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  • Lesiones en la Boca y Pérdida de Dientes

    INFORMACIÓN PARA PADRES - SALUD PEDIÁTRICA Aviso Legal Este contenido tiene fines informativos y no sustituye la consulta con su médico o profesional de salud. No incentivamos por ninguna razón la automedicación. Se ha realizado un esfuerzo para asegurar que la información sea precisa, actualizada y clara. www.emergencias.org.es  no se responsabiliza por errores, omisiones o los resultados de tratamientos descritos. Las publicaciones informativas se actualizan regularmente, por lo que se recomienda asegurarse de tener la versión más reciente. Puntos clave Una lesión bucal incluye cualquier daño en los dientes, lengua, encías, labios, mandíbula u otros tejidos dentro de la boca. Dependiendo de la gravedad de la lesión, su hijo podría necesitar atención médica u odontológica. Si un diente permanente se cae debido a una lesión, intente reinsertarlo en su lugar. Si no está seguro si es un diente de leche o permanente, o si no logra reinsertarlo, colóquelo en un recipiente con leche o saliva del niño y acuda inmediatamente a un odontólogo o a un hospital. Llame a emergencias si su hijo tiene dificultades para respirar, traga mucha sangre o presenta inflamación severa de lengua o garganta. ¿Qué es una lesión en la boca? Una lesión bucal es cualquier daño que afecte los dientes, la lengua, las encías, los labios, la mandíbula o el tejido interno de la boca. Las causas más frecuentes de lesiones en la boca en niños son: Caídas Golpes en la cabeza o rostro Actividades al aire libre (como andar en vehículos pequeños tipo cuatrimoto) Objetos introducidos en la boca Algunas lesiones pueden hacer que los dientes se aflojen, se caigan o se introduzcan en las encías. Si su hijo pierde un diente permanente debido a una lesión, una actuación rápida puede ayudar a salvarlo. Pasados 30 minutos, las probabilidades de recuperar el diente disminuyen significativamente. Signos y síntomas de una lesión bucal Si su hijo sufre una lesión en la boca, puede presentar: Sangrado en la boca, labios o encías Dolor en la zona bucal Diente flojo, roto o desplazado Hinchazón en los labios o mandíbula Dificultad para juntar los dientes al morder Incapacidad para abrir o cerrar la boca Primeros auxilios para dientes desplazados y lesiones bucales Dientes desplazados Si su hijo pierde un diente debido a un golpe y logra encontrarlo, sujételo por la corona (la parte visible del diente) sin tocar la raíz, ya que puede dañarse fácilmente. Si se trata de un diente permanente: Intente reinsertarlo en su lugar asegurándose de que esté en la posición correcta (la corona hacia afuera). Si el diente está sucio, enjuáguelo brevemente con leche, suero fisiológico o agua limpia. Doble un pedazo de papel de aluminio por la mitad y colóquelo sobre el diente y la encía para mantenerlo en su lugar. El trozo debe ser lo suficientemente grande para cubrir también los dientes vecinos. Pídale a su hijo que muerda suavemente el papel aluminio para mantener el diente fijo. Lleve al niño de inmediato a un dentista o al hospital para aumentar las posibilidades de salvar el diente. Si no puede reinsertar el diente: Enjuáguelo brevemente con agua tibia si está sucio y guárdelo en un recipiente limpio con un poco de leche. Si su hijo es alérgico a la leche, puede usar su propia saliva. No guarde el diente en agua del grifo ni lo deje secar. Acuda de inmediato a un centro odontológico o al hospital. Si se trata de un diente de leche: No se debe reimplantar. La encía se curará con el tiempo y el diente permanente saldrá en su lugar. Aun así, es importante llevar al niño al odontólogo para una evaluación. Cortes y heridas en la boca La mayoría de las heridas en la boca sangran bastante debido a la gran cantidad de vasos sanguíneos en la zona, pero suelen cicatrizar rápidamente. Si la lesión es leve: Lávese las manos con agua y jabón. Use una gasa estéril o una toalla limpia y presione firmemente sobre la herida. Para cortes en los labios, puede usar un pañuelo húmedo. Mantenga la presión hasta que cese el sangrado. Lleve a su hijo al odontólogo o al médico para que lo revise. Llame a emergencias o acuda a la sala de urgencias si su hijo: Tiene dificultad para respirar Traga mucha sangre Tiene inflamación importante en la lengua o garganta Dientes rotos Programe una consulta urgente con el odontólogo si su hijo se fractura un diente. Mientras espera la cita, anímelo a beber agua regularmente, especialmente si no puede comer. ¿Cuándo buscar ayuda médica? Llame a una ambulancia si: Su hijo tiene dificultad para respirar. Está tragando mucha sangre. La lengua o garganta está muy inflamada y afecta la respiración. Ha perdido el conocimiento. Acuda a un hospital si: Su hijo ha perdido o se le ha desplazado un diente. Tiene un diente roto. Presenta sangrado o inflamación en los labios, lengua o encías. Consulte con un médico o dentista si: No logra encontrar el diente que se cayó. Puede cuidar a su hijo en casa si: La lesión bucal es leve y no causa mucho dolor. No hay sangrado, hinchazón ni pérdida dental. Preguntas frecuentes sobre lesiones en la boca No logré reinsertar el diente. ¿Cuánto tiempo tengo para salvarlo? Lo ideal es acudir al dentista u hospital en los primeros 30 minutos. Cuanto antes se actúe, mejores serán las probabilidades de éxito. ¿Puedo usar gel para la dentición para aliviar el dolor tras una lesión? El gel para la dentición generalmente no es lo suficientemente fuerte para aliviar el dolor causado por una lesión bucal. Puede darle analgésicos comunes como paracetamol o ibuprofeno, según la recomendación médica. Creo que un diente se introdujo en la encía tras el golpe. ¿Qué hago? Lleve a su hijo al odontólogo. Podrían necesitar hacer una radiografía y brindar tratamiento adecuado. ¿Mi hijo necesita un protector bucal para hacer deporte? Sí. Un protector bucal protege dientes, labios y mandíbula durante actividades físicas. Si su hijo tiene más de seis años y practica deportes de contacto o actividades con riesgo de caídas, se recomienda su uso. Deportes como fútbol, hockey, artes marciales, gimnasia y baloncesto son algunos ejemplos. Consulte con el entrenador, club deportivo o su odontólogo si tiene dudas sobre el uso de protectores bucales. Para más información Hable con el médico o dentista de su hijo. Cuidado Dental Lesiones en la Cabeza – Recomendaciones Generales Salud Bucal Infantil Seguridad en verano: ¿Qué tan preparados están los padres?

  • Cuidado Dental

    INFORMACIÓN PARA PADRES - SALUD PEDIÁTRICA Aviso Legal Este contenido tiene fines informativos y no sustituye la consulta con su médico o profesional de salud. No incentivamos por ninguna razón la automedicación. Se ha realizado un esfuerzo para asegurar que la información sea precisa, actualizada y clara. www.emergencias.org.es  no se responsabiliza por errores, omisiones o los resultados de tratamientos descritos. Las publicaciones informativas se actualizan regularmente, por lo que se recomienda asegurarse de tener la versión más reciente. Enfermedad dental y su impacto en la salud infantil Las enfermedades dentales, incluyendo las caries, pueden afectar negativamente la nutrición, el crecimiento y el desarrollo de los niños, además de influir en su calidad de vida. Los niños que presentan enfermedades bucales con frecuencia mantienen una salud oral deficiente también en la edad adulta. Desarrollo dental El momento en que aparecen los dientes varía entre los niños, pero la mayoría de los bebés presenta su primer diente entre los 6 y los 10 meses de edad. Para los 3 años, la mayoría de los niños ya tiene sus 20 dientes temporales (de leche). Los dientes permanentes reemplazan a los de leche entre los 6 y 12 años. Las muelas del juicio son los últimos dientes en aparecer, usualmente en la adolescencia. La caída de los dientes temporales suele comenzar alrededor de los 6 años. Es importante dejar que estos dientes se caigan por sí solos. En algunos casos, un diente permanente puede salir antes de que el de leche haya caído. Si esto ocurre y el diente de leche no se ha aflojado ni ha caído en un plazo de dos a tres meses, consulte con su odontólogo. Cuidado dental en casa Cepillado Es fundamental establecer una rutina de higiene bucal desde que aparece el primer diente. Bebés y niños pequeños:  necesitan que un adulto les cepille los dientes dos veces al día, utilizando un cepillo pequeño y de cerdas suaves. En bebés sin dientes, se pueden limpiar las encías con un paño limpio. Cuando salen los dientes, se debe usar un cepillo con solo agua. Niños entre 18 meses y 6 años:  se recomienda usar una pequeña cantidad (del tamaño de un guisante) de pasta dental con flúor adecuada para su edad. A partir de los 2 años, los niños pueden comenzar a participar sujetando el cepillo. No obstante, hasta aproximadamente los 8 años necesitan supervisión o ayuda de un adulto para garantizar una técnica adecuada. Cuando los dientes comienzan a estar muy juntos (normalmente entre los 2 y 6 años), es momento de enseñarles a usar hilo dental diariamente. Incorporar el cepillado como una actividad divertida y parte de la rutina diaria ayuda a que los niños se mantengan motivados. Ideas para que el cepillado sea más atractivo: Cantar canciones mientras se cepillan Cepillarse junto con otros (hermanos o padres) Permitir que elijan su propio cepillo (de colores o con personajes favoritos) Darles un cepillo extra para que lo usen con un peluche mientras se les cepilla Flúor Numerosos estudios respaldan la seguridad y eficacia del flúor en la prevención de las caries. En muchos países hispanohablantes, el agua de red está fluorada, lo cual es beneficioso para la salud dental. El agua hervida y enfriada mantiene el flúor, por lo que puede usarse para preparar fórmula infantil. Se recomienda ofrecer agua del grifo desde los 6 meses de edad, y a partir de los 12 meses, debe ser la bebida principal del niño. El uso de pasta dental con flúor es clave para prevenir la caries. La cantidad y tipo adecuado dependerá de la edad y del riesgo de caries del niño. Consulte con su odontólogo para obtener una recomendación personalizada. ¿Qué causa la caries? La caries dental ocurre cuando las bacterias de la boca descomponen los azúcares presentes en alimentos y bebidas, produciendo ácidos que dañan el esmalte dental. Este proceso genera cavidades o agujeros en los dientes. Si se detecta en etapas tempranas, la caries puede detenerse y evitar su progresión. Sin embargo, muchas veces no presenta síntomas al inicio, y cuando aparecen ya puede estar avanzada. Síntomas de caries avanzadas: Agujero o cavidad visible en un diente Dolor o sensibilidad dental Dolor al consumir alimentos calientes, fríos o dulces Ante cualquier signo, consulte a un odontólogo. El tratamiento puede incluir empastes, coronas o, en casos graves, la extracción del diente. El estilo de vida influye directamente en el desarrollo de caries. La mejor forma de prevenirlas es evitar el consumo de alimentos y bebidas azucaradas y cepillar los dientes dos veces al día con una pasta adecuada a la edad del niño. Una dieta equilibrada también favorece la salud bucal. Consulte nuestras hojas informativas sobre nutrición para bebés y escolares. Dientes con esmalte debilitado (hipomineralización) Algunos niños presentan una alteración del desarrollo del esmalte, lo que deja los dientes más frágiles y sensibles. Estos dientes (hipomineralizados) pueden doler al cepillarse, lo que complica su higiene. La detección temprana de este problema es fundamental para reducir la necesidad de tratamientos posteriores. ¿Cuándo acudir al dentista? Se recomienda que todos los niños visiten al odontólogo cuando aparezca su primer diente o antes de cumplir 12 meses. Realizar la primera visita cuando no hay problemas ayuda a que el niño se familiarice con el entorno y con el profesional, lo que facilita futuras consultas. Todos los niños deben acudir al dentista regularmente, idealmente cada 6 a 12 meses, aunque no tengan síntomas. Las visitas periódicas permiten prevenir, detectar y tratar a tiempo posibles problemas dentales. Traumatismos dentales y primeros auxilios En caso de golpes en los dientes o encías, acuda a un odontólogo. La mayoría de las lesiones dentales ocurren durante actividades deportivas, por lo que es fundamental que los niños que practican deportes de contacto usen protectores bucales personalizados. Los padres y cuidadores también deben aprender primeros auxilios en caso de que un diente se caiga por accidente. Consulte nuestra hoja informativa sobre Lesiones en la boca y pérdida de dientes . Atención odontológica pública En algunos países como Australia, existen programas públicos que ofrecen servicios dentales gratuitos o subsidiados para niños. En Victoria, por ejemplo, la mayoría de los menores de 12 años pueden acceder a atención odontológica gratuita en clínicas comunitarias públicas, y los menores de 17 años pueden tener acceso a tratamientos subsidiados. El Programa de Beneficios Dentales Infantiles (Child Dental Benefits Schedule – CDBS)  del gobierno australiano cubre exámenes, limpiezas, empastes y tratamientos más complejos en clínicas públicas y privadas. Este programa está destinado a niños de entre 0 y 17 años que tengan tarjeta de Medicare y reciban un pago por parte de Centrelink. Para más información, consulte con el Departamento de Servicios Humanos. Puntos clave para recordar Los niños deben visitar al dentista cuando salga su primer diente o antes del primer año de vida. Las visitas deben repetirse cada 6 a 12 meses, incluso si no hay problemas visibles. Desde los 18 meses, los niños deben cepillarse los dientes dos veces al día con pasta dental con flúor adecuada a su edad. El agua del grifo debe ser la bebida principal. Evite alimentos y bebidas azucaradas. Para más información Cuidado dental para bebés - Apto para Niños de 3 a 12 Meses Caries en Niños Pequeños Consejos sobre Cuándo y Cómo Retirar el Chupón Lesiones en la Boca y Pérdida de Dientes Nutrición – Bebés y Niños Pequeños Preocupaciones nutricionales en niños en edad escolar Salud Bucal Infantil Programa de beneficios dentales para niños (CDBS)

  • Midazolam para Convulsiones

    INFORMACIÓN PARA PADRES - SALUD PEDIÁTRICA Aviso Legal Este contenido tiene fines informativos y no sustituye la consulta con su médico o profesional de salud. No incentivamos por ninguna razón la automedicación. Se ha realizado un esfuerzo para asegurar que la información sea precisa, actualizada y clara. En www.emergencias.org.es  no nos responsabilizamos por errores, omisiones o los resultados de tratamientos descritos. Las publicaciones informativas se actualizan regularmente, por lo que se recomienda asegurarse de tener la versión más reciente. Puntos clave El midazolam es un medicamento utilizado frecuentemente como tratamiento de emergencia para convulsiones. Pertenece a la familia de las benzodiacepinas, al igual que el diazepam (Valium) y el clonazepam. Actúa más rápido que el diazepam, pero su efecto dura menos tiempo. También puede usarse para sedación durante procedimientos médicos. El midazolam puede administrarse por vía bucal (dentro de la mejilla), intranasal (nariz) o mediante inyección intravenosa (IV) o intramuscular (IM). No se recomienda administrarlo por vía oral (tragado), ya que no se absorbe adecuadamente en el estómago. La vía intranasal puede ser preferible si el niño presenta vómitos o exceso de saliva durante las convulsiones. ¿Cuándo se receta midazolam a un niño con epilepsia? Se puede prescribir midazolam por vía bucal o intranasal a niños con epilepsia que: Presentan convulsiones prolongadas Tienen episodios de convulsiones recurrentes en corto tiempo Viven en zonas alejadas de los servicios de emergencia No todos los niños con epilepsia necesitan midazolam.  Su médico le indicará si es adecuado para su hijo. ¿Cómo administrar midazolam bucal o intranasal en caso de convulsión? Antes de administrar cualquier medicamento, aplique las medidas de primeros auxilios para convulsiones . Esta guía proporciona instrucciones específicas para padres o cuidadores sobre cómo administrar midazolam durante una convulsión. Puede diferir de la información del fabricante. Siga siempre las instrucciones específicas de su médico y el Plan de Manejo de Medicación de Emergencia  de su hijo. A menos que el médico indique lo contrario: Llame a emergencias (112 / 911)   antes  de administrar el midazolam. No espere  a que llegue la ambulancia para administrarlo. Presentación del medicamento Use únicamente ampollas plásticas de 1 mL que contengan 5 mg de midazolam .Estas ampollas están etiquetadas como “para inyección IV o IM lenta”, pero también pueden utilizarse por vía bucal o intranasal. No use: Ampollas de vidrio Ampollas plásticas de otro tamaño o concentración Midazolam bucal Método con ampolla Paso 1:  Abra la ampolla de plástico girando y retirando la parte superior. Paso 2:  Elimine en un pañuelo los mililitros o gotas que no necesita. Ejemplo: si necesita administrar 2,5 mg (la mitad de una ampolla), elimine 9 de las 18 gotas. Si por error elimina 8 o 10 gotas, puede administrar el resto sin problema. Paso 3:  Coloque al niño de lado (posición de recuperación). Sin abrirle la mandíbula, levante suavemente el labio y aplique el medicamento en la mejilla inferior (la que está hacia abajo), entre el labio y los dientes laterales. Presione tres veces la ampolla para vaciarla completamente. Revise si queda medicamento. Si es así, presione tres veces más. Paso 4:  Vigile la respiración y actividad convulsiva mientras el niño permanece de lado. Paso 5:  Registre: Hora de inicio de la convulsión Hora en que se administró el midazolam Hora en que terminó la convulsión Método con jeringa Paso 1:  Abra la ampolla plástica girando la parte superior. Paso 2:  Introduzca una jeringa de 1 mL en la ampolla y extraiga la dosis recetada. Elimine burbujas grandes de aire. Verifique que la cantidad sea correcta. Paso 3:  Coloque al niño de lado (posición de recuperación). Levante el labio y vierta lentamente el midazolam en la mejilla inferior, entre los dientes y el labio, sin abrir la boca. Paso 4:  Vigile respiración y convulsiones mientras el niño está de lado. Paso 5:  Anote hora de inicio, administración y finalización de la convulsión. Midazolam intranasal Usando un dispositivo de atomización mucosa (ej. MAD300) Paso 1:  Abra la ampolla de plástico girando la parte superior. Paso 2:  Con una jeringa de 1 mL, extraiga la dosis indicada. Elimine burbujas grandes. Paso 3:  Acople la jeringa al dispositivo de atomización (MAD). Paso 4:  Coloque al niño en la mejor posición posible (generalmente de lado). Inserte suavemente el dispositivo en una fosa nasal y presione rápidamente para administrar la mitad de la dosis. Repita en la otra fosa nasal con el resto. Paso 5:  Vigile respiración y actividad convulsiva mientras el niño permanece en posición lateral. Paso 6:  Registre hora de inicio de convulsión, administración y finalización. ¿Existen efectos secundarios del midazolam? Sí. Algunos efectos comunes incluyen: Somnolencia Dolor de cabeza Náuseas o vómitos Tos o hipo En raros casos, agitación, irritabilidad o comportamiento agresivo Si su hijo presenta respiración lenta o superficial , llame a emergencias de inmediato . Puntos clave a recordar El midazolam bucal se absorbe directamente a través de la mucosa de la mejilla. Puede administrarse con la ampolla o con jeringa. Solo debe usarse la presentación de 5 mg en 1 mL en ampolla plástica . Lleve un registro de las convulsiones y del uso del midazolam. Esté atento a efectos adversos respiratorios después de administrarlo. Para más información Convulsiones – seguridad y cómo ayudar Epilepsia Consulte con el neurólogo o pediatra de su hijo Preguntas frecuentes ¿Por qué la información del prospecto del medicamento es distinta a esta guía? El prospecto del fabricante se refiere a usos hospitalarios, como administración intravenosa o intramuscular. Las instrucciones aquí descritas están adaptadas para uso en casa según indicaciones médicas personalizadas y deben seguirse conforme al Plan de Manejo de Medicación de Emergencia  del niño.

  • Epilepsia

    INFORMACIÓN PARA PADRES - SALUD PEDIÁTRICA Aviso Legal Este contenido tiene fines informativos y no sustituye la consulta con su médico o profesional de salud. No incentivamos por ninguna razón la automedicación. Se ha realizado un esfuerzo para asegurar que la información sea precisa, actualizada y clara. En www.emergencias.org.es  no nos responsabilizamos por errores, omisiones o los resultados de tratamientos descritos. Las publicaciones informativas se actualizan regularmente, por lo que se recomienda asegurarse de tener la versión más reciente. La epilepsia  es un trastorno neurológico en el que la persona presenta convulsiones repetidas  debido a una actividad eléctrica anormal y excesiva en el cerebro. Aproximadamente 1 de cada 200 niños  tiene epilepsia. Durante una convulsión, el niño puede experimentar movimientos musculares bruscos (sacudidas), caer al suelo o presentar comportamientos extraños como quedarse con la mirada fija o no responder al entorno. Alrededor de 1 de cada 20 niños  tendrá al menos una convulsión en su infancia, muchas veces relacionada con fiebre alta (convulsión febril). Sin embargo, una convulsión aislada, las convulsiones febriles o las que ocurren durante una enfermedad aguda no se consideran epilepsia . Menos del 5% de los niños con convulsiones febriles desarrollarán epilepsia posteriormente. Aunque las convulsiones epilépticas generalmente no son peligrosas , pueden volverse riesgosas si ocurren en situaciones como nadar, conducir o subir una escalera. Con tratamiento y medidas de seguridad, la mayoría de los niños con epilepsia puede llevar una vida activa y normal . Signos y síntomas de la epilepsia Los síntomas varían según la parte del cerebro afectada. Algunos posibles signos incluyen: Alteraciones sensoriales:  cosquilleo, entumecimiento, cambios en la visión, audición u olfato, o sensaciones extrañas difíciles de describir. Movimientos anormales:  sacudidas, rigidez o pérdida de tono muscular. Puede ir acompañado de pérdida de conciencia y respiración superficial o ruidosa. Comportamientos inusuales:  movimientos automáticos como tocarse la ropa, masticar, tragar o parecer confundido o asustado. ¿Cuándo consultar a un médico? Si su hijo tiene una convulsión por primera vez, llame a emergencias de inmediato . Posteriormente, el niño deberá ser evaluado por un especialista: Un pediatra con experiencia en epilepsia O un neurólogo infantil , especialista en trastornos neurológicos en niños Es fundamental realizar un diagnóstico adecuado para brindar el tratamiento correcto. ¿Qué causa la epilepsia? En la mayoría de los casos, la causa es desconocida , pero puede estar relacionada con: Factores genéticos (herencia familiar) Traumatismos craneales Infecciones cerebrales Accidente cerebrovascular Malformaciones cerebrales o tumores benignos presentes desde el nacimiento Tipos de convulsiones Las convulsiones se clasifican principalmente en dos grupos : Convulsiones de inicio focal La actividad eléctrica comienza en una sola zona del cerebro. El niño puede quedarse mirando al vacío sin responder. Si hay sacudidas, suelen afectar solo un lado del cuerpo. Cuando hay alteración del estado de conciencia, se les llama convulsiones parciales complejas o focales disconectivas. Convulsiones de inicio generalizado La actividad eléctrica comienza al mismo tiempo en ambos hemisferios cerebrales. Siempre afectan la conciencia y el movimiento. Tipos comunes: Tónico-clónicas:  pérdida brusca de conciencia, caída al suelo, rigidez seguida de sacudidas musculares. De ausencia:  mirada fija durante 5 a 30 segundos, sin sacudidas ni caídas. Mioclónicas:  sacudidas breves y bruscas de los músculos, a veces en brazos o piernas. Atónicas:  pérdida súbita del tono muscular, que puede causar caída repentina. Tónicas:  rigidez generalizada que puede durar entre 1 y 10 segundos. Las convulsiones focales pueden evolucionar a generalizadas, lo que se conoce como “convulsiones secundariamente generalizadas”. Espasmos infantiles Un tipo especial de convulsión que combina características focales y generalizadas. Comienzan entre los 3 y 6 meses de edad Se manifiestan como breves episodios de rigidez (1–2 segundos) Pueden involucrar la cara, la cabeza o todo el cuerpo Ocurren en racimos , especialmente después de despertar ¿Cómo se diagnostica la epilepsia? Si su hijo solo ha tenido una convulsión , en general no se diagnostica epilepsia . Para un diagnóstico preciso, el especialista considerará: Descripción detallada de las convulsiones Historia médica y desarrollo del niño Información sobre el aprendizaje y el comportamiento Un video  de las convulsiones puede ser de gran ayuda Pruebas complementarias (según criterio médico): Análisis de sangre:  para evaluar glucosa y niveles de electrolitos EEG (electroencefalograma):  registra la actividad eléctrica cerebral Video EEG prolongado:  se realiza en hospital para capturar convulsiones Resonancia magnética (RM):  imágenes del cerebro Tratamiento para la epilepsia El médico elaborará un Plan de Manejo de Epilepsia , que incluirá: Descripción de las convulsiones Cómo actuar durante una convulsión Procedimientos de emergencia y medicaciónTodos los cuidadores y educadores deben conocer este plan. Medicamentos antiepilépticos Se recetan si el niño presenta convulsiones repetidas o riesgo elevado. El medicamento dependerá de: Tipo de convulsión Patrón en el EEG Frecuencia de las crisis Edad del niño Presencia de otros problemas médicos o del desarrollo Los medicamentos se administran de 1 a 3 veces al día. Importante: Informar siempre al médico sobre otros fármacos o tratamientos alternativos. Nunca suspenda bruscamente el tratamiento  sin indicación médica, ya que podría provocar una convulsión grave. Si hay efectos secundarios o el medicamento no funciona, debe ser ajustado bajo supervisión médica. Posibles efectos secundarios Leves y comunes al inicio:  náuseas, somnolencia, mareos, irritabilidad Por dosis alta:  vómitos, dificultad para concentrarse, inestabilidad Específicos de ciertos fármacos:  erupciones, alteraciones sanguíneas o hepáticas Medicación de rescate En algunos casos, se recetan medicamentos para administrar durante la convulsión : Midazolam bucal o intranasal Diazepam rectal Otros tratamientos posibles En 1 de cada 5 niños, las convulsiones no se controlan con medicación. Se pueden considerar otras opciones: Dieta cetogénica:  dieta médica estricta que puede reducir las convulsiones Cirugía de epilepsia:  se elimina o desconecta la parte del cerebro afectada Estimulación del nervio vago:  dispositivo implantado bajo la piel que envía impulsos al cerebro Cuidados en el hogar Si la epilepsia está controlada, su hijo puede y debe llevar una vida activa y normal , con algunas precauciones. El médico le indicará si debe evitar alguna actividad y por cuánto tiempo. Todos los adultos a cargo del niño deben saber cómo actuar durante una convulsión (ver hoja: Convulsiones – seguridad y cómo ayudar ). En raras ocasiones, las convulsiones prolongadas pueden causar problemas respiratorios graves o incluso aspiración  (paso de vómito o líquidos a los pulmones). También es posible, aunque muy poco frecuente, la muerte súbita inesperada en epilepsia (SUDEP) . SUDEP es extremadamente rara en niños con epilepsia controlada. Su médico le explicará si existe algún riesgo particular en el caso de su hijo. Puntos clave a recordar La epilepsia es una condición neurológica que causa convulsiones recurrentes. El diagnóstico debe realizarse por un especialista en neurología infantil. No suspenda medicamentos sin consultar al médico. Si la epilepsia está bien controlada, el niño puede llevar una vida plena. Todos los cuidadores deben saber qué hacer ante una convulsión . Para más información Departamento de Neurología Pediátrica – Hospital de referencia Convulsiones – seguridad y cómo ayudar Convulsiones febriles Midazolam para Convulsiones Electroencefalografía (EEG) Resonancia Magnética (RM) Información sobre Epilepsia SUDEP Aware – Información sobre muerte súbita inesperada Preguntas frecuentes ¿Mi hijo superará la epilepsia con el tiempo? Algunos tipos de epilepsia infantil son autolimitados , lo que significa que desaparecen con el tiempo. Muchos niños con tratamiento adecuado dejan de tener convulsiones y no las presentan después de suspender la medicación.Dependerá del tipo de epilepsia, la causa y la respuesta al tratamiento. ¿Puedo hacer algo para reducir el riesgo de SUDEP? Sí. La mejor manera de reducir el riesgo de SUDEP es: Tener un diagnóstico preciso Usar la medicación adecuada según lo indicado Controlar las crisis , especialmente las tónico-clónicas o nocturnasLos niños tienen mucho menor riesgo que los adultos si las convulsiones están bien controladas.

  • Resonancia Magnética (RM)

    INFORMACIÓN PARA PADRES - SALUD PEDIÁTRICA Aviso Legal Este contenido tiene fines informativos y no sustituye la consulta con su médico o profesional de salud. No incentivamos por ninguna razón la automedicación. Se ha realizado un esfuerzo para asegurar que la información sea precisa, actualizada y clara. En www.emergencias.org.es  no nos responsabilizamos por errores, omisiones o los resultados de tratamientos descritos. Las publicaciones informativas se actualizan regularmente, por lo que se recomienda asegurarse de tener la versión más reciente. La resonancia magnética (RM)  es un estudio de imágenes médicas que utiliza un imán muy potente y ondas de radio  para obtener imágenes claras y detalladas del cuerpo. Permite observar estructuras internas desde distintos ángulos. No usa radiación ionizante  (rayos X). Se considera segura, incluso durante el embarazo. ¿Por qué mi hijo necesita una RM? El médico puede solicitar este estudio para: Evaluar la forma o estructura de órganos y tejidos. Detectar signos de enfermedad. Planificar seguimiento tras un tratamiento o cirugía. Preparar una intervención quirúrgica. Favorecer la detección temprana y el manejo de enfermedades. ¿Cómo preparar a su hijo para la cita? Explíquele que la prueba es indolora . Usted podrá acompañarlo durante el estudio . Muchos hospitales permiten que el niño vea una película o serie favorita  mientras se realiza el examen; puede llevarla desde casa. El personal de terapia de juego (Child Life Therapy)  puede ayudar con actividades de distracción, juegos médicos simulados o incluso ensayos previos de RM para que el niño se familiarice con el procedimiento. ¿Qué esperar en la resonancia magnética? Antes del estudio El personal realizará una entrevista y un cuestionario de seguridad  para usted y su hijo. Es importante informar si su hijo tiene dispositivos médicos implantados (marcapasos antiguos, desfibriladores, estimuladores nerviosos, bombas de infusión, etc.). Elimine todo tipo de piercings, joyas o accesorios metálicos . El niño puede necesitar ponerse una bata hospitalaria . Si prefiere usar su ropa, debe ser sencilla, sin metal, adornos ni brillantina. Durante el estudio El equipo es como un túnel dentro de una gran máquina. Su hijo debe permanecer muy quieto , normalmente recostado boca arriba. La máquina hace ruidos fuertes y repetitivos , por lo que se utilizan auriculares  para reducir el sonido y permitir la comunicación con el técnico. Pueden usarse cojines y correas suaves  para mantener al niño seguro y sin movimiento. El examen dura entre 25 y 45 minutos , dependiendo de la zona estudiada. Resonancia magnética con contraste En algunos casos se administra un medio de contraste  intravenoso para mejorar las imágenes. Tras el estudio, se observa al niño unos 10 minutos . Las reacciones alérgicas son muy poco frecuentes . 4 de cada 100 niños pueden sentirse mareados, con dolor de cabeza o malestar, que se resuelve rápido. 1 de cada 1000 puede tener sarpullido o irritación en boca y garganta. Reacciones graves son extremadamente raras, pero el personal está preparado para manejarlas. Después del estudio Si no se usó contraste ni sedación, el niño puede irse de inmediato . Si recibió contraste, deberá esperar un breve período de observación. Los resultados no están disponibles de inmediato; suelen tardar una semana  en estar listos, salvo que sea un caso urgente. El técnico o el personal administrativo no pueden entregar resultados ; debe consultarlos con el médico tratante. Puntos clave a recordar La resonancia magnética es segura y sin radiación . Un familiar puede acompañar al niño  durante el procedimiento. Es necesario quitar ropa y accesorios con metal . El estudio suele durar 25 a 45 minutos . A veces se necesita contraste , sedación o anestesia general. Puede retirarse del hospital inmediatamente después, salvo que se haya administrado contraste o sedación. Para más información ¿Cómo Reducir el Malestar de su Hijo Durante Procedimientos Médicos? Sedación para procedimientos Consulte con su pediatra, neurólogo o el equipo de radiología Preguntas frecuentes Mi hijo está ansioso y temo que no pueda quedarse quieto, ¿qué puedo hacer? Hable previamente con él sobre la prueba. Muéstrele videos o materiales educativos diseñados para niños. Algunos hospitales ofrecen simulaciones de RM  para practicar antes del estudio real. ¿Existen efectos secundarios del contraste? Son raros. Pueden incluir malestar leve, mareos, dolor de cabeza o, en casos muy poco frecuentes, reacciones alérgicas más serias. El personal está entrenado para atender cualquier complicación. ¿La RM tiene riesgos de radiación? No. No utiliza radiación ionizante, por lo que se considera segura incluso en embarazadas. ¿Qué hacer si necesito cancelar la cita? Debe avisar al departamento de resonancia magnética lo antes posible, ya que suelen existir listas de espera.

  • Electroencefalografía (EEG)

    INFORMACIÓN PARA PADRES - SALUD PEDIÁTRICA Aviso Legal Este contenido tiene fines informativos y no sustituye la consulta con su médico o profesional de salud. No incentivamos por ninguna razón la automedicación. Se ha realizado un esfuerzo para asegurar que la información sea precisa, actualizada y clara. En www.emergencias.org.es  no nos responsabilizamos por errores, omisiones o los resultados de tratamientos descritos. Las publicaciones informativas se actualizan regularmente, por lo que se recomienda asegurarse de tener la versión más reciente. La electroencefalografía (EEG)  es una prueba segura e indolora  que permite registrar la actividad eléctrica del cerebro. Los resultados se almacenan digitalmente y son analizados por un neurólogo pediátrico , especialista en trastornos del cerebro en niños. ¿Por qué mi hijo necesita un EEG? El EEG puede ayudar a determinar qué está ocurriendo en el cerebro si su hijo presenta: Movimientos anormales Convulsiones Problemas de sueño ¿Qué esperar de un EEG? El EEG no causa dolor ni molestias . No se utilizan rayos X, agujas ni electricidad. Los electrodos solo registran  la actividad cerebral, no la alteran. Algunos niños pueden creer que el aparato puede "leer sus pensamientos"; es importante tranquilizarlos y explicarles que eso no es cierto . Durante la preparación, el niño solo sentirá el contacto en el cuero cabelludo , sin dolor ni efectos secundarios. ¿Cómo preparar a su hijo para un EEG? El día anterior al estudio: Lave el cabello del niño. Debe estar limpio y seco , sin productos como gel, crema, aceite o espuma. Si su hijo tiene piojos , debe reprogramar la cita. Si tuvo varicela reciente , debe estar completamente recuperado para hacer la prueba. Durante la prueba: El niño debe permanecer relativamente quieto . El técnico en EEG está capacitado para trabajar con niños de todas las edades. Puede llevar objetos de distracción como juguetes o tabletas . Para niños pequeños, traiga objetos que brinden consuelo: chupetes, mantitas, biberones . Si su hijo tiene necesidades especiales  o cree que no podrá colaborar, informe al equipo de EEG con anticipación para planear la mejor forma de realizar el estudio. Antes del EEG: posibles consideraciones Si su hijo presenta convulsiones en situaciones específicas  (por ejemplo, durante el sueño), hable con su médico. En algunos casos, puede ser útil provocar una convulsión para capturarla en el EEG , ya que proporciona información muy valiosa. También es posible que el técnico le realice preguntas sobre la historia clínica del niño antes de comenzar. ¿Qué sucede durante el EEG? Usted puede quedarse en la sala durante el estudio. Otros niños no pueden estar presentes, por lo que debe organizar a alguien que los cuide. Su hijo se sentará en una silla reclinable, o usted lo podrá sostener en brazos. El técnico medirá su cabeza para determinar dónde colocar los electrodos (aproximadamente 20). Limpiará esas zonas del cuero cabelludo y adherirá los electrodos con una pasta especial y cinta liviana . Los electrodos se retiran fácilmente al finalizar. El niño deberá estar tranquilo mientras se registra la actividad cerebral. Durante el EEG se pueden realizar algunas pruebas adicionales: Abrir y cerrar los ojos Hiperventilar  (respirar hondo y rápido) Observar una luz intermitente , que puede estimular el cerebro y ayudar a provocar una convulsión, si es necesario. Se realiza una grabación en video  durante el estudio para correlacionar visualmente cualquier episodio convulsivo con los datos eléctricos. Si no ocurre ninguna convulsión, el video se elimina. EEG durante el sueño En algunos casos, se requiere que el EEG se realice mientras el niño está dormido. Indicaciones según la edad: Para niños pequeños que duermen siestas, evite que duerman antes de la prueba . Para niños mayores, se le darán instrucciones específicas  en el momento de la cita. Importante: No permita que su hijo se duerma en el camino al centro médico . No se utiliza sedación  para inducir el sueño durante el EEG. Puntos clave para recordar El EEG es una prueba completamente segura y sin dolor . El cabello del niño debe estar limpio, seco y sin productos . Organice quién cuidará a los hermanos menores, ya que no pueden estar presentes . Su hijo debe intentar estar lo más tranquilo posible  durante el estudio. Si se requiere un EEG durante el sueño, siga al pie de la letra las indicaciones del equipo médico . Para más información ¿Cómo reducir el malestar de tu hijo durante procedimientos médicos? Epilepsia Hospital pediátrico de referencia – Departamento de Neurología Consulte con su médico de cabecera, pediatra o neurólogo Pregunte al personal técnico o al médico especialista si tiene dudas Preguntas frecuentes ¿Cuánto dura un EEG? Generalmente, el procedimiento dura alrededor de una hora , pero puede prolongarse si se requiere una grabación durante el sueño. ¿Hay riesgos en un EEG? No . El EEG no genera corriente eléctrica , solo registra. No hay exposición a radiación. En niños con epilepsia, los estímulos del EEG podrían inducir una convulsión, pero el personal está altamente capacitado para actuar  si eso ocurre. ¿Cuándo recibiré los resultados? El técnico no está autorizado  a dar resultados. El médico que solicitó el estudio se los explicará en una consulta posterior. En general, los resultados estarán listos en una semana . Si es urgente, el médico puede solicitar un informe preliminar  al neurólogo.

  • Convulsiones – seguridad y cómo ayudar

    INFORMACIÓN PARA PADRES - SALUD PEDIÁTRICA Aviso Legal Este contenido tiene fines informativos y no sustituye la consulta con su médico o profesional de salud. No incentivamos por ninguna razón la automedicación. Se ha realizado un esfuerzo para asegurar que la información sea precisa, actualizada y clara. En www.emergencias.org.es  no nos responsabilizamos por errores, omisiones o los resultados de tratamientos descritos. Las publicaciones informativas se actualizan regularmente, por lo que se recomienda asegurarse de tener la versión más reciente. Presenciar una convulsión en un niño puede ser una experiencia muy angustiante. Por eso es fundamental saber qué hacer, cómo actuar para ayudar y en qué momento se debe llamar a emergencias.Los adultos que cuidan de un niño con epilepsia u otro trastorno convulsivo deben conocer las medidas básicas de seguridad para protegerlo. Tipos de convulsiones Convulsiones mayores: Involucran sacudidas o rigidez de brazos y piernas. Se conocen como convulsiones tónico-clónicas o convulsiones convulsivas. Convulsiones menores: El niño puede quedarse “en blanco” mirando fijamente durante segundos o minutos. En algunos casos, permanece consciente y puede describir lo que sintió. También puede parecer confundido o tener un comportamiento inusual. Se les conoce como crisis de ausencia o convulsiones focales. Primeros auxilios ante una convulsión Mantenga la calma. Retire objetos cercanos que puedan causar lesiones. Comience a medir el tiempo que dura la convulsión. Verifique si el niño lleva una identificación médica (pulsera, collar). Permanezca con el niño y bríndele tranquilidad. Si está en el suelo, coloque algo blando bajo su cabeza y afloje prendas ajustadas del cuello. Si hay sacudidas (convulsiones), no intente sujetarlo ni introduzca objetos en su boca . Proporciónele privacidad y mantenga alejadas a otras personas. Cuando finalice la convulsión, colóquelo de lado (posición de recuperación) hasta que esté listo para sentarse por sí solo. Evalúe si es necesario llamar a emergencias (ver abajo). Si la convulsión ocurre en una silla de ruedas, silla de coche o carrito Si está bien sujeto y seguro, déjelo en el asiento . Si hay convulsiones, sujete suavemente su cabeza. Cuando cesen las sacudidas, si el niño está inconsciente, sáquelo del asiento , acuéstelo en el suelo y colóquelo de lado. ¿Cuándo llamar a una ambulancia? No siempre es necesario llamar a emergencias si el niño ya tiene diagnóstico de epilepsia y las convulsiones son breves y habituales. Sin embargo, debe llamar al servicio de urgencias (112 / 911)  si: Es la primera convulsión  que presenta el niño La convulsión dura más de cinco minutos Ocurre una segunda convulsión rápidamente después de la primera El niño no recupera la conciencia  o tiene dificultad para respirar  tras la convulsión La convulsión ocurre dentro del agua El niño resulta herido  durante la convulsión Tiene diabetes No parece recuperarse completamente Está por administrar medicamentos de emergencia como diazepam o midazolam, salvo indicación médica expresa ¿Cuándo consultar al médico? Siempre consulte al médico si: Es la primera convulsión  del niño La convulsión duró más de cinco minutos Incluso si el niño se recupera por completo, la mayor probabilidad de una nueva convulsión es durante los tres meses siguientes . El médico le indicará qué precauciones tomar y qué actividades deben evitarse temporalmente. Seguridad general después de una convulsión Recomendaciones para mantener la seguridad si hay riesgo de nuevas convulsiones: Elabore un plan de acción  con el médico del niño. Debe incluir instrucciones simples ante una convulsión. Asegúrese de que todos los cuidadores conozcan el plan , incluidos profesores, familiares y personal escolar. Considere adquirir una pulsera o collar de alerta médica . Precaución con el agua: Nunca dejar al niño solo en la piscina o bañera. Preferir las duchas en lugar de baños . El adulto a cargo debe saber nadar. Reduzca el riesgo de quemaduras: Ajuste el calentador de agua a un máximo de 50 °C. Tenga cuidado con planchas, estufas, hervidores, barbacoas y fogatas. Evite actividades en altura, salvo que estén bien aseguradas y supervisadas . Al andar en bicicleta o patinete Siempre usar casco y protección , y estar acompañado por un adulto . Puntos clave a recordar Si la convulsión dura más de 5 minutos o es la primera vez, llame a una ambulancia . Toda persona a cargo del niño debe saber cómo actuar ante una convulsión . No introduzca nada en la boca del niño y retire objetos peligrosos de alrededor . El mayor riesgo de una nueva convulsión ocurre en los 3 meses posteriores a la primera . Para más información Epilepsia en niños Midazolam para Convulsiones Convulsiones febriles Lesión Cerebral Consulte a su pediatra o médico de cabecera Preguntas frecuentes ¿Si mi hijo tuvo una convulsión, significa que tiene epilepsia? No necesariamente. Una convulsión no implica automáticamente un diagnóstico de epilepsia. Esta es una condición en la que el umbral para tener convulsiones está reducido y suelen repetirse. Las convulsiones también pueden deberse a fiebre alta, traumatismos o infecciones. Su médico investigará la causa. ¿Qué más puedo hacer si mi hijo tiene epilepsia? Adquiera una pulsera de alerta médica Realice un curso de primeros auxilios Consulte al médico sobre el manejo específico durante y después de las convulsiones Asegúrese de que docentes y cuidadores estén capacitados y tengan acceso al plan de emergencia

  • Convulsiones Febriles

    INFORMACIÓN PARA PADRES - SALUD PEDIÁTRICA Aviso Legal Este contenido tiene fines informativos y no sustituye la consulta con su médico o profesional de salud. No incentivamos por ninguna razón la automedicación. Se ha realizado un esfuerzo para asegurar que la información sea precisa, actualizada y clara. www.emergencias.org.es  no se responsabiliza por errores, omisiones o los resultados de tratamientos descritos. Las publicaciones informativas se actualizan regularmente, por lo que se recomienda asegurarse de tener la versión más reciente. ¿Qué son las convulsiones febriles? Las convulsiones febriles  son episodios de movimientos involuntarios o pérdida de conciencia que aparecen cuando la temperatura del niño aumenta bruscamente debido a la fiebre . Son relativamente comunes: le ocurren a 1 de cada 30 niños , casi siempre entre los 6 meses y los 6 años de edad . Generalmente son únicas  (un solo episodio). Aunque son alarmantes, no causan daño cerebral  ni aumentan el riesgo de epilepsia cuando son simples. Incluso las convulsiones largas rara vez dejan secuelas. Dar paracetamol o ibuprofeno no previene que ocurran. Signos y síntomas Durante una convulsión febril el niño puede: Perder la conciencia. Presentar rigidez o sacudidas musculares. Ponerse rojo o azulado en la cara. El episodio suele durar algunos minutos. Después, el niño recupera la conciencia, pero puede quedar somnoliento o irritable . En muchos casos, la convulsión ocurre antes de que los padres noten la fiebre. ¿Qué hacer durante una convulsión? Mantenga la calma, no entre en pánico . Coloque al niño en un lugar blando , de costado o boca arriba. Observe lo que ocurre (incluso puede grabar un video para mostrar al médico). Si es posible, controle la duración del episodio . No sujete al niño  ni intente detener los movimientos. No ponga nada en su boca  (ni siquiera sus dedos). No se ahogará con la lengua. No lo sumerja en agua  ni intente bajar la fiebre con un baño en ese momento. ¿Cuándo consultar al médico? Si la convulsión dura menos de 5 minutos  consulte a su pediatra o médico de cabecera  lo antes posible para buscar la causa de la fiebre. Si la convulsión fue breve pero el niño estaba muy enfermo antes vaya de inmediato a urgencias o al hospital . Si la convulsión dura más de 5 minutos , o si el niño no despierta  o se ve muy enfermo al terminar, llame a una ambulancia inmediatamente . Algunos niños con convulsiones largas pueden necesitar observación en el hospital, sobre todo para investigar la causa de la fiebre. Cuidados en casa Tras la evaluación médica, la mayoría de los niños se pueden cuidar en casa: Puede estar algo irritable o cansado durante 1 o 2 días. Mantenga las rutinas habituales (alimentación, sueño). El lugar más seguro para dormir es su propia cama o cuna, aunque tenga riesgo de otra convulsión. Algunos niños pueden tener más de un episodio, pero la mayoría lo superará hacia los 6 años . Fiebre y convulsiones La fiebre es una respuesta natural del cuerpo a la infección . No siempre es necesario bajarla. Los medicamentos como paracetamol o ibuprofeno ayudan a que el niño esté más cómodo, pero no previenen convulsiones febriles . Puntos clave a recordar 1 de cada 30 niños  tendrá al menos una convulsión febril entre los 6 meses y los 6 años. No se pueden prevenir. Durante la convulsión: mantenga la calma, no sujete al niño, no le ponga nada en la boca, no lo bañe. No causan daño cerebral ni predisponen a epilepsia. Si dura más de 5 minutos, llame a una ambulancia. Si dura menos de 5 minutos, acuda al médico para investigar la causa de la fiebre. Preguntas frecuentes ¿Significa que mi hijo tiene epilepsia? No. Las convulsiones febriles ocurren solo con fiebre. La epilepsia implica convulsiones repetidas sin fiebre. ¿Causan daño cerebral? No. Aunque sean impresionantes, no dejan secuelas. ¿Se repetirá? 1 de cada 3 niños tendrá más convulsiones febriles en futuros episodios de fiebre, pero esta tendencia desaparece alrededor de los 6 años. ¿Puedo prevenirlas con paracetamol o ibuprofeno? No. Estos medicamentos reducen la fiebre pero no previenen las convulsiones febriles.

  • Bronquiolitis

    INFORMACIÓN PARA PADRES - SALUD PEDIÁTRICA Aviso Legal Este contenido tiene fines informativos y no sustituye la consulta con su médico o profesional de salud. No incentivamos por ninguna razón la automedicación. Se ha realizado un esfuerzo para asegurar que la información sea precisa, actualizada y clara. En www.emergencias.org.es  no nos responsabilizamos por errores, omisiones o los resultados de tratamientos descritos. Las publicaciones informativas se actualizan regularmente, por lo que se recomienda asegurarse de tener la versión más reciente. Puntos clave La bronquiolitis es una infección respiratoria común que afecta a bebés menores de 12 meses y puede ser causada por diferentes tipos de virus. Los bebés con bronquiolitis pueden tener dificultades para respirar y para alimentarse adecuadamente. No existe tratamiento farmacológico específico para curar la bronquiolitis. En la mayoría de los casos, los bebés se recuperan por sí solos con descanso y alimentación frecuente. Algunos bebés pueden requerir hospitalización si presentan dificultad respiratoria o problemas para alimentarse. Esto ocurre con mayor frecuencia en los más pequeños o con enfermedades previas del corazón o los pulmones. La enfermedad suele durar entre siete y diez días. Es muy importante evitar el humo del tabaco o de vapeadores cerca del bebé, ya que empeora los síntomas. La inmunización contra el virus respiratorio sincitial (VRS) en madres gestantes y bebés ayuda a prevenir bronquiolitis grave. ¿Qué es la bronquiolitis? La bronquiolitis es una infección de las vías respiratorias bajas que afecta principalmente a bebés menores de un año. El virus respiratorio sincitial (VRS) es la causa más común, aunque otros virus respiratorios también pueden provocarla. La infección inflama y obstruye los bronquiolos (pequeños conductos de aire en los pulmones), lo que dificulta la respiración. También puede interferir con la alimentación del bebé. Signos y síntomas de la bronquiolitis La bronquiolitis suele comenzar como un resfriado leve, con tos y secreción nasal. A los pocos días, los síntomas respiratorios suelen empeorar. Síntomas frecuentes: Respiración rápida Sibilancias (un sonido silbante al respirar) Dificultad para respirar (puede observarse el hundimiento de las costillas o del cuello, aleteo nasal o movimientos exagerados de la cabeza) Irritabilidad o intranquilidad Fiebre (más de 38 °C) Dolor de garganta Dificultad para comer o beber debido a la congestión nasal, dolor de garganta o dificultad para respirar Los síntomas suelen alcanzar su punto máximo al segundo o tercer día y pueden durar de siete a diez días. La tos puede persistir hasta por cuatro semanas. La bronquiolitis puede ser más severa en bebés que: Nacieron prematuros Tienen menos de 10 semanas de edad Tienen enfermedades pulmonares crónicas, cardiopatías congénitas, trastornos neurológicos o inmunosupresión Son de comunidades indígenas o de pueblos originarios ¿La bronquiolitis es contagiosa? Sí, los virus que causan bronquiolitis son altamente contagiosos. Se transmiten a través de gotas que se expulsan al hablar, toser o estornudar, o al tocar superficies contaminadas y luego tocarse la cara. Incluso personas con síntomas leves (como moqueo o tos) pueden transmitir el virus a un bebé. Los virus que causan simples resfriados en adultos o niños mayores pueden provocar infecciones respiratorias graves en bebés. Vacunación contra el VRS para proteger a los bebés La inmunización contra el VRS ayuda a prevenir la bronquiolitis grave. En países como Australia, desde principios de 2025 se ha implementado un programa nacional de vacunación gratuito que incluye tanto a embarazadas como a bebés. Tanto la vacuna para embarazadas como el anticuerpo monoclonal para bebés han demostrado ser altamente efectivos para reducir hospitalizaciones por VRS. Consulte con su profesional de salud sobre la vacunación de su bebé o visite sitios especializados para obtener más información actualizada. ¿Cómo cuidar la bronquiolitis? Consulte a un profesional de la salud Si sospecha que su bebé tiene bronquiolitis, acuda al médico. En la mayoría de los casos, el diagnóstico se realiza mediante un examen clínico sin necesidad de pruebas adicionales. En casos más graves, puede requerirse hospitalización, sobre todo si el bebé tiene dificultad respiratoria o no se alimenta adecuadamente. Cuidados en casa Muchos bebés con bronquiolitis se recuperan en el hogar tras una evaluación médica. Aunque no existe un tratamiento específico, puede ayudar a su bebé de las siguientes maneras: Aliméntelo con mayor frecuencia en pequeñas cantidades para evitar la deshidratación. Utilice solución salina en gotas o en aerosol para aliviar la congestión nasal. Puede administrar paracetamol o ibuprofeno (si el bebé tiene más de 3 meses y no está deshidratado) en caso de fiebre o malestar. Nunca administre aspirina. No permita que nadie fume o vapee en su casa ni cerca del bebé. Observe al bebé por si presenta signos de dificultad respiratoria o deshidratación. Si su estado empeora o tiene fiebre y es menor de 3 meses, acuda al médico. ¿Cuándo buscar ayuda? Llame a una ambulancia (112 / 911 dependiendo de su país) si su bebé: Tiene dificultad para respirar Presenta pausas al respirar o respiración irregular Tiene los labios azulados Está muy somnoliento o no se despierta fácilmente Su piel está pálida o sudorosa Acuda al hospital si su bebé: No puede alimentarse normalmente y muestra signos de deshidratación (menos pañales mojados, extremidades frías, ojos hundidos) Se pone azul al toser Consulte al médico si su bebé: Tiene menos de tres meses y presenta fiebre (38 °C o más) Respira muy rápido en reposo Come menos de la mitad de lo habitual Está inusualmente somnoliento o cansado Nació prematuramente Tiene menos de 10 semanas Tiene enfermedades crónicas pulmonares, cardiopatías, trastornos neurológicos o inmunodeficiencias Pertenece a un grupo indígena o comunidad originaria Lleva más de siete días enfermo Puede cuidar en casa si su bebé: Respira con normalidad o solo un poco más rápido, pero está cómodo Se alimenta bien (más de la mitad de lo habitual) Preguntas frecuentes sobre la bronquiolitis ¿Cuál es la diferencia entre bronquiolitis y bronquitis? Los bronquios son vías aéreas grandes, y los bronquiolos son más pequeñas. La bronquiolitis afecta los bronquiolos y ocurre principalmente en bebés menores de 12 meses, con sibilancias como síntoma principal. La bronquitis afecta los bronquios, es más común en niños mayores y adultos, y suele causar tos y mucosidad, sin sibilancias. ¿Puedo darle analgésicos a mi bebé si tiene bronquiolitis? Sí, puede darle paracetamol o ibuprofeno si el bebé tiene más de tres meses y no está deshidratado. Nunca le dé aspirina. ¿Mi hijo necesita antibióticos u otros medicamentos? No. Como la bronquiolitis es causada por virus, los antibióticos no son efectivos. Los jarabes para la tos o los medicamentos para el asma tampoco sirven en estos casos. ¿La bronquiolitis puede causar asma más adelante? Algunos estudios sugieren una posible relación entre ciertos tipos de bronquiolitis y el desarrollo de asma, aunque también influyen otros factores como antecedentes familiares y exposición al humo del tabaco. Es un tema aún en estudio. ¿Cuánto tiempo dura la bronquiolitis? Generalmente, mejora en siete días, aunque la tos puede durar hasta cuatro semanas. ¿Cuándo puede mi hijo volver a la guardería? Puede regresar cuando se sienta mejor y no tenga fiebre. ¿Puede derivar en neumonía? Es poco común, pero puede ocurrir. Si su bebé empeora notablemente en su respiración, alimentación o fiebre, consulte de inmediato al médico. Para más información Consulte con el pediatra de su hijo Virus Respiratorio Sincitial (VRS) Fiebre en niños Alivio del dolor en niños – Paracetamol e Ibuprofeno Prevención y tratamiento de la deshidratación Canales oficiales de salud pública pediátrica de su país

  • Virus Respiratorio Sincitial (VRS)

    INFORMACIÓN PARA PADRES - SALUD PEDIÁTRICA Aviso Legal Este contenido tiene fines informativos y no sustituye la consulta con su médico o profesional de salud. No incentivamos por ninguna razón la automedicación. Se ha realizado un esfuerzo para asegurar que la información sea precisa, actualizada y clara. En www.emergencias.org.es  no nos responsabilizamos por errores, omisiones o los resultados de tratamientos descritos. Las publicaciones informativas se actualizan regularmente, por lo que se recomienda asegurarse de tener la versión más reciente. Puntos clave El Virus Respiratorio Sincitial (VRS) afecta los pulmones y las vías respiratorias. Es la causa más frecuente de infecciones respiratorias en la infancia. Sus síntomas más comunes son congestión nasal, tos, fiebre y sibilancias. La mayoría de los casos son leves y se resuelven en casa con líquidos y descanso. El VRS es altamente contagioso. La higiene adecuada es clave para prevenir su propagación. Es importante evitar el contacto con recién nacidos y personas inmunocomprometidas durante el periodo sintomático. El niño puede volver a sus actividades habituales (guardería, colegio) si se siente bien y los síntomas han mejorado. Existen programas de inmunización contra el VRS en algunos países, como Australia, para proteger a los bebés. ¿Qué es el Virus Respiratorio Sincitial (VRS)? El VRS es un virus que infecta la nariz, garganta y pulmones. Es responsable de la mayoría de las infecciones respiratorias en la infancia, como resfriados, bronquiolitis y neumonía. Es muy contagioso y afecta a personas de todas las edades. La mayoría de los niños han tenido contacto con el VRS antes de los dos años y es posible reinfectarse. ¿Cuál es la diferencia entre un resfriado común y el VRS? El VRS es uno de los virus que puede causar síntomas similares a los del resfriado común. Sin embargo, en algunos niños, especialmente los menores de un año o con condiciones médicas previas, puede provocar cuadros más graves como bronquiolitis o neumonía. También puede agravar afecciones como el asma. Signos y síntomas del VRS En la mayoría de los niños, el VRS causa una infección leve que dura entre una y dos semanas. Síntomas comunes del VRS: Secreción nasal Tos Sibilancias Dificultad para respirar Fiebre Los síntomas suelen aparecer varios días después del contacto con el virus. Aunque la mayoría de los casos mejoran con cuidados en el hogar, en algunos niños el VRS puede interferir con la respiración o la alimentación. ¿El VRS es contagioso? Sí. El VRS se transmite fácilmente a través de las gotitas expulsadas al toser, estornudar o hablar, y puede sobrevivir en superficies durante horas. También puede vivir en las manos no lavadas hasta una hora. El contagio puede ocurrir incluso uno o dos días antes de la aparición de los síntomas y continuar hasta por ocho días. ¿Cómo evitar la propagación del VRS? Aunque evitar por completo el contagio es difícil, especialmente en niños pequeños, se pueden tomar medidas para limitar su propagación: No compartir vasos, cubiertos ni juguetes durante la enfermedad. Desinfectar estos objetos con regularidad. Enseñar a los niños a toser o estornudar en un pañuelo y desecharlo adecuadamente. Lavarse las manos frecuentemente, especialmente después de sonarse la nariz. Evitar el contacto con recién nacidos o personas inmunodeprimidas mientras haya síntomas. En mayores de dos años, el uso de mascarilla y el distanciamiento pueden ayudar a reducir el contagio. No se recomienda el uso de mascarillas en menores de dos años por riesgo de asfixia. ¿Cómo cuidar una infección por VRS en casa? Mantenga al niño en casa si está enfermo, presenta mucha tos o estornudos. Si el niño está comiendo, bebiendo bien y tiene síntomas leves, puede continuar sus actividades normales. Ofrézcale líquidos frecuentemente en pequeñas cantidades. En lactantes menores de un año, continúe con la lactancia materna, fórmula o agua, según corresponda. Asegúrese de que el niño descanse lo suficiente. ¿Cuándo buscar ayuda? Llame a emergencias (112 / 911 según su país) si su hijo: Tiene coloración azulada (labios, cara) Tiene dificultad significativa para respirar Presenta pausas en la respiración o respira con esfuerzo o muy rápido Acuda a un hospital si su hijo: Tiene dificultad respiratoria persistente o respiración acelerada Come menos de la mitad de su alimentación habitual Tiene menos de tres meses y se muestra apático o visiblemente enfermo Consulte a un médico si su hijo: Tiene fiebre (38 °C o más) y menos de tres meses Tiene fiebre y se ve muy afectado Tiene menos de un año y se alimenta mal Tiene tos que empeora o afecta su respiración Tiene una enfermedad de base que lo hace vulnerable, como cardiopatías congénitas o enfermedad pulmonar crónica Puede cuidar en casa si su hijo presenta: Síntomas respiratorios leves como moqueo, tos o sibilancias sin dificultad para respirar o alimentarse Consulte con su médico o visite sitios oficiales de salud y vacunación. Preguntas frecuentes sobre el VRS ¿Cuánto tiempo dura una infección por VRS? Generalmente entre una y dos semanas. Si su hijo tiene asma u otra condición previa, la recuperación puede ser más lenta. ¿Los adultos también pueden contagiarse de VRS? Sí. En adultos, el VRS suele parecerse a un resfriado común. Sin embargo, los mayores de 65 años tienen mayor riesgo de complicaciones. ¿Debo hacerle una prueba a mi hijo si sospecho que tiene VRS? No es obligatorio. Aunque hay pruebas rápidas disponibles, el tratamiento es el mismo que para cualquier resfriado viral: descanso, líquidos y observación. Los antibióticos no son efectivos. Para más información Consulte con el pediatra de su hijo Fiebre en niños Alivio del dolor en niños – Paracetamol e Ibuprofeno ¿Cómo Prevenir la Propagación de los Gérmenes? Recursos de salud pública y vacunación infantil

  • Salud Bucal Infantil

    INFORMACIÓN PARA PADRES - SALUD PEDIÁTRICA Aviso Legal Este contenido tiene fines informativos y no sustituye la consulta con su médico o profesional de salud. No incentivamos por ninguna razón la automedicación. Se ha realizado un esfuerzo para asegurar que la información sea precisa, actualizada y clara. En www.emergencias.org.es  no nos responsabilizamos por errores, omisiones o los resultados de tratamientos descritos. Las publicaciones informativas se actualizan regularmente, por lo que se recomienda asegurarse de tener la versión más reciente. La salud bucal en la infancia es fundamental para el bienestar general de los niños. Una buena higiene dental no solo previene enfermedades en la boca, sino que también influye en la alimentación, el habla y la autoestima. Establecer hábitos de cuidado oral desde los primeros años es clave para asegurar una dentición sana durante la infancia, la adolescencia y la vida adulta. Muchos problemas dentales en los niños pueden prevenirse con una rutina adecuada de cepillado, una dieta equilibrada y visitas periódicas al odontólogo. Principales problemas de salud bucal en niños Los más comunes incluyen: Caries dental:  La afección más frecuente en la infancia. Se produce por el consumo excesivo de azúcares y una higiene dental deficiente. Gingivitis:  Inflamación de las encías, provocada por la acumulación de placa bacteriana. Malformaciones dentales:  Como dientes apiñados, mal posicionados o mordidas incorrectas, que pueden requerir tratamiento ortodóntico. Traumatismos dentales:  Golpes o fracturas, especialmente en niños activos o durante actividades deportivas. Bruxismo:  Rechinamiento de dientes, común en algunas etapas del desarrollo infantil. Prevención: hábitos de higiene bucal Desde que erupciona el primer diente, es importante establecer una rutina diaria de cuidado oral. Algunas recomendaciones básicas incluyen: Cepillado dos veces al día:  Utilizar un cepillo dental suave y una pequeña cantidad de pasta con flúor adaptada a la edad del niño. Cepillar después del desayuno y antes de dormir:  Especialmente importante por la noche, ya que la saliva disminuye durante el sueño y las bacterias actúan con mayor facilidad. Supervisión adulta:  Hasta los 7-8 años, los niños deben ser supervisados o asistidos en el cepillado. Cambio regular del cepillo:  Cada 3 meses o cuando las cerdas estén desgastadas. Uso de hilo dental:  Recomendado a partir de los 4-5 años si los dientes están muy juntos. Alimentación y salud bucal La dieta juega un papel determinante en la salud dental infantil. Algunos consejos clave son: Reducir el consumo de azúcares:  Los alimentos y bebidas azucaradas (zumos, golosinas, refrescos, bollería) deben limitarse al máximo, especialmente entre comidas. Evitar el biberón con leche o jugo antes de dormir:  Puede causar caries de biberón. Fomentar el consumo de frutas y verduras crujientes:  Como manzana o zanahoria, que estimulan la producción de saliva y ayudan a limpiar los dientes. Beber agua como bebida principal:  El agua ayuda a eliminar restos de comida y no contiene azúcares dañinos. Evitar picar constantemente entre comidas:  La frecuencia con que se consume azúcar es más dañina que la cantidad total Visitas al dentista La primera visita al odontólogo debe realizarse al cumplirse el primer año de vida o cuando aparezca el primer diente. Luego, se recomienda una revisión cada 6 o 12 meses, según la indicación del profesional. Estas visitas permiten: Detectar caries de forma temprana Evaluar el desarrollo y alineación dental Aplicar selladores o flúor si es necesario Educar a los padres y niños sobre la higiene bucal Uso de flúor El flúor es un mineral que fortalece el esmalte dental y previene las caries. Su uso debe ser adecuado a la edad: 0-3 años:  Pasta dental con 1000 ppm de flúor, del tamaño de un grano de arroz. 3-6 años:  Pasta con 1000-1450 ppm de flúor, cantidad similar a un guisante. 6 años en adelante:  Pasta dental familiar con 1450 ppm de flúor. No enjuagar con agua después del cepillado:  Solo escupir el exceso de pasta para permitir que el flúor actúe. Cuidados especiales Algunos niños pueden requerir cuidados adicionales si presentan: Discapacidad o condiciones médicas crónicas Medicación prolongada (que puede reducir la producción de saliva) Uso prolongado de chupete o succión digital (dedo) Riesgo elevado de caries En estos casos, se debe consultar con el odontopediatra para establecer un plan de cuidado personalizado. Consejos prácticos para padres Haz del cepillado un momento divertido, usando canciones, juegos o cepillos de colores. Sé un ejemplo: cepíllate junto a tus hijos para fomentar el hábito. Recompensa el esfuerzo con elogios, no con dulces Enséñales a cuidar su sonrisa como parte de su bienestar general Puntos clave para recordar La salud bucal comienza desde la erupción del primer diente. El cepillado debe hacerse dos veces al día con pasta fluorada. El agua es la mejor bebida para los niños. Las visitas regulares al odontólogo son esenciales para prevenir y detectar problemas. Una alimentación saludable protege tanto los dientes como la salud general de los niños. Una buena salud bucodental en la infancia sienta las bases para una vida adulta libre de enfermedades dentales. El compromiso diario en casa, acompañado del apoyo profesional, es la mejor forma de cuidar la sonrisa de tus hijos.

  • Preocupaciones nutricionales en niños en edad escolar

    INFORMACIÓN PARA PADRES - SALUD PEDIÁTRICA Aviso Legal Este contenido tiene fines informativos y no sustituye la consulta con su médico o profesional de salud. No incentivamos por ninguna razón la automedicación. Se ha realizado un esfuerzo para asegurar que la información sea precisa, actualizada y clara. En www.emergencias.org.es  no nos responsabilizamos por errores, omisiones o los resultados de tratamientos descritos. Las publicaciones informativas se actualizan regularmente, por lo que se recomienda asegurarse de tener la versión más reciente. Preocupaciones nutricionales en niños en edad escolar Todos los niños y adolescentes necesitan una alimentación equilibrada que les proporcione los nutrientes necesarios para su crecimiento y desarrollo. Una dieta rica en nutrientes es fundamental tanto para el desarrollo físico como mental. Sin embargo, las deficiencias nutricionales pueden aparecer cuando la dieta incluye un exceso de alimentos ricos en grasas, azúcares y sal. Esto suele darse en forma de golosinas (como patatas fritas, chocolates, caramelos o refrescos) o alimentos ultraprocesados (como comida rápida). Los niños que no consumen una dieta variada, con suficientes alimentos frescos e integrales, pueden enfrentar consecuencias para su salud a largo plazo. Mantener un peso saludable también depende en gran medida de una buena alimentación. Los patrones alimentarios que se forman durante la infancia tienden a mantenerse en la edad adulta. Cuantas más opciones saludables se ofrezcan a los niños, mejores serán sus hábitos a futuro. Síntomas de una mala alimentación Los signos más frecuentes de una dieta deficiente pueden incluir: Bajo peso, sobrepeso u obesidad Estreñimiento o cambios en los hábitos intestinales Palidez o fatiga Caries dental Retraso en el crecimiento físico También pueden observarse: Problemas de comportamiento Trastornos del sueño Dificultades en el desarrollo emocional o psicológico Problemas de concentración o bajo rendimiento escolar ¿Qué causa las deficiencias nutricionales? Las deficiencias suelen presentarse cuando los niños no consumen una dieta equilibrada, lo que lleva a una ingesta insuficiente de fibra, vitaminas y minerales. Entre los factores comunes que afectan la dieta saludable están: Poca ingesta de frutas y verduras La fibra es esencial para mantener el sistema digestivo e inmunológico en buen estado. Una dieta baja en frutas, verduras y cereales integrales puede causar estreñimiento y aumentar el riesgo de enfermedades como cáncer de colon y enfermedades cardíacas en la vida adulta. Además, ayuda a prevenir el aumento excesivo de peso y la diabetes tipo 2. Las frutas y verduras también son una fuente importante de vitamina C, necesaria para absorber hierro, combatir infecciones y favorecer la cicatrización. Incluir una variedad de frutas y verduras de diferentes colores (amarillas, rojas, verdes) en la dieta diaria es una forma efectiva de prevenir deficiencias. Recomendaciones diarias: 5 raciones de cereales integrales (pan, arroz o pasta integral) 5 raciones de verduras 2 raciones de fruta Aunque lo ideal es consumir frutas y verduras frescas, las versiones enlatadas (en jugo natural y escurridas) o congeladas también son opciones válidas. La fruta deshidratada, aunque nutritiva, contiene altas concentraciones de azúcares naturales, por lo que debe consumirse con moderación. Alergias e intolerancias alimentarias Los niños que presentan alergias o intolerancias deben seguir una dieta adaptada y supervisada para asegurar que no se vean comprometidos en su crecimiento y salud general. Intolerancia a la lactosa:  Puede disminuir el consumo de calcio, por lo que es necesario ofrecer alternativas como leche sin lactosa, yogur o productos vegetales fortificados con calcio. Enfermedad celíaca:  Puede dificultar la absorción de hierro y fibra, incrementando el riesgo de deficiencias nutricionales. Se recomienda incluir carnes rojas y verduras de hoja verde. Dieta baja en FODMAP:  Puede limitar la fibra y otros nutrientes, por lo que requiere orientación profesional. Dietas restrictivas y elecciones alimentarias independientes A medida que los niños crecen, es común que experimenten con dietas restrictivas, a veces influenciados por modas o creencias personales. Restringir grupos de alimentos sin justificación médica puede ocasionar carencias nutricionales importantes. Las dietas vegetarianas o veganas pueden llevar a deficiencias de hierro y calcio si no se planifican adecuadamente. El hierro es esencial para transportar oxígeno; su falta provoca fatiga y afecta el desarrollo cognitivo. El calcio es vital para el crecimiento óseo, especialmente durante la adolescencia. La deficiencia puede aumentar el riesgo de osteoporosis en la edad adulta. Si tu hijo decide eliminar ciertos alimentos de su dieta, es importante consultar a un profesional de salud para garantizar que reciba todos los nutrientes necesarios. Peso corporal y nutrición Los niños con bajo peso o sobrepeso también pueden presentar deficiencias, ya que su dieta suele carecer de alimentos nutritivos. Si bien el peso puede estar influenciado por factores genéticos, los hábitos alimentarios son clave. Las principales causas del sobrepeso en la infancia incluyen: Comida chatarra Bebidas azucaradas Porciones excesivas Consumo frecuente de comida rápida El exceso de peso no se corrige de forma natural con el crecimiento. Es necesario fomentar una alimentación equilibrada y la actividad física regular para alcanzar un peso saludable. Alimentos poco saludables Los productos como dulces, galletas, snacks fritos, refrescos y comida rápida deben limitarse a ocasiones especiales y no formar parte del consumo habitual. Las bebidas azucaradas (refrescos, jugos envasados, aguas saborizadas, bebidas energéticas o deportivas) no son necesarias, ni siquiera después del ejercicio físico. El agua debe ser la bebida principal para todos los niños a partir del año de edad. Estos productos suelen tener un alto contenido de azúcar, grasas y sal, pero escaso valor nutricional. Su consumo excesivo se relaciona directamente con el sobrepeso, las caries y problemas de salud en general. Consejos: Disminuye la oferta de golosinas y reemplázalas por opciones saludables. No utilices los dulces como premios o castigos, ya que esto puede generar una relación emocional poco saludable con la comida. Cuidados en el hogar La mayoría de las deficiencias de vitaminas pueden corregirse en casa con pequeños cambios en la alimentación. Conocer las raciones adecuadas según la edad y enseñar a los niños a tomar decisiones saludables es esencial. Recomendaciones para padres: Involucra a los niños en la planificación, compra y preparación de los alimentos. Ofrece snacks saludables y reduce la disponibilidad de golosinas. Promueve el consumo de frutas y verduras variadas todos los días. Evita las bebidas azucaradas; el agua es la mejor opción. Si tu hijo debe evitar ciertos alimentos, asegúrate de ofrecerle alternativas nutricionales adecuadas. Lectura de etiquetas Saber interpretar las etiquetas nutricionales ayuda a tomar mejores decisiones. Es importante fijarse en el contenido de grasas y azúcares para comparar productos. El listado de ingredientes va de mayor a menor cantidad. Cuanto menos ingredientes tenga un producto, generalmente será más saludable. Revisa los valores por cada 100 g para comparar entre productos. Aprende a identificar otros nombres del azúcar (sacarosa, glucosa, jarabes) y de grasas (aceites, grasas vegetales, sólidos de leche). ¿Cuándo acudir al médico? Consulta con el pediatra si tienes dudas sobre la salud, el peso o la dieta de tu hijo. También se recomienda atención médica si: El niño evita grupos alimenticios o restringe su dieta sin supervisión. Tiene alergias o intolerancias alimentarias. Presenta signos de deficiencias nutricionales. Está por debajo o por encima del peso recomendado para su edad. Puntos clave para recordar Una dieta rica en nutrientes es clave para el crecimiento y el desarrollo saludable. La mayoría de las deficiencias pueden corregirse en casa con cambios simples en la dieta. Si tienes preocupaciones sobre la alimentación de tu hijo, consulta con el pediatra o un nutricionista.

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