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  • Absceso periamigdalino

    MANUAL DE EMERGENCIAS 2025 El absceso periamigdalino es una complicación grave de la amigdalitis, caracterizada por la acumulación de pus en el espacio entre la cápsula amígdala y los músculos faríngeos. Esta condición requiere un diagnóstico y tratamiento oportunos para prevenir complicaciones potencialmente mortales. Síntomas Los síntomas del absceso periamigdalino suelen desarrollarse gradualmente, comenzando con un dolor de garganta que se intensifica con el tiempo[1][3]. A medida que la infección progresa, los pacientes pueden experimentar: Dolor intenso unilateral en la garganta. Dificultad y dolor al tragar (odinofagia) Fiebre y escalofríos Dolor de cabeza Dolor de oído ipsilateral Bebé excesivo Voz apagada o ronca (voz de “patata caliente”) Mal aliento (halitosis) Signos La exploración física revela varios signos característicos del absceso periamigdalino[1][2][3]: Amígdalas rojas e inflamadas, con mayor prominencia en el lado afectado Desviación de la úvula hacia el lado contralateral Trismo (dificultad para abrir la boca) Linfadenopatía cervical unilateral, dolorosa a la palpación Edema y eritema del paladar blando ipsilateral Exploración La evaluación clínica del paciente con sospecha de absceso periamigdalino debe incluir[4][5]: Inspección visual de la cavidad oral y orofaringe. Palpación cuidadosa de la región periamigdalina para detectar fluctuación. Evaluación de la movilidad del cuello y la presencia de linfadenopatía cervical. Examen de los pares craneales para descartar complicaciones neurológicas. Es crucial realizar esta exploración con precaución, ya que la manipulación excesiva puede provocar la ruptura del absceso y la aspiración de su contenido. Pruebas diagnósticas El diagnóstico del absceso periamigdalino se basa principalmente en la presentación clínica, pero pueden ser necesarias algunas pruebas complementarias[4][5]: Aspiración con aguja fina: Confirma la presencia de pus y diferencia el absceso de la celulitis periamigdalina. Ecografía intraoral: Puede ayudar a localizar el absceso y guiar la aspiración. Tomografía computarizada (TC): Útil en casos de diagnóstico incierto o sospecha de complicaciones. Cultivo y antibiograma del material aspirado: Guía la terapia antibiótica específica Manejo de emergencias El tratamiento del absceso periamigdalino en el servicio de urgencias debe ser rápido y eficaz[6][7]: Evaluación inicial de la vía aérea, respiración y circulación (ABC) Administración de analgesia y antipiréticos según sea necesario Hidratación intravenosa si el paciente presenta dificultad para la ingesta oral Drenaje del absceso mediante una de las siguientes técnicas: Aspiración con aguja Incisión y drenaje Amigdalectomía de urgencia (quinsy) en casos seleccionados Inicio de antibioterapia empírica de amplio espectro, generalmente una combinación de penicilina y metronidazol o una cefalosporina de tercera generación Consideración de corticosteroides adyuvantes para reducir la inflamación Observación del paciente durante al menos una hora post-procedimiento para detectar complicaciones inmediatas Planificación del seguimiento y consideración de amigdalectomía diferida en pacientes con episodios recurrentes El manejo adecuado del absceso periamigdalino en el servicio de urgencias es crucial para prevenir complicaciones graves como la obstrucción de la vía aérea, la extensión de la infección al espacio parafaríngeo o la trombosis de la vena yugular interna (síndrome de Lemierre)[3][ 7]. El absceso periamigdalino representa una emergencia otorrinolaringológica que requiere un alto índice de sospecha, un diagnóstico preciso y un tratamiento oportuno. El conocimiento de sus manifestaciones clínicas y el dominio de las técnicas de drenaje son esenciales para los médicos de urgencias y otorrinolaringólogos. Cita [1] https://www.childrensmn.org/educationmaterials/parents/article/14008/abscesos-periamigdalinos/ [2] https://www.webmd.com/oral-health/peritonsillar-abcess [3] https://kidshealth.org/es/parents/peritonsillar-abscess.html [4] https://www.msdmanuals.com/es/professional/trastornos-otorrinolaringológicos/trastornos-bucales-y-faríngeos/absceso-y-celulitis-periamigdalinos [5] https://www.msdmanuals.com/es/professional/trastornos-otorrinolaringológicos/cómo-hacer-procedimientos-en-la-garganta/cómo-drenar-un-absceso-periamigdalino [6] https://emedicine.medscape.com/article/764188-overview [7] https://kidshealth.org/en/teens/peritonsillar-abscess.html [8] https://www.merckmanuals.com/es-us/hogar/trastornos-otorrinolaringológicos/trastornos-de-la-boca-y-la-garganta/celulitis-amigdalina-y-absceso-amigdalino

  • Amigdalitis

    MANUAL DE EMERGENCIAS 2025 La amigdalitis es una inflamación aguda de las amígdalas palatinas, estructuras linfoides ubicadas en la orofaringe. Esta condición afecta principalmente a niños y adolescentes, aunque también puede presentarse en adultos. La etiología de la amigdalitis puede ser viral o bacteriana, siendo el Streptococcus pyogenes (estreptococo beta-hemolítico del grupo A) el agente bacteriano más común[1][3]. Síntomas Los síntomas de la amigdalitis aguda son variados y pueden incluir: Dolor de garganta intenso Dificultad para tragar (odinofagia) Fiebre, que puede alcanzar los 39-40°C General de Malestar Dolor de cabeza Dolor abdominal (especialmente en niños) Pérdida de apetito Mal aliento (halitosis) Voz ronca o apagada[1][3][5] En niños pequeños, pueden observarse síntomas adicionales como: Irritabilidad Rechazo a la alimentación Babeo excesivo debido a la dificultad para tragar[3] Signos La exploración física revela hallazgos característicos: Amígdalas eritematosas y edematosas Presencia de exudado blanquecino o amarillento en las amígdalas Adenopatías cervicales dolorosas (ganglios linfáticos inflamados) Petequias en el paladar blando Eritema faríngeo difuso[1][2][3] Exploración La exploración clínica es fundamental para el diagnóstico y debe incluir: Inspección de la cavidad oral y orofaringe: Evaluación del tamaño y aspecto de las amígdalas Búsqueda de exudados o membranas Observación de la úvula y paladar blando. Palpación cervical: Detección de adenopatías Evaluación de su tamaño, consistencia y dolor a la palpación Examen otoscópico: Descartar complicaciones óticas Evaluación general: Toma de temperatura Valoración del estado general del paciente[2][4] Pruebas Diagnósticas Aunque el diagnóstico es principalmente clínico, se pueden realizar pruebas complementarias: Prueba rápida de detección de antígeno estreptocócico: Resultados en minutos Alta especificidad, pero sensibilidad variable. Cultivo faríngeo: Estándar de oro para la detección de S. pyogenes Resultados en 24-48 horas Hemograma completo : Puede mostrar leucocitosis en infecciones bacterianas Prueba de mononucleosis: En casos sospechosos de infección por el virus de Epstein-Barr Criterios de Centor: Sistema de puntuación clínica para estimar la probabilidad de infección estreptocócica[2][5][6] Manejo de emergencias El abordaje en el servicio de urgencias debe seguir estos pasos: Evaluación inicial: Triaje y valoración de signos vitales Descartar complicaciones graves como absceso periamigdalino Tratamiento sintomático: Analgésicos y antipiréticos (paracetamol o ibuprofeno) Hidratación adecuada Decisión terapéutica: Basada en la sospecha clínica y resultados de pruebas rápidas Antibioterapia empírica en casos seleccionados (penicilina o amoxicilina como primera línea) Educación al paciente: Instrucciones de cuidados en domicilio Signos de alarma para reconsulta Seguimiento: Programar revisión en 48-72 horas si no hay mejoría[4][6][7] Es crucial recordar que la mayoría de los casos de amigdalitis son de origen viral y se resuelven espontáneamente. El uso juicioso de antibióticos, basado en criterios clínicos y pruebas diagnósticas, es esencial para prevenir la resistencia antimicrobiana y complicaciones como el reumatismo articular agudo[1][6]. Citas [1] https://altiorem.com/informacion-pacientes-patologias/patologia-general-orl/amigdalitis-aguda/ [2] http://www.medynet.com/usuarios/jraguilar/Manual de urgencias y Emergencias/amigdala.pdf [3] https://www.mayoclinic.org/es/diseases-conditions/tonsillitis/symptoms-causes/syc-20378479 [4] https://www.analesdepediatria.org/es-amigdalitis-aguda-criterios-amigdalectomia-articulo- 13054788 [5] https://www.danilomantilla.org/post/amigdalitis [6] https://medicalguidelines.msf.org/es/viewport/CG/spanish/amigdalitis-aguda-23441357.html [7] https://www.medicoverhospitals.in/es/articles/tonsillitis [8] https://www.mayoclinic.org/es/diseases-conditions/tonsillitis/diagnosis-treatment/drc-20378483 [9] https:// medlineplus.gov/spanish/tonsillitis.html

  • Cuerpos extraños ingeridos

    MANUAL DE EMERGENCIAS 2025 La ingestión de cuerpos extraños es un problema frecuente en la práctica clínica, especialmente en niños, ancianos, pacientes psiquiátricos y presos[5]. Aunque la mayoría de los cuerpos extraños ingéridos pasan por el tracto digestivo sin complicaciones, algunos casos pueden requerir intervención médica o quirúrgica[5]. Síntomas Los síntomas de la ingestión de cuerpos extraños pueden variar según la localización y las características del objeto. Los pacientes pueden presentar: Sensación de cuerpo extraño Disfagia Odinofagia Dolor retroesternal o epigástrico Sialorrea Náuseas y vómitos Tos o disnea (si hay compromiso de la vía aérea)[1][2][3] En algunos casos, especialmente cuando el cuerpo extraño ha pasado al estómago, los pacientes pueden permanecer asintomáticos[3]. Signos clínicos Los signos clínicos pueden incluir: Dificultad para tragar Bebé Estridor o sibilancias Disminución de los ruidos respiratorios. Enfisema subcutáneo (en caso de perforación esofágica) Fiebre (si hay complicaciones infecciosas)[1][3] Exploración La exploración física debe incluir: Evaluación de la vía aérea y la respiración Examen de la cavidad oral y la faringe. Palpación del cuello en busca de crepitación o enfisema subcutáneo. Auscultación pulmonar Exploración abdominal[4] Pruebas diagnósticas Las principales pruebas diagnósticas son: Radiografía simple: Es la prueba inicial más utilizada. Se deben realizar proyecciones de cuello, tórax y abdomen en posición anteroposterior y lateral[2][4]. Detector manual de metales: Puede ser útil para localizar objetos metálicos y evitar radiografías innecesarias[4]. Tomografía computarizada (TC): Puede ser necesaria en casos complejos o cuando se sospecha de complicaciones[4]. Endoscopia: Es tanto diagnóstica como terapéutica, permitiendo la visualización directa y la extracción del cuerpo extraño[5]. Manejo de emergencias El manejo en el servicio de emergencias debe seguir estos pasos: Evaluación inicial: Valorar el estado general del paciente y la permeabilidad de la vía aérea[5]. Historia clínica y exploración física detalladas[4]. Pruebas de imagen: Generalmente se inicia con radiografía simple[2][4]. Determinar la necesidad de intervención urgente: Los cuerpos extraños en esófago, objetos punzantes o baterías requieren extracción inmediata[1][5]. Extracción endoscópica: Es el método de elección para la mayoría de los cuerpos extraños accesibles[5]. Observación: En casos seleccionados, cuando el objeto ha pasado al estómago y no es peligroso, se puede optar por una conducta expectante[1][5]. Intervención quirúrgica: Necesaria en casos de perforación o cuando la extracción endoscópica no es posible o ha fallado[5]. Seguimiento: Es importante para detectar posibles complicaciones tardías[5]. El manejo de los cuerpos extraños ingéridos requiere un enfoque multidisciplinario, involucrando a médicos de emergencias, gastroenterólogos, radiólogos y cirujanos. La elección del tratamiento depende de factores como el tipo y localización del cuerpo extraño, la sintomatología del paciente y el tiempo transcurrido desde la ingestión[5]. Citas [1] https://www.msdmanuals.com/es/hogar/trastornos-gastrointestinales/bezoares-y-cuerpos-extraños-del-tubo-digestivo/cuerpos-extraños-en-el-tubo-digestivo [2] https://www.archivosdemedicina.com/medicina-de-familia/cuerpos-extraos-en-vas-digestivas.pdf [3] https://piper.espacio-seram.com/index.php/seram/article/download/7986/6452/7893 [4] https://www.aeped.es/sites/default/files/documentos/26_ingesta_cuerpo_extrano.pdf [5] https://www.sapd.es/rapd/2018/41/2/02 [6] https://www.elsevier.es/index.php?p=revista&pRevista=pdf-simple&pii=X0716864009322602&r=202 [7] https://www.pajtcces.com/doi/pdf/10.5005/jp-journals-10030-1185 [8] https://www.archivosdemedicina.com/medicina-de-familia/cuerpos-extraos-en-vas-areas.pdf [9] https://www.aeped.es/sites/default/files/documentos/16-cextranos.pdf

  • Cuerpos extraños inhalados

    MANUAL DE EMERGENCIAS 2025 La aspiración de cuerpos extraños (CE) en la vía aérea es una urgencia médica potencialmente mortal, especialmente frecuente niños en menores de 3 años[1][2]. Este evento puede pasar desapercibido inicialmente, lo que aumenta el riesgo de complicaciones a largo plazo[4]. El diagnóstico precoz y el manejo adecuado son cruciales para prevenir la morbilidad y mortalidad asociadas. Síntomas Los síntomas de la aspiración de CE varían según la localización y el grado de obstrucción: Tos súbita y paroxística: Es el síntoma más común y sugestivo[1][2]. Disnea: Puede ser inspiratoria en obstrucciones altas o espiratoria en las bajas[1][4]. Sibilancias: Especialmente en obstrucciones bronquiales[4][6]. Estridor: Característico de obstrucciones laríngeas o traqueales[1][6]. Cianosis: En casos de obstrucción severa[1][2]. Dificultad para hablar o toser: Indica obstrucción significativa[1]. Es importante destacar que puede haber un período asintomático entre el evento inicial y la aparición de complicaciones[8]. Signos clínicos La exploración física puede revelar: Disminución de los ruidos respiratorios: Unilateral o bilateral[1][2]. Sibilancias localizadas o generalizadas[4][6]. Tiraje intercostal o supraesternal[1]. Taquipnea o bradipnea[1][4]. Fiebre: En casos de complicaciones infecciosas[1][4]. Exploración La exploración debe ser sistemática y cuidadosa: Inspección : Buscar signos de dificultad respiratoria, cianosis o asimetría torácica[1][4]. Palpación: El “golpe palpable” puede detectarse en CE traqueales[1]. Percusión: Puede revelar áreas de matidez en atelectasias o consolidaciones[4]. Auscultación: Buscar asimetrías en los ruidos respiratorios, sibilancias focales o generalizadas[1][4][6]. Pruebas diagnósticas Radiografía de tórax: Es el estudio inicial, aunque puede ser normal en hasta un tercio de los casos[4][7]. Se deben buscar signos indirectos como: Atelectasia (41%) Neumonía (32,4%) Atrapamiento aéreo o enfisema obstructivo (23%) Desviación mediastínica, neumomediastino o neumotórax (menos frecuentes)[7] Tomografía computarizada: Puede ser útil en casos dudosos o para evaluar complicaciones[4]. Broncoscopia: Es el método de diagnóstico y terapéutico de elección[4][7]. La broncoscopia rígida permite una mejor visualización y facilita la extracción del CE[8]. Manejo de emergencias El manejo inicial depende de la gravedad de la obstrucción: Obstrucción completa: En lactantes: Maniobra de expulsión del cuerpo extraño[2]. En niños y adultos: Maniobra de Heimlich[2]. Obstrucción parcial o paciente estable: Mantenga al paciente en una posición cómoda y evite manipulaciones innecesarias[1][3]. Administrar oxígeno suplementario si es necesario[3]. Realizar evaluación clínica y radiológica rápida[3][4]. Preparación para broncoscopia: Ayuno (si el estado del paciente lo permite)[3]. Acceso venoso y monitorización[3]. Antibióticos profilácticos en casos seleccionados[1][3]. Broncoscopia rígida: Bajo anestesia general[4][7]. Permite la extracción del CE y el manejo de complicaciones[4][7][8]. Seguimiento post-extracción: Observación clínica[1][3]. Radiografía de control[3]. Considere repetir la broncoscopia si persisten los síntomas[1]. La aspiración de CE es una emergencia que requiere un alto índice de sospecha, diagnóstico rápido y manejo adecuado. La prevención, mediante la educación de padres y cuidadores, sigue siendo la estrategia más efectiva para reducir la incidencia de este problema de salud pública[2][5]. Citas [1] https://www.archivosdemedicina.com/medicina-de-familia/cuerpos-extraños-en-vas-areas.pdf [2] https://revotorrino.sld.cu/index.php/otl/article/view/172/282 [3] http://www.cenetec-difusion.com/CMGPC/ISSSTE-526-11/ER.pdf [4] https://www.elsevier.es/es-revista-pediatria-213-articulo-diagnostico-tratamiento-cuerpos-extraños-enlavia-S0120491216300337 [5] https://revotorrino.sld.cu/index.php/otl/article/view/172 [6] https://www.analesdepediatria.org/index.php?p=revista&pii=13088298&tipo=pdf-simple [7] http://www.scielo.edu.uy/scielo.php?pid=S1688-12492015000300004&script=sci_arttext [8] https://www.redalyc.org/journal/2738/273872198010/html/

  • Cuerpos extraños en la Nariz

    MANUAL DE EMERGENCIAS 2025 Los cuerpos extraños nasales son objetos que accidental o intencionalmente se introducen y alojan en la cavidad nasal. Esta condición se presenta principalmente en la población pediátrica, aunque también puede ocurrir en adultos, especialmente aquellos con enfermedades psiquiátricas[1][5]. Este artículo académico abordará los aspectos clínicos más relevantes de esta patología, incluyendo síntomas, signos clínicos, exploración, pruebas diagnósticas y manejo en emergencias. Síntomas Los síntomas asociados a la presencia de cuerpos extraños nasales pueden variar en función del tiempo de permanencia y la naturaleza del objeto. Los más comunes incluyen: Rinorrea unilateral: Es el síntoma más frecuente, caracterizado por ser purulenta, sanguinolenta y maloliente[5]. Obstrucción nasal: Generalmente unilateral, correspondiente a la fosa nasal afectada[2]. Alteración del olfato: Puede presentarse como consecuencia de la obstrucción[1]. Epistaxis: Sangrados nasales ocasionales pueden ocurrir[1]. Irritabilidad: Particularmente en bebés y niños pequeños[2]. Sensación de cuerpo extraño: El paciente puede referir la sensación de tener algo en la nariz[2]. Es importante destacar que en algunos casos, especialmente en etapas iniciales, el paciente puede presentarse asintomático[1]. Signos La presentación clínica de los cuerpos extraños nasales puede incluir los siguientes signos: Secreción nasal fétida: Generalmente unilateral y de color amarillento-verdoso[3]. Inflamación local: Puede observarse edema y eritema de la mucosa nasal circundante[1]. Formación de rinolitos: En casos crónicos, puede formarse una concreción calcárea alrededor del cuerpo extraño[5]. Deformidad nasal externa: En casos severos o de larga evolución[1]. Exploración La exploración física es fundamental para el diagnóstico y manejo de los cuerpos extraños nasales. Debe incluir: Rinoscopia anterior: Permite la visualización directa del cuerpo extraño en la mayoría de los casos[1]. Examen de ambas fosas nasales: Es importante descartar la presencia de cuerpos extraños bilaterales, especialmente en el caso de imanes[2]. Otoscopia: Se debe realizar para descartar la presencia concomitante de cuerpos extraños en el conducto auditivo externo[1]. Evaluación de la permeabilidad nasal: Mediante maniobras como la de Cottle o la rinomanometría[1]. Pruebas Diagnósticas En la mayoría de los casos, el diagnóstico se realiza mediante la historia clínica y la exploración física. Sin embargo, en situaciones específicas, pueden ser necesarias las siguientes pruebas: Radiografía simple: Útil para identificar cuerpos extraños radiopacos[1]. Tomografía computarizada: Puede ser necesaria en casos de sospecha de complicaciones o cuerpos extraños de difícil visualización[1]. Nasoendoscopia: Permite una mejor visualización de cuerpos extraños ubicados en regiones posteriores de la cavidad nasal[3]. Manejo de emergencias El manejo de los cuerpos extraños nasales en el servicio de emergencias debe seguir un protocolo estructurado: Evaluación inicial: Determinar la naturaleza del cuerpo extraño y su ubicación[1]. Preparación del paciente : Posicionar al paciente adecuadamente. Aplicar vasoconstrictor y anestésico local si no hay contraindicaciones[3]. Técnicas de extracción: Maniobra de espiración forzada: El paciente debe cerrar la fosa nasal no afectada y soplar suavemente[2]. Extracción instrumental: Utilizando pinzas nasales de Hartmann bajo visualización directa[5]. Succión: Mediante dispositivos de aspiración con sondas adecuadas[4]. Manejo post-extracción: Evaluación de la integridad de la mucosa nasal. Aplicación de antibióticos tópicos si es necesaria[1]. Criterios de derivación a especialista : Presencia de pilas botón o sustancias químicas. Cuerpos extraños profundos o impactados. Riesgo de aspiración. Falta de instrumental adecuado[1]. Es crucial recordar que la extracción de cuerpos extraños nasales debe realizarse con precaución para evitar complicaciones como el desplazamiento posterior del objeto, que podría resultar en una obstrucción de la vía aérea[5]. El manejo adecuado de los cuerpos extraños nasales requiere un enfoque sistemático que incluya una evaluación cuidadosa, técnicas de extracción apropiadas y un seguimiento adecuado. La derivación oportuna a un especialista en otorrinolaringología es esencial en casos complejos o de alto riesgo. Citas [1] https://sintesis.med.uchile.cl/condiciones-clinicas/otorrinolaringologia/otorrinolaringologia-situaciones-clinicas-de-urgencia/12442-cuerpo-extrano-nasal [2] https://medlineplus.gov/spanish/ency/article/000037.htm [3] https://www.danilomantilla.org/post/cuerpos-extranos-en-otorrino [4] https://www.stanfordchildrens.org/es/topic/default?id=foreign-bodies-in-the-ear-nose-and-airway-90-P05142 [5] https://www.msdmanuals.com/es/professional/trastornos-otorrinolaringológicos/trastornos-de-la-nariz-y-los-senos-paranasales/cuerpos-extraños-nasales

  • Cuerpos Extraños en el Oído

    MANUAL DE EMERGENCIAS 2025 La presencia de cuerpos extraños en el oído es un problema frecuente, especialmente en la población pediátrica. Estos objetos pueden causar una variedad de síntomas y complicaciones si no se manejan adecuadamente. A continuación, se detallan los aspectos más relevantes sobre este tema. Síntomas Los síntomas asociados a la presencia de cuerpos extraños en el oído pueden variar dependiendo del tipo y la ubicación del objeto. Los más comunes incluyen: Dolor de oído (otalgia) : Este es el síntoma más frecuente, reportado en aproximadamente el 47% de los casos. Secreción del oído : Puede ser purulenta o con mal olor, lo que indica una posible infección. Sensación de congestión : Los pacientes pueden sentir que hay algo atascado en el oído. Pérdida temporal de la audición : Esto puede ocurrir si el objeto obstruye el conducto auditivo. Prurito y zumbidos : Sensaciones incómodas que pueden acompañar la presencia de un cuerpo extraño[1][2][3]. Signos Al realizar un examen físico, los médicos pueden observar varios signos clínicos que sugieren la presencia de un cuerpo extraño: Otorragia : Sangrado del oído, que puede ser un indicativo de daño en el conducto auditivo. Inflamación : Enrojecimiento y hinchazón alrededor del conducto auditivo externo. Secreción maloliente : La presencia de pus o líquido claro puede indicar infección. Objetos visibles : En algunos casos, el cuerpo extraño puede ser visible durante la exploración[4][5][6]. Exploración La exploración inicial se realiza mediante una otoscopia, donde se utiliza un otoscopio para visualizar el conducto auditivo externo y el tímpano. Es fundamental realizar una evaluacióna cuidadosa para identificar la ubicación y naturaleza del cuerpo extraño. En casos donde no se logra visualizar claramente, puede ser necesaria una exploración más avanzada con un microscopio quirúrgico[1][2][3]. Pruebas Diagnósticas Las pruebas diagnósticas son esenciales para confirmar la presencia de cuerpos extraños. Las radiografías simples pueden ser útiles, aunque no siempre son concluyentes. En algunos casos, se puede requerir una tomografía computarizada (TC) para evaluar mejor la situación. Sin embargo, la anamnesis detallada y la exploración física son las herramientas más efectivas para llegar a un diagnóstico adecuado[1][2][6]. Manejo de emergencias El manejo de cuerpos extraños en el oído se considera una urgencia médica. Las recomendaciones incluyen: No intente extraer el objeto por cuenta propia , ya que esto puede causar más daño. Si el objeto sobresale , se puede intentar retirarlo suavemente con pinzas o con los dedos limpios. En caso de objetos incrustados , se debe buscar atención médica inmediata. Un otorrinolaringólogo está capacitado para realizar la extracción utilizando técnicas adecuadas y herramientas específicas para evitar lesiones adicionales al oído[3][4][5]. Es crucial actuar rápidamente para prevenir complicaciones como infecciones o daños permanentes en la audición. La educación sobre los riesgos asociados a cuerpos extraños en niños es fundamental para prevenir estos incidentes[1][8]. Citas [1] https://www.pediatriaintegral.es/publicacion-2022-10/cuerpos-extranos-en-via-aerea-y-conducto-auditivo-externo/ [2] https://www.redalyc . org/journal/7037/703773702006/703773702006.pdf [3] https://www.acorl.org.co/resources/imagenes/visitante/medico/apoyo-al-ejercicio-profesional/guias-acorl/Cuerpos extraños.pdf [4] https://fapap.es/articulo/177 /extraccion-de-cuerpos-extranos-en-la-via-respiratoria-superior-y-el-conducto-auditivo [5] https://www.msdmanuals.com/es/hogar/trastornos-otorrinolaringológicos/trastornos-del-oído-externo/obstrucciones-del-oído [6] https://www.stanfordchildrens.org/es/topic/default ? id=cuerpos-extraños-en-el-oído-nariz-y-vías-aéreas-90-P05142 [7] https://medlineplus.gov/spanish/ency/article/000052.htm [8] https://www.scielo.cl/scielo.php?pid=S0718-48162022000100008&script=sci_arttext

  • Quemaduras químicas en los ojos

    MANUAL DE EMERGENCIAS 2025 Las quemaduras químicas oculares representan una urgencia oftalmológica que requiere atención inmediata para prevenir daños permanentes en la visión. Este artículo aborda los aspectos clave de esta condición, incluyendo sus síntomas, signos clínicos, exploración, pruebas diagnósticas y manejo en emergencias. Síntomas Los pacientes con quemaduras químicas oculares suelen presentar: Dolor ocular intenso[1][2] Sensación de ardor en los ojos[1] Lagrimeo excesivo[1] Visión borrosa o disminuida[1][2] Fotofobia (sensibilidad a la luz)[1] Sensación de cuerpo extraño en el ojo[1][2] Signos clínicos La evaluación clínica puede revelar: Enrojecimiento ocular (hiperemia conjuntival)[1][2] Defectos epiteliales en la córnea y/o conjuntiva[2] Opacidad corneal[3] Isquemia conjuntival[7] Edema palpebral[1] En casos graves, se puede observar: Córnea blanquecina[7] Necrosis de los tejidos oculares[3] Exploración La exploración oftalmológica debe incluir: Evaluación de la agudeza visual[2] Examen con lámpara de hendidura para valorar: Extensión del daño en la superficie ocular[3] Presencia de cuerpos extraños[3] Grado de isquemia del limbo[3] Medición del pH ocular[8] Eversión de los párpados para examinar los fondos de saco conjuntivales[3] Pruebas diagnósticas Las principales pruebas diagnósticas incluyen: Tinción con fluoresceína para identificar defectos epiteliales[6] Medición del pH ocular para determinar la naturaleza del agente químico[8] Tomografía de coherencia óptica (OCT) para evaluar el espesor corneal y los daños estructurales[4] En casos seleccionados, se pueden realizar: Angiografía con fluoresceína para evaluar la vascularización del limbo[4] Citología de impresión para valorar el daño a las células madre del limbo[4] Manejo de emergencias El manejo inicial de las quemaduras químicas oculares es crucial y debe seguir estos pasos: Irrigación ocular inmediata y profusa: Utilizar agua o solución salina estéril[3][8] Mantener la irrigación durante al menos 15-20 minutos o hasta normalizar el pH ocular[1][8] Asegurar la apertura de los párpados durante el lavado[8] Retirar lentes de contacto si están presentes[4] Evaluación oftalmológica urgente: Determinar la extensión del daño[3] Clasificar la gravedad de la quemadura[3] Tratamiento médico inicial: Antibióticos tópicos para prevenir infecciones secundarias[6] Midriáticos ciclopléjicos para aliviar el dolor[6] Lubricantes oculares para mantener la superficie ocular hidratada[4] En casos graves: Considerar el uso de corticosteroides tópicos bajo supervisión oftalmológica[6] Evaluar la necesidad de intervenciones quirúrgicas como el trasplante de membrana amniótica[7] Seguimiento estrecho: Monitorizar la cicatrización y la presión intraocular[3] Vigilar posibles complicaciones como glaucoma o perforación ocular[5] Los pronósticos de las quemaduras químicas oculares dependen en gran medida de la rapidez y eficacia del tratamiento inicial. La educación en prevención y el uso adecuado de protección ocular en ambientes de riesgo son fundamentales para reducir la incidencia de estas lesiones potencialmente devastadoras[7]. Citas [1] https://oftalmosalud.pe/especialidades/quemadura-ocular/ [2] https://revmedmilitar.sld.cu/index.php/mil/article/view/36099/2601 [3] https://www.medigraphic.com/pdfs/trauma/tm-2002/tm021e.pdf [4] https://vistasancheztrancon.com/quemaduras-oculares/ [5] https://medlineplus.gov/spanish/ency/article/000059.htm [6] https://www.msdmanuals.com/es/professional/lesiones-y-envenenamientos/traumatismos-oculares/quemaduras-oculares?ruleredirectid=755 [7] https://www.redalyc.org/pdf/283/28339302.pdf [8] http://scielo.sld.cu/scielo.php?pid=S1029-30192014000900006&script=sci_arttext [9] https://www.msdmanuals.com/es-ec/hogar/traumatismos-y-envenenamientos/lesiones-oculares/quemaduras-en-los-ojos

  • Ojo de soldador, "ceguera de nieve" o Queratitis Actínica

    MANUAL DE EMERGENCIAS 2025 La queratitis actínica, también conocida como “ceguera de nieve” u “ojo de soldador”, es una condición ocular causada por la sobreexposición a los rayos ultravioleta (UV). Esta patología afecta principalmente la córnea, la capa más externa y transparente del ojo, y puede ocurrir en diversas situaciones, como durante la práctica de deportes de invierno o en trabajos de soldadura sin la protección adecuada[1][2]. Síntomas Los síntomas de la queratitis actínica suelen aparecer horas después de la exposición a los rayos UV y pueden incluir: Irritación y escozor ocular Sensación de cuerpo extraño en el ojo Lagrimeo excesivo Dolor ocular intenso Dificultad para abrir los ojos Fotofobia (sensibilidad a la luz) Visión borrosa[1][2] Es importante destacar que estos síntomas pueden ser muy intensos debido a la alta densidad de terminaciones nerviosas en la córnea[1]. Signos Durante la exploración oftalmológica, se pueden observar los siguientes signos clínicos: Hiperemia conjuntival (enrojecimiento del ojo) Edema palpebral (hinchazón de los párpados) Blefaroespasmo (cierre involuntario de los párpados) Erosiones puntiformes en la córnea Quemosis conjuntival (inflamación de la conjuntiva)[1][2] Exploración La exploración oftalmológica en casos de queratitis actínica debe incluir: Anamnesis detallada, incluyendo actividades recientes y posible exposición a rayos UV. Evaluación de la agudeza visual Examen con lámpara de hendidura para valorar: Estado de la córnea y conjuntiva Presencia de erosiones o úlceras corneales. Reacción de la cámara anterior Eversión de los párpados para descartar cuerpos extraños[3] Pruebas diagnósticas El diagnóstico de la queratitis actínica se basa principalmente en la historia clínica y la exploración oftalmológica. Sin embargo, se pueden realizar las siguientes pruebas complementarias: Tinción con fluoresceína: Esta prueba permite detectar daños en la superficie corneal causados ​​por la exposición a los rayos UV. Se aplican gotas de fluoresceína en el ojo y se observa bajo luz azul cobalto, lo que revela áreas de daño epitelial[2]. Topografía corneal: En casos más severos o recurrentes, puede ser útil para evaluar irregularidades en la superficie corneal. Microscopía confocal: Aunque no es una prueba de rutina, puede ayudar a visualizar cambios celulares en la córnea en casos complejos. Manejo de emergencias El manejo de la queratitis actínica en el servicio de emergencias debe enfocarse en aliviar los síntomas y promover la curación de la superficie ocular: Retirada inmediata de lentes de contacto, si el paciente las usa[2][4]. Administración de analgésicos orales para controlar el dolor. Aplicación de colirios ciclopléjicos para reducir el espasmo ciliar y aliviar el dolor[1]. Uso de lágrimas artificiales o geles/pomadas oftálmicas con efecto cicatrizante para favorecer la curación de la superficie ocular[1]. En algunos casos, puede ser necesario el uso de antibióticos tópicos para prevenir infecciones secundarias. No se recomienda la oclusión ocular, excepto en casos de queratitis traumática[3]. Educación al paciente sobre la importancia de evitar el uso de lentes de contacto durante al menos una semana después del episodio[1]. Seguimiento oftalmológico en 24-48 horas para evaluar la evolución. Es fundamental enfatizar la prevención, recomendando el uso de gafas de sol con protección UV adecuada, especialmente en ambientes de alto riesgo como la nieve o durante actividades de soldadura[1][2]. La queratitis actínica generalmente tiene buen pronóstico, con una resolución completa en 24-72 horas en la mayoría de los casos. Sin embargo, la exposición repetida a los rayos UV sin protección puede llevar a complicaciones a largo plazo, como la queratopatía climática, por lo que la prevención y la educación del paciente son cruciales[1][2]. Citas [1] https://www.barraquer.com/noticias/queratitis-actinica [2] https://www.aao.org/salud-ocular/enfermedades/qué-es-la-fotoqueratitis-incluida-la-ceguera-de-la [3] https://www.comunidad.madrid/hospital/gregoriomaranon/file/3454/download?token=x_HOziG4 [4] https://uvadoc.uva.es/bitstream/handle/10324/25313/TFM-H332.pdf?sequence=1

  • Abrasiones corneales

    MANUAL DE EMERGENCIAS 2025 Las abrasiones corneales son lesiones superficiales en la córnea, la capa transparente que cubre la parte frontal del ojo. Estas lesiones pueden ser causadas por diversos factores, como cuerpos extraños, traumatismos oculares o el uso inadecuado de lentes de contacto[1]. Aunque generalmente no son graves, las abrasiones corneales pueden ser muy dolorosas y requieren atención médica oportuna para prevenir complicaciones. Síntomas Los pacientes con abrasiones corneales suelen experimentar una serie de síntomas característicos: Dolor ocular intenso o sensación de ardor[1][2] Sensación de tener un cuerpo extraño en el ojo[2] Lagrimeo excesivo[1][2] Sensibilidad a la luz (fotofobia)[1][2] Visión borrosa o disminuida[1][3] Dificultad para abrir el ojo afectado[2] Estos síntomas pueden variar en intensidad dependiendo de la gravedad de la abrasión. Signos clínicos Durante la evaluación médica, se pueden observar varios signos clínicos indicativos de una abrasión corneal: Enrojecimiento ocular o inyección conjuntival[1][2] Inflamación de los párpados[1] Espasmos oculares o movimientos involuntarios del ojo[3] Aumento en la producción de lágrimas[2] Es importante destacar que estos signos pueden ser sutiles y requieren una evaluación cuidadosa por parte de un profesional de la salud ocular. Exploración La exploración de una posible abrasión corneal implica varios pasos: Anamnesis detallada para determinar la causa y el momento de la lesión[2]. Examen visual para evaluar el grado de enrojecimiento y la presencia de cuerpos extraños[1]. Eversión de los párpados para inspeccionar la conjuntiva y descartar la presencia de cuerpos extraños ocultos[4]. Evaluación de la agudeza visual[5]. Pruebas diagnósticas El diagnóstico definitivo de una abrasión corneal se realiza mediante las siguientes pruebas: Tinción con fluoresceína : Se aplica fluoresceína en la superficie del ojo y se examina con una luz azul. Las abrasiones se tiñen de verde intenso, permitiendo visualizar claramente la extensión de la lesión[1][2][4]. Examen con lámpara de hendidura : Este microscopio especial permite una exploración detallada de la córnea y la detección de abrasiones sutiles[1][2][5]. Queratometría : Mide la curvatura corneal, lo que puede ser útil para evaluar el impacto de la abrasión en la forma de la córnea[5]. Prueba del reflejo pupilar : Evalúa la respuesta de la pupila a la luz, lo que puede indicar la gravedad de la lesión[5]. Manejo de emergencias El manejo inicial de las abrasiones corneales en el servicio de emergencias incluye: Aplicación de un anestésico tópico para aliviar el dolor y facilitar el examen[4]. Irrigación ocular para eliminar posibles cuerpos extraños[3]. Evaluación detallada mediante las pruebas diagnósticas mencionadas anteriormente[1][2][4]. Prescripción de antibióticos tópicos en forma de gotas o ungüentos para prevenir infecciones[2]. Administración de analgésicos para el control del dolor[2]. En casos de usuarios de lentes de contacto, se recomienda suspender su uso temporalmente[2]. Seguimiento cercano para evaluar la cicatrización y descartar complicaciones[1][2]. Es fundamental que los pacientes con sospecha de abrasión corneal busquen atención médica inmediata, ya que estas lesiones pueden complicarse rápidamente si no se tratan adecuadamente[3]. El pronóstico generalmente es favorable, con la mayoría de las abrasiones corneales curándose en pocos días con el tratamiento adecuado[1]. Citas [1] https://oftalmosalud.pe/blog/abrasiones-corneales/ [2] https://kidshealth.org/es/parents/corneal-abrasions.html [3] https://www.allaboutvision.com/es/condiciones/abrasion-cornea.htm [4] https://www.msdmanuals.com/es/professional/lesiones-y-envenenamientos/traumatismos-oculares/abrasiones-y-cuerpos-extraños-corneanos [5] https://medlineplus.gov/spanish/ency/article/001032.htm [6] https://www.aao.org/salud-ocular/enfermedades/abrasion-de-la-cornea

  • Cuerpo Extraño (CE) Subtarsal

    MANUAL DE EMERGENCIAS 2025 Los cuerpos extraños subtarsales son fragmentos que se incrustan debajo del párpado superior, generalmente compuestos por pequeñas partículas de polvo u otros materiales[2]. Este fenómeno representa una forma común de trauma ocular y requiere una atención médica adecuada para prevenir complicaciones. Síntomas Los pacientes con CE subtarsal suelen experimentar una serie de síntomas característicos: Sensación de cuerpo extraño en el ojo Dolor ocular, que se exacerba con el movimiento[3] Lagrimeo profuso[3] Fotofobia[3] Irritación ocular persistente La intensidad de estos síntomas puede variar dependiendo de la ubicación exacta del CE y su naturaleza. Es importante notar que los síntomas tienden a ser más intensos cuando el CE está en contacto directo con la córnea debido a su rica inervación[5]. Signos La presencia de un CE subtarsiano puede manifestarse a través de varios signos observables: Hiperemia conjuntival[5] Edema palpebral[5] Reacción leve de cámara anterior[5] Erosiones corneales lineales, especialmente si son verticales, lo cual es altamente sugestivo de CE subtarsal[5] Signos inflamatorios locales, cuya intensidad puede variar según el tiempo de evolución[1] Exploración La exploración oftalmológica es crucial para el diagnóstico y manejo adecuado: Eversión del párpado superior para visualizar el CE[3][5] Examen con lámpara de hendidura para detectar erosiones corneales[5] Evaluación de la movilidad ocular y la reacción pupilar Búsqueda de signos de irritación neurológica o alteraciones vasculares[1] Es fundamental descartar un trauma penetrante durante la exploración[5]. Pruebas Diagnósticas Aunque el diagnóstico de CE subtarsal es principalmente clínico, pueden ser necesarias algunas pruebas complementarias: Tinción con fluoresceína para identificar erosiones corneales[5] En casos dudosos, puede ser útil una tomografía computarizada (TC) para descartar cuerpos extraños más profundos[4] Manejo de emergencias El tratamiento de un CE subtarsal en el servicio de emergencias debe seguir estos pasos: Instilación de anestésico local tópico[3] Eversión cuidadosa del párpado superior Extracción del CE utilizando un triángulo de cartulina limpia o un bastoncillo de algodón humedecido[3] Si los métodos anteriores fallan, se puede considerar el uso de una punta de aguja o un taladro rotatorio especial, aunque con extrema precaución[3] Aplicación de pomada antibiótica (por ejemplo, cloranfenicol) después de la extracción[3] En algunos casos, puede ser necesaria la aplicación de una gota ciclopégica[3] Es importante destacar que si el CE no puede ser extraído fácilmente o si hay signos de complicaciones, el paciente debe ser derivado a un oftalmólogo para una evaluación más detallada y posible intervención quirúrgica[1]. El manejo adecuado de un CE subtarsal requiere un alto índice de sospecha, una exploración minuciosa y una intervención oportuna para prevenir complicaciones y asegurar la salud ocular del paciente. Citas [1] https://salud.asepeyo.es/profesionales/traumatologia/cuerpos-extranos-en-partes-blandas/ [2] https://www.cun.es/diccionario-medico/terminos/cuerpo-extrano-subtarsal [3] https://gpnotebook.com/es/pages/oftalmologia/lesiones-oculares/cuerpo-extrano-subtarsal [4] https://www.archivosdemedicina.com/medicina-de-familia/cuerpos-extraos-en-vas-areas.pdf [5] https://www.scielo.sa.cr/scielo.php?pid=S1409-14292012000200012&script=sci_arttext [6] https://www.aeped.es/sites/default/files/documentos/26_ingesta_cuerpo_extrano.pdf

  • Cuerpo Extraño conjuntival

    MANUAL DE EMERGENCIAS 2025 Los cuerpos extraños conjuntivales representan una de las formas más comunes de trauma ocular, siendo una causa frecuente de consulta en los servicios de emergencia[3][4]. Este artículo académico abordará los aspectos clave de esta condición, incluyendo síntomas, signos clínicos, exploración, pruebas diagnósticas y manejo en emergencias. Síntomas Los pacientes con cuerpos conjuntivales extraños suelen presentar una serie de síntomas característicos: Sensación de cuerpo extraño en el ojo[1][3] Dolor ocular, que puede variar de leve a moderado[1][4] Lagrimeo excesivo[1][3] Fotofobia, especialmente si el cuerpo extraño afecta la córnea[1] Dificultad para mantener el ojo abierto debido al malestar[3] Visión borrosa, particularmente si el cuerpo extraño se encuentra en el eje visual[1] Es importante destacar que la intensidad de los síntomas puede variar dependiendo de la localización del cuerpo extraño. Aquellos ubicados en la córnea tienden a producir síntomas más intensos debido a la rica inervación de esta estructura[4]. Signos Clínicos La exploración física puede revelar varios signos clínicos indicativos de un cuerpo extraño conjuntival: Hiperemia conjuntival (enrojecimiento del ojo)[1][3] Edema palpebral[3] Reacción leve en la cámara anterior del ojo[3] Queratitis punteada superficial[3] Presencia visible del cuerpo extraño en la superficie ocular[2] Erosiones corneales lineales, especialmente si son verticales, lo que puede indicar un cuerpo extraño subtarsal[4] Exploración La exploración detallada es crucial para el diagnóstico y manejo adecuado: Anamnesis completa, incluyendo el tiempo de evolución y la actividad realizada al inicio de los síntomas[1]. Examen de agudeza visual[3][4]. Evaluación de la forma y reactividad pupilar[4]. Exploración minuciosa de toda la superficie ocular, incluyendo los fondos de saco conjuntivales[1][3]. Eversión de los párpados para examinar el fórnix conjuntival[1]. Uso de lámpara de hendidura para una visualización detallada[2][3]. Pruebas Diagnósticas Además de la exploración física, se pueden realizar las siguientes pruebas: Tinción con fluoresceína: Permite detectar defectos epiteliales corneales y el cuerpo extraño[1][3]. pHmetría: En casos de sospecha de causticación[1]. Examen del fondo de ojo dilatado: Para descartar complicaciones en el segmento posterior[3]. En casos complejos, pueden ser necesarias pruebas de imagen como radiografías o tomografía computarizada para localizar cuerpos extraños intraoculares[3]. Manejo de emergencias El tratamiento de un cuerpo extraño conjuntival en el servicio de emergencias generalmente sigue estos pasos: Aplicación de anestesia tópica para facilitar la exploración y el tratamiento[1][3][4]. Extracción del cuerpo extraño: Uso de una espátula o aguja calibre 25 bajo aumento para cuerpos extraños corneales[3]. Irrigación para cuerpos extraños múltiples o sueltos[3]. Remoción del anillo de óxido si está presente, aunque se debe tener precaución si está sobre el eje visual[3]. Tratamiento antibiótico tópico para prevenir infecciones[3][4]. La analgesia es necesaria[4]. En caso de lentes de contacto, considere el tratamiento antipseudomonas[3]. Es fundamental reconocer las limitaciones del equipo y las habilidades disponibles, y referir al paciente a un especialista en oftalmología cuando sea necesario[3]. El manejo adecuado de los cuerpos extraños conjuntivales requiere una evaluación cuidadosa y un tratamiento oportuno para prevenir complicaciones y asegurar la mejor recuperación posible para el paciente. Citas [1] https://manualclinico.hospitaluvrocio.es/urgencias-de-pediatria/urgencias-oftalmologicas/traumatismos-y-causticaciones-oculares-cuerpos-extranos-oculares/ [2] https://www.redalyc.org/journal/1800/180064571020/html/ [3] https://dialnet.unirioja.es/descarga/articulo/7070362.pdf [4] https://www.scielo.sa.cr/pdf/rcsp/v21n2/art12v21n2.pdf [5] https://www.scielo.sa.cr/scielo.php?pid=S1409-14292012000200012&script=sci_arttext [6] https://www.stanfordchildrens.org/es/topic/default?id=cuerpos-extranjeros-en-el-ojo-90-P05927

  • Coriorretinitis

    MANUAL DE EMERGENCIAS 2025 La coriorretinitis es una condición oftalmológica caracterizada por la inflamación de la coroides y la retina, dos capas fundamentales del ojo. Esta patología puede tener diversas etiologías, siendo las infecciosas las más comunes, particularmente la toxoplasmosis[4]. A continuación, se presenta una revisión detallada de los aspectos más relevantes de esta enfermedad. Síntomas Los pacientes con coriorretinitis suelen presentar una serie de síntomas que afectan significativamente su visión: Visión borrosa: Es uno de los síntomas más frecuentes y puede variar en intensidad[4]. Escotomas: Los pacientes pueden experimentar defectos en el campo visual[4]. Miodesopsias: También conocidas como “moscas volantes” o “cuerpos flotantes”[4][5]. Fotofobia: Sensibilidad a la luz brillante, especialmente en casos de uveítis anterior asociada[1]. Dolor ocular: Puede ser intenso, particularmente en la uveítis anterior[1]. Es importante destacar que la severidad de los síntomas puede variar dependiendo de la parte del tracto uveal afectada y el grado de inflamación[1]. Signos La coriorretinitis se manifiesta con diversos signos clínicos observables durante el examen oftalmológico: Enrojecimiento ocular : Especialmente notable en la uveítis anterior[1]. Vasos sanguíneos prominentes: Visibles en la superficie del ojo cerca del borde de la córnea[1]. Células inflamatorias: Presencia de leucocitos flotando en el humor acuoso[1]. Depósitos celulares: Acumulación de glóbulos blancos en la superficie interior de la córnea[1]. Lesiones retinianas: Pueden observarse masas o lesiones en la retina[5]. En casos específicos, como la toxoplasmosis congénita, pueden presentar secuelas adicionales como hidrocefalia y calcificaciones cerebrales[4]. Exploración La exploración oftalmológica es crucial para el diagnóstico y seguimiento de la coriorretinitis. Los principales métodos de exploración incluyen: Fundoscopia: Permite la visualización directa de la retina y la coroides[5]. Examen con lámpara de hendidura: Facilita la observación detallada de las estructuras anteriores del ojo[5]. Oftalmoscopia indirecta: Útil para examinar la periferia de la retina[2]. Pruebas Diagnósticas Para confirmar el diagnóstico y determinar la etiología de la coriorretinitis, se emplean diversas pruebas diagnósticas: Angiografía con fluoresceína y verde indocianina: Estas pruebas permiten evaluar el estado de la coroides y localizar puntos de fuga de líquido[2]. Tomografía de Coherencia Óptica (OCT): Proporciona imágenes detalladas de las capas retinianas[5]. Pruebas serológicas: Útiles para detectar infecciones como toxoplasmosis o sífilis[3]. Reacción en Cadena de la Polimerasa (PCR): Considerada el método más sensible y específico para detectar agentes infecciosos en el humor vítreo[3]. Biopsia vítrea: En casos donde otras pruebas no son concluyentes[3]. Manejo de emergencias El manejo de la coriorretinitis en situaciones de emergencia debe ser rápido y eficaz: Evaluación inmediata: Realizar un examen oftalmológico completo para determinar la extensión de la inflamación[1]. Control del dolor: Administrar analgésicos si el paciente presenta dolor ocular intenso[1]. Inicio de tratamiento empírico : En casos de sospecha de infección, puede iniciarse un tratamiento antibiótico o antiviral de amplio espectro[4]. Corticosteroides tópicos: Pueden ser utilizados para reducir la inflamación, pero su uso debe ser considerado cuidadosamente en casos de sospecha de infección[4]. Derivación a especialista: Es fundamental remitir al paciente a un oftalmólogo especialista para un manejo más específico y seguimiento a largo plazo[5]. La coriorretinitis es una condición oftalmológica compleja que requiere un abordaje multidisciplinario. El diagnóstico temprano y el tratamiento adecuado son cruciales para prevenir complicaciones y preservar la visión del paciente. Citas [1] https://www.msdmanuals.com/es/hogar/trastornos-oftálmicos/uveítis-y-trastornos-relacionados/uveítis [2] https://icrcat.com/enfermedades-oculares/coriorretinopatia-serosa-central/ [3] https://scielo.isciii.es/scielo.php?pid=S1137-66272008000600006&script=sci_arttext [4] https://es.wikipedia.org/wiki/Coriorretinitis [5] https://www.lecturio.com/es/concepts/coriorretinitis/ [6] https://www.scielo.org.mx/scielo.php?pid=S2604-12272022000200098&script=sci_arttext [7] https://revistaoce.com/index.php/revista/article/view/327

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