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- Aproximación al dolor abdominal
MANUAL DE EMERGENCIAS 2025 El dolor abdominal es uno de los motivos más frecuentes de consulta en los servicios de urgencias, representando entre el 7-10% de las presentaciones[6]. Una evaluación sistemática y un manejo adecuado son cruciales para identificar causas potenciales mortales y proporcionar un tratamiento oportuno. Síntomas Los síntomas asociados al dolor abdominal pueden variar ampliamente dependiendo de la etiología subyacente. Algunos de los síntomas más comunes incluyen: Náuseas y vómitos Diarrea o estreñimiento Distensión abdominal Fiebre Pérdida de apetito Sangre en las heces o en la orina Ictericia[7] El tipo de dolor (cólico, constante, desgarrador), su localización y la irradiación pueden proporcionar pistas importantes sobre la causa subyacente[3]. Signos clínicos La evaluación de los signos clínicos es fundamental para determinar la gravedad y la posible etiología del dolor abdominal. Algunos signos importantes incluyen: Signos de shock (taquicardia, hipotensión, diaforesis, confusión) Signos de peritonitis (dolor constante que empeora con el movimiento, rigidez abdominal) Distensión abdominal Ictericia Masas palpables Signos de deshidratación[3][6] Exploración La exploración física debe ser metódica y completa: Inspección: Buscar distensión, cicatrices quirúrgicas, equimosis. A uscultación : Evaluar ruidos intestinales. Palpación: Identificar áreas de dolor, masas, organomegalias. Percusión : Detectar timpanismo o matidez anormal. Maniobras específicas como el signo de Murphy para colecistitis o el signo de Blumberg para apendicitis pueden ser útiles[5]. Pruebas diagnósticas Las pruebas diagnósticas deben seleccionarse según la sospecha clínica: Análisis de sangre : Hemograma completo, enzimas hepáticas y pancreáticas, prueba de embarazo. Análisis de orina. Estudios de imagen : Ecografía : Útil para cálculos biliares, apendicitis, quistes ováricos. Tomografía computarizada (TC): Valiosa para pancreatitis, apendicitis, diverticulitis. R esonancia magnética (RM): Alternativa a la TC en casos seleccionados. Radiografías con bario: Para evaluar ciertas condiciones gastrointestinales[4]. Manejo de emergencias El manejo inicial en emergencias debe seguir estos principios: Evaluación rápida y triage utilizando escalas validadas adecuadas como el South African Triage Score (SATS)[6]. Control del dolor: No retrasar la analgesia por falta de diagnóstico. Utilizar paracetamol intravenoso y opioides según sea necesario[6]. Reanimación si hay signos de shock. Nada por vía oral hasta descartar necesidad quirúrgica. Hidratación intravenosa adecuada. Antibióticos de amplio espectro si se sospecha infección. Consulta temprana con cirugía en casos de abdomen agudo[5]. Es crucial recordar que el manejo del dolor no solo implica farmacoterapia, sino también estrategias no farmacológicas como la comunicación efectiva y el apoyo emocional[6]. Una aproximación sistemática al dolor abdominal, que incluye una evaluación cuidadosa de los síntomas, signos clínicos, una exploración detallada y el uso de pruebas diagnósticas, es esencial para un manejo efectivo en el servicio de urgencias. La priorización del control del dolor y la consulta temprana con especialistas cuando sea necesario son componentes clave de una atención de alta calidad. Citas [1] https://medlineplus.gov/spanish/ency/article/003120.htm [2] https://kidshealth.org/es/teens/stomachaches.html [3] https://www.msdmanuals.com/es/professional/trastornos-gastrointestinales/abdomen-agudo-y-gastroenterología-quirúrgica/dolor-abdominal-agudo [4] https://cegagdl.com/dolor-abdominal-examenes-pruebas-diagnostico-y-causas/ [5] https://repository.ucc.edu.co/server/api/core/bitstreams/62cf9471-4608-4ff6-8e45-3742de0a81c2/content [6] https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC8593562/ [7] https://www.msdmanuals.com/es/hogar/trastornos-gastrointestinales/urgencias-gastrointestinales/dolor-abdominal-agudo
- Diverticulitis aguda
MANUAL DE EMERGENCIAS 2025 La diverticulitis aguda es una complicación frecuente de la enfermedad diverticular, caracterizada por la inflamación y posible perforación de los divertículos colónicos. Esta condición afecta principalmente a la población de países industrializados, con una incidencia estimada del 25%[2]. A continuación, se presenta una revisión detallada de los aspectos más relevantes de esta patología. Síntomas Los síntomas característicos de la diverticulitis aguda incluyen: Dolor abdominal, generalmente localizado en la fosa ilíaca izquierda e hipogastrio[1] Fiebre Náuseas y vómitos Anorexia Alteración del ritmo deposicional[3] El dolor suele tener un tiempo de evolución de 12 a 48 horas[2]. En algunos casos, los pacientes pueden presentar síntomas urinarios como frecuencia, urgencia y disuria debido a la irritación vesical causada por la inflamación colónica[2]. Signos clínicos Durante la exploración física, se pueden encontrar los siguientes signos: Dolor a la palpación en cuadrante inferior izquierdo Signos de peritonismo Defensa abdominal Masa palpable (en aproximadamente el 20% de los casos)[2][3] Fiebre En casos graves, pueden presentar signos de inestabilidad hemodinámica y shock, aunque estos son poco frecuentes[2]. Exploración La exploración física debe incluir: Palpación abdominal cuidadosa para identificar áreas de dolor y posibles masas. Evaluación de signos de irritación peritoneal Medición de signos vitales, incluyendo temperatura. Examen pélvico en mujeres para descartar patologías ginecológicas[4] Pruebas diagnósticas El diagnóstico de la diverticulitis aguda se basa principalmente en: Tomografía computarizada (TC) abdominal y pélvica con contraste intravenoso: Es el estándar de oro para el diagnóstico y clasificación de la severidad[1][4]. Permite evaluar la extensión del proceso inflamatorio y detectar complicaciones[3]. Análisis de sangre: Incluyendo hemograma completo y proteína C reactiva (PCR) para evaluar la respuesta inflamatoria sistémica[1][4]. Análisis de orina: Para descartar patologías urinarias[4]. Ecografía abdominal: Puede ser útil como estudio inicial, aunque tiene limitaciones debido a la presencia de gas intestinal[4]. Colonoscopia: Se realiza una vez resuelto el episodio agudo para descartar otras patologías[6]. Manejo de emergencias El manejo de la diverticulitis aguda en el servicio de emergencias depende de la gravedad del cuadro: Diverticulitis no complicada : Tratamiento ambulatorio con analgesia y dieta líquida[2] Antibioticoterapia selectiva, aunque su uso rutinario es controvertido[2] Diverticulitis complicada : Ingreso hospitalario Antibioticoterapia intravenosa de amplio espectro que cubre gramnegativos y anaerobios[1] Reposo intestinal y fluidoterapia. Drenaje percutáneo en caso de abscesos >4-5 cm[1] Cirugía de emergencia en casos de perforación libre o shock séptico[1] Es fundamental realizar una evaluacióna cuidadosa para determinar si el paciente cumple con los criterios de manejo ambulatorio o requiere hospitalización[2]. La diverticulitis aguda es una patología frecuente que requiere un diagnóstico precoz y un manejo adecuado para prevenir complicaciones. La TC abdominal es la herramienta de diagnóstico de elección, y el tratamiento debe individualizarse según la gravedad del cuadro y la presencia de complicaciones. Citas [1] https://manualclinico.hospitaluvrocio.es/urgencias/cirugia/diverticulitis-aguda/ [2] https://revistamedicasinergia.com/index.php/rms/article/download/842/1951/6068 [3] https://www.elsevier.es/es-revista-imagen-diagnostica-308-articulo-diverticulitis-aguda-abscesificada-por-cuerpo-S2171366916300245 [4] https://www.radiologyinfo.org/es/info/diverticulitis [5] https://www.redalyc.org/pdf/2310/231018676005.pdf [6] https://www.msdmanuals.com/es/hogar/trastornos-gastrointestinales/enfermedad-diverticular/diverticulitis?ruleredirectid=755 [7] https://revistasanitariadeinvestigacion.com/revision-bibliografica-diverticulitis-aguda/ [8] https://www.mayoclinic.org/es/diseases-conditions/diverticulitis/diagnosis-treatment/drc-20371764
- Cuerpos extraños rectales
MANUAL DE EMERGENCIAS 2025 Los cuerpos extraños rectales (CER) representan un desafío diagnóstico y terapéutico en los servicios de urgencias. Este artículo aborda los aspectos clave de esta condición, incluyendo síntomas, signos clínicos, exploración, pruebas diagnósticas y manejo en emergencias. Epidemiología Los CER son más frecuentes en hombres, con una relación de hasta 28:1, y una mayor incidencia entre los 20 y 40 años[3]. Las causas principales incluyen estimulación sexual (35,8%), razones no informadas (50,6%) y agresión por terceros (5,2%)[3]. Síntomas Los síntomas cardinales de los CER son: Dolor anal o estreñimiento[3] Dolor repentino e insoportable durante la defecación[1] Sangrado rectal[3] Incapacidad para orinar[3] Dolor abdominal en cuadrantes inferiores[3] Incontinencia anal[3] Diarrea[3] En casos graves, signos de sepsis o colapso cardiovascular[3] Es importante notar que los pacientes suelen tener múltiples intentos fallidos de extracción antes de buscar atención médica, lo que puede aumentar el riesgo de complicaciones[3]. Signos clínicos Los signos clínicos pueden variar dependiendo de la naturaleza del objeto y del tiempo transcurrido desde su inserción. Estos pueden incluir: Sangre franca, indicativa de laceración o perforación[2] Signos de irritación peritoneal en casos de perforación[4] Taquicardia e hipotensión en casos de sepsis[3] Espasmo muscular del esfínter anal[4] Exploración La exploración física es crucial y debe incluir: Examen abdominal completo, evaluando desde la inspección hasta la auscultación[4] Evaluación del área perineal, buscando laceraciones, hematomas, perforaciones o sangrado[4] Tacto rectal cuidadoso, evaluando: Tono del esfínter anal antes y después de la extracción[4] Presencia palpable del cuerpo extraño[4] Salida de material hemático o pérdida del tono del esfínter[4] Es fundamental tener precaución durante el tacto rectal, ya que algunos objetos pueden ser punzantes o cortantes[4]. Pruebas diagnósticas Las pruebas diagnósticas más comunes incluyen: Radiografías anteroposteriores y laterales de abdomen y pelvis : Permiten identificar la mayoría de los CER, su ubicación y morfología[3] Tomografía computarizada (TC) contrastada de abdomen y pelvis: Indicada cuando se sospecha perforación[4] Endoscopia: Proporciona visualización excelente y permite el diagnóstico y extracción simultáneos[4] Es importante destacar que una radiografía negativa no descarta la presencia de un CER[3]. Manejo de emergencias El manejo de los CER en emergencias debe seguir estos pasos: Evaluación inicial y estabilización del paciente. Obtención de una historia clínica detallada y realización de examen físico completo Solicitud de pruebas diagnósticas apropiadas Elección de la técnica de extracción adecuada: Si el objeto es palpable: Extracción manual bajo anestesia local, utilizando dilatadores rectales[1][2] Si el objeto no es palpable: Esperar el descenso natural o considerar técnicas más avanzadas[2] En casos complicados o cuando la extracción manual falla: Considerar sigmoidoscopia flexible o TAMIS (cirugía transanal mínimamente invasiva)[5] La cirugía abdominal (laparotomía o laparoscopía) está indicada en casos de migración del objeto, sospecha de perforación, abscesos asociados o extracción transanal fallida[5] Realizar una sigmoidoscopia post-extracción para evaluar posibles lesiones en el recto o colon[1][4] El manejo de los CER requiere un enfoque multidisciplinario y una evaluación cuidadosa para determinar la mejor estrategia de tratamiento, minimizando las complicaciones y asegurando el mejor resultado para el paciente. Citas [1] https://www.msdmanuals.com/es-ec/hogar/trastornos-gastrointestinales/trastornos-anales-y-rectales/objetos-extraños-en-el-recto [2] https://www.msdmanuals.com/es/professional/trastornos-gastrointestinales/bezoares-y-cuerpos-extraños/cuerpos-extraños-rectales [3] https://rcem.uchile.cl/index.php/rcem/article/download/75964/77309/294239 [4] https://www.redalyc.org/journal/3377/337755709007/html/ [5] https://www.scielo.cl/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S2452-45492019000600518
- Colitis ulcerosa
MANUAL DE EMERGENCIAS 2025 La colitis ulcerosa es una enfermedad inflamatoria crónica intestinal que afecta el colon y el recto. Esta condición se caracteriza por una inflamación difusa de la mucosa colónica, lo que resulta en una serie de manifestaciones clínicas y complicaciones potenciales. A continuación, se presenta una revisión detallada de los aspectos clínicos más relevantes de esta patología. Síntomas Los síntomas de la colitis ulcerosa pueden variar en intensidad y frecuencia, pero también incluyen: Diarrea persistente, a menudo con sangre o pus[2][5] Dolor y cólicos abdominales[2][5] Urgencia rectal y tenesmo[5][7] Pérdida de apetito y peso[2] Fatiga y debilidad general[2] Fiebre en casos de enfermedad activa[5][7] Es importante destacar que los síntomas pueden aparecer y desaparecer, con períodos de remisión que pueden durar meses o incluso años[2]. Signos clínicos Los signos clínicos observables en pacientes con colitis ulcerosa incluyen: Palidez mucocutánea debido a anemia[2][4] Taquicardia, especialmente en casos de enfermedad grave[3][8] Distensión abdominal[3] Pérdida de peso y signos de desnutrición[5] Manifestaciones extraintestinales como artritis, lesiones cutáneas o uveítis[5] Exploración La exploración física debe ser minuciosa e incluir: Evaluación del estado general y hemodinámico del paciente[8] Palpación abdominal para detectar dolor, distensión o masas[3] Inspección perianal y tacto rectal[4] Búsqueda de signos de complicaciones como megacolon tóxico o perforación intestinal[3][8] Pruebas diagnósticas El diagnóstico de la colitis ulcerosa se basa en una combinación de hallazgos clínicos, endoscópicos e histológicos. Las pruebas diagnósticas más relevantes incluyen: Colonoscopia con biopsias: Es el estándar de oro para el diagnóstico, permitiendo la visualización directa de la mucosa y la toma de muestras para estudio histológico[4][6][9] Análisis de sangre: Hemograma completo (para evaluar anemia y leucocitosis)[4][6] Velocidad de sedimentación globular (VSG) y proteína C reactiva (PCR) como marcadores de inflamación[4][6][9] Pruebas de función hepática[6] Análisis de heces: Cultivos para descartar infecciones[6] Calprotectina fecal como marcador de inflamación intestinal[9] E studios de imagen: Radiografía simple de abdomen en casos de sospecha de complicaciones agudas[3][6] Enema de bario (en fases no agudas) para evaluar la extensión de la enfermedad[6] Sigmoidoscopia flexible: Útil en casos de enfermedad distal o cuando la colonoscopia completa no es posible debido a inflamación severa[4] Manejo de emergencias El manejo de la colitis ulcerosa grave en el servicio de emergencias requiere un enfoque multidisciplinario y agresivo: Evaluación inicial rápida del estado hemodinámico y respiratorio[8] Reposición de volumen con cristaloides y corrección de alteraciones electrolíticas[8] Inicio de corticosteroides intravenosos (por ejemplo, hidrocortisona o metilprednisolona)[3][8] Antibióticos de amplio espectro si se sospecha infección o megacolon tóxico[3] Monitorización estrecha de signos vitales y parámetros de laboratorio[8] Evaluación temprana por gastroenterología y cirugía[8] Consideración de terapias de rescate como ciclosporina o infliximab en casos refractarios a corticosteroides[3][8] Preparación para colectomía de emergencia en casos de perforación, megacolon tóxico refractario o hemorragia masiva[3][8] La colitis ulcerosa es una enfermedad compleja que requiere un abordaje diagnóstico y terapéutico integral. El reconocimiento temprano de los síntomas y signos, junto con un diagnóstico preciso y un manejo adecuado, son fundamentales para mejorar el pronóstico y la calidad de vida de los pacientes afectados por esta condición. Citas [1] https://www.cun.es/enfermedades-tratamientos/enfermedades/colitis-ulcerosa [2] https://www.crohnscolitisfoundation.org/es/signos-y-sintomas-de-la-colitis-ulcerosa [3] https://www.msdmanuals.com/es/professional/trastornos-gastrointestinales/enfermedad-inflamatoria-intestinal-ibd/colitis-ulcerosa [ 4] https://www.mayoclinic.org/es/diseases-conditions/ulcerative-colitis/symptoms-causes/syc-20353326 [5] https://es.aurorahealthcare.org/services/gastroenterology-colorectal-surgery/ulcerative-colitis [6] https://www.msdmanuals.com/es/hogar/trastornos-gastrointestinales/enfermedad-inflamatoria-intestinal/colitis-ulcerosa [7] https://www.fesemi.org/informacion-pacientes/conozca-mejor-su-enfermedad/colitis-ulcerosa [8] https://www.scielo.cl/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0034-98872017000100013 [9] https://medlineplus.gov/spanish/ency/article/000250.htm
- Colitis isquémica
MANUAL DE EMERGENCIAS 2025 La colitis isquémica es la forma más común de isquemia intestinal, representando entre el 60-70% de los casos[4]. Se produce cuando hay una reducción o bloqueo del flujo sanguíneo al colon, lo que puede provocar daños en el revestimiento interior y las capas más profundas de la pared intestinal[1][3]. Esta condición afecta principalmente a personas mayores de 60 años y está asociada con diversos factores de riesgo, incluyendo enfermedades cardiovasculares y trastornos de coagulación[1][2]. Síntomas Los síntomas más característicos de la colitis isquémica incluyen: Dolor abdominal cólico, generalmente en el cuadrante inferior izquierdo[1][7] Urgencia defecatoria[7] Diarrea con sangre (hematoquecia)[1][3] Náuseas y vómitos[3] Fiebre leve (generalmente inferior a 37,7°C)[1] La tríada clásica de dolor abdominal cólico, urgencia defecatoria y rectorragia está presente en más del 70% de los casos y es clave para orientar el diagnóstico[7]. Signos clínicos Durante la exploración física, se pueden observar los siguientes signos: Hipersensibilidad abdominal leve sobre el área afectada[7] Distensión abdominal en casos más graves[7] Signos de peritonitis en formas severas con extensión transmural de la isquemia[7] Síndrome de respuesta inflamatoria sistémica (SRIS) en casos avanzados[7] Exploración La exploración física debe incluir: Palpación abdominal para evaluar dolor y sensibilidad[1] Evaluación de signos vitales, incluyendo temperatura corporal[1] Examen rectal para detectar sangre en las heces[3] Pruebas diagnósticas Para confirmar el diagnóstico y descartar otras patologías, se recomiendan las siguientes pruebas: Tomografía computarizada (TC) abdominal: Proporciona imágenes detalladas del colon y ayuda a descartar otros trastornos[5][8] Colonoscopia: Permite visualizar directamente la mucosa colónica y es esencial para el diagnóstico definitivo[1][5] Análisis de laboratorio: Incluyen hemograma completo, panel metabólico y pruebas de coagulación[3] Análisis de heces: Para descartar infecciones como causa de los síntomas[5][8] Angiografía por TC: Puede ser útil para identificar la causa y localización de la isquemia[6] Manejo de emergencias El tratamiento inicial en el servicio de urgencias debe incluir: Hospitalización del paciente[1][3] Reposo intestinal: Suspensión de la ingesta oral durante los primeros días[1][3] Hidratación intravenosa: Para corregir desequilibrios hidroelectrolíticos[1][3][6] Antibioterapia: Para prevenir infecciones secundarias[3][6] Monitorización estrecha de signos vitales y función renal[3] Tratamiento de enfermedades subyacentes (ej. insuficiencia cardiaca, arritmias)[5] Suspensión de medicamentos que puedan exacerbar la isquemia (ej. vasoconstrictores)[5] En casos graves con signos de peritonitis o deterioro clínico, se debe considerar la intervención quirúrgica urgente[2] La mayoría de los pacientes con colitis isquémica leve a moderado mejoran con tratamiento conservador en 1-2 semanas[1]. Sin embargo, es crucial mantener una vigilancia estrecha para detectar complicaciones como perforación o necrosis que requieran cirugía inmediata[2]. El reconocimiento temprano de los factores de riesgo y la presentación clínica característica, junto con un abordaje diagnóstico y terapéutico adecuado, son fundamentales para optimizar el pronóstico de los pacientes con colitis isquémica[6]. Citas [1] https://www.msdmanuals.com/es-ec/hogar/trastornos-gastrointestinales/urgencias-gastrointestinales/colitis-isquémica [2] https://www.elsevier.es/es-revista-cirugia-espanola-36-articulo-colitis-isquemica-dos-formas-evolucion-13086878 [3] https://www.veteranshealthlibrary.va.gov/spanish/DiseasesConditions/Digestive/3,40539 [4] https://revistanefrologia.com/es-colitis-isquemica-una-enfermedad-infradiagnosticada-hemodialisis-articulo-X0211699501013365 [5] https://www.beaconhealthsystem.org/es/libreria/diseases-and-conditions/colitis-isquemica?content_id=CON-20373984 [6] https://www.redalyc.org/journal/1804/180459094008/html/ [7] https://www.elsevier.es/es-revista-gastroenterologia-hepatologia-14-articulo-planteamiento-diagnostico-colitis-isquemica-13095199 [8] https://www.mayoclinic.org/es/diseases-conditions/ischemic-colitis/diagnosis-treatment/drc-20374005
- Celulitis
MANUAL DE EMERGENCIAS 2025 La celulitis es una infección bacteriana que afecta la dermis profunda y el tejido celular subcutáneo, principalmente en las extremidades[1][4]. Esta condición representa una causa importante de morbilidad y hospitalización, con una incidencia estimada de 200 casos por cada 100.000 personas al año[6]. Síntomas Los síntomas de la celulitis incluyen: Dolor y sensibilidad en el área afectada[8] Fiebre con escalofríos y sudoración[5] Fatiga[5] Náuseas y vómitos[5] Dolores musculares y rigidez articular[5] En casos más graves, pueden presentarse síntomas como temblores, mareos, aturdimiento y sudoración excesiva[8]. Signos clínicos Los signos clínicos característicos de la celulitis son: Eritema que se propaga rápidamente[7] Edema o inflamación de la piel[3][8] Piel caliente al tacto en la zona afectada[3][5] Apariencia de la piel tensa, brillante y estirada[5][8] Posible presencia de ampollas o estrías rojas en casos avanzados[5][8] Es importante destacar que la celulitis se diferencia de la erisipela por la ausencia de límites marcados[2]. Exploración Durante la exploración física, el médico puede observar: Enrojecimiento, calor, sensibilidad e irritación de la piel[5] Posible salida de líquido si hay acumulación de pus (absceso)[5] Glándulas inflamadas (nódulos linfáticos) cerca de la zona afectada[5] El médico puede demarcar los bordes del rojecimiento con un bolígrafo para monitorear la progresión de la infección[5]. Pruebas diagnósticas Aunque el diagnóstico de la celulitis es principalmente clínico, se pueden realizar las siguientes pruebas: Hemocultivo[5] Conteo sanguíneo completo (CSC)[5] Cultivo de cualquier líquido o material dentro de la zona afectada[5] En casos de sospecha de fascitis necrotizante, se puede realizar una radiografía de la extremidad[1] Ecografía si se sospecha de trombosis venosa profunda o absceso[1] En casos graves o con sospecha de fascitis necrotizante, se pueden solicitar pruebas adicionales como creatina-cinasa (CK), gases sanguíneos venosos, lactato, enzimas hepáticas, pruebas de coagulación y fibrinógeno[1]. Manejo de emergencias El manejo de la celulitis en el servicio de emergencias depende de la gravedad del caso: Evaluación inicial: Se debe determinar la gravedad utilizando criterios como el síndrome de respuesta inflamatoria sistémica (SRIS) o la escala qSOFA[9]. Antibioticoterapia: El tratamiento principal son los antibióticos sistémicos, ya sea por vía oral o parenteral[6]. Para celulitis no purulenta, se recomienda penicilina o cefalosporinas de primera generación[6]. Manejo de casos graves: Pacientes con celulitis grave (qSOFA ≥2) o signos de sepsis requieren tratamiento antibiótico intravenoso y posible hospitalización[8][9]. Descartar complicaciones: Es crucial descartar infecciones necrotizantes de tejidos blandos, que requieren evaluación quirúrgica inmediata[9]. Seguimiento: Se debe reevaluar al paciente en 48-72 horas para asegurar la respuesta al tratamiento[8]. El manejo efectivo de la celulitis en emergencias requiere una evaluación clínica cuidadosa, la selección apropiada de antibióticos y un seguimiento adecuado para prevenir complicaciones potenciales graves. Citas [1] https://empendium.com/manualmibe/conferencias/237859,actualizacion-rapida-celulitis [2] https://reciamuc.com/index.php/RECIAMUC/article/view/79 [3] https://www.mayoclinic.org/es/diseases-conditions/cellulitis/symptoms-causes/syc-20370762 [4] https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S0001731018304253 [5] https://medlineplus.gov/spanish/ency/article/000855.htm [6] https://www.actasdermo.org/es-actualizacion-el-abordaje-manejo-celulitis-articulo-S0001731018304253 [7] https://www.msdmanuals.com/es/professional/trastornos-dermatológicos/infecciones-bacterianas-de-la-piel/celulitis [8] https://www.healthline.com/health/es/celulitis [9] https://www.intramed.net/content/103965
- Apendagitis epiploica
MANUAL DE EMERGENCIAS 2025 La apendagitis epiploica, también conocida como apendicitis epiploica, es una condición inflamatoria benigna y autolimitada que afecta a los apéndices epiploicos del colon. Estos apéndices son pequeñas estructuras pediculadas llenas de grasa, de 0,5 a 5 cm de longitud, que se encuentran en la superficie serosa del colon[4]. A pesar de su relativa rareza, la apendagitis epiploica es una causa importante de dolor abdominal agudo que puede simular otras condiciones más graves, como la apendicitis o la diverticulitis[1][3]. Síntomas El síntoma principal de la apendagitis epiploica es el dolor abdominal agudo, que suele ser: De aparición súbita y localizada[5] Moderado a intenso[3] Exacerbado por el movimiento o la respiración profunda[5] Más comúnmente localizado en el cuadrante inferior izquierdo, aunque puede presentarse en el lado derecho[1][5] Es importante destacar que, a diferencia de otras condiciones abdominales agudas, la apendagitis epiploica generalmente no se acompaña de: Fiebre Náuseas o vómitos Alteraciones del hábito intestinal[7] Signos clínicos Los signos clínicos de la apendagitis epiploica pueden ser sutiles y no específicos. Sin embargo, se pueden observar: Sensibilidad localizada en el área afectada durante el examen físico[5] Posible presencia de una masa palpable en casos avanzados[3] Signos de irritación peritoneal, aunque generalmente son menos pronunciados que en otras condiciones inflamatorias abdominales[7] Exploración Durante la exploración física, el médico puede encontrar: Abdomen blando y depresible[7] Dolor a la palpación profunda en el área afectada, más combinada en la fosa ilíaca izquierda[7] Signo de Dumphy positivo (aumento del dolor con la tos)[3] Ausencia de signos de peritonitis generalizada[1] Pruebas diagnósticas El diagnóstico de la apendagitis epiploica se basa principalmente en estudios de imagen, ya que los hallazgos de laboratorio suelen ser inespecíficos o normales[6]. Las pruebas diagnósticas incluyen: Tomografía computarizada (TC): Es el método de elección para el diagnóstico[1]. Los hallazgos característicos incluyen: Lesión oval de baja densidad (grasa) adyacente al colon[8] Anillo hiperdenso periférico[8] Área central hiperdensa, indicativa de trombosis venosa[8] Engrosamiento del peritoneo parietal adyacente[7] Ecografía abdominal: Puede mostrar una masa ovalada, no compresible, hiperecogénica[6] Analítica sanguínea: Generalmente normal, sin leucocitosis significativa o elevación de marcadores inflamatorios[7] Manejo de emergencias El manejo de la apendagitis epiploica en el servicio de emergencias es principalmente conservador, dado que la condición es autolimitada[5]. El tratamiento incluye: Analgesia: Administración de antiinflamatorios no esteroideos (AINEs) para el control del dolor[7] Observación: Monitoreo del paciente para asegurar que no haya complicaciones o empeoramiento de los síntomas[5] Educación del paciente: Informar sobre la naturaleza benigna y autolimitada de la condición[5] Seguimiento: Programar una revisión en consulta externa para asegurar la resolución completa del cuadro[7] Consideración de antibióticos: Aunque no siempre es necesario, algunos médicos pueden prescribir un curso corto de antibióticos para prevenir complicaciones infecciosas[7] Evitar intervenciones quirúrgicas innecesarias: El reconocimiento preciso de esta entidad puede prevenir cirugías exploratorias innecesarias[3] La apendagitis epiploica es una causa importante de dolor abdominal agudo que requiere un alto índice de sospecha para su diagnóstico. El conocimiento de sus características clínicas y radiológicas es fundamental para evitar intervenciones innecesarias y proporcionar un manejo adecuado en el servicio de emergencias. Citas [1] https://www.sapd.es/rapd/2016/39/3/05 [2] https://www.redalyc.org/journal/3313/331355421010/html/ [3] http://www.scielo.org.bo/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1726-89582018000100007 [4] https://www.elsevier.es/es-revista-gastroenterologia-hepatologia-14-articulo-apendagitis-epiploica-una-causa-infradiagnosticada-S0210570511001336 [5] https://www.medicoverhospitals.in/es/diseases/epiploic-appendagitis/ [6] https://revibiomedica.sld.cu/index.php/ibi/article/download/2888/1226 [7] https://sovamfic.net/desafio-diagnostico-en-urgencias-dolor-abdominal-quirurgico/ [8] https://www.elsevier.es/es-revista-gastroenterologia-hepatologia-14-articulo-apendicitis-epiploica-otra-apendicitis-S0210570508712718 [9] https://www.mpainjournal.com/apendagitis-epiploica-una-gran-simuladora-de-abdomen-agudo2212
- Apendicitis aguda
MANUAL DE EMERGENCIAS 2025 La apendicitis aguda es la inflamación del apéndice cecal o vermiforme, una condición que representa una de las causas más frecuentes de dolor abdominal agudo, especialmente en personas menores de 50 años[4]. Esta patología requiere un diagnóstico preciso y un manejo oportuno para prevenir complicaciones potencialmente graves. Síntomas El cuadro clínico de la apendicitis aguda se caracteriza por una serie de síntomas distintivos: Dolor abdominal: inicialmente se presenta como un dolor periumbilical o epigástrico que migra al cuadrante inferior derecho en las primeras 24 horas[1][3]. Anorexia: La pérdida del apetito es un síntoma común y temprano[4]. Náuseas y vómitos: Suelen aparecer poco después del inicio del dolor[3][4]. Fiebre: Puede presentarse, aunque generalmente es de bajo grado en las etapas iniciales[6]. En pacientes ancianos, la presentación puede variar, con menor probabilidad de náuseas y vómitos, pero con mayor incidencia de pérdida de apetito y estreñimiento[7]. Signos Clínicos La exploración física revela signos característicos de la apendicitis aguda: Dolor a la palpación en el punto de McBurney: Localizado en la unión de los tercios medio y externo de la línea que une el ombligo con la espina ilíaca anterosuperior[3]. Signo de Blumberg: Dolor a la descompresión brusca en el cuadrante inferior derecho[3]. Rigidez abdominal: Tensión muscular en respuesta a la inflamación peritoneal[5]. Signo del psoas: Dolor al extender la cadera derecha[4]. Signo del obturador: Dolor al flexionar y rotar internamente la cadera derecha[4]. Exploración La evaluación del paciente con sospecha de apendicitis debe ser metódica y completa: Palpación abdominal: Se busca localizar el punto de máximo dolor y evaluar la presencia de signos de irritación peritoneal[5][7]. Percusión abdominal : Puede revelar timpanismo o matidez localizada[2]. Examen rectal digital: Puede evidenciar dolor en el lado derecho del recto[6]. Evaluación de signos vitales: La fiebre y taquicardia pueden estar presentes[6]. Pruebas Diagnósticas El diagnóstico se apoya en una combinación de hallazgos clínicos y pruebas complementarias: Análisis de sangre: Leucocitosis (>10.000 células/mm³) con desviación a la izquierda es común[4][6]. Proteína C reactiva: Valores elevados (>1,5 mg/l) son sugestivos de apendicitis[4]. Examen general de orina: Para descartar infección urinaria[1][2]. Prueba de embarazo: En mujeres en edad fértil[2]. Estudios de imagen: Ecografía abdominal: Alta sensibilidad y especificidad, especialmente útil en niños y mujeres embarazadas[2][7]. Tomografía computarizada: Ofrece mayor precisión diagnóstica en casos dudosos[4][7]. Manejo de emergencias El abordaje en el servicio de urgencias debe ser rápido y eficiente: Evaluación inicial: Historia clínica detallada y examen físico completo[2][7]. Suspensión de la vía oral[2] . Hidratación intravenosa[2]. Analgesia: Controlada para no enmascarar la evolución del cuadro[2]. Antibioticoterapia: Si se sospecha perforación o absceso[2]. Aplicación de escalas diagnósticas: Como la escala de Alvarado modificada para estratificar el riesgo[4]. Consulta quirúrgica: Ante sospecha alta de apendicitis, se debe contactar al cirujano de guardia para evaluación y posible intervención quirúrgica[7]. La apendicitis aguda continúa siendo un desafío diagnóstico que requiere un alto índice de sospecha y una evaluación integral. El manejo oportuno y adecuado es crucial para prevenir complicaciones y mejorar los resultados del paciente. La combinación de una anamnesis detallada, exploración física minuciosa y el uso de pruebas complementarias permite un diagnóstico preciso y un tratamiento efectivo de esta condición quirúrgica común. Citas [1] https://www.imss.gob.mx/sites/all/statics/guiasclinicas/031GRR.pdf [2] https://www.binasss.sa.cr/revistas/rmcc/602/art21.pdf [3] https://www.msdmanuals.com/es-ec/professional/trastornos-gastrointestinales/abdomen-agudo-y-gastroenterología-quirúrgica/apendicitis [4] https://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1405-00992019000100033 [5] https://www.mayoclinic.org/es/diseases-conditions/appendicitis/diagnosis-treatment/drc-20369549 [6] https://medlineplus.gov/spanish/ency/article/000256.htm [7] https://hospitalcruzrojacordoba.es/urgencias-cordoba/apendicitis-aguda-sintomas-diagnostico-y-tratamiento/
- Absceso mamario
MANUAL DE EMERGENCIAS 2025 El absceso mamario es una complicación grave de la mastitis que requiere un diagnóstico y tratamiento oportuno. Este artículo revisa los aspectos clave de esta patología, incluyendo su presentación clínica, diagnóstico y manejo inicial en el servicio de emergencias. Síntomas Los síntomas del absceso mamario suelen desarrollarse gradualmente e incluyen: Dolor intenso y localizado en la mama[1][3] Sensación de masa o bulto en la mama[3] Fiebre y síntomas pseudogripales (náuseas, vómitos)[3] Secreción del pezón, que puede contener pus[3] General Malestar[5] Es importante destacar que estos síntomas pueden variar en intensidad y no siempre están todos presentes. Signos clínicos La exploración física revela hallazgos característicos: Área eritematosa, tumefacta, dolorosa y caliente en la mama[5] Masa fluctuante y bien definida, generalmente dolorosa a la palpación[5] Eritema local en la zona del absceso[5] Posible aumento de tamaño de los ganglios linfáticos axilares[5] En casos avanzados, se puede observar isquemia o necrosis de la piel adyacente[7]. Exploración La exploración física debe ser minuciosa e incluir: Inspección visual de ambas mamas, buscando asimetrías o cambios en la piel Palpación cuidadosa para detectar masas o áreas de fluctuación. Evaluación del pezón y la areola en busca de secreciones o lesiones. Examen de los ganglios linfáticos axilares y supraclaviculares[1] Es crucial realizar una exploración completa para descartar otras patologías y determinar la extensión del absceso. Pruebas diagnósticas El diagnóstico se basa en la clínica, pero se complementa con: Ecografía mamaria: Es la prueba de elección para confirmar el diagnóstico y evaluar el tamaño, localización y características del absceso[5][7]. Cultivo microbiológico: Se debe obtener una muestra del material drenado para cultivo aerobio y anaerobio[5][7]. Hemograma: Indicado en casos de afectación sistémica o evolución tórpida[7]. Mamografía: Solo se realiza si se sospecha malignidad[7]. En casos seleccionados, puede ser necesaria una biopsia para descartar patología maligna subyacente[4]. Manejo de emergencias El tratamiento inicial en el servicio de emergencias debe ser rápido y efectivo: Analgesia adecuada para controlar el dolor. Inicio de antibioticoterapia empírica: Generalmente se utilizan antibióticos activos contra Staphylococcus aureus, como dicloxacilina o cefalexina[7]. Drenaje del absceso: Para abscesos pequeños (<5 cm), se prefiere el drenaje por aspiración con aguja guiada por ecografía[7]. Abscesos más grandes, múltiples o multiloculados pueden requerir drenaje quirúrgico[7]. Toma de muestras para cultivo microbiológico durante el procedimiento de drenaje[5][7]. En casos de abscesos grandes (>5 cm), múltiples, o con signos de sepsis, se debe considerar el ingreso hospitalario[5]. Seguimiento estrecho para evaluar la respuesta al tratamiento y detectar posibles complicaciones. Es fundamental un enfoque multidisciplinario que involucra a cirujanos y especialistas en enfermedades infecciosas para optimizar el manejo de estos casos. El absceso mamario es una condición que requiere un alto índice de sospecha y un manejo oportuno en el servicio de emergencias. El diagnóstico preciso y el tratamiento adecuado son esenciales para prevenir complicaciones y asegurar una recuperación completa. Citas [1] https://manualclinico.hospitaluvrocio.es/urgencias-de-ginecologia/mujer-adulta/patologia-mamaria-de-urgencias/ [2] https://revistas.ces.edu.co/index.php/medicina/article/download/5867/3427/32706 [3] https://medlineplus.gov/spanish/ency/article/001490.htm [4] https://www.elsevier.es/es-revista-progresos-obstetricia-ginecologia-151-articulo-absceso-mamario-por-propionibacterium-sp-S0304501311000653 [5] https://manualclinico.hospitaluvrocio.es/urgencias-de-obstetricia/puerperio/mastitis/ [6] https://www.elsevier.es/es-revista-enfermedades-infecciosas-microbiologia-clinica-28-articulo-microbiologia-abscesos-mamarios-S0213005X21000240 [7] https://www.guiaprioam.com/indice/mastitis-y-absceso-mamario-lactacional/ [8] https://www.msdmanuals.com/es/hogar/salud-femenina/trastornos-mamarios/absceso-mamario [9] https://www.msdmanuals.com/es/professional/ginecología-y-obstetricia/atención-posparto-y-trastornos-asociados/mastitis
- Absceso anorrectal
MANUAL DE EMERGENCIAS 2025 Los abscesos anorrectales son una patología frecuente en la práctica clínica, caracterizada por la acumulación localizada de material purulento en los espacios perirrectales. Esta condición representa una emergencia quirúrgica que requiere un diagnóstico preciso y un tratamiento oportuno para prevenir complicaciones graves. Síntomas Los pacientes con abscesos anorrectales suelen presentar una constelación de síntomas que varían según la localización y extensión del absceso: Dolor anal intenso y persistente, que puede exacerbarse con la defecación o al sentarse[1][2] Sensación de presión o plenitud en la región perianal[2] Fiebre y escalofríos, indicativos de infección sistémica[5] Malestar general y compromiso del estado general[3] Secreción anal purulenta en casos avanzados[3] Signos clínicos La exploración física revela signos característicos que ayudan a confirmar el diagnóstico: Tumefacción visible en la región perianal, con eritema e hiperemia local[1][3] Aumento de la temperatura local en la zona afectada[1] Fluctuación a la palpación, indicativa de colección líquida[1] En casos de abscesos profundos, puede no haber signos externos evidentes[2] Exploración La evaluación clínica es fundamental y debe incluir: Inspección minuciosa de la región perianal, perineal, glúteos y región sacroccígea[1] Palpación cuidadosa para detectar áreas de fluctuación y dolor[1] Tacto rectal para identificar puntos de abombamiento y dolor en el conducto anal y parte baja del recto[1][2] Posicionamiento adecuado del paciente, preferiblemente en posición de Sims, para una exploración óptima[1] Pruebas diagnósticas Aunque el diagnóstico es principalmente clínico, en casos complejos o abscesos profundos se pueden emplear: Anoscopia para visualizar abscesos intracanaliculares[5] Ecografía endoanal para determinar la extensión y localización precisa del absceso[3][6] Tomografía computarizada (TC) o resonancia magnética (RM) pelviana para abscesos profundos o sospecha de fístulas asociadas[2][3] Analítica sanguínea que puede mostrar leucocitosis y elevación de marcadores inflamatorios[5] Cultivo microbiológico del material purulento para identificar el agente causal y guiar la terapia antibiótica[6][8] Manejo de emergencias El tratamiento de elección para los abscesos anorrectales es quirúrgico: Evaluación inicial rápida para confirmar el diagnóstico y descartar complicaciones sistémicas[1][2] Incisión y drenaje como procedimiento de urgencia[1][6] Para abscesos perianales superficiales, se puede realizar bajo anestesia local de forma ambulatoria[6] Abscesos más profundos o complejos requieren drenaje en quirófano bajo anestesia general[7] La incisión debe ser radiada y lo más cercana posible a la apertura anal para facilitar el drenaje y minimizar el riesgo de fístulas posteriores[1] Toma de muestra para cultivo microbiológico[8] Antibioterapia selectiva, indicada en pacientes con: Fiebre o signos de sepsis Inmunosupresión o diabetes Celulitis asociada Neutropenia[7] Seguimiento postoperatorio para detectar posibles complicaciones como la formación de fístulas, que ocurre en aproximadamente el 60% de los casos[1][4] El absceso anorrectal es una patología que requiere un alto índice de sospecha clínica y un manejo quirúrgico urgente. El diagnóstico precoz y el tratamiento adecuado son cruciales para prevenir complicaciones y mejorar el pronóstico del paciente. La colaboración entre cirujanos y especialistas en enfermedades infecciosas es fundamental para optimizar el manejo de estos casos en el ámbito de emergencias. Citas [1] https://www.medigraphic.com/pdfs/juarez/ju-2013/ju134f.pdf [2] https://www.msdmanuals.com/es/professional/trastornos-gastrointestinales/trastornos-anorrectales/absceso-anorrectal [3] https://www.elsevier.es/es-revista-revista-medica-clinica-las-condes-202-articulo-urgencias-proctologicas-S0716864011704801 [4] https://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1405-00992014000100015 [5] https://www.salud.mapfre.es/enfermedades/digestivas/absceso-perianal/ [6] https://revcocmed.sld.cu/index.php/cocmed/article/view/3888/2104 [7] https://www.msdmanuals.com/es-ec/hogar/trastornos-gastrointestinales/trastornos-anales-y-rectales/absceso-anorrectal [8] https://www.cun.es/enfermedades-tratamientos/enfermedades/absceso-perianal
- Absceso Pilonidal
MANUAL DE EMERGENCIAS 2025 El absceso pilonidal es una complicación aguda de la enfermedad pilonidal, caracterizada por la formación de una colección purulenta en la región sacrococcígea. Esta condición afecta principalmente a adultos jóvenes, con mayor prevalencia en hombres[2][4]. Síntomas Los síntomas más comunes del absceso pilonidal incluyen: Dolor intenso en la región sacrococcígea[2][3] Inflamación y rojecimiento local[2][4] Fiebre[3] General de Malestar Dificultad para sentarse o caminar debido al dolor[4] Signos clínicos La exploración física revela: Tumefacción dolorosa en la región interglútea[4][11] Eritema y calor local[2][3] Fluctuación a la palpación, indicativa de colección líquida Posible drenaje espontáneo de material purulento[3][4] En ocasiones, se pueden observar orificios o “pits” en la línea media[4] Exploración La exploración del absceso pilonidal incluye: Inspección visual de la región sacrococcígea[2][4] Palpación cuidadosa para evaluar la extensión y fluctuación del absceso[11] Separación de los glúteos para visualizar posibles orificios o trayectos fistulosos[4] Evaluación de la temperatura local y signos de celulitis circundante. Pruebas diagnósticas El diagnóstico del absceso pilonidal es principalmente clínico[4][11]. Sin embargo, en casos seleccionados, se pueden realizar: Ecografía de partes blandas: útil para confirmar la presencia y extensión de la colección líquida[4] Estudios de laboratorio: hemograma y proteína C reactiva para evaluar la respuesta inflamatoria sistémica En casos complejos o recurrentes, se puede considerar una resonancia magnética para evaluar la anatomía y extensión de los trayectos fistulosos[2] Manejo de emergencias El tratamiento de urgencia del absceso pilonidal consiste en: Analgesia adecuada para controlar el dolor[3] Incisión y drenaje del absceso bajo anestesia local[1][3]: Se realiza una incisión sobre la zona fluctuante Se drena el material purulento Se explora la cavidad para descartar trayectos fistulosos. Toma de muestra para cultivo y antibiograma[11] Antibioticoterapia empírica, generalmente con cobertura para anaerobios y Staphylococcus aureus[3][11]: Opciones comunes incluyen ceftriaxona más metronidazol o ciprofloxacino más metronidazol[11] Curas locales con gasas y lavados con solución salina[1][3] Seguimiento ambulatorio para evaluar la evolución y considerar el tratamiento definitivo una vez resultado la fase aguda[4][11] Es importante destacar que el drenaje del absceso es una medida temporal, y muchos pacientes requerirán un tratamiento quirúrgico definitivo posterior para prevenir recurrencias[2][4]. Las opciones quirúrgicas incluyen la exéresis completa con cierre primario, técnicas de marsupialización o colgajos de avance, dependiendo de la extensión y complejidad de la enfermedad[4][11][13]. El manejo adecuado del absceso pilonidal en el servicio de emergencias es crucial para aliviar los síntomas agudos y prevenir complicaciones. Sin embargo, es fundamental informar al paciente sobre la naturaleza recurrente de la enfermedad y la posible necesidad de un tratamiento quirúrgico definitivo en el futuro[2][4][11]. Citas [1] https://www.salud.mapfre.es/enfermedades/dermatologicas/que-es-el-quiste-pilonidal/ [2] https://www.cun.es/enfermedades-tratamientos/enfermedades/quiste-pilonidal [3] https://www.mayoclinic.org/es/diseases-conditions/pilonidal-cyst/symptoms-causes/syc-20376329 [4] https://www.topdoctors.es/diccionario-medico/quiste-pilonidal/ [5] https://www.revistacirugia.org/index.php/cirugia/article/download/1874/1493/9727 [6] https://www.elsevier.es/es-revista-cirugia-espanola-36-articulo-enfermedad-pilonidal-tratamiento-por-exeresis-13885 [7] https://www.scielo.cl/scielo.php?pid=S2452-45492020000400328&script=sci_arttext [8] https://medlineplus.gov/spanish/ency/article/003253.htm [9] https://www.veteranshealthlibrary.va.gov/spanish/diseasesconditions/Skin/3,40489 [10] https://clinicaproctologica.com/sinus-pilonidal-sintomas-causas-y-tratamiento/ [11] https://www.scielo.cl/scielo.php?pid=S0718-40262011000100009&script=sci_arttext [12] https://sintesis.med.uchile.cl/tratados-por-especialidad/tratados-de-cirugia/15256-47-enfermedad-del-seno-pilonidal [13] http://scielo.iics.una.py/scielo.php?pid=S2307-04202017000100024&script=sci_arttext
- Abscesos
MANUAL DE EMERGENCIAS 2025 Los abscesos son acumulaciones localizadas de pus en espacios tisulares confinados, generalmente causadas por infecciones bacterianas[3]. Este artículo académico abordará los aspectos clave de los abscesos, incluyendo sus síntomas, signos clínicos, exploración, pruebas diagnósticas y manejo en emergencias. Síntomas Los síntomas de los abscesos pueden variar dependiendo de su localización, pero generalmente incluyen: Dolor local, que puede variar desde una molestia leve hasta un dolor intenso[1] Sensibilidad en la zona afectada[1] Fiebre o escalofríos[4] General Malestar[1] Anorexia y pérdida de peso en casos de abscesos profundos[3] Cansancio[3] En el caso específico de los abscesos periodontales, los pacientes pueden experimentar dolor al masticar, sensibilidad dental y movilidad del diente afectado[1]. Signos clínicos Los signos clínicos más comunes de los abscesos incluyen: Tumefacción o irritación en la zona afectada[1][3][4] Enrojecimiento (eritema) de la piel circundante[3][4] Calor local[3][4] Endurecimiento del tejido[4] Presencia de una lesión cutánea, que puede ser una úlcera abierta o cerrada, o un bulto[4] Supuración de líquido o pus[1][4] En abscesos periodontales, puede observarse una elevación ovoide de la encía a lo largo de la cara lateral de la porción radicular[1] Exploración Durante la exploración clínica, el profesional de la salud debe realizar las siguientes acciones: Inspección visual de la zona afectada, buscando signos de inflamación, cambios de color en la piel o mucosas, y presencia de fístulas[1]. Palpación del área para evaluar la consistencia, tamaño y sensibilidad del absceso[1]. En casos de abscesos en la región cervical, se debe buscar aumento de volumen en cuello, hiperemia, dolor locorregional, disfagia, odinofagia, disfonía y trismo[5]. Evaluación de la movilidad dental y sensibilidad a la percusión en casos de abscesos periodontales[1]. Búsqueda de linfadenopatía regional[1]. Pruebas diagnósticas Las pruebas diagnósticas para confirmar y evaluar la extensión de un absceso pueden incluir: Exámenes de laboratorio: Recuento leucocitario: generalmente se observa leucocitosis, aunque en pacientes inmunocomprometidos o sépticos puede haber leucopenia[5]. Urea y creatinina: útiles para valorar la seguridad al emplear medio de contraste en la tomografía computarizada[5]. Tiempos de coagulación[5]. Estudios de imagen: Radiografía: puede revelar pérdida ósea en abscesos periodontales o cambios en estructuras adyacentes[1]. Ecografía: no invasiva y útil para detectar abscesos en tejidos blandos[3]. Tomografía computarizada (TC): precisa para la mayoría de los casos y esencial para la planificación quirúrgica[3][5]. Resonancia magnética (RM): más sensible que la TC en algunos casos[3]. Cultivo microbiológico: el líquido drenado del absceso puede enviarse al laboratorio para identificar el agente causal y determinar la sensibilidad antibiótica[4]. Manejo de emergencias El manejo de los abscesos en el servicio de emergencias debe seguir estos pasos: Evaluación inicial: determinar la gravedad y extensión del absceso, así como el estado general del paciente[2]. Tratamiento del dolor: administrar analgésicos según sea necesario[4]. Drenaje quirúrgico: es el tratamiento definitivo para la mayoría de los abscesos[3][4]. Aplicar anestesia local en la zona afectada[4]. Realizar una incisión y drenaje del absceso[4]. Dejar una compresa en la herida para facilitar la cicatrización, si es necesario[4]. Antibioterapia: iniciar tratamiento antibiótico empírico, considerando la posibilidad de infecciones por Staphylococcus aureus resistente a la meticilina (SARM)[4]. Estudios de imagen: realizar TC o radiografía de tórax si se sospecha de complicaciones como mediastinitis[5]. Seguimiento: proporcionar instrucciones para el cuidado de la herida y programar una revisión[4]. En casos de abscesos profundos o complicados , considere la hospitalización para un manejo más intensivo[3]. El manejo oportuno y adecuado de los abscesos es crucial para prevenir complicaciones como la diseminación de la infección o la sepsis. La colaboración entre diferentes especialidades médicas puede ser necesaria para un tratamiento óptimo, especialmente en casos complejos o de localización profunda. Citas [1] https://ve.scielo.org/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0001-63652008000300022 [2] https://www.mayoclinic.org/es/diseases-conditions/tooth-abscess/symptoms-causes/syc-20350901 [3] https://www.msdmanuals.com/es-ec/professional/enfermedades-infecciosas/biología-de-las-enfermedades-infecciosas/abscesos [4] https://medlineplus.gov/spanish/ency/article/000863.htm [5] https://www.imss.gob.mx/sites/all/statics/guiasclinicas/326GRR.pdf
