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Luxación de Hombro

INFORMACIÓN PARA PADRES - SALUD PEDIÁTRICA


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Este contenido tiene fines informativos y no sustituye la consulta con su médico o profesional de salud. No incentivamos por ninguna razón la automedicación. Se ha realizado un esfuerzo para asegurar que la información sea precisa, actualizada y clara. En www.emergencias.org.es no nos responsabilizamos por errores, omisiones o los resultados de tratamientos descritos. Las publicaciones informativas se actualizan regularmente, por lo que se recomienda asegurarse de tener la versión más reciente.



En una articulación de hombro sana, la parte superior del hueso del brazo (húmero), con forma de bola, encaja perfectamente en una cavidad del omóplato (escápula), que actúa como receptáculo. La luxación del hombro ocurre cuando la “bola” del húmero se sale de esa “cavidad”.


Esta lesión es mucho más frecuente en adolescentes que en niños pequeños.

¿Cuáles son los signos y síntomas de una luxación de hombro?


Este tipo de lesión suele producirse cuando una fuerza repentina impacta el brazo extendido, como sucede al practicar deportes o tras una caída. Puede generar daño en los ligamentos que estabilizan la articulación e, incluso, afectar estructuras óseas cercanas.

Cuando ocurre una luxación, el hombro suele presentar:


  • Dolor intenso.


  • Pérdida de movimiento.


  • Deformidad evidente de la articulación.


Primeros auxilios en caso de luxación de hombro


Si los padres tienen paracetamol o ibuprofeno en casa, pueden administrárselo al niño para aliviar el dolor.


Es fundamental trasladar al menor al servicio de urgencias más cercano lo antes posible, para que personal médico pueda reubicar el hombro (recolocarlo en su sitio) bajo condiciones controladas. Esto es especialmente importante si se trata de la primera luxación, ya que podrían existir otras lesiones, como fracturas, que presentan un aspecto similar en una radiografía y deben ser descartadas primero.


Tratamiento en el hospital


La recolocación del hombro generalmente se realiza en el área de urgencias, frecuentemente bajo sedación. Después del procedimiento, se realiza una nueva radiografía para verificar que la articulación esté en su lugar y descartar lesiones asociadas. Al finalizar, el brazo del niño será inmovilizado con un cabestrillo.


Cuidados en casa


Aplicar hielo sobre el hombro durante 20 minutos cada tres o cuatro horas ayuda a reducir la inflamación, especialmente durante las primeras 48 horas. Aunque el niño puede sentir algo de molestia, la recolocación debería aliviar la mayor parte del dolor.


El uso del cabestrillo debe mantenerse entre una y dos semanas. Puede retirarse ocasionalmente si es necesario, pero el brazo debe permanecer junto al cuerpo. Durante este periodo, el niño debe evitar levantar el brazo hacia arriba o hacia los costados.


Es recomendable que el niño realice ejercicios suaves de mano, muñeca y codo para evitar rigidez. Para estos ejercicios, puede quitarse el cabestrillo, pero manteniendo el codo pegado al costado del cuerpo.


Rutina sugerida para el día siguiente a la lesión (cada dos horas):


  • Cerrar el puño y extender los dedos. Repetir 10 veces.


  • Con la palma abierta hacia el techo, girar el antebrazo para mirar al suelo. Repetir 10 veces.


  • Estirar el codo hacia abajo y luego flexionarlo para tocar el hombro con los dedos. Repetir 10 veces.


  • Flexionar y extender la muñeca. Repetir 10 veces.


Seguimiento médico


Debido al riesgo de que la lesión se repita o se genere inestabilidad crónica del hombro, es esencial realizar un seguimiento médico posterior.


El especialista en ortopedia, medicina deportiva o fisioterapia debe evaluar el hombro y las radiografías posteriores a la recolocación para determinar si la cavidad del omóplato sufrió alguna lesión. Esto puede aumentar las probabilidades de que el hombro vuelva a dislocarse en el futuro.


El especialista también puede considerar la realización de una resonancia magnética (MRI) para detectar signos de inestabilidad persistente. Cada vez hay más evidencia que respalda este estudio, especialmente si se realiza en etapas tempranas. Sin embargo, suele tener un costo adicional y no está cubierto por todos los sistemas de salud pública.


Después de retirar el cabestrillo


Entre una y dos semanas después de la lesión, debe iniciarse un programa de fisioterapia para fortalecer los músculos responsables de la estabilidad del hombro. El fisioterapeuta o médico especializado en medicina deportiva orientará al niño y a su familia sobre el regreso a la actividad física, el cual no debe apresurarse.


Puntos clave a recordar


  • La luxación del hombro se produce cuando la cabeza del húmero se sale de la cavidad del omóplato. Esto frecuentemente daña los ligamentos y el cartílago que rodean la articulación, facilitando futuras recurrencias.


  • Es crucial asistir a una consulta de seguimiento con un profesional adecuado para evaluar la estabilidad del hombro. Es posible que se requieran estudios complementarios.


  • La fisioterapia formal debe iniciarse entre una y dos semanas después de la lesión.


  • Ejercicios suaves de mano, muñeca y codo deben comenzar al día siguiente de la luxación.


Preguntas frecuentes que suelen hacer los padres


¿No sería mejor mantener el cabestrillo por más tiempo?


Aunque el cabestrillo es útil durante la primera semana para evitar una nueva luxación accidental, su uso prolongado puede provocar atrofia muscular, lo cual contribuye a la inestabilidad del hombro. Es importante reactivar el movimiento del brazo con la supervisión de un fisioterapeuta.


Han pasado un par de semanas y el hombro de mi hijo ya no le duele, ¿puede omitir el seguimiento médico?


No se recomienda. El control posterior es importante porque existe el riesgo de que la lesión se repita, lo que puede afectar la capacidad del niño para practicar deportes. Si existen lesiones asociadas que predisponen a una nueva luxación, tratarlas a tiempo ofrece mejores resultados.


¿Es importante que el seguimiento lo realice un especialista en pediatría?


La mayoría de las luxaciones de hombro ocurren en adolescentes, y su tratamiento es muy similar al de los adultos. Los servicios locales de ortopedia, medicina deportiva o fisioterapia están capacitados para evaluar y tratar adecuadamente este tipo de lesiones.

 
 
 

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