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  • Artritis reumatoide

    MANUAL MINORS La artritis reumatoide (AR) es una enfermedad autoinmune crónica que causa inflamación sinovial persistente, principalmente en las articulaciones pequeñas de las manos y pies. Se caracteriza por dolor, hinchazón, rigidez matutina prolongada y erosión articular progresiva, que puede llevar a la deformidad y discapacidad. La AR suele afectar de manera simétrica y está asociada con manifestaciones sistémicas, como fatiga, fiebre baja y afectación extraarticular (pulmonar, ocular, cutánea). Diagnóstico El diagnóstico se basa en la clínica de poliartritis simétrica, rigidez matutina que dura más de una hora y hallazgos en la exploración física como hinchazón y sensibilidad articular. Se confirma con pruebas de laboratorio, como la detección de factor reumatoide (FR) y anticuerpos anti-CCP (anti-péptidos cíclicos citrulinados), ambos presentes en la mayoría de los pacientes con AR. La elevación de marcadores inflamatorios como la velocidad de sedimentación globular (VSG) y la proteína C reactiva (PCR) es común. Las radiografías pueden mostrar erosiones óseas y disminución del espacio articular en etapas avanzadas. Diagnóstico diferencial Condición Características Distintivas Osteoartritis Dolor articular crónico, no inflamatorio, sin rigidez prolongada ni afectación simétrica de las articulaciones pequeñas. Lupus eritematoso sistémico Afectación multisistémica, pruebas serológicas (ANA, anti-DNA) positivas, erupción malar. Gota Ataques agudos, cristales de urato en líquido sinovial, usualmente monoarticular. Artritis psoriásica Asociación con psoriasis, afectación asimétrica, típicamente afecta articulaciones distales de los dedos. Artritis reactiva Historia de infección previa (urinaria o gastrointestinal), asimétrica, afecta principalmente las extremidades inferiores. Manejo en Emergencias El tratamiento en urgencias se centra en el manejo del dolor y la inflamación. Se administran antiinflamatorios no esteroides (AINEs) para aliviar los síntomas, y en algunos casos, corticosteroides orales o intrarticulares para reducir la inflamación aguda. Si el paciente presenta una exacerbación severa de la enfermedad, puede requerirse hospitalización para ajustar el tratamiento de base. En situaciones de emergencia, se evalúa la posibilidad de daño articular severo o compromiso sistémico, como la afectación pulmonar o cardiovascular, lo que puede requerir intervención inmediata. Tratamiento Definitivo El tratamiento definitivo de la artritis reumatoide implica el uso de fármacos modificadores de la enfermedad (FAME), como el metotrexato, leflunomida o sulfasalazina, que ralentizan la progresión de la enfermedad. También se utilizan agentes biológicos, como inhibidores de TNF o inhibidores de interleucinas, en casos de AR grave o refractaria. El manejo debe ser multidisciplinario, con fisioterapia y rehabilitación para mantener la movilidad articular y prevenir la discapacidad a largo plazo.

  • Pseudogota

    MANUAL MINORS La pseudogota, o condrocalcinosis, es una forma de artritis que se produce por la deposición de cristales de pirofosfato de calcio en las articulaciones, lo que genera inflamación aguda, dolor, hinchazón y rigidez articular. A diferencia de la gota, que se debe a cristales de urato, la pseudogota afecta comúnmente las rodillas, muñecas y otras articulaciones grandes. Generalmente ocurre en personas mayores y puede estar asociada a enfermedades metabólicas como el hiperparatiroidismo o la hemocromatosis. Diagnóstico El diagnóstico se realiza principalmente mediante la aspiración y análisis del líquido sinovial, donde se identifican cristales de pirofosfato de calcio con birrefringencia débilmente positiva bajo luz polarizada. Las radiografías suelen mostrar depósitos de calcio en el cartílago articular (condrocalcinosis), lo cual es un hallazgo característico. Los síntomas clínicos incluyen un ataque articular agudo con signos de inflamación y limitación funcional, similar a un ataque de gota. Diagnóstico diferencial Condición Características Distintivas Gota Cristales de urato con birrefringencia negativa en líquido sinovial, típicamente afecta el primer dedo del pie (podagra). Artritis séptica Fiebre, líquido sinovial purulento, cultivo positivo, signos sistémicos de infección. Osteoartritis Dolor crónico progresivo, asociado a cambios degenerativos en las radiografías, sin depósitos de cristales. Artritis reumatoide Poliartritis simétrica, pruebas serológicas positivas (FR, anti-CCP), compromiso sistémico. Artritis reactiva Historia de infección previa, asimétrica, afecta preferentemente las extremidades inferiores. Manejo en Emergencias El tratamiento en emergencias para un ataque agudo de pseudogota se enfoca en el control del dolor y la inflamación. Se pueden administrar antiinflamatorios no esteroides (AINEs), como indometacina o naproxeno. La colchicina también puede ser utilizada para reducir la inflamación en los primeros días del ataque. En casos severos o en pacientes que no toleran AINEs, se pueden usar corticosteroides orales o inyectados directamente en la articulación afectada. La artrocentesis puede aliviar la presión y el dolor en la articulación, además de proporcionar una muestra para análisis. Tratamiento Definitivo No existe una cura definitiva para la pseudogota, pero el manejo a largo plazo incluye controlar los factores predisponentes, como enfermedades metabólicas subyacentes. En algunos casos, la colchicina a dosis bajas puede ser utilizada para prevenir futuros ataques. Mantener un control adecuado del dolor y la inflamación es clave, además de la rehabilitación con ejercicios articulares para mantener la movilidad y prevenir el deterioro funcional.

  • Osteoartritis

    MANUAL MINORS La osteoartritis (OA) es una enfermedad degenerativa de las articulaciones caracterizada por la descomposición progresiva del cartílago articular, lo que provoca dolor, rigidez y limitación del movimiento. A medida que el cartílago se desgasta, los huesos pueden rozar entre sí, lo que genera inflamación y daño adicional a la articulación. Es más común en personas mayores y afecta principalmente las articulaciones que soportan peso, como las rodillas, caderas y columna vertebral. Diagnóstico El diagnóstico se basa en la historia clínica de dolor articular crónico que empeora con el uso y mejora con el reposo. La exploración física revela limitación de movimiento, crepitaciones y, en casos avanzados, deformidades articulares. Las radiografías muestran la pérdida del espacio articular, esclerosis subcondral y la formación de osteofitos (espolones óseos). En algunos casos, se puede recurrir a la resonancia magnética para evaluar el estado del cartílago o a la ecografía para identificar derrames articulares. Diagnóstico diferencial Condición Características Distintivas Artritis reumatoide Poliartritis simétrica, pruebas serológicas positivas (FR, anti-CCP), signos sistémicos como fatiga y fiebre. Artritis gotosa Aparición aguda, presencia de cristales de urato en líquido sinovial, ataque agudo en articulación como la del dedo gordo. Artritis traumática Historia de trauma agudo, aparición rápida del dolor, signos de inflamación asociados a la lesión. Artritis séptica Dolor intenso, fiebre, cultivo positivo en líquido sinovial, aumento de leucocitos. Condromalacia rotuliana Dolor en la parte anterior de la rodilla, especialmente al subir escaleras o después de estar sentado mucho tiempo. Manejo en Emergencias El manejo en el departamento de urgencias de la osteoartritis se centra en el alivio del dolor y la inflamación. Los pacientes pueden beneficiarse de la administración de analgésicos, como los AINEs. En casos de exacerbación aguda, se puede optar por la infiltración intraarticular de corticosteroides. Si existe un derrame articular significativo, puede realizarse una artrocentesis para aliviar el dolor y descartar otras causas. La inmovilización temporal de la articulación afectada puede ser útil en situaciones de dolor severo. Tratamiento Definitivo El tratamiento definitivo incluye medidas conservadoras como la pérdida de peso, ejercicios de fortalecimiento muscular, fisioterapia y el uso de dispositivos ortopédicos para reducir la carga sobre la articulación afectada. En casos avanzados, cuando el tratamiento conservador no es suficiente, puede ser necesaria una intervención quirúrgica como la osteotomía o la artroplastia (reemplazo total de la articulación).

  • Artritis traumática

    MANUAL MINORS La artritis traumática es la inflamación de una articulación secundaria a una lesión directa o indirecta en la misma, como resultado de un trauma, ya sea por una fractura, luxación o contusión. Esta condición se caracteriza por dolor, hinchazón, rigidez y limitación en la movilidad de la articulación afectada. La inflamación ocurre debido al daño de los tejidos blandos, cartílago o hueso que forman parte de la articulación. Diagnóstico El diagnóstico se basa en la historia clínica del trauma, junto con un examen físico detallado que evalúa signos de inflamación como hinchazón, calor, enrojecimiento y dolor a la palpación. Es importante realizar estudios de imagen como radiografías para descartar fracturas y resonancia magnética (RM) para evaluar el estado del cartílago y ligamentos. Diagnóstico diferencial Condición Diferencias principales Artritis séptica Fiebre, cultivo de líquido sinovial positivo, signos sistémicos Artritis reumatoide Afectación simétrica de pequeñas articulaciones, crónico Gota Afectación aguda de una articulación, niveles elevados de ácido úrico Osteoartritis Degenerativa, sin antecedente traumático reciente Manejo en Emergencias El manejo inicial en el departamento de emergencias incluye inmovilización de la articulación afectada para prevenir más daño, analgesia con antiinflamatorios no esteroideos (AINEs) para controlar el dolor y la inflamación, y en algunos casos, aspiración articular si se sospecha derrame importante para aliviar la presión y analizar el líquido sinovial en busca de infecciones o cristales. Tratamiento Definitivo El tratamiento definitivo dependerá de la causa subyacente del trauma. En casos de lesiones menores, el manejo conservador con fisioterapia puede ser suficiente. Si hay daño estructural severo como fracturas o rotura de ligamentos, podría ser necesario un abordaje quirúrgico para reparar los tejidos dañados. La rehabilitación posterior es crucial para recuperar la funcionalidad de la articulación.

  • Picaduras de serpientes

    MANUAL MINORS Las picaduras de serpientes pueden ser venenosas o no venenosas, y las serpientes venenosas pueden causar envenenamiento grave si no se tratan rápidamente. Los venenos de serpiente contienen toxinas que pueden dañar los tejidos, interferir con la coagulación sanguínea, o causar parálisis muscular. La gravedad de la picadura depende de la especie de la serpiente, la cantidad de veneno inyectado, y la localización de la mordedura. Diagnóstico El diagnóstico se basa en la historia del contacto con una serpiente, junto con la aparición de dos heridas punzantes en la piel (mordedura). Los síntomas locales incluyen dolor intenso, hinchazón, enrojecimiento y, en algunos casos, necrosis del tejido. Los síntomas sistémicos varían según el tipo de veneno e incluyen mareos, náuseas, dificultad respiratoria, alteraciones en la coagulación, parálisis muscular o shock. Los análisis de sangre pueden mostrar alteraciones en la coagulación y otros signos de envenenamiento. Diagnóstico diferencial Condición Diferencia clave Picadura de insecto Dolor e hinchazón, pero sin mordedura punzante ni efectos sistémicos severos como los causados por el veneno de serpiente. Celulitis Infección cutánea con enrojecimiento e hinchazón, pero sin relación a una picadura de serpiente. Arañazo animal Lesión lineal sin veneno ni efectos sistémicos como en la picadura de serpiente. Reacción alérgica Síntomas generalizados como urticaria y anafilaxia, pero sin mordedura ni veneno asociado. Manejo en Emergencias El manejo inicial incluye inmovilizar el miembro afectado para reducir la diseminación del veneno. El paciente debe mantenerse en reposo y trasladarse de inmediato a un centro de atención médica. No se recomienda aplicar torniquetes ni incisiones en la herida. El sitio de la picadura debe limpiarse con agua y jabón. Si la serpiente es venenosa o se sospecha envenenamiento, la administración de antiveneno específico es el tratamiento de elección. El manejo del dolor puede realizarse con analgésicos, pero se debe evitar el uso de AINEs que pueden aumentar el riesgo de sangrado. Tratamiento Definitivo El tratamiento definitivo depende de la gravedad de la picadura y la cantidad de veneno inyectado. En casos de envenenamiento grave, se administra antiveneno intravenoso. El seguimiento incluye monitoreo estrecho de la coagulación sanguínea, función renal, y otros sistemas afectados. Los antibióticos no se recomiendan de rutina, pero pueden ser necesarios si hay infección secundaria. En algunos casos, puede requerirse cirugía para desbridar tejido necrótico o tratar complicaciones locales, como el síndrome compartimental. La rehabilitación a largo plazo puede ser necesaria para restaurar la función del miembro afectado.

  • Rotura del cuádriceps

    MANUAL MINORS La rotura del cuádriceps es una lesión grave que afecta al tendón del cuádriceps, el cual conecta este músculo con la parte superior de la rótula. Ocurre generalmente por un traumatismo directo, un esfuerzo excesivo o un movimiento brusco que implica una contracción violenta del músculo. Es más común en personas mayores o en deportistas que realizan movimientos explosivos. Los síntomas incluyen dolor intenso en la parte anterior del muslo, hinchazón, incapacidad para extender la rodilla y, en algunos casos, un hundimiento palpable sobre la rótula. Diagnóstico El diagnóstico se basa en la historia clínica y en el examen físico, donde se puede evidenciar un defecto palpable en el tendón del cuádriceps y una incapacidad para extender la rodilla activamente. Las radiografías pueden mostrar una rótula baja (patela baja), y la resonancia magnética (RM) es el estudio de elección para confirmar la rotura y su extensión. Diagnóstico diferencial Condición Diferenciación clave Rotura del tendón rotuliano Incapacidad para extender la rodilla, pero con rótula alta (patela alta) en radiografía Tendinitis rotuliana Dolor anterior a la rodilla, sin déficit funcional severo Bursitis prepatelar Hinchazón anterior, pero sin pérdida de la función de extensión Desgarro muscular del cuádriceps Dolor localizado en el músculo, sin déficit funcional importante Fractura de rótula Dolor severo, incapacidad para mover la rodilla, confirmado por radiografía Manejo en Emergencias En el servicio de urgencias, el manejo inicial consiste en inmovilizar la pierna afectada con una férula en extensión para evitar más daño, aplicar hielo para reducir la inflamación y administrar analgésicos y antiinflamatorios no esteroideos (AINEs) para controlar el dolor. Es crucial evitar la movilización activa de la rodilla. El paciente debe ser remitido rápidamente a ortopedia para una evaluación quirúrgica. Tratamiento Definitivo El tratamiento definitivo generalmente requiere cirugía para reparar el tendón del cuádriceps, especialmente en las roturas completas. Tras la cirugía, el paciente debe someterse a un programa de rehabilitación prolongado para recuperar la fuerza y la movilidad. En casos de rotura parcial, puede considerarse un tratamiento conservador, con inmovilización y fisioterapia gradual.

  • Fractura supracondílea

    MANUAL MINORS La fractura supracondílea es una fractura del húmero distal, justo por encima de los cóndilos del codo, y es la fractura más común en el codo en niños, especialmente entre los 5 y 7 años. Ocurre típicamente por una caída sobre el brazo extendido y puede estar asociada con complicaciones graves, como lesión neurovascular, debido a la proximidad de la arteria braquial y los nervios mediano y radial. Diagnóstico El diagnóstico se basa en la historia clínica de un trauma, como una caída sobre la mano, y en la evaluación de signos físicos como hinchazón, deformidad y dolor en el codo. Se confirma mediante radiografía anteroposterior y lateral del codo. En algunos casos, la fractura puede ser desplazada o no desplazada. La clasificación de Gartland es usada para categorizar la fractura en función del desplazamiento. Si se sospecha lesión vascular o nerviosa, es fundamental la evaluación neurovascular urgente. Diagnóstico diferencial Patología Características Fractura de cabeza radial Dolor en la cabeza del radio, visible en adultos, a menudo con movilidad limitada Luxación del codo Deformidad evidente, pérdida de la alineación articular, movilidad anormal Epicondilitis Dolor sin trauma agudo, afecta la inserción de tendones Fractura de olécranon Dolor y deformidad en la parte posterior del codo Hemartrosis Derrame articular postraumático sin fractura visible Manejo en Emergencias El manejo inmediato incluye la inmovilización del brazo afectado con una férula en posición de flexión, y la administración de analgésicos y antiinflamatorios. Se debe evaluar la circulación del brazo, ya que el riesgo de compromiso neurovascular es significativo. Si hay signos de isquemia (mano fría, pálida, sin pulso radial), se requiere una evaluación quirúrgica inmediata. En fracturas desplazadas, se puede necesitar la reducción cerrada bajo sedación o anestesia. Tratamiento Definitivo El tratamiento definitivo depende del grado de desplazamiento de la fractura. En fracturas no desplazadas, el manejo conservador con inmovilización es suficiente. En fracturas desplazadas (tipo II o III de Gartland), se requiere reducción cerrada o abierta, a menudo con fijación percutánea mediante clavos. La rehabilitación con fisioterapia es clave en la fase de recuperación para restaurar la función y movilidad del codo.

  • Lesiones de los tejidos blandos de la mano

    MANUAL MINORS Las lesiones de los tejidos blandos de la mano incluyen daños en los tendones, ligamentos, músculos, nervios y piel, frecuentemente causadas por cortes, golpes, caídas o movimientos repetitivos. Estas lesiones pueden variar desde contusiones y esguinces leves hasta desgarros de ligamentos, rupturas tendinosas y laceraciones que comprometen la función motora y sensorial de la mano. Diagnóstico El diagnóstico se basa en la historia del trauma, la observación de hinchazón, hematomas, pérdida de la función motora o sensorial y el dolor localizado. La exploración física es clave para evaluar la integridad de los tendones, ligamentos y nervios. Las pruebas de imagen, como ecografías o resonancias magnéticas, pueden ser necesarias para evaluar el alcance de la lesión en los tejidos blandos. Diagnóstico diferencial Patología Diferencias clave Fractura de los huesos de la mano Dolor localizado con crepitación ósea y visible en radiografías Esguince de ligamentos Dolor, inestabilidad articular sin daño en los tendones ni fractura Ruptura tendinosa Dificultad o incapacidad para mover el dedo o la mano de forma activa Infección de la mano (tenosinovitis infecciosa) Inflamación, calor y dolor localizado con antecedentes de laceración o herida penetrante Manejo en Emergencias Inmovilización inmediata de la mano para prevenir mayores daños. Aplicación de hielo y elevación de la mano para reducir la inflamación. Administración de analgésicos y antiinflamatorios para controlar el dolor. Si hay laceraciones, limpieza y desinfección de la herida, y aplicación de puntos de sutura si es necesario. En caso de sospecha de daño tendinoso o nervioso, referencia a un especialista para evaluar la necesidad de cirugía. Tratamiento Definitivo El tratamiento varía según la gravedad de la lesión. Lesiones leves pueden requerir inmovilización y reposo, mientras que desgarros tendinosos, ruptura de ligamentos o daño nervioso pueden necesitar reparación quirúrgica. Posterior a la intervención o inmovilización, la rehabilitación con fisioterapia es esencial para restaurar la movilidad, fuerza y función de la mano.

  • Luxaciones del Pulgar

    MANUAL MINORS Las luxaciones del pulgar ocurren cuando las superficies articulares del hueso se separan, siendo más común en la articulación metacarpofalángica (MCF) o interfalángica. Esta lesión es causada por fuerzas de hiperextensión o abducción severas, como caídas sobre el pulgar o traumatismos directos. Se presenta con dolor, deformidad visible e incapacidad para mover el dedo. Diagnóstico El diagnóstico se basa en la observación clínica de deformidad, dolor e inflamación, junto con la incapacidad para mover el pulgar. Las radiografías confirman el diagnóstico, revelando el desplazamiento de las superficies articulares y descartando fracturas asociadas. Diagnóstico diferencial Patología Diferencias clave Fractura del primer metacarpiano Presencia de línea de fractura en radiografía, dolor localizado y mayor incapacidad funcional Esguince del pulgar Dolor y edema sin evidencia de desplazamiento articular en las radiografías Pulgar del Gamekeeper Lesión del ligamento colateral cubital con posible fractura por avulsión Subluxación del pulgar Desplazamiento parcial de la articulación sin una separación completa de las superficies óseas Manejo en Emergencias Inmovilización inmediata del pulgar en su posición deformada para evitar mayores daños. Aplicación de hielo para reducir la hinchazón y administración de analgésicos o antiinflamatorios para el dolor. Reducción cerrada de la luxación bajo anestesia local o sedación, siguiendo técnicas precisas para evitar lesiones adicionales. Realización de radiografías post-reducción para confirmar que la articulación se ha alineado correctamente. Inmovilización con férula o yeso para proteger la articulación durante la recuperación. Tratamiento Definitivo Tras la reducción, el pulgar debe ser inmovilizado por 2-4 semanas dependiendo de la gravedad. Si la luxación es inestable o se acompaña de una lesión de ligamentos, puede requerirse cirugía para reparar los tejidos y estabilizar la articulación. La rehabilitación posterior con fisioterapia es fundamental para recuperar la movilidad y fuerza del pulgar.

  • Artritis Séptica

    MANUAL MINORS La artritis séptica es una infección articular aguda causada por la invasión de microorganismos, generalmente bacterias, en el líquido sinovial y los tejidos circundantes. Es una emergencia médica que, si no se trata rápidamente, puede conducir a la destrucción articular irreversible, sepsis y complicaciones sistémicas graves. Staphylococcus aureus es el agente causal más común, aunque también puede ser provocada por estreptococos, bacilos gramnegativos u otros patógenos, dependiendo de factores como edad o comorbilidades. Diagnóstico El diagnóstico se basa en la sospecha clínica, sobre todo en pacientes que presentan una articulación inflamada, caliente, dolorosa y con limitación del movimiento. Es crucial realizar una aspiración articular para análisis del líquido sinovial, que incluye recuento celular, tinción de Gram, cultivo y determinación de glucosa y proteínas. Además, se complementa con estudios de imagen (radiografía, ecografía o resonancia magnética) para evaluar daño estructural y descartar otras causas. Los análisis de sangre, como hemograma, PCR y VSG, suelen estar elevados, pero no son específicos. Diagnóstico Diferencial Enfermedad Características clave Gota Presencia de cristales de urato en líquido sinovial, ataques agudos autolimitados. Pseudogota Cristales de pirofosfato de calcio en líquido sinovial, suele afectar rodilla o muñeca. Artritis reumatoide Enfermedad autoinmune crónica, rigidez matutina, FR y ANA positivos. Artritis reactiva Ocurre después de infección urinaria o gastrointestinal, sin infección directa en la articulación. Bursitis séptica Inflamación de la bursa con infección, generalmente sin afectar la articulación propiamente dicha. Manejo en Emergencias El manejo de la artritis séptica en urgencias es crítico y debe iniciarse rápidamente. Tras la aspiración articular y la obtención de muestras para cultivo, se administran antibióticos de amplio espectro intravenosos de forma empírica, cubriendo tanto bacterias grampositivas como gramnegativas. Vancomicina y ceftriaxona son esquemas frecuentes hasta que los cultivos identifiquen el microorganismo específico y permitan ajustar el tratamiento. En casos graves, se debe considerar la derivación a un especialista en ortopedia para drenaje quirúrgico si no es posible un drenaje adecuado mediante aspiración. Tratamiento Definitivo El tratamiento definitivo incluye la terapia antibiótica dirigida según los resultados del cultivo y la sensibilidad del patógeno identificado. La duración del tratamiento es generalmente de 2 a 4 semanas por vía intravenosa, seguida por terapia oral si es necesario. En algunos casos, se requiere desbridamiento quirúrgico o lavado articular para eliminar material purulento y prevenir el daño articular permanente. Además, la rehabilitación con fisioterapia puede ser necesaria para restaurar la función articular tras la resolución de la infección.

  • Dolor en diferentes regiones del abdomen

    MANUAL DE DIAGNÓSTICO CLÍNICO El dolor abdominal puede variar en localización, intensidad y naturaleza, reflejando una amplia gama de condiciones subyacentes que pueden ser de origen gastrointestinal, genitourinario, vascular, o musculoesquelético, entre otros. La evaluación de este síntoma debe ser sistemática y metódica para no pasar por alto posibles condiciones graves. El dolor puede clasificarse como agudo, crónico o recurrente, y puede ser localizado, difuso, o referido. Patología Síntomas y Signos Clínicos Diagnóstico de Sospecha Diagnóstico de Confirmación Colelitiasis Dolor agudo en CSD, cólico biliar, náuseas, vómitos. Puede irradiarse hacia el dorso o la escápula derecha. Historial clínico, examen físico. Ecografía abdominal. Hepatitis Fatiga, malestar general, ictericia, orina oscura, heces pálidas, dolor en CSD. Síntomas, historia de riesgo. Pruebas serológicas para virus de la hepatitis. Absceso hepático Fiebre, dolor en CSD, malestar general, pérdida de peso, ictericia. Historial clínico, signos de fiebre y dolor. TC o ecografía abdominal, cultivo de la aspiración. Colecistitis aguda Dolor intenso en CSD, fiebre, náuseas, vómitos, sensibilidad en el signo de Murphy. Síntomas, examen físico. Ecografía abdominal, análisis de sangre (leucocitosis). Gastritis Dolor epigástrico ardiente, náuseas, vómitos, plenitud gástrica. Historial clínico, síntomas. Endoscopia con biopsia. Úlcera péptica Dolor epigástrico que mejora con la alimentación o antiácidos, náuseas, vómitos, pérdida de peso. Historial clínico, síntomas. Endoscopia con biopsia. Pancreatitis aguda Dolor epigástrico severo irradiado a la espalda, náuseas, vómitos, distensión abdominal, fiebre. Historial clínico, síntomas. Enzimas pancreáticas elevadas, TC abdominal. Ruptura esplénica Dolor agudo en CSI, signos de shock, distensión abdominal, dolor a la palpación. Trauma reciente, síntomas agudos. TC abdominal. Apendicitis aguda Dolor que comienza en epigastrio o periumbilical y migra a CID, fiebre, náuseas, vómitos, anorexia. Síntomas, examen físico. TC o ecografía abdominal. Enfermedad de Crohn Dolor crónico en CID, diarrea (posiblemente sanguinolenta), pérdida de peso, fiebre. Síntomas, historial clínico. Colonoscopia con biopsia. Salpingitis Dolor en CID o CII, fiebre, secreción vaginal anormal, dolor durante la relación sexual o al orinar. Historial clínico, síntomas. Ecografía pélvica, pruebas de laboratorio. Torsión ovárica Dolor agudo en CID o CII, signos de shock, náuseas, vómitos. Dolor agudo, examen físico. Ecografía pélvica con Doppler. Diverticulitis Dolor en CII, fiebre, náuseas, cambios en los hábitos intestinales, sensibilidad en el área afectada. Síntomas, historial de diverticulosis. TC abdominal. Colitis ulcerosa Dolor en CII, diarrea sanguinolenta, urgencia fecal, tenesmo, pérdida de peso. Historial clínico, síntomas. Colonoscopia con biopsia. Enfermedad inflamatoria pélvica Dolor en CII, fiebre, secreción vaginal anormal, dolor durante la relación sexual o al orinar. Historial clínico, síntomas. Ecografía pélvica, pruebas de laboratorio. Cáncer de colon Cambios en los hábitos intestinales, sangre en las heces, dolor en CII, pérdida de peso no intencionada. Síntomas, historial clínico. Colonoscopia con biopsia.

  • Dolor en el pecho que asusta y se intensifica en cuestión de minutos.

    MANUAL DE DIAGNÓSTICO CLÍNICO El dolor torácico que aparece de forma repentina y se intensifica en cuestión de minutos es un motivo frecuente de consulta en urgencias, debido a su asociación con enfermedades graves y potencialmente mortales. Este tipo de dolor puede ser muy alarmante para el paciente, ya que a menudo se relaciona con afecciones cardíacas, pero también puede deberse a otras causas de origen pulmonar, digestivo o musculoesquelético. Evaluar de manera rápida y precisa es esencial para identificar la causa subyacente y administrar el tratamiento adecuado. Patología Síntomas y Signos Clínicos Diagnóstico de Sospecha Diagnóstico de Confirmación Infarto Agudo de Miocardio Dolor opresivo en el pecho, irradiado a brazo izquierdo, mandíbula o espalda. Sudoración, náuseas, fatiga, disnea. Dolor torácico con factores de riesgo cardiovasculares presentes. Elevación de troponinas, cambios en el ECG (ondas ST elevadas). Embolismo Pulmonar Dolor torácico súbito y agudo, disnea, taquicardia, hemoptisis, cianosis ocasional. Dolor torácico con disnea, hemoptisis y factores de riesgo de tromboembolismo. TC de tórax con angiografía que muestra trombo en arteria pulmonar. Neumotórax Dolor torácico súbito, disnea, disminución de los ruidos respiratorios en el lado afectado. Dolor torácico súbito en pacientes con antecedentes de trauma o de forma espontánea. Radiografía de tórax mostrando colapso pulmonar. Pericarditis Dolor torácico agudo y punzante, que mejora al inclinarse hacia adelante. Fiebre, síntomas de infección. Dolor torácico agudo con mejora al inclinarse hacia adelante. ECG con elevación difusa del segmento ST, ecocardiograma. Disección Aórtica Dolor torácico severo y desgarrador que irradia a la espalda. Hipotensión, diferencia en pulsos periféricos. Dolor torácico irradiado a la espalda, especialmente en pacientes hipertensos. TC de tórax o ecocardiografía transesofágica mostrando disección aórtica. Angina Inestable Dolor torácico opresivo de inicio reciente o agravamiento de angina previa. No mejora en reposo, puede durar más de 20 minutos. Dolor torácico en reposo o con mínimos esfuerzos en pacientes con factores de riesgo coronarios. ECG sin cambios típicos del infarto, prueba de esfuerzo o angiografía coronaria. Pleuritis Dolor torácico que empeora con la respiración profunda o la tos. Fiebre y síntomas respiratorios. Dolor pleurítico asociado a movimientos respiratorios o tos. Radiografía de tórax o ecografía mostrando inflamación pleural. Espasmo Esofágico Dolor torácico opresivo o quemante, que puede mejorar con la ingesta de antiácidos. Disfagia ocasional. Dolor torácico no relacionado con esfuerzo físico, asociado a reflujo o disfagia. Manometría esofágica o esofagograma con bario. Reflujo Gastroesofágico Dolor torácico retroesternal, ardor, regurgitación ácida, que mejora con antiácidos. Dolor torácico no relacionado con esfuerzo, acompañado de pirosis. Prueba terapéutica con inhibidores de la bomba de protones, endoscopia digestiva alta. Costocondritis (Síndrome de Tietze) Dolor localizado en las articulaciones costosternales, con inflamación visible y dolor a la palpación. Dolor localizado, exacerbado por la palpación de la pared torácica. Examen físico, exclusión de otras causas, mejora con antiinflamatorios. Crisis de Pánico Dolor torácico agudo acompañado de palpitaciones, sensación de ahogo, sudoración, mareo, miedo intenso. Dolor torácico sin causa física aparente, antecedentes de ansiedad. Exclusión de causas orgánicas mediante pruebas cardíacas y pulmonares.

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