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  • Anatomía de los extensores de los dedos

    MANUAL MINORS Las lesiones de los extensores de los dedos afectan los tendones que permiten la extensión de los dedos y la muñeca. Estas estructuras están altamente expuestas a traumatismos directos y sobreuso, lo que puede provocar desgarros, rupturas o inflamación de los tendones. Las lesiones más comunes incluyen el dedo en martillo, la lesión de boutonnière y la tendinitis extensora, que resultan en dificultad para extender los dedos y la muñeca, impactando funciones esenciales de la mano como el agarre y la destreza. Diagnóstico El diagnóstico de estas lesiones se basa en una combinación de historia clínica de trauma o uso repetitivo, con exploración física para identificar la incapacidad de extender los dedos, hinchazón y dolor en la parte dorsal de la mano o los dedos. Las radiografías pueden ser necesarias para descartar fracturas asociadas o avulsiones óseas, mientras que la ecografía o la resonancia magnética pueden ser útiles para evaluar el estado de los tendones y confirmar desgarros o rupturas. Diagnóstico diferencial Lesión Características Distintivas Dedo en martillo Incapacidad de extender la articulación interfalángica distal, causada por desgarro o avulsión del tendón extensor. Lesión de boutonnière Flexión de la articulación interfalángica proximal y extensión de la distal, causada por ruptura del tendón extensor. Tendinitis extensora Dolor en el dorso de la mano o muñeca, asociado con uso excesivo, sin pérdida completa de función tendinosa. Luxación de articulación interfalángica Dolor, deformidad visible, y limitación del movimiento, pero sin ruptura tendinosa, fácilmente visible en radiografía. Fractura de falange Dolor severo, deformidad ósea palpable o visible en radiografía, sin incapacidad funcional inicial del tendón. Manejo en Emergencias El tratamiento en urgencias de las lesiones de los extensores incluye la inmovilización de los dedos afectados con férulas, analgésicos para controlar el dolor, y en algunos casos, la reparación quirúrgica urgente si existe una ruptura completa del tendón o una fractura asociada. El manejo inicial de las lesiones menos graves puede incluir descanso, hielo y antiinflamatorios no esteroides (AINEs) para reducir la inflamación. Tratamiento Definitivo El tratamiento definitivo depende de la gravedad de la lesión. Para desgarros parciales o tendinitis, la inmovilización y la fisioterapia son suficientes para restaurar la función. En casos de rupturas completas de los tendones, como en el dedo en martillo o la lesión de boutonnière, puede ser necesaria la reparación quirúrgica, seguida de un período de rehabilitación para recuperar el rango de movimiento y la fuerza en los dedos. La fisioterapia es clave para prevenir rigidez y mejorar la función a largo plazo.

  • Lesiones de Hueso de la Mano y de la Muñeca

    MANUAL MINORS Las lesiones óseas de la mano y la muñeca son comunes debido a la gran cantidad de huesos pequeños y articulaciones en estas áreas, lo que las hace susceptibles a fracturas y lesiones por traumatismos directos o caídas. Los huesos más afectados incluyen el escafoides, el radio distal y las falanges. Estas lesiones pueden causar dolor, hinchazón, limitación de movimiento y, si no se tratan adecuadamente, pueden generar complicaciones como la consolidación viciosa o necrosis avascular, especialmente en huesos como el escafoides. Diagnóstico El diagnóstico se basa en la historia clínica de un trauma, seguido de la exploración física para detectar dolor localizado, hinchazón, deformidades y limitación en el rango de movimiento. Las radiografías son esenciales para evaluar fracturas, luxaciones o fisuras en los huesos de la mano y la muñeca. En caso de fracturas no visibles en la radiografía convencional, especialmente en el escafoides, puede ser necesaria una resonancia magnética (RM) o una tomografía computarizada (TC) para confirmar el diagnóstico. Diagnóstico diferencial Lesión Características Distintivas Fractura de escafoides Dolor en la tabaquera anatómica tras una caída sobre la mano extendida, alto riesgo de necrosis avascular. Fractura de Colles Fractura del radio distal, deformidad en dorso de tenedor tras una caída sobre la mano extendida. Fractura de Smith Fractura del radio distal con desplazamiento volar, tras caída sobre la mano flexionada. Fractura de falanges Dolor intenso, deformidad o angulación visible en los dedos, generalmente por trauma directo. Luxación de articulación carpiana Desplazamiento de los huesos carpianos, dolor severo y deformidad en la muñeca, común en luxaciones del semilunar. Manejo en Emergencias El manejo de las fracturas de mano y muñeca en emergencias depende de la estabilidad de la fractura y del dolor del paciente. En la mayoría de los casos, se inmoviliza la articulación afectada con una férula o yeso y se administra analgesia con antiinflamatorios no esteroides (AINEs) o, en casos graves, opioides. Las fracturas desplazadas pueden requerir una reducción cerrada antes de la inmovilización. Si se sospecha una fractura de escafoides, incluso si no es visible en la radiografía inicial, se debe inmovilizar y reevaluar con imágenes adicionales. Tratamiento Definitivo El tratamiento definitivo varía según el tipo de fractura. Las fracturas no desplazadas pueden tratarse con inmovilización mediante yeso durante 4 a 6 semanas, seguida de fisioterapia para recuperar la movilidad. Las fracturas desplazadas, inestables o conminutas a menudo requieren intervención quirúrgica, como fijación interna con tornillos o placas. En el caso del escafoides, es esencial un seguimiento estricto debido al riesgo de necrosis avascular.

  • Introducción a las lesiones de las manos

    MANUAL MINORS Las lesiones de las manos son muy comunes debido a la exposición constante de esta extremidad en actividades diarias, laborales y deportivas. Las manos están formadas por una estructura compleja de huesos, músculos, tendones, ligamentos, nervios y vasos sanguíneos, lo que las hace susceptibles a una amplia gama de lesiones, desde contusiones y esguinces hasta fracturas, heridas y amputaciones. La adecuada evaluación y manejo de estas lesiones son cruciales, ya que la mano es esencial para la función motora fina y la calidad de vida. Sin un tratamiento adecuado, las lesiones de las manos pueden llevar a rigidez, dolor crónico y pérdida de funcionalidad.

  • LESIONES DE LA MANO

    MANUAL MINORS Desde el punto de vista de un emergencista en un departamento de emergencias, las lesiones de la mano son comunes y pueden variar en severidad, desde heridas superficiales hasta traumas complejos que pueden comprometer la funcionalidad de la mano a largo plazo. Aquí te explico las principales categorías de lesiones de la mano y su manejo en un entorno de emergencias: Tipo de Lesión Descripción Evaluación Manejo 1. Laceraciones y heridas abiertas Cortes o desgarros en la piel que pueden afectar tendones, nervios o vasos sanguíneos. Inspección de la herida, pruebas de función tendinosa y nerviosa, evaluación de la vascularidad distal. - Control de hemorragias - Limpieza y desbridamiento - Sutura de la herida - Antibioticoterapia y vacunación antitetánica 2. Fracturas Fracturas de huesos metacarpianos o falanges. Evaluación física y radiográfica, determinación de desplazamiento, angulación o rotación anormal. - Reducción cerrada (si es necesario) - Inmovilización con férula o yeso - Consulta ortopédica para seguimiento 3. Luxaciones Desplazamientos de articulaciones de la mano. Evaluación de estabilidad articular y compromiso neurovascular. - Reducción cerrada bajo anestesia local - Inmovilización de la articulación afectada - Evaluación radiográfica antes y después de la reducción 4. Lesiones tendinosas Cortes o rupturas de los tendones de la mano. Pruebas de función específica para cada tendón, como flexión o extensión contra resistencia. - Reparación quirúrgica - Inmovilización postoperatoria - Consulta a cirugía de mano para seguimiento 5. Lesiones nerviosas Afectación de nervios como el mediano, cubital y radial. Evaluación de la sensibilidad y función motora para identificar déficit neurológico. - Reparación quirúrgica en caso de transección - Terapia postoperatoria para maximizar la recuperación funcional 6. Lesiones por aplastamiento Daño extensivo a tejidos blandos, huesos y estructuras vasculonerviosas. Evaluación de la viabilidad de tejidos e integridad de estructuras vitales. - Desbridamiento de tejido muerto - Reparación y reconstrucción quirúrgica - Tratamiento del dolor y cuidado de la herida 7. Amputaciones parciales o completas Pérdida de partes de la mano, como dedos. Evaluación de la extensión de la amputación y posibilidad de reimplante. - Reimplantación quirúrgica (si es posible) - Cuidado del miembro amputado - Consulta a cirugía plástica o de mano Consideraciones adicionales Manejo del dolor : Es un aspecto crítico del tratamiento y puede incluir analgésicos orales, bloqueos nerviosos o sedación en casos de procedimientos dolorosos. Rehabilitación temprana : Es importante para optimizar la recuperación funcional y prevenir rigidez articular o atrofia muscular. El objetivo en el departamento de emergencias es estabilizar la lesión, minimizar el daño adicional y preparar al paciente para el seguimiento adecuado, ya sea ambulatorio o quirúrgico.

  • Artritis gonocócica

    MANUAL MINORS La artritis gonocócica es una forma de artritis infecciosa causada por la bacteria Neisseria gonorrhoeae , que se transmite por vía sexual. Se presenta en dos fases: la primera es una fase de infección diseminada que incluye fiebre, dermatitis y tenosinovitis, y la segunda es una artritis purulenta localizada que afecta una o más articulaciones. Esta enfermedad es más común en adultos jóvenes sexualmente activos, y es una de las formas más frecuentes de artritis séptica en esta población. Diagnóstico El diagnóstico se basa en la identificación de una infección gonocócica reciente o actual, junto con la aparición de artritis y otros síntomas sistémicos. En la fase diseminada, los pacientes pueden presentar fiebre, lesiones cutáneas (pústulas o vesículas), tenosinovitis (inflamación de los tendones) y dolor migratorio en varias articulaciones. En la fase articular purulenta, se observa una artritis aguda, mono o oligoarticular, con derrame y dolor severo. El cultivo de líquido sinovial puede ser negativo, pero se recomienda realizar cultivos de sitios mucosos (cuello uterino, uretra, faringe, recto) y pruebas moleculares (PCR) para detectar N. gonorrhoeae . Diagnóstico diferencial Condición Características Distintivas Artritis séptica no gonocócica Fiebre alta, afectación monoarticular, líquido sinovial purulento con bacterias diferentes a N. gonorrhoeae . Artritis reactiva Artritis asimétrica postinfecciosa, sin cultivo positivo, asociado a infecciones gastrointestinales o urinarias. Artritis reumatoide Poliartritis simétrica, pruebas serológicas positivas (FR, anti-CCP), enfermedad crónica sin relación con infecciones. Gota Ataques agudos de monoartritis, presencia de cristales de urato en el líquido sinovial, típicamente en el primer dedo del pie. Lupus eritematoso sistémico Afectación multisistémica, pruebas serológicas positivas (ANA, anti-DNA), erupciones cutáneas sin infección bacteriana. Manejo en Emergencias El manejo en emergencias de la artritis gonocócica incluye la administración rápida de antibióticos. Se recomienda iniciar tratamiento empírico con ceftriaxona intravenosa (1 g cada 24 horas) mientras se esperan los resultados del cultivo y la PCR. También se debe tratar cualquier coinfección con Chlamydia trachomatis , usando azitromicina (1 g, dosis única). El drenaje articular es importante en casos de artritis purulenta para aliviar el dolor y evitar el daño articular. La inmovilización temporal de la articulación puede ser necesaria. Tratamiento Definitivo El tratamiento definitivo implica el uso de antibióticos durante al menos 7 a 14 días, según la respuesta clínica. La ceftriaxona es el fármaco de elección, y puede cambiarse a un antibiótico oral como cefixima si hay mejoría clínica. La pareja sexual del paciente también debe ser evaluada y tratada para prevenir la reinfección. Una vez controlada la infección, es importante la rehabilitación física para restaurar la movilidad y prevenir rigidez articular.

  • Artropatías enteropáticas

    MANUAL MINORS Las artropatías enteropáticas son un grupo de enfermedades inflamatorias articulares asociadas con enfermedades inflamatorias intestinales (EII) como la enfermedad de Crohn y la colitis ulcerosa. Estas condiciones afectan tanto a las articulaciones periféricas como a la columna vertebral, provocando dolor, hinchazón y rigidez articular. La inflamación articular generalmente ocurre en paralelo con la actividad intestinal, y es más común en las articulaciones de las extremidades inferiores y la columna vertebral (espondilitis). Diagnóstico El diagnóstico se basa en la relación temporal entre los síntomas articulares y la enfermedad inflamatoria intestinal. Los pacientes con enfermedad de Crohn o colitis ulcerosa pueden presentar artritis periférica (principalmente en las rodillas, tobillos y caderas) o espondilitis anquilosante. Las pruebas de imagen, como radiografías o resonancias magnéticas, pueden mostrar sacroileítis o erosiones articulares. Los análisis de laboratorio incluyen elevación de reactantes de fase aguda (VSG y PCR) durante los brotes, y suelen ser negativos para factor reumatoide y anticuerpos anti-CCP. También es frecuente la presencia del antígeno HLA-B27 en casos de afectación axial. Diagnóstico diferencial Condición Características Distintivas Espondilitis anquilosante Dolor inflamatorio lumbar, rigidez matutina, sacroileítis bilateral, fuerte asociación con HLA-B27. Artritis reactiva Artritis asimétrica postinfecciosa, precedida por infección gastrointestinal o genitourinaria. Artritis psoriásica Afectación de la piel con placas escamosas y eritematosas, cambios ungueales, dactilitis. Artritis reumatoide Poliartritis simétrica, pequeñas articulaciones afectadas, pruebas serológicas positivas (FR, anti-CCP). Gota Ataques agudos, presencia de cristales de urato en líquido sinovial, generalmente monoarticular. Manejo en Emergencias El manejo en urgencias de las artropatías enteropáticas se enfoca en el control del dolor y la inflamación. Los antiinflamatorios no esteroides (AINEs) son efectivos para aliviar los síntomas articulares, pero deben usarse con precaución, ya que pueden exacerbar los síntomas gastrointestinales en pacientes con enfermedad inflamatoria intestinal. En casos de exacerbaciones graves, pueden utilizarse corticosteroides sistémicos o intraarticulares. Si hay una afectación severa o complicaciones extraarticulares, se debe referir al paciente para manejo especializado. Tratamiento Definitivo El tratamiento a largo plazo incluye la terapia dirigida tanto a la enfermedad inflamatoria intestinal como a los síntomas articulares. Los fármacos modificadores de la enfermedad (FAME), como el metotrexato o la sulfasalazina, pueden ser efectivos. Los agentes biológicos, especialmente los inhibidores de TNF (infliximab, adalimumab), son útiles para tratar tanto la EII como las manifestaciones articulares. En pacientes con afectación axial, los ejercicios de fisioterapia son fundamentales para preservar la movilidad de la columna y prevenir la rigidez.

  • Artritis psoriásica

    MANUAL MINORS La artritis psoriásica es una enfermedad inflamatoria crónica que afecta las articulaciones y está asociada con la psoriasis, una enfermedad de la piel caracterizada por placas escamosas y eritematosas. La artritis psoriásica puede afectar tanto las articulaciones periféricas como la columna vertebral, y se presenta con dolor, hinchazón, rigidez articular, y en algunos casos, dactilitis (“dedos en salchicha”) y entesitis (inflamación en sitios de inserción tendinosa). La severidad y el patrón de la enfermedad pueden variar, desde formas leves hasta artritis destructiva. Diagnóstico El diagnóstico se basa en la presencia de síntomas articulares inflamatorios junto con antecedentes de psoriasis cutánea o familiares con psoriasis. Clínicamente, se observa artritis asimétrica, dactilitis, entesitis y cambios ungueales como pitting (pequeñas depresiones en las uñas). Los estudios radiológicos pueden mostrar erosiones óseas y “pencil-in-cup” (deformidad en lápiz en copa) en las articulaciones de los dedos en casos avanzados. Los análisis de laboratorio suelen ser negativos para factor reumatoide (seronegativos), pero puede haber elevación de los reactantes de fase aguda (PCR, VSG). Diagnóstico diferencial Condición Características Distintivas Artritis reumatoide Poliartritis simétrica, pruebas serológicas positivas (FR, anti-CCP), afecta principalmente pequeñas articulaciones. Osteoartritis Dolor mecánico crónico, sin inflamación significativa, cambios degenerativos en radiografías. Gota Ataques agudos, presencia de cristales de urato en líquido sinovial, afectación frecuente del dedo gordo del pie. Artritis reactiva Artritis asimétrica postinfecciosa, sin placas cutáneas de psoriasis, antecedentes de infección gastrointestinal o genitourinaria. Espondilitis anquilosante Afecta principalmente la columna vertebral, con sacroileítis, rigidez matutina, generalmente hombres jóvenes. Manejo en Emergencias En emergencias, el manejo de la artritis psoriásica se centra en el control del dolor y la inflamación. Se administran antiinflamatorios no esteroides (AINEs) como tratamiento inicial para aliviar los síntomas articulares. En casos más graves, los corticosteroides intraarticulares o sistémicos pueden ser necesarios para reducir la inflamación. Si hay sospecha de afectación grave o compromiso de órganos extraarticulares, como uveítis, se recomienda la referencia inmediata a un especialista. Tratamiento Definitivo El tratamiento definitivo incluye el uso de fármacos modificadores de la enfermedad (FAME) como el metotrexato o la sulfasalazina para controlar la progresión de la enfermedad y reducir la inflamación. Los agentes biológicos, como los inhibidores del factor de necrosis tumoral (TNF) o inhibidores de interleucinas (IL-17, IL-12/23), son altamente efectivos en casos refractarios o graves. Además, el manejo de la psoriasis cutánea con terapias tópicas o sistémicas es parte del enfoque integral. La fisioterapia es importante para mantener la movilidad articular y prevenir deformidades a largo plazo.

  • Síndrome de Reiter (Artritis Reactiva)

    MANUAL MINORS El síndrome de Reiter, ahora conocido como artritis reactiva, es una enfermedad inflamatoria que se desarrolla como reacción a una infección en otra parte del cuerpo, generalmente gastrointestinal o genitourinaria. Los síntomas característicos incluyen artritis asimétrica, uretritis (inflamación de la uretra) y conjuntivitis. Afecta principalmente a hombres jóvenes y está asociado con el antígeno HLA-B27. La enfermedad típicamente afecta las articulaciones de las extremidades inferiores, como las rodillas, tobillos y pies. Diagnóstico El diagnóstico de artritis reactiva se basa en la clínica, con la aparición de artritis dentro de las 1 a 4 semanas después de una infección intestinal (por Salmonella , Shigella , Yersinia o Campylobacter ) o genitourinaria (principalmente por Chlamydia trachomatis ). Los hallazgos incluyen artritis asimétrica en las grandes articulaciones, dactilitis (dedos en salchicha), entesitis (inflamación en los puntos de inserción de tendones o ligamentos), y síntomas extraarticulares como conjuntivitis o uveítis. El análisis de sangre puede mostrar reactantes inflamatorios elevados (PCR, VSG) y en algunos casos, positividad para HLA-B27. No se detectan bacterias en el líquido sinovial. Diagnóstico diferencial Condición Características Distintivas Artritis séptica Infección activa en la articulación, líquido sinovial purulento, cultivo positivo, fiebre alta. Artritis gonocócica Antecedente de infección sexual reciente, tenosinovitis, lesiones cutáneas pustulosas, cultivo positivo de gonococo. Gota Artritis monoarticular, cristales de urato en el líquido sinovial, ataques agudos, típicamente afecta el dedo gordo del pie. Espondilitis anquilosante Afecta principalmente la columna vertebral, con sacroileítis, rigidez matutina, sin infección antecedente. Lupus eritematoso sistémico Afectación multisistémica, serologías positivas (ANA, anti-DNA), erupciones cutáneas, sin relación con infecciones previas. Manejo en Emergencias El tratamiento en urgencias para el síndrome de Reiter se enfoca en el manejo del dolor y la inflamación. Se administran antiinflamatorios no esteroides (AINEs) como ibuprofeno o naproxeno. En casos de artritis grave o persistente, pueden utilizarse corticosteroides intraarticulares o sistémicos. Los antibióticos pueden estar indicados si la infección desencadenante aún está activa, como en el caso de una infección por Chlamydia . Los síntomas extraarticulares como la conjuntivitis suelen ser tratados de manera sintomática con gotas oftálmicas. Tratamiento Definitivo El tratamiento a largo plazo incluye el uso continuo de AINEs para controlar los síntomas articulares. En pacientes con artritis persistente o refractaria, se pueden emplear fármacos modificadores de la enfermedad (FAME), como sulfasalazina o metotrexato. En algunos casos, pueden requerirse agentes biológicos como los inhibidores del TNF si la enfermedad no responde al tratamiento convencional. El tratamiento adecuado de la infección inicial es crucial para prevenir la recurrencia de los síntomas. La fisioterapia también es útil para mantener la función articular y prevenir la rigidez.

  • Espondilitis anquilosante

    MANUAL MINORS La espondilitis anquilosante (EA) es una enfermedad inflamatoria crónica que afecta principalmente la columna vertebral y las articulaciones sacroilíacas, causando dolor y rigidez progresiva. Con el tiempo, puede llevar a la fusión de las vértebras, lo que genera una pérdida de movilidad en la columna. La EA es más frecuente en hombres jóvenes y está fuertemente asociada con la presencia del antígeno HLA-B27. Además de la afectación axial, puede comprometer otras articulaciones periféricas, así como sitios de inserción tendinosa (entesitis) y órganos como los ojos (uveítis). Diagnóstico El diagnóstico se basa en la presentación clínica de dolor lumbar inflamatorio, rigidez matutina que mejora con el ejercicio y empeora con el reposo, y limitación progresiva de la movilidad espinal. Las pruebas de imagen, como la radiografía, pueden mostrar sacroileítis bilateral, mientras que en etapas tempranas, la resonancia magnética (RM) es útil para detectar inflamación activa en las articulaciones sacroilíacas. Los análisis de sangre pueden revelar elevación de reactantes de fase aguda (PCR y VSG), y la prueba de HLA-B27 es positiva en la mayoría de los casos, aunque no es exclusiva. Diagnóstico diferencial Condición Características Distintivas Artritis reumatoide Poliartritis simétrica, afecta principalmente pequeñas articulaciones, pruebas serológicas positivas (FR, anti-CCP). Osteoartritis Dolor articular mecánico, sin inflamación marcada, afecta articulaciones de carga como caderas y rodillas. Espondiloartritis indiferenciada Dolor lumbar inflamatorio sin hallazgos radiográficos claros de sacroileítis o cambios estructurales. Fibromialgia Dolor músculo-esquelético generalizado sin inflamación, ausencia de signos radiológicos de fusión vertebral. Enfermedad de Paget Dolor óseo, deformidades esqueléticas, aumento de fosfatasa alcalina, afecta preferentemente huesos largos y cráneo. Manejo en Emergencias En emergencias, el manejo de la espondilitis anquilosante se centra en el alivio del dolor y la inflamación. Los antiinflamatorios no esteroides (AINEs) son la primera línea de tratamiento, ya que pueden reducir significativamente el dolor y mejorar la función. Si el paciente presenta un brote severo o complicaciones como uveítis, se pueden administrar corticosteroides orales o inyectados. Los pacientes con dolor incontrolable o afectación sistémica deben ser referidos para atención especializada inmediata. Tratamiento Definitivo El tratamiento definitivo de la espondilitis anquilosante incluye el uso prolongado de AINEs para el control de los síntomas. En casos de progresión de la enfermedad o falta de respuesta al tratamiento inicial, se recurre a medicamentos biológicos como los inhibidores del TNF (etanercept, infliximab) o los inhibidores de interleucinas (secukinumab). La fisioterapia regular y los ejercicios de movilidad espinal son fundamentales para prevenir la rigidez y mantener la funcionalidad. En casos avanzados, donde exista fusión ósea que limite la movilidad, se pueden considerar intervenciones quirúrgicas.

  • Espondiloartritis con serología negativa

    MANUAL MINORS La espondiloartritis con serología negativa es un grupo de enfermedades inflamatorias que afectan principalmente la columna vertebral y las articulaciones sacroilíacas, pero que también pueden involucrar otras articulaciones periféricas y tejidos extraarticulares. Se denomina “seronegativa” porque los pacientes no presentan anticuerpos típicos de enfermedades como la artritis reumatoide (factor reumatoide o anti-CCP). Estas enfermedades incluyen la espondilitis anquilosante, artritis reactiva, artritis psoriásica, artritis relacionada con enfermedad inflamatoria intestinal y la espondiloartritis indiferenciada. Un marcador genético común en estos pacientes es el HLA-B27. Diagnóstico El diagnóstico se basa en la presencia de dolor lumbar inflamatorio (que mejora con el ejercicio y no con el reposo), rigidez matutina prolongada, y en algunos casos, artritis periférica, entesitis (inflamación de los sitios donde los tendones se insertan en los huesos) o dactilitis (dedos en salchicha). Los estudios de imagen, como la resonancia magnética, son útiles para identificar inflamación en las articulaciones sacroilíacas y la columna vertebral. El análisis de sangre puede mostrar elevación de reactantes de fase aguda como la proteína C reactiva (PCR) o la velocidad de sedimentación globular (VSG), pero la serología reumatoidea es negativa. Diagnóstico diferencial Condición Características Distintivas Artritis reumatoide Poliartritis simétrica, pruebas serológicas positivas (FR, anti-CCP), afecta principalmente pequeñas articulaciones. Osteoartritis Dolor articular mecánico, no inflamatorio, asociado a cambios degenerativos en las radiografías. Fibromialgia Dolor músculo-esquelético generalizado, sin signos inflamatorios ni alteraciones en imágenes. Enfermedad de Paget Dolor óseo, deformidades esqueléticas, aumento de fosfatasa alcalina. Lupus eritematoso sistémico Afectación multisistémica, pruebas serológicas (ANA, anti-DNA) positivas. Manejo en Emergencias El manejo de la espondiloartritis en emergencias se enfoca en controlar los brotes inflamatorios agudos. Se administran antiinflamatorios no esteroides (AINEs), que son el tratamiento de primera línea para reducir el dolor y la inflamación. En casos de dolor severo, pueden considerarse inyecciones de corticosteroides en las articulaciones afectadas o corticosteroides sistémicos en brotes graves. En casos más complicados, si hay sospecha de compromiso extraarticular, como uveítis (inflamación ocular), puede ser necesaria la referencia urgente a un especialista. Tratamiento Definitivo El tratamiento definitivo incluye el uso a largo plazo de AINEs y, en casos más avanzados o refractarios, fármacos modificadores de la enfermedad como los inhibidores de TNF (etanercept, infliximab) o inhibidores de interleucinas (secukinumab). La fisioterapia y el ejercicio regular son fundamentales para mantener la movilidad de la columna y prevenir la rigidez. Los pacientes también pueden requerir atención especializada en caso de complicaciones o compromiso sistémico, como en el caso de uveítis, enfermedad inflamatoria intestinal o afecciones dermatológicas.

  • Fiebre reumática

    MANUAL MINORS La fiebre reumática es una enfermedad inflamatoria multisistémica que ocurre como complicación de una infección faríngea por Streptococcus pyogenes (estreptococo betahemolítico del grupo A). Afecta principalmente a niños y adolescentes, y su manifestación más característica es la inflamación articular (artritis migratoria), acompañada de otros síntomas como carditis, corea (movimientos involuntarios), eritema marginado y nódulos subcutáneos. La fiebre reumática puede causar daño permanente a las válvulas cardíacas, conocido como enfermedad cardíaca reumática. Diagnóstico El diagnóstico de fiebre reumática se basa en los criterios de Jones modificados, que incluyen criterios mayores (artritis migratoria, carditis, corea, eritema marginado y nódulos subcutáneos) y criterios menores (fiebre, artralgias, elevación de marcadores inflamatorios y prolongación del intervalo PR en el ECG). Además, se requiere evidencia de una infección estreptocócica reciente, como una prueba rápida de estreptococo, cultivo faríngeo positivo o niveles elevados de anticuerpos antiestreptolisina O (ASO). Diagnóstico diferencial Condición Características Distintivas Artritis reumatoide juvenil Poliartritis crónica, sin infección estreptocócica previa, pruebas serológicas específicas (FR, anti-CCP). Lupus eritematoso sistémico Afectación multisistémica, serologías positivas (ANA, anti-DNA), erupción malar. Enfermedad de Kawasaki Fiebre prolongada, exantema, afectación de las arterias coronarias. Artritis reactiva Historia de infección gastrointestinal o urinaria previa, sin afectación cardíaca. Endocarditis infecciosa Fiebre prolongada, soplo cardíaco nuevo, cultivos sanguíneos positivos, lesiones de Janeway, hemocultivos positivos. Manejo en Emergencias El manejo en emergencias de la fiebre reumática incluye la administración de antibióticos para erradicar la infección estreptocócica (penicilina o eritromicina en caso de alergia), y el control de la inflamación con antiinflamatorios no esteroides (AINEs) como el naproxeno o el ibuprofeno, que ayudan a aliviar el dolor articular y reducir la fiebre. En casos de carditis severa, puede ser necesario el uso de corticosteroides. Se recomienda reposo absoluto en pacientes con carditis hasta que la inflamación cardíaca esté controlada. La hospitalización puede ser necesaria en casos graves o cuando hay afectación cardíaca significativa. Tratamiento Definitivo El tratamiento a largo plazo incluye la profilaxis antibiótica prolongada con penicilina para prevenir recurrencias y nuevas infecciones estreptocócicas, que podrían agravar la enfermedad cardíaca reumática. Los pacientes con afectación cardíaca significativa pueden requerir tratamiento específico, incluyendo cirugía valvular en casos avanzados. La rehabilitación y el seguimiento regular con cardiología son esenciales para controlar las secuelas cardíacas.

  • Artritis viral

    MANUAL MINORS La artritis viral es una inflamación transitoria de las articulaciones causada por infecciones virales. Generalmente afecta a múltiples articulaciones (poliartritis) y se manifiesta con dolor, hinchazón y rigidez articular. Los virus más comúnmente implicados incluyen el parvovirus B19, el virus de la hepatitis B y C, el virus del chikungunya, el virus del Zika, y el virus de Epstein-Barr. Esta condición es autolimitada y se resuelve generalmente en pocas semanas sin causar daño articular a largo plazo. Diagnóstico El diagnóstico se basa en la historia clínica de una infección viral reciente o actual, junto con la aparición aguda de artritis. Los síntomas incluyen dolor articular, hinchazón y, en algunos casos, fiebre o exantema. Las pruebas de laboratorio pueden mostrar marcadores inflamatorios leves, pero son clave los estudios serológicos para identificar el virus responsable (anticuerpos IgM, IgG o PCR viral). El análisis del líquido sinovial suele ser estéril, sin signos de infección bacteriana. Diagnóstico diferencial Condición Características Distintivas Artritis reumatoide Poliartritis crónica, pruebas serológicas positivas (FR, anti-CCP), rigidez matutina prolongada. Artritis séptica Fiebre alta, dolor severo, líquido sinovial purulento, cultivo positivo. Fiebre reumática Historia de faringitis estreptocócica, carditis, eritema marginado, corea. Artritis reactiva Historia de infección previa, especialmente gastrointestinal o urinaria, afecta grandes articulaciones. Gota Ataques agudos, presencia de cristales de urato en líquido sinovial, generalmente monoarticular. Manejo en Emergencias El manejo en emergencias de la artritis viral es principalmente sintomático, ya que la condición suele ser autolimitada. Se administran analgésicos como paracetamol o antiinflamatorios no esteroides (AINEs) para el control del dolor y la inflamación. En casos de dolor articular intenso o fiebre, puede ser necesario descartar otras causas infecciosas o inflamatorias mediante estudios del líquido sinovial y análisis serológicos. Generalmente no se requieren intervenciones invasivas, y la hospitalización es rara salvo en complicaciones severas. Tratamiento Definitivo El tratamiento definitivo se enfoca en la resolución de la infección viral subyacente, si es necesario. En la mayoría de los casos, la artritis viral se resuelve espontáneamente en unas semanas. Se recomienda reposo articular y seguimiento clínico. No se requieren fármacos modificadores de la enfermedad a menos que la artritis persista o haya otro diagnóstico subyacente.

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