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- Cólico biliar y Colecistitis crónica
MANUAL DE EMERGENCIAS 2025 El cólico biliar y la colecistitis crónica son condiciones relacionadas con la El cólico biliar y la colecistitis crónica son condiciones relacionadas con la vesícula biliar que pueden presentar desafíos diagnósticos y terapéuticos. Cólico biliar Síntomas Dolor abdominal súbito y progresivo en el cuadrante superior derecho o epigastrio Irradiación del dolor hacia la espalda o el hombro derecho Náuseas y vómitos frecuentes[3] Signos clínicos Paciente inquieto, buscando una posición cómoda Ausencia de fiebre o fiebre leve Signos vitales generalmente normales[1] Exploración Dolor a la palpación en hipocondrio derecho Signo negativo de Murphy Ausencia de signos de irritación peritoneal[1] Pruebas diagnósticas Análisis de sangre: generalmente normales, pueden mostrar elevación del nivel de transaminasas Ecografía abdominal: método de elección, muestra cálculos en la vesícula sin signos de inflamación[1][5] Manejo de emergencias Analgesia: AINEs o opioides según intensidad del dolor Antieméticos si hay náuseas o vómitos. Hidratación intravenosa si es necesario Observación durante 6-8 horas para descartar progresión a colecistitis aguda[4] Colecistitis crónica Síntomas Dolor sordo y persistente en hipocondrio derecho Intolerancia a alimentos grasos Náuseas y dispepsia Episodios de cólico biliar intercurrente[1] Signos clínicos Dolor a la palpación en hipocondrio derecho, menos intenso que en la colecistitis aguda Ausencia de fiebre en la mayoría de los casos. Ictericia ocasional[1][3] Exploración Dolor a la palpación en hipocondrio derecho Signo de Murphy puede ser positivo, pero menos evidente que en la forma aguda Ausencia de signos de peritonitis[1] Pruebas diagnósticas Análisis de sangre: pueden ser normales o mostrar elevación del nivel de enzimas hepáticas Ecografía abdominal: método de elección, muestra engrosamiento de la pared vesicular y cálculos[1][5] Tomografía computarizada: útil para evaluar complicaciones[3] Manejo de emergencias Tratamiento sintomático del dolor y las náuseas. Evaluación de la necesidad de ingreso hospitalario Considerar antibióticos si hay sospecha de sobreinfección Planificación de colecistectomía electiva[1][3] Es importante destacar que el manejo definitivo de ambas condiciones suele ser la colecistectomía laparoscópica, que puede realizarse de forma electiva en la mayoría de los casos de colecistitis crónica, mientras que en el cólico biliar recurrente se puede considerar la cirugía temprana para prevenir complicaciones. ][3][4]. La distinción entre cólico biliar simple y colecistitis aguda puede ser difícil en el ámbito de urgencias, por lo que una reevaluación cuidadosa y el uso juicioso de pruebas diagnósticas son esenciales para un manejo adecuado[2][5]. Citas: [1] https://www.msdmanuals.com/es/professional/trastornos-hepáticos-y-biliares/trastornos-de-la-vesícula-biliar-y-los-conductos-biliares/colecistitis-crónica [2] https://revgmespirituana.sld.cu/index.php/gme/article/view/789/629 [3] https://teachmesurgery.com/hpb/gall-bladder/colic-and-cholecystitis/ [4] https://www.elsevier.es/es-revista-gastroenterologia-hepatologia-14-articulo-antiinflamatorios-el-colico-biliar-revision-S0210570508712512 [5] https://www.elsevier.es/es-revista-gastroenterologia-hepatologia-14-articulo-colecistitis-aguda-cronica-o-cancer-S0210570516301649vesícula
- Pancreatitis aguda
MANUAL DE EMERGENCIAS 2025 La pancreatitis aguda es una condición inflamatoria del páncreas que puede variar desde casos leves hasta potencialmente mortales. Es una causa frecuente de hospitalización por problemas gastrointestinales, con una incidencia de 13 a 45 casos por 100.000 habitantes[1]. Síntomas El síntoma cardinal de la pancreatitis aguda es el dolor abdominal, presente en más del 95% de los casos[5]. Este dolor suele ser: De inicio súbito y progresivo Intenso y mal tolerado Localizado en epigastrio o hemiabdomen superior Con irradiación en cinturón hacia la espalda Acompañado de náuseas y vómitos (80-90% de los casos) Otros síntomas frecuentes incluyen: Distensión abdominal Febrícula (<38°C) Malestar general e inquietud[5][9] Signos clínicos Los hallazgos incluidos en el examen físico pueden: Taquicardia Hipotensión (en casos graves) Fiebre Ictericia (si hay obstrucción biliar) Disminución de ruidos intestinales. Signos de derrame pleural o atelectasias basales[3][4] Exploración La exploración abdominal suele revelar: Dolor a la palpación en epigastrio y hemiabdomen superior. Distensión abdominal Ausencia o disminución de ruidos intestinales. Signo de Cullen (equimosis periumbilical) o de Grey-Turner (equimosis en flancos) en casos graves[3][9] Es característico que el abdomen no presente signos de irritación peritoneal franca, a pesar del intenso dolor referido por el paciente[9]. Pruebas diagnósticas El diagnóstico se basa en la presencia de al menos dos de los siguientes tres criterios[7]: Cuadro clínico compatible Elevación de lipasa y/o amilasa sérica >3 veces el límite superior normal Hallazgos característicos en estudios de imagen. Las pruebas diagnósticas incluyen: Análisis de sangre: hemograma, función renal, electrolitos, calcio, glucosa, perfil hepático, triglicéridos, amilasa y lipasa séricas[6] Estudios de imagen: Ecografía abdominal: útil para evaluar la vía biliar y descartar litiasis Tomografía computarizada (TC) con contraste: estándar de oro para evaluar la extensión de la inflamación y detectar complicaciones locales[3][9] Manejo de emergencias El manejo inicial en el servicio de urgencias debe incluir: Reanimación con líquidos : administración agresiva de cristaloides (250-500 ml/h en las primeras 12-24 horas)[8] Analgesia : opioides por vía parenteral[5] Soporte nutricional : inicialmente nada por vía oral, considere nutrición enteral precoz en casos moderados a graves[3] Monitorización de signos vitales y diuresis . Oxigenoterapia si es necesaria Prevención de complicaciones : profilaxis de trombosis venosa profunda, protección gástrica[3][8] En casos de pancreatitis aguda biliar, se debe considerar la realización de una colangiopancreatografía retrógrada endoscópica (CPRE) urgente si hay evidencia de colangitis o ictericia obstructiva persistente[3]. Es fundamental estratificar la gravedad de la pancreatitis para determinar el nivel de cuidados requeridos y la necesidad de traslado a una unidad de cuidados intensivos[8]. El manejo de la pancreatitis aguda requiere un enfoque multidisciplinario y una evaluación continua del paciente, especialmente en las primeras 72 horas, para detectar y tratar oportunamente las complicaciones que puedan surgir[3][8]. Citas: [1] https://www.barnaclinic.com/blog/cirugia-del-pancreas/pancreatitis-aguda/ [2] https://www.revistacirugia.org/index.php/cirugia/article/view/2206 [3] https://www.msdmanuals.com/es-ec/professional/trastornos-gastrointestinales/pancreatitis/pancreatitis-aguda [4] https://www.archivosdemedicina.com/medicina-de-familia/pancreatitis-aguda-evidencia-actual.pdf [5] https://www.msdmanuals.com/es-ec/hogar/trastornos-gastrointestinales/pancreatitis/pancreatitis-aguda [6] https://www.elsevier.es/es-revista-gastroenterologia-hepatologia-14-articulo-valoracion-tratamiento-pancreatitis-aguda-documento-S0210570514002465 [7] https://www.imss.gob.mx/sites/all/statics/guiasclinicas/239GRR.pdf [8] https://www.scielo.sa.cr/scielo.php?pid=S0001-60022019000100013&script=sci_arttext [9] https://www.elsevier.es/index.php?p=revista&pRevista=pdf-simple&pii=70000052&r=8 [10] https://www.cun.es/enfermedades-tratamientos/enfermedades/pancreatitis-aguda
- Colecistitis aguda
MANUAL DE EMERGENCIAS 2025 La colecistitis aguda es una condición inflamatoria de la vesícula biliar que requiere atención médica inmediata. Este artículo académico abordará los aspectos clave de esta patología, incluyendo sus síntomas, signos clínicos, exploración, pruebas diagnósticas y manejo en el servicio de emergencias. Síntomas La colecistitis aguda se caracteriza principalmente por dolor abdominal intenso y persistente, localizado en el cuadrante superior derecho o en la región central superior del abdomen[1][2]. Este dolor suele durar más de 6 horas y puede irradiarse hacia el hombro derecho o la espalda[2]. Otros síntomas comunes incluyen: Náuseas y vómitos Fiebre Anorexia General de Malestar Es importante destacar que en adultos mayores, los síntomas pueden ser inespecíficos, manifestándose como anorexia, vómitos, malestar general o debilidad[1]. Signos clínicos Los signos clínicos más relevantes en la colecistitis aguda son: Signo de Murphy positivo: dolor a la palpación en el área subcostal derecha durante la inspiración profunda[1][4] Hipersensibilidad y resistencia muscular en el cuadrante superior derecho del abdomen[1][4] Fibra, generalmente de bajo grado. Taquicardia En casos avanzados, puede presentarse ictericia[2] Exploración La exploración física del paciente con sospecha de colecistitis aguda debe incluir: Evaluación del estado general y signos vitales Palpación abdominal, con especial atención al cuadrante superior derecho. Búsqueda del signo de Murphy Evaluación de signos de irritación peritoneal Inspección de piel y mucosas en busca de ictericia Pruebas diagnósticas El diagnóstico de la colecistitis aguda se basa en una combinación de hallazgos clínicos, de laboratorio e imagenológicos: Estudios de laboratorio : Hemograma completo: suele mostrar leucocitosis (12.000-15.000 células/mm³) con desviación izquierda[4] Pruebas de función hepática: pueden mostrar elevaciones de niveles de bilirrubina, fosfatasa alcalina y transaminasas[1][4] Proteína C reactiva y velocidad de sedimentación globular elevadas[4] Estudios de imagen : Ecografía abdominal : es el examen de elección inicial, con alta sensibilidad y especificidad[1][4]. Los hallazgos sugestivos incluyen: Signo de Murphy sonográfico Distensión vesicular (longitud >8 cm y/o ancho >4 cm) Engrosamiento de la pared vesicular (>3 mm) Presencia de cálculos biliares Colecciones líquidas perivesiculares Tomografía computarizada (TC) : útil para evaluar complicaciones y determinar la causa y nivel de obstrucción[4] Gammagrafía hepatobiliar (HIDA) : puede ser útil en casos dudosos[1] Manejo de emergencias El manejo inicial de la colecistitis aguda en el servicio de emergencias incluye: Estabilización del paciente : Administración de líquidos intravenosos Corrección de desequilibrios electrolíticos Control del dolor : Analgésicos como antiinflamatorios no esteroideos (ketorolaco) u opioides[1] Antibióticoterapia empírica : Cobertura para microorganismos entéricos gramnegativos. Regímenes comunes: ceftriaxona más metronidazol, piperacilina/tazobactam o ticarcilina/clavulanato[1] Nada por vía oral y aspiración nasogástrica si hay vómitos o íleo[1] Evaluación quirúrgica: La colecistectomía temprana (dentro de las primeras 24-48 horas) es preferible en pacientes con diagnóstico certero y bajo riesgo quirúrgico[1] En pacientes de alto riesgo, puede considerarse la colecistostomía percutánea como alternativa temporal[1] Monitorización continua de signos vitales y evolución clínica. Citas: [1] https://www.msdmanuals.com/es/professional/trastornos-hepáticos-y-biliares/trastornos-de-la-vesícula-biliar-y-los-conductos-biliares/colecistitis-aguda [2 ] https://www.mayoclinic.org/es/diseases-conditions/cholecystitis/symptoms-causes/syc-20364867 [3] https://medlineplus.gov/spanish/ency/article/000217.htm [4] https: // medfinis.cl/img/manuales/Colecistitis aguda.pdf [5] https://cuidateplus.marca.com/enfermedades/digestivas/colecistitis.html
- Problemas del Tracto Biliar
MANUAL DE EMERGENCIAS 2025 Los problemas del tracto biliar representan un grupo diverso de condiciones que afectan la vesícula biliar y los conductos biliares. Estas patologías pueden variar desde condiciones relativamente benignas hasta emergencias médicas potencialmente mortales. Este artículo examina los aspectos clave de los problemas del tracto biliar, enfocándose en los síntomas, signos clínicos, exploración, pruebas diagnósticas y manejo en emergencias. Síntomas Los problemas del tracto biliar pueden manifestarse con una variedad de síntomas, que incluyen: Dolor abdominal en el cuadrante superior derecho, a menudo descrito como cólico biliar. Náuseas y vómitos Fiebre y escalofríos Ictericia (coloración amarillenta de la piel y ojos) Orina oscura y heces de color claro o arcilloso Picazón en la piel Pérdida de apetito La intensidad y duración de estos síntomas pueden variar dependiendo de la causa subyacente y la gravedad de la obstrucción biliar[1][3]. Signos clínicos Los signos clínicos observables en pacientes con problemas del tracto biliar incluyen: Ictericia visible en piel y escleróticas. Distensión abdominal Signos de deshidratación Fiebre Taquicardia En casos graves, signos de shock. Es importante notar que algunos pacientes pueden presentar cálculos biliares “silenciosos” sin manifestar signos clínicos evidentes[1][3]. Exploración Durante la exploración física, el médico puede encontrar: Sensibilidad a la palpación en el cuadrante superior derecho del abdomen. Signo de Murphy positivo (dolor al presionar bajo el borde costal derecho durante la inspiración) Abdomen distendido y timpanico Posible masa palpable Ruidos intestinales aumentados o ausentes Es fundamental realizar un examen abdominal completo y un tacto rectal para descartar otras patologías[2][4]. Pruebas diagnósticas Las pruebas diagnósticas son cruciales para confirmar y caracterizar los problemas del tracto biliar. Estas incluyen: Análisis de sangre : Hemograma completo Pruebas de función hepática (bilirrubina, fosfatasa alcalina, GGT, transaminasas) Amilasa y lipasa sérica Estudios de imagen : Ecografía abdominal: método de elección inicial Tomografía computarizada (TC) abdominal con contraste Colangiopancreatografía por resonancia magnética (CPRM) Colangiopancreatografía retrógrada endoscópica (CPRE) Colangiografía transhepática percutánea (CTP) Otros estudios : Gammagrafía biliar con radionúclidos Colegammagrafía La elección de las pruebas dependerá de la presentación clínica y la sospecha diagnóstica[2][4][5]. Manejo de emergencias El manejo de los problemas del tracto biliar en emergencias se centra en la estabilización del paciente y el alivio de la obstrucción. Los pasos clave incluyen: Estabilización inicia l: Administración de líquidos intravenosos Analgesia para controlar el dolor. Antieméticos si hay náuseas o vómitos. Antibióticos de amplio espectro si se sospecha infección. Tratamiento específico según la causa : Colecistitis aguda: antibióticos y colecistectomía urgente Coledocolitiasis: CPRE para extracción de cálculos del conducto biliar común Colangitis: antibióticos y descompresión biliar urgente Monitorización estrecha de signos vitales y evolución clínica. Consulta temprana con cirugía y/o gastroenterología según la gravedad y causa subyacente. Consideración de intervención quirúrgica urgente en casos de perforación, peritonitis o falla del tratamiento conservador Es fundamental un diagnóstico y manejo temprano para prevenir complicaciones graves como sepsis biliar, pancreatitis o perforación de la vesícula biliar[2][3][4]. Citas: [1] https://www.niddk.nih.gov/health-information/informacion-de-la-salud/enfermedades- digestivas/calculos-bilares/sintomas-causas [2] https://medlineplus.gov/spanish/ency/article/000263.htm [3] https://www.mayoclinic.org/es/diseases-conditions/gallstones/symptoms-causes/syc-20354214 [4] https://medicina.uc.cl/publicacion/enfermedades-de-la-vesicula-y-vias-biliares/ [5] https://www.msdmanuals.com/es-ec/professional/trastornos-hepáticos-y-biliares/pruebas-para-trastornos-hepáticos-y-biliares/pruebas-de-diagnóstico-por-la-imagen-para-el-hígado-y-la-vesícula-biliar
- Obstrucción intestinal
MANUAL DE EMERGENCIAS 2025 La obstrucción intestinal es una condición médica grave que ocurre cuando se bloquea el paso de contenido a través del tracto intestinal. Este artículo académico explorará los aspectos clave de esta patología, incluyendo sus síntomas, signos clínicos, métodos de exploración, pruebas diagnósticas y manejo en emergencias. Síntomas Los síntomas de la obstrucción intestinal pueden variar en intensidad y presentación, dependiendo de la localización y severidad de la obstrucción. Los principales síntomas incluyen: Dolor abdominal: Generalmente de tipo cólico, que puede volverse constante e intenso con el tiempo[1][4]. Distensión abdominal: Hinchazón del abdomen debido a la acumulación de gases y líquidos[1][3]. Vómitos: Más frecuentes en obstrucciones del intestino delgado, pueden volverse fecaloideos en casos avanzados[1][4]. Estreñimiento: Ausencia de evacuaciones de heces y gases, aunque puede haber diarrea en obstrucciones parciales[1][4]. Náuseas y pérdida de apetito[4 ]. Es importante notar que la presentación de estos síntomas puede variar según la localización de la obstrucción. Por ejemplo, en obstrucciones distales, la distensión abdominal puede ser más prominente que los vómitos[6]. Signos clínicos Los signos clínicos observables en pacientes con obstrucción intestinal incluyen: Abdomen distendido y timpánico a la percusión [3]. Ruidos intestinales alterados : pueden estar aumentados (borborigmos) o ausentes[4]. Deshidratación : evidenciada por taquicardia e hipotensión[6]. Fiebre : especialmente en casos de estrangulación o perforación intestinal[1][4]. Sensibilidad abdominal a la palpación , que puede ser intensa en casos de peritonitis[4]. Exploración La exploración física es fundamental para el diagnóstico y evaluación de la obstrucción intestinal. Debe incluir: Inspección del abdomen : para evaluar distensión y posibles cicatrices quirúrgicas[2]. Palpación abdominal : para detectar sensibilidad, masas o hernias[2][4]. Auscultación : para evaluar los ruidos intestinales[4]. Percusión : para identificar áreas de timpanismo[3]. Tacto rectal : especialmente importante en obstrucciones de colon para descartar fecalomas o masas[3]. Pruebas diagnósticas Las pruebas diagnósticas son esenciales para confirmar la obstrucción, determinar su localización y etiología. Las principales incluyen: Radiografía simple de abdomen : Muestra dilatación de asas intestinales y niveles hidroaéreos[1][2][3]. Tomografía computarizada (TC) : Proporciona imágenes detalladas, permitiendo identificar la causa y localización exacta de la obstrucción[1][2]. Ecografía : Preferida en niños y útil para diagnosticar intususcepción[2]. Análisis de laboratorio : Para evaluar el estado de hidratación, electrolitos y posibles complicaciones como infección[6]. Manejo de emergencias El manejo inicial de la obstrucción intestinal en emergencias incluye: Estabilización hemodinámica : Administración de fluidos intravenosos para corregir la deshidratación y los desequilibrios electrolíticos[1][3]. Descompresión gastrointestinal : Colocación de una sonda nasogástrica para aliviar la distensión y prevenir la aspiración[1][3]. Analgesia : Control del dolor con medicamentos apropiados[4]. Antibióticos : Administración profiláctica en casos de sospecha de isquemia o perforación[1]. Evaluación continua : Monitorización de signos vitales y evolución clínica[4]. Preparación para intervención quirúrgica : En casos de obstrucción completa o complicaciones como estrangulación[1][3]. El manejo definitivo dependerá de la causa subyacente y puede requerir intervención quirúrgica en muchos casos[1][4]. La obstrucción intestinal es una condición médica que requiere un diagnóstico rápido y un manejo adecuado. El reconocimiento temprano de los síntomas y signos, junto con el uso apropiado de pruebas diagnósticas, es crucial para un tratamiento efectivo y para prevenir complicaciones potencialmente mortales. Citas [1] https://www.quironsalud.com/blogs/es/blogbisturi/obstruccion-intestinal [2] https://www.mayoclinic.org/es/diseases-conditions/intestinal-obstruction/diagnosis-treatment/drc-20351465 [3] https://manualclinico.hospitaluvrocio.es/urgencias/cirugia/obstruccion-intestinal/ [4] https://www.msdmanuals.com/es-ec/hogar/trastornos-gastrointestinales/urgencias-gastrointestinales/obstrucción-intestinal [5] https://medlineplus.gov/spanish/intestinalobstruction.html [6] https://tesla.puertomaderoeditorial.com.ar/index.php/tesla/article/download/69/67/112 [7] https://www.elsevier.es/es-revista-medicina-integral-63-articulo-obstruccion-intestinal-13015326
- Infarto mesentérico agudo
MANUAL DE EMERGENCIAS 2025 El infarto mesentérico agudo es una emergencia médico-quirúrgica potencialmente fatal que requiere un diagnóstico precoz y una intervención rápida para prevenir la necrosis intestinal y reducir la alta mortalidad asociada, que oscila entre el 60-80%[2]. Esta condición se caracteriza por una interrupción brusca del flujo sanguíneo al intestino, lo que puede ocurrir por diversas causas, incluyendo embolia, trombosis arterial, trombosis venosa o estados de bajo flujo[1][4]. Síntomas Los síntomas del infarto mesentérico agudo son a menudo inespecíficos, lo que puede dificultar el diagnóstico temprano. Los principales síntomas incluyen: Dolor abdominal intenso y repentino, generalmente desproporcionado en relación con los hallazgos físicos[1][5] Náuseas y vómitos[2][5] Diarrea, que puede ser sanguinolenta en etapas avanzadas[1][5] Distensión abdominal[2][6] Necesidad urgente de defecar[5] Fiebre, especialmente en casos de trombosis venosa mesentérica[3] Es importante destacar que el dolor abdominal suele preceder a otros síntomas y tiene un comienzo brusco, con localización periumbilical[3]. Signos clínicos Los signos clínicos del infarto mesentérico agudo pueden ser sutiles en las etapas iniciales, pero evolucionan rápidamente a medida que progresa la isquemia: Inicialmente, el abdomen puede permanecer blando con escaso o nulo dolor a la palpación[1] Taquicardia leve[1] A medida que se desarrolla la necrosis, aparecen signos de peritonitis: Dolor intenso a la palpación abdominal. Defensa y rigidez abdominal Ausencia de ruidos hidroaéreos[1] Signos de shock en etapas avanzadas[1] Exploración La exploración física en el infarto mesentérico agudo es crucial, aunque los hallazgos pueden ser imprecisos en las etapas iniciales: Examen abdominal cuidadoso, buscando signos de peritonitis[3] Evaluación de signos de aterosclerosis, como soplos carotídeos o cardíacos[3] Búsqueda de posibles focos embolígenos[3] Evaluación del estado hemodinámico del paciente[3] Pruebas diagnósticas El diagnóstico precoz es fundamental para mejorar el pronóstico. Las principales pruebas diagnósticas incluyen: Análisis de sangre: leucocitosis, elevación de lactato y dímero-D[3] Angiotomografía computarizada (angio-TC): es la técnica de imagen inicial de elección[6] Permite visualizar oclusiones arteriales o venosas Puede mostrar signos de isquemia intestinal como engrosamiento de la pared intestinal o neumatosis[4] Angiografía mesentérica: considerada el estándar de oro para el diagnóstico[1] Laparotomía exploradora: a menudo necesario para confirmar el diagnóstico y evaluar la viabilidad intestinal[2] Manejo de emergencias El manejo del infarto mesentérico agudo en el servicio de emergencias debe ser rápido y coordinado: Estabilización hemodinámica: Colocación de vía venosa central[3] Reposición de líquidos y electrolitos[3] Analgesia adecuada[3] Antibióticos de amplio espectro para prevenir la translocación bacteriana[3] Anticoagulación con heparina, salvo contraindicaciones[3] Solicitud urgente de angio-TC abdominal[6] Consulta inmediata con cirugía vascular y general[3] Preparación para posible intervención quirúrgica urgente: Embolectomía Revascularización Resección intestinal si hay necrosis establecida[1] Consideración de terapias endovasculares en casos seleccionados[4] El reconocimiento temprano y el manejo agresivo son cruciales para mejorar los resultados en pacientes con infarto mesentérico agudo. La colaboración multidisciplinaria entre emergenciólogos, radiólogos, cirujanos vasculares y generales es esencial para optimizar el tratamiento y reducir la mortalidad asociada a esta grave condición. Citas [1] https://www.msdmanuals.com/es-ec/professional/trastornos-gastrointestinales/abdomen-agudo-y-gastroenterología-quirúrgica/isquemia-mesentérica-aguda [2] https://scielo.isciii.es/scielo.php?pid=S1130-01082009000900016&script=sci_arttext [3 ] https://www.elsevier.es/es-revista-angiologia-294-articulo-isquemia-mesenterica-aguda-diagnostico-tratamiento-S0003317014001631 [4] https://www.scielo.cl/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S2452-45492024000300264 [ 5] https://www.mayoclinic.org/es/diseases-conditions/mesenteric-ischemia/symptoms-causes/syc-20374989 [6] https://www.elsevier.es/es-revista-radiologia-119-articulo-isquemia-mesenterica-aguda-revision-principales-S0033833820300370?newsletter=true
- Hemorroides
MANUAL DE EMERGENCIAS 2025 Las hemorroides son vasos sanguíneos dilatados y tortuosos localizados en las paredes del recto inferior y el año[5]. Esta condición, aunque generalmente benigna, puede causar molestias significativas y afectar la calidad de vida de los pacientes. Este artículo académico abordará los aspectos clave de las hemorroides, incluyendo sus síntomas, signos clínicos, métodos de exploración, pruebas diagnósticas y manejo en emergencias. Síntomas Los síntomas de las hemorroides pueden variar dependiendo de su tipo y gravedad. Las manifestaciones clínicas más frecuentes incluyen: Sangrado rectal: Se observa sangre roja brillante en las heces, en el papel higiénico o en la taza del inodoro después de la defecación[1][2][9]. Prurito anal: Es común experimentar picazón en la zona anal[1][2][3]. Dolor anal: Especialmente notable al estar sentado o durante la defecación[2][9]. Prolapso hemorroidal: Se presenta como una masa carnosa que sobresale del año[1][3]. Ensuciamiento: La ropa interior puede mancharse con secreción mucosa o sanguinolenta[3]. Es importante destacar que las hemorroides internas generalmente no causan dolor debido a la escasez de terminaciones nerviosas en esa área, mientras que las externas pueden ser más dolorosas, especialmente si se trombosan[5]. Signos Clínicos Los signos clínicos de las hemorroides incluyen: Presencia de una o más protuberancias duras o sensibles cerca del año[2][9]. Inflamación visible en la zona perianal[3]. Coloración morada o azulada en caso de hemorroides trombosadas[5]. Evidencia de sangrado rectal[1][2][3]. Prolapso visible de hemorroides internas[3][5]. Exploración La exploración física es fundamental para el diagnóstico de las hemorroides y puede incluir: Inspección visual del área perianal: Permite identificar hemorroides externas o internas prolapsadas[4][5]. Tacto rectal : Se realiza con un dedo enguantado lubricado para evaluar el canal anal[4]. Anoscopia: Utiliza un anoscopio para visualizar el canal anal y el recto inferior[4][5]. Pruebas Diagnósticas Aunque el diagnóstico de hemorroides a menudo se basa en la historia clínica y el examen físico, pueden ser necesarias pruebas adicionales: Anoscopia: Permite una visualización directa de las hemorroides internas[5][6]. Rectoscopia: Procedimiento endoscópico que examina el canal anal y el recto[6]. Sigmoidoscopia flexible: Útil para descartar otras causas de sangrado rectal[6]. Colonoscopia: Puede ser necesaria en casos de sangrado rectal sin causa clara o para descartar otras patologías como tumores o pólipos[6]. Manejo de emergencias El manejo de las hemorroides en el servicio de emergencias depende de la presentación clínica: Hemorroides no complicadas : Tratamiento conservador con analgesia y medidas higiénico-dietéticas[7][8]. Programación de consulta externa en 2-3 semanas[7]. Hemorroides trombosadas : Analgesia intensiva hasta control del dolor[7]. En casos de dolor intenso y trombo muy evidente, se puede considerar la escisión en los primeros 3 días[7]. Prolapso hemorroidal : Reducción en consulta con solución hiperosmolar (manitol o soluciones con azúcar)[8]. Analgesia, laxantes y venotónicos[8]. En casos severos, reducción quirúrgica con ácido hialurónico[8]. Crisis hemorroidal : Medidas higiénico-dietéticas[8]. Manual de reducción o con soluciones hiperosmolares[8]. Tratamiento médico con analgésicos, laxantes y venotónicos[8]. Las hemorroides son una condición común que requiere un enfoque diagnóstico y terapéutico sistemático. El reconocimiento preciso de los síntomas y signos clínicos, junto con una exploración adecuada y pruebas diagnósticas cuando sea necesario, permite un manejo efectivo en el ámbito de emergencias y un seguimiento apropiado en atención primaria o especializada. Citas [1] https://www.cun.es/enfermedades-tratamientos/enfermedades/hemorroides [2] https://medlineplus.gov/spanish/ency/article/000292.htm [3] https://cuidateplus.marca.com/enfermedades/digestivas/hemorroides.html [4] https://myhealth.ucsd.edu/Spanish/RelatedItems/3,87074 [5] https://www.msdmanuals.com/es-ec/hogar/trastornos-gastrointestinales/trastornos-anales-y-rectales/hemorroides [ 6 ] https://www.webconsultas.com/salud-al-dia/hemorroides/diagnostico-de-las-hemorroides [7] https://www.fjd.es/idcsalud-client/cm/images?idMmedia=1731614 [8] https://manualclinico.hospitaluvrocio.es/urgencias/cirugia/dolor-anal-urgencias-proctologicas/ [9] https://medlineplus.gov/spanish/hemorroids.html [10] https://www.webmd.com/es/digestive-disorders/hemorroides-conceptos-basicos
- Fisura anal
MANUAL DE EMERGENCIAS 2025 La fisura anal es una patología proctológica frecuente caracterizada por un desgarro lineal de la mucosa anal, distal a la línea pectínea[6]. Esta condición afecta principalmente a personas de mediana edad y es más común en mujeres que en hombres[8]. A continuación, se analizan los aspectos clave de esta patología. Síntomas Los síntomas característicos de la fisura anal incluyen: Dolor intenso, agudo y cortante durante la defecación[1][4]. Dolor persistente después de la deposición, que puede durar desde minutos hasta horas[1][9]. Sangrado, generalmente escaso y de color rojo brillante, visible en el papel higiénico o en las heces[1][9]. Prurito o escozor en el año[1]. Estreñimiento, que puede ser tanto causa como consecuencia de la fisura[1]. Espasmos musculares en el esfínter anal[4]. Signos clínicos Los signos clínicos observables en pacientes con fisura anal son: Presencia de una herida lineal o con forma de pera en el anodermo[5]. En lesiones crónicas, se pueden observar fibras musculares del esfínter anal interno expuesto[6]. Colgajo cutáneo centinela y papilas hipertróficas en casos crónicos[6]. Localización predominante en la línea media posterior (90%) o anterior (10%)[6]. Exploración La exploración física para diagnosticar una fisura anal implica: Posicionamiento del paciente en posición genupectoral o de Sims (decúbito lateral con rodillas flexionadas)[5]. Separación cuidadosa de las nalgas para visualizar la fisura[5][10]. Inspección visual del año y el área perianal[10]. En algunos casos, puede ser necesario un tacto rectal, aunque a menudo es difícil debido al dolor[5]. Es importante notar que la exploración mediante tacto rectal o proctoscopio puede ser imposible debido al dolor intenso[5]. Pruebas diagnósticas El diagnóstico de la fisura anal se basa principalmente en la historia clínica y la exploración física. Sin embargo, en algunos casos pueden ser necesarias pruebas adicionales: Anoscopia: para visualizar el canal anal, aunque puede ser difícil debido al dolor[2]. Manometría anal: para medir la presión del esfínter anal interno, que suele estar aumentada en pacientes con fisura anal[8]. Ecografía anal: puede ser útil para delimitar con mayor exactitud la intervención quirúrgica en casos que requieran tratamiento quirúrgico[10]. Manejo de emergencias El manejo inicial de la fisura anal en el servicio de emergencias se centra en el alivio del dolor y la prevención de complicaciones: Baños de asiento con agua tibia durante 10-15 minutos, 2-3 veces al día[3]. Prescripción de analgésicos para el control del dolor. Recomendación de una dieta rica en fibra y aumento de la ingesta de líquidos para prevenir el estreñimiento[3]. Aplicación de cremas anestésicas tópicas para aliviar el dolor[3]. En casos severos, se puede considerar la aplicación de nitroglicerina tópica o bloqueadores de canales de calcio para relajar el esfínter anal[3][10]. Educación al paciente sobre la importancia de mantener una buena higiene anal y evitar el esfuerzo excesivo durante la defecación. Es importante destacar que la mayoría de las fisuras anales agudas responden bien al tratamiento conservador. Sin embargo, si los síntomas persisten o se vuelven crónicos, se debe considerar la derivación a un especialista en coloproctología para evaluar la necesidad de tratamientos más avanzados, incluyendo la posibilidad de intervención quirúrgica[10]. Citas [1] https://www.cun.es/enfermedades-tratamientos/enfermedades/fisura-anal [2] https://www.albertoparajo.com/fisuras-anales-sintomas-causas-y-opciones-de-tratamiento_fb185902.html [3] https://medlineplus.gov/spanish/ency/article/001130.htm [4] https://hemorrhoidcentersamerica.com/es/anal-rectal-problems/anal-fissures/ [5] https://www.elsevier.es/es-revista-medicina-integral-63-articulo-las-fisuras-anales-10021659 [6] https://revista.aac.org.ar/index.php/RevArgentCirug/article/download/23/1399/41 [7] http://www.hospitalameijeiras.sld.cu/hha/sites/all/informacion/mpm6/servicios-quirurgicos/coloproctologia/Protocolo de Fisura …pdf [8] https://www.medigraphic.com/pdfs/revmedcoscen/rmc-2015/rmc152g.pdf [9] https://www.mayoclinic.org/es/diseases-conditions/anal-fissure/symptoms-causes/syc-20351424 [10] https://www.operarme.es/blog/fisuras-anales-tipos-diagnostico-sintomas-y-tratamiento/ [11] https://accessmedicina.mhmedical.com/content.aspx?bookId=3069§ionId=259347392
- Erisipela
MANUAL DE EMERGENCIAS 2025 La erisipela es una infección bacteriana aguda que afecta las capas superficiales de la piel, principalmente la dermis y los vasos linfáticos subyacentes. Esta condición es causada predominantemente por estreptococos, en particular Streptococcus pyogenes, aunque en menor medida también puede ser ocasionada por Staphylococcus aureus[1][3][5]. Síntomas Los síntomas de la erisipela suelen presentarse de forma súbita e incluyen: Fiebre alta (generalmente superior a 38°C) Escalofríos General de Malestar Dolor en la zona afectada Sensación de calor y ardor en la piel[1][2][3] Es importante destacar que la fiebre puede preceder a la aparición de los signos cutáneos por algunas horas, aunque en aproximadamente el 15% de los casos puede estar ausente[6]. Signos Clínicos Los signos clínicos característicos de la erisipela son: Placa eritematosa de color rojo brillante Bordes bien definidos y elevados Edema local Aumento de la temperatura en la zona afectada Posible formación de ampollas o vesículas[1][2][3] La lesión típica se presenta como una placa de extensión variable, con límites precisos que no se confunden con la piel normal circundante. La localización más frecuente es en las extremidades inferiores, aunque también puede afectar la cara, los brazos y otras áreas del cuerpo[3][6]. Exploración Durante la exploración física, el médico observará: Placa eritematosa con bordes definidos y elevados Piel caliente y firme al tacto. Posible linfangitis y adenopatías regionales En casos de afectación facial, puede haber edema palpebral[1][2][3] Es crucial buscar una posible puerta de entrada para la infección, como pequeñas heridas, fisuras interdigitales o lesiones cutáneas preexistentes[5]. Pruebas Diagnósticas El diagnóstico de la erisipela es principalmente clínico, basado en la historia y la exploración física. Sin embargo, en casos complicados o atípicos, se pueden realizar las siguientes pruebas: Hemograma: Suele mostrar leucocitosis con neutrofilia Proteína C reactiva: Niveles elevados Hemocultivos: Generalmente de bajo rendimiento (positivos en menos del 5% de los casos) Cultivo de aspirado de lesiones bulosas: Puede ser útil en casos seleccionados Títulos de antiestreptolisina O (ASO): Pueden estar elevados en aproximadamente el 40% de los casos[3][4][5] En pacientes hospitalizados, se recomienda realizar hemocultivos, especialmente si hay signos de infección sistémica[5]. Manejo de emergencias El tratamiento de la erisipela en el servicio de emergencias debe incluir: Antibióticoterapia : Primera línea: Penicilina oral o intravenosa, dependiendo de la gravedad Alternativas en caso de alergia a penicilina: Macrólidos, clindamicina o cefalosporinas[1][3][5] Medidas de soporte : Analgésicos y antipiréticos para el control de síntomas. Elevación de la extremidad afectada para reducir el edema. Hidratación adecuada[2][3] Tratamiento de factores predisponentes : Manejo de infecciones micóticas interdigitales si están presentes Cuidado de heridas o úlceras preexistentes[3][5] Evaluación de criterios de ingreso : Signos de infección sistémica grave Comorbilidades significativas Falta de respuesta al tratamiento oral[3][5] Seguimiento : Programar revisión en 48-72 horas para evaluar la respuesta al tratamiento Considerar el uso de medios de compresión para prevenir recurrencias[3] La erisipela es una infección cutánea aguda que requiere un diagnóstico precoz y un tratamiento antibiótico adecuado. El manejo en emergencias debe centrarse en la identificación rápida de los signos y síntomas característicos, la instalación de la terapia antimicrobiana apropiada y la evaluación de posibles complicaciones o necesidad de ingreso hospitalario. Citas [1] https://www.salud.mapfre.es/enfermedades/dermatologicas/erisipela/ [2] https://medlineplus.gov/spanish/ency/article/000618.htm [3] https://www.msdmanuals.com/es-ec/hogar/trastornos-de-la-piel/infecciones-bacterianas-de-la-piel/erisipela [ 4] https://www.elsevier.es/es-revista-medicina-familia-semergen-40-resumen-erisipela-S1138359304742884 [5] https://www.scielo.cl/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0716-10182003000200004 [6] https://es.wikipedia.org/wiki/Erisipela [7] https://www.emergencias.org.es/post/erisipela-3
- Enfermedad de Crohn
MANUAL DE EMERGENCIAS 2025 La enfermedad de Crohn es una patología inflamatoria crónica que puede afectar cualquier parte del tracto gastrointestinal, desde la boca hasta el año. Esta condición se caracteriza por una inflamación transmural que puede provocar complicaciones como estenosis, fístulas y abscesos[1][2]. Síntomas Los síntomas de la enfermedad de Crohn pueden variar en intensidad y presentación, pero generalmente incluyen: Diarrea crónica, que puede ser sanguinolenta Dolor abdominal, frecuentemente en el cuadrante inferior derecho. Fatiga Pérdida de peso involuntaria Fiebre Anorexia Tenesmo (sensación de evacuación incompleta)[1][3] En algunos casos, especialmente en niños, pueden predominar manifestaciones extraintestinales como artritis, retraso en el crecimiento o fiebre de origen desconocido[5]. Signos Clínicos Los signos clínicos observables en pacientes con enfermedad de Crohn incluyen: Masa abdominal palpable Sensibilidad abdominal a la palpación. Fístulas perianales Fisuras anales Úlceras orales Manifestaciones cutáneas como eritema nudoso. Artritis periférica Uveítis o epiescleritis[1][3][5] Exploración La exploración física en pacientes con sospecha de enfermedad de Crohn debe incluir: Examen abdominal completo, buscando masas, distensión o sensibilidad. Inspección perianal y rectal para identificar fístulas, fisuras o abscesos Examen de la cavidad oral en busca de úlceras. Evaluación de las articulaciones para detectar signos de artritis. Examen de la piel para identificar manifestaciones cutáneas. Control de signos vitales, incluyendo temperatura[3][5] Pruebas Diagnósticas El diagnóstico de la enfermedad de Crohn se basa en una combinación de resultados clínicos, endoscópicos, radiológicos e histológicos. Las pruebas diagnósticas más utilizadas incluyen: Análisis de sangre: hemograma completo, marcadores inflamatorios (PCR, VSG), perfil hepático y albúmina[5][7] Análisis de heces: para descartar infecciones y evaluar la calprotectina fecal[7] Endoscopia: Colonoscopia con ileoscopia: permite visualizar lesiones y tomar biopsias Endoscopia alta: en casos de sospecha de afectación del tracto digestivo superior[3][5] Estudios de imagen: Enterografía por TC o RM: para evaluar el intestino delgado Radiografías con contraste baritado. Ecografía abdominal[3][5][7] Cápsula endoscópica: útil para visualizar lesiones en el intestino delgado[5] Biopsia: para confirmar el diagnóstico histológico[3] Manejo de emergencias El manejo de la enfermedad de Crohn en el servicio de emergencias se centra en: Evaluación rápida de la gravedad: incluyendo signos vitales, estado de hidratación y posibles complicaciones agudas. Reanimación con líquidos intravenosos si hay deshidratación Control del dolor: con analgésicos apropiados Antibióticos: en caso de sospecha de complicaciones infecciosas como abscesos Corticosteroides intravenosos: en casos de brotes graves Estudios de imagen urgentes: para descartar complicaciones como obstrucción intestinal o perforación Consulta con gastroenterología y cirugía: para determinar la necesidad de intervención quirúrgica urgente Tromboprofilaxis: debido al mayor riesgo de eventos tromboembólicos[1][3][5] Es crucial un enfoque multidisciplinario para el manejo óptimo de estos pacientes en el servicio de emergencias, con el objetivo de estabilizar al paciente y prevenir complicaciones potenciales mortales. Citas [1] https://www.mayoclinic.org/es/diseases-conditions/crohns-disease/symptoms-causes/syc-20353304 [2] https://revistamedicasinergia.com/index.php/rms/article/download/1092/2272/7835 [3] https://medlineplus.gov/spanish/ency/article/000249.htm [4] https://uvadoc.uva.es/handle/10324/28559 [5] https://www.msdmanuals.com/es/professional/trastornos-gastrointestinales/enfermedad-inflamatoria-intestinal-ibd/enfermedad-de-crohn [6] https://repositorio.unican.es/xmlui/bitstream/handle/10902/14086/CiceroExpositoA.pdf?sequence=1 [7] https://www.niddk.nih.gov/health-information/informacion-de-la-salud/enfermedades-digestivas/enfermedad-crohn/diagnostico [8] https://www.mayoclinic.org/es/diseases-conditions/crohns-disease/diagnosis-treatment/drc-20353309
- Enfermedad Diverticular
MANUAL DE EMERGENCIAS 2025 La enfermedad diverticular es una condición común que afecta el colon, caracterizada por la presencia de pequeñas protrusiones en la pared intestinal llamadas divertículos. Esta patología abarca un espectro de presentaciones clínicas, desde la diverticulosis asintomática hasta complicaciones graves como la diverticulitis. Síntomas Los síntomas de la enfermedad diverticular varían según su gravedad. En la diverticulosis no complicada, los pacientes suelen ser asintomáticos o presentar síntomas crónicos leves como: Abdominales con hinchazón Estreñimiento o diarrea alternante. Calambres o dolor leve en la parte inferior del abdomen[5] En casos de diverticulitis aguda, los síntomas son más pronunciados e incluyen: Dolor abdominal intenso, generalmente en el cuadrante inferior izquierdo. Fiebre y escalofríos Náuseas y vómitos Cambios en los hábitos intestinales[1][3] Signos clínicos Durante la evaluación clínica, los signos más frecuentes de diverticulitis incluyen: Sensibilidad a la palpación en el cuadrante inferior izquierdo del abdomen. Distensión abdominal Signos de irritación peritoneal en casos severos Fibra (temperatura >38,3°C)[7] Exploración La exploración física es crucial para el diagnóstico y evaluación de la gravedad. El médico realizará: Palpación abdominal para localizar áreas de dolor y sensibilidad. Auscultación de ruidos intestinales. Evaluación de signos vitales, con especial atención a la temperatura y frecuencia cardíaca. Examen rectal digital para descartar otras patologías[3] Pruebas diagnósticas El diagnóstico de la enfermedad diverticular se basa en una combinación de hallazgos clínicos y pruebas complementarias: Análisis de laboratorio: Hemograma completo (para evaluar leucocitosis) Proteína C reactiva Análisis de orina Pruebas de función hepática[3] Estudios de imagen: Tomografía computarizada (TC) de abdomen y pelvis: Es el estudio de elección para el diagnóstico de diverticulitis. Permite visualizar la inflamación, abscesos y otras complicaciones[1][3] Ecografía abdominal: Útil en pacientes jóvenes o embarazadas[7] Colonoscopia: Se realiza generalmente 6-8 semanas después de un episodio agudo para descartar otras patologías como neoplasias[5] Manejo de emergencias El manejo de la diverticulitis en el servicio de emergencias depende de la gravedad del cuadro: Diverticulitis no complicada : Reposo intestinal Hidratación Antibióticos de amplio espectro (generalmente ambulatorios) Analgesia[3] Diverticulitis complicada: Hospitalización Antibióticos intravenosos Nada por vía oral Monitorización de signos vitales y parámetros inflamatorios Intervención quirúrgica en casos de perforación, abscesos grandes (≥6 cm) o falta de respuesta al tratamiento conservador[7][4] La clasificación de Hinchey modificada es útil para guiar el manejo: Estadio 0: Diverticulitis clínica leve Estadio Ia: Inflamación pericólica confinada Estadio Ib: Absceso pericólico o mesocólico confinado Estadio II: Absceso pélvico, intraabdominal distante o retroperitoneal Estadio III: Peritonitis purulenta generalizada Estadio IV: Peritonitis fecal[4] La enfermedad diverticular representa un desafío diagnóstico y terapéutico en el ámbito de emergencias. Un abordaje sistemático que incluye una evaluación clínica minuciosa, estudios de imagen apropiados y un manejo terapéutico escalonado es fundamental para optimizar los resultados en estos pacientes. Citas [1] https://www.radiologyinfo.org/es/info/diverticulitis [2] https://www.elsevier.es/es-revista-cirugia-espanola-36-articulo-diagnostico-tratamiento-enfermedad-diverticular-del-S0009739X16301452 [3] https://www.mayoclinic.org/es/diseases-conditions/diverticulitis/diagnosis-treatment/drc-20371764 [4] https://www.asacirujanos.com/documents/revista/pdf/2021/Cir_Andal_vol32_n4_02.pdf [5] https://medlineplus.gov/spanish/diverticulosisanddiverticulitis.html [6] https://revistasacp.com/anteriores/files/PDF/28_02/28_02_09_Barbalace.pdf [7] https://www.msdmanuals.com/es/hogar/trastornos-gastrointestinales/enfermedad-diverticular/diverticulitis?ruleredirectid=755 [8] https://www.mayoclinic.org/es/diseases-conditions/diverticulitis/symptoms-causes/syc-20371758
- Enfermedad Ulcerosa Péptica
MANUAL DE EMERGENCIAS 2025 La enfermedad ulcerosa péptica es una patología frecuente del tracto gastrointestinal caracterizada por la formación de úlceras en el revestimiento del estómago o la parte superior del intestino delgado. A pesar de que su incidencia ha disminuido en los últimos años, sigue siendo una causa importante de morbilidad y mortalidad, asociada a un elevado gasto sanitario[2]. Síntomas Los síntomas de la enfermedad ulcerosa péptica pueden variar entre pacientes, siendo los más comunes: Epigastralgia: Dolor agudo, con ardor o punzante en la parte superior del abdomen, que suele presentarse después de comer o por la noche[1]. Dispepsia: A menudo característica y denominada “dispepsia ulcerosa”[2]. Pérdida del apetito y pérdida de peso[1]. Náuseas y vómitos[1]. Eructos y sensacion de incomodidad[1]. Es importante destacar que algunos pacientes, especialmente los ancianos, pueden permanecer asintomáticos[9]. Signos clínicos Los signos clínicos de la enfermedad ulcerosa péptica pueden incluir: Heces de color oscuro (melena) o sangre en las heces[1][7]. Vómitos con sangre, que pueden ser de color rojo brillante o con aspecto de “posos de café”[7]. Anemia, debido al sangrado crónico[1]. Sensación de mareo o desmayo, especialmente en casos de sangrado agudo[7]. Exploración Durante la exploración física, el médico puede: Examinar el abdomen para comprobar si hay dolor o sensibilidad[3]. Auscultar los sonidos abdominales con un estetoscopio[3]. Realizar una palpación abdominal para detectar dolor o sensibilidad[3]. Pruebas diagnósticas Las principales pruebas diagnósticas para la enfermedad ulcerosa péptica incluyen: Endoscopia gastrointestinal superior (EGD): Es la técnica diagnóstica de elección. Permite visualizar directamente las úlceras, tomar biopsias y realizar tratamientos si es necesario[2][3][5]. Pruebas para detectar Helicobacter pylori: Prueba de aliento con urea[3]. Análisis de sangre[3]. Prueba de heces[3]. Análisis de sangre: Para detectar anemia y otros marcadores de inflamación[1][3]. Estudio de tránsito gastrointestinal superior: Utiliza rayos X y bario para visualizar el tracto gastrointestinal superior[3]. Manejo de emergencias El manejo de emergencias en la enfermedad ulcerosa péptica se centra principalmente en el tratamiento de las complicaciones agudas, especialmente el sangrado gastrointestinal: Estabilización hemodinámica: Incluye la reposición de fluidos y, si es necesario, transfusiones sanguíneas[5]. Endoscopia terapéutica: Se realiza para detener el sangrado activo. Los métodos incluyen: Inyeccion de medicamentos en la ulcera. Colocación de clips metálicos. Terapia con calor[5]. Tratamiento farmacológico: Inhibidores de la bomba de protones por vía intravenosa para reducir la secreción ácida[2]. Antibióticos si se detecta H. pylori[2]. Cirugía: Se considera en casos de sangrado incontrolable o perforación[5]. Monitorización continua: Para detectar signos de resangrado o inestabilidad hemodinámica[7]. La enfermedad ulcerosa péptica requiere un enfoque diagnóstico y terapéutico multidisciplinario. El reconocimiento temprano de los síntomas, la realización de pruebas diagnósticas apropiadas y el manejo adecuado de las complicaciones son fundamentales para mejorar los pronósticos de los pacientes afectados por esta patología. Citas [1] https://www.healthychildren.org/Spanish/health-issues/conditions/abdominal/Paginas/peptic-ulcers.aspx [2] https://www.elsevier.es/es-revista-medicina-clinica-2-articulo-ulcera-peptica-S0025775323003044 [3] https://www.niddk.nih.gov/health-information/informacion-de-la-salud/enfermedades-digestivas/ulceras-pepticas/diagnostico [4] https://www.redalyc.org/pdf/5517/551757323020.pdf [5] https://medlineplus.gov/spanish/ency/article/000206.htm [6] http://www.scielo.org.bo/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1726-89582023000100104 [7] https://www.mayoclinic.org/es/diseases-conditions/peptico-ulcer/symptoms-causes/syc-20354223 [8] https://gi.org/patients/recursos-en-espanol/trastorno-de-ulcera-peptica/ [9] https://www.msdmanuals.com/es/professional/trastornos-gastrointestinales/gastritis-y-enfermedad-ulcerosa-péptica/enfermedad-ulcerosa-péptica
