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  • Lesiones oculares por contusión – Lesiones Contusas

    MANUAL DE EMERGENCIAS 2025 Las lesiones oculares por contusión, también conocidas como lesiones contusas, son un tipo de traumatismo ocular cerrado causado por el impacto de un objeto romo sobre el ojo[1]. Estos traumatismos pueden provocar daños en diversas estructuras oculares, desde leves hasta graves, y requieren una evaluación y manejo adecuado para prevenir complicaciones a largo plazo. Síntomas Los pacientes con lesiones oculares contusas pueden presentar una variedad de síntomas, que incluyen: Dolor ocular, que puede ser intenso y empeorar con el movimiento del ojo[8] Visión borrosa o disminución de la agudeza visual[1][8] Sensación de cuerpo extraño Fotofobia Lagrimeo excesivo[8] Diplopía (visión doble)[1] En casos más graves, los pacientes pueden experimentar pérdida parcial o total de la visión, lo cual es un signo de alarma que requiere atención médica inmediata[8]. Signos La exploración física puede revelar diversos signos clínicos, dependiendo de la gravedad de la lesión: Edema y equimosis periorbitaria (“ojo morado”)[1] Hemorragia subconjuntival[4] Hifema (sangre en la cámara anterior del ojo)[4][6] Alteraciones en el tamaño o forma de la pupila[8] Hipema (acumulación de sangre en la cámara anterior)[6] Alteraciones en la motilidad ocular[1] Proptosis o enoftalmos[1] Exploración La evaluación de un paciente con sospecha de lesión ocular contusa debe incluir: Historia clínica detallada, incluyendo el mecanismo del trauma[8] Evaluación de la agudeza visual en cada ojo por separado[9] Examen externo del ojo y estructuras perioculares[8] Evaluación de la motilidad ocular y presencia de diplopía[9] Examen con lámpara de hendidura del segmento anterior[8] Oftalmoscopia indirecta para evaluar el fondo de ojo, si los medios lo permiten[9] Es crucial evitar ejercer presión sobre el globo ocular durante la exploración para prevenir la expulsión de contenido intraocular en caso de ruptura no detectada[9]. Pruebas diagnóstica s Dependiendo de los hallazgos clínicos, se pueden realizar las siguientes pruebas: Tonometría para medir la presión intraocular[8] Tomografía computarizada (TC) de órbitas para evaluar fracturas orbitarias y descartar cuerpos extraños intraoculares[1][6] Ecografía ocular, especialmente útil cuando los medios oculares están opacos[6] Angiografía con fluoresceína para evaluar la integridad de la vasculatura retiniana en casos seleccionados[2] Manejo de emergencias El manejo inicial de las lesiones oculares contusas en el servicio de emergencias debe incluir: Evaluación rápida de la agudeza visual y la integridad estructural del ojo[9] Protección del ojo afectado con un parche rígido para prevenir manipulación inadvertida[1] Analgesia adecuada[1] Elevación de la cabecera de la cama a 30-45 grados en casos de hifema[6] Administración de antibióticos tópicos y ciclopléjicos según indicación[4] En casos de hipertensión ocular, considere el uso de medicamentos para reducir la presión intraocular, como inhibidores de la anhidrasa carbónica o β-bloqueadores tópicos[4] Consulta urgente con oftalmología para evaluación detallada y manejo especializado[8] Es fundamental recordar que algunas complicaciones, como el desprendimiento de retina, pueden presentarse de forma tardía, por lo que se debe instruir al paciente sobre los signos de alarma y la importancia del seguimiento[2]. El manejo adecuado de las lesiones oculares contusas requiere un enfoque multidisciplinario y una evaluación cuidadosa para prevenir complicaciones a largo plazo y preservar la función visual. La creación de registros nacionales de trauma ocular podría proporcionar datos valiosos para mejorar las estrategias de prevención y tratamiento de estas lesiones[10]. Citas [1] https://www.msdmanuals.com/es/hogar/breve-información-lesiones-y-envenenamiento/lesiones-oculares/contusiones-oculares [2] https://www.msdmanuals.com/es/professional/lesiones-y-envenenamientos/traumatismos-oculares/contusiones-y-laceraciones-oculares [3] http://scielo.sld.cu/scielo.php?pid=S0864-21762007000200014&script=sci_arttext [4] https://scielo.isciii.es/scielo.php?pid=S0376-78922007000400005&script=sci_arttext [5] https://www.clinicabaviera.com/blog/bye-bye-gafas/golpe-en-el-ojo-peligros/ [6] https://icrcat.com/enfermedades-oculares/traumatismos-oculares/ [7] https://www.scielo.sa.cr/pdf/mlcr/v33n2/2215-5287-mlcr-33-02-86.pdf [8] https://centrooftalmologicoperera.com/saber-si-golpe-ojo-es-grave/ [9] https://www.maxilofacialchile.cl/es/socios/descargas/trauma-ocular-grave.pdf [10] http://scielo.sld.cu/scielo.php?pid=S0864-21762012000400007&script=sci_arttext

  • Otros problemas de las lentes de contacto

    MANUAL DE EMERGENCIAS 2025 El uso de lentes de contacto puede asociarse a diversas complicaciones más allá de las infecciones conocidas. Este artículo explora otros problemas relacionados con el uso de lentes de contacto, abordando sus síntomas, signos clínicos, exploración, pruebas diagnósticas y manejo en emergencias. Síntomas Los usuarios de lentes de contacto pueden experimentar una variedad de síntomas indicativos de problemas: Sensación de cuerpo extraño o “basura” en el ojo[9] Visión borrosa repentina[7] Dolor ocular[1][2] Enrojecimiento persistente[1][2] Lagrimeo excesivo[9] Fotofobia o sensibilidad a la luz[1][2] Secuencia ocular[7] Signos La exploración oftalmológica puede revelar varios signos clínicos asociados a complicaciones por lentes de contacto: Hiperemia conjuntival[11] Infiltrados corneales[5] Neovascularización corneal[6] Edema corneal[5] Úlceras corneales[1][9] Conjuntivitis papilar gigante[5] Ptosis palpebral[6] Exploración La evaluación de un paciente con problemas relacionados con lentes de contacto debe incluir: Examen con lámpara de hendidura[8] Tinción con fluoresceína para detectar defectos epiteliales[8] Eversión del párpado superior para evaluar la presencia de papilas[5] Medición de la agudeza visual[1] Evaluación de la película lagrimal[7] Pruebas diagnósticas Para un diagnóstico preciso, pueden ser necesarias las siguientes pruebas: Cultivos corneales y de la lente de contacto en casos de sospecha de infección[5] Topografía corneal para evaluar cambios en la curvatura corneal[6] Test de Schirmer para evaluar la producción lagrimal en casos de ojo seco[7] Microscopía confocal para evaluar la estructura corneal en detalle[5] Manejo de emergencias En situaciones de emergencia, el manejo inicial de problemas relacionados con lentes de contacto debe incluir: Retirada inmediata de las lentes de contacto[1][2] Evaluación rápida de la agudeza visual y examen con lámpara de hendidura[8] En caso de sospecha de infección, toma de muestras para cultivo antes de iniciar el tratamiento antibiótico[5] Inicio de tratamiento antibiótico tópico de amplio espectro en casos de queratitis infecciosa[1] Uso de ciclopléjicos para aliviar el dolor en casos de inflamación severa[3] Derivación urgente a un oftalmólogo en casos de úlcera corneal o sospecha de queratitis por Acanthamoeba[1] Es fundamental que los profesionales de la salud se familiaricen con estas complicaciones para proporcionar un manejo adecuado y prevenir secuelas visuales graves. La educación del paciente sobre el uso correcto y la higiene de las lentes de contacto sigue siendo la mejor estrategia preventiva[4][10]. Citas [1] https://www.centralocular.com/peligros-del-uso-inadecuado-de-las-lentes-de-contacto-irritacion-ocular-infecciones-viricas-y-bacterianas-y-heridas-en-la-cornea/ [2] https://www.aao.org/salud-ocular/enfermedades/infecciones-relacionadas-con-lentes-de-contacto-2 [3] https://www.msdmanuals.com/es-ec/professional/trastornos-oftálmicos/defectos-de-la-refracción/lentes-de-contacto [4] https://www.intramed.net/content/95227 [5] https://www.elsevier.es/es-revista-medicina-familia-semergen-40-articulo-complicaciones-asociadas-al-uso-lentes-S1138359319303612 [6] http://scielo.sld.cu/scielo.php?pid=S0864-21762003000200010&script=sci_arttext [7] https://www.lentesdecontacto365.es/blog/problemas-uso-lentillas [8] https://clinicanortvision.com/complicaciones-de-lentes-de-contacto/ [9] https://www.bogotalaser.com/nota/consecuencias-de-usar-lentes-de-contacto/ [10] https://www.scielo.org.mx/scielo.php?pid=S2604-12272021000500188&script=sci_arttext [11] https://upcommons.upc.edu/bitstream/handle/2117/382037/TFM NIKHIL.pdf;jsessionid=78BC2B7B0D958B3A2898D5CF866186A3?sequence=1 [12] https://queratocono.com.co/tratamiento-para-queratocono/complicaciones-con-el-uso-de-lentes-de-contacto

  • Queratitis por Acanthamoeba

    MANUAL DE EMERGENCIAS 2025 La queratitis por Acanthamoeba es una infección corneal rara pero potencialmente devastadora, causada por el parásito Acanthamoeba. Esta condición afecta principalmente a usuarios de lentes de contacto y puede llevar a una pérdida permanente de la visión si no se trata adecuadamente[1][3]. Síntomas Los pacientes con queratitis por Acanthamoeba suelen presentar: Dolor ocular intenso, a menudo desproporcionado a los hallazgos clínicos[1][3] Sensación de cuerpo extraño en el ojo[3][9] Fotofobia (sensibilidad a la luz)[1][3][9] Visión borrosa[3][9] Lagrimeo excesivo[1][9] Enrojecimiento ocular[3][9] Es importante destacar que los síntomas pueden fluctuar en intensidad y persistir durante semanas o meses[1][9]. Signos Clínicos La queratitis por Acanthamoeba puede manifestarse con diversos signos clínicos, que varían según la etapa de la infección: Etapas tempranas: Epitelio corneal de aspecto grisáceo y sucio[1][8] Pseudodendritas epiteliales[1][8] Queratoneuritis radial[1][4] Infiltrados estromales multifocales[1][8] Etapas avanzadas: Infiltrado en anillo característico[1][4] Adelgazamiento estromal[1] Escleritis[1][8] Uveítis anterior con hipopión[1] Sinequias anteriores periféricas[1][8] Atrofia del iris[1][8] Glaucoma secundario[1][8] Catarata madura[8] Coriorretinitis[8] Exploración La exploración oftalmológica debe incluir: Examen con lámpara de hendidura para evaluar detalladamente la córnea[4] Medición de la agudeza visual[3] Evaluación de la sensibilidad corneal[1] Examen del fondo de ojo para descartar complicaciones posteriores[8] Pruebas Diagnósticas El diagnóstico de la queratitis por Acanthamoeba puede ser desafiante y requiere una combinación de técnicas: Raspado corneal para cultivo en agar no nutritivo con superposición de E. coli[1][4] Tinción de muestras corneales con Giemsa o calcoflúor blanco[4] Microscopía confocal in vivo para visualizar quistes y trofozoítos[2][4][8] Reacción en cadena de la polimerasa (PCR) para detectar ADN de Acanthamoeba[2][4] Biopsia corneal en casos de sospecha alta con resultados negativos iniciales[4] Manejo de emergencias El manejo inicial en el servicio de emergencias es crucial y debe incluir: Suspensión inmediata del uso de lentes de contacto[3] Toma de muestras corneales para cultivo y tinción antes de iniciar el tratamiento[4][7] Inicio de terapia tópica dual con clorhexidina 0.02% y propamidina 0.1% cada hora durante las primeras 48-72 horas[7] Control del dolor con ciclopléjicos tópicos y antiinflamatorios no esteroides orales[4] Evitar el uso de corticosteroides tópicos, ya que pueden empeorar la infección[4] Derivación urgente a un oftalmólogo especialista en córnea para seguimiento y manejo a largo plazo[3][7] La queratitis por Acanthamoeba representa un desafío diagnóstico y terapéutico significativo. El reconocimiento temprano de los signos y síntomas, junto con un diagnóstico preciso y un tratamiento agresivo, son fundamentales para mejorar el pronóstico visual de los pacientes afectados por esta grave infección corneal. Cita [1] https://eyewiki.org/Acanthamoeba_Keratitis [2] https://www.mdpi.com/2075-4418/13/16/2655 [3] https://www.guidedogs.org.uk/getting-support/information-and-advice/eye-conditions/acanthamoeba-keratitis/ [4] https://www.cdc.gov/acanthamoeba/hcp/clinical-overview-acanthamoeba-keratitis/index.html [5] https://www.mdpi.com/2076-2607/12/4/758 [6] https://www.specsavers.co.uk/eye-health/acanthamoeba-keratitis [7] https://www.aao.org/education/current-insight/acanthamoeba-keratitis-treatment [8] https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC6407156/ [9] https://www.cdc.gov/acanthamoeba/about/about-acanthamoeba-keratitis.html [10] https://www.barraquer.com/en/pathology/acanthamoeba-keratitis

  • Lente de contacto perdida

    MANUAL DE EMERGENCIAS 2025 La pérdida aparente de una lente de contacto en el ojo es una preocupación común entre los usuarios de lentes de contacto. Aunque es imposible que una lente se pierda detrás del ojo debido a la anatomía ocular, puede desplazarse y causar molestias significativas[1][2]. Este artículo examina los aspectos clínicos y el manejo de emergencia de este fenómeno. Síntomas Los pacientes que experimentan una lente de contacto aparentemente perdida pueden presentar: Sensación de cuerpo extraño o “arenilla” en el ojo[1][4] Incomodidad ocular persistente[4] Lagrimeo excesivo[4] Visión borrosa o distorsionada[4] Sensibilidad a la luz (fotofobia)[3] Irritación, escozor o picor ocular[4] Es importante notar que estos síntomas pueden variar en intensidad y no todos los pacientes experimentarán todos los síntomas simultáneamente. Signos Durante la evaluación clínica, el profesional de la salud visual puede observar: Enrojecimiento ocular[3][4] Secreción ocular inusual[3][4] Edema palpebral Hiperemia conjuntival Movimientos oculares anormales debido a la incomodidad En casos más severos, pueden presentar signos de abrasión corneal o infección temprana[3]. Exploración La exploración de un paciente con sospecha de lente de contacto perdida debe incluir: Examen con lámpara de hendidura para visualizar la superficie ocular y los fondos de saco conjuntivales[2]. Eversión del párpado superior para examinar el fórnix superior[1][2]. Evaluación de la movilidad ocular y palpebral. Tinción con fluoresceína para detectar posibles abrasiones corneales. Pruebas diagnósticas Aunque el diagnóstico se basa principalmente en la exploración clínica, pueden realizarse pruebas adicionales: Topografía corneal para evaluar irregularidades en la superficie corneal. Tomografía de coherencia óptica (OCT) del segmento anterior para descartar lesiones corneales profundas. Cultivos conjuntivales si se sospecha de infección. Manejo de emergencias El manejo de emergencia de una lente de contacto perdida incluye los siguientes pasos: Calmar al paciente y explicarle que es imposible que la lente se pierda detrás del ojo[1][2]. Instruir al paciente para que se lave las manos minuciosamente[5][6]. Aplique gotas lubricantes o solución salina estéril para facilitar el movimiento de la lente[5][6]. Guiar al paciente para que parpadee y mueva los ojos en todas las direcciones[5]. Si la lente es visible, intente retirarla suavemente con un dedo limpio y húmedo[5]. En caso de no poder localizar o retirar la lente, consulte inmediatamente a un oftalmólogo[5][6]. Es crucial enfatizar que no se debe intentar forzar la extracción de la lente, ya que esto podría causar lesiones oculares graves[5]. Además, se debe advertir al paciente que no se coloque otra lente mientras busca la perdida[6]. La pérdida de una lente de contacto en el ojo es una preocupación común, con el manejo adecuado y la intervención profesional oportuna, la mayoría de los casos se resuelven sin complicaciones. Es fundamental educar a los usuarios de lentes de contacto sobre las prácticas de higiene y manejo adecuados para prevenir estas situaciones y mantener la salud ocular. Citas [1] https://www.allaboutvision.com/es/lentes-de-contacto/perdido-en-ojo.htm [2] https://www.verte.es/es/tecnologias-de-diagnostico-y-tratamiento/las-lentes-de-contacto/se-puede-perder-una-lente-de-contacto-dentro-del-ojo/ [3] https://www.centralocular.com/peligros-del-uso-inadecuado-de-las-lentes-de-contacto-irritacion-ocular-infecciones-viricas-y-bacterianas-y-heridas-en-la-cornea/ [4] https://www.visiondirect.es/usar-lentillas/sintomas-de-rechazo-lentillas [5] https://econolentes.com.pe/blogs/lentes-de-contacto/se-me-perdio-el-lente-de-contacto-dentro-del-ojo-que-hago [6] https://healthcare.utah.edu/healthfeed/2023/11/si-puede-perder-un-lente-de-contacto-en-el-ojo-esto-es-lo-que-debe-saber

  • Lente de contacto pegada

    MANUAL DE EMERGENCIAS 2025 El fenómeno de una lente de contacto pegada al ojo es una complicación relativamente común entre los usuarios de lentes de contacto. Este artículo examina los aspectos clínicos relevantes de esta condición, incluyendo síntomas, signos clínicos, exploración, pruebas diagnósticas y manejo en emergencias. Síntomas Los pacientes con una lente de contacto pegada pueden experimentar una variedad de síntomas, que incluyen: Sensación de cuerpo extraño o arenilla en el ojo[1][2] Dolor ocular, que puede variar de leve a intenso[1][2] Enrojecimiento ocular[1][2] Lagrimeo excesivo (epífora)[1] Sensibilidad a la luz (fotofobia)[1][3] Visión borrosa o disminuida[1][3] Dificultad para abrir el ojo afectado[2] Es importante notar que la intensidad de estos síntomas puede variar dependiendo del tiempo que la lente haya estado pegada y el grado de deshidratación de la misma. Signos Durante la evaluación clínica, el profesional de la salud ocular puede observar los siguientes signos: Hiperemia conjuntival (enrojecimiento del ojo)[1][3] Edema palpebral (hinchazón de los párpados)[1] Tinción corneal con fluoresceína, indicando daño epitelial[1][3] Lente de contacto descentrada o adherida firmemente a la córnea[2] Secreción mucoide en casos de conjuntivitis papilar gigante asociada[1] Exploración La exploración de un paciente con sospecha de lente de contacto pegada debe incluir: Anamnesis detallada, incluyendo historial de uso de lentes de contacto y síntomas actuales[3] Evaluación de la agudeza visual[3] Examen con lámpara de hendidura para localizar la lente y evaluar el estado de la superficie ocular[1][3] Eversión de los párpados para descartar la presencia de la lente en los fondos de saco conjuntivales[2] Pruebas diagnósticas Aunque el diagnóstico de una lente de contacto pegada se basa principalmente en la exploración clínica, algunas pruebas diagnósticas pueden ser útiles: Tinción con fluoresceína: Ayuda a visualizar defectos epiteliales y la posición de la lente[1][3] Topografía corneal: Puede ser útil para evaluar irregularidades en la superficie corneal después de retirar la lente[4] Tomografía de coherencia óptica (OCT) del segmento anterior: Puede ayudar a evaluar el espesor corneal y detectar edema[4] Manejo de emergencias El manejo de una lente de contacto pegada en un entorno de emergencia debe seguir estos pasos: Lavado de manos minucioso del profesional y del paciente[2] Identificación de la ubicación de la lente: Si está centrado, aplique gotas lubricantes o solución salina estéril para rehidratarla[1][2] Si está descentrada, intente mover el ojo en la dirección opuesta y masajear suavemente el párpado[2] Una vez que la lente se mueve libremente, retírela con cuidado[2] Evaluar la integridad de la superficie corneal mediante tinción con fluoresceína[1][3] Si hay signos de abrasión corneal o infección, inicie el tratamiento apropiado: Antibióticos tópicos en caso de sospecha de infección[1] Lubricantes oculares para promover la cicatrización epitelial[2] Advertir al paciente que se abstenga de usar lentes de contacto hasta que la superficie ocular se haya recuperado completamente[1] Programar un seguimiento para reevaluar la salud ocular y considerar cambios en el régimen de uso de lentes de contacto[4] Una lente de contacto pegada puede ser una situación alarmante para el paciente, un manejo adecuado y oportuno generalmente resulta en una resolución favorable. Es crucial educar a los usuarios de lentes de contacto sobre las prácticas de uso seguro y la importancia de buscar atención médica inmediata ante cualquier molestia ocular persistente. Citas [1] https://www.intramed.net/content/95227 [2] https://www.allaboutvision.com/es/lentes-de-contacto/pegado-en-ojo.htm [3] https://www.msdmanuals.com/es-ec/hogar/trastornos-oftálmicos/síntomas-de-los-trastornos-oculares/dolor-ocular [4] https://upcommons.upc.edu/bitstream/handle/2117/382037/TFM NIKHIL.pdf;jsessionid=78BC2B7B0D958B3A2898D5CF866186A3?sequence=1 [5] https://medlineplus.gov/spanish/ency/article/000054.htm [6] https://www.aao.org/salud-ocular/enfermedades/infecciones-relacionadas-con-lentes-de-contacto-2

  • Violación y agresión sexual

    MANUAL DE EMERGENCIAS 2025 La violación y agresión sexual son formas graves de violencia que tienen profundas consecuencias físicas y psicológicas para las víctimas. Este artículo aborda los aspectos clínicos clave para su adecuado manejo médico. Síntomas Las víctimas de violación y agresión sexual pueden presentar una amplia gama de síntomas psicológicos, que incluyen: Miedo, ansiedad y pesadillas[1] Sentimientos de culpa, vergüenza y baja autoestima[1][3] Depresión y pensamientos suicidas[1][3] Trastorno de estrés postraumático (TEPT)[2] Problemas de sueño y alimentación[1][11] Dificultades en las relaciones interpersonales[11] Abuso de alcohol o drogas[11][12] Es importante destacar que la ausencia de síntomas psicológicos evidentes no descarta la ocurrencia de una agresión sexual. Signos clínicos Los signos físicos de violación o agresión sexual pueden incluir: Lesiones genitales como laceraciones, equimosis o fisuras[1][4] Lesiones extragenitales como hematomas, marcas de sujeción o mordeduras[4][8] Sangrado vaginal, anal o bucal[1][4] Dolor o molestias al orinar o defecar[1][11] Presencia de fluidos corporales del agresor[5] Embarazo no deseado[2][12] Infecciones de transmisión sexual (ITS)[2][12] Sin embargo, la ausencia de lesiones físicas no descarta la ocurrencia de una agresión sexual[2]. Exploración La exploración de una víctima de violación o agresión sexual debe realizarse de manera cuidadosa y empática, incluyendo: Anamnesis detallada del evento, evitando la revictimización[5][6] Examen físico completo, documentando todas las lesiones[5][8] Exploración genital y anal minuciosa, idealmente con colposcopio[5][8] Toma de fotografías forenses de las lesiones, con consentimiento de la víctima[5][8] Recolección de evidencias (ropa, fluidos corporales, etc.) siguiendo protocolos forenses[5][6] Es fundamental obtener el consentimiento informado de la víctima antes de cada paso de la exploración[5][6]. Pruebas diagnósticas Las pruebas diagnósticas recomendadas incluyen: Prueba de embarazo[5][6] Cultivos y pruebas serológicas para ITS (VIH, sífilis, hepatitis B, gonorrea, clamidia)[5][6] Toxicología en caso de sospecha de sumisión química[8] Análisis de ADN de muestras biológicas recolectadas[5][8] Estas pruebas deben repetirse según protocolos establecidos para descartar infecciones en periodo de ventana[6]. Manejo de emergencias El manejo inicial en urgencias debe priorizar: Estabilización de lesiones que comprometen la vida[6][10] Atención psicológica inmediata y primeros auxilios emocionales[6][10] Profilaxis de ITS, incluyendo VIH (dentro de 72 horas)[6][10] Anticoncepción de emergencia (dentro de 120 horas, idealmente en 72 horas)[6][10] Inmunización contra la hepatitis B y tétanos si es necesaria[6][10] Recolección de evidencias forenses (dentro de 7 días del evento)[6][10] Coordinación con servicios legales y sociales de apoyo[6][10] Es crucial brindar una atención integral, centrada en la víctima, respetando su autonomía y decisiones en todo momento[5][6][10]. El manejo adecuado de víctimas de violación y agresión sexual requiere un abordaje multidisciplinario, sensato y basado en evidencia. La capacitación continua del personal de salud es fundamental para brindar una atención óptima y contribuir a la recuperación de las víctimas. Citas [1] https://www.nsopw.gov/es/seguridad-y-educacion/como-identificar [2] https://kidshealth.org/es/teens/rape-what-to-do.html [3] https://www.psicologiamadrid.es/trauma-por-violacion/ [4] https://medlineplus.gov/spanish/ency/patientinstructions/000771.htm [5] https://www.msdmanuals.com/es/professional/ginecología-y-obstetricia/violencia-doméstica-y-agresión-sexual/examen-médico-de-la-víctima-de-agresión-sexual [6] https://www.scielo.sa.cr/pdf/mlcr/v33n1/2215-5287-mlcr-33-01-00126.pdf [7] https://www.elsevier.es/es-revista-atencion-primaria-27-avance-resumen-la-violencia-sexual-su-abordaje-S0212656723002706 [8] https://www.msdmanuals.com/es/hogar/salud-femenina/violencia-doméstica-y-agresiones-sexuales/agresión-sexual-y-violación [9] https://www.medigraphic.com/cgi-bin/new/resumen.cgi?IDARTICULO=88561 [10] https://venezuela.unfpa.org/sites/default/files/pub-pdf/protocolo_nacional_manejo_clinico_de_violencia_sexual_1.pdf [11] https://www.binasss.sa.cr/adolescencia/abuso.htm [12] https://www.topdoctors.es/diccionario-medico/abusos-sexuales

  • Manejo de la paciente embarazada accidentada

    MANUAL DE EMERGENCIAS 2025 El manejo de la paciente embarazada accidentada representa un desafío único para los profesionales de la salud, ya que implica la atención simultánea de dos pacientes: la madre y el feto. La prioridad inicial debe ser la estabilización materna, ya que el bienestar fetal depende directamente de la supervivencia de la madre[1][2]. Síntomas Los síntomas que puede presentar una paciente embarazada accidental incluyen: Dolor abdominal intenso Náuseas y vómitos Mareos o perdida de conciencia Dificultad respiratoria Ansiedad y preocupación por el bienestar fetal[1][3] Es importante tener en cuenta que, debido a los cambios fisiológicos del embarazo, algunos síntomas de shock pueden aparecer de forma tardía[4]. Signos clínicos Los signos clínicos a evaluar en una paciente embarazada accidentada son: Signos vitales alterados (frecuencia cardíaca, presión arterial, frecuencia respiratoria) Sangrado vaginal Contracciones uterinas Pérdida de líquido amniótico Disminución o ausencia de movimientos fetales. Signos de trauma externo (contusiones, laceraciones, fracturas)[1][3][5] Exploración La exploración de la paciente embarazada accidentada debe incluir: Evaluación primaria siguiendo el protocolo ABCDE (vía aérea, respiración, circulación, déficit neurológico, exposición) Examen físico completo, prestando especial atención al abdomen y pelvis. Evaluación obstétrica: altura uterina, tono uterino, posición fetal Exploración vaginal (preferiblemente realizada por un obstetra) para valorar dilatación cervical, sangrado o salida de líquido amniótico[1][3][6] Pruebas diagnósticas Las pruebas diagnósticas recomendadas incluyen: Ecografía abdominal y pélvica para evaluar la integridad placentaria y el bienestar fetal. Monitorización fetal continua (a partir de las 23-24 semanas de gestación) Analítica sanguínea completa, incluyendo pruebas de coagulación y grupo sanguíneo. Prueba de Kleihauer-Betke para detectar hemorragia feto-materna. Radiografías o TAC según sea necesario, con protección abdominal adecuada[1][3][7] Manejo de emergencias El manejo en emergencias de la paciente embarazada accidentada debe seguir estos pasos: Estabilización materna siguiendo el protocolo ABCDE. Colocación del paciente en decúbito lateral izquierdo para evitar la compresión aorto-cava (si la edad gestacional es mayor de 20 semanas)[1][3]. Administración de oxígeno suplementario. Canalización de dos vías venosas periféricas de gran calibre. Reanimación con fluidos, teniendo en cuenta que los signos de shock pueden aparecer tardíamente debido a la hipervolemia del embarazo[4]. Evaluación del bienestar fetal mediante monitorización continua (si la edad gestacional lo permite). Administración de inmunoglobulina anti-D en pacientes Rh negativos[3]. Tratamiento específico de las lesiones traumáticas. Valoración de la necesidad de cesárea de emergencia en casos de compromiso fetal grave o inestabilidad materna que no responde a la reanimación[1][3]. Traslado a un centro de atención hospitalario de tercer nivel con capacidad para obstétrica y neonatal de alta complejidad, si es necesario[3]. Es fundamental un abordaje multidisciplinario que incluya emergenciólogos, obstetras, cirujanos y neonatólogos para optimizar el manejo de estos pacientes complejos[1][2]. La reevaluación periódica es crucial, ya que las complicaciones pueden desarrollarse de forma tardía, incluso en casos aparentemente leves[3][5]. Citas [1] https://www.cdc.gov/stroke/es/about/acerca-del-embarazo-y-los-accidentes-cerebrovasculares.html [2] https://medlineplus.gov/spanish/ency /article/000899.htm [3] https://hospitalcivilese.gov.co/site/images/guiasyprot/GUIASAMPH/25 trauma en embarazo 263 a 276.pdf [4] https://www.em-consulte.com/es/article/1476416/traumatismo-en-la-mujer-embarazada [5] https://manualclinico.hospitaluvrocio.es/urgencias-de- obstetricia/generalidades-urgencias-de-obstetricia/traumatismo-en-la-gestante/ [6] https://scielo.isciii.es/scielo.php?pid=S1695-61412012000100026&script=sci_arttext [7] https://www.redalyc.org/pdf/5517/551757307024.pdf [8] https://www.elsevier.es/es-revista-revista-colombiana-ortopedia-traumatologia-380-articulo-manejo-fractura-pelvica-paciente-gestante–S012088451500053X [9] https://www.clinicaalemana.cl/articulos/detalle/2004/las-consecuencias-de-un-accidente-en-el-embarazo

  • Lesiones de útero, placenta y feto

    MANUAL DE EMERGENCIAS 2025 Las lesiones que afectan al útero, la placenta y el feto durante el embarazo representan complicaciones potencialmente graves que requieren un manejo cuidadoso y oportuno. Este artículo aborda los aspectos clave de estas condiciones, incluyendo sus manifestaciones clínicas, métodos de diagnóstico y manejo en emergencias. Síntomas Los síntomas de las lesiones uterinas, placentarias y fetales pueden variar según la condición específica, pero incluyen: Dolor abdominal repentino, constante o en forma de calambres[3][8] Sangrado vaginal, que puede ser leve o abundante[3][5] Contracciones uterinas frecuentes o intensas[1][3] Dolor de espalda[3] En casos de rotura uterina, puede presentarse dolor abdominal en ausencia de contracciones[5] Es importante destacar que en algunas situaciones, como en el desprendimiento de placenta, el sangrado puede ser interno y no visible externamente[3]. Signos clínicos Los signos clínicos que pueden indicar lesiones uterinas, placentarias o fetales incluyen: Sensibilidad o rigidez uterina[3] Cambios en los patrones de contracción[1] Inestabilidad hemodinámica (problemas de presión arterial y frecuencia cardíaca)[1] Signos de shock: estado confuso, extremidades frías, hipoperfusión distal[8] Bradicardia fetal[5] En casos severos, puede observarse distensión abdominal y signos de peritonitis[5] Exploración La exploración de una paciente con sospecha de lesiones uterinas, placentarias o fetales debe incluir: Evaluación del estado general y signos vitales maternos[8] Palpación abdominal para evaluar el tono uterino y la sensibilidad[8] Medición de la altura uterina y comparación con la edad gestacional[8] Auscultación de los tonos cardíacos fetales[8] Exploración vaginal, que debe realizarse con precaución y solo después de descartar placenta previa[8] Pruebas diagnósticas Las pruebas diagnósticas fundamentales incluyen: Ecografía abdominal y transvaginal: esencial para evaluar la posición de la placenta, el estado fetal y detectar posibles desprendimientos o roturas uterinas[4][8] Monitorización cardiotocográfica: para evaluar el bienestar fetal y las contracciones uterinas[8] Análisis de sangre: hemograma completo, pruebas de coagulación y grupo sanguíneo[8] En casos seleccionados, la resonancia magnética puede proporcionar información adicional sobre la invasión placentaria[9] Manejo de emergencias El manejo de emergencias en casos de lesiones uterinas, placentarias o fetales debe seguir estos principios: Evaluación rápida del estado hemodinámico materno y fetal[8] Establecimiento de accesorios venosos y reposición de volumen[8] Monitorización continua de signos vitales maternos y frecuencia cardíaca fetal[8] En casos de hemorragia severa, inicie transfusión de hemoderivados[8][9] Administración de corticosteroides para maduración pulmonar fetal si la edad gestacional es apropiada[8] Preparación para un posible parto de emergencia o cesárea, según la condición específica y la edad gestacional[8][9] En casos de rotura uterina o desprendimiento placentario severo, la intervención quirúrgica inmediata es crucial[5][9]. La decisión entre un manejo conservador o activo dependerá de la gravedad de la condición, la edad gestacional y el estado materno-fetal[8]. Es fundamental un enfoque multidisciplinario que involucra obstetras, anestesiólogos, neonatólogos y personal de cuidados intensivos para optimizar los resultados maternos y fetales en estas situaciones de emergencia[9]. Este artículo proporciona una visión general de las lesiones uterinas, placentarias y fetales, destacando la importancia de un diagnóstico rápido y un manejo adecuado para minimizar las complicaciones maternas y fetales asociadas a estas condiciones potencialmente graves. Citas [1] https://www.abclawcenters.com/espanol/ruptura-uterina-y-lesiones-de-nacimiento/ [2] https://www.msdmanuals.com/es-ec/hogar/salud-femenina/complicaciones-del-embarazo/placenta-previa [3] https://www.msdmanuals.com/es/hogar/salud-femenina/complicaciones-del-embarazo/desprendimiento-de-placenta-abruptio-placentae [4] https://www.msdmanuals.com/es/hogar/salud-femenina/detección-de-trastornos-genéticos-antes-y-durante-el-embarazo/pruebas-prenatales-para-detectar-trastornos-genéticos-y-defectos-congénitos [5] https://www.elsevier.es/es-revista-clinica-e-investigacion-ginecologia-obstetricia-7-articulo-traumatismos-pelvicos-que-ocasionan-fracturas-S0210573X14000318 [6] https://www.mayoclinic.org/es/healthy-lifestyle/pregnancy-week-by-week/in- Depth/ placenta/art-20044425 [7] https://www.mayoclinic.org/es/diseases-conditions/placental-abruption/symptoms-causes/syc-20376458 [8] https://scielo.isciii.es/scielo.php?pid=S1137-66272009000200009&script=sci_arttext [9] https://www.scielo.org.mx/scielo.php?pid=S0300-90412022000300011&script=sci_arttext

  • Trauma en el embarazo

    MANUAL DE EMERGENCIAS 2025 El trauma durante el embarazo representa una causa importante de morbimortalidad materna y fetal no obstétrica. Aproximadamente el 6-7% de los embarazos se complican por algún tipo de traumatismo, siendo los accidentes de tráfico la causa más frecuente[1][2]. El manejo de estos pacientes requiere un abordaje multidisciplinario considerando los cambios fisiológicos del embarazo y el riesgo tanto para la madre como para el feto. Síntomas Los síntomas pueden variar ampliamente dependiendo del tipo y gravedad del trauma. Algunas manifestaciones comunes incluyen: Dolor abdominal o pélvico Contracciones uterinas Sangrado vaginal Disminución o ausencia de movimientos fetales. Mareo o sincope Es importante destacar que la ausencia de síntomas maternos no descarta la posibilidad de complicaciones fetales[3]. Signos clínicos La evaluación clínica debe enfocarse en detectar: Signos de shock hipovolémico: taquicardia, hipotensión, palidez, sudoración. Evidencia de trauma abdominal: equimosis, hematomas, laceraciones. Contracciones uterinas. Salida de líquido amniótico Sangrado vaginal activo. Alteraciones en la frecuencia cardiaca fetal. Exploración El examen físico debe incluir: Evaluación del estado hemodinámico materno. Exploración abdominal cuidadosa, valorando altura uterina y tono. Examen pélvico para detectar sangrado o salida de líquido amniótico. Auscultación de la frecuencia cardíaca fetal. Evaluación de la actividad uterina Se deben realizar las maniobras de Leopold para determinar la posición fetal[4]. Pruebas diagnósticas Las pruebas recomendadas incluyen: Ecografía obstétrica: para evaluar viabilidad fetal, placenta, líquido amniótico y descartar desprendimiento placentario[5] Monitorización fetal electrónica: para valorar el bienestar fetal y detectar contracciones. Prueba de Kleihauer-Betke: para cuantificar hemorragia fetomaterna Hemograma completo, grupo sanguíneo y pruebas cruzadas. Pruebas de coagulación Otras pruebas de imagen (radiografías, TAC) según indicación clínica, considerando el riesgo-beneficio Manejo de emergencias El manejo inicial debe seguir el protocolo ABCDE, priorizando la estabilización materna: Colocar al paciente en decúbito lateral izquierdo para evitar compresión aortocava[6] Asegurar vía aérea y oxigenación adecuada Controlar hemorragias y reponer volumen Monitorización continua de signos vitales maternos y frecuencia cardiaca fetal Evaluación rápida de la edad gestacional y viabilidad fetal. Administrar inmunoglobulina anti-D si la madre es Rh negativa Considerar tocólisis si hay contracciones prematuras Valoración obstétrica urgente y considerar cesárea emergente si hay compromiso materno o fetal[7] El manejo posterior dependerá de los hallazgos específicos, requiriendo un enfoque multidisciplinario entre traumatología, cirugía, obstetricia y neonatología. El trauma en el embarazo representa un desafío clínico que requiere un alto índice de sospecha y un manejo protocolizado considerando la fisiología única del embarazo y el bienestar tanto materno como fetal. Citas [1] https://manualclinico.hospitaluvrocio.es/urgencias-de-obstetricia/generalidades-urgencias-de-obstetricia/traumatismo-en-la-gestante/ [2] https://revista.aac.org.ar/index.php/RevArgentCirug/article/download/382/2043/1481 [3] https://scielo.isciii.es/scielo.php?pid=S1137-66272009000200009&script=sci_arttext [4] https://www.elsevier.es/index.php?p=revista&pRevista=pdf-simple&pii=S0210573X14000318&r=7 [5] https://www.redalyc.org/pdf/5517/551757307024.pdf [6] https://www.em-consulte.com/es/article/1476416/traumatismo-en-la-mujer-embarazada [7] https://repository.ces.edu.co/bitstream/handle/10946/8677/Guía para el manejo adecuado de la mujer gestante con shock hemorrágico secundario a trauma por accidente de tránsito.pdf?isAllowed=y&sequence=1 [8] https://www.scielo.cl/scielo.php?pid=S0717-75262011000500011&script=sci_arttext [9] https://www.healthychildren.org/Spanish/ages-stages/prenatal/Paginas/tests-during-pregnancy.aspx [10] https://www.msdmanuals.com/es-ec/professional/ginecología-y-obstetricia/abordaje-de-la-mujer-embarazada-y-atención-prenatal/evaluación-de-la-paciente-obstétrica [11] https://www.elsevier.es/es-revista-clinica-e-investigacion-ginecologia-obstetricia-7-articulo-traumatismo-no-penetrante-gestante-un-S0210573X02771414 [12] https://accessmedicina.mhmedical.com/content.aspx?bookid=1532§ionid=101556741

  • Secreción vaginal – flujo vaginal

    MANUAL DE EMERGENCIAS 2025 La secreción vaginal, conocida como flujo vaginal, es un fenómeno fisiológico que puede volverse patológico en determinadas circunstancias. Este artículo aborda los síntomas, signos clínicos, exploración, pruebas diagnósticas y manejo en emergencias relacionadas con la secreción vaginal. Síntomas Los síntomas asociados a la secreción vaginal pueden variar significativamente dependiendo de la causa subyacente. Los más comunes incluyen: Prurito : Picazón en la zona vulvar y vaginal. Ardor : Sensación de quemazón, especialmente durante la micción o las relaciones sexuales. Leucorrea : Flujo vaginal anormal que puede ser de diferentes colores y texturas, incluyendo blanco grumoso (candidiasis), grisáceo (vaginosis bacteriana) o verde amarillento (tricomoniasis). Olor : Un olor desagradable, a menudo descrito como “a pescado”, es característico de la vaginosis bacteriana[1][2]. Signos clínicos Durante el examen físico, se pueden observar varios signos clínicos que ayudan a identificar la causa de la secreción vaginal: Eritema e inflamación : Enrojecimiento e hinchazón de la vulva y vagina. Secreción anormal : Puede ser abundante, maloliente o sanguinolenta. Lesiones : Presencia de lesiones o masas en la vulva que pueden indicar infecciones o irritaciones[3][4]. Exploración La exploración ginecológica es fundamental para evaluar la secreción vaginal. Se realiza un examen pélvico que incluye: Uso de espejo : Para visualizar el cuello uterino y las paredes vaginales. Toma de muestras : Se utilizan hisopos para recoger muestras de secreción que serán analizadas bajo microscopio[6][8]. Durante esta evaluación, se busca identificar características del flujo, así como signos de inflamación o infección. Pruebas diagnósticas Las pruebas diagnósticas son esenciales para determinar la causa del flujo vaginal. Estos pueden incluir: Examen microscópico : Para detectar microorganismos como levaduras o bacterias. Cultivos : Para identificar infecciones específicas como candidiasis, vaginosis bacteriana o tricomoniasis. pH vaginal : La medición del pH puede ayudar a diferenciar entre diferentes tipos de infecciones; por ejemplo, un pH superior a 4,5 sugiere vaginosis bacteriana[5][10]. Manejo de emergencias El manejo en situaciones de emergencia dependerá del diagnóstico y la gravedad de los síntomas. En casos de secreción vaginal acompañada de fiebre alta, dolor pélvico intenso o secreción sanguinolenta, se debe buscar atención médica inmediata. El tratamiento inicial puede incluir: Antibióticos : Para tratar infecciones bacterianas como la vaginosis o tricomoniasis. Antifúngicos : En casos de candidiasis. Analgésicos : Para aliviar el dolor asociado[2][4]. Es crucial realizar un seguimiento adecuado para evitar complicaciones y asegurar una recuperación completa. La secreción vaginal es un síntoma común que puede indicar diversas condiciones patológicas. Un diagnóstico adecuado y un manejo efectivo son esenciales para garantizar la salud ginecológica de los pacientes. Citas [1] https://www.msdmanuals.com/es/hogar/salud-femenina/síntomas-de-los-trastornos-ginecológicos/prurito-vaginal-o-secreción-vaginal [2] https://www.msdmanuals.com/es-ar/professional/ginecología-y-obstetricia/síntomas-de-los-trastornos-ginecológicos/prurito-y-secreción-vaginal [3] https://revista.fecolsog.org/index.php/rcog/article/view/1277 [4] http://scielo.sld.cu/scielo.php?pid=S0138-600X2010000400013&script=sci_arttext [5] https://scielo.isciii.es/scielo.php?pid=S1137-66272009000200004&script=sci_arttext [6] https://medlineplus.gov/spanish/ency/article/003916.htm [7] https://investigacionmaternoperinatal.inmp.gob.pe/index.php/rpinmp/article/view/224 [8] https://www.msdmanuals.com/es/hogar/salud-femenina/vaginitis-cervicitis-y-enfermedad-inflamatoria-pélvica/introducción-a-la-vaginitis-infección-o-inflamación-vaginal [9] https://www.elsevier.es/es-revista-progresos-obstetricia-ginecologia-151-articulo-protocolo-sociedad-espanola-ginecologia-obstetricia-S030450131300006X [10] https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/vaginosis-bacteriana

  • Hemorragia anteparto

    MANUAL DE EMERGENCIAS 2025 La hemorragia anteparto (HAP) es una complicación obstétrica que ocurre después de la semana 24 de gestación y antes del parto, afectando aproximadamente al 3-5% de los embarazos[2]. Esta condición puede tener consecuencias graves tanto para la madre como para el feto, siendo responsable de una proporción significativa de nacimientos prematuros y problemas neonatales[5]. Las principales causas de HAP incluyen: Placenta previa (0,5% de los embarazos)[1][5] Desprendimiento prematuro de placenta normoinserta (DPPNI) (10% de los casos de HAP)[1][5] Placenta acreta, increta o percreta[5] Síntomas Los síntomas de la HAP pueden variar según la causa subyacente, pero generalmente incluyen: Sangrado vaginal indoloro, especialmente en casos de placenta previa[1][5] Dolor abdominal o pélvico, particularmente en casos de DPPNI[1][3] Contracciones uterinas[3] Debilidad, vértigo o síncope[1] Signos clínicos Los signos clínicos observados en pacientes con HAP incluyen: Hemorragia genital de cantidad variable[1] Útero hipertónico o de consistencia “leñosa” en casos de DPPNI[1] Taquicardia materna[1][5] Hipotensión[1][5] ignos de shock hipovolémico en casos severos[1][2] Exploración Durante la exploración física, el médico debe evaluar: La cantidad y características del sangrado vaginal[1][5] La consistencia y sensibilidad del útero[1] La frecuencia cardiaca fetal y signos de sufrimiento fetal[1][3] Los signos vitales maternos, incluyendo presión arterial y frecuencia cardíaca[1][5] Pruebas diagnósticas Las pruebas diagnósticas fundamentales para la HAP incluyen: Ecografía obstétrica: Es la herramienta principal para diagnosticar la placenta previa y evaluar la localización placentaria[1][2] Monitorización fetal electrónica: Para evaluar el bienestar fetal[3][5] Hemograma completo: Para evaluar el grado de pérdida sanguínea[1] Pruebas de coagulación: Especialmente importantes en casos de DPPNI, donde puede desarrollarse coagulopatía[1][5] Manejo de emergencias El manejo de la HAP en el servicio de emergencias debe ser rápido y eficiente: Evaluación inicial: Valorar el estado hemodinámico de la paciente y el bienestar fetal[3][5] Estabilización materna: Establecer dos accesorios venosos de gran calibre[3] Administrar oxígeno suplementario[3] Iniciar fluidoterapia con solución salina normal o lactato Ringer[3] Monitorización continua: Signos vitales maternos[3][5] Frecuencia cardiaca fetal[3][5] Cuantifiación del sangrado vaginal[3] Manejo específico según la causa: En placenta previa: Manejo expectante si no hay compromiso materno-fetal[1][5] En DPPNI: Considerar parto inmediato, especialmente si hay compromiso materno o fetal[1][5] Preparación para posibles complicaciones: Disponer de hemoderivados[3] Preparar para una posible cesárea de emergencia[1][5] Traslado a un centro de mayor complejidad si es necesario[3] La hemorragia anteparto es una condición obstétrica grave que requiere un diagnóstico rápido y un manejo multidisciplinario. El reconocimiento temprano de los síntomas y signos, junto con una evaluación diagnóstica adecuada, es crucial para optimizar los resultados maternos y fetales. El manejo en emergencias debe centrarse en la estabilización materna, la evaluación del bienestar fetal y la preparación para una intervención rápida si es necesaria. Citas [1] http://www.scielo.org.bo/scielo.php?pid=S1726-89582014000200009&script=sci_arttext [2] https://www.em-consulte.com/es/article/1380361/hemorragias-obstetricas [3] https://iris.paho.org/bitstream/handle/10665.2/49318/CLAPTript03Hemorrag.pdf?sequence=3 [4] https://revistas.uta.edu.ec/erevista/index.php/medi/article/view/1993 [5] https://www.euskadi.eus/informacion/publicaciones/web01-s2ing/es/adjuntos/Protocolo45HemorragiaObstetrica.pdf

  • Enfermedad trofoblástica gestacional

    MANUAL DE EMERGENCIAS 2025 La enfermedad trofoblástica gestacional (ETG) comprende un grupo de trastornos relacionados con el embarazo que se caracterizan por la proliferación anormal del tejido trofoblástico. Esta condición abarca desde lesiones benignas como la mola hidatiforme hasta neoplasias malignas como el coriocarcinoma[1][2]. Síntomas Los síntomas de la ETG pueden variar, pero incluyen: Sangrado vaginal anormal durante el primer trimestre del embarazo[2][5] Náuseas y vómitos intensos, a menudo más severos que en un embarazo normal[2][5] Dolor o presión pélvica[5] Expulsión de tejido con apariencia de “uvas” por la vagina[2] Síntomas de hipertiroidismo, como intolerancia al calor, taquicardia y pérdida de peso inexplicable[2] Signos Clínicos Los signos clínicos más relevantes en la ETG incluyen: Crecimiento uterino rápido o desproporcionado para la edad gestacional[2][5] Niveles anormalmente elevados de gonadotropina coriónica humana (hCG)[1][4] Preeclampsia de aparición temprana (antes de las 20 semanas de gestación)[2][5] Quistes tecaluteínicos ováricos[2] Hipertiroidismo clínico[2] Exploración Durante la exploración física, el médico puede encontrar: Útero aumentado de tamaño en relación con la edad gestacional[5] Ausencia de latidos fetales[5] Sangrado vaginal activo[5] Signos de hipertiroidismo como taquicardia o temblor fino[2] Signos de preeclampsia como hipertensión y edema[2][5] Pruebas Diagnósticas El diagnóstico de la ETG se basa en una combinación de hallazgos clínicos y pruebas complementarias: Determinación cuantitativa de hCG en sangre: Niveles anormalmente elevados sugieren ETG[1][4] Ecografía pélvica: Muestra la característica imagen en “tormenta de nieve” en casos de mola hidatiforme[2][5] Radiografía de tórax: Para descartar metástasis pulmonares[2] Tomografía computarizada o resonancia magnética: En casos de sospecha de enfermedad metastásica[2] Examen histopatológico del tejido obtenido tras la evacuación uterina : Confirma el diagnóstico y clasifica el tipo de ETG[1][4] Manejo de emergencias El manejo de emergencia de la ETG requiere un enfoque multidisciplinario: Estabilización hemodinámica: Control del sangrado y reposición de volumen si es necesario[3] Evaluación rápida: Realizar pruebas de laboratorio (incluyendo hCG, hemograma, pruebas de coagulación) y ecografía pélvica[3][5] Tratamiento del hipertiroidismo: Si está presente, administre betabloqueantes antes de la evacuación uterina para prevenir una crisis tirotóxica[2][8] Evacuación uterina: Generalmente mediante aspiración por vacío, impidiendo el uso de oxitocina hasta completar la evacuación[3][8] Monitorización post-evacuación: Seguimiento seriado de niveles de hCG para detectar enfermedad persistente o recurrente[4][8] Quimioprofilaxis: Considerar en pacientes de alto riesgo para prevenir la progresión a neoplasia trofoblástica gestacional[8] El ETG representa un espectro de condiciones que requieren un alto índice de sospecha, diagnóstico precoz y manejo adecuado para optimizar los resultados. El seguimiento a largo plazo es crucial para detectar y tratar oportunamente cualquier recurrencia o transformación maligna. Citas [1] https://www.msdmanuals.com/es/professional/ginecología-y-obstetricia/tumores-ginecológicos/enfermedad-trofoblástica-gestacional?ruleredirectid=755 [2] https://medlineplus.gov/spanish/ency/article/000909.htm [3] https://www.mayoclinic.org/es/diseases-conditions/molar-pregnancy/symptoms-causes/syc-20375175 [4] https://www.scielo.sa.cr/scielo.php?pid=S1409-00152018000100030&script=sci_arttext [5] http://www.patologia.es/volumen35/vol35-num2/35-2n07.htm [6] https://repository.javeriana.edu.co/handle/10554/63863 [7] https://medlineplus.gov/spanish/ency/article/007333.htm [8] https://www.fasgo.org.ar/archivos/consensos/CONSENSO_FASGO_ETG.pdf [9] https://www.cancer.gov/espanol/tipos/trofoblastico-gestacion/paciente/tratamiento-etg-pdq

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