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  • Mordedura humana

    MANUAL MINORS Las mordeduras humanas son lesiones traumáticas que pueden provocar desgarros en la piel, hematomas y, lo más importante, infecciones debido a las bacterias presentes en la boca. Las mordeduras pueden ocurrir durante peleas, accidentes o conductas agresivas, y son propensas a infectarse debido a patógenos comunes en la cavidad oral, como Streptococcus , Staphylococcus aureus y Eikenella corrodens . Las mordeduras en manos y dedos son particularmente peligrosas debido a la complejidad anatómica y el riesgo de infecciones profundas. Diagnóstico El diagnóstico se basa en la historia clínica de la mordedura, que suele presentar una herida en forma de arco, con desgarros en la piel, equimosis o perforaciones. A la exploración física, se evalúa el tamaño, la profundidad de la lesión y el estado de los tejidos circundantes. Es importante identificar signos de infección como enrojecimiento, hinchazón, dolor y secreción purulenta. En mordeduras que afectan las articulaciones o los huesos, se deben solicitar radiografías para descartar fracturas o cuerpos extraños, y análisis de laboratorio si hay sospecha de infección sistémica. Diagnóstico diferencial Condición Diferencia clave Mordedura de animal Lesiones similares pero con distinto perfil de patógenos; mordeduras de perros o gatos suelen tener diferente patrón. Herida cortante Heridas más limpias y lineales, sin el riesgo elevado de infección por bacterias orales. Herida punzante Daño más profundo pero con menor riesgo de infección polimicrobiana como en mordeduras humanas. Celulitis Infección de la piel, puede sobrevenir tras una mordedura si no se trata adecuadamente. Manejo en Emergencias En urgencias, el manejo inicial incluye una limpieza exhaustiva de la herida con suero fisiológico y desbridamiento si es necesario para eliminar tejido necrótico o contaminado. Se debe administrar profilaxis antibiótica, generalmente con amoxicilina/clavulánico para cubrir los patógenos comunes de la boca humana. La vacunación contra el tétanos debe actualizarse si no se ha administrado recientemente. Las heridas en áreas de alto riesgo, como las manos, requieren inmovilización temporal y seguimiento estrecho para detectar infecciones. Tratamiento Definitivo El tratamiento definitivo depende del riesgo de infección y la localización de la mordedura. Las mordeduras superficiales que no muestran signos de infección pueden cicatrizar con el manejo adecuado de la herida. En mordeduras profundas o con signos de infección, se pueden realizar cultivos y ajustar el tratamiento antibiótico según los resultados. Las heridas infectadas se suelen dejar abiertas o con cierre retardado para facilitar el drenaje. En casos graves, como infecciones profundas en manos o articulaciones, puede ser necesaria la intervención quirúrgica para drenar abscesos o reparar estructuras dañadas. El seguimiento estrecho es esencial para asegurar la resolución de la infección.

  • MORDEDURAS & PICADURAS

    MANUAL MINORS Las mordeduras y picaduras son eventos comunes que pueden presentarse en el departamento de emergencias y requieren un manejo inmediato y efectivo debido a su potencial para causar infecciones, reacciones alérgicas, o incluso envenenamientos severos. Desde el punto de vista de un emergencista, es crucial realizar una evaluación completa y proporcionar un tratamiento adecuado para minimizar complicaciones y mejorar los resultados para el paciente. Evaluación Inicial Historia Clínica Rápida Tipo de Agente : Identificar el animal o insecto que causó la mordedura o picadura es fundamental, ya que esto influye en el tratamiento y pronóstico. Tiempo de Exposición : Conocer cuánto tiempo ha pasado desde la mordedura o picadura ayuda a evaluar el riesgo de infecciones o reacciones sistémicas. Antecedentes de Salud : Incluyen historial de alergias, estado de vacunación contra el tétanos, y cualquier condición médica que pueda complicar el tratamiento, como inmunosupresión. Examen Físico Inspección : Evaluar la herida para identificar signos de infección, necrosis o envenenamiento. También es importante buscar evidencias de sangrado activo, presencia de cuerpos extraños (como dientes o aguijones), y extensión de la inflamación. Signos Vitales : Monitorizar la presión arterial, frecuencia cardíaca y respiratoria, y evaluar la posible presencia de síntomas sistémicos como fiebre, dificultad para respirar o síntomas neurológicos. Tipos de Mordeduras y Picaduras Tipo de Mordedura/Picadura Complicaciones Manejo Mordeduras de Animales Domésticos Infección por bacterias ( Pasteurella , Capnocytophaga ), riesgo de tétanos. Limpieza profunda de la herida, desbridamiento si es necesario, administración de antibióticos profilácticos, vacuna antitetánica si está indicada. Mordeduras Humanas Alta tasa de infección debido a la flora bacteriana oral ( Streptococcus , Staphylococcus aureus ), especialmente en manos. Limpieza y desbridamiento, antibióticos profilácticos de amplio espectro, considerar vacuna antitetánica. Mordeduras de Animales Salvajes Riesgo de infecciones graves y rabia. Profilaxis contra la rabia (inmunoglobulina y vacuna), limpieza profunda de la herida, antibióticos si hay signos de infección, observación. Picaduras de Insectos (Abejas, Avispas, Hormigas) Reacciones locales leves a anafilaxia en individuos alérgicos. Remover el aguijón si está presente, aplicar compresas frías, administrar antihistamínicos y corticosteroides, epinefrina en caso de anafilaxia, soporte vital avanzado si es necesario. Picaduras de Arañas (Viuda Negra, Araña Violinista) Síntomas sistémicos severos (viuda negra), necrosis local (araña violinista). Limpieza de la herida, manejo sintomático con analgésicos y relajantes musculares, considerar antiveneno y hospitalización en casos graves. Picaduras y Mordeduras de Animales Marinos (Medusas, Erizos de Mar, Peces Venosos) Reacciones locales severas, necrosis, envenenamiento sistémico en casos raros. Enjuagar con agua salada o vinagre (medusas), extracción de espinas, manejo del dolor, antiveneno y hospitalización en envenenamientos graves. Manejo General en el Departamento de Emergencias Limpieza y Desbridamiento: Todas las heridas deben ser limpiadas adecuadamente para prevenir infecciones. En algunos casos, se requiere desbridamiento para remover tejido muerto o contaminado. Antibióticos Profilácticos: Considerar especialmente en mordeduras de alto riesgo (mordeduras de gatos, humanas, o en áreas como las manos y la cara). Inmunización: Vacuna antitetánica si el estado del paciente lo requiere, y profilaxis contra la rabia en caso de mordeduras de animales salvajes. Tratamiento Sintomático: Incluye el manejo del dolor, antihistamínicos para controlar la inflamación y, en caso de reacciones alérgicas graves, adrenalina y otros tratamientos para el shock anafiláctico. Observación y Seguimiento: Algunos pacientes pueden necesitar observación prolongada en el departamento de emergencias, especialmente aquellos en riesgo de desarrollar complicaciones severas como infección profunda o anafilaxia. Derivación: En casos complejos, como envenenamientos severos o mordeduras que afectan estructuras profundas, puede ser necesario derivar al paciente a cuidados intensivos o a un especialista: cirugía o cirugía maxilofacial. Disposición del Paciente Alta: Para lesiones menores sin signos de complicación, el paciente puede ser dado de alta con instrucciones para seguimiento y cuidado en casa, incluyendo signos de alarma para regresar. Hospitalización: Requerida para casos graves, incluyendo infecciones profundas, reacciones alérgicas severas, y envenenamientos sistémicos que no responden al manejo inicial en emergencias.

  • Luxaciones de los dedos del pie

    MANUAL MINORS Las luxaciones de los dedos del pie ocurren cuando los huesos de los dedos se salen de su alineación normal en la articulación, generalmente debido a un traumatismo directo o torsión. Las articulaciones más afectadas son las metatarsofalángicas (en la base del dedo) o las interfalángicas (entre las falanges). Estas luxaciones pueden ser dolorosas y provocar deformidad evidente, limitando la capacidad de caminar. Diagnóstico El diagnóstico se basa en la historia de un traumatismo o movimiento brusco, seguido de dolor agudo, hinchazón y deformidad en el dedo afectado. El dedo puede aparecer desplazado de su posición normal. La movilidad está limitada, y el paciente a menudo presenta dolor intenso al intentar mover o tocar el dedo. Las radiografías confirman el diagnóstico, mostrando el desplazamiento de las superficies articulares, y descartan fracturas asociadas. Diagnóstico diferencial Condición Diferencia clave Fractura de los dedos del pie Dolor similar, pero con interrupción ósea en lugar de desplazamiento articular. Esguince de los dedos del pie Lesión ligamentosa, con dolor e hinchazón, pero sin desplazamiento visible. Contusión de los dedos Dolor e hinchazón tras un golpe, pero sin luxación ni desplazamiento. Artritis traumática Dolor crónico y rigidez en la articulación, sin un episodio agudo de desplazamiento. Manejo en Emergencias El manejo en urgencias incluye la reducción cerrada de la luxación. Esto implica la manipulación del dedo para regresar los huesos a su posición anatómica bajo anestesia local o sedación. Después de la reducción, se inmoviliza el dedo con vendaje en “buddy taping” (vendaje junto al dedo adyacente) o con una férula temporal, dependiendo de la gravedad de la lesión. Se administran analgésicos y antiinflamatorios no esteroideos (AINEs) para controlar el dolor y la inflamación. Tratamiento Definitivo Después de la reducción, el tratamiento definitivo incluye mantener el dedo inmovilizado durante 2 a 3 semanas para permitir la cicatrización de los tejidos blandos. Se recomienda reposo, evitando actividades que ejerzan presión sobre el pie. En caso de luxaciones recurrentes o inestables, puede ser necesaria una intervención quirúrgica para reparar los ligamentos dañados o estabilizar la articulación. La rehabilitación posterior incluye ejercicios de movilidad y fortalecimiento para restaurar la función completa del dedo.

  • Dedos de los pies destrozados o amputados

    MANUAL MINORS Los dedos de los pies pueden resultar destrozados o amputados debido a traumatismos severos, como aplastamientos por maquinaria pesada, accidentes vehiculares o cortes profundos con herramientas afiladas. Estas lesiones son graves y pueden comprometer no solo los tejidos blandos (piel, músculos, tendones) sino también los huesos y vasos sanguíneos. Las amputaciones pueden ser parciales (solo una parte del dedo) o completas, con implicaciones significativas para la función del pie y el equilibrio del cuerpo. Diagnóstico El diagnóstico es clínico y evidente: el paciente presenta una pérdida completa o severo daño de uno o varios dedos del pie, con sangrado masivo, exposición ósea y posible pérdida de sensibilidad. Se debe evaluar rápidamente la viabilidad de los tejidos y la extensión del daño. Las radiografías son útiles para determinar la afectación ósea en los casos de dedos destrozados. La angiografía puede ser necesaria para evaluar la integridad del flujo sanguíneo en casos de amputación parcial o lesiones vasculares. Diagnóstico diferencial Condición Diferencia clave Fractura abierta de los dedos Exposición ósea pero sin pérdida completa del dedo. Lesión por aplastamiento severo Destrozo de tejidos sin amputación, con daño severo a los tejidos blandos. Heridas cortantes profundas Daño significativo en la piel y tejidos subyacentes, pero sin amputación. Gangrena traumática Necrosis del tejido tras trauma grave, con pérdida de la viabilidad del dedo. Manejo en Emergencias El manejo en urgencias de dedos destrozados o amputados es una emergencia quirúrgica. El control del sangrado es prioritario y se debe aplicar un vendaje estéril y compresión si es necesario. Si hay amputación, el dedo amputado debe envolverse en gasas húmedas estériles, colocarse en una bolsa de plástico y luego en hielo (sin contacto directo con el hielo) para su posible reimplantación. Se administra profilaxis antibiótica intravenosa y se actualiza la vacunación contra el tétanos. Se debe evaluar el estado circulatorio y nervioso en los dedos restantes o el pie, así como preparar al paciente para cirugía de emergencia. Tratamiento Definitivo El tratamiento definitivo depende de la extensión del daño. En los casos de amputaciones parciales o completas, se intentará la reimplantación quirúrgica si es posible, dependiendo del estado del dedo amputado y la viabilidad de los tejidos. Si la reimplantación no es viable, se realiza una limpieza quirúrgica (desbridamiento) y cierre de la herida. En dedos destrozados, la cirugía reconstructiva puede incluir la fijación ósea, reparación tendinosa y cierre con injertos de piel o colgajos. El seguimiento incluye terapia antibiótica, control del dolor y rehabilitación, con especial atención a la recuperación funcional del pie y la prevención de infecciones.

  • Fracturas compuestas de los dedos del pie

    MANUAL MINORS Las fracturas compuestas de los dedos del pie, también conocidas como fracturas abiertas, son aquellas en las que el hueso fracturado atraviesa la piel, exponiendo los fragmentos óseos al ambiente externo. Estas lesiones son graves debido al alto riesgo de infección y daño a los tejidos blandos circundantes, como músculos, tendones y nervios. Suelen ocurrir por traumatismos de alta energía, como aplastamientos o caídas de objetos pesados sobre el pie. Diagnóstico El diagnóstico se basa en la evaluación visual de la fractura, donde el hueso roto es visible a través de una herida abierta en la piel. El paciente presenta dolor intenso, sangrado, hinchazón y deformidad evidente en el dedo afectado. Las radiografías son esenciales para evaluar el patrón de la fractura y el estado de los fragmentos óseos. Además, se debe considerar la posibilidad de infecciones y realizar estudios de laboratorio si hay signos de sepsis. Diagnóstico diferencial Condición Diferencia clave Fractura cerrada del dedo No hay exposición ósea; el hueso roto permanece dentro de la piel. Luxación del dedo Desplazamiento articular sin ruptura ósea ni exposición. Esguince severo del dedo Lesión ligamentosa sin fractura ni exposición ósea. Infección secundaria de herida Herida abierta con signos de infección, pero sin fractura subyacente. Manejo en Emergencias El manejo en urgencias de una fractura compuesta es una emergencia ortopédica. Se debe realizar un control inmediato del sangrado con apósitos estériles y realizar una irrigación abundante de la herida para reducir el riesgo de infección. Se administra profilaxis antibiótica intravenosa y se debe actualizar la vacunación contra el tétanos. La reducción de la fractura puede realizarse en el entorno de urgencias bajo sedación o anestesia, pero si los tejidos están gravemente dañados, la cirugía urgente es necesaria. Se inmoviliza el dedo afectado con una férula o zapato ortopédico y se prepara al paciente para cirugía. Tratamiento Definitivo El tratamiento definitivo incluye desbridamiento quirúrgico de los tejidos dañados para eliminar material contaminado y cuerpos extraños, seguido de la estabilización de la fractura con fijación interna (tornillos o placas) o externa, dependiendo de la gravedad. La limpieza y el cierre de la herida deben realizarse con extremo cuidado para prevenir infecciones. El seguimiento posoperatorio incluye vigilancia estricta para detectar signos de infección, junto con terapia antibiótica prolongada y, si es necesario, cirugía adicional para reparar tejidos blandos o corregir deformidades.

  • Fracturas de los dedos del pie

    MANUAL MINORS Las fracturas de los dedos del pie son lesiones comunes que suelen producirse por traumatismos directos, como golpes o caídas de objetos pesados. También pueden resultar de lesiones por torsión o sobreuso. Estas fracturas pueden ser simples y sin desplazamiento o más complejas, con desplazamiento de los fragmentos óseos. Aunque no suelen ser graves, pueden provocar dolor intenso, hinchazón e incapacidad temporal para caminar correctamente. Diagnóstico El diagnóstico se basa en la historia del traumatismo, acompañado de dolor agudo, hinchazón, hematomas y posible deformidad visible en el dedo afectado. La exploración física puede revelar sensibilidad localizada y dificultad para mover o cargar peso en el dedo lesionado. Las radiografías en proyección anteroposterior y lateral son fundamentales para confirmar el diagnóstico y determinar la gravedad de la fractura, así como si hay desplazamiento o afectación de las articulaciones. Diagnóstico diferencial Condición Diferencia clave Esguince de los dedos del pie Lesión de los ligamentos con dolor y edema, sin fractura ósea visible en radiografía. Contusión del dedo Dolor y hematoma sin fractura ósea ni deformidad visible. Luxación de los dedos del pie Desplazamiento visible de la articulación sin ruptura ósea. Gota Dolor intenso en una articulación del dedo, con signos de inflamación crónica. Manejo en Emergencias En urgencias, el manejo inicial incluye la inmovilización del dedo afectado con “buddy taping” (vendaje junto al dedo adyacente) si la fractura es simple y sin desplazamiento. Se recomienda reposo, aplicación de hielo para reducir la inflamación y analgesia con antiinflamatorios no esteroideos (AINEs) para aliviar el dolor. En fracturas más graves o con desplazamiento, puede ser necesaria la reducción cerrada y la inmovilización con una férula o zapato ortopédico rígido. Se deben tomar radiografías de control después de la reducción. Tratamiento Definitivo La mayoría de las fracturas de los dedos del pie se manejan de forma conservadora con inmovilización y reducción de la actividad física durante 4-6 semanas, permitiendo la curación adecuada. En casos de fracturas desplazadas, inestables o con afectación articular, puede ser necesaria una intervención quirúrgica para alinear los fragmentos óseos con tornillos o placas. La rehabilitación postfractura puede incluir ejercicios de movilidad y fortalecimiento para restaurar la función completa del pie.

  • Uña encarnada

    MANUAL MINORS La uña encarnada (onicocriptosis) ocurre cuando el borde de la uña, comúnmente del dedo gordo del pie, se incrusta en la piel circundante, causando inflamación, dolor e infección. Esta afección es frecuente y puede ser causada por el uso de calzado ajustado, un mal corte de las uñas o traumatismos repetidos en los pies. Si no se trata, puede evolucionar a una infección grave o absceso. Diagnóstico El diagnóstico es clínico, basado en la presentación de dolor localizado en el borde de la uña, enrojecimiento, hinchazón y, en casos avanzados, secreción purulenta o tejido de granulación (carne “saliente”). La exploración física muestra un borde de la uña incrustado en el pliegue ungueal. No suelen ser necesarias pruebas adicionales, salvo en infecciones complicadas. Diagnóstico diferencial Condición Diferencia clave Paroniquia aguda Infección de los pliegues periungueales, pero sin penetración de la uña en la piel. Onicomicosis Infección fúngica de la uña que provoca engrosamiento y decoloración, sin inflamación del tejido circundante. Traumatismo ungueal Daño en la uña o matriz ungueal por golpe, sin incrustación en la piel. Verruga plantar Lesión dolorosa en la planta del pie, no asociada a la uña. Manejo en Emergencias En urgencias, el manejo inicial de la uña encarnada incluye medidas para aliviar el dolor y prevenir la infección. Se recomienda remojar el pie en agua tibia con sal, aplicar antisépticos locales y levantar cuidadosamente el borde de la uña para reducir la presión. Si hay infección, se puede administrar antibióticos tópicos o sistémicos. En casos avanzados, con abscesos o dolor severo, puede ser necesaria la extracción parcial de la uña bajo anestesia local. Tratamiento Definitivo El tratamiento definitivo depende de la gravedad. Para casos leves a moderados, es importante enseñar al paciente a cortar correctamente las uñas y usar calzado amplio. Si el problema persiste o hay recidivas frecuentes, se puede optar por la avulsión parcial de la uña (matricectomía) para eliminar permanentemente la parte del borde que causa el problema. Este procedimiento reduce la posibilidad de que la uña vuelva a encarnarse.

  • Osteocondritis disecante

    MANUAL MINORS La osteocondritis disecante (OCD) es una condición en la cual una porción del cartílago y el hueso subyacente en una articulación pierde su suministro sanguíneo, lo que provoca que esa área se debilite y, en algunos casos, se desprenda, causando dolor y limitación del movimiento. Afecta principalmente a adolescentes y adultos jóvenes, especialmente a los que practican deportes que implican movimientos repetitivos y de alto impacto. En el codo, la OCD suele afectar la superficie articular del cóndilo lateral del húmero. Diagnóstico El diagnóstico se sospecha en base a síntomas como dolor crónico, rigidez, inflamación y bloqueo articular en el codo, que empeoran con la actividad física. En etapas avanzadas, puede presentarse inestabilidad o sensación de “bloqueo” debido al desprendimiento del fragmento óseo. La radiografía inicial puede mostrar cambios en la superficie articular, pero la resonancia magnética (RM) es el método diagnóstico más sensible para evaluar la extensión del daño en el cartílago y la estabilidad del fragmento óseo. Diagnóstico diferencial Patología Características Fractura osteocondral Trauma agudo con dolor y bloqueo articular, fragmento visible en radiografías Artrosis Dolor crónico y rigidez articular, generalmente en adultos mayores Artritis séptica Dolor intenso con fiebre y signos de infección en la articulación Sinovitis traumática Hinchazón y dolor postraumático, sin desprendimiento óseo Luxación del codo Deformidad evidente tras un trauma, dolor agudo y pérdida de movilidad Manejo en Emergencias El manejo en urgencias está enfocado en controlar el dolor y la inflamación. Se administran analgésicos y antiinflamatorios no esteroideos (AINEs), y se puede inmovilizar temporalmente la articulación para evitar el empeoramiento de los síntomas. Si hay bloqueo articular debido a un fragmento suelto, es importante derivar al paciente para evaluación ortopédica. En fases tempranas, el tratamiento conservador puede ser efectivo, pero en casos avanzados o con fragmentos desprendidos, se requerirá intervención quirúrgica. Tratamiento Definitivo El tratamiento definitivo depende de la gravedad de la lesión y la estabilidad del fragmento óseo. En las etapas iniciales, el tratamiento conservador incluye reposo, restricción de la actividad física y fisioterapia para fortalecer los músculos y mejorar la movilidad. Si el fragmento está suelto o la lesión no responde al tratamiento conservador, puede ser necesaria una cirugía artroscópica para remover o fijar el fragmento osteocondral. En casos graves, puede requerirse la microfractura del área afectada para estimular la regeneración del cartílago. La rehabilitación postoperatoria es esencial para restaurar la función articular.

  • Fascitis plantar

    MANUAL MINORS La fascitis plantar es una de las causas más comunes de dolor en el talón. Se produce por la inflamación de la fascia plantar, un tejido grueso que conecta el hueso del talón con los dedos y que ayuda a sostener el arco del pie. La afección ocurre generalmente por sobrecarga o tensión excesiva en la fascia, y se presenta con dolor agudo en la base del talón, especialmente al dar los primeros pasos después de estar en reposo o al inicio de la actividad física. Diagnóstico El diagnóstico se basa en la presentación clínica de dolor en la parte inferior del talón, especialmente en la mañana o después de periodos prolongados de inactividad. La exploración física revela sensibilidad en la zona de inserción de la fascia plantar en el calcáneo. Las pruebas de imagen, como la ecografía o la resonancia magnética (RM), pueden confirmar la inflamación y descartar otras causas de dolor en el talón, aunque rara vez son necesarias para el diagnóstico clínico. Diagnóstico diferencial Condición Diferencia clave Espolón calcáneo Puede coexistir con fascitis plantar, visible en radiografías del talón. Neuroma de Morton Dolor neuropático en la planta del pie, generalmente entre los dedos, no en el talón. Tendinopatía aquilea Dolor en la parte posterior del talón, no en la planta. Fractura por estrés del calcáneo Dolor más constante, sin relación con los primeros pasos o reposo. Manejo en Emergencias En el manejo inicial de urgencias, se recomiendan medidas para reducir la inflamación y el dolor, como reposo, aplicación de hielo en la zona afectada y el uso de analgésicos o antiinflamatorios no esteroideos (AINEs). Es fundamental instruir al paciente en evitar actividades que exacerben el dolor, como estar de pie prolongadamente o correr. El uso de taloneras o plantillas ortopédicas puede proporcionar alivio inmediato al reducir la tensión sobre la fascia plantar. Tratamiento Definitivo El tratamiento conservador es la piedra angular, incluyendo fisioterapia dirigida a estiramientos del tendón de Aquiles y la fascia plantar. También se recomienda cambiar el calzado por uno con soporte adecuado. En casos crónicos, las inyecciones de corticosteroides pueden ser útiles para reducir la inflamación. Si no se consigue alivio con medidas conservadoras después de varios meses, la cirugía (fasciectomía plantar) puede ser considerada, aunque es poco común. La mayoría de los pacientes mejoran significativamente con tratamiento no quirúrgico.

  • Metatarsalgia de Morton

    MANUAL MINORS La metatarsalgia de Morton, también conocida como neuroma de Morton, es una afección dolorosa del pie que implica el engrosamiento o irritación de uno de los nervios interdigitales, comúnmente entre el tercer y cuarto metatarsiano. Esto provoca dolor, ardor, entumecimiento o sensación de “electroshock” en la planta del pie, y suele ser causado por la compresión repetitiva del nervio debido al uso de calzado ajustado o actividades de alto impacto, como correr. Diagnóstico El diagnóstico se basa en la historia clínica del paciente, que describe dolor entre los dedos del pie, sensación de quemazón o punzadas que empeoran al caminar, especialmente con calzado ajustado. A la palpación, el médico puede sentir un “clic” (signo de Mulder) entre los huesos metatarsianos al comprimir el área afectada. La resonancia magnética (RM) o la ecografía pueden ayudar a confirmar el diagnóstico al visualizar el neuroma. Diagnóstico diferencial Condición Diferencia clave Metatarsalgia mecánica Dolor en la parte anterior del pie por sobrecarga, sin componente neuropático. Fascitis plantar Dolor en la planta del pie, más cerca del talón, sin afectación nerviosa interdigital. Fractura por estrés del metatarso Dolor localizado en el metatarso, con evidencia radiológica de fractura. Artritis del pie Dolor articular acompañado de rigidez, sin irritación nerviosa localizada. Manejo en Emergencias En el manejo inicial, es importante aliviar la presión sobre el nervio afectado. Esto puede lograrse mediante la aplicación de hielo y analgésicos como antiinflamatorios no esteroideos (AINEs). Se recomienda usar calzado cómodo y evitar actividades que agraven los síntomas, como caminar con zapatos ajustados o de tacón alto. Las plantillas ortopédicas con almohadillas metatarsianas pueden proporcionar alivio inmediato. Tratamiento Definitivo El tratamiento definitivo varía según la severidad. Para casos leves a moderados, el manejo conservador incluye el uso de plantillas ortopédicas, cambios en el calzado y fisioterapia. Si los síntomas persisten, se pueden administrar inyecciones de corticosteroides para reducir la inflamación y el dolor. En casos severos o refractarios al tratamiento conservador, se considera la cirugía para extirpar el neuroma o liberar el nervio afectado, con buenos resultados en la mayoría de los casos.

  • Cuerpos extraños dentro del pie

    MANUAL MINORS La presencia de cuerpos extraños en el pie ocurre cuando objetos como fragmentos de vidrio, astillas de madera, metal u otros materiales penetran los tejidos blandos, generalmente después de una herida traumática. Estos cuerpos extraños pueden causar dolor, infección, inflamación, e incluso daños en estructuras profundas como nervios, tendones o huesos si no se retiran adecuadamente. La profundidad y el tipo de material influyen en la posibilidad de infección y complicaciones posteriores. Diagnóstico El diagnóstico se basa en la historia de trauma penetrante, con signos como dolor localizado, inflamación, enrojecimiento o drenaje de líquido en el área afectada. El paciente puede referir la sensación de algo incrustado en el pie. La exploración física debe ser minuciosa para localizar el cuerpo extraño. Las radiografías pueden detectar cuerpos extraños radiopacos como metal o vidrio, mientras que la ecografía o la tomografía computarizada son útiles para cuerpos extraños radiolúcidos como madera o plástico. Diagnóstico diferencial Condición Diferencia clave Absceso del pie Puede formarse después de una infección, con acumulación de pus visible. Fractura expuesta Lesión ósea con exposición, pero sin objeto externo incrustado. Herida infectada Inflamación y secreción purulenta sin cuerpo extraño detectado. Fascitis plantar Dolor crónico en la planta del pie, sin relación con trauma penetrante. Manejo en Emergencias El manejo inicial en urgencias incluye la limpieza de la herida y la identificación y extracción del cuerpo extraño bajo condiciones estériles. Si el objeto es visible y accesible, se puede retirar manualmente con pinzas; si está más profundo o hay riesgo de daño a estructuras importantes, se requiere exploración quirúrgica. Se administran antibióticos profilácticos para prevenir infecciones, especialmente si el objeto ha estado incrustado por un tiempo. Se debe actualizar el estado de vacunación contra el tétanos si no ha sido administrada recientemente. Tratamiento Definitivo El tratamiento definitivo depende de la localización y tipo de cuerpo extraño. En algunos casos, es necesaria una cirugía más extensa para retirar objetos profundos o fragmentados. La herida se deja abierta o parcialmente cerrada si hay signos de infección. Se debe realizar seguimiento para detectar posibles complicaciones, como infección o formación de abscesos. El uso de antibióticos y la vigilancia del proceso de cicatrización son fundamentales para asegurar una recuperación completa y sin complicaciones.

  • Herida punzante del pie

    MANUAL MINORS Una herida punzante del pie ocurre cuando un objeto afilado o puntiagudo penetra la piel y los tejidos subyacentes, como clavos, vidrios u otros materiales. Estas lesiones son comunes y pueden complicarse debido a la posible entrada de bacterias, riesgo de infección, y en algunos casos, daño a estructuras profundas como tendones, nervios o huesos. Si el objeto atraviesa el calzado, existe el riesgo de infecciones específicas, como la producida por Pseudomonas . Diagnóstico El diagnóstico se basa en el relato del accidente, acompañado de dolor localizado, sangrado y posible inflamación en la zona de la herida. Es importante examinar la profundidad de la lesión y verificar si quedó algún cuerpo extraño en el pie. Se pueden solicitar radiografías para descartar fracturas o cuerpos extraños radiopacos, y ecografía o TC si la herida es compleja. Diagnóstico diferencial Condición Diferencia clave Herida cortante Suele tener bordes más definidos y menos profundidad que una punzante. Infección por cuerpo extraño Hinchazón progresiva y secreción, con historial de objeto retenido. Absceso del pie Colección de pus subcutánea que puede formarse tras una infección no tratada. Fractura expuesta Lesión ósea con exposición, visible en radiografías. Manejo en Emergencias En urgencias, se debe limpiar cuidadosamente la herida con suero fisiológico y jabón antiséptico para prevenir infecciones. Se retira cualquier cuerpo extraño visible, y se examina la herida para evaluar su profundidad y posibles daños en tejidos profundos. Dependiendo de la gravedad y el riesgo de infección, se administran antibióticos profilácticos, especialmente si el objeto atravesó el calzado. Si no se han aplicado recientemente, es crucial la administración de una dosis de refuerzo de toxoide tetánico. Tratamiento Definitivo El tratamiento definitivo implica el cierre de la herida si no hay signos de infección, o dejarla abierta si existe un alto riesgo de infección. En algunos casos, puede ser necesaria una intervención quirúrgica para extraer cuerpos extraños o drenar abscesos formados. El seguimiento incluye la vigilancia de signos de infección (enrojecimiento, calor, secreción) y, de ser necesario, iniciar o ajustar la terapia antibiótica. La cicatrización completa puede tardar días o semanas, dependiendo de la gravedad de la herida y si hubo complicaciones.

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