muy bajo de lesión en el intestino por el catéter o durante la colonoscopia, lo cual puede requerir cirugía en casos excepcionales. Posibilidad de infección, aunque es infrecuente. Si su hijo tiene una enfermedad cardíaca o inmunológica, puede necesitar antibióticos preventivos. Si el niño no tolera el estudio, este puede ser interrumpido antes de completarse. Consulte a su médico si tiene dudas o inquietudes sobre el procedimiento.
- Manometría Anorrectal
INFORMACIÓN PARA PADRES - SALUD PEDIÁTRICA Aviso Legal Este contenido tiene fines informativos y no sustituye la consulta con su médico o profesional de salud. No incentivamos por ninguna razón la automedicación. Se ha realizado un esfuerzo para asegurar que la información sea precisa, actualizada y clara. www.emergencias.org.es no se responsabiliza por errores, omisiones o los resultados de tratamientos descritos. Las publicaciones informativas se actualizan regularmente, por lo que se recomienda asegurarse de tener la versión más reciente. El sistema digestivo transporta los alimentos a través del cuerpo después de ser ingeridos. Las últimas partes del intestino, donde se elimina la materia fecal (heces), son el recto y el ano. Los músculos y nervios en estas zonas deben funcionar de forma coordinada para poder controlar las evacuaciones. Normalmente, estos músculos permanecen contraídos (cerrados) para evitar la incontinencia fecal. Durante una evacuación, los músculos deben relajarse al mismo tiempo para permitir la salida de las heces. La función de estos músculos puede ser evaluada mediante una técnica denominada manometría anorrectal , que permite registrar las variaciones de presión cuando los músculos del recto y del ano se contraen y se relajan. ¿Para qué sirve un estudio de manometría anorrectal? En algunos niños, los músculos del ano y recto no trabajan adecuadamente, lo que puede generar síntomas como estreñimiento o escapes de heces. La manometría anorrectal ayuda a evaluar cómo interactúan los nervios y músculos de esta área. Este estudio puede ser indicado para comprender el origen de los síntomas del niño, como el estreñimiento o la incontinencia, y también puede realizarse antes o después de una cirugía. ¿Cómo se realiza la manometría anorrectal? Para llevar a cabo este estudio, se introduce un tubo delgado y flexible (catéter) en el recto del niño. Este tubo contiene agua que gotea por pequeños orificios laterales. Un equipo especial mide los cambios de presión del agua, permitiendo así obtener un registro de los patrones de contracción y relajación de los músculos del ano y recto. El catéter lleva un pequeño globo en la punta, que se puede inflar con aire en diferentes cantidades para simular la presencia de heces. A medida que se infla y desinfla el globo, se registran las presiones en el ano y recto. Preparación para la manometría anorrectal Es posible que se requiera una preparación intestinal específica, como un enema (una pequeña pastilla o líquido que se introduce por el recto), para limpiar el intestino. Esta preparación puede variar según cada paciente, y el equipo médico proporcionará instrucciones personalizadas. Si el niño utiliza tratamientos rectales habitualmente (como lavados intestinales), se recomienda llevar el equipo al hospital, ya que puede ser preferido en lugar de un enema. Algunos niños pueden sentirse ansiosos por la idea del globo en el recto. Es útil explicarle que el globo es muy pequeño, como una “burbujita”, y que tendrá el control en todo momento; si siente incomodidad, se puede desinflar inmediatamente. Llevar objetos para distraer al niño durante el procedimiento puede ayudar: su juguete favorito, un libro o una película puede mantenerlo tranquilo y quieto. ¿Qué esperar el día del estudio? La manometría suele realizarse con el niño despierto, por lo que puede comer y beber normalmente antes del estudio, salvo que se indique lo contrario. Los padres pueden permanecer con el niño durante todo el procedimiento. En la sala del estudio, el niño será recostado sobre su lado izquierdo, con las rodillas dobladas hacia el pecho. El procedimiento dura entre 30 y 45 minutos . Realización del estudio Se aplica un gel lubricante en el área anal, que puede sentirse frío. El médico puede realizar un examen rectal para asegurarse de que no haya heces en el recto. Luego se introduce el catéter flexible conectado a una máquina que registra los cambios de presión. Durante el procedimiento se realizan algunas pruebas, como: Pedir al niño que tosa Pedir que apriete los músculos del ano Inflar y desinflar lentamente el globo Preguntar cuándo siente el globo Pedir que puje como si fuera a evacuar La máquina registra los cambios de presión durante estas pruebas para evaluar el funcionamiento de los músculos y nervios. Una vez finalizado, se retira el catéter. Es importante que el niño permanezca en la cama durante el procedimiento. Llevar juegos, libros o dispositivos electrónicos puede ayudar a mantenerlo tranquilo. Manometría con anestesia En algunos casos, el estudio debe realizarse bajo anestesia general. Esto implica administrar un medicamento por vía intravenosa (IV). Si este es el caso, el médico explicará el proceso con antelación. El equipo médico indicará el período de ayuno necesario antes del estudio. El niño no debe consumir alimentos, leche, caramelos ni chicle después de la hora indicada, aunque sí podrá beber líquidos claros (agua, jugo de manzana claro) hasta su ingreso. Un médico anestesiólogo evaluará al niño antes del procedimiento. Los padres podrán acompañarlo hasta que se duerma en el área de anestesia. Después del procedimiento, el niño será trasladado a recuperación, donde despertará lentamente. Los padres podrán reunirse con él en cuanto despierte. El estudio dura aproximadamente 30 a 45 minutos . En algunos casos, el médico puede recomendar otros estudios complementarios como la manometría colónica , que analiza el funcionamiento del resto del intestino. Si es necesario, esto será discutido previamente. Después del estudio Si no se utilizó anestesia, el niño puede regresar a casa luego del procedimiento y continuar con sus actividades normales. Si se realizó con anestesia, usualmente se da el alta el mismo día, siempre que el niño se sienta bien, esté comiendo y bebiendo normalmente, y no haya otras pruebas pendientes. Los resultados serán comentados durante la próxima consulta externa. Cuándo buscar atención médica Comuníquese con el hospital si su hijo presenta: Evacuación con más de media cucharadita de sangre roja brillante Dolor intenso Fiebre mayor a 38 °C Vómitos más de tres veces en un período de ocho horas Puntos clave La manometría anorrectal evalúa el funcionamiento de los músculos del ano y recto. El estudio requiere cierta cooperación del niño. Si no puede permanecer quieto o seguir instrucciones, podría cancelarse o reprogramarse. En algunos casos, se requerirá anestesia general. En la mayoría de los casos, el niño puede volver a casa poco después del estudio. Contacte al hospital si el niño presenta síntomas preocupantes tras el estudio. Para más información Estreñimiento infantil Manometría colónica Departamento de Anestesia y Manejo del Dolor Consulte con su pediatra, gastroenterólogo o cirujano pediátrico Preguntas frecuentes de los padres ¿Cuáles son los riesgos del estudio de manometría? El niño puede sentir molestias o irritación anal después del estudio. En ocasiones, puede haber una pequeña cantidad de sangrado rectal. Existe un riesgo muy bajo de lesión en el ano o recto por el catéter, aunque es muy poco frecuente. Si hay demasiadas heces en el recto, el estudio no podrá realizarse. El estudio requiere colaboración del niño; si no tolera el procedimiento, puede ser interrumpido. En caso de anestesia, pueden aparecer efectos secundarios como náuseas o vómitos, que suelen desaparecer sin tratamiento. A veces, será necesario repetir el estudio. Consulte con su médico si tiene dudas o inquietudes respecto al procedimiento.
- Esguinces de Tobillo
INFORMACIÓN PARA PADRES - SALUD PEDIÁTRICA Aviso Legal Este contenido tiene fines informativos y no sustituye la consulta con su médico o profesional de salud. No incentivamos por ninguna razón la automedicación. Se ha realizado un esfuerzo para asegurar que la información sea precisa, actualizada y clara. www.emergencias.org.es no se responsabiliza por errores, omisiones o los resultados de tratamientos descritos. Las publicaciones informativas se actualizan regularmente, por lo que se recomienda asegurarse de tener la versión más reciente. Qué es un Esguince de Tobillo – Lesión Común en Niños Activos Los esguinces de tobillo son una de las lesiones más frecuentes en la infancia. El tobillo está formado por tres huesos unidos por ligamentos, que son tejidos fuertes y elásticos encargados de mantener las estructuras óseas en su lugar y evitar movimientos excesivos de la articulación. Un esguince ocurre generalmente por un movimiento repentino o una torcedura del pie, lo que estira en exceso los ligamentos. Esto provoca desgarros y sangrado interno, lo que se manifiesta con hinchazón y moretones alrededor de la articulación. Es más común que ocurra durante actividades físicas como correr, saltar o cambiar de dirección rápidamente, especialmente en deportes como baloncesto, fútbol o voleibol. Signos y Síntomas – Cómo Reconocer un Esguince de Tobillo Si tu hijo ha sufrido un esguince, es posible que presente los siguientes síntomas: Hinchazón , que puede aparecer en cuestión de minutos o desarrollarse en varias horas, producto del daño a los tejidos blandos Dolor en la parte externa del tobillo Moretones , que suelen aparecer entre dos y tres días después del incidente Cuidados en Casa – Aplicando la Técnica RICE Puedes manejar un esguince leve en casa utilizando los principios de primeros auxilios, conocidos por sus siglas en inglés como RICE: Reposo, Hielo, Compresión y Elevación . Este tratamiento debe iniciarse de inmediato y mantenerse durante los siguientes dos a tres días. Reposo : evita actividades que generen dolor. Si tu hijo no puede caminar bien, es recomendable usar muletas (pueden alquilarse en farmacias). Hielo : aplícalo sobre el tobillo lesionado durante 10 a 15 minutos. Nunca pongas el hielo directamente sobre la piel , ya que puede causar quemaduras. Usa una toalla o funda para envolverlo. Repite cada 2 a 4 horas mientras el niño esté despierto. Un paquete de hielo con agua en una bolsa plástica se adapta mejor al contorno del tobillo. Compresión : aplica un vendaje firme, pero no tan apretado como para cortar la circulación o causar más dolor. Debe cubrir desde un poco por encima del tobillo hasta el pie, pero sin tapar los dedos. Elevación : mantén el tobillo elevado para reducir la hinchazón, por ejemplo, apoyado sobre almohadas mientras el niño descansa o ve televisión. Medicamentos para el Dolor – Cuándo y Qué Usar Algunos niños necesitarán analgésicos. En la mayoría de los casos, paracetamol es suficiente. Los medicamentos antiinflamatorios también pueden ser útiles, pero no son adecuados para todos los niños. Consulta con tu médico o farmacéutico para saber cuál es el más indicado y asegúrate de seguir siempre las instrucciones del empaque. Qué Evitar en los Primeros Días – Prevención de Complicaciones Durante los dos o tres días posteriores a la lesión, evita lo siguiente : Calor (como compresas calientes o baños): esto aumenta el flujo sanguíneo y puede empeorar la hinchazón Re-lesión : protege el tobillo evitando que soporte peso o movimientos bruscos Masajes : aunque parezcan útiles, pueden aumentar la inflamación en esta fase inicial Ejercicios para el Tobillo – Recuperación Activa y Gradual Es importante que tu hijo comience a mover y estirar suavemente el tobillo lo antes posible para evitar rigidez. Inicia con el ejercicio 1 y avanza hasta el 4. Es normal sentir un poco de molestia al principio, pero si el dolor es fuerte, debe descansar más. 1. Alfabeto con el Tobillo Usando solo el pie y el tobillo, dibujar en el aire las letras de la A a la Z. 2. Círculos con el Pie Dibujar un círculo en el aire con el pie afectado. Repetir 10 veces. 3. Empujes del Pie Mover el pie hacia arriba y hacia abajo 10 veces. 4a. Estiramiento de Gemelos (con toalla) Con la rodilla recta, usar una toalla para jalar el pie hacia la cara hasta sentir un estiramiento en la pantorrilla. Mantener 30 segundos. Repetir tres veces. 4b. Estiramiento Asistido Ayuda a tu hijo sujetando su rodilla estirada mientras tiras suavemente del pie hacia su cara. Mantener por 30 segundos y repetir tres veces. Tiempo de Recuperación – ¿Cuándo Sanará por Completo? En la mayoría de los casos, los niños se recuperan completamente en una o dos semanas . Esto depende de su edad, estado general de salud y la gravedad del esguince. Prevención de Nuevos Esguinces – Hábitos Saludables Para evitar futuros esguinces: Asegúrate de que tu hijo haga ejercicios de calentamiento antes de realizar actividad física Utiliza calzado deportivo adecuado y con buen soporte ¿Cuándo Consultar al Médico – Señales de Alerta? Acude al médico de cabecera o a un fisioterapeuta si: El dolor no mejora tras unos días El niño no puede apoyar el pie en el suelo justo después de la lesión Hay dolor al presionar directamente sobre los huesos del tobillo No logras controlar el dolor con medicación común Los profesionales pueden solicitar una radiografía si es necesario y ofrecer un plan de tratamiento. Si los esguinces son frecuentes, considera el uso de vendajes o tobilleras , bajo la indicación de un fisioterapeuta o médico. Puntos Clave para Recordar – Lo Más Importante Los esguinces de tobillo son una lesión frecuente en la infancia. El dolor y la inflamación suelen mejorar en 2 a 3 días si se siguen las pautas de tratamiento. El enfoque RICE y los ejercicios suaves son fundamentales para la recuperación. Busca atención médica si tu hijo no puede apoyar el pie, el dolor es intenso o no mejora. Dudas Comunes – Respuestas Frecuentes de Nuestros Profesionales ¿Cuándo puede mi hijo caminar sin muletas otra vez? Anímalo a caminar después de 2 o 3 días si el dolor lo permite. Si aún duele mucho, espera un día más y vuelve a intentarlo. Tu médico o fisioterapeuta puede orientarte en este proceso. ¿Si mi hija se esguinzó el tobillo, es más probable que le vuelva a pasar? Un esguince no produce daño permanente ni estira los ligamentos de forma crónica. Sin embargo, algunos niños tienen articulaciones más laxas, lo que puede aumentar la probabilidad de sufrir esguinces repetidos .
