Trastornos de la Conducta Alimentaria
- Dr. Fernando Hidalgo

- 22 ago 2025
- 5 Min. de lectura
INFORMACIÓN PARA PADRES - SALUD PEDIÁTRICA
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Los trastornos de la conducta alimentaria (TCA) son enfermedades mentales graves que se caracterizan por una preocupación excesiva y poco saludable con la comida, el ejercicio, el peso corporal o la imagen corporal. Estos trastornos pueden tener consecuencias físicas, emocionales y sociales importantes.
Los TCA tienen la mayor tasa de mortalidad entre todas las enfermedades psiquiátricas.
Se estima que afectan hasta el 9 % de la población, incluyendo a hombres, mujeres y personas de todos los orígenes culturales.
La causa exacta de un TCA no se conoce. No existe una única causa, pero se cree que intervienen múltiples factores como la genética y el entorno en el que se desarrolla la persona.
Es normal que muchos jóvenes se preocupen por su imagen corporal y que, en algún momento, intenten hacer dieta o ejercitarse para bajar de peso. Sin embargo, estas conductas por sí solas no constituyen un trastorno alimentario.
Tipos de trastornos de la conducta alimentaria
Anorexia nerviosa (AN)
La anorexia nerviosa se caracteriza por una obsesión por perder peso mediante la restricción alimentaria y/o el ejercicio excesivo, incluso cuando la persona ya tiene un peso corporal muy bajo. El joven presenta una imagen corporal distorsionada, creyendo que está gordo aunque no lo esté, lo que genera un miedo intenso a engordar. Esta enfermedad provoca una restricción severa de alimentos y una desnutrición crónica, con graves consecuencias médicas.
Anorexia Nerviosa Atípica
En la anorexia nerviosa atípica, el joven presenta una pérdida de peso significativa y todos los síntomas de la anorexia nerviosa, pero su peso corporal aún se encuentra dentro de un rango normal o incluso elevado. Las consecuencias médicas y psicológicas pueden ser igual de severas que en la anorexia nerviosa clásica.
Bulimia Nerviosa (BN)
La bulimia nerviosa se manifiesta por episodios recurrentes de atracones (consumo excesivo de alimentos en poco tiempo), acompañados de una sensación de pérdida de control. Después de los atracones, la persona recurre a métodos compensatorios para evitar el aumento de peso, como el vómito autoinducido, el uso de laxantes o el ejercicio excesivo. Estos jóvenes también presentan una preocupación extrema por su cuerpo, peso y figura.
Trastorno por evitación o restricción de la ingesta de alimentos (ARFID)
El ARFID se caracteriza por evitar ciertos alimentos o reducir significativamente la ingesta por razones como:
Rechazo al aspecto, sabor, olor o textura de los alimentos
Sensaciones físicas incómodas al comer
Experiencias negativas previas con ciertos alimentos
Falta de interés en la comida
Esto puede ocasionar falta de aumento de peso, déficits nutricionales o limitaciones en la vida diaria (por ejemplo, evitar situaciones sociales donde haya comida).
Signos y síntomas de los trastornos alimentarios
Signos físicos
Pérdida de peso significativa o cambios rápidos en el peso
En mujeres, pérdida o irregularidad en la menstruación
Sensación constante de frío, incluso en ambientes cálidos
Cansancio o fatiga persistente
Mareos o desmayos
Dificultad para concentrarse
Signos conductuales
Restricción constante de grasas, conteo de calorías, ayuno o evitar grupos de alimentos (lácteos, carnes, carbohidratos)
Buscar excusas para no comer
Ejercicio excesivo o compulsivo
Preocupación extrema por el cuerpo, el peso y la apariencia
Miedo intenso a subir de peso
Imagen corporal distorsionada (por ejemplo, verse “gordo” estando en un peso saludable o bajo peso)
Angustia o enojo durante las comidas
Visitas frecuentes al baño o duchas después de comer (posible vómito autoinducido)
Pesarse con frecuencia
Comer de forma extraña (por ejemplo, cortar la comida en trozos muy pequeños)
Evitar eventos sociales donde haya comida
Obsesión con cocinar para otros, pero no comer lo que preparan
Irritabilidad o cambios de humor
Aislamiento social o preferencia por estar solo
Tratamiento para los trastornos de la conducta alimentaria
Los TCA pueden tener consecuencias médicas y psicológicas graves, por lo que se requiere un enfoque de tratamiento integral que combine atención psicológica y médica.
Tratamiento psicológico
Terapia basada en la familia (enfoque Maudsley)
La terapia basada en la familia (FBT) es el tratamiento con mejor evidencia para adolescentes con anorexia nerviosa y anorexia atípica. También ha mostrado utilidad en algunos casos de ARFID.
Es un tratamiento ambulatorio intensivo que empodera a los padres y los anima a asumir un papel activo en la recuperación de su hijo, especialmente ayudándolo a recuperar peso y salud física.
Durante la FBT, la familia trabaja con un terapeuta especializado y un equipo de salud para enfrentar al trastorno de manera conjunta. Médicos y enfermeros monitorean al paciente para garantizar que el tratamiento ambulatorio sea seguro.
Terapia individual
La terapia cognitivo-conductual (TCC) ha demostrado ser efectiva para tratar la bulimia nerviosa. Ayuda a identificar y desafiar pensamientos distorsionados sobre la comida y el cuerpo que están asociados con los atracones y el vómito.
En esta terapia, el joven aprende a monitorear su comportamiento y a utilizar estrategias para reducir los episodios de atracones y purgas. Generalmente se realiza en un formato individual.
Tratamiento médico
La desnutrición puede afectar el ritmo cardíaco, la presión arterial, la densidad ósea, el desarrollo puberal y el crecimiento. Por ello, es necesario que los jóvenes con un TCA tengan controles médicos regulares con su pediatra, médico de cabecera o enfermero clínico.
Es fundamental que cualquier hospital o servicio especializado sepa quién es su médico de cabecera para enviarle los resultados de pruebas o planes de tratamiento.
Apoyo nutricional del equipo tratante
El equipo de atención consulta con un nutricionista o dietista cuando es necesario, quien brinda asesoramiento nutricional para que los padres puedan ofrecer una dieta equilibrada y adecuada al joven.
Internación hospitalaria
En casos graves, los TCA pueden comprometer tanto la salud del joven que no es seguro que permanezca en casa. A esto se le denomina inestabilidad médica.
Un joven está médicamente inestable cuando presenta alteraciones significativas en el ritmo cardíaco, presión arterial, niveles de hidratación o electrolitos (minerales esenciales para el funcionamiento corporal). En estos casos, será necesario hospitalizar al paciente hasta que esté estable y se haya diseñado un plan de tratamiento seguro.
Puntos clave para recordar
Los trastornos de la conducta alimentaria son enfermedades mentales graves con la mayor tasa de mortalidad entre los trastornos psiquiátricos.
Incluyen: anorexia nerviosa, anorexia atípica, bulimia nerviosa y ARFID.
Se caracterizan por una preocupación extrema y poco saludable por la comida, el cuerpo y el ejercicio.
Requieren tratamiento psicológico especializado (familiar o individual) y en algunos casos, internación hospitalaria.
Preguntas frecuentes que hacen los padres
Mi hija ha sido muy selectiva con la comida desde pequeña. ¿Cómo se diferencia esto del ARFID?Muchos niños y adolescentes tienen preferencias alimentarias o evitan ciertos alimentos. Sin embargo, la mayoría mantiene una alimentación suficiente para cubrir sus necesidades.
En el ARFID, la ingesta es tan limitada que no se alcanzan los requerimientos nutricionales, y esto impacta de forma significativa en la vida diaria del niño o adolescente.
¿Qué tan comunes son los TCA en varones?Se estima que hasta el 25 % de los casos ocurren en varones. Sin embargo, es probable que esté subestimado debido a la falta de reconocimiento del problema en hombres. La obsesión con el ejercicio o el desarrollo muscular extremo puede ser una manifestación del trastorno.
¿Se puede recuperar una persona de un trastorno alimentario?Sí. La recuperación es posible, especialmente si se detecta el trastorno a tiempo. La intervención temprana es clave para lograr una recuperación exitosa.

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