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Lesiones del Hígado y del Bazo

INFORMACIÓN PARA PADRES - SALUD PEDIÁTRICA



Aviso Legal


Este contenido tiene fines informativos y no sustituye la consulta con su médico o profesional de salud. No incentivamos por ninguna razón la automedicación. Se ha realizado un esfuerzo para asegurar que la información sea precisa, actualizada y clara. En www.emergencias.org.es no nos responsabilizamos por errores, omisiones o los resultados de tratamientos descritos. Las publicaciones informativas se actualizan regularmente, por lo que se recomienda asegurarse de tener la versión más reciente.


Las laceraciones o heridas en el hígado y el bazo pueden producirse por golpes directos en el abdomen, comúnmente tras accidentes de tránsito, caídas en bicicleta o patineta. Estos traumatismos pueden provocar sangrados internos, por lo que es fundamental tomar medidas médicas oportunas para evitar complicaciones.


El hígado se encuentra en la parte superior derecha del abdomen, justo debajo de las costillas, mientras que el bazo está ubicado en la parte superior izquierda, también protegido por las costillas.


¿Cuáles son los síntomas?


Su hijo puede presentar los siguientes signos:


  • Dolor abdominal o en el hombro. El dolor en el lado derecho puede sugerir una lesión hepática, mientras que el dolor en el lado izquierdo podría indicar una lesión en el bazo.


  • Mareos o sensación de desmayo.


  • Piel pálida y comportamiento somnoliento o con poca energía.


¿Cómo se diagnostica?


El equipo médico puede indicar una tomografía computarizada del abdomen para valorar la magnitud de la lesión. En algunos casos también se pueden requerir una ecografía abdominal o una radiografía, según la evaluación inicial.


Tratamiento


El niño será hospitalizado para una vigilancia médica cercana. La duración del ingreso y el tipo de tratamiento dependerán de la gravedad de la lesión.


Con el objetivo de evitar un mayor sangrado interno, el reposo en cama será obligatorio durante un periodo determinado por el médico tratante. Posteriormente, el paciente podrá empezar a levantarse lentamente y caminar, primero dentro de la habitación y luego por el hospital.


Durante la hospitalización:


  • Las enfermeras realizarán controles frecuentes de signos vitales: frecuencia cardíaca, respiratoria, presión arterial y niveles de oxígeno.


  • Inicialmente, no podrá comer ni beber; en su lugar, recibirá líquidos por vía intravenosa. Esta restricción tiene varias razones:


    • Evaluar si existen otras lesiones no detectadas inicialmente.


    • El sangrado interno puede afectar temporalmente el funcionamiento del intestino.


    • Estar preparado para una posible intervención médica urgente, si fuese necesaria.


Además:


  • Se realizarán análisis de sangre periódicos para controlar los niveles de hemoglobina (que pueden revelar si sigue existiendo sangrado) y los electrolitos (importantes cuando el niño no puede alimentarse con normalidad).


  • Se administrarán analgésicos para controlar el dolor, así como medicación para aliviar las náuseas o vómitos.


¿Qué cuidados se deben tener en casa?


El alta hospitalaria se definirá según el nivel de dolor y bienestar del niño, en coordinación con el equipo médico.


En casa:


  • Puede continuar tomando analgésicos si lo necesita, pero no se recomienda el uso de ibuprofeno (como Neurofen) ni aspirina, ya que pueden aumentar el riesgo de sangrado.


  • Aunque es poco común, el riesgo de nuevo sangrado existe. Esté atento a los siguientes signos de alarma:


    • Dolor abdominal que reaparece.


    • Dificultad para respirar.


    • Mareos, pérdida del conocimiento, somnolencia excesiva o palidez.


Durante el periodo de recuperación:


  • Se recomienda mantener al niño en actividades tranquilas como leer, ver películas, hacer manualidades o jugar videojuegos de forma moderada.


  • La participación en deportes de contacto o actividades físicas intensas deberá evitarse por un período de seis a doce semanas, dependiendo de la severidad de la lesión.


  • Es aconsejable que el niño tome una o dos semanas más de descanso escolar. Al regresar a clases, anímelo a reincorporarse de forma gradual.


¿Se necesita hacer un seguimiento?


Generalmente, el niño deberá acudir a una consulta de control entre cuatro y seis semanas después de haber sido dado de alta. En esta visita, es común que se le realice una nueva ecografía para evaluar la evolución de la lesión.


Puntos clave para recordar


  • Si el personal médico indica que su hijo no debe comer ni beber, es esencial respetar esa indicación para facilitar la recuperación del órgano lesionado.


  • Es vital que el niño mantenga una actividad física limitada mientras se recupera, para reducir el riesgo de nuevos sangrados.


Más información


Para mayor orientación médica, puede comunicarse con la Unidad de Cuidados Quirúrgicos Pediátricos de su centro hospitalario de referencia.


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