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  • Juego y Adolescentes: riesgos y señales de advertencia

    INFORMACIÓN PARA PADRES - SALUD PEDIÁTRICA Aviso Legal Este contenido tiene fines informativos y no sustituye la consulta con su médico o profesional de salud. No incentivamos por ninguna razón la automedicación. Se ha realizado un esfuerzo para asegurar que la información sea precisa, actualizada y clara. En www.emergencias.org.es  no nos responsabilizamos por errores, omisiones o los resultados de tratamientos descritos. Las publicaciones informativas se actualizan regularmente, por lo que se recomienda asegurarse de tener la versión más reciente. ¿Por qué los adolescentes son vulnerables al juego? Algunos jóvenes comienzan a apostar por diversión o curiosidad, pero en poco tiempo pueden perder el control. La facilidad de acceso al juego en línea, la normalización en los medios y la influencia de amigos y familiares aumentan el riesgo. Factores que influyen en la vulnerabilidad: Tendencia a realizar apuestas arriesgadas, Acceso sencillo a plataformas digitales de apuestas, Exposición constante a publicidad de juego, Influencia de familiares y amigos que también apuestan, Predisposición a conductas impulsivas. ¿Qué tan común es el juego en adolescentes? Aunque en muchos países es ilegal que los menores de 18 años participen en apuestas, los estudios muestran que una proporción significativa de adolescentes ha tenido contacto con estas actividades. Una gran parte ha participado en apuestas privadas con amigos. Actividades comunes incluyen rifas, loterías, bingo, boletos raspables y juegos en línea con componentes de azar. Una minoría apuesta con frecuencia, pero se estima que entre el 3 y el 4% desarrolla problemas de juego , lo que equivale aproximadamente a un adolescente en cada aula escolar. ¿Qué jóvenes están en mayor riesgo? El riesgo de desarrollar problemas con el juego aumenta en adolescentes que: Son varones, Comienzan a apostar a edades tempranas, Tienen familiares o amigos que también juegan, Presentan ansiedad, depresión o dificultades de atención, Consumen alcohol u otras sustancias, Están expuestos a grandes volúmenes de publicidad de apuestas, Enfrentan conflictos familiares o bajo rendimiento escolar. Señales de advertencia de problemas con el juego Algunas señales que pueden indicar un problema incluyen: Pensar con frecuencia en apostar o planificar cómo hacerlo, Necesidad de apostar cada vez con más dinero para sentir emoción, Gastar más de lo planeado en apuestas, Sentirse mal o frustrado al intentar dejar de jugar, Usar el juego como escape de problemas o emociones negativas, Intentar recuperar dinero perdido con más apuestas, Mentir a la familia o amigos sobre el juego, Discusiones familiares o abandono de actividades importantes, Ausencias escolares o bajo rendimiento académico. Una señal aislada puede no ser preocupante, pero la presencia de varias aumenta el riesgo de un problema de juego. ¿Qué hacer si mi hijo tiene un problema con el juego? Reconocer que existe un problema puede ser doloroso, pero es el primer paso para buscar ayuda. Algunas recomendaciones: Hablar con calma y sin juicios, fomentando la confianza, Acudir al médico de familia o pediatra para orientación, Buscar apoyo en servicios de consejería psicológica o programas especializados en ludopatía juvenil, Reforzar actividades alternativas como deportes, arte o voluntariado. Apoyo y recursos Si sospecha que su hijo o hija tiene problemas con el juego: Consulte con un médico o psicólogo especializado en adolescentes, Busque programas de prevención y tratamiento de ludopatía, Fomente espacios de diálogo en familia, Fecurra a líneas de ayuda en adicciones o ludopatía disponibles en su país.

  • Toma de Riesgos: Adolescentes y Jóvenes

    INFORMACIÓN PARA PADRES - SALUD PEDIÁTRICA Aviso Legal Este contenido tiene fines informativos y no sustituye la consulta con su médico o profesional de salud. No incentivamos por ninguna razón la automedicación. Se ha realizado un esfuerzo para asegurar que la información sea precisa, actualizada y clara. En www.emergencias.org.es  no nos responsabilizamos por errores, omisiones o los resultados de tratamientos descritos. Las publicaciones informativas se actualizan regularmente, por lo que se recomienda asegurarse de tener la versión más reciente. Puntos clave Asumir riesgos forma parte natural del crecimiento y desarrollo. Los adolescentes se arriesgan por múltiples motivos: curiosidad, búsqueda de aceptación, amistad o independencia. La influencia de los pares aumenta la probabilidad de que un joven se arriesgue. No todos los riesgos son negativos; algunos pueden ser positivos y beneficiosos. Es importante identificar señales de advertencia de conductas peligrosas. Elegir un momento tranquilo facilita hablar con los hijos sobre los riesgos. Los padres pueden motivar a sus hijos a asumir riesgos positivos, como practicar deportes o explorar un nuevo pasatiempo. ¿Qué es la toma de riesgos? Asumir riesgos significa tomar decisiones cuyo resultado no se conoce. El desenlace puede ser favorable, pero también perjudicial. Algunos riesgos tienen consecuencias leves, como faltar a una clase, mientras que otros pueden ser graves, como conducir bajo los efectos del alcohol. ¿Por qué los adolescentes toman riesgos? Arriesgarse es parte del proceso de maduración. A través de estas experiencias los jóvenes ponen a prueba sus límites, aprenden de sus errores y construyen su identidad. Las razones más frecuentes incluyen: Curiosidad, Búsqueda de amistad y aceptación, Deseo de aprender nuevas habilidades, Necesidad de emociones positivas, Evasión de sentimientos negativos, Desarrollo de propósito personal, Búsqueda de independencia, Presión de grupo. Durante la adolescencia ocurren cambios físicos, emocionales y cerebrales que intensifican estas conductas. La satisfacción obtenida de experiencias positivas los motiva a repetirlas. Ejemplos de conductas de riesgo en adolescentes Algunas prácticas comunes que pueden ser peligrosas incluyen: Consumo de alcohol, Vapeo y tabaco, Uso de drogas ilícitas, Conducir o viajar en vehículos con conductores bajo influencia, Uso riesgoso de redes sociales (sexting, publicar datos personales), Juego y apuestas, Actividad sexual sin protección, Conductas violentas o agresivas. Muchas veces estos comportamientos se combinan. Por ejemplo, beber en exceso puede llevar a relaciones sexuales sin protección. El papel de los pares en la toma de riesgos En la niñez, las decisiones dependen en gran medida de los padres. Durante la adolescencia, la influencia de los amigos se vuelve más determinante. Esto puede ser positivo: los pares pueden motivar a los jóvenes a tomar riesgos saludables, como unirse a un deporte o participar en actividades sociales. Sin embargo, también pueden impulsar conductas peligrosas. Hablar de consentimiento y de cómo establecer límites claros ayuda a que los adolescentes se protejan y sepan decir “no” en situaciones de presión. Señales de riesgos peligrosos No todos los riesgos son negativos, pero es importante estar atentos a los signos que indican conductas problemáticas: Aislamiento de la familia o amigos, Caída en el rendimiento académico, Ausencias escolares frecuentes, Pedir dinero con regularidad, Pasar mucho tiempo fuera de casa sin explicación. En casos de consumo de sustancias, se pueden observar síntomas físicos como fatiga, vómitos, pupilas dilatadas, ojos enrojecidos, sudoración, irritabilidad o incluso alucinaciones. Detectar estas señales a tiempo permite intervenir de manera preventiva. ¿Cómo hablar con los hijos sobre la toma de riesgos? Conversar abiertamente con los adolescentes es clave. Estas charlas deben darse en un ambiente relajado y sin juicios, enfocándose en empoderarlos más que en asustarlos. Algunas recomendaciones: Aprovechar experiencias cotidianas (p. ej. si mencionan que un amigo fuma o vapea), Hacer preguntas abiertas, Enfatizar la importancia de asumir riesgos positivos en lugar de centrarse solo en lo negativo. Toma de riesgos positiva Los riesgos positivos son experiencias nuevas, legales y socialmente aceptadas, donde las consecuencias negativas son mínimas. Ejemplos: Unirse a un nuevo deporte, Probar actividades de aventura como escalada o senderismo, Asistir a un evento social, Aprender un instrumento o participar en actividades culturales. El objetivo no es eliminar el impulso de arriesgarse, sino canalizarlo hacia actividades constructivas. Apoyando a su hijo adolescente La mejor estrategia es mantener una relación sólida y abierta. Algunos consejos prácticos: Interesarse por su grupo de amigos, Asegurarse de que siempre puedan contactarlo, Establecer un plan de emergencia y transporte seguro, Conversar sobre cómo mantenerse seguros en fiestas o situaciones sociales, Reforzar la importancia del consentimiento y el respeto, Garantizar que sepan pedir ayuda en cualquier situación. Preguntas frecuentes sobre conductas de riesgo en adolescentes ¿Qué adolescentes son más propensos a asumir riesgos peligrosos? Todos los adolescentes corren riesgos, pero son más frecuentes en jóvenes con problemas de salud mental, alto estrés o falta de apoyo familiar y social. ¿Cómo puedo ayudar a mi hijo si toma una mala decisión? El apoyo es fundamental. Mostrar enojo o juicio solo fomentará el silencio en el futuro. Lo ideal es asegurarse de que el adolescente esté a salvo y luego conversar cuando ambos estén tranquilos. ¿Qué pasa si los amigos de mi hijo son una mala influencia? No siempre se puede elegir con quién se relaciona, pero sí se puede reducir la influencia negativa con comunicación abierta, límites claros y preguntas que inviten a la reflexión. ¿Debo preocuparme por los riesgos que asume mi hijo? Es normal que desafíen los límites. Sin embargo, si las conductas arriesgadas son frecuentes y peligrosas (uso de drogas, violencia, consumo excesivo de alcohol), conviene buscar orientación médica o psicológica. Para más información Adolescentes: presión social, consumo de alcohol y sustancias Juego de Azar en Adolescentes y Jóvenes Vaping y Cigarrillos Electrónicos Adolescentes y Alcohol: cómo prevenir el consumo en menores de edad El Alcohol y los Adolescentes ¿Cómo mantener a los adolescentes seguros en las fiestas? Toma de riesgos en niños y adolescentes

  • Toma de riesgos en niños y adolescentes

    INFORMACIÓN PARA PADRES - SALUD PEDIÁTRICA Aviso Legal Este contenido tiene fines informativos y no sustituye la consulta con su médico o profesional de salud. No incentivamos por ninguna razón la automedicación. Se ha realizado un esfuerzo para asegurar que la información sea precisa, actualizada y clara. En www.emergencias.org.es  no nos responsabilizamos por errores, omisiones o los resultados de tratamientos descritos. Las publicaciones informativas se actualizan regularmente, por lo que se recomienda asegurarse de tener la versión más reciente. Poner a prueba los límites: ¿por qué los niños toman riesgos? Probar cosas nuevas y explorar los límites es una parte normal del desarrollo infantil y adolescente. A través de estas experiencias, los jóvenes aprenden de los errores y descubren sus capacidades. Sin embargo, algunas conductas de riesgo pueden tener consecuencias negativas y afectar la salud, la seguridad o las relaciones sociales de los adolescentes. Entre los factores que influyen en la toma de riesgos se encuentran: La presión de los compañeros, El modelado de lo que ven en redes sociales o medios, El aburrimiento y la búsqueda de desafíos, La idea equivocada de que “nada malo me pasará”, Problemas de salud mental, La influencia de familiares o amigos, El cuestionamiento de normas sociales, La falta de modelos positivos de conducta. Tipos de riesgos comunes en la adolescencia Los riesgos que los hijos pueden enfrentar dependen en gran medida de la edad y del entorno en el que crecen. Algunos de los más frecuentes incluyen: Consumo de drogas y alcohol, Prácticas sexuales inseguras, Exposición a riesgos en línea (sexting, publicaciones comprometedoras), Participación en actividades ilegales o violentas, como pandillas o riñas. Consecuencias de la toma de riesgos perjudiciales Los efectos de ciertas conductas de riesgo pueden manifestarse a corto y largo plazo: Salud : consumo de alcohol y drogas que afecta el juicio, provoca daños físicos y genera problemas de adicción. Ámbito legal : sanciones por posesión de drogas, participación en delitos o consecuencias legales del sexting, que puede considerarse pornografía infantil. Relaciones y vida social : pérdida de confianza, daños a la reputación por publicaciones en línea, impacto en amistades o en futuras oportunidades laborales. ¿Cómo ayudar a los hijos a evitar riesgos peligrosos? Los padres pueden acompañar y guiar a sus hijos para que tomen decisiones más seguras. Algunas recomendaciones incluyen: Mantener conversaciones tranquilas sobre los riesgos reales, Explicar la importancia de las reglas familiares y su finalidad, Fomentar actividades atractivas y seguras como deportes, arte o música, Hablar abiertamente sobre la presión de grupo y cómo resistirla, Ser un modelo de conducta coherente con los valores que se desean transmitir. El papel de la comunicación y el acompañamiento La adolescencia es una etapa en la que los jóvenes buscan independencia. Esto puede generar ansiedad en los padres, especialmente cuando observan conductas que parecen peligrosas. Lo más importante es mantener una comunicación abierta, basada en la confianza. Los adolescentes necesitan saber que pueden equivocarse y aún así contar con el apoyo de sus padres. Apoyo para las familias La toma de riesgos puede ser motivo de preocupación constante. Es recomendable que los padres también busquen apoyo para manejar sus propias emociones y aprender estrategias de acompañamiento. Además de médicos y psicólogos especializados en adolescentes, existen líneas de orientación familiar y servicios comunitarios que pueden ofrecer acompañamiento en temas de crianza y prevención de conductas de riesgo.

  • ¿Cómo mantener a los adolescentes seguros en las fiestas?

    INFORMACIÓN PARA PADRES - SALUD PEDIÁTRICA Aviso Legal Este contenido tiene fines informativos y no sustituye la consulta con su médico o profesional de salud. No incentivamos por ninguna razón la automedicación. Se ha realizado un esfuerzo para asegurar que la información sea precisa, actualizada y clara. En www.emergencias.org.es  no nos responsabilizamos por errores, omisiones o los resultados de tratamientos descritos. Las publicaciones informativas se actualizan regularmente, por lo que se recomienda asegurarse de tener la versión más reciente. Preocupaciones de los padres Ser padre de un adolescente puede generar ansiedad, sobre todo cuando comienzan a asistir a fiestas, a veces sin supervisión de adultos. Es normal preguntarse cómo equilibrar su necesidad de independencia con la obligación de mantenerlos seguros. Riesgos comunes en las fiestas En contextos sociales, los adolescentes pueden enfrentarse a situaciones de riesgo como: Consumo de alcohol siendo menores de edad, Bebidas adulteradas, Uso de drogas ilícitas, Fumar, Relaciones sexuales sin protección, Conducir bajo los efectos del alcohol, Violencia o comportamientos agresivos, Participación en actividades ilegales. Estos riesgos son reales, pero los padres pueden reducir su impacto con prevención y comunicación. Estrategias para minimizar riesgos Algunas recomendaciones para acompañar a los adolescentes en esta etapa son: Asegurarse de que siempre tengan un teléfono cargado y puedan comunicarse en caso de emergencia Establecer una persona de contacto suplente si usted no está disponible Hablar de manera calmada y sin juicios sobre sus preocupaciones Informarse sobre el lugar de la fiesta, quién organiza y quiénes asistirán Enseñarles cómo actuar en emergencias (incluyendo llamar a servicios de urgencia) Conversar sobre los riesgos del alcohol, drogas y relaciones sexuales sin protección. Hábitos de seguridad en fiestas Puede ayudar a su hijo adolescente a adoptar conductas seguras como: No aceptar bebidas de desconocidos, Evitar quedarse solo con personas que no conoce, Permanecer cerca de amigos de confianza, Tener un plan para regresar a casa de forma segura (transporte público, conductor designado o llamada a los padres). Acompañamiento emocional Hablar sobre estos temas puede resultar incómodo, pero fortalece el vínculo y les da a los adolescentes herramientas para cuidarse. Como madre comentó: “Me pareció un tema delicado, pero hablarlo me ayudó mucho. Hay apoyo disponible y gente con quien hablar.” – Liz, madre de un joven de 18 años. Recordar que no se trata de prohibir, sino de acompañar con confianza y comunicación. Recursos de apoyo Si siente que necesita orientación adicional sobre crianza de adolescentes, puede recurrir a servicios de apoyo familiar o líneas telefónicas de ayuda para padres (Parentline o equivalentes en su país). Estos espacios ofrecen asesoramiento y acompañamiento especializado.

  • El Alcohol y los Adolescentes

    INFORMACIÓN PARA PADRES - SALUD PEDIÁTRICA Aviso Legal Este contenido tiene fines informativos y no sustituye la consulta con su médico o profesional de salud. No incentivamos por ninguna razón la automedicación. Se ha realizado un esfuerzo para asegurar que la información sea precisa, actualizada y clara. En www.emergencias.org.es  no nos responsabilizamos por errores, omisiones o los resultados de tratamientos descritos. Las publicaciones informativas se actualizan regularmente, por lo que se recomienda asegurarse de tener la versión más reciente. Resumen Los padres y cuidadores son los modelos más influyentes en el comportamiento de los adolescentes respecto al alcohol. Aunque es difícil evitar por completo la experimentación, se pueden fomentar hábitos más seguros. La recomendación más segura para los menores de 18 años es no beber. Es fundamental conocer la legislación local sobre el suministro de alcohol a menores. Estadísticas sobre consumo de alcohol en adolescentes Las encuestas muestran que cada vez más jóvenes optan por no beber alcohol . Un alto porcentaje de adolescentes entre 14 y 17 años nunca ha consumido una bebida completa de alcohol. Solo una pequeña proporción de este grupo bebe de manera semanal. La edad promedio del primer consumo ha ido aumentando en los últimos años, lo cual es positivo, pues retrasar el inicio disminuye riesgos a futuro. ¿Cómo pueden los padres influir en el consumo de alcohol? Los padres y cuidadores tienen un papel clave en la prevención. Pueden hacerlo: Dando ejemplo con un consumo moderado o evitando el alcohol, Teniendo días sin alcohol en la rutina, Mostrando formas saludables de manejar el estrés (ejercicio, meditación), Recordando nunca conducir después de beber. Hablar con adolescentes sobre el alcohol La adolescencia es una etapa de exploración. Aunque los jóvenes busquen experimentar, las conversaciones abiertas pueden marcar la diferencia. Recomendaciones: Enseñar sobre los riesgos del consumo excesivo (náuseas, vómitos, pérdida de control, resaca). Explicar cómo el alcohol afecta la capacidad de decidir y aumenta riesgos de accidentes o conductas sexuales sin protección. Conversar sobre estrategias prácticas: qué es una bebida estándar, cómo alternar bebidas con agua, no beber en ayunas y evitar juegos de alcohol. Reforzar la importancia de tener siempre un plan seguro para regresar a casa. Fomentar un consumo más seguro Algunos factores que ayudan a reducir riesgos en adolescentes son: Comunicación abierta y sin juicios, Retrasar lo más posible la edad del primer consumo, Mantener vínculos positivos en la familia, la escuela o actividades extracurriculares, Reforzar la autoestima y los logros, Contar con un adulto de confianza fuera de la familia, Fomentar la pertenencia a grupos y actividades que no giren en torno al alcohol. Riesgos del alcohol en adolescentes El consumo en menores de edad puede ocasionar daños mayores que en adultos, debido a que el cerebro aún está en desarrollo. Daños cerebrales : el alcohol puede afectar el lóbulo frontal y el hipocampo, zonas relacionadas con memoria, motivación y control de impulsos. Lesiones cerebrales relacionadas con el alcohol (LEAC) : consumo prolongado puede alterar memoria, equilibrio y aprendizaje. Consumo excesivo en una sola ocasión : aumenta riesgos de vómitos, caídas, pérdida de conciencia, accidentes e incluso muerte. Alcohol y conductas de riesgo El alcohol incrementa la probabilidad de que los jóvenes se expongan a situaciones peligrosas como: Peleas o violencia, Ahogamiento, Sobredosis al combinar con otras drogas, Autolesiones o intentos de suicidio, Accidentes de tráfico. Alcohol y conducción Los accidentes relacionados con conducir bajo los efectos del alcohol son una de las principales causas de muerte en jóvenes adultos. Conducir o viajar con alguien que ha bebido multiplica el riesgo de accidentes fatales. Alcohol y consentimiento sexual El alcohol reduce la capacidad de dar o recibir consentimiento informado. Cualquier actividad sexual con una persona que está bajo los efectos del alcohol puede constituir una agresión sexual. Es fundamental enseñar a los adolescentes el vínculo entre consumo de alcohol, consentimiento y respeto. Alcohol y combinación con otras drogas El consumo conjunto de alcohol con otras sustancias (cannabis, benzodiacepinas, opiáceos) aumenta significativamente el riesgo de sobredosis, problemas respiratorios y accidentes graves. Celebraciones y consumo excesivo Eventos como fiestas de fin de curso suelen estar asociados a grandes cantidades de alcohol. En estas situaciones, los jóvenes pueden beber de manera peligrosa. Hablar de antemano sobre límites, seguridad y planes de regreso a casa es clave para reducir riesgos.

  • Adolescentes y Alcohol: cómo prevenir el consumo en menores de edad

    INFORMACIÓN PARA PADRES - SALUD PEDIÁTRICA Aviso Legal Este contenido tiene fines informativos y no sustituye la consulta con su médico o profesional de salud. No incentivamos por ninguna razón la automedicación. Se ha realizado un esfuerzo para asegurar que la información sea precisa, actualizada y clara. En www.emergencias.org.es  no nos responsabilizamos por errores, omisiones o los resultados de tratamientos descritos. Las publicaciones informativas se actualizan regularmente, por lo que se recomienda asegurarse de tener la versión más reciente. Puntos clave Para los menores de 18 años, lo más seguro es no consumir alcohol . El alcohol puede causar daños en el desarrollo cerebral y aumentar riesgos de adicción u otros problemas de salud. Los padres pueden prevenir o limitar el consumo actuando como modelos de conducta y manteniendo conversaciones abiertas sobre los riesgos. Lo que necesitas saber sobre adolescentes y alcohol Probar alcohol es común durante la adolescencia, pero esto no significa que sea seguro. Cualquier cantidad de alcohol en menores de edad puede ser dañina. Dar alcohol a los adolescentes no reduce los riesgos; al contrario, aumenta la probabilidad de daños en el presente y en la adultez. Riesgos del alcohol en adolescentes El alcohol puede: Dañar el desarrollo cerebral, Aumentar la probabilidad de adicción, Afectar la memoria, el aprendizaje y la toma de decisiones, Incrementar la exposición a conductas de riesgo y accidentes. Cuanto más temprano se inicia el consumo, mayores son las probabilidades de desarrollar problemas relacionados con el alcohol en la adultez joven. Ser un modelo a seguir Los adolescentes aprenden de lo que observan. La forma en que los adultos consumen alcohol influye directamente en sus hábitos. Algunos ejemplos positivos: No beber o hacerlo solo en ocasiones especiales. Beber con moderación y acompañado de comidas. Evitar frases que normalicen el alcohol como “necesito un trago para relajarme”. Hablar con los adolescentes sobre el alcohol El diálogo es la herramienta más poderosa para prevenir el consumo. Preparación : Infórmese sobre los efectos del alcohol. Reflexione sobre cómo responder preguntas, incluso sobre su propio consumo. Mantenga una relación cercana y de confianza con su hijo. ¿Cómo iniciar la conversación? : Aproveche películas, anuncios o situaciones sociales donde aparezca el alcohol. Haga preguntas abiertas: “¿Qué opinas de lo que dicen tus amigos sobre el alcohol?” “¿Qué piensas de nuestras reglas familiares sobre beber?” Durante la conversación : Comparta los valores familiares y expectativas. Explique cómo afecta el alcohol al cuerpo y la mente. Escuche con apertura y responda con calma. ¿Cómo ayudar a los adolescentes a mantenerse seguros cerca del alcohol? Lo más seguro es evitar que beban. Sin embargo, es posible que se enfrenten a situaciones de presión social. Si sienten presión para beber , enséñeles frases simples como: “No, gracias, mañana tengo entrenamiento.” “Prefiero no beber.” Si ya han probado alcohol , refuerce mensajes de seguridad: Evitar lugares sin supervisión, No beber en exceso ni mezclar con otras drogas, No conducir ni aceptar viajar con alguien que ha bebido, Alternar bebidas con agua y no hacerlo con el estómago vacío, Mantener siempre un amigo sobrio de confianza. Si sospecha que su hijo consume alcohol como forma de manejar problemas emocionales o sociales, es recomendable consultar con un médico, quien puede derivarlo a un especialista en salud mental adolescente. Efectos del alcohol en el cuerpo y la conducta Inicialmente, puede generar euforia y desinhibición. Con mayor consumo aparecen somnolencia, problemas de coordinación, lentitud mental, vómitos y pérdida de control. En exceso, puede provocar desmayos, dificultad para respirar, intoxicación grave o incluso la muerte. Alcohol y toma de decisiones Durante la adolescencia, aprender a tomar decisiones responsables es parte del crecimiento. Sin embargo, el alcohol interfiere con esta capacidad y aumenta el riesgo de: Violencia física o verbal, Relaciones sexuales sin protección o agresiones, Accidentes, caídas o lesiones, Pérdida de conciencia o lagunas de memoria, Conflictos familiares, escolares o legales. Muchos adolescentes no son conscientes de que su organismo es más vulnerable al alcohol que el de los adultos, por lo que sienten sus efectos con menor cantidad. Para más información Guías y recursos sobre prevención de alcohol en la adolescencia. Servicios de salud para orientación familiar. Programas de apoyo psicológico y de adicciones. Líneas telefónicas de ayuda para adolescentes y padres.

  • Adolescentes: presión social, consumo de alcohol y sustancias

    INFORMACIÓN PARA PADRES - SALUD PEDIÁTRICA Aviso Legal Este contenido tiene fines informativos y no sustituye la consulta con su médico o profesional de salud. No incentivamos por ninguna razón la automedicación. Se ha realizado un esfuerzo para asegurar que la información sea precisa, actualizada y clara. En www.emergencias.org.es  no nos responsabilizamos por errores, omisiones o los resultados de tratamientos descritos. Las publicaciones informativas se actualizan regularmente, por lo que se recomienda asegurarse de tener la versión más reciente. Hallazgos clave La más reciente encuesta nacional sobre salud infantil exploró el nivel de preocupación de los padres en torno a la presión social en la adolescencia , así como al consumo de alcohol y otras sustancias . Los resultados principales fueron: La presión de grupo figura entre las preocupaciones más frecuentes de los padres respecto a la salud y bienestar de sus hijos adolescentes: 4 de cada 5 padres (80%)  expresaron inquietud por este tema. Más de la mitad (57%)  de los padres manifestaron preocupación específica sobre la combinación de presión social y consumo de alcohol o drogas en sus hijos. A pesar de ello, 1 de cada 4 padres nunca ha hablado con sus hijos adolescentes  sobre el consumo de alcohol o sustancias. Informe de encuesta Los datos confirman que la adolescencia es una etapa en la que la influencia de los pares tiene gran peso. Esto puede traducirse en conductas de riesgo, especialmente cuando se trata de probar alcohol, tabaco, cigarrillos electrónicos u otras drogas. El hecho de que una proporción significativa de padres no aborde el tema en casa refleja la necesidad de abrir espacios de comunicación que permitan a los adolescentes sentirse acompañados y con herramientas para tomar decisiones seguras. ¿Por qué es importante hablar de presión social y consumo de sustancias? La presión de grupo es un factor decisivo en muchas conductas de riesgo en la adolescencia. Los jóvenes que se sienten apoyados en el hogar y que han conversado con sus padres sobre estos temas suelen estar mejor preparados para resistir situaciones de presión. El silencio o la falta de diálogo deja espacio a que la información provenga solo de los pares o de fuentes poco fiables. Consejos para los padres Inicie la conversación temprano : No espere a que surja un problema. Hablar de forma preventiva ayuda a generar confianza. Mantenga un tono abierto y sin juicios : Escuchar es tan importante como aconsejar. Hable sobre escenarios reales : Pregunte qué haría su hijo si un amigo le ofrece alcohol o drogas, y discutan posibles respuestas. Refuerce la autoestima : Los adolescentes con buena autoimagen son más capaces de decir “no” a la presión de grupo. Dé el ejemplo : Los hábitos familiares influyen de manera directa en las decisiones de los hijos. Para los padres La encuesta revela que los padres reconocen el impacto de la presión social, pero muchos aún no se sienten preparados para conversar con sus hijos sobre alcohol y drogas. Es fundamental generar un entorno donde los adolescentes se sientan escuchados y seguros al compartir sus dudas y experiencias.

  • Juego y adolescentes: preocupación entre los padres

    INFORMACIÓN PARA PADRES - SALUD PEDIÁTRICA Aviso Legal Este contenido tiene fines informativos y no sustituye la consulta con su médico o profesional de salud. No incentivamos por ninguna razón la automedicación. Se ha realizado un esfuerzo para asegurar que la información sea precisa, actualizada y clara. En www.emergencias.org.es  no nos responsabilizamos por errores, omisiones o los resultados de tratamientos descritos. Las publicaciones informativas se actualizan regularmente, por lo que se recomienda asegurarse de tener la versión más reciente. Puntos clave El juego de azar consiste en arriesgar dinero u objetos de valor con la esperanza de obtener un premio basado en un resultado incierto. La probabilidad de ganar es siempre menor que la de perder. La edad mínima legal para participar en apuestas en la mayoría de países es de 18 años. Los adolescentes pueden exponerse al juego sin notarlo, por ejemplo, al comprar fichas o “cajas sorpresa” ( loot boxes ) en videojuegos. Empezar a jugar en la infancia incrementa el riesgo de problemas de ludopatía en la vida adulta. Hablar con los hijos en un ambiente de confianza, sin sermones, es la mejor forma de educarlos sobre los riesgos. Ante sospechas de un problema, es recomendable acudir al médico o a líneas de ayuda en ludopatía. ¿Qué es el juego de azar? El juego de azar implica arriesgar dinero o pertenencias con la intención de obtener un premio cuyo resultado depende de la suerte. Dado que se trata de un juego de probabilidad, la mayoría de las veces las posibilidades de ganar son reducidas. Formas frecuentes de apuestas incluyen: Apuestas deportivas o en carreras, Máquinas tragamonedas, Juegos de cartas con dinero, Loterías y boletos raspables, Rifas. En los últimos años, el juego en línea se ha extendido con rapidez. Además, muchos videojuegos incluyen elementos que simulan apuestas, fenómeno conocido como ludificación  (gamblification). Juego en adolescentes y jóvenes Aunque la edad mínima legal para apostar suele ser de 18 años, numerosos adolescentes ya han tenido contacto con el juego en distintas modalidades. Algunas de las más comunes son: Compras dentro de aplicaciones móviles (microtransacciones), Cajas sorpresa en videojuegos, Rifas escolares o comunitarias, Apuestas deportivas, Juegos de cartas con dinero, Loterías, boletos raspables y juegos de feria, Máquinas recreativas y de gancho. Aunque no todas estas prácticas se consideren apuestas tradicionales, tienen un elemento en común: arriesgar algo frente a un resultado incierto, lo que fomenta conductas similares al juego de azar. Publicidad y normalización del juego Los niños y adolescentes están expuestos a la idea del juego desde temprana edad. Visitan salones recreativos, observan anuncios de apuestas en televisión o redes sociales y, poco a poco, comienzan a ver el juego como una actividad normalizada. En muchos países existen normas sobre la publicidad de apuestas, pero suelen tener excepciones, como en transmisiones deportivas. Esto facilita que los adolescentes vean anuncios de apuestas con frecuencia. Juegos digitales y ludificación Muchos videojuegos incluyen elementos similares al juego, como comprar cajas sorpresa o girar ruletas virtuales para obtener premios aleatorios. ¿Qué es la ludificación? La ludificación se refiere a la incorporación de dinámicas propias del juego de azar en los videojuegos y otras plataformas digitales. Ejemplos comunes: Compra de fichas con dinero real para canjear por artículos virtuales. Cajas sorpresa ( loot boxes ) que contienen recompensas aleatorias. Juegos que simulan la experiencia de apostar, aunque no impliquen dinero real. Al igual que en el juego tradicional, estos mecanismos fomentan la repetición y la inversión continua, lo que puede llevar a los adolescentes a perder el control de sus gastos. Riesgos del juego en la adolescencia El cerebro de los adolescentes aún está en desarrollo y las áreas relacionadas con la toma de decisiones y el autocontrol no maduran completamente hasta los 25 años. Por ello, los jóvenes son más impulsivos y tienen mayor dificultad para detenerse una vez que comienzan a apostar. Además de las pérdidas económicas, el juego puede ocasionar: Sentimientos de culpa o vergüenza, Ansiedad o depresión, Consumo de alcohol y otras sustancias, Bajo rendimiento académico o ausencias escolares, Conflictos familiares y sociales. Señales de alarma en adolescentes No todos los adolescentes que juegan desarrollan una adicción, pero es importante reconocer los signos de alerta: Cambios en los hábitos de gasto o pedir dinero con frecuencia, Descenso en las calificaciones y ausencias escolares, Pérdida de interés en actividades habituales, Tristeza, aislamiento o falta de energía, Problemas de sueño, Interés excesivo por resultados deportivos o uso frecuente de términos propios de apuestas. Si se observan varias de estas señales, lo mejor es acudir a un médico o a servicios de ayuda en ludopatía. ¿Cómo hablar con los hijos sobre el juego? Conversar de manera abierta y sin juicios es la mejor estrategia para prevenir problemas. Sermonear o regañar puede generar rechazo y aumentar las conductas de riesgo. Es recomendable elegir momentos tranquilos, por ejemplo, después de cenar o durante un trayecto en coche. También puede aprovecharse la ocasión cuando un hijo pide dinero para fichas en un videojuego o al aparecer un anuncio de apuestas en la televisión. Preguntar de manera curiosa, por ejemplo: “¿Qué te atrae de comprar fichas en el juego?” “¿Has visto este tipo de anuncios en otros lugares?” Juego y preocupación en los padres Un estudio reciente sobre salud infantil mostró la magnitud de la preocupación de los padres: El 39% está preocupado por el juego en al menos uno de sus hijos adolescentes. El 45% nunca ha hablado con sus hijos sobre este tema. El 25% encuentra difícil iniciar la conversación. El doble de padres (34%) que de madres (18%) reconocen tener dificultades para hablar sobre apuestas con sus hijos. Dos de cada tres padres que temen por los juegos en línea también se preocupan por la exposición de sus hijos al juego de azar. Estos datos reflejan la necesidad de fomentar la comunicación en el hogar y de brindar a las familias herramientas para abordar el tema. Preguntas frecuentes ¿El juego es legal para adolescentes? No. La mayoría de legislaciones permiten apostar solo a mayores de 18 años, tanto en casinos físicos como en plataformas digitales. ¿Comprar lotería o hacer apuestas familiares cuenta como juego? Sí. Aunque pueda parecer inofensivo, estas prácticas son formas de apuestas. Si se involucra a los hijos, es recomendable explicarles los riesgos y la baja probabilidad de ganar. ¿Qué adolescentes tienen mayor riesgo de desarrollar problemas de juego? Los varones, quienes tienen problemas de salud mental, los expuestos con frecuencia a publicidad de apuestas, los que tienen amigos o familiares jugadores y aquellos que realizan otras conductas de riesgo como consumo de drogas. ¿Por qué juega mi hijo? Algunos adolescentes lo ven como diversión, otros buscan ganar dinero fácil y otros lo usan como vía de escape ante emociones difíciles. ¿Cómo sé si necesita ayuda? Si se detectan señales de alarma, es recomendable consultar al médico. Este puede derivar a especialistas en psicología o a programas de apoyo. Para más información Consulte con el médico de su hijo (puede derivar a psicología u otros servicios). Redes y servicios de apoyo en ludopatía para jóvenes y familias. Organizaciones especializadas en prevención de adicciones.

  • Déficit de G6PD

    INFORMACIÓN PARA PADRES - SALUD PEDIÁTRICA Aviso Legal Este contenido tiene fines informativos y no sustituye la consulta con su médico o profesional de salud. No incentivamos por ninguna razón la automedicación. Se ha realizado un esfuerzo para asegurar que la información sea precisa, actualizada y clara. En www.emergencias.org.es  no nos responsabilizamos por errores, omisiones o los resultados de tratamientos descritos. Las publicaciones informativas se actualizan regularmente, por lo que se recomienda asegurarse de tener la versión más reciente. El déficit de glucosa-6-fosfato deshidrogenasa (G6PD) es una condición genética en la que el cuerpo no produce suficiente cantidad de una enzima esencial para proteger los glóbulos rojos. Esta enzima ayuda a que los glóbulos rojos resistan ciertos factores que pueden dañarlos. Cuando una persona con déficit de G6PD se expone a ciertos desencadenantes (como infecciones virales, medicamentos o alimentos específicos), sus glóbulos rojos pueden destruirse de forma acelerada, un proceso conocido como hemólisis. Esta destrucción puede provocar anemia, generando síntomas como palidez o fatiga intensa. Además, los productos de desecho de los glóbulos rojos pueden acumularse, causando ictericia (coloración amarilla en la piel o los ojos) en algunos niños. Este trastorno es más frecuente en varones y generalmente se hereda de la madre, quien muchas veces no presenta síntomas. No es contagioso y no puede transmitirse de una persona a otra. Aunque no existe una cura, el déficit de G6PD se puede controlar durante toda la vida evitando los factores que desencadenan los síntomas. La mayoría de las personas con esta condición pueden llevar una vida completamente normal. Signos y síntomas del déficit de G6PD Los síntomas sólo se presentan cuando los glóbulos rojos se están destruyendo en exceso. En ese caso, su hijo podría presentar: Piel pálida (palidez) Cansancio persistente o intenso Orina de color oscuro Ictericia (color amarillo en la piel o en los ojos) Es común que los recién nacidos presenten ictericia en su primera semana de vida, pero en los bebés con déficit de G6PD, esta puede durar más tiempo de lo habitual. ¿Cuándo consultar al médico? Si un recién nacido presenta ictericia persistente, puede ser necesario realizar un análisis de sangre para detectar déficit de G6PD. Si su hijo muestra signos compatibles con esta condición, debe llevarlo al médico para que se realicen los estudios necesarios. Una vez que el diagnóstico de déficit de G6PD está confirmado, se recomienda acudir al médico si aparecen los siguientes síntomas: Ictericia (piel u ojos amarillos) Orina oscura Anemia (palidez y fatiga) Cuidados en el hogar Es importante que todas las personas que cuidan al niño (personal escolar, jardín, niñeras, profesionales de salud) estén informadas de que tiene déficit de G6PD. Puede proporcionarles una copia de este documento informativo. Siempre consulte con su médico o farmacéutico antes de administrar cualquier medicamento a su hijo. Prevención: Evitar desencadenantes Para prevenir los síntomas, es crucial evitar los desencadenantes conocidos. A continuación, se detallan los medicamentos y sustancias que deben evitarse: Antibióticos Sulfonamidas (consultar siempre con el médico) Co-trimoxazol (Bactrim, Septrin) Dapsona Cloranfenicol Nitrofurantoína Ácido nalidíxico Antipalúdicos (antimaláricos) Cloroquina Hidroxicloroquina Primaquina Quinina Mepacrina Sustancias químicas Bolas de naftalina (naftaleno) Azul de metileno Alimentos Habas (también conocidas como frijoles o judías grandes) Otros medicamentos Sulfasalazina Metildopa Dosis altas de vitamina C Hidralazina Procainamida Quinidina Algunos fármacos oncológicos Algunos niños con déficit de G6PD no deben tomar aspirina. Consulte siempre con su médico antes de administrarla. Además, revise cuidadosamente las etiquetas de los medicamentos de venta libre y tenga precaución con productos naturales, herbolarios o terapias alternativas. Puntos clave a recordar El déficit de G6PD es una condición hereditaria que no se transmite por contacto. Los niños con esta deficiencia pueden llevar una vida normal si evitan ciertos medicamentos y alimentos. Algunos niños pueden desarrollar anemia o ictericia tras consumir alimentos o medicamentos prohibidos, o después de una infección. Preguntas frecuentes ¿Cómo adquirió mi hijo el déficit de G6PD? El déficit de G6PD es hereditario, es decir, se transmite de generación en generación. No es una enfermedad contagiosa. Es más frecuente en personas de origen africano, asiático o mediterráneo. Se estima que más de 400 millones de personas en el mundo tienen esta condición. ¿Puedo darle hierro a mi hijo para prevenir la anemia? Nunca administre medicamentos (ni siquiera suplementos naturales o vitaminas) a un niño con déficit de G6PD sin consultar previamente con su médico. Aunque el hierro puede ser seguro, sólo debe utilizarse si la anemia ha sido confirmada como causada por deficiencia de hierro. ¿Puedo darle paracetamol o ibuprofeno? Sí. Tanto el paracetamol como los antiinflamatorios no esteroides (AINEs) como el ibuprofeno son seguros para niños con déficit de G6PD. ¿Qué es el favismo? El favismo es una reacción severa a las habas en personas con déficit de G6PD. Puede provocar una hemólisis aguda, en la que los glóbulos rojos se destruyen rápidamente, superando la capacidad del cuerpo para reemplazarlos. Esta reacción puede poner en peligro la vida. Algunas personas incluso reaccionan al polen de la planta de haba. Todas las personas con favismo tienen déficit de G6PD, pero no todas las personas con G6PD reaccionan fuertemente ante las habas.

  • Seguridad: Prevención del Vuelco de Muebles

    INFORMACIÓN PARA PADRES - SALUD PEDIÁTRICA Aviso Legal Este contenido tiene fines informativos y no sustituye la consulta con su médico o profesional de salud. No incentivamos por ninguna razón la automedicación. Se ha realizado un esfuerzo para asegurar que la información sea precisa, actualizada y clara. En www.emergencias.org.es  no nos responsabilizamos por errores, omisiones o los resultados de tratamientos descritos. Las publicaciones informativas se actualizan regularmente, por lo que se recomienda asegurarse de tener la versión más reciente. Los niños son curiosos por naturaleza y disfrutan trepar para alcanzar juguetes u objetos fuera de su alcance. Sin embargo, muebles, electrodomésticos y televisores de pie  pueden volcarse con facilidad, causando lesiones graves o incluso la muerte. Cada año, múltiples niños sufren accidentes por este motivo, la mayoría menores de 10 años , y más de la mitad de los casos corresponden a niños menores de 4 años . Principales causas de lesión Los muebles inestables y sin anclaje, como libreros, cómodas, armarios, alacenas y espejos de pie, son los más peligrosos. Las lesiones más frecuentes incluyen: Asfixia por el peso del mueble (causa más común de muerte). Fracturas, luxaciones o huesos rotos. Cortes o heridas abiertas. Lesiones torácicas por aplastamiento. Daño interno o amputaciones. Traumatismo craneal. ¿Cómo mejorar la seguridad en casa? Con medidas simples y de bajo costo, la mayoría de los accidentes por vuelco pueden prevenirse: Anclar muebles y televisores  a la pared o al piso con soportes adecuados (brackets, correas, escuadras). Seguir las instrucciones de instalación que vienen con los muebles. Instalar seguros para niños en cajones  y abrir solo uno a la vez. Colocar objetos pesados en los estantes inferiores  de libreros o armarios. No poner televisores ni objetos pesados sobre muebles que no fueron diseñados para ello. No dejar objetos atractivos (juguetes, dulces, controles) en la parte superior de los muebles. Evitar ubicar muebles inestables en dormitorios o áreas de juego infantil. Recomendar a familiares (como abuelos) que también ancoren los muebles en sus casas  si los niños los visitan con frecuencia. Instalación de dispositivos de anclaje Elegir anclajes adecuados según el peso y tamaño del mueble . Usar los tornillos apropiados para el tipo de pared (madera, tablaroca o mampostería). Consultar en la ferretería local o con un profesional (carpintero, técnico) si no está seguro del tipo de anclaje necesario. Consideraciones en viviendas de alquiler Pedir autorización al propietario o administrador antes de perforar paredes o suelos. Proponer reparar los daños (como orificios) al final del contrato. Solicitar la autorización por escrito para dejar constancia del acuerdo. Consejos al comprar muebles nuevos Preferir muebles bajos, con base amplia y estable  directamente sobre el suelo. Revisar que incluyan información de seguridad y equipo de anclaje. Probar en la tienda: abrir un cajón y aplicar presión ligera para comprobar estabilidad. Puntos clave a recordar Siempre anclar muebles y televisores  a la pared o al suelo. Evitar que los niños trepen  sobre el mobiliario. Colocar objetos pesados en estantes bajos y usar seguros en cajones. Para más Información Seguridad en el Hogar Muebles y Televisores que se Caen: Fíjelos y Proteja la Vida de un Niño

  • Muebles y Televisores que se Caen: Fíjelos y Proteja la Vida de un Niño

    INFORMACIÓN PARA PADRES - SALUD PEDIÁTRICA Aviso Legal Este contenido tiene fines informativos y no sustituye la consulta con su médico o profesional de salud. No incentivamos por ninguna razón la automedicación. Se ha realizado un esfuerzo para asegurar que la información sea precisa, actualizada y clara. En www.emergencias.org.es  no nos responsabilizamos por errores, omisiones o los resultados de tratamientos descritos. Las publicaciones informativas se actualizan regularmente, por lo que se recomienda asegurarse de tener la versión más reciente. Cada año, cientos de niños sufren lesiones porque un mueble o televisor cae sobre ellos, y lamentablemente, entre uno y dos niños mueren anualmente  por este tipo de accidentes. Estas tragedias ocurren en segundos y suelen deberse a impactos contundentes o asfixia  por el peso del objeto. Los muebles independientes como armarios, cómodas, estantes o espejos suelen ser inestables , especialmente si un niño intenta escalar sobre ellos. ¿Cómo prevenir accidentes? La buena noticia es que estas lesiones graves pueden prevenirse de manera sencilla y económica . Solo se necesita instalar dispositivos de anclaje que aseguren los muebles y televisores a una pared u otra estructura firme. Muchos televisores grandes incluyen puntos de anclaje , y los muebles altos suelen traer kits de fijación y advertencias de seguridad. Si el producto incluye anclajes, utilícelos y siga las instrucciones de instalación . En caso de no tenerlos, puede adquirir correas, soportes y escuadras en ferreterías. Consejos de seguridad en el hogar Asegure todos los muebles y televisores con anclajes, soportes o tornillos a la pared o al suelo. Instale seguros en cajones  para evitar que los niños los abran y los usen como escalones. Coloque los objetos pesados en los estantes inferiores . Evite poner juguetes, dulces u objetos atractivos encima de los muebles. No ubique muebles inestables en habitaciones o áreas de juego infantil. Enseñe a los niños a no trepar sobre los muebles . Consejos al comprar muebles Elija muebles que incluyan anclajes de seguridad  o solicítelos en la tienda. Prefiera muebles bajos y con bases anchas y firmes . Informe al personal de ventas si tiene niños pequeños para recibir recomendaciones de opciones más seguras. Pregunte si la tienda sigue la Guía de Buenas Prácticas para la Prevención de Vuelcos de Muebles y Televisores . Iniciativas de seguridad y buenas prácticas La Asociación Nacional de Minoristas  en colaboración con la Comisión Australiana de Competencia y Consumo (ACCC)  y asociaciones del sector del mueble y la electrónica, desarrolló una Guía de Buenas Prácticas  que recomienda a fabricantes y comercios: Contar con políticas de empresa para reducir riesgos de vuelco. Incluir dispositivos de anclaje adecuados en todos los muebles y televisores. Informar a los consumidores sobre los riesgos y su prevención mediante etiquetas, manuales e instrucciones. Capacitar al personal en seguridad del consumidor. Colocar advertencias visibles en tiendas para recomendar el uso de anclajes. Para más Información Seguridad en el Hogar

  • Cirugía de Pie en Niños

    INFORMACIÓN PARA PADRES - SALUD PEDIÁTRICA Aviso Legal Este contenido tiene fines informativos y no sustituye la consulta con su médico o profesional de salud. No incentivamos por ninguna razón la automedicación. Se ha realizado un esfuerzo para asegurar que la información sea precisa, actualizada y clara. En www.emergencias.org.es  no nos responsabilizamos por errores, omisiones o los resultados de tratamientos descritos. Las publicaciones informativas se actualizan regularmente, por lo que se recomienda asegurarse de tener la versión más reciente. ¿Por qué se realiza cirugía de pie en niños? Existen distintas razones por las que un niño puede necesitar cirugía de pie, generalmente para corregir deformidades o mejorar la función . La hospitalización es necesaria y el tiempo de ingreso dependerá del tipo de procedimiento realizado. Tipos de cirugías más comunes Liberación posteromedial (LPM) Se utiliza para corregir el pie equino varo congénito (talipes) , una deformidad presente al nacer que puede afectar uno o ambos pies. La cirugía libera ligamentos y tendones que mantienen el pie en mala posición. A menudo se coloca un pin para sostener la corrección y se aplica un yeso. Triple artrodesis o fusión subtalar Triple artrodesis:  estabiliza tres articulaciones del tobillo. Fusión subtalar:  estabiliza una articulación del pie. Estas técnicas suelen indicarse en niños con deformidades residuales o secuelas de pie equino varo. Se realiza una fusión con tornillos metálicos y un injerto óseo, seguido de un yeso bajo la rodilla. Coalición tarsal Ocurre cuando las articulaciones del pie no se forman adecuadamente, produciendo un pie plano rígido y doloroso. La cirugía consiste en extirpar el hueso afectado , colocando posteriormente un yeso bajo la rodilla. Transferencia o alargamiento de tendón Indicado en deformidades del pie por alteraciones en los tejidos blandos, sin afectación ósea. Es frecuente en niños con parálisis cerebral o espina bífida . Tras la cirugía, se coloca un yeso o férula de marcha para mantener la corrección. ¿Qué esperar durante la hospitalización? Observación cercana del pie  para controlar la inflamación. Elevación de la extremidad  para reducir hinchazón y dolor. Analgésicos intravenosos (IV) , si es necesario. Antibióticos , en caso de uso de pines o tornillos metálicos. Cuidado del yeso. Fisioterapia , ya que puede requerirse el uso de muletas o silla de ruedas. El niño será dado de alta cuando: Esté cómodo y con buen control del dolor. La inflamación sea mínima. Pueda movilizarse de forma segura. Cuidados en casa Mantener el pie elevado sobre almohadas al descansar. Proteger la extremidad y evitar actividades físicas hasta que el médico lo autorice. Seguir indicaciones específicas sobre analgesia en casa  durante los primeros días. Vigilar el yeso y el pie según las recomendaciones médicas (ver cuidados del yeso). Seguimiento La primera cita de control se agenda entre 2 y 6 semanas después de la cirugía , dependiendo del procedimiento. Puede requerirse revisión de la herida, cambio de yeso o radiografías para evaluar la posición y la consolidación ósea. Es esencial acudir a todas las revisiones médicas. Puntos clave para recordar Cada niño se recupera a un ritmo distinto, según la cirugía realizada. Es normal que persista cierta hinchazón al alta , pero la elevación del pie ayuda a mejorarla. El seguimiento médico y los estudios de control (como radiografías) son fundamentales para comprobar la correcta evolución.

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