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  • Dolor Traumático de Cadera

    MANUAL DE EMERGENCIAS MENORES El dolor traumático de cadera sin evidencia de fractura se refiere a la presencia de dolor en la región de la cadera tras un traumatismo, en el que las radiografías iniciales no muestran fracturas evidentes. Este escenario puede deberse a lesiones de tejidos blandos, microfracturas no visibles en imágenes convencionales, o afecciones como contusiones musculares, lesiones ligamentarias o incluso luxaciones subclínicas. Diagnóstico El diagnóstico comienza con una historia clínica detallada para identificar el mecanismo del trauma y los síntomas asociados. Se requiere un examen físico minucioso para evaluar la movilidad, estabilidad y presencia de puntos dolorosos o hinchazón. Las radiografías iniciales pueden no revelar fracturas, pero si la sospecha clínica persiste, se deben realizar estudios complementarios como tomografía computarizada (TC) o resonancia magnética (RM), especialmente para descartar fracturas ocultas o lesiones intraarticulares. Diagnóstico Diferencial Condición Diferenciación Clave Lesiones musculares o tendinosas Dolor a la palpación o con el movimiento activo, sin hallazgos en radiografía. Contusión ósea Dolor localizado con edema visible en RM. Fractura oculta Dolor persistente, sin hallazgos en RX; visible en TC o RM. Lesión del labrum acetabular Dolor al flexionar y rotar internamente la cadera; mejor evaluada con RM. Luxación subclínica de cadera Inestabilidad sin desplazamiento evidente en imágenes convencionales. Necrosis avascular temprana Dolor progresivo, visible solo en fases iniciales por RM. Manejo de Emergencia El manejo inicial en el servicio de urgencias incluye: Inmovilización relativa Alivio del dolor (analgésicos no opioides o AINEs) Reposo de la articulación afectada Si se sospechan lesiones graves como fracturas ocultas o desgarros del labrum, se recomienda mantener la inmovilización hasta realizar estudios de imagen avanzados. Puede ser necesario evitar la carga de peso en la extremidad afectada hasta descartar lesiones mayores. Tratamiento Definitivo El tratamiento definitivo depende del diagnóstico final: Lesiones de tejidos blandos (como contusiones o distensiones musculares): manejo conservador con fisioterapia, AINEs y control del dolor. Lesiones complejas (como fracturas ocultas o daño intraarticular): puede requerirse cirugía, rehabilitación prolongada y seguimiento periódico con estudios de imagen.

  • Clasificación de Garden

    MANUAL DE EMERGENCIAS MENORES La clasificación de Garden se utiliza para describir y categorizar las fracturas del cuello femoral, principalmente las fracturas intracapsulares. Es crucial para determinar el pronóstico y el manejo de estas fracturas, ya que el suministro sanguíneo a la cabeza femoral puede verse comprometido, aumentando el riesgo de necrosis avascular. La clasificación se divide en cuatro tipos , que van desde desplazamientos mínimos hasta fracturas completamente desplazadas. Diagnóstico El diagnóstico de una fractura del cuello femoral se realiza mediante la evaluación clínica, generalmente con dolor en la ingle y limitación funcional, asociado a una caída o mecanismo traumático. Las radiografías de cadera en vistas anteroposterior y lateral son esenciales para evaluar y clasificar la fractura según Garden : Tipo Garden Descripción Garden I Fractura incompleta o impactada en valgo. Garden II Fractura completa sin desplazamiento. Garden III Fractura completa con desplazamiento parcial. Garden IV Fractura completa con desplazamiento total; la cabeza femoral pierde contacto con el cuello. Diagnóstico Diferencial Condición Diferenciación Clave Fractura intertrocantérica Afecta la región entre los trocánteres mayor y menor, fuera de la cápsula articular. Necrosis avascular de la cabeza femoral No asociada a trauma directo; se presenta de forma crónica. Luxación de cadera No hay fractura, pero existe pérdida de congruencia articular. Artrosis severa de cadera Dolor crónico sin antecedente traumático, con cambios degenerativos en radiografía. Manejo de Emergencia Estabilización inicial: Monitorizar la estabilidad hemodinámica, especialmente en pacientes mayores con comorbilidades. Control del dolor: Usualmente con opioides o bloqueos nerviosos. Inmovilización: Inmovilizar la extremidad afectada para evitar mayor desplazamiento. Planificación quirúrgica urgente: El tratamiento quirúrgico debe organizarse lo antes posible para reducir el riesgo de complicaciones. Tratamiento Definitivo El tratamiento definitivo depende de la clasificación de Garden: Garden I y II: El tratamiento de elección suele ser la fijación interna con tornillos canulados, ya que la fractura es estable o mínimamente desplazada. Garden III y IV: En especial en pacientes mayores o con comorbilidades, se prefiere una artroplastia parcial o total de cadera , debido al alto riesgo de necrosis avascular y pseudoartrosis.

  • Fractura por Avulsión Trocantérica

    MANUAL DE EMERGENCIAS MENORES Una fractura por avulsión trocantérica ocurre cuando una contracción súbita o forzada de los músculos insertados en el trocánter (como el glúteo medio y menor en el trocánter mayor, o los isquiotibiales en el trocánter menor) arranca un fragmento del hueso. Este tipo de fractura es más común en adolescentes y atletas jóvenes debido a la inmadurez de las apófisis óseas, aunque también puede presentarse en adultos jóvenes y personas mayores tras traumatismos o caídas. Diagnóstico Se sospecha el diagnóstico en pacientes que presentan dolor agudo y localizado en la cadera o el muslo luego de una actividad física intensa (como saltar o correr) o tras un trauma. El dolor empeora con la contracción de los músculos insertados en el trocánter afectado, y puede haber debilidad en la extremidad. Se confirma mediante radiografías de pelvis y cadera, donde se observa el fragmento óseo avulsionado. En casos inciertos, puede requerirse resonancia magnética (RM) o tomografía computarizada (TC) para una mejor evaluación de los tejidos blandos y del alcance de la fractura. Diagnóstico Diferencial Condición Características Clave Desgarro muscular Dolor muscular sin evidencia de fractura en las radiografías. Fractura de cadera Dolor intenso en cadera, típicamente en personas mayores. Bursitis trocantérica Dolor en la cara lateral de la cadera, sin antecedentes de trauma agudo. Contusión pélvica Dolor localizado sin evidencia radiográfica de fractura. Manejo de Emergencia Control del dolor: Administrar analgésicos como AINEs (ibuprofeno o paracetamol) para aliviar el dolor. Reposo: Se recomienda reposo con evitación de actividad física intensa para permitir la consolidación ósea. Debe evitarse cargar peso sobre la extremidad afectada. Hielo y elevación: Aplicar hielo en la zona afectada para reducir la inflamación durante las primeras 48 horas. Imágenes diagnósticas: Solicitar radiografías de pelvis y cadera para confirmar el diagnóstico y evaluar el grado de desplazamiento del fragmento óseo. Movilización con muletas: Si no hay desplazamiento significativo, el paciente puede movilizarse con muletas, evitando apoyar peso sobre la extremidad afectada. Tratamiento Definitivo El tratamiento definitivo depende del grado de desplazamiento y del nivel de afectación funcional: Fracturas no desplazadas o mínimamente desplazadas (<2 cm): Se tratan de forma conservadora con reposo relativo, manejo del dolor y fisioterapia. La recuperación suele tomar de 4 a 6 semanas. La rehabilitación incluye un programa progresivo de ejercicios para restaurar la fuerza y la movilidad. Fracturas con desplazamiento significativo (>2 cm): En estos casos, puede ser necesaria una reducción abierta con fijación interna (RAFI) para restaurar la inserción muscular y la función articular. Se utilizan tornillos o placas para fijar el fragmento óseo. Rehabilitación En ambos casos, la rehabilitación es fundamental para recuperar la movilidad de la cadera y la fuerza muscular. Un fisioterapeuta guiará al paciente en el retorno progresivo a las actividades físicas y deportivas, generalmente a partir de las 6 a 8 semanas.

  • Fractura Intertrocantérica

    MANUAL DE EMERGENCIAS MENORES Una fractura intertrocantérica es una fractura del fémur proximal que ocurre entre el trocánter mayor y el trocánter menor, dos prominencias óseas situadas en la parte superior del fémur. Es una lesión común en adultos mayores, especialmente aquellos con osteoporosis, y típicamente resulta de caídas desde la propia altura. A diferencia de las fracturas intracapsulares del cuello femoral, las fracturas intertrocantéricas tienen un menor riesgo de necrosis avascular, ya que no comprometen directamente el suministro sanguíneo a la cabeza femoral. Diagnóstico Se sospecha el diagnóstico en pacientes, generalmente de edad avanzada, que presentan dolor intenso en la cadera y la ingle después de una caída, acompañado de incapacidad para caminar o cargar peso sobre la pierna afectada. La extremidad suele presentarse acortada y en rotación externa. Se confirma mediante radiografías anteroposteriores y laterales de pelvis y cadera. En casos complejos o poco claros, puede realizarse una tomografía computarizada (TC) para una evaluación más detallada. Diagnóstico Diferencial Condición Características Clave Fractura del cuello femoral Dolor en la ingle, riesgo de necrosis avascular, extremidad acortada y en rotación externa. Luxación de cadera Deformidad evidente, dolor agudo, pierna en rotación interna o externa, típicamente tras trauma de alta energía. Contusión de cadera Dolor, pero sin fractura visible en radiografías. Artrosis avanzada de cadera Dolor crónico y progresivo, sin trauma agudo. Manejo de Emergencia Evaluación inicial (ABC):  Asegurar la estabilidad hemodinámica del paciente, especialmente en adultos mayores con comorbilidades asociadas. Inmovilización:  Inmovilizar la extremidad afectada para prevenir mayor desplazamiento y reducir el dolor. Usar férulas o dispositivos de inmovilización. Control del dolor:  Administrar analgésicos como AINEs u opioides para manejar el dolor agudo. Imágenes diagnósticas:  Solicitar radiografías de pelvis y cadera para confirmar la fractura y determinar su ubicación y grado de desplazamiento. En fracturas complejas, considerar una TC. Estabilización preoperatoria:  En pacientes mayores, optimizar las condiciones médicas antes de la cirugía. Es importante estabilizar cardiovascularmente si presentan deshidratación o anemia. Profilaxis antitrombótica:  Iniciar medidas para prevenir trombosis venosa profunda, como heparina de bajo peso molecular o dispositivos de compresión. Tratamiento Definitivo El tratamiento definitivo de las fracturas intertrocantéricas es generalmente quirúrgico, ya que el manejo conservador se asocia con mayor riesgo de complicaciones como trombosis, úlceras por presión o pérdida funcional: Reducción abierta con fijación interna (RAFI):  Es el tratamiento de elección en la mayoría de los casos. Los dispositivos utilizados incluyen: Clavos intramedulares o cefalomedulares:  Se insertan en el canal medular femoral y proporcionan gran estabilidad; son la opción más común. Tornillo dinámico de cadera (DHS):  Un tornillo deslizante se fija en la cabeza femoral, y una placa estabiliza el fémur proximal. Fijación externa:  Opción para pacientes con alto riesgo quirúrgico o infecciones locales, aunque se usa con menor frecuencia. Artroplastia:  En algunos casos complejos, o si hay daño articular significativo, puede considerarse un reemplazo total de cadera, aunque no es la primera opción en fracturas intertrocantéricas. Rehabilitación Postoperatoria La rehabilitación postoperatoria es esencial para evitar complicaciones y restaurar la movilidad. La movilización temprana es crucial; los pacientes generalmente comienzan la marcha asistida entre las 24 y 48 horas después de la cirugía, dependiendo de la estabilidad de la fijación. La fisioterapia es fundamental para recuperar la función articular y muscular.

  • Fractura Intracapsular del Cuello Femoral

    MANUAL DE EMERGENCIAS MENORES Una fractura intracapsular del cuello femoral ocurre dentro de la cápsula articular de la cadera, afectando el cuello del fémur, que conecta la cabeza femoral con el resto del hueso. Estas fracturas son comunes en adultos mayores, especialmente en aquellos con osteoporosis, y suelen resultar de caídas leves. Las fracturas intracapsulares tienen un alto riesgo de complicaciones, como necrosis avascular (NAV) de la cabeza femoral y pseudoartrosis, debido a la interrupción del suministro sanguíneo a la cabeza femoral. Diagnóstico El diagnóstico se sospecha en adultos mayores con dolor agudo en la cadera o la ingle después de una caída, junto con incapacidad para apoyar peso en la pierna afectada. Clínicamente, la extremidad puede presentarse acortada y en rotación externa. La confirmación se realiza mediante radiografías anteroposteriores y laterales de la cadera. Si las radiografías son inconclusas, puede requerirse una resonancia magnética (RM) para detectar fracturas ocultas. Diagnóstico Diferencial Patología Características Clave Fractura intertrocantérica Afecta la región entre los trocánteres mayor y menor; dolor intenso pero menor riesgo de NAV. Luxación de cadera Deformidad visible, extremidad acortada, rotación interna o externa, antecedente de trauma de alta energía. Bursitis trocantérica Dolor lateral de cadera sin antecedente de trauma severo. Artrosis de cadera Dolor crónico y progresivo, sin evento traumático agudo. Manejo de Emergencia Evaluación inicial (ABC): Asegurar la estabilidad hemodinámica, especialmente en pacientes politraumatizados. Inmovilización: Inmovilizar la pierna afectada para prevenir desplazamientos y reducir el dolor. Mantener al paciente en reposo hasta la cirugía. Manejo del dolor: Administrar analgésicos (AINEs u opioides) para controlar el dolor agudo. Imágenes diagnósticas: Solicitar radiografías de pelvis y cadera para confirmar la fractura. Utilizar RM si hay sospecha clínica y las radiografías son negativas. Prevención de complicaciones: Iniciar profilaxis para trombosis venosa profunda en pacientes inmovilizados, usando heparina de bajo peso molecular o dispositivos de compresión. Estabilización preoperatoria: Asegurar la estabilidad hemodinámica y optimizar las condiciones médicas antes de la cirugía, especialmente en adultos mayores. Tratamiento Definitivo El tratamiento depende de la edad del paciente, la calidad ósea y el desplazamiento de la fractura: Fracturas no desplazadas o mínimamente desplazadas: Se manejan con fijación interna usando tornillos canulados o una placa de compresión dinámica. El objetivo es estabilizar la fractura y preservar la cabeza femoral, especialmente en pacientes jóvenes. Fracturas desplazadas en pacientes jóvenes: Se tratan con reducción abierta y fijación interna (RAFI) para preservar la articulación. Es fundamental lograr una reducción anatómica precisa para optimizar la consolidación y evitar la NAV. Fracturas desplazadas en pacientes mayores: Debido al alto riesgo de NAV y pseudoartrosis, se recomienda reemplazo de cadera: Hemiartroplastia: Reemplaza solo la cabeza femoral. Artroplastia total de cadera: Reemplaza tanto la cabeza femoral como el acetábulo. Indicada en pacientes activos o con buen estado funcional. Rehabilitación Postoperatoria La rehabilitación postoperatoria es esencial para recuperar la movilidad y la función. La carga de peso comienza según el tipo de cirugía, y la fisioterapia es clave para evitar complicaciones como la trombosis venosa profunda. La movilización temprana en adultos mayores es fundamental para reducir la mortalidad y mejorar la calidad de vida después de la cirugía.

  • Fractura Acetabular

    MANUAL DE EMERGENCIAS MENORES Una fractura acetabular es una lesión en la cavidad donde el fémur se articula con la pelvis (acetábulo). Estas fracturas suelen producirse por traumatismos de alta energía, como accidentes de tránsito o caídas desde altura. En pacientes mayores con osteoporosis, las fracturas acetabulares también pueden resultar de caídas simples. Debido a la cercanía con la articulación de la cadera, estas fracturas pueden comprometer la estabilidad y movilidad articular, y requieren un manejo especializado. Diagnóstico El diagnóstico se basa en antecedentes de traumatismo significativo, acompañado de dolor intenso en la cadera, dificultad para caminar o mover la pierna, y posible deformidad. El examen físico puede revelar una extremidad acortada o en rotación externa. La confirmación se realiza mediante radiografías anteroposteriores de pelvis y cadera, pero la tomografía computarizada (TC) es esencial para evaluar la extensión y complejidad de la fractura, especialmente si hay compromiso intraarticular. Diagnóstico Diferencial Patología Características Clave Luxación de cadera Deformidad evidente, dolor intenso, pierna en rotación externa o interna. Fractura del cuello femoral Dolor en la cadera sin daño visible en el acetábulo. Contusión pélvica Dolor sin evidencia de fractura en radiografías. Artrosis de cadera avanzada Dolor crónico y progresivo con rigidez, sin antecedentes de trauma reciente. Manejo de Emergencia Evaluación inicial (ABC):  En pacientes politraumatizados, asegurar la estabilidad hemodinámica. El trauma de alta energía puede estar asociado a lesiones viscerales o vasculares importantes. Inmovilización:  Mantener la cadera inmovilizada para evitar mayor desplazamiento y controlar el dolor. Control del dolor:  Administrar analgésicos potentes (AINEs u opioides) para aliviar el dolor. Imágenes diagnósticas:  Solicitar radiografías iniciales y una tomografía computarizada para evaluar detalladamente la fractura, y determinar si es intraarticular o afecta la estabilidad de la cadera. Evaluación neurovascular:  Examinar la función neurovascular de la extremidad afectada para descartar lesión del nervio ciático o compromiso vascular. Profilaxis antitrombótica:  Debido al riesgo de inmovilización prolongada, iniciar profilaxis para prevenir trombosis venosa profunda, preferiblemente con heparina de bajo peso molecular o dispositivos de compresión. Tratamiento Definitivo El tratamiento definitivo depende del tipo y desplazamiento de la fractura acetabular: Fracturas no desplazadas:  Pueden tratarse de forma conservadora con reposo, uso de muletas sin apoyo de peso durante 6 a 8 semanas y seguimiento radiológico periódico. Es fundamental asegurar que la articulación de la cadera permanezca estable. Fracturas desplazadas o complejas:  Requieren intervención quirúrgica, que puede incluir reducción abierta con fijación interna (RAFI) para realinear los fragmentos óseos y restaurar la superficie articular. En fracturas graves o con destrucción articular significativa, especialmente en pacientes mayores, puede ser necesaria una artroplastia total de cadera (reemplazo de cadera). Complicaciones postoperatorias:  Vigilar posibles complicaciones como necrosis avascular de la cabeza femoral, artrosis postraumática o inestabilidad de cadera. La rehabilitación temprana con fisioterapia es crucial para restaurar la movilidad y la función. En todos los casos, la rehabilitación postoperatoria es esencial para la recuperación funcional, con enfoque en la movilidad progresiva y el fortalecimiento muscular. La carga de peso se introduce de forma gradual según la estabilidad de la fractura y las indicaciones del cirujano.

  • Fracturas de Cadera

    MANUAL DE EMERGENCIAS MENORES Las fracturas de cadera son lesiones graves que afectan la parte superior del fémur, típicamente involucrando el cuello femoral, la región intertrocantérica o subtrocantérica. Estas fracturas son comunes en adultos mayores debido a la osteoporosis, pero también pueden ocurrir en personas jóvenes tras traumatismos de alta energía, como caídas o accidentes automovilísticos. Las fracturas de cadera comprometen la movilidad y conllevan un alto riesgo de complicaciones, especialmente en personas mayores. Diagnóstico Se sospecha el diagnóstico en pacientes con dolor intenso en la cadera o la ingle después de un trauma, acompañado de incapacidad para caminar o mover la pierna afectada. Clínicamente, la pierna afectada puede parecer acortada y en rotación externa. El diagnóstico se confirma mediante radiografías anteroposteriores y laterales de la pelvis y la cadera. Si las fracturas no son evidentes en las radiografías simples, se puede utilizar tomografía computarizada (TC) o resonancia magnética (RM). Diagnóstico Diferencial Patología Características Clave Luxación de cadera Dolor intenso y deformidad, pierna en marcada rotación interna o externa. Bursitis trocantérica Dolor lateral en la cadera, sin antecedentes traumáticos ni incapacidad para caminar. Fractura por estrés del cuello femoral Dolor progresivo, más común en atletas o personas con baja densidad ósea. Artrosis de cadera Dolor crónico y progresivo con reducción gradual de la movilidad. Manejo de Emergencia Evaluación inicial (ABC): Verificar la estabilidad hemodinámica del paciente, especialmente en adultos mayores que puedan tener comorbilidades. Inmovilización: Mantener la extremidad afectada inmovilizada para prevenir mayor desplazamiento y reducir el dolor. Utilizar una férula o cojín. Alivio del dolor: Administrar analgésicos como AINEs o opioides para controlar el dolor agudo. Radiografías inmediatas: Solicitar radiografías de pelvis y cadera para confirmar la fractura y determinar su localización exacta. Estabilización hemodinámica: En pacientes mayores, asegurar la estabilidad cardiovascular antes de la cirugía es esencial, ya que una cirugía temprana reduce las complicaciones. Prevención de tromboembolismo: Iniciar tromboprofilaxis (heparina de bajo peso molecular o dispositivos de compresión) para reducir el riesgo de trombosis venosa profunda. Tratamiento Definitivo El tratamiento definitivo depende del tipo y la localización de la fractura: Fracturas intracapsulares (cuello femoral): El tratamiento quirúrgico es la opción estándar. Las fracturas no desplazadas pueden tratarse con fijación interna mediante tornillos canulados. Las fracturas desplazadas, especialmente en pacientes mayores, suelen requerir reemplazo parcial o total de cadera (artroplastia). Fracturas intertrocantéricas: Generalmente se tratan con reducción abierta y fijación interna (RAFI), utilizando placas o clavos intramedulares para estabilizar los fragmentos. Fracturas subtrocantéricas: También se manejan con clavos intramedulares o placas de compresión. En pacientes jóvenes con buena calidad ósea, el objetivo es preservar la articulación mediante fijación interna. En pacientes de edad avanzada, el enfoque se centra en restaurar rápidamente la movilidad mediante artroplastia, ya que la inmovilidad prolongada aumenta el riesgo de complicaciones graves como tromboembolismo, infecciones y pérdida funcional. La rehabilitación postoperatoria es esencial, con movilización temprana y fisioterapia para restaurar la movilidad y reducir las complicaciones asociadas a la inmovilidad.

  • LESIONES DE CADERA

    MANUAL DE EMERGENCIAS MENORES Las lesiones de cadera pueden variar desde distensiones leves hasta traumatismos graves que afectan tanto a la articulación como a las estructuras circundantes. En el servicio de urgencias, una evaluación rápida y precisa es crucial debido a la anatomía compleja de la cadera y su impacto en la movilidad y calidad de vida del paciente. Categoría Lesión Descripción Fracturas de Cadera Fractura de la cabeza femoral Fractura en la parte superior del fémur donde se articula con el acetábulo. Los síntomas incluyen dolor intenso en la ingle, incapacidad para mover la pierna y posible deformidad (a menudo en rotación externa y acortamiento). Fractura del cuello femoral Fractura en la región justo debajo de la cabeza femoral. Los síntomas incluyen dolor en la ingle, incapacidad para soportar peso y movilidad limitada de la pierna. Fractura intertrocantérica Fractura entre los trocánteres mayor y menor del fémur. Los síntomas incluyen dolor en la cadera, incapacidad para mover la pierna y posible deformidad. Fractura del trocánter mayor o menor Fractura de las prominencias óseas del fémur. Las fracturas del trocánter mayor causan dolor en la cadera y el glúteo, mientras que las del trocánter menor causan dolor en la ingle y la parte interna del muslo. Luxaciones de Cadera Luxación posterior de cadera Luxación de la cabeza femoral hacia atrás desde el acetábulo. Los síntomas incluyen dolor intenso en la cadera, deformidad de la pierna (a menudo en rotación interna y aducción) y dificultad para mover la pierna. Luxación anterior de cadera Luxación de la cabeza femoral hacia adelante desde el acetábulo. Los síntomas incluyen dolor en la cadera, deformidad de la pierna (a menudo en rotación externa y abducción) y dificultad para mover la pierna. Lesiones de Tejidos Blandos Esguinces y distensiones Lesiones provocadas por movimientos repentinos o sobreesfuerzo. Los síntomas incluyen dolor en la región de la cadera, hinchazón y dificultad para mover la pierna. Contusiones y hematomas Causadas por traumatismos directos, con dolor, hinchazón y moretones en la región de la cadera. Lesiones de Cartílago y Ligamentos Lesiones del cartílago labral Lesiones en el cartílago que estabiliza la cadera. Los síntomas incluyen dolor en la cadera, sensación de chasquido y limitación del rango de movimiento. Lesiones de ligamentos Daño en los ligamentos estabilizadores de la cadera. Los síntomas incluyen dolor, hinchazón e inestabilidad articular. Lesiones Articulares de la Cadera Artritis Dolor crónico y limitación del movimiento de la cadera. Los síntomas incluyen rigidez, dolor que empeora con el movimiento y reducción del rango articular. Síndrome de pinzamiento femoroacetabular Pinzamiento entre la cabeza femoral y el acetábulo, que causa dolor y movimiento restringido. Puede deberse a deformidades óseas o lesiones en el cartílago. Protocolo de Manejo Sección Detalles Evaluación Inicial Historia clínica y examen físico Determinar el mecanismo de la lesión, evaluar el dolor y la función de la cadera, y revisar si hay compromiso vascular o neurológico. Inmovilización Usar férulas o dispositivos de inmovilización para prevenir más movimiento y aliviar el dolor. Imágenes Diagnósticas Radiografías Para evaluar fracturas y luxaciones; pueden incluir vistas específicas de la cadera y el fémur. Tomografía Computarizada (TC) Para una evaluación detallada de fracturas complejas y lesiones de tejidos blandos. Resonancia Magnética (RM) Para evaluar lesiones en cartílago, ligamentos y estructuras internas. Tratamiento Inicial Control del dolor Administrar analgésicos y antiinflamatorios según sea necesario. Tratamiento de lesiones de tejidos blandos Aplicar hielo, elevar la pierna y usar compresas para controlar la hinchazón. Intervención Quirúrgica Fracturas y luxaciones Puede requerirse cirugía para realinear huesos fracturados o luxados y estabilizar la cadera. Lesiones de cartílago y ligamentos En casos graves, puede ser necesaria una cirugía para reparar o reemplazar las estructuras dañadas. Seguimiento y Rehabilitación Rehabilitación física Para restaurar la movilidad y fuerza de la cadera y prevenir complicaciones a largo plazo. Monitoreo continuo Para evaluar la recuperación y prevenir complicaciones como infecciones o problemas de cicatrización.

  • Fracturas por Avulsión en la Pelvis

    MANUAL DE EMERGENCIAS MENORES Las fracturas por avulsión en la pelvis ocurren cuando un tendón o ligamento, sometido a una fuerza extrema o a una contracción repentina, arranca un fragmento del hueso al que está unido. Estas fracturas afectan comúnmente las inserciones musculares en la pelvis, como los isquiotibiales, cuádriceps o aductores, y son más frecuentes en adolescentes y atletas jóvenes debido a la debilidad relativa de sus apófisis en crecimiento. Diagnóstico El diagnóstico se basa en la historia clínica, donde el paciente refiere dolor agudo después de un movimiento repentino o actividad física intensa (por ejemplo, correr, saltar, patear). Las zonas comunes de avulsión incluyen: Espina ilíaca anterosuperior (inserción del músculo sartorio) Espina ilíaca anteroinferior (recto femoral) Tuberosidad isquiática (isquiotibiales) El diagnóstico se confirma mediante radiografías que muestran el fragmento óseo avulsionado. Puede requerirse una resonancia magnética (RM) adicional para evaluar el daño en los tejidos blandos. Diagnóstico Diferencial Patología Características Clave Desgarro muscular Dolor muscular sin evidencia de fragmentos óseos en imágenes Fractura de cadera Dolor en pelvis o cadera sin antecedente de contracción muscular aguda Bursitis trocantérica Dolor lateral en la cadera, sin historia de trauma o contracción repentina Fractura por estrés Dolor progresivo en pelvis o cadera, sin evento traumático agudo Manejo de Emergencia Control del dolor: Administrar analgésicos como AINEs (ibuprofeno o paracetamol) para aliviar el dolor agudo. Reposo: Se recomienda reposo relativo, evitando actividades físicas que generen tensión en los músculos afectados. Hielo y elevación: Aplicar hielo en la zona afectada para reducir la inflamación, especialmente durante las primeras 48 horas. Imágenes diagnósticas: Solicitar radiografías de pelvis y cadera para confirmar el diagnóstico de fractura por avulsión y evaluar el desplazamiento del fragmento óseo. Inmovilización: En avulsiones mínimamente desplazadas, utilizar dispositivos de inmovilización (como muletas) para limitar la carga en la extremidad afectada. Derivación a especialista: En casos de desplazamiento significativo o duda diagnóstica, derivar al paciente a un especialista en ortopedia para una evaluación adicional. Tratamiento Definitivo El tratamiento definitivo suele ser conservador en la mayoría de las fracturas por avulsión sin desplazamiento significativo. Esto incluye reposo, fisioterapia progresiva para recuperar fuerza y movilidad, y un programa de rehabilitación de entre 4 a 6 semanas. Si el fragmento óseo avulsionado presenta un desplazamiento significativo (>2 cm) o si el manejo conservador no logra una adecuada cicatrización, puede considerarse una intervención quirúrgica para fijar el fragmento y restaurar la función. Con un tratamiento adecuado, se espera una recuperación completa, aunque pueden pasar varias semanas antes de que el paciente retome actividades físicas intensas.

  • Fracturas Pélvicas

    MANUAL DE EMERGENCIAS MENORES Las fracturas pélvicas son lesiones graves que afectan la estructura ósea que forma la base del esqueleto axial, conectando la columna vertebral con las extremidades inferiores. Estas fracturas suelen ser causadas por traumatismos de alta energía, como accidentes automovilísticos o caídas desde altura, aunque también pueden ocurrir en personas mayores debido a caídas menores, generalmente asociadas a la osteoporosis. Dada la proximidad de grandes vasos sanguíneos y órganos vitales (vejiga, uretra, intestinos), estas fracturas conllevan un alto riesgo de hemorragia, lesiones viscerales y otras complicaciones graves. Diagnóstico El diagnóstico se basa en antecedentes clínicos de traumatismo significativo y signos clínicos de inestabilidad pélvica, dolor intenso, deformidad o incapacidad para caminar. La evaluación inicial incluye radiografías anteroposteriores de pelvis y, en muchos casos, una tomografía computarizada (TC) para identificar fracturas complejas o desplazadas y evaluar posibles lesiones viscerales o sangrado interno. Diagnóstico Diferencial Patología Características Clave Contusión pélvica Dolor pélvico sin fractura visible en estudios de imagen Luxación de cadera Dolor intenso, deformidad, extremidad en rotación interna o externa Fractura acetabular Dolor de cadera, movilidad limitada, frecuentemente asociada a fracturas pélvicas Rotura de vejiga o uretra Hematuria, incapacidad para orinar, dolor suprapúbico Manejo de Emergencia Evaluación inicial de vía aérea, respiración y circulación (ABC): En pacientes con traumatismo grave, asegurar una evaluación inicial rápida y adecuada. El control de hemorragias es crucial. Inmovilización pélvica: Aplicar un cinturón pélvico o dispositivo de estabilización para reducir el sangrado interno y estabilizar la pelvis. Esto es fundamental, ya que las fracturas pélvicas pueden provocar hemorragias importantes. Control de hemorragia: Las fracturas pélvicas son una causa principal de hemorragia masiva. En casos de inestabilidad hemodinámica, considerar transfusiones de sangre y angiografía con embolización para controlar el sangrado. Evaluación de lesiones asociadas: Buscar signos de lesiones uretrales o vesicales (p. ej., hematuria, sangrado perineal, dificultad para orinar) y evaluar la estabilidad neurológica y vascular en las extremidades inferiores. Imágenes diagnósticas: Solicitar una radiografía anteroposterior de pelvis y, en casos complejos, una tomografía computarizada para una evaluación más detallada de las fracturas. Analgesia y estabilización: Administrar analgésicos adecuados para el dolor severo. Mantener al paciente inmovilizado hasta que se determine el manejo definitivo. Profilaxis tromboembólica: Debido al alto riesgo de trombosis con fracturas pélvicas, iniciar medidas profilácticas (heparina o dispositivos de compresión) si no hay contraindicaciones por sangrado. Tratamiento Definitivo El tratamiento definitivo depende de la gravedad y el tipo de fractura. Las fracturas estables pueden manejarse de forma conservadora con reposo en cama y control del dolor, mientras que las fracturas inestables o desplazadas requieren intervención quirúrgica. El manejo quirúrgico puede implicar reducción abierta con fijación interna (RAFI) para estabilizar los fragmentos óseos y restaurar la anatomía pélvica. En casos de hemorragia incontrolada, pueden ser necesarias intervenciones de emergencia como la embolización angiográfica o la fijación externa. La rehabilitación es crucial para la recuperación funcional a largo plazo.

  • LESIONES PÉLVICAS

    MANUAL DE EMERGENCIAS MENORES Las lesiones pélvicas implican traumatismos en los huesos de la pelvis, incluyendo el ilion, el isquion, el pubis y el sacro, así como en los ligamentos, vasos sanguíneos y órganos circundantes. Estas lesiones suelen observarse en accidentes de alto impacto, como colisiones de vehículos motorizados, caídas desde alturas o lesiones por aplastamiento, y pueden poner en riesgo la vida debido al peligro de hemorragias masivas, daño a órganos y compromiso neurovascular. Diagnóstico El diagnóstico de lesiones pélvicas requiere un examen físico exhaustivo y estudios por imágenes. Clínicamente, los pacientes pueden presentar dolor pélvico, inestabilidad, hematomas y signos de shock debido a hemorragia interna. Las imágenes, incluyendo radiografías, tomografía computarizada (TC) y, en algunos casos, resonancia magnética (RM), son esenciales para evaluar la extensión de las fracturas, el daño a los tejidos blandos y cualquier lesión asociada a los órganos en la cavidad pélvica, como la vejiga o el intestino. Diagnóstico Diferencial Patología Características Clave Fractura pélvica Dolor, inestabilidad, hinchazón, dificultad para moverse o soportar peso Luxación de cadera Pierna acortada, rotación externa, dolor intenso, imposibilidad de mover la extremidad Fractura sacra Dolor localizado en el sacro, posibles síntomas neurológicos como entumecimiento o debilidad Lesión uretral Sangre en el meato uretral, dificultad para orinar, comúnmente asociada a trauma pélvico Manejo de Emergencia Evaluación inicial ABC (vía aérea, respiración, circulación): Priorizar lesiones que amenacen la vida. El trauma pélvico puede causar hemorragias internas significativas, por lo que la reanimación con líquidos y la estabilización son fundamentales. Estabilización pélvica: Aplicar un cinturón pélvico o una sábana para estabilizar la pelvis y reducir el sangrado en fracturas inestables. Control de hemorragia: Manejar la hemorragia interna con reanimación con líquidos, transfusión de sangre y, si es necesario, embolización o intervención quirúrgica para controlar el sangrado pélvico. Evaluación neurológica: Verificar signos de daño nervioso, como entumecimiento, hormigueo o déficits motores, lo que puede indicar compromiso de los nervios sacros. Evaluación urinaria y rectal: Evaluar posibles lesiones en la vejiga o el intestino, incluyendo hematuria (sangre en la orina), dificultad para orinar o sangrado rectal. No debe insertarse una sonda Foley si se sospecha una lesión uretral; se debe considerar en su lugar una uretrografía retrógrada. Imágenes: Realizar una radiografía o una TC para evaluar el patrón de fractura, los daños en órganos y orientar el tratamiento posterior. Tratamiento Definitivo El tratamiento definitivo depende del tipo y la gravedad de la lesión. Las fracturas pélvicas no desplazadas o estables pueden manejarse de forma conservadora con reposo en cama, manejo del dolor y fisioterapia. Las fracturas desplazadas o inestables a menudo requieren intervención quirúrgica, incluyendo reducción abierta con fijación interna (RAFI) o fijación externa para estabilizar la pelvis. Los pacientes con lesiones pélvicas también pueden requerir atención multidisciplinaria, que incluya cirugía urológica, vascular o neurológica, especialmente en casos de daño a órganos, compromiso neurovascular o lesiones espinales asociadas. La rehabilitación a largo plazo es esencial para restaurar la movilidad y la funcionalidad.

  • Lesión Cerebral Traumática (LCT) Asociada a Traumatismo Facial

    MANUAL DE EMERGENCIAS MENORES La lesión cerebral traumática (LCT) asociada a traumatismo facial ocurre cuando un trauma afecta tanto a los huesos faciales como al cráneo y al cerebro, lo que puede comprometer simultáneamente la función cerebral y la integridad de la estructura facial. Este tipo de lesión se observa con frecuencia en accidentes de tránsito, caídas desde altura o agresiones severas, y puede tener consecuencias neurológicas graves, incluyendo hemorragias cerebrales, fracturas faciales y pérdida de conciencia. Diagnóstico El diagnóstico de una LCT asociada a traumatismo facial requiere una evaluación neurológica y física exhaustiva del paciente. La exploración neurológica debe incluir la valoración de la Escala de Coma de Glasgow (GCS) para determinar el nivel de conciencia. Además, deben identificarse signos de fracturas faciales (como asimetría, dolor, crepitación, equimosis), y es esencial realizar estudios de imagen como tomografía computarizada (TC) de cráneo y cara para evaluar la extensión de las fracturas óseas y posibles lesiones intracraneales, como hemorragias o edema cerebral. Diagnóstico Diferencial Patología Características Clave Fractura de base de cráneo Signo de Battle (hematoma retroauricular), otorraquia o rinorraquia de LCR Conmoción cerebral Disfunción neurológica temporal sin daño estructural en la TC Hematoma epidural Pérdida de conciencia seguida de intervalo lúcido y deterioro neurológico rápido Hematoma subdural Síntomas neurológicos progresivos, cefalea, alteración del estado mental Manejo de Emergencia Evaluación inicial de vía aérea, respiración y circulación (ABC): En pacientes con LCT, siempre debe priorizarse el manejo de la vía aérea. Si el traumatismo facial compromete la vía aérea, considerar intubación temprana. Inmovilización cervical: Ante la posibilidad de lesión cervical asociada, inmovilizar la columna cervical hasta descartar fracturas. Control de hemorragia facial: Aplicar presión directa para controlar el sangrado facial significativo. En casos de hemorragia masiva o fracturas abiertas, considerar apósitos o intervención quirúrgica urgente. Evaluación neurológica (GCS): Monitorizar el estado neurológico y estar alerta a signos de deterioro, como pupilas desiguales, convulsiones o pérdida progresiva de conciencia. Tomografía computarizada: Realizar TC de cráneo y cara para identificar fracturas faciales, hemorragias intracraneales, edema cerebral u otras lesiones. Profilaxis antibiótica: En fracturas faciales abiertas, iniciar antibióticos para prevenir infecciones, especialmente si se comunican con senos paranasales o cavidad oral. Manejo de líquidos y control de la presión intracraneal: En caso de edema cerebral, asegurar una perfusión cerebral adecuada y considerar el uso de manitol o solución salina hipertónica para controlar la hipertensión intracraneal. Tratamiento Definitivo El tratamiento definitivo incluye la estabilización quirúrgica de las fracturas faciales y la intervención neuroquirúrgica en casos de hemorragia intracraneal o fracturas complejas del cráneo. Las fracturas faciales desplazadas o que comprometen la órbita, el maxilar o la mandíbula pueden requerir reducción abierta y fijación interna (RAFI). En pacientes con LCT grave, es fundamental el monitoreo en unidad de cuidados intensivos (UCI) para controlar la presión intracraneal y prevenir complicaciones secundarias, como infecciones o daño cerebral irreversible.

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