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  • Cirugía de Distracción Mandibular

    INFORMACIÓN PARA PADRES - SALUD PEDIÁTRICA Aviso Legal Este contenido tiene fines informativos y no sustituye la consulta con su médico o profesional de salud. No incentivamos por ninguna razón la automedicación. Se ha realizado un esfuerzo para asegurar que la información sea precisa, actualizada y clara. En www.emergencias.org.es  no nos responsabilizamos por errores, omisiones o los resultados de tratamientos descritos. Las publicaciones informativas se actualizan regularmente, por lo que se recomienda asegurarse de tener la versión más reciente. La distracción mandibular es un procedimiento quirúrgico diseñado para alargar una mandíbula pequeña o retraída (hundida o poco desarrollada). El término médico para esta técnica es osteogénesis por distracción mandibular . Cuando la mandíbula inferior es demasiado pequeña, puede causar dificultades respiratorias graves o persistentes. Esta cirugía consiste en insertar dispositivos especiales en el hueso mandibular, que permiten su elongación progresiva. Al alargar la mandíbula, se amplía la vía aérea y el niño puede respirar con mayor facilidad. Este procedimiento solo se emplea en casos donde las dificultades respiratorias son severas y potencialmente mortales. No se realiza con fines estéticos. La distracción mandibular ha demostrado ser altamente eficaz para mejorar los problemas respiratorios, y en la mayoría de los casos evita la necesidad de realizar una traqueotomía. De hecho, es una alternativa más segura que esta última, especialmente en recién nacidos y lactantes. ¿Por qué mi hijo necesita una distracción mandibular? Algunos niños nacen con la mandíbula inferior muy pequeña o retraída. En la mayoría de los casos, esto no representa un problema. Sin embargo, en ciertos lactantes puede causar glosoptosis , una condición en la que la lengua cae hacia atrás obstruyendo la vía aérea superior cuando el niño intenta respirar. Esta obstrucción puede interferir seriamente tanto en la respiración como en la alimentación. En estos casos, el niño deberá permanecer en el hospital para que su respiración sea monitoreada y evaluada cuidadosamente. Inicialmente se intentan métodos no quirúrgicos para mejorar la obstrucción, como la colocación de una sonda nasofaríngea  (un tubo que se introduce por la nariz para facilitar el paso del aire hacia los pulmones). Si estas medidas no resultan efectivas o se necesitan por períodos prolongados, lo que puede ser difícil de mantener, se considera la cirugía de distracción mandibular como el mejor tratamiento disponible. ¿Qué debo saber? Antes de la cirugía El equipo médico te proporcionará indicaciones precisas sobre el ayuno previo a la cirugía. Es muy importante seguir estas instrucciones al pie de la letra. Tu hijo será sometido a anestesia general  para dormir profundamente durante la operación. El cirujano, anestesista y el personal de enfermería te explicarán todos los pasos del procedimiento. Si tienes dudas o algo no queda claro, no dudes en pedir más explicaciones. Durante la cirugía La operación dura entre dos y tres horas. Se realiza una incisión debajo de la línea mandibular para acceder al hueso, el cual se divide cuidadosamente para colocar el dispositivo de distracción. Este proceso se realiza en ambos lados de la mandíbula. Después de la cirugía, el dispositivo será interno y no será visible, excepto por dos pequeñas varillas (brazos de distracción)  que sobresaldrán desde el mentón o detrás de la mandíbula. Después de la cirugía A partir del día siguiente a la operación, se giran manualmente los brazos del distractor 360 grados completos cada ocho horas durante aproximadamente 10 días. Entre cada giro, el hueso mandibular se va regenerando y llenando el espacio creado. Este proceso de elongación permite que la lengua se aleje de la parte posterior de la garganta, lo que abre la vía aérea y mejora significativamente la respiración del niño. El paciente permanecerá hospitalizado hasta que su vía aérea esté lo suficientemente despejada y pueda respirar sin ayuda. Cuidados en casa El dispositivo de distracción se mantiene en su lugar entre seis y ocho semanas, tiempo durante el cual el nuevo hueso se fortalece. En esta etapa, el niño ya puede estar en casa, respirando y alimentándose con normalidad, con mínimas interrupciones en la vida diaria. Los distractores están hechos de titanio flexible y no deben causar problemas si el niño los toca o se golpea accidentalmente. Es fundamental mantener limpia la zona alrededor de los brazos del distractor para evitar infecciones. Si se presenta enrojecimiento, dolor, hinchazón u otros signos de infección, consulta de inmediato con el médico. Seguimiento Durante la hospitalización, se programarán consultas de seguimiento con los médicos y cirujanos que participaron en el tratamiento. Una vez que el hueso nuevo esté lo suficientemente fuerte, se retirará el dispositivo en una segunda cirugía. Este procedimiento implica otra internación, usualmente de una o dos noches. Puntos clave a recordar Siempre que sea posible, se intentarán métodos no quirúrgicos para aliviar la obstrucción de la vía aérea antes de recurrir a la cirugía. La distracción mandibular es una alternativa segura y eficaz frente a la traqueotomía en niños con obstrucción severa de la vía aérea superior. Esta intervención no se realiza con el objetivo de modificar la apariencia facial. El dispositivo de distracción permanece en su lugar entre seis y ocho semanas para permitir que el hueso se consolide adecuadamente. Preguntas frecuentes ¿Cuáles son los riesgos de la cirugía de distracción mandibular? Los riesgos asociados a esta cirugía son bajos. De hecho, representan un menor peligro en comparación con una traqueotomía o dejar sin tratar una obstrucción severa. Las posibles complicaciones incluyen: Infección. Alteraciones sensitivas en el rostro. Daño a los dientes. Cicatrices leves. Para más información: Tomografía Computarizada (TC) en Niños – Guía para Padres Secuencia de Pierre Robin (SPR) Traqueostomía

  • Luxación de Hombro

    INFORMACIÓN PARA PADRES - SALUD PEDIÁTRICA Aviso Legal Este contenido tiene fines informativos y no sustituye la consulta con su médico o profesional de salud. No incentivamos por ninguna razón la automedicación. Se ha realizado un esfuerzo para asegurar que la información sea precisa, actualizada y clara. En www.emergencias.org.es  no nos responsabilizamos por errores, omisiones o los resultados de tratamientos descritos. Las publicaciones informativas se actualizan regularmente, por lo que se recomienda asegurarse de tener la versión más reciente. En una articulación de hombro sana, la parte superior del hueso del brazo (húmero), con forma de bola, encaja perfectamente en una cavidad del omóplato (escápula), que actúa como receptáculo. La luxación del hombro ocurre cuando la “bola” del húmero se sale de esa “cavidad”. Esta lesión es mucho más frecuente en adolescentes que en niños pequeños. ¿Cuáles son los signos y síntomas de una luxación de hombro? Este tipo de lesión suele producirse cuando una fuerza repentina impacta el brazo extendido, como sucede al practicar deportes o tras una caída. Puede generar daño en los ligamentos que estabilizan la articulación e, incluso, afectar estructuras óseas cercanas. Cuando ocurre una luxación, el hombro suele presentar: Dolor intenso. Pérdida de movimiento. Deformidad evidente de la articulación. Primeros auxilios en caso de luxación de hombro Si los padres tienen paracetamol o ibuprofeno en casa, pueden administrárselo al niño para aliviar el dolor. Es fundamental trasladar al menor al servicio de urgencias más cercano lo antes posible, para que personal médico pueda reubicar el hombro (recolocarlo en su sitio) bajo condiciones controladas. Esto es especialmente importante si se trata de la primera luxación, ya que podrían existir otras lesiones, como fracturas, que presentan un aspecto similar en una radiografía y deben ser descartadas primero. Tratamiento en el hospital La recolocación del hombro generalmente se realiza en el área de urgencias, frecuentemente bajo sedación. Después del procedimiento, se realiza una nueva radiografía para verificar que la articulación esté en su lugar y descartar lesiones asociadas. Al finalizar, el brazo del niño será inmovilizado con un cabestrillo. Cuidados en casa Aplicar hielo sobre el hombro durante 20 minutos cada tres o cuatro horas ayuda a reducir la inflamación, especialmente durante las primeras 48 horas. Aunque el niño puede sentir algo de molestia, la recolocación debería aliviar la mayor parte del dolor. El uso del cabestrillo debe mantenerse entre una y dos semanas. Puede retirarse ocasionalmente si es necesario, pero el brazo debe permanecer junto al cuerpo. Durante este periodo, el niño debe evitar levantar el brazo hacia arriba o hacia los costados. Es recomendable que el niño realice ejercicios suaves de mano, muñeca y codo para evitar rigidez. Para estos ejercicios, puede quitarse el cabestrillo, pero manteniendo el codo pegado al costado del cuerpo. Rutina sugerida para el día siguiente a la lesión (cada dos horas): Cerrar el puño y extender los dedos. Repetir 10 veces. Con la palma abierta hacia el techo, girar el antebrazo para mirar al suelo. Repetir 10 veces. Estirar el codo hacia abajo y luego flexionarlo para tocar el hombro con los dedos. Repetir 10 veces. Flexionar y extender la muñeca. Repetir 10 veces. Seguimiento médico Debido al riesgo de que la lesión se repita o se genere inestabilidad crónica del hombro, es esencial realizar un seguimiento médico posterior. El especialista en ortopedia, medicina deportiva o fisioterapia debe evaluar el hombro y las radiografías posteriores a la recolocación para determinar si la cavidad del omóplato sufrió alguna lesión. Esto puede aumentar las probabilidades de que el hombro vuelva a dislocarse en el futuro. El especialista también puede considerar la realización de una resonancia magnética (MRI) para detectar signos de inestabilidad persistente. Cada vez hay más evidencia que respalda este estudio, especialmente si se realiza en etapas tempranas. Sin embargo, suele tener un costo adicional y no está cubierto por todos los sistemas de salud pública. Después de retirar el cabestrillo Entre una y dos semanas después de la lesión, debe iniciarse un programa de fisioterapia para fortalecer los músculos responsables de la estabilidad del hombro. El fisioterapeuta o médico especializado en medicina deportiva orientará al niño y a su familia sobre el regreso a la actividad física, el cual no debe apresurarse. Puntos clave a recordar La luxación del hombro se produce cuando la cabeza del húmero se sale de la cavidad del omóplato. Esto frecuentemente daña los ligamentos y el cartílago que rodean la articulación, facilitando futuras recurrencias. Es crucial asistir a una consulta de seguimiento con un profesional adecuado para evaluar la estabilidad del hombro. Es posible que se requieran estudios complementarios. La fisioterapia formal debe iniciarse entre una y dos semanas después de la lesión. Ejercicios suaves de mano, muñeca y codo deben comenzar al día siguiente de la luxación. Preguntas frecuentes que suelen hacer los padres ¿No sería mejor mantener el cabestrillo por más tiempo? Aunque el cabestrillo es útil durante la primera semana para evitar una nueva luxación accidental, su uso prolongado puede provocar atrofia muscular, lo cual contribuye a la inestabilidad del hombro. Es importante reactivar el movimiento del brazo con la supervisión de un fisioterapeuta. Han pasado un par de semanas y el hombro de mi hijo ya no le duele, ¿puede omitir el seguimiento médico? No se recomienda. El control posterior es importante porque existe el riesgo de que la lesión se repita, lo que puede afectar la capacidad del niño para practicar deportes. Si existen lesiones asociadas que predisponen a una nueva luxación, tratarlas a tiempo ofrece mejores resultados. ¿Es importante que el seguimiento lo realice un especialista en pediatría? La mayoría de las luxaciones de hombro ocurren en adolescentes, y su tratamiento es muy similar al de los adultos. Los servicios locales de ortopedia, medicina deportiva o fisioterapia están capacitados para evaluar y tratar adecuadamente este tipo de lesiones.

  • Sala de Operaciones y Recuperación

    INFORMACIÓN PARA PADRES - SALUD PEDIÁTRICA Aviso Legal Este contenido tiene fines informativos y no sustituye la consulta con su médico o profesional de salud. No incentivamos por ninguna razón la automedicación. Se ha realizado un esfuerzo para asegurar que la información sea precisa, actualizada y clara. En www.emergencias.org.es  no nos responsabilizamos por errores, omisiones o los resultados de tratamientos descritos. Las publicaciones informativas se actualizan regularmente, por lo que se recomienda asegurarse de tener la versión más reciente. Cuando un niño debe ser sometido a una cirugía, es completamente normal que surjan dudas y preocupaciones. Esta guía está diseñada para ayudar a madres, padres y cuidadores a comprender qué esperar durante el proceso quirúrgico, desde la preparación previa hasta la recuperación inmediata después de la operación. ¿Cómo es el proceso antes de la cirugía? El día de la intervención, su hijo será llevado a una zona de espera preoperatoria , donde podrá estar acompañado por hasta dos adultos . Es recomendable que los hermanos u otros niños no asistan al hospital ese día, salvo que sea absolutamente necesario. En esta área, usted podrá: Hablar con el cirujano  y el anestesista , quienes le explicarán el procedimiento. Aclarar dudas o inquietudes con el personal de salud. Verificar que el formulario de consentimiento  esté debidamente firmado. Conocer una estimación de la duración de la cirugía , aunque el tiempo puede variar. Importante:  Informe al personal del hospital dónde planea esperar durante la cirugía. Puede quedarse en la sala de espera, en otra planta del hospital o incluso salir, dejando su número de teléfono móvil. También puede solicitar un buscapersonas si lo prefiere. ¿Qué ocurre en la sala de operaciones? Minutos antes del procedimiento, su hijo será llevado al área de anestesia . En la mayoría de los casos, uno de los padres o cuidadores puede acompañarlo y permanecer a su lado hasta que se duerma con la anestesia. Una vez dormido, se le pedirá al acompañante que regrese a la sala de espera. Durante la cirugía: El anestesista se encargará de mantener a su hijo sedado y sin dolor. El equipo quirúrgico vigilará continuamente sus signos vitales. Usted puede aprovechar este momento para comer, beber agua o descansar. Esto es importante para evitar mareos o fatiga, especialmente si la espera se prolonga. Cuando finalice la operación, su hijo será trasladado a la sala de recuperación  para su monitoreo postoperatorio. ¿Qué esperar en la sala de recuperación? La sala de recuperación  está equipada con personal de enfermería capacitado para atender a niños que acaban de salir de una cirugía. Cuando su hijo se encuentre estable, lo llamarán por intercomunicador o teléfono móvil para que lo acompañe. Tenga en cuenta: Solo se permite la entrada de uno o dos adultos  a esta sala. Los niños no están autorizados a ingresar , por lo que es esencial tener un adulto adicional que pueda cuidarlos si los ha llevado. Su hijo puede estar aún dormido, desorientado o irritable al despertar. Es común que presente náuseas, vómitos o dolor  leve en la garganta o en el sitio del suero (vía intravenosa). El personal de enfermería puede administrar medicamentos para aliviar las molestias. El cirujano hablará con usted  luego del procedimiento, ya sea en la sala de espera, en la sala de recuperación o en la habitación de hospitalización, según lo considere más adecuado. Es frecuente que los padres se sientan abrumados, mareados o incluso con malestar en esta etapa. Si esto le sucede, informe al personal para que puedan asistirle. ¿Qué pasa después de la recuperación inmediata? Cuando su hijo esté totalmente despierto y estable, será llevado a su habitación en el hospital. Allí: Continuará siendo monitorizado por el equipo médico. Se le ofrecerán líquidos claros al principio, y si los tolera, podrá avanzar a una dieta más normal. Su recuperación será observada cuidadosamente, y usted podrá permanecer con él en todo momento. Puntos clave para recordar Trate de dejar a otros hijos al cuidado de otra persona el día de la cirugía. Asegúrese de dejar su número de contacto o solicitar un buscapersonas si se ausenta de la sala de espera. Generalmente, podrá estar con su hijo hasta que se duerma con la anestesia. Se le llamará para acompañar a su hijo en la sala de recuperación al finalizar la operación. Es normal que los padres se sientan mareados o nerviosos: no dude en pedir ayuda al personal si la necesita. Conocerá a varios profesionales: cirujano, anestesista, personal de enfermería y de recepción del área quirúrgica. No dude en preguntar cualquier cosa que le inquiete o no entienda. El equipo médico está allí para apoyarle. Más información Para obtener más detalles sobre el proceso quirúrgico, preparación previa y cuidados postoperatorios, puede consultar otras guías como: Preparativos Antes de una Hospitalización: Guía para Madres y Padres Preparación de su hijo para la cirugía: Anestesia General Cuidados Postoperatorios en Casa: Lo Que Debe Saber Anestesia y el Manejo del Dolor en Niños

  • Lesiones del Hígado y del Bazo

    INFORMACIÓN PARA PADRES - SALUD PEDIÁTRICA Aviso Legal Este contenido tiene fines informativos y no sustituye la consulta con su médico o profesional de salud. No incentivamos por ninguna razón la automedicación. Se ha realizado un esfuerzo para asegurar que la información sea precisa, actualizada y clara. En www.emergencias.org.es  no nos responsabilizamos por errores, omisiones o los resultados de tratamientos descritos. Las publicaciones informativas se actualizan regularmente, por lo que se recomienda asegurarse de tener la versión más reciente. Las laceraciones o heridas en el hígado y el bazo pueden producirse por golpes directos en el abdomen, comúnmente tras accidentes de tránsito, caídas en bicicleta o patineta. Estos traumatismos pueden provocar sangrados internos, por lo que es fundamental tomar medidas médicas oportunas para evitar complicaciones. El hígado se encuentra en la parte superior derecha del abdomen, justo debajo de las costillas, mientras que el bazo está ubicado en la parte superior izquierda, también protegido por las costillas. ¿Cuáles son los síntomas? Su hijo puede presentar los siguientes signos: Dolor abdominal o en el hombro. El dolor en el lado derecho puede sugerir una lesión hepática, mientras que el dolor en el lado izquierdo podría indicar una lesión en el bazo. Mareos o sensación de desmayo. Piel pálida y comportamiento somnoliento o con poca energía. ¿Cómo se diagnostica? El equipo médico puede indicar una tomografía computarizada del abdomen para valorar la magnitud de la lesión. En algunos casos también se pueden requerir una ecografía abdominal o una radiografía, según la evaluación inicial. Tratamiento El niño será hospitalizado para una vigilancia médica cercana. La duración del ingreso y el tipo de tratamiento dependerán de la gravedad de la lesión. Con el objetivo de evitar un mayor sangrado interno, el reposo en cama será obligatorio durante un periodo determinado por el médico tratante. Posteriormente, el paciente podrá empezar a levantarse lentamente y caminar, primero dentro de la habitación y luego por el hospital. Durante la hospitalización: Las enfermeras realizarán controles frecuentes de signos vitales: frecuencia cardíaca, respiratoria, presión arterial y niveles de oxígeno. Inicialmente, no podrá comer ni beber; en su lugar, recibirá líquidos por vía intravenosa. Esta restricción tiene varias razones: Evaluar si existen otras lesiones no detectadas inicialmente. El sangrado interno puede afectar temporalmente el funcionamiento del intestino. Estar preparado para una posible intervención médica urgente, si fuese necesaria. Además: Se realizarán análisis de sangre periódicos para controlar los niveles de hemoglobina (que pueden revelar si sigue existiendo sangrado) y los electrolitos (importantes cuando el niño no puede alimentarse con normalidad). Se administrarán analgésicos para controlar el dolor, así como medicación para aliviar las náuseas o vómitos. ¿Qué cuidados se deben tener en casa? El alta hospitalaria se definirá según el nivel de dolor y bienestar del niño, en coordinación con el equipo médico. En casa: Puede continuar tomando analgésicos si lo necesita, pero no se recomienda el uso de ibuprofeno (como Neurofen) ni aspirina , ya que pueden aumentar el riesgo de sangrado. Aunque es poco común, el riesgo de nuevo sangrado existe. Esté atento a los siguientes signos de alarma: Dolor abdominal que reaparece. Dificultad para respirar. Mareos, pérdida del conocimiento, somnolencia excesiva o palidez. Durante el periodo de recuperación: Se recomienda mantener al niño en actividades tranquilas como leer, ver películas, hacer manualidades o jugar videojuegos de forma moderada. La participación en deportes de contacto o actividades físicas intensas deberá evitarse por un período de seis a doce semanas , dependiendo de la severidad de la lesión. Es aconsejable que el niño tome una o dos semanas más de descanso escolar. Al regresar a clases, anímelo a reincorporarse de forma gradual. ¿Se necesita hacer un seguimiento? Generalmente, el niño deberá acudir a una consulta de control entre cuatro y seis semanas  después de haber sido dado de alta. En esta visita, es común que se le realice una nueva ecografía para evaluar la evolución de la lesión. Puntos clave para recordar Si el personal médico indica que su hijo no debe comer ni beber, es esencial respetar esa indicación para facilitar la recuperación del órgano lesionado. Es vital que el niño mantenga una actividad física limitada mientras se recupera, para reducir el riesgo de nuevos sangrados. Más información Para mayor orientación médica, puede comunicarse con la Unidad de Cuidados Quirúrgicos Pediátricos  de su centro hospitalario de referencia. Otras publicaciones informativas de interés: Tomografía Computarizada (TC) en Niños – Guía para Padres Análisis de Sangre Capilar Preparativos antes de una hospitalización: guía para madres y padres. Estancia hospitalaria de tu hijo Información sobre el área quirúrgica y de recuperación postoperatoria.

  • Cuidados Postoperatorios en Casa: Lo Que Debe Saber

    INFORMACIÓN PARA PADRES - SALUD PEDIÁTRICA Aviso Legal  Este contenido tiene fines informativos y no sustituye la consulta con su médico o profesional de salud. No incentivamos por ninguna razón la automedicación. Se ha realizado un esfuerzo para asegurar que la información sea precisa, actualizada y clara. En www.emergencias.org.es  no nos responsabilizamos por errores, omisiones o los resultados de tratamientos descritos. Las publicaciones informativas se actualizan regularmente, por lo que se recomienda asegurarse de tener la versión más reciente. Después de que su hijo ha sido dado de alta tras una cirugía, es normal que surjan dudas sobre los cuidados en casa. La recuperación en el hogar es una parte fundamental del proceso postoperatorio, y seguir las recomendaciones médicas adecuadamente ayuda a prevenir complicaciones y favorece una recuperación más rápida y segura. Este artículo le orientará sobre qué esperar, cómo manejar el dolor, qué señales de alarma debe vigilar y cómo apoyar emocionalmente a su hijo durante este periodo. ¿Qué esperar después de la cirugía? Dependiendo del tipo de operación que se haya realizado, su hijo podría experimentar algunos de los siguientes síntomas: Dolor leve o moderado , especialmente cerca de la zona intervenida. Cansancio general  o mayor necesidad de dormir. Pérdida temporal del apetito . Cambios en el estado de ánimo , como irritabilidad o tristeza. Náuseas o vómitos leves  en las primeras horas tras la anestesia. Estos efectos son normales y suelen desaparecer en poco tiempo. Sin embargo, siempre debe seguir las indicaciones del equipo médico para cada caso específico. ¿Cómo manejar el dolor? El control del dolor es esencial para que su hijo se recupere con comodidad. Recomendaciones: Administre los analgésicos  recetados según las instrucciones. Nunca dé medicamentos adicionales sin consultar con el médico. No se recomienda el uso de ibuprofeno (Neurofen)  o aspirina , a menos que el médico lo haya indicado específicamente. Mantenga un registro de los horarios de la medicación para no duplicar dosis ni olvidarlas. Utilice compresas frías en la zona afectada si así lo indica el equipo de salud. ¿Qué cuidados necesita la herida quirúrgica? El cuidado de la herida es clave para evitar infecciones y asegurar una correcta cicatrización. Siga estas pautas generales, salvo indicación contraria del médico: Mantenga la zona limpia y seca . No retire vendajes o puntos hasta que se le indique. Evite que su hijo se bañe por inmersión (en tina, piscina o mar) hasta que esté completamente cicatrizado. Revise la herida todos los días. Esté atento a signos de infección como enrojecimiento, calor, hinchazón, secreción amarilla o mal olor . ¿Qué señales de alarma deben preocuparme? Contacte al médico o acuda a un centro de salud si su hijo presenta: Fiebre alta  (más de 38°C) persistente. Dolor intenso  que no mejora con la medicación. Vómitos frecuentes , dificultad para comer o beber. Sangrado en la zona de la cirugía . Herida con signos de infección . Somnolencia excesiva , desorientación o dificultad para despertar. Dificultad para respirar o cambios en la coloración de la piel . ¿Cuándo puede volver a la escuela y a sus actividades normales? La reincorporación a la rutina dependerá del tipo de cirugía y del estado general del niño. Recomendaciones generales: Permita que su hijo descanse en casa durante unos días o semanas, según las indicaciones médicas. Espere a que recupere el apetito y la energía antes de volver a la escuela. Evite actividades físicas intensas o deportes de contacto hasta que el médico autorice su reanudación. Fomente actividades tranquilas como leer, dibujar, jugar juegos de mesa o ver películas. ¿Cómo apoyar emocionalmente a mi hijo durante la recuperación? El periodo postoperatorio no solo afecta el cuerpo del niño, sino también sus emociones. Consejos para acompañarlo: Escuche sus miedos, frustraciones o molestias sin minimizar lo que siente. Esté presente y disponible para ofrecer afecto, compañía y seguridad. Ayúdele a expresar lo que siente mediante dibujos, cuentos o juegos. Involúcrelo en pequeñas decisiones sobre su cuidado (por ejemplo, elegir su pijama o el menú del día), para darle sensación de control. Puntos clave para recordar Siga siempre las indicaciones médicas al pie de la letra. Mantenga la herida limpia y vigile signos de infección. Controle el dolor con los medicamentos recetados y evite automedicar. Esté atento a señales de alarma que puedan requerir atención médica urgente. Brinde apoyo emocional a su hijo durante todo el proceso de recuperación.

  • Preparativos Antes de una Hospitalización: Guía para Madres y Padres

    INFORMACIÓN PARA PADRES - SALUD PEDIÁTRICA Aviso Legal Este contenido tiene fines informativos y no sustituye la consulta con su médico o profesional de salud. No incentivamos por ninguna razón la automedicación. Se ha realizado un esfuerzo para asegurar que la información sea precisa, actualizada y clara. En www.emergencias.org.es  no nos responsabilizamos por errores, omisiones o los resultados de tratamientos descritos. Las publicaciones informativas se actualizan regularmente, por lo que se recomienda asegurarse de tener la versión más reciente. Cuando un niño necesita ser hospitalizado, ya sea por una cirugía programada o para estudios médicos, es normal que tanto él como sus padres sientan ansiedad, dudas o temor. Estar bien preparados puede ayudar a reducir el estrés y facilitar una experiencia hospitalaria más positiva y llevadera para toda la familia. Esta guía ofrece información útil para acompañar a su hijo antes, durante y después de su ingreso al hospital. ¿Cómo preparar a mi hijo para la hospitalización? Hablar con su hijo con anticipación sobre lo que ocurrirá puede ayudarle a sentirse más seguro. La manera de explicarlo dependerá de su edad y nivel de desarrollo. Algunas recomendaciones: Sea honesto:  Explique con palabras sencillas qué sucederá. Evite dar información que no sea cierta, incluso con la intención de calmar. Use ejemplos familiares:  Puede comparar ciertos procedimientos médicos con experiencias previas (como una visita al médico o una inyección). Permita que haga preguntas:  Responder con sinceridad, incluso si no sabe todas las respuestas, refuerza la confianza. Valide sus emociones:  Es normal que el niño se sienta nervioso o tenga miedo. Hable de esos sentimientos y tranquilícelo. ¿Qué llevar al hospital? Preparar una maleta con antelación puede facilitar mucho la estadía. A continuación, una lista sugerida para el niño y para los padres: Para el niño: Documentación médica (informes previos, orden de ingreso, estudios, etc.). Ropa cómoda (pijamas, ropa interior, pantuflas). Artículos de higiene personal (cepillo de dientes, peine, toalla pequeña). Juguetes, libros, tablet o algún objeto especial que le dé seguridad (como su peluche favorito o una manta). Snacks o bebidas permitidas, si el médico lo autoriza. Para los padres: Documento de identidad y tarjeta sanitaria. Teléfono móvil y cargador. Algo para leer o hacer durante las esperas. Ropa cómoda si planea quedarse durante la noche. Medicación personal, si la toma. ¿Puedo quedarme con mi hijo en el hospital? En la mayoría de los hospitales pediátricos se permite que uno de los padres o cuidadores se quede con el niño durante la hospitalización, tanto de día como de noche. Si esto no es posible por motivos médicos o logísticos, se les explicará con claridad y se ofrecerán opciones para acompañar en horarios específicos. ¿Qué puedo esperar el día del ingreso? El día del ingreso al hospital, el personal médico y de enfermería evaluará nuevamente al niño y confirmará los procedimientos o estudios programados. También se le colocará una pulsera de identificación y se le explicará, según su edad, qué sucederá a continuación. Si se trata de una cirugía o procedimiento con anestesia, es muy probable que le pidan que no coma ni beba nada durante un tiempo determinado. Es importante seguir estas instrucciones con precisión. ¿Cómo puedo apoyar a mi hijo durante su hospitalización? Su presencia y actitud tienen un gran impacto en cómo el niño vive la experiencia hospitalaria. Consejos para brindar apoyo emocional: Mantenga la calma, incluso si se siente ansioso. Los niños detectan fácilmente el estado emocional de sus padres. Acompáñelo en lo posible durante las actividades médicas. Lleve actividades tranquilas para entretenerlo (dibujos, cuentos, juegos de mesa, etc.). Hable con el equipo de salud si tiene dudas. Involucrarse en el cuidado médico puede darle mayor seguridad a usted y a su hijo. ¿Qué pasa después del alta? Antes de que su hijo sea dado de alta, el personal médico le entregará instrucciones claras sobre cuidados en casa, medicación, restricciones de actividad y seguimiento. Asegúrese de hacer todas las preguntas necesarias y de tener por escrito los pasos a seguir. Puntos clave para recordar Preparar emocionalmente a su hijo mejora su experiencia en el hospital. Armar con anticipación una maleta con objetos familiares puede ayudarle a sentirse más cómodo. Su presencia es fundamental: acompañar, calmar y apoyar marcará una gran diferencia. Siga al pie de la letra las indicaciones médicas, tanto antes como después de la hospitalización.

  • Bombas Infusoras – Cuidados en Casa

    INFORMACIÓN PARA PADRES - SALUD PEDIÁTRICA Aviso Legal   Este contenido tiene fines informativos y no sustituye la consulta con su médico o profesional de salud. No incentivamos por ninguna razón la automedicación. Se ha realizado un esfuerzo para asegurar que la información sea precisa, actualizada y clara. En www.emergencias.org.es  no nos responsabilizamos por errores, omisiones o los resultados de tratamientos descritos. Las publicaciones informativas se actualizan regularmente, por lo que se recomienda asegurarse de tener la versión más reciente. Las bombas infusoras  son dispositivos médicos diseñados para administrar medicamentos por vía intravenosa (IV), como antibióticos, directamente a una vena de gran calibre. Se utilizan cuando el niño aún necesita tratamiento intravenoso pero está clínicamente estable para continuar con los cuidados en su hogar, bajo seguimiento profesional. Este artículo está dirigida a padres cuyos hijos han sido dados de alta para continuar el tratamiento mediante hospitalización domiciliaria, explicando cómo cuidar adecuadamente la bomba en casa y qué aspectos vigilar. Cuidado en Casa El buen funcionamiento de la bomba infusora y la seguridad del tratamiento en el hogar dependen de ciertos cuidados básicos: Mantenga el equipo limpio y seco:  Tanto la bomba, la línea IV y el punto de entrada deben permanecer limpios y sin humedad. Evite temperaturas extremas:  Conserve la bomba a temperatura ambiente, lejos de fuentes de calor o frío. Asegure bien la vía intravenosa:  La línea debe estar bien fijada al cuerpo del niño y fuera de su alcance para evitar que la manipule accidentalmente. El personal sanitario le enseñará cómo hacerlo correctamente. Proteja de mascotas:  Mantenga la bomba y la línea alejadas de animales que puedan morderlas o jugar con ellas. Evite dobleces o enredos:  La línea debe estar libre de obstrucciones, bien alineada y sin riesgo de engancharse con objetos del entorno. Baños La bomba no debe mojarse ni sumergirse en agua : Durante la ducha , colóquela fuera del alcance del agua, por ejemplo, en un banco o silla cerca del niño. Durante el baño , ubique la bomba fuera de la bañera, asegurándose de que esté protegida del agua. Al Dormir Coloque la bomba a la misma altura que la entrada de la vía intravenosa. Puede colocarla de lado, al nivel de la almohada, cuidando que la línea no quede tirante ni doblada. No coloque la bomba debajo de las sábanas , ya que podría calentarse demasiado. Debe estar siempre sobre la ropa de cama. Actividad Física El niño puede moverse y realizar actividades suaves con la bomba, siempre que se mantenga seca, limpia y protegida. Evite deportes de contacto o actividades bruscas que puedan dañar la bomba o la vía. Asegúrese de que el equipo esté bien sujeto durante el juego o el movimiento. Viajes En el coche , coloque la bomba junto al niño y revise que la línea esté recta y sin tirones. En avión , el dispositivo puede transportarse en cabinas presurizadas. Si el viaje es largo, asegúrese de tener acceso a personal capacitado para cambiar la bomba en el destino o durante el vuelo. ¿Cómo saber si la bomba está funcionando correctamente? El globo de la bomba se va desinflando a medida que el medicamento se administra. Tiene marcas de medición que ayudan a verificar el avance. Evite exponer la bomba a temperaturas extremas, ya que esto puede alterar la velocidad de infusión. Verificación inicial:  Revise la bomba cuatro horas después de haberla conectado. El globo debe haber descendido al menos una línea (por ejemplo, del nivel 5 al 4). Luego, controle el desinflado del globo cada 6 a 8 horas. Este control debe repetirse con cada nuevo infusor. Si en algún momento observa que el globo no se está desinflando como corresponde, contacte de inmediato con el equipo médico correspondiente. Posibles Problemas y ¿Qué Hacer? Problema ¿Qué hacer? La línea se desconecta Evite tocarla, manténgala limpia y comuníquese con el equipo de salud. El globo no se desinfla Verifique que la vía no esté doblada, que esté bien conectada y a nivel. Si persiste, llame al equipo médico. La bomba tiene fugas Cierre la vía IV, coloque la bomba en una bolsa plástica y comuníquese con su enfermera. Si el medicamento entra en contacto con la piel, lave la zona con agua y jabón. ¿Cuándo Pedir Ayuda? Comuníquese con el personal de atención domiciliaria si: El niño presenta sarpullido. Hay enrojecimiento, dolor o secreción en el punto donde entra la vía intravenosa. La fecha de vencimiento en la etiqueta ya ha pasado. El globo del infusor se ha roto. La bomba presenta grietas. La etiqueta tiene información incorrecta (nombre del paciente o medicamento). El globo no se está desinflando como debería. Acuda al servicio de urgencias o llame a emergencias si su hijo presenta: Dificultad para respirar o respiración ruidosa. Sangrado, especialmente si proviene de un catéter venoso central. Hinchazón de lengua, garganta o sensación de opresión. Dificultad para hablar o voz ronca. Tos persistente o silbidos al respirar. Pérdida de conciencia o colapso. Palidez o flacidez (en niños pequeños). Después de recibir atención médica urgente, informe al equipo de atención domiciliaria cuanto antes. Puntos Clave para Recordar Las bombas infusoras permiten la administración continua de medicamentos por vía intravenosa en el hogar. Se deben revisar periódicamente para asegurarse de que el globo se esté desinflando correctamente. El equipo debe permanecer limpio, seco y protegido en todo momento. Cualquier signo de mal funcionamiento o malestar en el niño debe ser comunicado de inmediato al personal médico. En casos de emergencia, acuda sin demora al centro de salud más cercano.

  • Bombas Infusoras

    INFORMACIÓN PARA PADRES - SALUD PEDIÁTRICA Aviso Legal Este contenido tiene fines informativos y no sustituye la consulta con su médico o profesional de salud. No incentivamos por ninguna razón la automedicación. Se ha realizado un esfuerzo para asegurar que la información sea precisa, actualizada y clara. En www.emergencias.org.es  no nos responsabilizamos por errores, omisiones o los resultados de tratamientos descritos. Las publicaciones informativas se actualizan regularmente, por lo que se recomienda asegurarse de tener la versión más reciente. Las bombas infusoras  son dispositivos médicos diseñados para administrar medicamentos, como antibióticos, directamente al torrente sanguíneo a través de una vía intravenosa (IV) colocada en una vena de gran calibre. Este método se emplea cuando el tratamiento intravenoso sigue siendo necesario, pero el estado de salud del niño permite continuar con el cuidado en el hogar. Por lo general, una enfermera especializada acude al domicilio para reemplazar la bomba cada 12 a 24 horas, asegurando así la continuidad del tratamiento. ¿Qué es una bomba infusora? Una bomba infusora es un dispositivo portátil que suministra medicamentos por vía intravenosa de manera controlada y continua. Funciona mediante un pequeño globo que libera el fármaco lentamente a través de la vía IV. Este globo no requiere batería ni energía eléctrica para funcionar. A medida que el medicamento se administra, el globo se va desinflando progresivamente hasta vaciarse o cerrarse por completo. Esta tecnología facilita el tratamiento ambulatorio sin necesidad de hospitalización continua. ¿Por qué se utilizan bombas infusoras? Las bombas infusoras permiten continuar tratamientos intravenosos en casa cuando el niño ya no necesita permanecer hospitalizado. Esto favorece la reincorporación a la rutina diaria y al entorno familiar, sin interrumpir la terapia médica. Es una herramienta que promueve una recuperación más cómoda y menos estresante, siempre bajo la supervisión de profesionales de la salud. ¿Qué debo esperar? Las bombas infusoras son lo suficientemente compactas como para ser llevadas en la mano, pero debido a la actividad habitual de los niños, se recomienda transportarlas en una pequeña mochila, bolso cruzado o riñonera. Antes del alta hospitalaria, se colocará la primera bomba y se explicará su funcionamiento. Dado que el contenido del dispositivo tiene una duración aproximada de 24 horas, una enfermera acudirá diariamente al domicilio, en horarios previamente acordados, para cambiar la bomba. Estas enfermeras están altamente capacitadas en el manejo de bombas infusoras y en el cuidado de accesos intravenosos. Además, están disponibles las 24 horas del día para brindar asistencia ante cualquier inconveniente o duda relacionada con el infusor o la vía de administración. Puntos clave para recordar Las bombas infusoras administran medicamentos directamente al torrente sanguíneo mediante una vía intravenosa. Suelen reemplazarse cada 12 a 24 horas por personal sanitario especializado. Ante cualquier duda o complicación, es fundamental contactar al equipo de atención domiciliaria o, en casos urgentes, acudir al servicio de emergencias más cercano. Más información Bombas Infusoras – Cuidados en Casa

  • Lesión Cerebral - Velocidad en el Procesamiento de la Información

    INFORMACIÓN PARA PADRES - SALUD PEDIÁTRICA Aviso Legal Este contenido tiene fines informativos y no sustituye la consulta con su médico o profesional de salud. No incentivamos por ninguna razón la automedicación. Se ha realizado un esfuerzo para asegurar que la información sea precisa, actualizada y clara. En www.emergencias.org.es  no nos responsabilizamos por errores, omisiones o los resultados de tratamientos descritos. Las publicaciones informativas se actualizan regularmente, por lo que se recomienda asegurarse de tener la versión más reciente. ¿Qué es la velocidad en el procesamiento de la información? La velocidad de procesamiento de la información se refiere a la capacidad que tenemos para captar, interpretar y responder a la información que se nos presenta, dentro de un tiempo considerado adecuado. Después de una lesión cerebral, esta habilidad puede verse reducida, haciendo que los niños procesen la información más lentamente de lo habitual. El procesamiento de la información es una función cognitiva fundamental que influye en casi todas nuestras actividades cotidianas. Esta capacidad está estrechamente relacionada con otras habilidades como la atención y la concentración, ya que es a través de la atención que seleccionamos qué información será procesada. Ejemplos de dificultades cuando el procesamiento es más lento Tardar más tiempo de lo habitual en completar tareas escolares o no lograr terminarlas en el tiempo asignado. No poder seguir el ritmo del volumen de deberes o tareas para casa. Dificultades para copiar rápidamente de la pizarra en clase. Problemas para seguir conversaciones rápidas o actividades grupales, tanto en el aula como en el recreo. Habla más lenta, tardanza en responder preguntas, o dificultad para participar en discusiones de grupo o en clase. Sensación de que siempre va "un paso detrás" de los demás. Estrategias que podrían ayudar Si su hijo presenta una disminución en la velocidad del procesamiento de la información tras una lesión cerebral, estas estrategias pueden ser útiles tanto en el entorno escolar como en casa: Brindar más tiempo  para terminar tareas, incluidos trabajos escolares, tareas en casa, exámenes y evaluaciones. Ofrecer apoyo emocional y práctico  si debe pasar a otra actividad sin haber finalizado la anterior; motívelo a seguir adelante sin sentirse frustrado. Evitar pruebas cronometradas  siempre que sea posible, ya que la presión del tiempo puede aumentar la dificultad. Adaptar o reducir la carga de trabajo , en lugar de simplemente extender el tiempo para completar la misma cantidad de tareas que sus compañeros. Entregar apuntes escritos o fotocopiados , en lugar de pedirle al niño que copie del pizarrón, lo que puede resultar muy demandante. Dar más tiempo para procesar instrucciones o preguntas , y permitir que el niño tenga el espacio necesario para responder sin presión. ¿Cuándo consultar con un médico? Si nota dificultades persistentes en el pensamiento o habilidades cognitivas como las mencionadas, es recomendable realizar una evaluación neuropsicológica. Un neuropsicólogo puede identificar las áreas específicas de fortaleza y debilidad cognitiva de su hijo y desarrollar estrategias personalizadas para ayudarle a compensar sus dificultades y desenvolverse mejor en sus actividades diarias. Puntos clave para recordar Tras una lesión cerebral, es común que la velocidad del procesamiento de la información se vea disminuida. Esta habilidad es esencial para comprender y responder a la información de manera eficiente. Un neuropsicólogo puede diseñar estrategias adaptadas a las necesidades individuales del niño para mejorar su desempeño y calidad de vida.

  • Infección – Zona no relacionada con la mano

    INFORMACIÓN PARA PADRES - SALUD PEDIÁTRICA Aviso Legal Este contenido tiene fines informativos y no sustituye la consulta con su médico o profesional de salud. No incentivamos por ninguna razón la automedicación. Se ha realizado un esfuerzo para asegurar que la información sea precisa, actualizada y clara. En www.emergencias.org.es  no nos responsabilizamos por errores, omisiones o los resultados de tratamientos descritos. Las publicaciones informativas se actualizan regularmente, por lo que se recomienda asegurarse de tener la versión más reciente. Control del dolor Para aliviar el dolor, pueden administrarse medicamentos como paracetamol o ibuprofeno, disponibles sin receta médica en farmacias. Siga siempre las indicaciones de dosificación recomendadas para la edad y el peso del niño. Medicación Si se prescribe un antibiótico, este debe administrarse exactamente según las instrucciones médicas. Los antibióticos ayudan a combatir la infección. Si su hijo no puede tomar el medicamento (por ejemplo, por vómitos u otro motivo), debe acudir a un profesional de salud lo antes posible para valorar una alternativa. Actividades Es recomendable fomentar actividades tranquilas que no impliquen esfuerzo físico para favorecer la recuperación. Si es posible, mantenga elevada la zona afectada para reducir la inflamación. Cuidado de la herida Su médico le dará instrucciones específicas sobre cómo y cuándo cambiar los apósitos o vendajes. Siga cuidadosamente estas indicaciones para evitar complicaciones o infecciones secundarias. ¿Cuándo buscar atención médica? Debe acudir nuevamente al centro médico si su hijo presenta alguno de los siguientes signos de alarma: Dolor que empeora o que no se alivia con los medicamentos. Aumento de la hinchazón o enrojecimiento en la zona afectada. Fiebre persistente. Malestar general o decaimiento. Dificultades para alimentarse o tomar líquidos. Reacciones adversas a los antibióticos, como diarrea intensa, vómitos o erupciones cutáneas. Supuración o secreción que empeora en la herida. Seguimiento La cita de control puede ser programada en alguno de los siguientes lugares, según el caso: Clínica de Cirugía Plástica Ambulatoria Consulta con Especialista. Consultorio privado del especialista. Consulta con su médico de cabecera. Si no puede asistir a la cita programada, es importante que se comunique con antelación para reprogramarla. Esto asegura la continuidad del tratamiento y la adecuada recuperación del niño.

  • Lesión Cerebral - Comportamiento Inapropiado

    INFORMACIÓN PARA PADRES - SALUD PEDIÁTRICA Aviso Legal Este contenido tiene fines informativos y no sustituye la consulta con su médico o profesional de salud. No incentivamos por ninguna razón la automedicación. Se ha realizado un esfuerzo para asegurar que la información sea precisa, actualizada y clara. En www.emergencias.org.es  no nos responsabilizamos por errores, omisiones o los resultados de tratamientos descritos. Las publicaciones informativas se actualizan regularmente, por lo que se recomienda asegurarse de tener la versión más reciente. ¿Qué es la conducta desinhibida? Durante el desarrollo infantil, los niños aprenden poco a poco a controlar sus impulsos y a ajustar su comportamiento según el contexto social. Sin embargo, tras una lesión cerebral, esta capacidad de autorregulación puede verse afectada, sobre todo si se daña la parte del cerebro responsable del control conductual. Como resultado, el niño o adolescente puede decir o hacer cosas que no son apropiadas para la situación, sin darse cuenta de que su comportamiento es inadecuado. Aunque es común que algunos niños, especialmente adolescentes, presenten conductas fuera de lugar en ciertas etapas de su desarrollo, una lesión cerebral puede intensificar este tipo de comportamientos y hacer que sea más difícil para ellos reconocerlos o corregirlos. Ejemplos de comportamiento inapropiado Decir groserías o expresiones socialmente ofensivas sin medir las consecuencias. Mostrar afecto excesivo o inapropiado hacia personas desconocidas. Hacer insinuaciones sexuales, comentarios de contenido sexual o participar en comportamientos sexualizados fuera de lugar, como masturbarse en lugares públicos del hogar (por ejemplo, en la sala). ¿Qué estrategias podrían ayudar? Si tu hijo muestra comportamientos inadecuados tras una lesión cerebral, existen enfoques prácticos que pueden ser útiles tanto en el entorno familiar como escolar. A continuación, algunas estrategias: Redirección calmada:  Si el niño usa lenguaje inapropiado o se comporta de forma inaceptable, corrígelo de manera tranquila, con explicaciones breves y claras que le indiquen cómo actuar correctamente. Reforzamiento positivo:  Premia y elogia el comportamiento adecuado para fomentar su repetición. Distracción y cambio de actividad:  Si el niño tiene una reacción negativa, aléjalo de la fuente de molestia y ofrécele una actividad alternativa que le ayude a calmarse. Juegos de rol:  Practicar situaciones sociales a través del juego puede enseñar qué comportamientos son apropiados y cuáles no. Coherencia en los entornos:  Asegúrate de que tanto en casa como en la escuela se sigan las mismas pautas y límites. Identificación de desencadenantes:  Observa qué situaciones suelen preceder a los arrebatos para poder prevenirlos o intervenir a tiempo. Establecer reglas claras:  Define límites concretos y asegúrate de que tu hijo los comprenda, así como las consecuencias de romperlos y las recompensas por cumplirlos. Ofrecer alternativas:  Enseña respuestas más aceptables para determinadas conductas. Por ejemplo, indicar un lugar más apropiado para realizar una acción o sugerir una forma más adecuada de expresar lo que siente. ¿Cuándo consultar al médico? Si los comportamientos inapropiados son frecuentes y afectan la dinámica familiar o escolar, puede ser necesario buscar el apoyo de un psicólogo clínico. Este profesional puede diseñar un plan de intervención adaptado a las necesidades específicas del niño o adolescente. Este tipo de programas suele incluir el desarrollo de respuestas alternativas a las conductas problemáticas, así como la aplicación de consecuencias claras para facilitar el aprendizaje de nuevos comportamientos más apropiados. Puntos clave para recordar Después de una lesión cerebral, los niños pueden tener dificultades para controlar su comportamiento. Es posible que digan o hagan cosas socialmente inaceptables sin ser conscientes de ello. Si estos comportamientos son persistentes y afectan el entorno familiar, es recomendable acudir a un psicólogo clínico que pueda trabajar con estrategias específicas para mejorar la conducta del niño.

  • Lesión Cerebral - Impulsividad

    INFORMACIÓN PARA PADRES - SALUD PEDIÁTRICA Aviso Legal Este contenido tiene fines informativos y no sustituye la consulta con su médico o profesional de salud. No incentivamos por ninguna razón la automedicación. Se ha realizado un esfuerzo para asegurar que la información sea precisa, actualizada y clara. En www.emergencias.org.es  no nos responsabilizamos por errores, omisiones o los resultados de tratamientos descritos. Las publicaciones informativas se actualizan regularmente, por lo que se recomienda asegurarse de tener la versión más reciente. ¿Qué es la impulsividad? En algunos casos, tras una lesión cerebral, los niños o adolescentes pueden comenzar a actuar de manera impulsiva, es decir, toman decisiones o realizan acciones sin considerar las consecuencias. Esta conducta puede resultar difícil de manejar, especialmente porque el menor muchas veces no es consciente de que está actuando de forma impulsiva. Esta dificultad para controlar el comportamiento puede deberse a que, después de una lesión en el cerebro, las habilidades para planificar, detenerse a pensar o autorregularse pueden verse afectadas. La impulsividad implica actuar de manera rápida y automática ante un impulso, sin reflexionar primero. Ejemplos de comportamiento impulsivo Cruzar la calle sin fijarse si vienen coches. Alcanzar un juguete cerca de una estufa caliente. Tener dificultades para esperar turnos o hacer fila. Usar un cuchillo afilado para cortarse las uñas. Apresurarse a hacer una actividad y cometer muchos errores. Empezar una tarea nueva sin haber terminado la anterior. Reaccionar físicamente o verbalmente sin pensar Hacer comentarios inapropiados o fuera de lugar. Estrategias para ayudar a un niño con impulsividad Manejar la impulsividad puede ser difícil, ya que el impulso de actuar suele ser repentino e intenso. Sin embargo, existen formas generales de apoyar a tu hijo. Además, un psicólogo clínico o neuropsicólogo puede desarrollar estrategias personalizadas si es necesario. Reducir los riesgos en el entorno:  Supervisa a tu hijo al cruzar la calle y evita dejar herramientas o elementos peligrosos al alcance. Enseñar a planificar:  Divide las tareas en pasos simples, y ayúdale a seguirlos con listas o instrucciones orales. Esto puede reducir la posibilidad de actuar por impulso. Usar recordatorios visuales o verbales:  Frases como “para, piensa, actúa” pueden ayudar a frenar la reacción impulsiva. Hablar sobre los pasos de una actividad:  Comenten juntos lo que se debe hacer antes, durante y después de una tarea. Incluso puede ser útil decir los pasos en voz alta. Revisar lo que salió bien y mal:  Al terminar una actividad, hablen sobre los logros y los errores. Esto ayuda a que el niño aprenda a manejar mejor situaciones similares en el futuro. Establecer reglas claras:  Asegúrate de que tu hijo entienda qué se espera de él, qué consecuencias existen por romper las reglas y qué recompensas puede obtener por cumplirlas. Dar retroalimentación concreta:  Ayúdale a identificar cómo sus acciones afectan a él mismo y a los demás. Mantener la calma:  Intenta reaccionar con serenidad y sin enojo ante conductas impulsivas. ¿Cuándo consultar al médico? Si el comportamiento impulsivo ocurre con frecuencia y representa un riesgo para la seguridad de tu hijo, es recomendable buscar ayuda profesional. Un psicólogo clínico puede trabajar con tu hijo para desarrollar métodos individualizados que le ayuden a manejar mejor sus impulsos. Este tipo de intervención suele incluir técnicas para generar respuestas alternativas y establecer consecuencias adecuadas ante conductas problemáticas. Puntos clave a recordar Las acciones impulsivas son aquellas que se realizan sin pensar en los posibles riesgos o consecuencias. Después de una lesión cerebral, es común que los niños presenten más impulsividad, debido a dificultades en el control de su conducta. Si la impulsividad es frecuente y pone en riesgo la seguridad del niño, la intervención de un psicólogo clínico puede ser muy útil.

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