top of page

RESULTADOS DE LA BÚSQUEDA

Search this site

Se encontraron 3568 resultados sin ingresar un término de búsqueda

  • Intoxicación paralítica de conchas

    MANUAL DE EMERGENCIAS 2025 La intoxicación paralítica por conchas (IPC), también conocida como intoxicación paralítica por mariscos, es una condición neurotóxica grave causada por el consumo de mariscos contaminados con saxitoxina y sus derivados. Esta toxina es producida por ciertas especies de dinoflagelados y diatomeas que proliferan durante las floraciones de algas nocivas (FAN)[1]. La IPC representa un riesgo significativo para la salud pública y requiere un diagnóstico y tratamiento rápidos para prevenir complicaciones potenciales mortales. Síntomas Los síntomas de la IPC suelen manifestarse rápidamente, entre 30 minutos y 2 horas después de la ingestión de mariscos contaminados[2]. La progresión de los síntomas es generalmente constante y puede incluir: Hormigueo o sensación de quemazón en los labios, lengua y cara. Entumecimiento progresivo que se extiende al cuello, brazos y piernas. Dificultad para realizar movimientos voluntarios Afasia Sensación flotante o disociativa Salivación excesiva Cefalea Parestesias Sin intensiva Náuseas y vómitos[1][2] La gravedad de los síntomas está directamente relacionada con la concentración de toxina ingerida. Niveles de toxina entre 120 y 180 μg pueden producir síntomas moderados, mientras que niveles entre 400 y 1060 μg pueden ser letales[2]. Signos Clínicos La exploración física de pacientes con IPC puede revelar los siguientes signos clínicos: Debilidad muscular generalizada Ataxia y descoordinación Parálisis flácida (en casos graves) Insuficiencia respiratoria (en casos graves) Alteraciones en la sensibilidad térmica Hipotensión y bradicardia (en casos muy graves)[1][2] Es importante destacar que estos signos pueden progresar rápidamente, y la insuficiencia respiratoria puede desarrollarse en un lapso de 2 a 12 horas después de la ingestión[2]. Exploración La exploración clínica de pacientes con sospecha de IPC debe incluir: Evaluación neurológica completa, con énfasis en la función motora y sensorial. Monitorización de los signos vitales, especialmente la función respiratoria. Evaluación de la función cardiovascular. Examen de la cavidad oral y orofaringe. Evaluación del estado mental y nivel de conciencia Pruebas diagnósticas El diagnóstico de la IPC se basa principalmente en la presentación clínica y el historial de consumo reciente de mariscos. Sin embargo, se pueden realizar las siguientes pruebas diagnósticas: Análisis de laboratorio de muestras de mariscos para detectar niveles de saxitoxina. Exámenes de sangre y orina para evaluar el estado general del paciente. Electrocardiograma (ECG) para monitorizar la función cardíaca. Pruebas de función respiratoria[1][3] Es crucial realizar un diagnóstico diferencial con otras condiciones como el botulismo, la ciguatera y las intoxicaciones por insecticidas organofosforados y carbamatos[2]. Manejo de emergencias El tratamiento de la IPC es principalmente de soporte, ya que no existe un antídoto específico. El manejo en el servicio de emergencias debe incluir: Estabilización de las funciones vitales, con especial atención a la función respiratoria. Administración de líquidos por vía intravenosa para mantener la hidratación. Inducción del vómito o lavado gástrico si la ingestión es reciente (dentro de la primera hora) Administración de carbón activado en la primera hora post-ingestión Monitorización continua cardíaca Ventilación mecánica en casos de insuficiencia respiratoria Administración de diuréticos y bebidas alcalinas ricas en sodio y potasio para favorecer la eliminación renal de la toxina Consideración de hemoperfusión en casos severos[2][3] Es fundamental proporcionar soporte respiratorio adecuado, ya que la mortalidad global se estima en un 10%, y el pronóstico está directamente relacionado con la rapidez en la instalación del mantenimiento ventilatorio[2]. La intoxicación paralítica por conchas es una condición neurológica grave que requiere un diagnóstico rápido y un manejo de soporte intensivo. La clave para un resultado favorable radica en el reconocimiento temprano de los síntomas, la evaluación clínica exhaustiva y la implementación inmediata de medidas de soporte, especialmente el manejo de la función respiratoria. Citas [1] https://www.medicoverhospitals.in/es/diseases/paralytic-shellfish-poisoning/ [2] https://revistas.unicartagena.edu.co/index.php/cbiomedicas/article/download/2875/2418/7051 [3] https://medlineplus.gov/spanish/ency/article/002851.htm

  • Envenenamiento por peces ciguatera.

    MANUAL DE EMERGENCIAS 2025 El envenenamiento por ciguatera es una intoxicación alimentaria causada por el consumo de peces contaminados con ciguatoxinas, neurotoxinas producidas por dinoflagelados marinos, principalmente del género Gambierdiscus[1][2]. Esta intoxicación es común en regiones tropicales y subtropicales, donde los peces de arrecife acumulan estas toxinas a través de la cadena alimentaria[3]. Síntomas Los síntomas de la intoxicación por ciguatera suelen aparecer entre 2 y 24 horas después del consumo del pescado contaminado[1][2]. Los pacientes pueden experimentar: Síntomas gastrointestinales: náuseas, vómitos, diarrea y dolor abdominal[1][2][3] Síntomas neurológicos: parestesias, disestesias, hormigueo en extremidades y región perioral[1][2][3] Alteraciones sensoriales: inversión de la sensación térmica (sensación de frío al tocar objetos calientes y viceversa)[1][3] Síntomas cardiovasculares: bradicardia, hipotensión[1][3] Otros síntomas: fatiga, cefalea, prurito, mialgias[1][2][3] Signos clínicos Durante la exploración física, los médicos pueden observar: Signos de deshidratación debido a los síntomas gastrointestinales[2] Alteraciones en la sensibilidad cutánea, especialmente en extremidades y región perioral[1][3] Bradicardia o taquicardia[1][3] Hipotensión arterial[1][3] En casos graves, signos de compromiso neurológico como ataxia o parálisis[1][3] Exploración La exploración física debe incluir: Evaluación del estado de hidratación Examen neurológico detallado, incluyendo pruebas de sensibilidad y reflejos. Evaluación cardiovascular, incluyendo medición de presión arterial y frecuencia cardíaca Examen de la piel en busca de erupciones o prurito[1][2][3] Pruebas diagnósticas El diagnóstico de la intoxicación por ciguatera se basa principalmente en la presentación clínica y la historia de consumo de pescado[1][2]. Sin embargo, se pueden realizar algunas pruebas para descartar otras condiciones y evaluar la gravedad: Hemograma completo Electrolitos séricos Pruebas de función hepática y renal Electrocardiograma para evaluar alteraciones del ritmo cardíaco[2][3] Actualmente, no existen pruebas de laboratorio específicas disponibles comercialmente para detectar ciguatoxinas en muestras humanas. En algunos casos, se puede analizar el pescado consumido para detectar la presencia de ciguatoxinas, pero esto generalmente se realiza en laboratorios especializados[1][2]. Manejo de emergencias El tratamiento de la intoxicación por ciguatera es principalmente de soporte, ya que no existe un antídoto específico[1][2][3]. El manejo en emergencias incluye: Estabilización del paciente : monitoreo de signos vitales y manejo de complicaciones cardiovasculares si están presentes[2]. Hidratación: administración de líquidos intravenosos para corregir la deshidratación causada por vómitos y diarrea[2][3]. Control de síntomas : Antieméticos para náuseas y vómitos Analgésicos para el dolor Antihistamínicos para el prurito[1][2][3] Manitol intravenoso: aunque controvertido, algunos estudios sugieren que puede aliviar los síntomas neurológicos si se administra tempranamente[1][3]. Tratamiento sintomático para manifestaciones crónicas : Gabapentina o amitriptilina para síntomas neurológicos persistentes[1][3] Educación del paciente: informar sobre la posibilidad de síntomas recurrentes y la necesidad de evitar el consumo de pescado, alcohol y nueces durante varios meses[1][3]. El pronóstico generalmente es favorable, con la mayoría de los pacientes recuperándose completamente en semanas o meses. Sin embargo, algunos síntomas neurológicos pueden persistir por períodos más prolongados[1][2][3]. La prevención es crucial y se basa en evitar el consumo de peces grandes de arrecife en áreas endémicas, así como en la implementación de sistemas de monitoreo y alerta por parte de las autoridades de salud pública[1][2][3]. Citas [1] https://csaconsultores.com/que-es-la-ciguatera-y-cuales-son-sus-sintomas/ [2] https://www.lavanguardia.com/vida/salud/enfermedades-infecciosas/20190913/47323288752/que-ciguatera-sintomas-causas-como-tratar-enfermedad.html [3] https://www.scielo.org.mx/scielo.php?pid=S1870-72032019000300268&script=sci_arttext [4] https://revistas.unicartagena.edu.co/index.php/cbiomedicas/article/download/2769/2317 [5] https://www.msdmanuals.com/es/professional/lesiones-y-envenenamientos/intoxicación/envenenamiento-de-peces-y-mariscos-venenosos [6] https://medlineplus.gov/spanish/ency/article/002851.htm [7] https://www.medicoverhospitals.in/es/diseases/ciguatera/ [8] https://es.wikipedia.org/wiki/Ciguatera

  • Envenenamiento por pescado histamínico

    MANUAL DE EMERGENCIAS 2025 El envenenamiento por pescado histamínico, también conocido como escombroidosis, es una intoxicación alimentaria frecuente causada por el consumo de pescado con altos niveles de histamina[1][4]. Esta condición se produce cuando ciertas especies de pescado, principalmente de la familia Scombridae (como atún, bonito y caballa), no se refrigeran adecuadamente después de su captura[1][2]. La descomposición bacteriana del pescado mal conservado provoca la descarboxilación del aminoácido L-histidina, lo que resulta en la formación de histamina y otros compuestos tóxicos[1]. Síntomas Los síntomas de la escombroidosis suelen aparecer rápidamente, entre 15 y 90 minutos después del consumo del pescado contaminado[1]. Los síntomas más comunes incluyen: Enrojecimiento facial y del cuello. Sensación de hormigueo o quemazón en la boca Náuseas y vómitos Diarrea Dolor abdominal Cefalea Palpitaciones Sensación febril Picazón[1][3] En casos más graves, pueden presentar síntomas como hipotensión, broncoespasmo y dificultad respiratoria[7]. Signos clínicos Durante la exploración física, los signos clínicos más frecuentes son: Eritema generalizado, principalmente en cara, cuello y tronco. Taquicardia Urticaria Angioedema Enrojecimiento conjuntival[1][3] En casos severos, se pueden observar signos de shock anafiláctico, como hipotensión y dificultad respiratoria[1]. Exploración La exploración física debe incluir: Evaluación de signos vitales, con especial atención a la frecuencia cardíaca y la presión arterial. Examen de la piel en busca de eritema y urticaria. Evaluación de las vías respiratorias para detectar posible edema o broncoespasmo. Auscultación cardiopulmonar Exploración abdominal[4][6] Pruebas diagnósticas El diagnóstico de la escombroidosis es principalmente clínico, basado en la historia del paciente y los síntomas presentados[1]. Sin embargo, se pueden realizar algunas pruebas para confirmar el diagnóstico: Determinación de los niveles de histamina en el pescado implicado (niveles superiores a 50 mg/100 g se consideran tóxicos)[7] Medición de los niveles de histamina en orina del paciente (aunque no es una prueba de rutina)[1] Análisis de sangre y orina para descartar otras causas. Electrocardiograma (ECG) para evaluar posibles arritmias[6] Manejo de emergencias El tratamiento de la escombroidosis en el servicio de urgencias incluye: Evaluación inicial y estabilización del paciente. Administración de antihistamínicos H1, como difenhidramina, para aliviar los síntomas[3][6] En casos moderados a graves, se puede considerar la administración de antihistamínicos H2, como ranitidina. Tratamiento sintomático: antieméticos para las náuseas y vómitos, analgésicos para el dolor abdominal o la cefalea. Hidratación intravenosa si es necesario En casos severos con compromiso hemodinámico, puede ser necesario el uso de adrenalina y corticosteroides[1][6] Monitorización cardíaca en pacientes con arritmias o signos de compromiso cardiovascular[7] La mayoría de los casos se resuelven en 6-8 horas con tratamiento adecuado[3]. Es importante notificar a las autoridades sanitarias para prevenir otros casos y asegurar la destrucción del pescado contaminado[6]. El envenenamiento por pescado histamínico es una intoxicación alimentaria frecuente que puede confundirse con una alergia al pescado. El reconocimiento rápido de los síntomas y signos clínicos, junto con un manejo adecuado en el servicio de urgencias, es crucial para el tratamiento exitoso de esta condición. Citas [1] https://www.quironsalud.com/blogs/es/alergiate-dia/escombroidosis-intoxicacion-pescado-mal [2] https://www.msdmanuals.com/es/hogar/traumatismos-y-envenenamientos/intoxicaciones-o-envenenamientos/intoxicación-por-pescado-y-marisco [3] https://es.familydoctor.org/condicion/intoxicacion-alimentaria-es/ [4] https://www.elsevier.es/es-revista-medicina-familia-semergen-40-articulo-escombroidosis-causa-frecuente-intoxicacion-alimentaria-S1138359315001756 [5] https://seguridadalimentaria.elika.eus/riesgo-histamina-pescado/ [6] https://medlineplus.gov/spanish/ency/article/002851.htm [7] https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC7808775/

  • Envenenamiento por pescado

    MANUAL DE EMERGENCIAS 2025 El envenenamiento por pescado es una condición médica que resulta de la ingestión de toxinas presentes en ciertas especies de peces. Este artículo revisa los aspectos clave de esta patología, incluyendo sus síntomas, signos clínicos, exploración, pruebas diagnósticas y manejo en emergencias. Síntomas Los síntomas del envenenamiento por pescado varían según el tipo de toxina involucrada, pero generalmente se presentan entre 15 y 90 minutos después de la ingesta[1]. En el caso de la escombroidosis, una forma común de intoxicación por pescado, los síntomas incluyen: Enrojecimiento cutáneo, especialmente en cara, cuello y tronco Sensación de hormigueo o quemazón en la boca Sensación febril Enrojecimiento conjuntival Picor Náuseas y vómitos Diarrea Dolor abdominal Disfagia Cefalea Sede Palpitaciones[1] En la intoxicación por ciguatera, los síntomas pueden incluir calambres abdominales, dolor de cabeza, dolores musculares y una inversión de las sensaciones de calor y frío[6]. Signos clínicos Los signos clínicos observables en casos de envenenamiento por pescado pueden incluir: Eritema generalizado, especialmente en cara y cuello. Taquicardia (120 lpm en algunos casos) Lesiones cutáneas jabonosas Hipotensión en casos severos Angioedema[1][3] En casos de intoxicación por tetrodotoxina, se puede observar parálisis muscular progresiva[6]. Exploración Durante la exploración física, el médico puede realizar las siguientes acciones: Tomar la presión arterial y el pulso para evaluar la deshidratación Examinar el cuerpo en busca de señales de fiebre o deshidratación. Auscultar el abdomen con un estetoscopio Palpar el abdomen para detectar sensibilidad o dolor. Realizar un examen rectal digital para verificar la presencia de sangre en las heces[5] Pruebas diagnósticas El diagnóstico de envenenamiento por pescado es principalmente clínico, basado en la historia y los síntomas presentados[1]. Sin embargo, se pueden realizar las siguientes pruebas: Análisis de heces: Puede mostrar la presencia de virus, bacterias o parásitos. Análisis de sangre: Puede revelar signos de infección o complicaciones como la deshidratación. Determinación de niveles de histamina en el pescado implicado (en casos de escombroidosis) Determinación de niveles de histamina en orina del paciente (aunque no es una prueba rutinaria)[1][5] Manejo de emergencias El tratamiento del envenenamiento por pescado es principalmente sintomático y de soporte. Las medidas de manejo en emergencias pueden incluir: Hidratación intravenosa para combatir la deshidratación. Administración de antihistamínicos, especialmente en casos de escombroidosis. Uso de corticosteroides, aunque su eficacia es controvertida. Administración de antieméticos y broncodilatadores según la presentación clínica. En casos severos de intoxicación por ciguatera, se puede considerar el uso de manitol intravenoso[1][3][4][6] En casos de intoxicación por tetrodotoxina con parálisis respiratoria, puede ser necesario el uso de un respirador[6]. Es importante destacar que el tratamiento debe ser individualizado según la gravedad de los síntomas y el tipo específico de envenenamiento por pescado. Además, se debe notificar a las autoridades sanitarias correspondientes para prevenir posibles brotes[1]. El envenenamiento por pescado es una condición potencialmente grave que requiere un diagnóstico rápido y un manejo adecuado. El conocimiento de sus diversas manifestaciones y opciones de tratamiento es crucial para los profesionales de la salud que trabajan en servicios de emergencia. Citas [1] https://www.quironsalud.com/blogs/es/alergiate-dia/escombroidosis-intoxicacion-pescado-mal [2] https://es.familydoctor.org/condicion/intoxicacion-alimentaria-es/ [3] https://www.elsevier.es/es-revista-medicina-familia-semergen-40-articulo-escombroidosis-causa-frecuente-intoxicacion-alimentaria-S1138359315001756 [4] https://www.scielo.org.mx/scielo.php?pid=S1870-72032018000100063&script=sci_arttext [5] https://www.niddk.nih.gov/health-information/informacion-de-la-salud/enfermedades-digestivas/intoxicacion-alimentos/diagnostico [6] https://www.msdmanuals.com/es/hogar/traumatismos-y-envenenamientos/intoxicaciones-o-envenenamientos/intoxicación-por-pescado-y-marisco

  • Uretritis

    MANUAL DE EMERGENCIAS 2025 La uretritis es una inflamación de la uretra, generalmente de origen infeccioso y transmitida sexualmente. Este artículo académico abordará los aspectos clave de esta patología, incluyendo sus síntomas, signos clínicos, exploración, pruebas diagnósticas y manejo en emergencias. Síntomas Los síntomas de la uretritis pueden variar entre hombres y mujeres. En los hombres, los síntomas más comunes incluyen: Secreción uretral (que puede ser mucosa o purulenta) Disuria (dolor o ardor al orinar) Prurito o picazón en el meato urinario Micción frecuente o urgente Dolor durante la eyaculación[1][3] En las mujeres, los síntomas pueden ser más sutiles e incluir: Dolor abdominal o pélvico Disuria Micción frecuente o urgente Flujo vaginal anormal Dolor durante las relaciones sexuales[2][4] Es importante destacar que en algunos casos, especialmente en las infecciones por Chlamydia trachomatis, la uretritis puede ser asintomática[1]. Signos Los signos clínicos de la uretritis pueden observarse durante la exploración física y varían según el sexo del paciente: En hombres: Secreción uretral visible en el meato urinario. Eritema y edema del meato urinario Inflamación de los ganglios linfáticos inguinales[3][5] En mujeres: Secreción uretral (menos frecuente que en hombres) Eritema y edema del meato urinario Signos de cervicitis mucopurulenta asociada[2][4] Exploración La exploración física debe incluir: Inspección visual del meato urinario y genitales externos. Palpación de los ganglios linfáticos inguinales. En hombres, palpación del pene y testículos para descartar otras patologías. En mujeres, examen pélvico completo, incluyendo especuloscopía para evaluar el cuello uterino[3][4]. Pruebas diagnósticas El diagnóstico de la uretritis se basa en la combinación de la clínica y las pruebas de laboratorio: Tinción de Gram de la secreción uretral: La presencia de ≥4 leucocitos polimorfonucleares por campo de 1000 aumentos es diagnóstica de uretritis[1][5]. Pruebas de amplificación de ácidos nucleicos (NAAT): PCR para Neisseria gonorrhoeae y Chlamydia trachomatis en orina o muestra uretral PCR para Mycoplasma genitalium y Ureaplasma urealyticum[6][8] Cultivo para N. gonorrhoeae en medio Thayer-Martin[5]. Pruebas serológicas para descartar otras infecciones de transmisión sexual asociadas[3]. Manejo de emergencias El manejo inicial en el servicio de emergencias debe incluir: Evaluación clínica completa y toma de muestras para pruebas diagnósticas. Tratamiento empírico: Ceftriaxona 500 mg IM en dosis única + Azitromicina 1 g VO en dosis única[1][7] Alternativa: Cefixima 400 mg VO en dosis única + Azitromicina 2 g VO en dosis única[7] Educación al paciente sobre abstinencia sexual o uso de conservantes hasta completar el tratamiento y seguimiento[3][7]. Notificación y tratamiento de las parejas sexuales[1][3]. Evaluación de otras infecciones de transmisión sexual concomitantes[3]. Programación de seguimiento para evaluar la respuesta al tratamiento y realizar pruebas de curación si es necesario[7]. La uretritis es una patología frecuente que requiere un diagnóstico y tratamiento oportunos para prevenir complicaciones y reducir la transmisión. El manejo adecuado en emergencias, incluyendo el tratamiento empírico y la educación del paciente, es crucial para el control de esta infección. Citas [1] https://cuidateplus.marca.com/enfermedades/urologicas/uretritis.html [2] https://www.sanitas.es/biblioteca-de-salud/enfermedades-y-trastornos/infecciones/uretritis [3] https://www.topdoctors.es/diccionario-medico/uretritis [4] https://medlineplus.gov/spanish/ency/article/000439.htm [5] https://scielosp.org/pdf/ress/2021.v30nspe1/e2020633/es [6] https://www.em-consulte.com/es/article/258665/uretritis [7] https://www.saludcastillayleon.es/portalmedicamento/fr/estrategias-programas/antimicrobianos/revision-guias-sacyl-pran-proa.fichiers/2045502-Uretritis.pdf [8] https://urologoenvigo.com/ets/uretritis/ [9] https://medicina.uc.cl/publicacion/uretritis-no-gonococica-clinica-y-tratamiento/ [10] https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S1761289622467549

  • Úlceras y llagas genitales

    MANUAL DE EMERGENCIAS 2025 Las úlceras y llagas genitales son lesiones que aparecen en los genitales externos o internos, causadas principalmente por infecciones de transmisión sexual (ITS), aunque también pueden tener otras etiologías. Este artículo abordará los aspectos clave de esta condición, incluyendo síntomas, signos clínicos, exploración, pruebas diagnósticas y manejo en emergencias. Síntomas Los síntomas de las úlceras y llagas genitales pueden variar según la causa subyacente, pero complejos incluyen: Picazón o ardor en el área genital[1][2] Dolor durante las relaciones sexuales[1] Molestias al orinar[1][2] Sensación de quemazón[3] Dolor pélvico[1] Fiebre y malestar general, especialmente en casos de primoinfección[4] Es importante destacar que algunas personas pueden no presentar síntomas evidentes, lo que dificulta el diagnóstico y aumenta el riesgo de transmisión[2]. Signos clínicos Los signos clínicos observables en pacientes con úlceras y llagas genitales incluyen: Ampollas pequeñas y dolorosas en el área genital[3][4] Úlceras abiertas que pueden ser dolorosas o indoloras[3][5] Eritema y edema en la zona afectada[1] Secreción vaginal o uretral anormal[1][2] Linfadenopatía inguinal[5] La apariencia de las lesiones puede variar según la etiología. Por ejemplo, las úlceras por herpes suelen ser múltiples y dolorosas, mientras que el chancro sifilítico es específicamente único e indoloro[5]. Exploración La exploración física es fundamental para el diagnóstico y debe incluir: Inspección visual detallada de los genitales externos e internos[5] Palpación de ganglios linfáticos inguinales[5] Examen con espéculo en mujeres para evaluar el cuello uterino y la vagina[3] Evaluación de otras áreas potencialmente afectadas como la boca, el año y la piel circundante[4] Es crucial realizar una anamnesis completa, incluyendo historial sexual y posibles exposiciones a ITS[5]. Pruebas diagnósticas Para confirmar el diagnóstico y determinar la etiología específica, se pueden realizar las siguientes pruebas: Cultivo viral o PCR de la lesión para detectar herpes simplex[5][6] Pruebas serológicas para sífilis (VDRL, RPR, FTA-ABS)[5] Prueba de amplificación de ácidos nucleicos para Chlamydia trachomatis (linfogranuloma venéreo)[5] Biopsia en casos de lesiones persistentes o sospecha de malignidad[6] Pruebas adicionales para VIH y hepatitis B, dada la frecuente coinfección[6] Manejo de emergencias El manejo inicial en el servicio de emergencias debe incluir: Evaluación rápida y toma de muestras para pruebas diagnósticas[5] Inicio de tratamiento empírico basado en la presentación clínica y los patógenos más probables[5] Manejo del dolor y otros síntomas asociados[3] Educación del paciente sobre la posible transmisión y la importancia del seguimiento[2] Notificación y manejo de contactos sexuales cuando sea apropiado[5] En casos de sospecha de herpes genital, se puede iniciar terapia antiviral. Para sífilis primaria, se administra penicilina benzatónica. El tratamiento específico se ajustará según los resultados de las pruebas diagnósticas[5]. Es fundamental un enfoque integral que incluya consejería sobre prácticas sexuales seguras y seguimiento adecuado para prevenir complicaciones y reducir la transmisión de ITS[2][5]. Citas [1] https://www.healthline.com/health/es/ulcera-vaginal [2] https://www.plannedparenthood.org/es/temas-de-salud/enfermedades-de-transmision-sexual-ets/que-es-el-herpes-genital-y-oral/cuales-son-los-sintomas-del-herpes-genital-y-oral [3] https://medlineplus.gov/spanish/ency/article/003222.htm [4] https://www.msdmanuals.com/es/hogar/infecciones/infecciones-por-el-virus-del-herpes/herpes-genital [5] https://www.redaccionmedica.com/recursos-salud/diccionario-enfermedades/ulceras-genitales [6] https://my.clevelandclinic.org/health/diseases/23320-genital-ulcers [7] https://www.medicineonline.es/es-protocolo-diagnostico-tratamiento-ulceras-genitales-articulo-S0304541218301628 [8] https://www.mayoclinic.org/es/diseases-conditions/genital-herpes/symptoms-causes/syc-20356161

  • Enfermedades de transmisión sexual

    MANUAL DE EMERGENCIAS 2025 Las enfermedades de transmisión sexual (ETS) son infecciones que se propagan principalmente a través del contacto sexual. Estas infecciones pueden ser causadas por bacterias, virus o parásitos y representan un importante problema de salud pública a nivel mundial[1][3]. Síntomas Los síntomas de las ETS pueden variar ampliamente dependiendo del agente causal y pueden incluir: Secreción inusual del pene o la vagina. Dolor o ardor al orinarPicazón y enrojecimiento en el área genital. Dolor durante las relaciones sexuales Sangrado vaginal anormal Dolor en la parte baja del abdomen Fiebre[1][6] Es importante destacar que muchas ETS pueden ser asintomáticas, especialmente en sus etapas iniciales, lo que subraya la importancia de las pruebas de detección regulares[ 2]. Signos Los signos clínicos observables durante la exploración física pueden incluir: Llagas o úlceras en los genitales, boca o ano. Verrugas genitales Inflamación de los ganglios linfáticos en el inglés Erupciones cutáneas en el tronco, manos o pies. Secreción purulenta del pene o la vagina. Enrojecimiento o inflamación de los genitales externos[1][4] Exploración La exploración física para las ETS generalmente incluye: Examen visual detallado de los genitales externos e internos. Palpación de los ganglios linfáticos inguinales Inspección de la cavidad oral y la piel en busca de lesiones Examen pélvico en mujeres, incluyendo la visualización del cuello uterino. Examen rectal cuando sea necesario[2][4] Pruebas diagnósticas El diagnóstico preciso de las ETS se basa en diversas pruebas de laboratorio: Análisis de sangre: para detectar VIH, sífilis, hepatitis B y C Cultivos bacterianos: para gonorrea y clamidia Pruebas de amplificación de ácidos nucleicos (NAAT): para detectar el material genético de los patógenos Examen microscópico de muestras: para tricomoniasis y vaginosis bacteriana Pruebas de Papanicolaou y VPH: para detectar cambios celulares y la presencia del virus del papiloma humano[1][5] Manejo de emergencias El manejo de las ETS en el servicio de emergencias se centra en: Evaluación rápida de los síntomas y signos. Realización de pruebas diagnósticas rápidas cuando estén disponiblesInicio del tratamiento empírico basado en los síntomas y la epidemiología local Educación del paciente sobre la prevención de la transmisión Notificación y tratamiento de las parejas sexuales. Seguimiento y derivación a atención especializada cuando sea necesario[3][8] Es crucial que el personal de emergencias esté capacitado para manejar estas situaciones con sensibilidad y confidencialidad, asegurando un tratamiento oportuno y efectivo para prevenir complicaciones y reducir la transmisión de estas infecciones[ 8]. El abordaje de las ETS requiere un enfoque integral que incluya la prevención, el diagnóstico precoz y el tratamiento adecuado. La educación continua de los profesionales de la salud y la población general es fundamental para controlar la propagación de estas infecciones y mitigar su impacto en la salud pública. Citas [1] https://www.mayoclinic.org/es/diseases-conditions/sexually-transmitted-diseases-stds/symptoms-causes/syc-20351240 [2] https://ginecologovigo.com/ginecologia/sintomas -ets-mujer/ [3] https://www.paho.org/es/temas/infecciones-transmision-sexual [4 ] https://www.cun.es/enfermedades-tratamientos/enfermedades/enfermedades-transmision-sexual [5] https://clinicasanfelipe.com/blog/ets-pruebas-para-diagnostico-preciso [6] https:/ / medlineplus.gov/spanish/sexuallytransmittedinfections.html [7] https://www.hospitalcima.es/es/actualidad/114/sintomas-ets [8] https://www.mayoclinic.org/es/diseases-conditions/sexually-transmitted-diseases-stds/diagnosis-treatment/drc-20351246 [9] https://vivolabs.es/15-sintomas-comunes-de- las-ets/

  • Botulismo

    MANUAL DE EMERGENCIAS 2025 El botulismo es una enfermedad grave causada por la neurotoxina producida por la bacteria Clostridium botulinum. Esta intoxicación, aunque poco frecuente, puede ser potencialmente mortal si no se trata adecuadamente. A continuación, se analizan los aspectos más relevantes de esta condición desde una perspectiva clínica y de manejo en emergencias. Síntomas Los síntomas del botulismo suelen aparecer entre 12 y 36 horas después de la exposición a la toxina, aunque este período puede variar desde unas pocas horas hasta varios días[1][2]. Los síntomas iniciales pueden incluir: Náuseas y vómitos Cólicos abdominales Diarrea Sequedad de boca Dificultad para tragar (disfagia) Dificultad para hablar (disartria) Visión borrosa o doble (diplopía) Caída de los párpados (ptosis) A medida que la enfermedad progresa, se pueden desarrollar síntomas más graves como: Debilidad muscular progresiva Dificultad respiratoria Parálisis Signos La exploración física revela signos característicos del botulismo, que incluyen: Parálisis flácida descendente Debilidad facial bilateral Ptosis Midriasis (dilatación pupilar) Disminución de los reflejos osteotendinosos Parálisis de los músculos respiratorios (en casos avanzados) Es importante destacar que, a pesar de la gravedad de los síntomas neurológicos, los pacientes suelen permanecer afebriles y conscientes[1]. Exploración La exploración neurológica es fundamental para el diagnóstico del botulismo. Los médicos deben evaluar: Función de los pares craneales Fuerza muscular Reflejos osteotendinosos Capacidad respiratoria (medición de la capacidad vital) Además, se debe realizar una inspección minuciosa en busca de posibles heridas o sitios de inyección, especialmente en casos sospechosos de botulismo por herida[3]. Pruebas diagnósticas El diagnóstico del botulismo se basa principalmente en la presentación clínica, pero se pueden realizar las siguientes pruebas para confirmar la sospecha: Detección de toxina botulínica : En suero En heces En alimentos sospechosos (en casos de botulismo alimentario) Electromiografía (EMG ): Muestra un patrón característico de incremento en la respuesta a la estimulación repetitiva en la mayoría de los casos[1]. Cultivo anaerobio : Para aislar C. botulinum en muestras de heridas o heces[4]. Pruebas de laboratorio : Para descartar otras causas de parálisis flácida. Es importante señalar que los resultados de estas pruebas pueden tardar varios días, por lo que el tratamiento no debe retrasarse en espera de la confirmación diagnóstica[7]. Manejo de emergencias El botulismo es una emergencia médica que requiere atención inmediata. El manejo en el servicio de urgencias debe incluir: Estabilización del paciente : Monitorización de signos vitales Evaluación de la función respiratoria Intubación y ventilación mecánica si es necesario Administración de antitoxina botulínica : Antitoxina equina heptavalente (HBAT) para adultos y niños mayores de 1 año Inmunoglobulina botulínica humana (BIG-IV) para lactantes menores de 1 año[1][8] Descontaminación gastrointestinal : Administración de carbón activado en casos de ingestión reciente[1] Cuidados de soporte : Alimentación por sonda nasogástrica si es necesario Prevención de complicaciones (trombosis venosa profunda, úlceras por presión) Manejo de complicaciones : Tratamiento de infecciones secundarias Fisioterapia respiratoria Notificación a las autoridades de salud pública , ya que el botulismo es una enfermedad de declaración obligatoria[5]. El pronóstico del botulismo ha mejorado significativamente gracias a los avances en el cuidado de soporte, con una tasa de mortalidad actual inferior al 10%[1]. Sin embargo, la recuperación puede ser lenta y requerir meses de rehabilitación. El reconocimiento temprano de los síntomas y signos del botulismo, junto con un manejo rápido y adecuado en el servicio de emergencias, es crucial para mejorar los pronósticos de los pacientes afectados por esta grave intoxicación. Citas: [1] https://www.msdmanuals.com/es-ec/professional/enfermedades-infecciosas/bacterias-anaerobias/botulismo [2] https://www.mayoclinic.org/es/diseases-conditions/botulism/symptoms-causes/syc-20370262 [3] https://www.scielo.cl/scielo.php?pid=S0716-10182008000100004&script=sci_arttext [4] https://www.scielo.cl/scielo.php?pid=S0716-10182003020200011&script=sci_arttext [5] https://www.msdmanuals.com/es/hogar/infecciones/infecciones-bacterianas-bacterias-anaerobias/botulismo [6] https://accessmedicina.mhmedical.com/content.aspx?bookid=3227§ionid=272190418 [7] https://vivolabs.es/botulismo-causas-sintomas-y-tratamiento/ [8] https://www.mayoclinic.org/es/diseases-conditions/botulism/diagnosis-treatment/drc-20370266

  • Ántrax en usuarios de drogas

    MANUAL DE EMERGENCIAS 2025 El ántrax en usuarios de drogas es una forma poco común pero potencialmente grave de infección por Bacillus anthracis. Este artículo examina los aspectos clave de esta condición, incluyendo sus síntomas, signos clínicos, exploración, pruebas diagnósticas y manejo en emergencias. Síntomas Los síntomas del ántrax en usuarios de drogas, particularmente el ántrax por inyección, pueden ser similares a los del ántrax cutáneo pero con algunas diferencias importantes[1]. Los pacientes pueden experimentar: Fiebre y escalofríos Un grupo de pequeñas ampollas o una extraña que puede provocar comezón en la zona de inyección. Dolor en el sitio de inyección. Náuseas y vómitos Dolor de cabeza Confusión o mareo Es importante destacar que los síntomas pueden desarrollarse más rápidamente y ser más difíciles de reconocer que en el ántrax cutáneo tradicional[1]. Signos clínicos Los signos clínicos observables en casos de ántrax en usuarios de drogas incluyen: Enrojecimiento del área donde se colocó la inyección, sin necesariamente cambiar a negro como en el ántrax cutáneo clásico[2] Hinchazón considerable alrededor del sitio de inyección Un forúnculo cutáneo sin dolor con un centro negro que aparece luego de las ampollas o la hinchada[1] Abscesos en las capas más profundas de la piel o en el músculo donde se inyecta la droga[1] Signos de shock, como presión arterial baja y taquicardia[2] Exploración Durante la exploración física, los médicos deben prestar especial atención a: Inspección detallada de todos los sitios de inyección potenciales Evaluación de la extensión del edema y la inflamación. Búsqueda de signos de infección sistémica, como fiebre alta o taquicardia Examen de los ganglios linfáticos cercanos al sitio de inyección. Evaluación neurológica para detectar signos de meningitis, una complicación potencial[2] Pruebas diagnósticas El diagnóstico del ántrax en usuarios de drogas puede requerir varias pruebas: Cultivo bacteriano de muestras de tejido o fluidos del sitio de infección[4] Análisis de sangre para detectar la presencia de bacterias de ántrax[4] Pruebas de imagen como rayos X o tomografía computarizada para evaluar la extensión de la infección[4] Punción lumbar si se sospecha de meningitis[4] Biopsia de tejido para análisis histopatológico[3] Manejo de emergencias El manejo de emergencia del ántrax en usuarios de drogas requiere un enfoque rápido y multifacético: Inicio de antibióticos inmediatos de amplio espectro, parcialmente una combinación de fluoroquinolonas o doxiciclina[5]. Administración de antitoxinas como raxibacumab u obiltoxaximab para neutralizar las toxinas producidas por las bacterias[4]. Desbridamiento quirúrgico del tejido infectado, especialmente en casos de ántrax por inyección[4]. Manejo de soporte intensivo, incluyendo el uso de respiradores y vasopresores si es necesario[4]. Monitoreo continuo de signos vitales y función de órganos. Aislamiento del paciente para prevenir la posible propagación, aunque el riesgo de transmisión de persona a persona es bajo[6]. El ántrax en usuarios de drogas representa un desafío diagnóstico y terapéutico único. El reconocimiento temprano de los síntomas, la rápida implementación de pruebas diagnósticas y el inicio inmediato del tratamiento son cruciales para mejorar los resultados en estos pacientes. La colaboración entre los servicios de emergencia, enfermedades infecciosas y cuidados intensivos es esencial para el manejo óptimo de esta condición potencialmente mortal. Citas [1] https://stacks.cdc.gov/view/cdc/82663/cdc_82663_DS1.pdf [2] https://www.mayoclinic.org/es/diseases-conditions/anthrax/symptoms-causes/syc-20356203 [3] https://medlineplus.gov/spanish/ency/article/000825.htm [4] https://www.mayoclinic.org/es/diseases-conditions/anthrax/diagnosis-treatment/drc-20356209 [5] https://www.msdmanuals.com/es-ec/professional/enfermedades-infecciosas/bacilos-grampositivos/carbunco [6] https://www.health.ny.gov/es/diseases/communicable/anthrax/fact_sheet.htm

  • Ántrax ó Carbunco

    MANUAL DE EMERGENCIAS 2025 El ántrax, también conocido como carbunco, es una enfermedad infecciosa causada por la bacteria Bacillus anthracis. Esta afección, aunque poco común en el mundo desarrollado, sigue siendo motivo de preocupación debido a su potencial uso en ataques bioterroristas[1]. El ántrax puede afectar tanto a animales como a seres humanos, siendo los rumiantes los principales hospedadores naturales[2]. Síntomas Los síntomas del ántrax varían según la vía de infección, que puede ser cutánea, por inhalación o gastrointestinal. En general, los síntomas se desarrollan dentro de los seis días posteriores a la exposición, aunque en el caso del ántrax por inhalación, pueden tardar hasta seis semanas en aparecer[1]. Ántrax cutáneo Protuberancia que causa comezón, similar a una picadura de insecto. Llaga indolora con centro negro Hinchazón en la llaga y ganglios linfáticos cercanos Síntomas similares a la gripe (fiebre, dolor de cabeza)[1] Ántrax por inhalación Síntomas iniciales similares a la gripe (dolor de garganta, fiebre leve, fatiga, dolores musculares) Malestar leve en el pecho Falta de aire Náuseas Tos con sangre Dificultad para respirar Fiebre alta Choque[1][2] Ántrax gastrointestinal Náuseas Pérdida de apetito Vómitos y fiebre Dolores abdominales Vómitos de sangre Diarrea con presencia de sangre[1][4] Signos clínicos Los signos clínicos del ántrax pueden variar según la especie afectada y la forma de presentación de la enfermedad: En rumiantes: muerte repentina, tambaleo, temblores, disnea, colapso rápido, convulsiones. En equinos: trastornos digestivos, cólico, fiebre, depresión. En todas las especies: sangre oscura saliendo de los orificios del cuerpo, edema subcutáneo[3] Exploración La exploración física debe realizarse con precaución debido al riesgo de transmisión. En el caso del ántrax cutáneo, se observará una lesión característica en la piel. En formas más graves, como el ántrax por inhalación, se pueden detectar signos de dificultad respiratoria y shock[1][2]. Pruebas diagnósticas El diagnóstico del ántrax se basa en: Cultivo bacteriano: utilizando muestras apropiadas según la forma de enfermedad sospechada (sangre, zonas afectadas de la piel, secreciones respiratorias) Evaluación de anticuerpos en sangre . Radiografía de tórax : útil en casos de ántrax por inhalación Análisis del líquido cefalorraquídeo: en casos con signos de meningitis Pruebas moleculares : detección del ADN del ántrax directamente en la sangre[5] Manejo de emergencias En caso de sospecha de exposición al ántrax, se deben seguir las siguientes pautas: Si se presentan síntomas, consulte inmediatamente a un médico. En caso de sospecha de exposición intencional, contacte a la policía. Si se recibe un paquete sospechoso: Depositarlo suavemente sin tocarlo Lavarse las manos inmediatamente con jabón y agua caliente. Llamar al 911 y seguir las instrucciones. Iniciar tratamiento antibiótico solo bajo indicación médica o del departamento de salud local El tratamiento debe iniciarse de inmediato, ya que el ántrax puede ser mortal si no se trata a tiempo[6] El ántrax es una enfermedad grave que requiere un diagnóstico rápido y un tratamiento inmediato. Aunque es poco común en humanos, su uso potencial como arma biológica hace que sea crucial mantener la vigilancia y el conocimiento sobre su manejo en situaciones de emergencia. Citas [1] https://www.mayoclinic.org/es/diseases-conditions/anthrax/symptoms-causes/syc-20356203 [2] https://www.nationalgeographic.com.es/ciencia/todo-que-debes-saber-sobre-antrax-prevencion-sintomas_21210 [3] https://www.sag.gob.cl/sites/default/files/antrax-carbunco_bacteridiano_2018.pdf [4] https://www.health.ny.gov/es/diseases/communicable/anthrax/fact_sheet.htm [5] https://www.labtestsonline.es/conditions/antrax [6] https://doh.wa.gov/es/emergencies-be-prepared-be-safe-bioterrorism-and-terrorism/antrax [7] https://www.medicoverhospitals.in/es/diseases/anthrax/

  • Trombosis Venosa Profunda

    MANUAL DE EMERGENCIAS 2025 La trombosis venosa profunda (TVP) es una condición médica grave caracterizada por la formación de coágulos sanguíneos en las venas profundas del cuerpo, generalmente en las piernas. Este artículo académico abordará los aspectos clave de la TVP, incluyendo sus síntomas, signos clínicos, exploración, pruebas diagnósticas y manejo en emergencias. Síntomas Los síntomas de la TVP pueden variar en intensidad y no siempre están presentes. Los más comunes incluyen: Hinchazón de la extremidad afectada, generalmente en la pierna[1][5] Dolor o sensibilidad en la zona, que suele comenzar en la pantorrilla[1][2] Sensación de calor en el área afectada[1][2] Cambios en el color de la piel, como enrojecimiento o tonalidad púrpura[1][2] Es importante destacar que en algunos casos, la TVP puede ser asintomática, lo que dificulta su detección temprana[1][2]. Signos Clínicos Los signos clínicos de la TVP pueden incluir: Edema unilateral de la extremidad afectada[1][5] Aumento de la temperatura local en comparación con la extremidad contralateral[5][6] Distensión de las venas superficiales[6] Posible presencia de fiebre leve, generalmente no superior a 38°C[6] Exploración La exploración física es crucial para la evaluación inicial de la TVP. Debe incluir: Inspección visual de la extremidad afectada para detectar aumentos y cambios de color[1][5] Palpación para evaluar la sensibilidad y la temperatura de la piel[5] Medición del perímetro de ambas extremidades para comparar y cuantificar el edema[3] Evaluación de los pulsos periféricos y la circulación[3] Pruebas Diagnósticas El diagnostico definitivo de la TVP requiere pruebas objetivas: Ecografía dúplex: Es la prueba de elección, con una sensibilidad >90% y especificidad >95% para TVP en venas femoral y poplítea[3][4] Prueba de dímero D: Un resultado negativo ayuda a eliminar la TVP, mientras que un resultado positivo requiere pruebas adicionales[3][4] Venografía: Aunque es invasiva, puede ser necesaria en casos donde la ecografía no es concluyente[4] Resonancia magnética: Útil para diagnosticar TVP en venas abdominales[4] Manejo de emergencias El manejo de la TVP en emergencias se centra en prevenir la progresión del cóágulo y evitar complicaciones como la embolia pulmonar: Evaluación rápida de los síntomas y signos vitales[7] Inicio de anticoagulación inmediata: Heparinas de bajo peso molecular (HBPM) son la primera elección[7] Fondaparinux o anticoagulantes orales directos (NACO) son alternativas válidas[7] Elevación de la extremidad afectada para reducir el edema[6] Consideración de trombolíticos en casos severos o embolia pulmonar masiva[4][7] Evaluación de la necesidad de filtros de vena cava inferior en pacientes con contraindicaciones para anticoagulación[7] Es crucial iniciar el tratamiento anticoagulante lo antes posible, idealmente dentro de las primeras 24 horas después del diagnóstico[7]. La duración del tratamiento inicial debe ser de 5-7 días, seguido de anticoagulación a largo plazo durante al menos 3 meses[7]. La TVP es una condición médica seria que requiere un diagnóstico rápido y un manejo adecuado. La combinación de una evaluación clínica, pruebas diagnósticas apropiadas y un tratamiento anticoagulante oportuno es esencial para prevenir complicaciones mortales potenciales y mejorar los resultados del paciente. Citas [1] https://www.mayoclinic.org/es/diseases-conditions/deep-vein-thrombosis/symptoms-causes/syc-20352557 [2] https://www.mayoclinic.org/diseases-conditions/deep-vein-thrombosis/symptoms-causes/syc-20352557 [3] https://www.msdmanuals.com/es/professional/trastornos-cardiovasculares/enfermedades-de-las-venas-periféricas/trombosis-venosa-profunda [4] https://www.mayoclinic.org/es/diseases-conditions/deep-vein-thrombosis/diagnosis-treatment/drc-20352563 [5] https://www.msdmanuals.com/es-ec/hogar/trastornos-del-corazón-y-los-vasos-sanguíneos/trastornos-venosos/trombosis-venosa-profunda [6] https://trombo.info/enfermedad-tromboembolica/trombosis-venosa-profunda/sintomas/ [7] https://www.elsevier.es/es-revista-angiologia-294-articulo-recomendaciones-sobre-profilaxis-diagnostico-tratamiento-S0003317015000255

  • Coagulación Intravascular Diseminada - CID

    MANUAL DE EMERGENCIAS 2025 La Coagulación Intravascular Diseminada (CID) es un trastorno grave caracterizado por la activación anormal y excesiva de los mecanismos de coagulación sanguínea. Este proceso patológico puede llevar a la formación de múltiples cóágulos en la microvasculatura y, paradójicamente, a un estado de hipocoagulabilidad debido al consumo de factores de coagulación y plaquetas[1][2]. Síntomas Los síntomas de la CID pueden variar dependiendo de la gravedad y la velocidad de instalación del cuadro. En casos leves a moderados, los pacientes pueden presentar: Hemorragia en zonas de venopunción Petequias Hematomas Púrpura En casos severos, se pueden observar: Hemorragias graves en diversos órganos (pulmonar, sistema nervioso central, gastrointestinal) Sangrado en lechos quirúrgicos Dificultad respiratoria Confusión o cambios en el comportamiento[4][6] Signos clínicos Los signos clínicos de la CID reflejan tanto los fenómenos trombóticos como hemorrágicos: Sangrado espontáneo o excesivo tras lesiones menores Ictericia debida a la hemólisis microangiopática. Signos de fallo orgánico múltiple (insuficiencia renal, hepática, respiratoria) Choque Cianosis o necrosis de extremidades debido a la obstrucción microvascular[1][4] Exploración Durante la exploración física, el médico debe estar atento a: Signos vitales (taquicardia, hipotensión) Evaluación de la piel en busca de petequias, equimosis o hematomas. Examen neurológico para detectar alteraciones del estado mental. Exploración abdominal para evaluar hepatoesplenomegalia Auscultación cardiopulmonar para identificar signos de insuficiencia cardíaca o síndrome de dificultad respiratoria[2][6] Pruebas diagnósticas El diagnóstico de la CID se basa en la combinación de resultados clínicos y de laboratorio. Las pruebas más relevantes incluyen: Recuento plaquetario (generalmente disminuido) Tiempo de protrombina (TP) y tiempo de tromboplastina parcial activada (TTPa) alargados Fibrinógeno disminuido Dimero D elevado Productos de degradación de la fibrina (PDF) aumentados Frotis de sangre periférica (para detectar esquistocitos) Niveles de factores de coagulación, especialmente factor V y VIII[1][4][5] Se puede utilizar un sistema de puntuación diagnóstica, como el propuesto por la Sociedad Internacional de Trombosis y Hemostasia, que considera plaquetas, fibrinógeno, TP y dímero D o PDF[4]. Manejo de emergencias El manejo del CID en emergencias es crucial y debe enfocarse en: Tratamiento de la causa subyacente (p. ej., sepsis, trauma, cáncer) Soporte hemodinámico y respiratorio Reposición de componentes sanguíneos: Plasma fresco congelado para reponer factores de coagulación. Concentrados de plaquetas si hay trombocitopenia severa Crioprecipitado si el fibrinógeno está muy bajo Anticoagulación con heparina en casos seleccionados, especialmente en CID de evolución lenta con predominio de fenómenos trombóticos. Monitorización estrecha de parámetros de coagulación y función orgánica. Manejo de complicaciones específicas (p. ej., hemorragia cerebral, insuficiencia renal)[1][2][5] Es fundamental recordar que la CID es siempre secundaria a otra patología, por lo que el tratamiento de la causa subyacente es esencial para la resolución del cuadro. El pronóstico depende en gran medida de la rapidez del diagnóstico, la gravedad de la condición precipitante y la prontitud del tratamiento instalado[2][6]. Citas: [1] https://www.msdmanuals.com/es/professional/hematología-y-oncología/trastornos-de-coagulación/coagulación-intravascular-diseminada-cid [2] https://www.labtestsonline.es/conditions/coagulacion-intravascular-diseminada [3] https://www.msdmanuals.com/es/hogar/trastornos-de-la-sangre/trastornos-hemorrágicos-debidos-a-trastornos-de-la-coagulación/coagulación-intravascular-diseminada-cid [4] https://manualclinico.hospitaluvrocio.es/urgencias-de-pediatria/hematologia-urgencias-de-pediatria/coagulacion-intravascular-diseminada/ [5] https://www.fesemi.org/informacion-pacientes/conozca-mejor-su-enfermedad/coagulacion-intravascular-diseminada-cid [6] https://medlineplus.gov/spanish/ency/article/000573.htm

bottom of page