Juego y Adolescentes: riesgos y señales de advertencia
- Dr. Fernando Hidalgo

- 12 sept 2025
- 2 Min. de lectura
INFORMACIÓN PARA PADRES - SALUD PEDIÁTRICA
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¿Por qué los adolescentes son vulnerables al juego?
Algunos jóvenes comienzan a apostar por diversión o curiosidad, pero en poco tiempo pueden perder el control. La facilidad de acceso al juego en línea, la normalización en los medios y la influencia de amigos y familiares aumentan el riesgo.
Factores que influyen en la vulnerabilidad:
Tendencia a realizar apuestas arriesgadas,
Acceso sencillo a plataformas digitales de apuestas,
Exposición constante a publicidad de juego,
Influencia de familiares y amigos que también apuestan,
Predisposición a conductas impulsivas.
¿Qué tan común es el juego en adolescentes?
Aunque en muchos países es ilegal que los menores de 18 años participen en apuestas, los estudios muestran que una proporción significativa de adolescentes ha tenido contacto con estas actividades.
Una gran parte ha participado en apuestas privadas con amigos.
Actividades comunes incluyen rifas, loterías, bingo, boletos raspables y juegos en línea con componentes de azar.
Una minoría apuesta con frecuencia, pero se estima que entre el 3 y el 4% desarrolla problemas de juego, lo que equivale aproximadamente a un adolescente en cada aula escolar.
¿Qué jóvenes están en mayor riesgo?
El riesgo de desarrollar problemas con el juego aumenta en adolescentes que:
Son varones,
Comienzan a apostar a edades tempranas,
Tienen familiares o amigos que también juegan,
Presentan ansiedad, depresión o dificultades de atención,
Consumen alcohol u otras sustancias,
Están expuestos a grandes volúmenes de publicidad de apuestas,
Enfrentan conflictos familiares o bajo rendimiento escolar.
Señales de advertencia de problemas con el juego
Algunas señales que pueden indicar un problema incluyen:
Pensar con frecuencia en apostar o planificar cómo hacerlo,
Necesidad de apostar cada vez con más dinero para sentir emoción,
Gastar más de lo planeado en apuestas,
Sentirse mal o frustrado al intentar dejar de jugar,
Usar el juego como escape de problemas o emociones negativas,
Intentar recuperar dinero perdido con más apuestas,
Mentir a la familia o amigos sobre el juego,
Discusiones familiares o abandono de actividades importantes,
Ausencias escolares o bajo rendimiento académico.
Una señal aislada puede no ser preocupante, pero la presencia de varias aumenta el riesgo de un problema de juego.
¿Qué hacer si mi hijo tiene un problema con el juego?
Reconocer que existe un problema puede ser doloroso, pero es el primer paso para buscar ayuda. Algunas recomendaciones:
Hablar con calma y sin juicios, fomentando la confianza,
Acudir al médico de familia o pediatra para orientación,
Buscar apoyo en servicios de consejería psicológica o programas especializados en ludopatía juvenil,
Reforzar actividades alternativas como deportes, arte o voluntariado.
Apoyo y recursos
Si sospecha que su hijo o hija tiene problemas con el juego:
Consulte con un médico o psicólogo especializado en adolescentes,
Busque programas de prevención y tratamiento de ludopatía,
Fomente espacios de diálogo en familia,
Fecurra a líneas de ayuda en adicciones o ludopatía disponibles en su país.

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