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  • Cataratas

    MANUAL DE EMERGENCIAS 2025 Las cataratas constituyen una de las principales causas de ceguera reversible en el mundo, caracterizadas por la opacificación del cristalino que afecta la calidad visual. A continuación, se presentan los aspectos claves relacionados con esta condición oftalmológica. Síntomas Los síntomas de las cataratas incluyen visión borrosa o nublada, sensibilidad al resplandor y halos alrededor de las luces, dificultad para ver en condiciones de poca luz, pérdida de la intensidad de los colores y cambios frecuentes en la prescripción de gafas. En etapas avanzadas, la pupila puede aparecer gris o blanca. Estos síntomas progresan lentamente y no suelen causar dolor[1][2][10]. Signos clínicos El signo clínico más característico es la opacificación del cristalino, visible como una pérdida de transparencia en el examen oftalmológico. Según el tipo de catarata (nuclear, subcapsular posterior o cortical), pueden observarse diferentes patrones de opacidad. Por ejemplo, las cataratas nucleares tienden a teñirse de amarillo o marrón, mientras que las subcapsulares pueden formar placas opacas en la superficie posterior del cristalino[1][3]. Exploración La exploración oftalmológica incluye un examen completo con lámpara de hendidura para evaluar el estado del cristalino y otras estructuras oculares. También se realiza una evaluación del fondo de ojo bajo dilatación pupilar para descartar patologías concomitantes, como degeneración macular o glaucoma[3][4]. La retinoscopia puede mostrar un reflejo atenuado debido a la opacidad del cristalino[1]. Pruebas diagnósticas Agudeza visual: Evalúa el impacto funcional de la catarata. Biometría: Utilizada para calcular la potencia de la lente intraocular previa a una cirugía. Tomografía de coherencia óptica (OCT): Ayuda a evaluar la mácula en casos donde no es visible directamente. Ultrasonografía modo B: Indicada cuando el fondo no es visible por cataratas densas. Tonometría: Para descartar glaucoma asociado[1][4][5]. Manejo de emergencias Aunque las cataratas rara vez constituyen una emergencia médica, pueden surgir complicaciones agudas como glaucoma por cierre angular secundario a inflamación del cristalino. En estos casos, se requiere manejo inmediato para reducir la presión intraocular mediante medicamentos o procedimientos quirúrgicos urgentes. Durante cirugías complicadas, como desgarros capsulares posteriores con pérdida vítrea, es crucial estabilizar el ojo mediante técnicas específicas y derivar al paciente a un especialista en retina si es necesario[6][7]. Las cataratas son una condición tratable cuya detección temprana y manejo adecuado pueden prevenir complicaciones severas y mejorar significativamente la calidad de vida del paciente. Citas [1] https://icrcat.com/enfermedades-oculares/catarata/ [2] https://www.healthdirect.gov.au/cataracts [3] https://www.msdmanuals.com/es-ec/professional/trastornos-oftálmicos/cataratas/cataratas [4] https://oftalmologovigo.com/diagnostico-cataratas/ [5] https://www.patientsengage.com/conditions/cataract/diagnosis-tests [6] https://oftalmologoaldia.com/manejo-de-los-principales-desafios-de-la-cirugia-de-catarata/ [7] https://cehjournal.org/article/emergency-management-vitreous-loss/ [8] https://www.msdmanuals.com/es/hogar/trastornos-oftálmicos/catarata/catarata [9] https://www.mayoclinic.org/diseases-conditions/cataracts/diagnosis-treatment/drc-20353795 [10] https://medlineplus.gov/spanish/ency/article/001001.htm

  • Atrofia óptica

    MANUAL DE EMERGENCIAS 2025 La atrofia óptica es una condición caracterizada por la degeneración o pérdida de fibras en el nervio óptico, responsable de transmitir información visual desde la retina al cerebro[3]. Esta patología no es una enfermedad en sí misma, sino más bien una secuela morfológica y funcional de diversos procesos que afectan la vía óptica anterior[10]. La atrofia óptica puede tener múltiples etiologías, incluyendo enfermedades oculares, procesos intracraneales o sistémicos, lo que representa un desafío diagnóstico para los oftalmólogos[6]. Síntomas Los síntomas de la atrofia óptica están relacionados principalmente con cambios en la visión: Disminución o pérdida total o parcial del campo visual[7]. Visión borrosa[1]. Pérdida de la visión del color (cromática)[2]. Percepción de ráfagas de luz o luces centelleantes con los movimientos oculares[2]. Es importante destacar que estos síntomas pueden aparecer de forma rápida o progresiva y pueden afectar a uno o ambos ojos[7]. Signos clínicos Los principales signos clínicos de la atrofia óptica incluyen: Palidez del disco óptico, visible en el examen de fondo de ojo[1][10]. Cambios en la estructura del disco óptico[10]. Alteraciones en los vasos retinales y en la capa de fibras nerviosas[10]. En casos de atrofia óptica secundaria, puede observarse tejido conectivo que oscurece la lámina cribosa y rellena la excavación fisiológica[5]. Exploración La exploración de un paciente con sospecha de atrofia óptica debe incluir: Examen del fondo de ojo mediante oftalmoscopia[1][11]. Evaluación de la agudeza visual y la graduación[1]. Examen del campo visual[1]. Análisis de la visión cromática[1]. Tonometría para medir la presión intraocular[1]. Evaluación del reflejo pupilar a la luz[1]. Pruebas diagnósticas Para un diagnóstico preciso de la atrofia óptica, se pueden realizar las siguientes pruebas: Oftalmoscopia: Para examinar el nervio óptico en busca de signos de atrofia[11]. Prueba de agudeza visual: Para medir la claridad o nitidez de la visión[11]. Prueba de campo visual: Para verificar si hay pérdida de visión periférica[11]. Resonancia magnética (RM) o tomografía computarizada (TC): Para identificar causas subyacentes como tumores cerebrales u otras anomalías[11]. Análisis de la visión cromática: Para medir el grado de pérdida de la visión del color[1]. Estudios de fluorescencia: Para evaluar la relación entre la palidez del disco y la disminución de la fluorescencia[5]. Manejo de emergencias Aunque la atrofia óptica no suele presentarse como una emergencia aguda, es crucial un manejo adecuado cuando se sospecha: Evaluación rápida de la agudeza visual y el campo visual[7]. Examen de fondo de ojo para identificar la palidez del disco óptico[10]. En caso de sospecha de causas tratables (como hipertensión intracraneal o procesos inflamatorios), se debe iniciar el tratamiento apropiado de inmediato[1][2]. Si se sospecha de una causa compresiva (como un tumor), se debe realizar una neuroimagen urgente[8]. En casos de neuritis óptica aguda, puede ser necesaria la administración de corticosteroides[11]. Es importante destacar que el manejo a largo plazo de la atrofia óptica se centra en tratar la causa subyacente, prevenir daños adicionales y proporcionar apoyo para maximizar la función visual restante[11]. La atrofia óptica representa un desafío diagnóstico y terapéutico significativo. Su manejo requiere un enfoque multidisciplinario, con una evaluación exhaustiva y un seguimiento continuo para optimizar la calidad de vida del paciente. Citas [1] https://www.clinicabaviera.com/blog/posibles-causas-de-la-atrofia-del-nervio-optico/ [2] https://www.mayoclinic.org/es/diseases-conditions/optic-neuritis/symptoms-causes/syc-20354953 [3] https://www.cun.es/diccionario-medico/terminos/atrofia-optica [4] https://www.ciberer.es/noticias/desarrollan-un-modelo-experimental-para-el-estudio-de-un-tipo-de-atrofia-humana-del-nervio-optico\ [5] https://revmedicina.sld.cu/index.php/med/article/viewFile/315/197 [6] https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=4511683 [7] https://www.clinicabaviera.com/nervio-optico-danado [8] http://www.annalsoftalmologia.com/imprimir.php?id_articulo=18500 [9] https://www.clevelandclinic.org/health/shic/html/s12326.asp [10] https://www.medwave.cl/2001-2011/4571.html [11] https://www.medicoverhospitals.in/es/diseases/optic-aTROFIA/

  • Glaucoma

    MANUAL DE EMERGENCIAS 2025 El glaucoma es una neuropatía óptica progresiva que constituye la segunda causa más frecuente de ceguera irreversible a nivel mundial[2][6]. Se caracteriza por el daño al nervio óptico y la pérdida gradual del campo visual, generalmente asociada a un aumento de la presión intraocular[1][4]. Síntomas El glaucoma crónico, el tipo más común, suele ser asintomático en sus etapas iniciales[1]. Sin embargo, a medida que la enfermedad progresa, pueden aparecer los siguientes síntomas: Pérdida gradual de la visión periférica Disminución de la agudeza visual Halos de luz alrededor de fuentes luminosas Dolor de cabeza ocasional[1][3] En el caso del glaucoma de ángulo cerrado agudo, los síntomas son más abruptos e incluyen: Dolor ocular intenso Enrojecimiento del ojo Visión borrosa repentina Náuseas y vómitos[5][7] Signos Los principales signos clínicos del glaucoma incluyen: Aumento de la presión intraocular (generalmente >21 mmHg) Excavación y atrofia del nervio óptico. Adelgazamiento del borde neurorretiniano Pérdida progresiva de células ganglionares de la retina[1][4] Exploración La exploración oftalmológica para el glaucoma incluye: Tonometría: medición de la presión intraocular Oftalmoscopía : evaluación del nervio óptico Gonioscopia: examen del ángulo iridocorneal Paquimetría: medición del espesor corneal[1][3][10] Pruebas diagnósticas Las principales pruebas diagnósticas para el glaucoma son: Campimetría: evaluación del campo visual Tomografía de coherencia óptica (OCT): análisis de la capa de fibras nerviosas de la retina Fotografía del fondo de ojo : documentación de cambios en el nervio óptico[3][7][10] Manejo de emergencias El glaucoma de ángulo cerrado agudo es una emergencia oftalmológica que requiere atención inmediata. El manejo incluye: Administración de medicamentos para reducir la presión intraocular (betabloqueantes tópicos, inhibidores de la anhidrasa carbónica) Analgésicos para el control del dolor. Antieméticos si hay náuseas y vómitos. Iridotomía con láser una vez estabilizada la presión intraocular[5][7] Es crucial que los pacientes con síntomas de glaucoma agudo sean derivados inmediatamente a un servicio de oftalmología, ya que la pérdida visual puede ocurrir en cuestión de horas si no se trata adecuadamente[3][5]. El glaucoma es una enfermedad ocular compleja que requiere un diagnóstico temprano y un manejo adecuado para prevenir la pérdida irreversible de la visión. La detección precoz mediante exámenes oftalmológicos regulares, especialmente en personas mayores de 40 años o con factores de riesgo, es fundamental para el control efectivo de esta patología[1][6]. Citas [1] https://www.cun.es/enfermedades-tratamientos/enfermedades/glaucoma [2] https://www.redalyc.org/pdf/3684/368445002015.pdf [3] https://www.nei.nih.gov/espanol/aprenda-sobre-la-salud-ocular/enfermedades-y-afecciones-de-los-ojos/glaucoma [4] https://revistamedicasinergia.com/index.php/rms/article/download/880/1957/6074 [5 ] https://icrcat.com/enfermedades-oculares/glaucoma/ [6] https://www.revista-portalesmedicos.com/revista-medica/glaucoma-revision-bibliografica/ [7] https://www.msdmanuals.com/es-ec/hogar/trastornos-oftálmicos/glaucoma/glaucoma [8] http://scielo.sld.cu/scielo.php?pid=S1025-02552013000300005&script=sci_arttext [9] https://medlineplus.gov/spanish/pruebas-de-laboratorio/pruebas-de-glaucoma/ [10] https://www.clinicasnovovision.com/tratamiento-glaucoma/

  • Otras causas de pérdida súbita de visión

    MANUAL DE EMERGENCIAS 2025 La pérdida mínima de visión es un síntoma alarmante que puede tener diversas causas, muchas de las cuales requieren atención médica inmediata. Este artículo aborda las causas menos comunes de pérdida súbita de visión, incluyendo sus síntomas, signos clínicos, métodos de exploración, pruebas diagnósticas y manejo en emergencias. Síntomas Los síntomas asociados con la pérdida súbita de visión pueden variar según la causa subyacente. Generalmente, los pacientes pueden experimentar: Pérdida total o parcial de la visión en uno o ambos ojos. Visión borrosa o distorsionada. Presencia de fotopsias (destellos de luz) o moscas volantes . Dolor ocular en algunos casos, aunque muchas condiciones se presentan sin dolor. La duración de estos síntomas también es variable; algunos pueden ser transitorios, como en el caso de la amaurosis fugaz[1][5]. Signos clínicos Durante el examen clínico, se pueden observar varios signos que ayudan a determinar la causa de la pérdida visual. Estos incluyen: Defecto pupilar aferente relativo : Indica un problema en el nervio óptico o en la retina. Edema de papila : Sugerente de neuropatía óptica isquémica. Hemorragias retinianas : Indicativas de oclusiones vasculares o retinopatía diabética[2][3]. Exploración La exploración inicial debe incluir una evaluación exhaustiva de la agudeza visual y un examen ocular completo. Esto incluye: Oftalmoscopia : Para visualizar el fondo del ojo y detectar anomalías como hemorragias o desprendimientos. Pruebas del campo visual : Para evaluar la extensión y localización de la pérdida visual. Evaluación neurológica : En casos donde se sospeche un origen central (por ejemplo, accidente cerebrovascular) [4]. Pruebas diagnósticas Las pruebas diagnósticas son cruciales para identificar la causa subyacente. Algunas pruebas comunes incluyen: Tomografía computarizada (TC) o resonancia magnética (RM) : Para descartar lesiones cerebrales o isquemia. Ecografía ocular : Especialmente útil si el fondo del ojo no es visible. Análisis de sangre : Incluyendo velocidad de sedimentación y niveles de proteína C-reactiva para evaluar inflamación y riesgo vascular[1][2]. Manejo de emergencias El manejo inicial en casos de pérdida súbita de visión debe ser rápido y efectivo. Las pautas incluyen: Evaluación rápida : Determinar si hay riesgo inmediato para la visión y descartar condiciones potencialmente mortales como un accidente cerebrovascular. Intervención médica urgente : En casos como la neuropatía óptica isquémica arterítica, se deben administrar corticosteroides intravenosos rápidamente para reducir el riesgo de daño permanente[3][4]. Consulta con especialistas : Referir al paciente a oftalmología y neurología para un manejo especializado. Monitoreo continuo : Evaluar los signos vitales y realizar un seguimiento del estado del paciente mientras se realizan las pruebas diagnósticas necesarias. La pérdida súbita de visión es una emergencia médica que requiere atención inmediata para prevenir complicaciones severas y preservar la función visual. La identificación temprana y el tratamiento adecuado son fundamentales para mejorar los resultados a largo plazo[5][6]. Citas [1] https://www.msdmanuals.com/es/hogar/trastornos-oftálmicos/síntomas-de-los-trastornos-oculares/pérdida-repentina-de-la-visión [2] https://www.msdmanuals.com/es/professional/trastornos-oftálmicos/síntomas-de-los-problemas-oftálmicos/pérdida-aguda-de-la-visión [3] https://manualclinico.hospitaluvrocio.es/urgencias/oftalmologia/perdida-subita-de-vision/ [4] https://accessmedicina.mhmedical.com/content.aspx?bookid=1498§ionid=99963214 [5] https://visioncore.es/perdida-brusca-de-vision-posibles-causas/ [6] https://www.elsevier.es/es-revista-revista-medica-clinica-las-condes-202-articulo-perdida-transitoria-vision-S0716864010706234

  • Neuritis óptica

    MANUAL DE EMERGENCIAS 2025 La neuritis óptica es una enfermedad inflamatoria del nervio óptico que constituye la causa más frecuente de pérdida visual aguda en adultos jóvenes[1][3]. Esta condición puede presentarse de forma aislada o asociada a enfermedades desmielinizantes como la esclerosis múltiple (EM)[4]. A continuación, se revisan los aspectos clínicos más relevantes de esta patología. Síntomas Los síntomas característicos de la neuritis óptica incluyen: Pérdida brusca y aguda de la visión en un ojo, que puede progresar durante horas o días[5] Dolor ocular o periocular que empeora con los movimientos oculares[1][5] Alteración en la percepción de los colores, especialmente del rojo[1] Disminución de la sensibilidad al contraste[4] Posibles ráfagas de luz o luces centelleantes con los movimientos oculares[5] Es importante destacar que la mayoría de los casos son unilaterales, aunque pueden ocurrir de formas bilaterales[5]. Signos clínicos Los signos clínicos más relevantes en la neuritis óptica son: Disminución de la agudeza visual, que puede variar desde leve hasta ceguera completa[1][5] Defecto pupilar aferente relativo en el ojo afectado[4] Edema del disco óptico en casos de papilitis, aunque en la forma retrobulbar el fondo de ojo puede ser normal inicialmente[1][3] Alteraciones en el campo visual, generalmente con escotoma central o paracentral[4] Exploración La exploración oftalmológica debe incluir: Evaluación de la agudeza visual y sensibilidad al contraste[4] Examen de reflejos pupilares para detectar el defecto pupilar aferente relativo[4] Oftalmoscopia para valorar el aspecto del disco óptico[1][3] Campimetría para evaluar los defectos del campo visual[4] Evaluación de la visión cromática[1] Pruebas diagnósticas Las pruebas diagnósticas más relevantes son: Resonancia magnética (RM) cerebral y orbitaria con gadolinio: fundamental para el diagnóstico etiológico y pronóstico. Puede mostrar realce del nervio óptico y lesiones desmielinizantes cerebrales[2][4][8] Tomografía de coherencia óptica (OCT): permite evaluar el grosor de la capa de fibras nerviosas de la retina[4][7] Potenciales evocados visuales: pueden mostrar retraso en la conducción del nervio óptico[4] Análisis de sangre: para descartar otras causas de neuritis óptica, como enfermedades autoinmunes o infecciosas[2][5] Punción lumbar: puede mostrar bandas oligoclonales en casos asociados a EM[10] Manejo de emergencias El manejo inicial en el servicio de urgencias debe incluir: Evaluación oftalmológica completa para confirmar el diagnóstico[4] Solicitud de RM cerebral y orbitaria con gadolinio[2][8] Considere el inicio de corticosteroides intravenosos en dosis altas: Metilprednisolona 1000 mg/día por vía intravenosa durante 3 días[7][8] Seguido de prednisona oral 1 mg/kg/día durante 11 días[7][8] Evitar el uso de corticosteroides orales en dosis bajas como monoterapia inicial[8] En casos graves o refractarios a corticosteroides, considere plasmaféresis[8] Derivación a neurología para evaluación del riesgo de EM y seguimiento[4] Es crucial recordar que el tratamiento con corticosteroides acelera la recuperación visual pero no modifica el pronóstico a largo plazo en la mayoría de los casos[7][8]. El manejo debe individualizarse según la presentación clínica y la sospecha etiológica. La neuritis óptica es una patología que requiere un abordaje diagnóstico, rápido y terapéutico. El conocimiento de sus características clínicas y el uso adecuado de las pruebas diagnósticas son fundamentales para optimizar el manejo y los pronósticos de los pacientes afectados. Citas [1] https://www.clinicagonzalezcostea.es/neuritis-optica/ [2] https://www.mayoclinic.org/es/diseases-conditions/optic-neuritis/diagnosis-treatment/drc-20354958 [3] https://vistasancheztrancon.com/neuritis-optica-nervio-optico-inflamado/ [4] https://revista.estudioidea.org/ojs/index.php/mj/article/download/254/340/529 [5] https://www.clinicabaviera.com/neuritis-optica [6] https://www.mayoclinic.org/es/diseases-conditions/optic-neuritis/symptoms-causes/syc-20354953 [7] https://scielo.isciii.es/scielo.php?pid=S1137-66272009000300011&script=sci_arttext [8] https://www.msdmanuals.com/es/professional/trastornos-oftálmicos/trastornos-del-nervio-óptico/neuritis-óptica?ruleredirectid=755 [9] https://www.msdmanuals.com/es/hogar/trastornos-oftálmicos/trastornos-del-nervio-óptico/neuritis-óptica [10] https://www.scielo.cl/scielo.php?pid=S0717-92272014000200003&script=sci_arttext

  • Hemorragia vítrea

    MANUAL DE EMERGENCIAS 2025 La hemorragia vítrea es una condición oftalmológica caracterizada por la presencia de sangre en la cavidad vítrea del ojo, lo que puede resultar en una pérdida significativa de visión. Este artículo aborda los síntomas, signos clínicos, exploración, pruebas diagnósticas y manejo en emergencias de esta patología. Síntomas Los síntomas de la hemorragia vítrea suelen presentarse de manera abrupta. El síntoma más destacado es la pérdida súbita de visión , que puede variar desde una disminución leve hasta ceguera total, dependiendo de la gravedad del sangrado. Otros síntomas incluyen: Visión borrosa. Aparición de moscas volantes o miodesopsias. Destellos de luz en algunos casos[1][2][3]. Signos clínicos En el examen físico, se pueden observar varios signos clínicos que indican la presencia de hemorragia vítrea: Pérdida del rojo pupilar : Esto puede ser un indicativo de daño severo en el ojo. Alteraciones en la agudeza visual : Desde visión normal hasta percepción luminosa únicamente. Presión intraocular : Puede estar alterada, siendo menor a 9 mmHg en casos de desprendimiento retiniano o herida abierta[6][7]. Exploración La exploración oftalmológica es crucial para diagnosticar la hemorragia vítrea. Se realiza un examen completo que incluye: Evaluación de la agudeza visual. Biomicroscopía del segmento anterior. Gonioscopia para detectar neovasos. Examen del fondo de ojo bajo dilatación pupilar para observar la presencia de sangre en el vítreo[5][7]. En casos donde no se puede visualizar el fondo de ojo debido a la densidad del sangrado, se puede recurrir a una ecografía ocular para evaluar el estado del vítreo y descartar otras complicaciones como el desprendimiento de retina[1][4]. Pruebas diagnósticas Las pruebas diagnósticas son fundamentales para confirmar la hemorragia vítrea y determinar su causa subyacente. Estos pueden incluir: Ultrasonografía B-scan : Útil para evaluar la cavidad vítrea y detectar desprendimientos retinianos. Exámenes de tensión intraocular y examen con lámpara de hendidura : Para evaluar la salud ocular general y detectar anomalías[3][8]. Manejo de emergencias El manejo inicial de una hemorragia vítrea es debido a su potencial para causar pérdida permanente de visión. Las acciones incluyen: Derivación urgente al oftalmólogo : Todo paciente con pérdida súbita de visión debe ser evaluado por un especialista. Tratamiento conservador : En casos leves, se puede optar por una observación cuidadosa, ya que muchas hemorragias se reabsorben espontáneamente en un período de 2 a 3 meses. Intervención quirúrgica : Si la hemorragia es densa o persistente, se puede requerir una vitrectomía para eliminar el sangrado y restaurar la claridad del vítreo[2][5][6]. La hemorragia vítrea es una afección que requiere atención médica inmediata y un enfoque diagnóstico y terapéutico adecuado para prevenir complicaciones severas y preservar la visión del paciente. Citas [1] https://www.clinicabaviera.com/blog/hemorragia-vitrea/ [2] https://www.ioba.es/clinica/retina-vitreo-hemorragia-vitrea/ [3] https://es.retinamaculamiami.com/common-retinal-diseases/vitreous-hemorrhage [4] https://www.topdoctors.mx/articulos-medicos/hemorragia-vitrea-causas-complicaciones-y-tratamiento/ [5] https://www.imss.gob.mx/sites/all/statics/guiasclinicas/177GRR.pdf [6] https://sintesis.med.uchile.cl/condiciones-clinicas/oftalmologia/oftalmologia-situaciones-clinicas-de-urgencia/12478-hemorragia-vitrea [7] https://oftalmologoaldia.com/hemorragia-vitrea/ [8] https://www.institutmacula.com/es/patologia/hemorragia-intraocular/ [9] http://scielo.sld.cu/scielo.php?pid=S1727-897X2020000100126&script=sci_arttext [10] https://accessmedicina.mhmedical.com/content.aspx?bookid=3323§ionid=277965421

  • Arteritis de la temporal o Arteritis de células gigantes

    MANUAL DE EMERGENCIAS 2025 La arteritis de células gigantes (ACG), también conocida como arteritis temporal o enfermedad de Horton, es una vasculitis sistémica que afecta principalmente a las arterias de mediano y gran calibre, con predilección por las ramas extracraneales de la arteria carótida[1][4 ]. Esta enfermedad inflamatoria crónica se caracteriza por la formación de granulomas en la pared arterial y puede tener consecuencias graves si no se diagnostica y trata oportunamente[2][5]. Síntomas Los síntomas más frecuentes de la ACG incluyen: Cefalea intensa y persistente, generalmente en la región temporal[5][10] Dolor y sensibilidad en el cuero cabelludo[5][10] Claudicación mandibular (dolor al masticar)[1][5] Fatiga y malestar general[5][10] Fiebre de bajo grado[1][5] Pérdida de peso involuntaria[5][10] Alteraciones visuales, como visión borrosa, diplopía o pérdida súbita de visión[1][5] Aproximadamente el 40-60% de los pacientes con ACG también presentan síntomas de polimialgia reumática, como dolor y rigidez en hombros y caderas[5][10]. Signos clínicos Los signos clínicos más relevantes en la ACG son: Arterias temporales engrosadas, nodulares o dolorosas a la palpación[1][9] Disminución o ausencia de pulsos en las arterias temporales[9] Anemia[7] Fiebre[1][5] Pérdida de agudeza visual[1][5] Exploración La exploración física debe incluir: Palpación de las arterias temporales y occipitales[1][9] Evaluación de la agudeza visual y campos visuales[1][5] Examen del fondo del ojo[1] Auscultación de soplos carotídeos, subclavio y axilar[1] Palpación de pulsos periféricos[1] Pruebas diagnósticas Las pruebas diagnósticas más importantes para la ACG son: Velocidad de sedimentación globular (VSG) y proteína C reactiva (PCR)[1][7] Hemograma completo (anemia normocítica normocrómica)[7] Biopsia de la arteria temporal (estándar de oro)[4][8] Ecografía Doppler de las arterias temporales[4][5] Angiografía por resonancia magnética (para evaluar compromiso de grandes vasos)[5] Manejo de emergencias El manejo de la ACG en emergencias es crucial para prevenir complicaciones graves, especialmente la pérdida visual irreversible. Los pasos a seguir son: Sospecha clínica basada en los síntomas y signos[9] Solicitar pruebas de laboratorio urgentes (VSG, PCR, hemograma)[7][9] Iniciar tratamiento con corticosteroides de inmediato, sin esperar los resultados de la biopsia[5][9] Prednisona 40-60 mg/día vía oral o equivalente[1][5] Administrar dosis bajas de aspirina (100 mg/día) para prevenir eventos isquémicos[1][5] Programar biopsia de la arteria temporal en las primeras 2 semanas de tratamiento[4][5] Evaluar la necesidad de hospitalización en casos de compromiso visual o complicaciones sistémicas[9] Coordinador de seguimiento multidisciplinario (reumatología, oftalmología)[9] La arteritis de células gigantes es una emergencia médica que requiere un alto índice de sospecha, diagnóstico rápido y tratamiento inmediato para prevenir complicaciones graves. El manejo adecuado en emergencias, seguido de un tratamiento a largo plazo y seguimiento multidisciplinario, es fundamental para mejorar los pronósticos de los pacientes con esta enfermedad. Citas [1] https://www.msdmanuals.com/es/professional/trastornos-de-los-tejidos-musculoesquelético-y-conectivo/vasculitis/arteritis-de-células-gigantes [2] https://www.cun.es/enfermedades-tratamientos/enfermedades/arteritis-temporal-horton [3] https://scielo.isciii.es/scielo.php?pid=S1137-66272003000100005&script=sci_arttext [4] https://www.scielo.cl/scielo.php?pid=S0034-98872020001101619&script=sci_arttext [5] https://www.msdmanuals.com/es/hogar/trastornos-de-los-huesos-articulaciones-y-músculos/vasculitis/arteritis-de-células-gigantes [6] https://rochepacientes.es/arteritis-celulas-gigantes/causas-sintomas.html [7] https://www.elsevier.es/es-revista-medicina-familia-semergen-40-articulo-arteritis-celulas-gigantes-recomendaciones-atencion-S113835932100109X [8] https://scielo.isciii.es/scielo.php?pid=S0212-71992004001000002&script=sci_arttext [9] https://www.elsevier.es/es-revista-seminarios-fundacion-espanola-reumatologia-274-articulo-diagnostico-tratamiento-una-arteritis-temporal-S1577356612000437 [10] https://www.mayoclinic.org/es/diseases-conditions/giant-cell-arteritis/symptoms-causes/syc-20372758

  • Oclusión de la arteria retiniana central

    MANUAL DE EMERGENCIAS 2025 La oclusión de la arteria retiniana central (OACR) es una condición oftalmológica grave que se presenta como una emergencia médica debido a la interrupción del flujo sanguíneo hacia la retina. Este evento puede causar pérdida visual permanente si no se trata de manera adecuada. Síntomas Los síntomas de la OACR son notoriamente abruptos y suelen incluir: Pérdida súbita e indolora de visión en un ojo, que puede ser parcial o total dependiendo de la gravedad del bloqueo[1][2]. Defectos en el campo visual , como puntos ciegos o pérdida de visión periférica[1]. En algunos casos, visión borrosa que precede a la pérdida total[1]. Signos Clínicos En el examen oftalmológico, los signos característicos incluyen: Blanqueamiento retiniano debido a isquemia, con una fóvea que aparece como una “mancha roja cereza”[2][4]. Estrechamiento arteriolar y posible edema retiniano[2][4]. En casos avanzados, se pueden observar signos de daño irreversible, como atrofia óptica[4]. Exploración El diagnóstico inicial incluye un examen oftalmológico completo: La oftalmoscopia directa permite observar los signos típicos como el blanqueamiento retiniano y la mancha rojo cereza[1][4]. Se evalúa el campo visual y la agudeza visual para determinar el grado de afectación[4]. Pruebas Diagnósticas Para confirmar el diagnóstico y buscar causas subyacentes, se utilizan: Angiografía con fluoresceína , que identifica áreas de obstrucción y perfusión alterada en la retina[2][4]. Tomografía de coherencia óptica (OCT) para evaluar el daño estructural retiniano[2]. Estudios s istémicos como ecocardiografía y Doppler carotídeo para identificar fuentes embólicas[3][4]. Manejo de emergencias El manejo inmediato busca restaurar el flujo sanguíneo y minimizar el daño retiniano: Reducción de la presión intraocular mediante fármacos hipotensores (timolol tópico o acetazolamida oral) o procedimientos como paracentesis de cámara anterior[4][5]. Masaje ocular intermitente , que puede movilizar el émbolo hacia ramas más pequeñas para reducir el área afectada[5]. En algunos casos, se considera el uso de oxígeno hiperbárico o trombólisis intraarterial, aunque su eficacia es limitada y depende del tiempo transcurrido desde el inicio de los síntomas[5]. Dado el alto riesgo de eventos cerebrovasculares asociados , los pacientes deben ser derivados a un centro especializado para evaluación adicional y manejo sistémico[3][5]. La OACR es una emergencia médica que requiere intervención inmediata para intentar preservar la visión. Aunque los tratamientos actuales tienen resultados limitados, un diagnóstico temprano y un manejo adecuado pueden mejorar el pronóstico visual en algunos casos. Además, es crucial identificar y tratar factores de riesgo subyacentes como hipertensión arterial, diabetes y aterosclerosis para prevenir recurrencias o complicaciones sistémicas graves. Citas [1] https://www.medicoverhospitals.in/es/diseases/central-retinal-artery-occlusion/ [2] https://www.cun.es/diccionario-medico/terminos/obstruccion-arteria-central-retina [3] https://www.aao.org/salud-ocular/enfermedades/los-derrames-que-afectan-al-ojo [4] https://www.msdmanuals.com/es/hogar/trastornos-oftálmicos/trastornos-de-la-retina/obstrucción-de-la-arteria-central-de-la-retina-y-de-las-ramificaciones-de-las-arterias-retinianas [5] https://www.msdmanuals.com/es/professional/trastornos-oftálmicos/enfermedades-retinianas/oclusión-de-la-arteria-central-de-la-retinay-oclusión-de-una-rama-de-la-arteria-retiniana

  • Oclusión de la vena central de la retina

    MANUAL DE EMERGENCIAS 2025 La oclusión de la vena central de la retina (OVCR) es una patología vascular retiniana frecuente que puede causar una pérdida visual significativa. Se produce cuando un trombo obstruye el flujo sanguíneo en la vena central de la retina, generalmente a nivel de la lámina cribosa del nervio óptico[1][3]. Esta condición afecta principalmente a adultos mayores de 50 años y está asociada a factores de riesgo cardiovascular como hipertensión arterial, diabetes mellitus y glaucoma[5]. Síntomas El síntoma cardinal de la OVCR es la pérdida visual súbita e indolora, aunque en algunos casos puede ser progresiva a lo largo de horas o días[1][4]. La gravedad de la pérdida visual varía según el grado de oclusión y la presencia de complicaciones. Los pacientes pueden experimentar: Disminución de la agudeza visual Visión borrosa Distorsión de las imágenes (metamorfopsia) Escotomas o defectos del campo visual[4][7] En casos graves, algunos pacientes pueden presentar dolor ocular y enrojecimiento, especialmente si se desarrolla glaucoma neovascular como complicación[4]. Signos clínicos La exploración oftalmoscópica revela hallazgos característicos: Hemorragias retinianas difusas en los cuatro cuadrantes Venas retinianas dilatadas y tortuosas Edema de papila Exudados algodonosos peripapilares Edema macular[1][3] En la fase crónica, pueden observarse: Vasos colaterales en la papila y retina Envainamiento venoso Estiramiento arteriolar Alteraciones pigmentarias maculares[3] Exploración La evaluación de un paciente con sospecha de OVCR debe incluir: Anamnesis detallada, incluyendo antecedentes médicos y factores de riesgo cardiovascular. Medición de la agudeza visual Examen con lámpara de hendidura Tonometría para medir la presión intraocular. Oftalmoscopia indirecta con dilatación pupilar[5][8] Pruebas diagnósticas Para confirmar el diagnóstico y evaluar la gravedad de la OVCR, se utilizan las siguientes pruebas: Angiografía con fluoresceína: Permite diferenciar entre formas isquémicas y no isquémicas, evaluar la extensión de la isquemia y el edema macular[3][8]. Tomografía de coherencia óptica (OCT): Cuantifica el edema macular y evalúa la integridad de las capas retinianas[5][8]. Angiografía OCT (OCTA): Proporciona imágenes de alta resolución de la vasculatura retiniana sin necesidad de contraste[7]. Campo visual: Evalúa la extensión del daño funcional[5]. En pacientes jóvenes o con OVCR bilateral, se recomienda realizar estudios sistémicos para descartar trastornos de hipercoagulabilidad[1][5] Manejo de emergencias El manejo inicial de la OVCR en el servicio de urgencias debe incluir: Evaluación oftalmológica completa para confirmar el diagnóstico y descartar complicaciones como el glaucoma neovascular. Control de la presión intraocular si está elevada. Inicio de tratamiento para el edema macular, si está presente, mediante: Inyecciones intravítreas de fármacos anti-VEGF (factor de crecimiento endotelial vascular)[4][7][8]. Corticosteroides intravítreos en casos seleccionados[7][8]. Evaluación y control de factores de riesgo cardiovascular. Programación de seguimiento estrecho para monitorizar la evolución y detectar complicaciones[5][8]. Es fundamental un abordaje multidisciplinario, incluyendo la colaboración entre oftalmólogos y médicos internistas para el manejo óptimo de estos pacientes[7]. El pronóstico visual depende de la gravedad inicial de la oclusión, la presencia de complicaciones y la rapidez del tratamiento. La intervención temprana es crucial para minimizar el daño retiniano y preservar la función visual[5][8]. Citas [1] https://www.aao.org/salud-ocular/enfermedades/ovcr [2] https://www.msdmanuals.com/es/professional/trastornos-oftálmicos/enfermedades-retinianas/oclusión-de-la-vena-central-de-la-retina-y-oclusión-de-una-rama-venosa-retiniana [3] https://scielo.isciii.es/pdf/aseo/v85n9/revision.pdf [4] https://retinacentertijuana.com/es/procedure/retinal-vein-occlusion/ [5] https://www.elsevier.es/es-revista-medicina-familia-semergen-40-articulo-oclusion-vena-central-retina-13094226 [6] https://www.cun.es/enfermedades-tratamientos/enfermedades/oclusiones-venosas-retina [7] https://visioncore.es/oclusion-de-la-vena-retiniana-ovr-tipos-y-nuevos-tratamientos/ [8] https://www.nei.nih.gov/espanol/aprenda-sobre-la-salud-ocular/enfermedades-y-afecciones-de-los-ojos/oclusion-de-la-vena-central-de-la-retina-crvo [9] https://www.orpha.net/es/disease/detail/411527 [10] https://www.msdmanuals.com/es/hogar/trastornos-oftálmicos/trastornos-de-la-retina/obstrucción-de-la-vena-central-de-la-retina-y-de-las-ramificaciones-de-las-venas-retinianas

  • Amaurosis fugaz

    MANUAL DE EMERGENCIAS 2025 La amaurosis fugaz es un trastorno oftalmológico caracterizado por una pérdida transitoria de la visión en uno o ambos ojos. Este fenómeno, que suele durar desde unos segundos hasta varios minutos, es generalmente un signo de problemas vasculares subyacentes y requiere una evaluación médica inmediata debido a su potencial como precursor de eventos cerebrovasculares más graves[1][3]. Síntomas Los síntomas principales de la amaurosis fugaz incluyen: Pérdida súbita y temporal de la visión en un ojo, que puede durar desde segundos hasta minutos[1][2]. Sensación de una “cortina” o sombra que desciende sobre el campo visual[1][4]. Oscurecimiento, empañamiento o desenfoque arrepentido de la visión[2]. Recuperación espontánea de la visión después del episodio[1][3]. En algunos casos, la amaurosis fugaz puede estar acompañada de otros síntomas como cefaleas, dolor ocular o dolor cervical[2]. Signos clínicos Los signos clínicos de la amaurosis fugaz pueden ser sutiles ya menudo no son evidentes durante el examen, ya que el episodio suele ser breve. Sin embargo, algunos signos que pueden observarse incluyen: Presencia de un punto brillante en el fondo de ojo, indicativo de un posible cóágulo en la arteria retiniana[1][6]. Signos de enfermedad vascular sistémica, como placas ateroscleróticas en las arterias carótidas[3]. Evidencia de embolización retiniana, aunque esto es raro de observar directamente[3]. Exploración La exploración de un paciente con sospecha de amaurosis fugaz debe incluir: Examen oftalmológico completo, incluyendo agudeza visual, campo visual y fundoscopia[2][3]. Evaluación neurológica para descartar déficits focales[2]. Examen cardiovascular, incluyendo auscultación carotídea[3]. Medición de la presión arterial[6]. Pruebas diagnósticas Las pruebas diagnósticas recomendadas para la evaluación de la amaurosis fugaz incluyen: Angiografía por resonancia magnética de las arterias carótidas[1][6]. Ecografía Doppler de las arterias carótidas[2][6]. Electrocardiograma para evaluar arritmias cardíacas[1][2]. Análisis de sangre, incluyendo perfil lipídico, glucemia, velocidad de sedimentación globular y proteína C reactiva[1][2][3]. Ecocardiograma para descartar fuentes cardíacas de émbolos[2][6]. Manejo de emergencias El manejo de la amaurosis fugaz en el servicio de emergencias debe ser rápido y eficiente: Evaluación inmediata de los signos vitales y estado neurológico[3]. Realización de un examen oftalmológico básico[3]. Inicio de terapia antiplaquetaria (como aspirina) si no está contraindicada[5]. Solicitud urgente de pruebas de imagen de las arterias carótidas[5]. Consulta con neurología y oftalmología[3][5]. Consideración de ingreso hospitalario para pacientes con alto riesgo de accidente cerebrovascular[5]. La amaurosis fugaz es una condición que requiere una evaluación exhaustiva y un manejo rápido debido a su asociación con un mayor riesgo de accidente cerebrovascular. El enfoque diagnóstico multidisciplinario y el tratamiento oportuno son cruciales para prevenir complicaciones más graves y mejorar el pronóstico del paciente. Citas [1] https://www.clinicabaviera.com/blog/amaurosis-fugaz-posibles-causas-y-tratamiento/ [2] https://fernandez-vega.com/blog/amaurosis-fugaz-cuando-la-diabetes-causa-ceguera-transitoria/ [3] https://es.wikipedia.org/wiki/Amaurosis_fugaz [4] https://www.medicoverhospitals.in/es/diseases/amaurosis-fugax/ [5] https://sociedadoftalmologicademadrid.com/revistas/revista-2019/m2019-13h.pdf [6] https://www.oftalvist.es/blog/amaurosis-fugaz-tratamiento [7] https://medlineplus.gov/spanish/ency/article/000784.htm

  • Perdida visual repentina

    MANUAL DE EMERGENCIAS 2025 La pérdida visual repentina es un evento clínico que requiere atención médica urgente, ya que puede ser indicativo de condiciones graves que amenazan la visión. Este artículo aborda los síntomas, signos clínicos, exploración, pruebas diagnósticas y manejo en emergencias relacionadas con esta condición. Síntomas Los síntomas de la pérdida visual repentina pueden variar, pero compuestos incluyen: Pérdida total o parcial de la visión en uno o ambos ojos. Visión borrosa o nublada. Aparición de “moscas volantes” o destellos de luz. Sensación de sombra o cortina que cubre parte del campo visual[1][2]. Es importante destacar que, aunque la pérdida de visión suele ser indolora, puede presentarse con dolor ocular en algunos casos, lo que puede indicar diferentes etiologías subyacentes[2]. Signos Durante la evaluación clínica, se pueden observar varios signos: Defecto pupilar aferente relativo (pupila de Marcus-Gunn), que indica un problema en el nervio óptico o en la retina. Cambios en la agudeza visual, que pueden ser evaluados mediante escalas específicas. Alteraciones en el fondo de ojo, como hemorragias retinianas, edema o desprendimiento de retina[3][5]. Estos signos ayudan a los médicos a determinar la causa subyacente de la pérdida de visión. Exploración La exploración inicial debe incluir: Evaluación de la agudeza visual con optotipos. Examen físico general y específico del ojo, incluyendo motilidad ocular y reflejos pupilares. Oftalmoscopia para examinar el fondo del ojo y detectar anomalías retinianas o del nervio óptico[4][6]. Es crucial realizar una historia clínica detallada para identificar factores de riesgo como hipertensión, diabetes o antecedentes familiares de enfermedades oculares. Pruebas diagnósticas Las pruebas diagnósticas son fundamentales para identificar la causa de la pérdida visual. Estos pueden incluir: Tomografía computarizada (TC) o resonancia magnética (RM) del cerebro para descartar accidentes cerebrovasculares. Ecografía ocular para evaluar el estado del vítreo y la retina. Análisis de sangre para evaluar factores sistémicos como coagulación y niveles lipídicos[1][2][5]. La elección de las pruebas dependerá del contexto clínico y de los hallazgos iniciales. Manejo de emergencias El manejo inmediato es crucial. Los pasos incluyen: Derivación urgente a un oftalmólogo o servicio de urgencias si se presenta pérdida repentina de visión. Administración de oxígeno y estabilización del paciente si se sospecha un evento vascular. Tratamiento específico según la causa: por ejemplo, cirugía para un desprendimiento de retina o medicamentos para condiciones inflamatorias[3][4]. La rapidez en el diagnóstico y tratamiento puede ser determinante para preservar la visión del paciente. La pérdida visual repentina es una emergencia médica que requiere una evaluación exhaustiva y un manejo adecuado para minimizar las secuelas visuales. Citas [1] https://www.msdmanuals.com/es/hogar/trastornos-oftálmicos/síntomas-de-los-trastornos-oculares/pérdida-repentina-de-la-visión [2] https://sites.jamanetwork.com/spanish-patient-pages/2017/hoja-para-el-paciente-de-jama-170808.pdf [3] https://scielo.isciii.es/scielo.php?pid=S1699-695X2013000200004&script=sci_arttext [4] https://medlineplus.gov/spanish/ency/article/003029.htm [5] https://manualclinico.hospitaluvrocio.es/urgencias/oftalmologia/perdida-subita-de-vision/ [6] https://accessmedicina.mhmedical.com/content.aspx?bookid=1498§ionid=99963214

  • Hemorragia subconjuntival

    MANUAL DE EMERGENCIAS 2025 La hemorragia subconjuntival, también conocida como hiposfagma o derrame ocular, es una condición oftalmológica caracterizada por la acumulación de sangre entre la conjuntiva y la esclerótica del ojo. Este fenómeno ocurre debido a la ruptura de pequeños vasos sanguíneos en la superficie ocular, resultando en una mancha roja brillante visible en el blanco del ojo[1][3]. Síntomas La hemorragia subconjuntival generalmente se presenta con pocos o ningún síntoma perceptible para el paciente. Los síntomas principales incluyen: Aparición súbita de una mancha roja en el blanco del ojo[1][3]. Ausencia de dolor ocular[1][3]. Visión no afectada[1][3]. En algunos casos, puede haber una leve sensación de escozor o irritación[2][4]. Es importante destacar que la mayoría de los pacientes no experimentan molestias significativas ya menudo descubren la condición al mirarse en un espejo o cuando alguien más se lo hace notar[4]. Signos clínicos Los signos clínicos de la hemorragia subconjuntival son bastante característicos y fácilmente identificables: Mancha de color rojo intenso en la esclerótica (parte blanca del ojo)[1][3]. La mancha puede variar en tamaño, desde pequeños puntos hasta cubrir gran parte del blanco del ojo[2]. Ausencia de secreciones oculares anormales[5]. No hay cambios en la agudeza visual[1][3]. La mancha puede aumentar de tamaño en las primeras 24-48 horas y luego comenzar a aclararse, pasando de rojo a amarillo[3]. Exploración La exploración oftalmológica en casos de hemorragia subconjuntival generalmente incluye: Examen visual directo del ojo afectado[5]. Evaluación de la agudeza visual para descartar complicaciones[5]. Exploración con lámpara de hendidura para examinar detalladamente la conjuntiva y la esclerótica[5]. Medición de la presión intraocular si se sospecha de otras patologías asociadas[5]. Pruebas diagnósticas En la mayoría de los casos, no se requieren pruebas diagnósticas adicionales para la hemorragia subconjuntival, ya que el diagnóstico se basa principalmente en la observación clínica[5]. Sin embargo, en casos recurrentes o cuando se sospecha de causas subyacentes, se pueden realizar las siguientes pruebas: Medición de la presión arterial para descartar hipertensión[4][5]. Análisis de sangre para evaluar la coagulación y descartar trastornos hemorrágicos[4][5]. En casos de traumatismo ocular, puede ser necesario realizar una exploración más exhaustiva para descartar otras lesiones oculares[5]. Manejo de emergencias El manejo de la hemorragia subconjuntival en el servicio de emergencias generalmente es conservador, ya que la condición suele resolverse espontáneamente en 1-3 semanas[1][3][5]. El abordaje típico incluye: Tranquilizar al paciente, explicando la naturaleza benigna y autolimitada de la condición[4]. Recomendar el uso de lágrimas artificiales si hay molestias leves[2][4]. Evaluar y tratar cualquier causa subyacente, como hipertensión arterial[4]. Instruir al paciente sobre cuándo buscar atención médica adicional (por ejemplo, si hay dolor, cambios en la visión o recurrencia frecuente)[3][4]. En casos de traumatismo ocular, realice una evaluación más detallada para descartar otras lesiones[5]. La hemorragia subconjuntival es una condición generalmente benigna que no requiere tratamiento específico. Sin embargo, es crucial realizar una evaluación adecuada para descartar causas subyacentes y proporcionar tranquilidad al paciente. El seguimiento médico es recomendable en casos recurrentes o cuando se sospechan complicaciones. Citas [1] https://www.msdmanuals.com/es/hogar/breve-información-trastornos-oculares/trastornos-de-la-conjuntiva-y-la-esclerótica/hemorragia-subconjuntival [2] https://www.clinicagonzalezcostea.es/hemorragia-conjuntival/ [3] https://kidshealth.org/es/parents/subconjunctival-hemorrhage.html [4] https://www.clinicainsadof.com/noticias/hemorragia-subconjuntival/ [5] https://www.mayoclinic.org/es/diseases-conditions/subconjunctival-hemorrhage/diagnosis-treatment/drc-20353832 [6] https://www.mayoclinic.org/es/diseases-conditions/subconjunctival-hemorrhage/symptoms-causes/syc-20353826 [7] https://www.aao.org/salud-ocular/enfermedades/hemorragia-subconjuntival

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