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  • Orquitis

    MANUAL DE EMERGENCIAS 2025 La orquitis es una condición inflamatoria que afecta a uno de ambos testículos, generalmente causada por infecciones virales o bacterianas. Este artículo académico abordará los aspectos clave de la orquitis, incluyendo sus síntomas, signos clínicos, exploración, pruebas diagnósticas y manejo en emergencias. Síntomas Los síntomas de la orquitis suelen aparecer de forma aguda y pueden variar en intensidad. Los pacientes companeros experimentan: Dolor testicular, que puede ser de leve a intenso[1][6]. Hinchazón en uno o ambos testículos[6]. Fiebre, que puede estar presente en aproximadamente el 50% de los casos[7]. Náuseas y vómitos[6]. General Malestar[6]. Dolor o escozor al orinar en los días previos al inicio de los síntomas testiculares[4]. En el caso de la orquitis por parotiditis, los síntomas suelen aparecer entre 4 y 7 días después del aumento de tamaño de la parótida[3]. Signos Clínicos Los signos clínicos de la orquitis incluyen: Aumento del tamaño testicular[4]. Eritema escrotal[2]. Induración testicular[3]. Elongación del epidídimo, en casos de orquiepididimitis[2]. Tumefacción de una o ambas parótidas, en casos de orquitis por parotiditis[2]. Es importante notar que la orquitis puede ser unilateral o bilateral, siendo más frecuente la presentación unilateral[3]. Exploración La exploración física es fundamental para el diagnóstico de la orquitis. Durante la exploración, el médico debe realizar: Inspección: Observar edema y eritema escrotal[2]. Palpación: Evaluar dolor, hiperestesia e induración testicular[2][3]. Manipulaciones especiales: Signo de Prehn: La elevación del escroto alivia el dolor en la orquitis, a diferencia de la torsión testicular[2]. Evaluación del reflejo cremasteriano, que debe estar presente[2]. Exploración de la parótida, en casos sospechosos de parotiditis[2]. Pruebas Diagnósticas Aunque el diagnóstico de la orquitis es principalmente clínico, se pueden realizar las siguientes pruebas complementarias: Ecografía Doppler color: Es la prueba de elección para diferenciar la orquitis de otras causas de dolor escrotal agudo, como la torsión testicular[1][3][5]. Análisis de orina y urocultivo: Para identificar posibles infecciones urinarias asociadas[1][8]. Examen del exudado uretral : Especialmente en jóvenes, para descartar enfermedades de transmisión sexual[4][8]. Pruebas serológicas: Para confirmar la presencia de anticuerpos contra el virus de la parotiditis u otros agentes infecciosos[3]. Hemograma: Puede mostrar leucocitosis en algunos casos[2]. Manejo de emergencias El manejo de la orquitis en el servicio de emergencias debe enfocarse en: Diagnóstico rápido diferencial: Descartar urgentemente la torsión testicular mediante ecografía Doppler[1][3]. Tratamiento sintomático: Analgésicos para el control del dolor[1][3]. Aplicación de compresas frías o calientes en el escroto[1][5]. Reposo y elevación escrotal[1][5]. Tratamiento etiológico: En caso de orquitis bacteriana, inicie antibioticoterapia empírica[1][5]. En orquitis viral, el tratamiento es principalmente sintomático[5]. Seguimiento: Recomendar evaluación urológica posterior[3]. Es crucial educar al paciente sobre la importancia de completar el tratamiento antibiótico si se prescribe, y explicarle que la sensibilidad escrotal puede persistir por varias semanas[5]. La orquitis requiere un abordaje diagnóstico y terapéutico y rápido en el servicio de emergencias. El conocimiento de sus manifestaciones clínicas y el uso adecuado de las pruebas diagnósticas son fundamentales para un manejo óptimo y para prevenir complicaciones potenciales. Citas [1] https://www.msdmanuals.com/es/hogar/salud-masculina/trastornos-del-pene-y-de-los-testículos/orquitis?ruleredirectid=755 [2] https://www.imss.gob.mx/sites/all/statics/guiasclinicas/187GRR.pdf [3] https://www.msdmanuals.com/es-ec/professional/trastornos-urogenitales/trastornos-peneanos-y-escrotales/orquitis [4] https://urologoenvigo.com/enfermedades-testiculo/orquitis-epididimitis/ [5] https://www.mayoclinic.org/es/diseases-conditions/orchitis/diagnosis-treatment/drc-20375865 [6] https://www.mayoclinic.org/es/diseases-conditions/orchitis/symptoms-causes/syc-20375860 [7] https://aeuexp.aeu.es/areas-de-experiencia/vejiga/infeccion-urinaria-itu/orquiepididimitis/ [8] https://medlineplus.gov/spanish/ency/article/001280.htm [9] https://www.apollohospitals.com/es/diseases-and-conditions/orchitis-causes-symptoms-and-treatment/

  • Epididimitis aguda

    MANUAL DE EMERGENCIAS 2025 La epididimitis aguda es una condición inflamatoria que afecta al epidídimo, una estructura tubular ubicada en la parte posterior del testículo. Este artículo académico abordará los aspectos clave de la epididimitis aguda, incluyendo sus síntomas, signos clínicos, exploración, pruebas diagnósticas y manejo en emergencias. Síntomas La epididimitis aguda se caracteriza por la aparición gradual de síntomas que pueden variar en intensidad. Los pacientes suelen presentar: Dolor escrotal unilateral, que puede ser intenso y ocasionalmente irradiarse hacia el abdomen[1][6]. Sensación de pesadez y calor en el testículo afectado[3]. Molestias al orinar (disuria) y aumento en la frecuencia urinaria[3][7]. En algunos casos, secreción uretral, especialmente en adolescentes sexualmente activos[1]. Ocasionalmente, fiebre y malestar general[6][7]. Es importante destacar que si los síntomas persisten por más de 6 semanas, se considera epididimitis crónica[3]. Signos clínicos La exploración física revela varios signos característicos de la epididimitis aguda: Hinchazón y eritema del hemiescroto afectado[1][6]. Induración y sensibilidad marcada del epidídimo[6]. En casos de orquiepididimitis, el testículo adyacente también puede estar inflamado[6]. Puede observarse hidrocele reactivo[1]. En adolescentes sexualmente activos, puede haber descarga uretral visible[1]. Exploración La exploración física es crucial para el diagnóstico y debe incluir: Inspección visual del escroto para detectar edema y eritema[1]. Palpación cuidadosa del epidídimo y testículo evaluar para dolor, induración y aumento de tamaño[6]. Realización del signo de Prehn: elevación del escroto alivia el dolor en la epididimitis, a diferencia de la torsión testicular[1]. Verificación del reflejo cremastérico, que debe estar presente en la epididimitis[1]. Examen de los ganglios linfáticos inguinales[5]. En algunos casos, examen rectal para evaluar la próstata[5]. Pruebas diagnósticas Para confirmar el diagnóstico y descartar otras patologías, se recomiendan las siguientes pruebas: Análisis de orina y urocultivo para identificar infecciones urinarias[1][5]. Exudado uretral para detectar infecciones de transmisión sexual, especialmente en jóvenes[1][5]. Hemograma y medición de proteína C reactiva para evaluar la respuesta inflamatoria[1]. Ecografía testicular con Doppler color, crucial para descartar torsión testicular y evaluar el flujo sanguíneo[3][5][6]. En casos seleccionados, análisis del semen para detectar leucocitos[3]. Manejo de emergencias El manejo inicial de la epididimitis aguda en el servicio de emergencias debe incluir: Evaluación rápida para descartar torsión testicular, que requiere intervención quirúrgica urgente[5]. Inicio de terapia antibiótica empírica: En adultos jóvenes: ceftriaxona 500 mg IM (dosis única) más doxiciclina 100 mg vía oral cada 12 horas por 10 días[6]. En mayores de 35 años o con sospecha de patógenos entéricos: levofloxacina 500 mg vía oral una vez al día por 10 días[6]. M anejo del dolor con antiinflamatorios no esteroideos[6]. Medidas de soporte : Elevación escrotal con suspensorio[6]. Aplicación de hielo local[6]. Educación al paciente sobre la importancia del cumplimiento del tratamiento y seguimiento[1]. La epididimitis aguda es una condición urológica común que requiere un diagnóstico preciso y un manejo oportuno. El reconocimiento de los síntomas y signos característicos, junto con las pruebas diagnósticas apropiadas, permite un tratamiento adecuado y previene complicaciones potenciales. Citas [1] https://www.imss.gob.mx/sites/all/statics/guiasclinicas/039GRR.pdf [2] https://aeuexp.aeu.es/areas-de-experiencia/vejiga/infeccion-urinaria-itu/orquiepididimitis/ [3] https://www.reproduccionasistida.org/epididimitis-o-inflamacion-del-epididimo/ [4] https://www.elsevier.es/es-revista-medicina-familia-semergen-40-articulo-epididimitis-lesiones-cutaneas-13138528 [5] https://www.mayoclinic.org/es/diseases-conditions/epididymitis/diagnosis-treatment/drc-20363854 [6] https://www.msdmanuals.com/es-ec/professional/trastornos-urogenitales/trastornos-peneanos-y-escrotales/epididimitis [7] https://www.mayoclinic.org/es/diseases-conditions/epididimitis/symptoms-causes/syc-20363853

  • Dolor e Inflamación Escrotal

    MANUAL DE EMERGENCIAS 2025 El dolor e inflamación escrotal, también conocido como síndrome de escroto agudo, es una condición urológica caracterizada por la aparición brusca de dolor intenso acompañada de inflamación escrotal[6]. Esta afección puede ocurrir en varones de cualquier edad y representa una urgencia médica que requiere una evaluación y manejo rápidos para prevenir complicaciones potencialmente graves. Síntomas Los síntomas principales del dolor e inflamación escrotal incluyen: Dolor escrotal o testicular agudo, que puede ser de inicio súbito o gradual[1][4] Aumento de volumen del escroto afectado[4] Irradiación del dolor hacia la región inguinal o abdominal[1][5] Síntomas asociados como náuseas, vómitos y fiebre en algunos casos[1][5] Posibles molestias miccionales como escozor o aumento de la frecuencia urinaria[1] Signos Clínicos Los signos clínicos observables en el examen físico incluyen: Eritema y edema escrotal[4][5] Aumento de la temperatura local[4] Testículo elevado y horizontalizado (signo de Governeur) en casos de torsión testicular[5] Reflejo cremastérico abolido en torsión testicular[4] Signo de Prehn negativo (elevación del testículo no mejora el dolor) en torsión testicular[4][5] Exploración La exploración física debe ser minuciosa e incluir: Inspección visual del escroto para detectar asimetría, aumento o cambios de coloración[7] Palpación cuidadosa de testículos, epidídimos y cordones espermáticos[7] Evaluación del reflejo cremastérico bilateral[7] Transiluminación del escroto para diferenciar entre masas químicas y sólidas[7] Examen del pene en busca de secreciones uretrales o lesiones[7] Palpación de la región inguinal para detectar adenopatías o hernias[7] Pruebas Diagnósticas Las pruebas diagnósticas más relevantes son: Análisis de orina y urocultivo para todos los pacientes[7][8] Ecografía Doppler color, considerada la prueba de elección con una precisión del 90-95%[4][7] Pruebas de detección de infecciones de transmisión sexual en casos sospechosos[7] Hemograma completo para evaluar la presencia de leucocitosis y neutrofilia[5] Manejo de emergencias El manejo en emergencias del dolor e inflamación escrotal debe seguir estos pasos: Evaluación rápida de los signos de alarma, especialmente aquellos sugestivos de torsión testicular[3][5] Analgesia adecuada para aliviar el dolor[5] Realización urgente de ecografía Doppler si se sospecha torsión testicular[4][7] En caso de confirmar torsión testicular, proceda a exploración quirúrgica inmediata[5] Si se diagnostica epididimitis, inicie tratamiento antibiótico empírico[1][5] En casos de traumatismo escrotal, considere la necesidad de exploración quirúrgica según los hallazgos ecográficos[5] Manejo conservador con reposo, elevación escrotal y antiinflamatorios en casos menos graves[5] Es crucial recordar que el dolor y la inflamación escrotal representan una urgencia urológica que requiere una evaluación rápida y precisa. La diferenciación entre las diversas etiologías, especialmente la torsión testicular, es fundamental para prevenir la pérdida de la función testicular. El uso juicioso de la anamnesis, exploración física y pruebas complementarias, particularmente la ecografía Doppler, es esencial para guiar el manejo adecuado de esta condición en el servicio de emergencias. Citas [1] https://aeuexp.aeu.es/areas-de-experiencia/vejiga/infeccion-urinaria-itu/orquiepididimitis/ [2] https://revistas.utb.edu.ec/index.php/rpa/article/download/2599/2208/9135 [3] https://www.msdmanuals.com/es-ec/hogar/trastornos-renales-y-del-tracto-urinario/síntomas-de-los-trastornos-del-riñón-y-de-las-vías-urinarias/dolor-escrotal [4] https://revpediatria.sld.cu/index.php/ped/article/download/1535/1034 [5] https://www.riojasalud.es/files/content/servicios/urgencias/profesionales/MIR/s-escrotal-agudo.pdf [6] https://www.elsevier.es/es-revista-medicina-integral-63-articulo-valoracion-del-sindrome-escrotal-agudo-13044044 [7] https://www.msdmanuals.com/es-ec/professional/trastornos-urogenitales/síntomas-de-los-trastornos-urogenitales/dolor-escrotal [8] https://medlineplus.gov/spanish/ency/article/003161.htm [9] https://www.mayoclinic.org/es/diseases-conditions/orchitis/diagnosis-treatment/drc-20375865

  • Cólico renal uretérico- Cólico Renal 

    MANUAL DE EMERGENCIAS 2025 El cólico renal uretérico, también conocido simplemente como cólico renal, es una de las principales causas de emergencia nefrológica, con una alta incidencia en la población. Entre el 10-20% de las personas sufrirán un evento de cólico renal en su vida[2]. Esta condición se caracteriza por un dolor intenso y súbito causado por la obstrucción aguda del flujo urinario, generalmente debido a la presencia de cálculos renales. Síntomas El síntoma principal del cólico renal es un dolor intenso y súbito que se presenta en el flanco o la región lumbar[1]. Este dolor suele ser unilateral y puede irradiarse hacia el abdomen inferior, la ingles, los testículos o los labios mayores[1][6]. Otros síntomas comunes incluyen: Náuseas y vómitos General de Malestar Hematuria (sangre en la orina) Urgencia y frecuencia urinaria Dolor al orinar (disuria) Es importante destacar que la intensidad del dolor puede variar, presentándose en oleadas que aumentan gradualmente hasta alcanzar un pico máximo y luego disminuyen[7]. Signos Clínicos Los signos clínicos más relevantes del cólico renal incluyen: Puño percusión renal positiva Inquietud y agitación del paciente debido al dolor intenso Sudoración Palidez cutánea Taquicardia Además, puede observarse la presencia de íleo reflejo, que se manifiesta como una disminución del peristaltismo intestinal[4]. Exploración La exploración física en un paciente con sospecha de cólico renal debe incluir: Evaluación del estado general y signos vitales Palpación abdominal, prestando especial atención a los flancos y la región suprapúbica. Puño percusión renal bilateral Examen de genitales externos en busca de signos de irradiación del dolor. Es importante realizar un examen completo para descartar otras patologías que puedan simular un cólico renal[1]. Pruebas Diagnósticas El diagnóstico del cólico renal se basa principalmente en la presentación clínica, pero se pueden realizar las siguientes pruebas para confirmar el diagnóstico y evaluar la gravedad: Análisis de orina: Para detectar hematuria y descartar infección urinaria[1][3]. Pruebas de función renal: Incluyendo creatinina sérica y electrolitos[1]. Estudios de imagen: Tomografía computarizada sin contraste (TCSC): Considerada la prueba de elección por su alta precisión diagnóstica[5]. Ecografía: Útil como técnica inicial, especialmente en pacientes jóvenes o embarazadas, debido a la ausencia de radiación[5]. Radiografía simple: Puede ser útil para detectar cálculos radiopacos[5]. Manejo de emergencias El manejo del cólico renal en el servicio de urgencias se centra en el control del dolor y la evaluación de la necesidad de intervención urológica inmediata. Los pasos principales incluyen: Control del dolo r: Antiinflamatorios no esteroideos (AINEs) como primera línea de tratamiento[1][6]. Opioides en casos de dolor severo o contraindicación de AINEs[6]. Hidratación : Administración de líquidos intravenosos para mantener un buen flujo urinario[6]. Tratamiento de síntomas asociados : Antieméticos para controlar náuseas y vómitos[6]. Evaluación de complicaciones: Descartar obstrucción completa o infección del tracto urinario[1]. Terapia médica expulsiva: Considere el uso de alfabloqueantes para facilitar la expulsión de cálculos pequeños[6]. Derivación urológica: En casos de obstrucción completa, infección, dolor incontrolable o fallo renal agudo[1][6]. El manejo adecuado del cólico renal en urgencias requiere un enfoque multidisciplinario y una evaluación cuidadosa de cada caso individual. La elección del tratamiento y la necesidad de intervención urológica dependerán de la gravedad de la presentación clínica y de los hallazgos de las pruebas diagnósticas. Citas [1] https://www.imss.gob.mx/sites/all/statics/guiasclinicas/635GRR_0.pdf [2] https://dialnet.unirioja.es/descarga/articulo/7591590.pdf [3] https://www.bostonscientific.com/es-MX/health-conditions/calculos-renales/basics/symptoms-and-diagnosis.html [4] https://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0210-48062006000300004 [5] https://www.piper.espacio-seram.com/index.php/seram/article/download/1789/905/1796 [6] https://www.imss.gob.mx/sites/all/statics/guiasclinicas/635GER_0.pdf [7] https://www.msdmanuals.com/es/hogar/trastornos-renales-y-del-tracto-urinario/cálculos-en-las-vías-urinarias/cálculos-en-las-vías-urinarias?ruleredirectid=755

  • Bultos testiculares

    MANUAL DE EMERGENCIAS 2025 Los bultos testiculares son una condición médica común que puede afectar a hombres de todas las edades. Este artículo académico abordará los aspectos clave de esta patología, incluyendo síntomas, signos clínicos, exploración, pruebas diagnósticas y manejo en emergencias. Síntomas Los síntomas de los bultos testiculares pueden variar dependiendo de la causa subyacente. Algunos de los síntomas más comunes incluyen: Presencia de una masa o bulto inusual en el testículo Dolor arrepentido o sordo en el escroto Sensación de pesadez en el escroto Dolor que se extiende hacia la ingles, el abdomen o la parte baja de la espalda. Hinchazón en el escroto Cambios en el color de la piel escrotal[5] Es importante destacar que algunos bultos testiculares pueden ser asintomáticos, especialmente en el caso de tumores testiculares, que generalmente se presentan como masas indoloras[2][6]. Signos clínicos Los signos clínicos de los bultos testiculares pueden incluir: Testículo aumentado de tamaño y consistencia. Presencia de una masa palpable en el testículo o epidídimo Endurecimiento del testículo o epidídimo Cambios en la posición del testículo (por ejemplo, horizontalización o ascenso en casos de torsión testicular) Reacción inflamatoria de las envolturas escrotales[6] En algunos casos, pueden observarse signos sistémicos como fiebre, malestar general o síntomas urinarios, especialmente si la causa es infecciosa[5]. Exploración La exploración física es fundamental para el diagnóstico de los bultos testiculares. Debe realizarse de manera meticulosa y debe incluir: Inspección visual del escroto para detectar asimetrías, cambios de color o exagerados. Palpación bilateral de los testículos, epidídimos y cordones espermáticos. Evaluación de la consistencia, tamaño y movilidad de cualquier masa detectada. Comprobación del reflejo cremastérico. Exploración de la región inguinal para descartar hernias o adenopatías[1][3]. Es importante realizar la exploración con el paciente en posición de pie y acostado para una evaluación completa[3]. Pruebas diagnósticas Las principales pruebas diagnósticas utilizadas para evaluar los bultos testiculares son: Ecografía testicular: Es la prueba de imagen más importante y debe realizarse lo antes posible. Proporciona información detallada sobre el tamaño, localización y composición del bulto, así como el estado de los testículos[1][3]. Transiluminación: Puede ayudar a diferenciar entre masas sólidas y químicas[3]. Análisis de orina: Útil para detectar infecciones o la presencia de sangre o pus en la orina[3]. Análisis de sangre: Puede revelar infecciones o marcadores tumorales en caso de sospecha de cáncer testicular[3][4]. Tomografía computarizada o resonancia magnética: Pueden ser necesarios en casos de sospecha de metástasis o para evaluar la extensión de un tumor[2]. Manejo de emergencias El manejo de los bultos testiculares en emergencias depende de la presentación clínica y la sospecha diagnóstica: Dolor testicular agudo: Ante la sospecha de torsión testicular, se debe considerar una emergencia quirúrgica. La exploración quirúrgica inmediata es necesaria para preservar la viabilidad del testículo[6]. Epididimitis aguda : Se debe iniciar tratamiento antibiótico empírico y analgesia. Es importante descartar infecciones de transmisión sexual y realizar pruebas complementarias como urocultivo y exudado uretral[6]. Masa testicular indolora: Aunque no constituye una emergencia inmediata, se debe derivar al paciente de forma preferente al servicio de Urología para una evaluación completa y descartar malignidad[4]. Traumatismo testicular: Requiere evaluación urgente con ecografía y posible exploración quirúrgica si se sospecha rotura testicular[3]. En todos los casos, es fundamental realizar una anamnesis detallada, una exploración física cuidadosa y las pruebas complementarias necesarias para establecer un diagnóstico preciso y un tratamiento adecuado. Citas [1] https://urologoenvigo.com/enfermedades-testiculo/quiste-testicular/ [2] https://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1699-695X2016000200013 [3] https://www.mayoclinic.org/es/diseases-conditions/scrotal-masses/diagnosis-treatment/drc-20352609 [4] https://www.elsevier.es/es-revista-medicina-familia-semergen-40-articulo-diagnostico-tumores-testiculares-atencion-primaria-S1138359321001325 [5] https://www.mayoclinic.org/es/diseases-conditions/scrotal-masses/symptoms-causes/syc-20352604 [6] https://fapap.es/articulo/462/identificacion-y-tratamiento-de-las-principales-patologias-testiculares

  • Neumotórax Espontáneo

    MANUAL DE EMERGENCIAS 2025 El neumotórax espontáneo (NE) es una condición médica caracterizada por la presencia de aire en el espacio pleural, lo que resulta en el colapso parcial o total del pulmón afectado[1][2]. Se clasifica en primario (NEP), cuando ocurre en individuos sin enfermedad pulmonar subyacente conocida, y secundaria (NES), cuando se asocia a una patología pulmonar preexistente[4]. Síntomas Los síntomas de la NE pueden variar en intensidad y presentación. Los más comunes incluyen: Dolor torácico: Generalmente de inicio súbito, agudo y unilateral, presente en el 96% de los casos[1]. Disnea: Dificultad para respirar, que afecta al 80% de los pacientes[1][9]. Tos seca: Puede ser irritativa[5]. Hemoptisis: Aunque menos frecuente, puede presentarse en algunos casos[9]. Es importante destacar que aproximadamente el 20% de los pacientes con NE pueden ser asintomáticos[3][9]. Signos Clínicos Los signos clínicos del NE pueden incluir: Taquicardia: El hallazgo más frecuente en la exploración física[1]. Taquipnea: Aumento de la frecuencia respiratoria[3]. Cianosis: En casos severos[3]. Hipotensión: Particularmente en casos de neumotórax a tensión[3]. Desviación traqueal: Hacia el lado contralateral en casos de neumotórax a tensión[3]. Exploración La exploración física del paciente con NE puede revelar: Disminución de la movilidad del hemitórax ipsilateral[1]. Hiperinsuflación torácica[1]. Timpanismo a la percusión[1][5]. Disminución o abolición del murmullo vesicular[1][9]. Disminución de las vibraciones vocales[5]. En casos de neumotórax a tensión, se puede observar ingurgitación yugular y signos de insuficiencia cardíaca[1]. Pruebas Diagnósticas El diagnostico del NE se confirma mediante: Radiografía de tórax: Es la prueba de elección, preferiblemente realizada en aspiración forzada[9]. Permite visualizar el colapso pulmonar y la línea pleural[5]. Tomografía computarizada (TC): Puede ser útil para detectar pequeñas bullas en pacientes con NEP, que no son visibles en la radiografía convencional[8]. Ecografía torácica: Puede ser una alternativa útil, especialmente en situaciones de emergencia[7]. Manejo de emergencias El manejo del NE en el servicio de emergencias depende de la severidad y el tipo de neumotórax: Observación: Para NEP pequeños (<25%) y asintomáticos, se puede optar por observación y seguimiento con radiografías seriadas[3]. Aspiración con catéter: Para NEP sintomáticos, se puede realizar una aspiración simple con catéter[7]. Toracostomía con tubo: Indicada para NES y neumotórax traumáticos[7]. Descompresión inmediata: En casos de neumotórax a tensión, se debe realizar una descompresión inmediata con aguja en el segundo espacio intercostal en la línea medioclavicular, seguida de una toracostomía con tubo[7]. Oxigenoterapia: La administración de oxígeno suplementario puede acelerar la reabsorción del aire en el espacio pleural[5]. El neumotórax espontáneo es una condición que requiere un diagnóstico rápido y preciso, así como un manejo adecuado en el servicio de emergencias. El conocimiento de sus síntomas, signos clínicos y opciones de tratamiento es crucial para garantizar los mejores resultados para los pacientes. Citas [1] https://sagunto.san.gva.es/documents/d/sagunto/neumotorax [2] https://dialnet.unirioja.es/descarga/articulo/7983614.pdf [3] https://www.ramr.org/articulos/volumen_3_numero_1/editoriales/editorial_rev_3_1_neumotorax.pdf [4] https://www.neumosur.net/files/publicaciones/ebook/56-NEUMOTORAX-Neumologia-3_ed.pdf [5] https://www.elsevier.es/es-revista-medicina-familia-semergen-40-articulo-neumotorax-espontaneo-tension-S1138359310000961 [6] http://scielo.sld.cu/scielo.php?pid=S0138-65572021000300009&script=sci_arttext [7] https://www.msdmanuals.com/es/professional/trastornos-pulmonares/trastornos-mediastínicos-y-pleurales/neumotórax [8] https://www.elsevier.es/es-revista-medicina-integral-63-articulo-neumotorax-espontaneo-13015301 [9] https://www.cun.es/enfermedades-tratamientos/enfermedades/neumotorax

  • Neumonía por Aspiración

    MANUAL DE EMERGENCIAS 2025 La neumonía por aspiración es una infección pulmonar causada por la inhalación de secreciones orofaríngeas, contenido gástrico o ambos[1][3]. Representa entre el 5% y el 15% de los casos de neumonía adquirida en la comunidad que requieren hospitalización[2][4]. Este artículo abordará los aspectos clave de esta patología, incluyendo síntomas, signos clínicos, exploración, pruebas diagnósticas y manejo en emergencias. Síntomas Los síntomas de la neumonía por aspiración suelen desarrollarse en un período de 1 a 2 días después del evento de aspiración[3]. Los principales síntomas incluyen: Tos, que puede producir esputo pútrido o con coloración inusual[1][3] Fiebre[1][3] Dificultad respiratoria (disnea)[1][3] Dolor torácico[1][3] Fatiga[5] En algunos casos, el síndrome puede evolucionar durante días a semanas, en lugar de presentarse de forma aguda[1]. Signos Clínicos Los signos clínicos de la neumonía por aspiración pueden variar, pero incluyen: Cianosis, especialmente en casos de aspiración de gran volumen[1] Taquipnea[1] Sonidos respiratorios anormales, como crepitantes o sibilancias[5][6] Disminución de la saturación de oxígeno[6] Fibra, que puede ser de bajo grado en algunos casos[1] Exploración Durante la exploración física, el médico realizará las siguientes acciones: Auscultación del tórax con estetoscopio para detectar sonidos respiratorios anormales, como crepitantes o sibilancias[5][6] Percusión del tórax para identificar áreas de consolidación[5] Evaluación de la frecuencia respiratoria y el uso de músculos accesorios[6] Medición de la temperatura corporal[1] Evaluación del estado de conciencia y la capacidad de deglución[4] Pruebas Diagnósticas El diagnóstico de la neumonía por aspiración se basa en la historia clínica, la exploración física y las pruebas complementarias[2]. Las principales pruebas diagnósticas incluyen: Radiografía de tórax: Es fundamental para confirmar el diagnóstico y determinar la extensión y localización de la infección[3][6]. Análisis de sangre: Incluye hemograma completo y hemocultivos para confirmar la infección e identificar el agente causal[6]. Gasometría arterial: Para evaluar el intercambio gaseoso y la oxigenación[5]. Cultivo de esputo: Ayuda a identificar el microorganismo causante de la infección[5][6]. Pulsioximetría: Para medir el nivel de oxígeno en sangre[6]. Tomografía computarizada (TC) de tórax: En casos de neumonía que no mejoran o para obtener imágenes más detalladas[6]. Broncoscopia: En casos seleccionados, para visualizar las vías respiratorias y obtener muestras[5]. Manejo de emergencias El manejo inicial de la neumonía por aspiración en el servicio de emergencias incluye: Estabilización del paciente: Asegurar la vía aérea, administrar oxígeno suplementario y monitorizar los signos vitales[3]. Antibioticoterapia empírica: Se deben iniciar antibióticos de amplio espectro que cubran los patógenos más comunes, incluyendo anaerobios. Opciones frecuentes son clindamicina, amoxicilina-ácido clavulánico, ampicilina/sulbactam o imipenem[3]. Terapia de soporte: Incluye hidratación, manejo del dolor y la fiebre, y fisioterapia respiratoria[3]. Evaluación de la capacidad de deglución: Para prevenir futuras aspiraciones[4]. Considerar la intubación y ventilación mecánica en casos de insuficiencia respiratoria grave[3]. Tratamiento de complicaciones: Como derrame pleural o absceso pulmonar, si se desarrolla[1]. La neumonía por aspiración es una patología grave que requiere un diagnóstico rápido y un manejo adecuado. El reconocimiento temprano de los síntomas y signos clínicos, junto con las pruebas diagnósticas apropiadas, es crucial para iniciar un tratamiento oportuno y prevenir complicaciones. Citas [1] https://accessmedicina.mhmedical.com/content.aspx?bookid=3069§ionid=259403292 [2] https://www.revistamedicasinergia.com/index.php/rms/article/view/583 [3] https://www.msdmanuals.com/es-ec/hogar/trastornos-del-pulmón-y-las-vías-respiratorias/neumonía/neumonía-por-aspiración-y-neumonitis-química [4] https://www.stnba.org.ar/images/revista/revista_37/revista37_pagina_29.pdf [5] https://medlineplus.gov/spanish/ency/article/000121.htm [6] https://www.mayoclinic.org/es/diseases-conditions/pneumonia/diagnosis-treatment/drc-20354210 [7] https://www.intramed.net/content/93860

  • Neumonía

    MANUAL DE EMERGENCIAS 2025 La neumonía es una infección aguda del parénquima pulmonar caracterizada por la inflamación de los espacios alveolares. Esta patología representa una causa importante de morbilidad y mortalidad, especialmente en poblaciones vulnerables como adultos mayores y pacientes con comorbilidades. Síntomas Los síntomas de la neumonía pueden variar en gravedad, pero también incluyen: Tos, que puede ser seca o productiva con expectoración mucopurulenta o hemoptoica[1][7] Fiebre, que puede ser de bajo o alto grado[7] Escalofríos con temblores[7] Disnea o dificultad respiratoria, que puede exacerbarse con el esfuerzo[7] Dolor torácico pleurítico, que empeora con la respiración profunda o la tos[1][7] Fatiga y disminución del apetito[7] En algunos casos, especialmente en adultos mayores, pueden presentarse síntomas atípicos como confusión o alteraciones del estado mental[7]. Signos clínicos La exploración física puede revelar diversos signos clínicos, incluyendo: Taquipnea (respiración rápida)[1] Taquicardia[8] Uso de musculatura accesoria respiratoria[1] Cianosis en casos severos[1] Alteración del estado de conciencia[1] Exploración La exploración física es fundamental y debe incluir: Evaluación del estado general, nivel de conciencia y signos vitales[1] Inspección de la hidratación, perfusión periférica y estado nutricional[1] Auscultación cardiopulmonar: se pueden detectar ruidos respiratorios anormales como estertores crepitantes o disminución del murmullo vesicular[1][7] Percusión torácica: puede revelar áreas de matidez[7] Palpación de frémito vocal[7] Pruebas diagnósticas El diagnóstico de la neumonía se basa en la combinación de hallazgos clínicos y radiológicos. Las pruebas diagnósticas más relevantes incluyen: Radiografía de tórax: es la prueba estándar de oro para confirmar el diagnóstico, determinar la extensión y localización de la infección, y descartar complicaciones[1][3][8] Análisis de sangre: Hemograma completo: puede mostrar leucocitosis con neutrofilia[1][3] Bioquímica sanguínea: para evaluar función renal, hepática y estado metabólico[1] Gasometría arterial: para evaluar el intercambio gaseoso y la oxigenación[3][7] Cultivos microbiológicos: Hemocultivos: para identificar bacteriemia[3] Cultivo de esputo: para aislar el agente etiológico[3][7] Pruebas moleculares: como PCR para detectar patógenos virales o bacterias atípicos[7] Pulsioximetría: para monitorizar la saturación de oxígeno[3] En casos seleccionados, pueden ser necesarias pruebas adicionales como tomografía computarizada de tórax, broncoscopia o toracocentesis[7]. Manejo de emergencias El manejo inicial en el servicio de urgencias debe incluir: Evaluación rápida de la gravedad y estabilización del paciente si es necesario[1] Oxigenoterapia si hay hipoxemia[3] Inicio precoz de antibioticoterapia empírica, considerando los patógenos más probables y la epidemiología local[2][5] Toma de muestras para cultivos antes de iniciar antibióticos, si es posible[3] Evaluación de criterios de ingreso hospitalario vs. manejo ambulatorio[5] Manejo sintomático: antipiréticos, analgésicos, hidratación[5] En casos severos, considere soporte ventilatorio no invasivo o invasivo[2] Monitorización estrecha de signos vitales y evolución clínica[5] El manejo y oportuno de la neumonía en el servicio de urgencias es crucial para mejorar los pronósticos y reducir las complicaciones asociadas a esta patología. Citas [1] https://areasaludbadajoz.com/images/datos/docencia_e_investigacion/neumonia.pdf [2] https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=8080935 [3] https://www.mayoclinic.org/es/diseases-conditions/pneumonia/diagnosis-treatment/drc-20354210 [4] https://accessmedicina.mhmedical.com/content.aspx?bookid=3118§ionid=269191477 [5 ] https://www.cun.es/enfermedades-tratamientos/enfermedades/neumonia [6] http://www.scielo.org.bo/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S2664-32432021000300179 [7] https://medlineplus.gov/spanish/ency/article/000145.htm [8] https://www.elsevier.es/es-revista-revista-medica-clinica-las-condes-202-articulo-evaluacion-manejo-neumonia-del-adulto-S0716864014700707

  • Oxigenoterapia

    MANUAL DE EMERGENCIAS 2025 La oxigenoterapia es un procedimiento terapéutico fundamental en el tratamiento de la insuficiencia respiratoria, tanto aguda como crónica. Se define como el aporte artificial de oxígeno (O2) en el aire inspirado, con el objetivo principal de aumentar la oxigenación tisular[1][3]. Este artículo académico abordará los aspectos clave de la oxigenoterapia, incluyendo síntomas, signos clínicos, exploración, pruebas diagnósticas y manejo en emergencias. Síntomas Los síntomas que pueden indicar la necesidad de oxigenoterapia incluyen: Disnea o dificultad respiratoria Taquipnea (respiración rápida) Taquicardia (ritmo cardíaco acelerado) Confusión o alteraciones del estado mental. Fatiga o debilidad generalizada[7] Estos síntomas son manifestaciones de hipoxemia, que se definen como un nivel bajo de oxígeno en la sangre arterial. La hipoxemia puede provocar hipoxia tisular, comprometiendo el funcionamiento adecuado de los órganos y sistemas del cuerpo. Signos clínicos Los signos clínicos asociados a la necesidad de oxigenoterapia incluyen: Cianosis (coloración azulada de la piel y mucosas) Uso de músculos accesorios de la respiración Aleteo nasal Diaforesis (sudoración excesiva) Alteración del nivel de conciencia Asterixis (temblor o aleteo de las manos)[11] Es importante destacar que la ausencia de estos signos no descarta la necesidad de oxigenoterapia, ya que algunos pacientes pueden presentar hipoxemia sin manifestaciones clínicas evidentes. Exploración La exploración física del paciente que requiere oxigenoterapia debe incluir: Evaluación del patrón respiratorio: frecuencia, profundidad y ritmo. Auscultación pulmonar: identificación de ruidos respiratorios anormales. Evaluación del estado hemodinámico: presión arterial, frecuencia cardíaca y perfusión periférica. Valoración del nivel de conciencia y estado mental. Inspección de la coloración de piel y mucosas [11][3] Pruebas diagnósticas Las principales pruebas diagnósticas para evaluar la necesidad de oxigenoterapia son: Gasometría arterial : Es la prueba estándar de oro para medir la presión parcial de oxígeno (PaO2) y dióxido de carbono (PaCO2) en sangre arterial. Una PaO2 inferior a 60 mmHg indica hipoxemia y la necesidad de oxigenoterapia[1][7]. Pulsioximetría: Método no invasivo que mide la saturación de oxígeno (SpO2) en sangre periférica. Valores inferiores al 90-92% sugieren la necesidad de oxigenoterapia[6][7]. Radiografía de tórax: Ayuda a identificar causas subyacentes de insuficiencia respiratoria. Espirometría: Evalúa la función pulmonar y puede ser útil en el seguimiento de pacientes con enfermedades respiratorias crónicas. Manejo de emergencias El manejo de la oxigenoterapia en situaciones de emergencia debe seguir estos principios: Evaluación rápida: Valorar el estado general del paciente, incluyendo nivel de conciencia, patrón respiratorio y signos vitales[11]. Inicio precoz: Administrar oxígeno suplementario de inmediato si se sospecha hipoxemia, sin esperar resultados de pruebas diagnósticas[1]. Selección del dispositivo: Elegir el sistema de administración adecuado según la gravedad del cuadro y las necesidades del paciente (cánula nasal, mascarilla simple, mascarilla con reservorio, etc.)[3]. Titulación de la FiO2: Ajustar la fracción inspirada de oxígeno para mantener una SpO2 entre 94-98% en pacientes agudos, o 88-92% en pacientes con riesgo de hipercapnia[6]. Monitorización continua: Realizar un seguimiento estrecho de la SpO2, frecuencia respiratoria y estado general del paciente[3]. Tratamiento de la causa subyacente: Identificar y tratar la etiología de la insuficiencia respiratoria simultáneamente a la oxigenoterapia[11]. Prevención de complicaciones: Vigilar posibles efectos adversos como la toxicidad por oxígeno o la retención de CO2 en pacientes susceptibles[2]. La oxigenoterapia es una intervención crucial en el manejo de pacientes con insuficiencia respiratoria. Su aplicación adecuada requiere una evaluación clínica cuidadosa, el uso apropiado de pruebas diagnósticas y un enfoque terapéutico individualizado. El conocimiento de los principios básicos de la oxigenoterapia es esencial para todo profesional de la salud que trabaja en servicios de emergencia. Citas [1] https://www.npunto.es/revista/5/la-oxigenoterapia-en-pediatria-y-sus-complicaciones-5 [2] https://www.archbronconeumol.org/es-oxigenoterapia-efectos-secundarios-yatrogenia-articulo-S0300289615312497 [3] https://www.revistapediatria.cl/volumenes/2017/vol14num1/pdf/OXIGENOTERAPIA.pdf [4] https://www.asisa.es/preguntas-frecuentes/preguntas/necesito-un-medico/pruebas-y-tratamientos/190-oxigenoterapia [5] https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S1695403309003294 [6] https://www.analesdepediatria.org/es-fundamentos-oxigenoterapia-situaciones-agudas-cronicas-articulo-S1695403309003294 [7] https://www.mayoclinic.org/es/symptoms/hypoxemia/basics/causes/sym-20050930?p=1 [8] https://www.salusplay.com/apuntes/cuidados-intensivos-uci/tema-3-oxigenoterapia [9] http://himfg.com.mx/descargas/documentos/planeacion/guiasclinicasHIM/oxigenotrepia.pdf [10] https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC8695189/ [11] https://www.elsevier.es/es-revista-medicina-integral-63-articulo-laoxigenoterapia-situaciones-graves-10022221 [12] http://www.scielo.edu.uy/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1688-12492020000700026

  • Hiperventilación

    MANUAL DE EMERGENCIAS 2025 La hiperventilación es un patrón respiratorio caracterizado por un aumento de la frecuencia y/o profundidad de la respiración por encima de las necesidades metabólicas del organismo, lo que resulta en una disminución de los niveles de dióxido de carbono en sangre (hipocapnia)[1] [2]. Este fenómeno puede presentarse de forma aguda o crónica y estar asociado a diversas condiciones médicas o psicológicas. Síntomas Los síntomas de la hiperventilación son variados y pueden afectar múltiples sistemas del organismo. Los más comunes incluyen: Mareo y sensación de inestabilidad Hormigueo en las extremidades Palpitaciones Dificultad para respirar Dolor en el pecho Ansiedad y sensación de pánico Fatiga Cefalea En casos graves, la hiperventilación puede provocar síncope (desmayo) y convulsiones[1][3]. Signos clínicos Durante un episodio de hiperventilación, se pueden observar los siguientes signos clínicos: Taquipnea (aumento de la frecuencia respiratoria) Respiración profunda y rápida Uso de músculos accesorios de la respiración Tetania periférica (rigidez de dedos o brazos) Espasmo carpopedal Agitación y ansiedad visible Palidez o rubor facial Es importante destacar que la presentación clínica puede variar según la causa subyacente y la duración del episodio[1][3]. Exploración La exploración física en pacientes con sospecha de hiperventilación debe incluir: Evaluación del patrón respiratorio Auscultación pulmonar Evaluación del estado mental y nivel de ansiedad. Examen neurológico para detectar parestesias o tetania. Evaluación cardiovascular, incluyendo frecuencia cardiaca y presión arterial El examen pulmonar generalmente no presenta hallazgos significativos en casos de hiperventilación psicógena[3]. Pruebas diagnósticas El diagnóstico de hiperventilación es principalmente clínico, pero pueden realizarse las siguientes pruebas para descartar otras patologías y confirmar el diagnóstico: Oximetría de pulso: Generalmente muestra una saturación de oxígeno cercana al 100%[3]. Radiografía de tórax: Para descartar patologías pulmonares subyacentes[3]. Electrocardiograma (ECG): Para evaluar posibles alteraciones cardíacas[3]. Gasometría arterial: Puede mostrar alcalosis respiratoria e hipocapnia[2]. Pruebas de función pulmonar: Para descartar enfermedades respiratorias[1]. Capnografía: Para medir los niveles de dióxido de carbono al final de la espiración[1]. En algunos casos, puede ser necesario realizar estudios adicionales como angiografía pulmonar por TC para descartar embolia pulmonar[3]. Manejo de emergencias El manejo de la hiperventilación en el servicio de emergencias debe enfocarse en: Descartar causas orgánicas potencialmente graves. Tranquilizar al paciente y proporcionarle un ambiente calmado. Implementar técnicas de control respiratorio: Respiración a través de los labios fruncidos. Respiración diafragmática En casos seleccionados, reinhalación de CO2 con bolsa (bajo supervisión médica)[2][3]. Administración de ansiolíticos si es necesaria, especialmente en casos de ansiedad severa o ataques de pánico[3]. Corrección de desequilibrios electrolíticos si están presentes. Educación del paciente sobre la naturaleza benigna de los síntomas y técnicas de manejo. Es fundamental realizar un diagnóstico diferencial adecuado para evitar pasar por altas condiciones potencialmente graves que pueden presentarse con hiperventilación[2][3]. La hiperventilación es un trastorno complejo que requiere un enfoque diagnóstico y terapéutico integral. El reconocimiento temprano de los síntomas y signos, junto con un manejo adecuado, puede prevenir complicaciones y mejorar significativamente la calidad de vida de los pacientes. Citas [1] https://www.medicoverhospitals.in/es/diseases/hyperventilation/ [2] https://www.scielo.org.mx/scielo.php?pid=S2448-89092016000300204&script=sci_arttext [3] https://www.msdmanuals.com/es-ec/professional/trastornos-pulmonares/síntomas-de-los-trastornos-pulmonares/síndrome-de-hiperventilación [4] https://medlineplus.gov/spanish/ency/article/003071.htm [5] https://www.redalyc.org/pdf/1806/180613880005.pdf [6] https://scielo.isciii.es/scielo.php?pid=S1139-76322013000200005&script=sci_arttext [7] https://accessmedicina.mhmedical.com/content.aspx?bookid=3002§ionid=254925919

  • EPOC

    MANUAL DE EMERGENCIAS 2025 La Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC) es una patología respiratoria progresiva caracterizada por una limitación persistente del flujo aéreo. Es una de las principales causas de morbilidad y mortalidad a nivel mundial, con una prevalencia estimada del 11.7% en la población adulta[2]. La EPOC se asocia principalmente al tabaquismo, aunque también puede desarrollarse por exposición a contaminantes ambientales y ocupacionales[1]. Síntomas Los síntomas característicos de la EPOC incluyen: Disnea progresiva, especialmente con el esfuerzo Tos crónica, frecuentemente productiva Producción de esputo Sibilancias Opresión torácica Estos síntomas suelen aparecer de forma insidiosa y empeoran con el tiempo[5][9]. En etapas avanzadas, los pacientes pueden experimentar fatiga, pérdida de peso y exacerbaciones frecuentes[1][5]. Signos clínicos La exploración física puede revelar: Taquipnea en reposo Uso de músculos accesorios de la respiración Respiración con labios fruncidos Cianosis central en casos avanzados Tórax en tonel Disminución de la expansibilidad torácica Hiperresonancia a la percusión Disminución del murmullo vesicular Sibilancias espiratorias[3] En estadios avanzados pueden observarse signos de cor pulmonale como ingurgitación yugular y edema periférico[3]. Exploración La evaluación del paciente con sospecha de EPOC debe incluir: Historia clínica detallada, incluyendo exposición a factores de riesgo Examen físico completo Evaluación de la disnea mediante escalas estandarizadas (ej. escala mMRC) Valoración del estado nutricional Detección de comorbilidades asociadas[2][4] Pruebas diagnósticas El diagnóstico de EPOC se confirma mediante: Espirometría: Es la prueba gold standard. Se diagnostica EPOC cuando el cociente VEF1/CVF post-broncodilatador es <0.7[1][3]. Radiografía de tórax: Útil para descartar otras patologías y evaluar signos de hiperinsuflación[3]. Tomografía computarizada: No se recomienda de rutina, pero puede ser útil para caracterizar el enfisema y descartar bronquiectasias[3]. Gasometría arterial: Indicada en pacientes con VEF1 <50% o signos de insuficiencia respiratoria[3]. Prueba de difusión de monóxido de carbono: Evalúa el grado de enfisema[9]. Analítica sanguínea: Para detectar anemia, policitemia o alteraciones electrolíticas[9]. Manejo en Emergencias El manejo de las exacerbaciones agudas de EPOC en urgencias incluye: Oxigenoterapia controlada para mantener SaO2 88-92% Broncodilatadores de acción corta nebulizados (salbutamol y/o ipratropio) Corticosteroides sistémicos (prednisona 40 mg/día durante 5 días) Antibióticos si hay signos de infección bacteriana Ventilación no invasiva en casos de insuficiencia respiratoria hipercápnica Considerar ventilación mecánica invasiva en casos refractarios[1][2] La evaluación de la gravedad de la exacerbación y la presencia de comorbilidades son fundamentales para determinar el nivel de atención requerido y la necesidad de hospitalización[2]. La EPOC es una enfermedad compleja que requiere un abordaje multidisciplinario. El diagnóstico precoz mediante espirometría y el manejo adecuado de las exacerbaciones son cruciales para mejorar la calidad de vida y el pronóstico de los pacientes afectados por esta patología. Citas [1] https://www.imss.gob.mx/sites/all/statics/guiasclinicas/037GRR.pdf [2] https://www.elsevier.es/es-revista-revista-medica-clinica-las-condes-202-articulo-manejo-epoc-era-moderna-S0716864024000336 [3] https://www.scielo.sa.cr/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0001-60022003000500003 [4] https://scielo.isciii.es/pdf/jonnpr/v5n10/2529-850X-jonnpr-5-10-1195.pdf [5] https://medlineplus.gov/spanish/copd.html [6] https://dialnet.unirioja.es/descarga/articulo/8507992.pdf [7] https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/chronic-obstructive-pulmonary-disease-(copd) [8] https://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0026-17422020000300028 [9] https://www.cun.es/enfermedades-tratamientos/enfermedades/enfermedad-pulmonar-obstructiva-cronica [10] https://www.msdmanuals.com/es/hogar/trastornos-del-pulmón-y-las-vías-respiratorias/enfermedad-pulmonar-obstructiva-crónica-epoc/enfermedad-pulmonar-obstructiva-crónica-epoc

  • Embolia Pulmonar

    MANUAL DE EMERGENCIAS 2025 La embolia pulmonar (EP) es una condición potencialmente mortal caracterizada por la obstrucción de una o más arterias pulmonares, generalmente por un trombo originado en las venas profundas de las extremidades inferiores[1][5]. Esta patología representa una urgencia cardiovascular y es una causa importante de morbimortalidad[2]. Síntomas Los síntomas de la EP pueden ser variables e inespecíficos, lo que dificulta su diagnóstico[3][6]. Los más comunes incluyen: Disnea (80% de los casos) Dolor torácico pleurítico (45%) Tos (31%) Hemoptisis (12%) Síncope (12%) Ortopnea (36%) La disnea puede ser aguda y severa en casos de EP masiva, o leve y transitoria en EP submasiva o periférica[7]. El dolor torácico puede ser de tipo pleurítico en émbolos distales o similar a la angina en EP central[7]. Signos Clínicos Los signos clínicos más frecuentes en la EP incluyen[7]: Taquipnea (62%) Taquicardia (45%) Signos de trombosis venosa profunda (31%) Disminución del murmullo vesicular (21%) Sibilancias (18%) Ingurgitación yugular (13%) Cianosis (6%) Exploración La exploración física debe ser minuciosa, buscando signos de sobrecarga del ventrículo derecho e hipertensión pulmonar[5]. Se debe prestar atención a: Frecuencia respiratoria y cardíaca Presión arterial Saturación de oxígeno Auscultación cardiopulmonar Examen de extremidades inferiores en busca de signos de trombosis venosa profunda Pruebas Diagnósticas El diagnóstico de la EP requiere un enfoque multimodal[4]: Análisis de sangre : Incluye dímero D, gases arteriales y pruebas de coagulación[9]. Estudios de imagen : Angiografía por tomografía computarizada (angioTC): Es el método diagnóstico de elección[5]. Gammagrafía de ventilación/perfusión: Alternativa cuando la angioTC está contraindicada[5]. Ecocardiograma: Útil para evaluar la función del ventrículo derecho[5]. Electrocardiograma : Puede mostrar signos de sobrecarga del ventrículo derecho, como inversión de ondas T en V1-V4, patrón QR en V1, o patrón S1Q3T3[7]. Radiografía de tórax : Aunque suele ser inespecífica, ayuda a descartar otras patologías[7]. Manejo en Emergencias El manejo inicial de la EP en emergencias se centra en la estabilización hemodinámica y respiratoria del paciente[5]: Soporte hemodinámico : En casos de shock, se debe administrar fluidos y vasopresores si es necesario. Oxigenoterapia : Para mantener una saturación de oxígeno >90%. Anticoagulación : Se debe iniciar de inmediato, salvo contraindicaciones. La heparina de bajo peso molecular o heparina no fraccionada son las opciones iniciales[5]. Trombolisis : En pacientes con EP masiva e inestabilidad hemodinámica, se debe considerar la trombolisis sistémica o dirigida por catéter[5]. Embolectomía : En casos seleccionados donde la trombolisis está contraindicada o ha fallado, se puede considerar la embolectomía quirúrgica o por catéter[5]. Filtro de vena cava inferior : Se considera en pacientes con contraindicaciones para anticoagulación o con EP recurrente a pesar de anticoagulación adecuada[5]. La embolia pulmonar sigue siendo un desafío diagnóstico y terapéutico. Un alto índice de sospecha, junto con un enfoque diagnóstico sistemático y un manejo oportuno, son cruciales para mejorar los resultados en estos pacientes. Citas [1] https://medlineplus.gov/spanish/pulmonaryembolism.html [2] https://revistamedicasinergia.com/index.php/rms/article/download/633/1094/6059 [3] https://www.cun.es/enfermedades-tratamientos/enfermedades/embolismo-pulmonar [4] https://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1870-72032017000100036 [5] https://www.msdmanuals.com/es/professional/trastornos-pulmonares/embolia-pulmonar/embolia-pulmonar?ruleredirectid=755 [6] https://www.msdmanuals.com/es/hogar/trastornos-del-pulmón-y-las-vías-respiratorias/embolia-pulmonar/embolia-pulmonar-ep [7] https://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S2696-130X2022000300096 [8] https://www.mayoclinic.org/es/diseases-conditions/pulmonary-embolism/symptoms-causes/syc-20354647 [9] https://www.mayoclinic.org/es/diseases-conditions/pulmonary-embolism/diagnosis-treatment/drc-20354653

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