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  • Luxación de la Prótesis de Cadera

    MANUAL MINORS La luxación de una prótesis de cadera es una complicación frecuente tras una artroplastia total de cadera (reemplazo de cadera), donde la cabeza protésica se desplaza fuera del acetábulo artificial. Generalmente ocurre en las primeras semanas o meses después de la cirugía, cuando los tejidos blandos aún no están completamente cicatrizados, aunque también puede presentarse en etapas tardías debido a desgaste de los componentes o traumatismos. Diagnóstico El paciente suele presentar dolor agudo en la cadera, incapacidad para mover la pierna afectada y deformidad visible, similar a una luxación traumática. La extremidad puede estar acortada, con rotación interna si es una luxación posterior o rotación externa si es una luxación anterior. El diagnóstico se confirma con radiografías de cadera, donde se evidencia el desplazamiento de la cabeza femoral protésica fuera del acetábulo. En algunos casos, puede ser necesario realizar una tomografía computarizada (TC) para evaluar la posición de los componentes protésicos. Diagnóstico Diferencial Condición Diferenciación clave Infección protésica Dolor crónico con signos inflamatorios y fiebre, sin desplazamiento visible en las imágenes Fractura periprotésica Dolor agudo con desplazamiento de los componentes y fractura visible en radiografías Aflojamiento protésico Dolor progresivo con inestabilidad protésica en las imágenes, pero sin luxación completa Necrosis avascular de la cabeza femoral No aplica en pacientes con prótesis total, aunque puede ocurrir en pacientes con hemiartroplastia Tendinitis trocantérica Dolor lateral de cadera sin inestabilidad ni cambios en la prótesis visible en radiografías Manejo en Emergencias En urgencias, se debe estabilizar al paciente, administrar analgesia adecuada y proceder a la reducción cerrada lo antes posible bajo sedación o anestesia general. La maniobra de reducción se realiza de manera similar a la luxación traumática de cadera, con técnicas que dependen de la dirección de la luxación (posterior o anterior). Si la reducción cerrada no es posible o existe duda sobre la estabilidad de la prótesis, se indica reducción abierta. Después de la reducción, se obtienen radiografías de control para confirmar la correcta posición de los componentes. Tratamiento Definitivo El tratamiento definitivo implica la reducción cerrada si la prótesis está en buenas condiciones. Posteriormente, el manejo incluye reposo y restricciones de movimiento para evitar recurrencias, como limitar la flexión de cadera más allá de los 90 grados, la aducción y la rotación interna. En casos de luxaciones recurrentes, puede ser necesaria una cirugía de revisión para ajustar los componentes protésicos o realizar modificaciones como el uso de cabezas femorales de mayor tamaño o liners de doble movilidad, lo que aumenta la estabilidad de la prótesis. La fisioterapia es clave en la recuperación, enfocándose en el fortalecimiento de los músculos abductores y estabilizadores de la cadera para prevenir futuras luxaciones. Un seguimiento clínico y radiológico regular es necesario para monitorizar la integridad y la funcionalidad de la prótesis.

  • Luxación Anterior de la Cadera

    MANUAL MINORS La luxación anterior de la cadera es menos común que la posterior, y ocurre cuando la cabeza femoral se desplaza hacia adelante del acetábulo. Este tipo de luxación suele estar asociado con traumatismos de alta energía, donde la cadera está en extensión, abducción y rotación externa al momento del impacto. Es una lesión grave que puede comprometer la estabilidad de la articulación, así como los vasos sanguíneos y nervios que rodean la cadera. Diagnóstico El paciente presenta dolor intenso en la región inguinal y la pierna afectada se encuentra en abducción y rotación externa. En algunos casos, la extremidad puede parecer más alargada. La radiografía de pelvis confirma el diagnóstico al mostrar la cabeza femoral desplazada anteriormente con respecto al acetábulo. La tomografía computarizada (TC) es útil para evaluar fracturas asociadas del acetábulo o la cabeza femoral. Diagnóstico Diferencial Condición Diferenciación clave Luxación posterior de cadera La pierna está en rotación interna y aducción, con la cabeza femoral desplazada hacia atrás Fractura de cuello femoral Dolor en la cadera, sin desplazamiento anterior de la cabeza femoral Fractura intertrocantérica No hay desplazamiento anterior, pero puede haber acortamiento y rotación externa de la pierna Lesión del labrum acetabular Dolor en movimiento, sin deformidad ni desplazamiento visible en imágenes Necrosis avascular de la cabeza femoral Dolor crónico sin traumatismo agudo, visible en RM en etapas tempranas Manejo en Emergencias El manejo inicial incluye estabilización del paciente, administración de analgésicos y sedación para la reducción urgente. La reducción cerrada debe realizarse lo antes posible, preferiblemente en las primeras horas tras la lesión, para minimizar el riesgo de complicaciones como daño neurovascular o artritis postraumática. Mientras se espera la reducción, se inmoviliza la extremidad afectada y se toman medidas para prevenir lesiones adicionales. Tratamiento Definitivo El tratamiento definitivo es la reducción cerrada, que se realiza bajo sedación profunda o anestesia general. Una vez realizada la reducción, se confirma con radiografías o una tomografía para asegurarse de que la cabeza femoral esté correctamente posicionada y descartar fracturas asociadas. Si la reducción cerrada no es exitosa o hay lesiones óseas complejas, se indica la reducción quirúrgica. Posteriormente, el paciente debe iniciar un régimen de rehabilitación con restricción de peso en la extremidad afectada durante varias semanas, seguido de fisioterapia para recuperar la movilidad y la fuerza. Es fundamental realizar un seguimiento regular para detectar complicaciones a largo plazo como necrosis avascular o inestabilidad articular.

  • Luxación Central de la Cadera

    MANUAL MINORS La luxación central de la cadera es una lesión grave donde la cabeza femoral se desplaza medialmente, atravesando el acetábulo roto hacia la pelvis. Esta luxación siempre está acompañada de una fractura del acetábulo debido a un trauma de alta energía, como en accidentes automovilísticos o caídas desde alturas. Es una urgencia médica porque puede comprometer los vasos sanguíneos, nervios y causar lesiones intraabdominales. Diagnóstico El diagnóstico clínico incluye dolor intenso en la cadera y la ingle, incapacidad para mover la pierna afectada, y acortamiento o deformidad de la extremidad. La pelvis puede presentar una protrusión interna palpable de la cabeza femoral. La radiografía de pelvis confirma el diagnóstico mostrando la cabeza femoral medializada y fracturas del acetábulo. La tomografía computarizada (TC) es esencial para evaluar la extensión del daño óseo y descartar lesiones asociadas. Diagnóstico Diferencial Condición Diferenciación clave Luxación posterior de cadera La cabeza femoral se desplaza hacia atrás, con rotación interna de la pierna Luxación anterior de cadera Desplazamiento de la cabeza femoral hacia adelante, con rotación externa de la pierna Fractura del cuello femoral No hay desplazamiento hacia la pelvis, aunque puede haber desplazamiento de la cabeza femoral Fractura del acetábulo sin luxación No hay pérdida de congruencia entre la cabeza femoral y el acetábulo Necrosis avascular de la cabeza femoral Presentación crónica, sin antecedentes de traumatismo agudo Manejo en Emergencias El manejo de urgencia incluye la estabilización del paciente, manejo del dolor con analgésicos potentes y, en caso de fracturas abiertas o lesiones asociadas, tratamiento con antibióticos y profilaxis antitetánica. La inmovilización de la cadera es clave hasta que se pueda realizar la intervención quirúrgica. Es fundamental descartar lesiones intraabdominales o vasculares asociadas, por lo que se indica una evaluación abdominal y pélvica detallada, especialmente en pacientes con traumatismo de alta energía. Tratamiento Definitivo El tratamiento definitivo es quirúrgico, con reducción abierta y fijación interna del acetábulo y la cabeza femoral. Este procedimiento busca restaurar la anatomía de la cadera y prevenir complicaciones como la necrosis avascular o la artritis postraumática. El pronóstico depende de la magnitud de las lesiones asociadas y del tiempo transcurrido antes de la reducción. Después de la cirugía, el paciente necesitará rehabilitación prolongada, con restricción de peso sobre la pierna afectada y seguimiento con imágenes para monitorizar la consolidación de la fractura y la viabilidad de la cabeza femoral.

  • Luxación Central de la Cadera

    MANUAL MINORS La luxación central de la cadera es una lesión grave donde la cabeza femoral se desplaza medialmente, atravesando el acetábulo roto hacia la pelvis. Esta luxación siempre está acompañada de una fractura del acetábulo debido a un trauma de alta energía, como en accidentes automovilísticos o caídas desde alturas. Es una urgencia médica porque puede comprometer los vasos sanguíneos, nervios y causar lesiones intraabdominales. Diagnóstico El diagnóstico clínico incluye dolor intenso en la cadera y la ingle, incapacidad para mover la pierna afectada, y acortamiento o deformidad de la extremidad. La pelvis puede presentar una protrusión interna palpable de la cabeza femoral. La radiografía de pelvis confirma el diagnóstico mostrando la cabeza femoral medializada y fracturas del acetábulo. La tomografía computarizada (TC) es esencial para evaluar la extensión del daño óseo y descartar lesiones asociadas. Diagnóstico Diferencial Condición Diferenciación clave Luxación posterior de cadera La cabeza femoral se desplaza hacia atrás, con rotación interna de la pierna Luxación anterior de cadera Desplazamiento de la cabeza femoral hacia adelante, con rotación externa de la pierna Fractura del cuello femoral No hay desplazamiento hacia la pelvis, aunque puede haber desplazamiento de la cabeza femoral Fractura del acetábulo sin luxación No hay pérdida de congruencia entre la cabeza femoral y el acetábulo Necrosis avascular de la cabeza femoral Presentación crónica, sin antecedentes de traumatismo agudo Manejo en Emergencias El manejo de urgencia incluye la estabilización del paciente, manejo del dolor con analgésicos potentes y, en caso de fracturas abiertas o lesiones asociadas, tratamiento con antibióticos y profilaxis antitetánica. La inmovilización de la cadera es clave hasta que se pueda realizar la intervención quirúrgica. Es fundamental descartar lesiones intraabdominales o vasculares asociadas, por lo que se indica una evaluación abdominal y pélvica detallada, especialmente en pacientes con traumatismo de alta energía. Tratamiento Definitivo El tratamiento definitivo es quirúrgico, con reducción abierta y fijación interna del acetábulo y la cabeza femoral. Este procedimiento busca restaurar la anatomía de la cadera y prevenir complicaciones como la necrosis avascular o la artritis postraumática. El pronóstico depende de la magnitud de las lesiones asociadas y del tiempo transcurrido antes de la reducción. Después de la cirugía, el paciente necesitará rehabilitación prolongada, con restricción de peso sobre la pierna afectada y seguimiento con imágenes para monitorizar la consolidación de la fractura y la viabilidad de la cabeza femoral.

  • Luxaciones de Cadera

    MANUAL MINORS La luxación de cadera es una urgencia médica que ocurre cuando la cabeza femoral se desplaza fuera del acetábulo, usualmente debido a un traumatismo de alta energía, como en accidentes automovilísticos o caídas desde alturas. Este tipo de lesión es grave, ya que puede comprometer el suministro de sangre a la cabeza femoral y causar daño neurovascular o lesiones asociadas, como fracturas. Diagnóstico El diagnóstico se basa en la historia clínica de un traumatismo importante con dolor severo, incapacidad para mover la extremidad afectada y deformidad visible de la cadera. El examen físico puede revelar acortamiento de la pierna afectada y rotación interna (en las luxaciones posteriores) o rotación externa (en las luxaciones anteriores). La radiografía de pelvis confirma el diagnóstico, mostrando el desplazamiento de la cabeza femoral fuera del acetábulo. En ocasiones, puede ser necesario realizar una tomografía computarizada para evaluar fracturas asociadas. Diagnóstico Diferencial Condición Diferenciación clave Fractura de cuello femoral Dolor en la cadera, pero sin desplazamiento de la cabeza femoral fuera del acetábulo Fractura intertrocantérica Se observa en radiografía, sin pérdida de congruencia articular Necrosis avascular de la cabeza femoral Presentación crónica y no relacionada con un trauma agudo Desgarro del labrum acetabular Dolor en movimiento pero sin deformidad ni inestabilidad evidente Contusión de cadera Dolor sin desplazamiento visible de la cabeza femoral en las radiografías Manejo en Emergencias El manejo inicial de una luxación de cadera es la reducción cerrada urgente, que debe realizarse bajo sedación o anestesia general para evitar daño permanente al cartílago articular y la cabeza femoral. El objetivo es restaurar la congruencia articular lo más rápido posible para reducir el riesgo de necrosis avascular. Mientras se espera la reducción, se inmoviliza la extremidad y se administra analgesia. Si la reducción cerrada no es exitosa o hay fracturas asociadas, se considera la reducción quirúrgica. Tratamiento Definitivo Después de la reducción, el tratamiento definitivo varía según la estabilidad de la articulación y la presencia de lesiones asociadas. En casos sin complicaciones, se recomienda reposo con restricción de peso sobre la extremidad, seguido de fisioterapia para restaurar la función articular. Si hay fracturas, lesiones del cartílago o inestabilidad, puede ser necesaria una intervención quirúrgica adicional, como la fijación interna o incluso artroplastia en casos graves. El seguimiento a largo plazo es crucial para detectar complicaciones como la necrosis avascular o la artritis postraumática.

  • Dolor de cadera traumático pero sin evidencia de fractura

    MANUAL MINORS El dolor de cadera traumático sin evidencia de fractura se refiere a la presencia de dolor en la región de la cadera tras un traumatismo, en el cual las radiografías iniciales no muestran fracturas evidentes. Este escenario puede surgir por lesiones en tejidos blandos, microfracturas no visibles en imágenes simples, o afecciones como contusiones musculares, lesiones ligamentarias o incluso luxaciones subclínicas. Diagnóstico El diagnóstico comienza con una historia clínica detallada que identifique el mecanismo de la lesión y síntomas asociados. Se debe realizar un examen físico exhaustivo para evaluar movilidad, estabilidad y presencia de puntos dolorosos o edemas. Las radiografías simples pueden no revelar fracturas, pero si persiste la sospecha clínica, puede ser necesario el uso de estudios adicionales como tomografía computarizada (TC) o resonancia magnética (RM), especialmente para descartar fracturas ocultas o lesiones intraarticulares. Diagnóstico Diferencial Condición Diferenciación clave Lesiones musculares o tendinosas Dolor a la palpación o movilización activa, sin hallazgos en radiografías Contusión ósea Dolor localizado, con edema en RM Fractura oculta Dolor persistente, a veces sin hallazgos en radiografía, visible en TC o RM Lesión del labrum acetabular Dolor en la flexión y rotación interna de cadera; mejor evaluada con RM Luxación subclínica de cadera Inestabilidad sin desplazamiento evidente en imágenes simples Necrosis avascular precoz Dolor progresivo, visible en fases tempranas solo en RM Manejo en Emergencias El manejo inicial en urgencias incluye inmovilización relativa, analgesia (analgésicos no opioides o AINEs) y reposo de la articulación afectada. Si hay sospecha de lesiones severas como fractura oculta o lesiones del labrum, se indica la inmovilización hasta contar con estudios de imagen avanzados. La descarga de peso en la extremidad afectada puede ser necesaria hasta descartar lesiones más serias. Tratamiento Definitivo El tratamiento definitivo depende del diagnóstico final. Las lesiones de partes blandas como contusiones o distensiones musculares se manejan con fisioterapia, AINEs y manejo del dolor. En caso de lesiones más complejas como fracturas ocultas o daño intraarticular, el tratamiento puede incluir cirugía, rehabilitación prolongada y revaluaciones periódicas con imagenología.

  • Clasificación de Garden

    MANUAL MINORS La clasificación de Garden se utiliza para describir y clasificar las fracturas del cuello femoral, principalmente las fracturas intracapsulares. Es fundamental para determinar el pronóstico y manejo de este tipo de fracturas, ya que el suministro sanguíneo de la cabeza femoral puede verse comprometido, lo que aumenta el riesgo de necrosis avascular. La clasificación se divide en cuatro tipos, de menos a más desplazamiento de la fractura. Diagnóstico El diagnóstico de una fractura del cuello femoral se realiza mediante evaluación clínica, encontrando dolor en la región inguinal y limitación funcional en el paciente, a menudo asociado con un mecanismo de caída o traumatismo. Las radiografías anteroposterior y lateral de cadera son cruciales para evaluar la fractura y clasificarla según Garden: Garden I: Fractura incompleta o impactada en valgo. Garden II: Fractura completa sin desplazamiento. Garden III: Fractura completa con desplazamiento parcial. Garden IV: Fractura completa con desplazamiento total, donde la cabeza femoral pierde contacto con el cuello. Diagnóstico Diferencial Condición Diferenciación clave Fractura intertrocantérica Afecta la región entre el trocánter mayor y menor, fuera de la cápsula articular Necrosis avascular de la cabeza femoral No está asociada a traumatismos directos; se presenta de manera crónica Luxación de cadera No hay fractura, pero existe pérdida de congruencia articular Osteoartritis severa Dolor crónico sin antecedente traumático, con cambios degenerativos en la radiografía Manejo en Emergencias El manejo inicial de las fracturas del cuello femoral incluye estabilización del paciente, analgesia adecuada (comúnmente con opioides o bloqueos nerviosos), inmovilización de la extremidad afectada y la planificación urgente para cirugía. Se debe monitorear la estabilidad hemodinámica, sobre todo en pacientes ancianos con comorbilidades. Tratamiento Definitivo El tratamiento definitivo depende de la clasificación Garden. Para fracturas tipo I y II, la fijación interna con tornillos canulados suele ser el tratamiento de elección. En fracturas Garden III y IV, especialmente en pacientes mayores o con comorbilidades, se prefiere la artroplastia parcial o total de cadera debido al alto riesgo de necrosis avascular y no unión.

  • Fractura por avulsión del trocánter

    MANUAL MINORS La fractura por avulsión del trocánter ocurre cuando una contracción súbita o fuerte de los músculos que se insertan en el trocánter (como el glúteo medio y el menor en el trocánter mayor, o los músculos isquiotibiales en el trocánter menor) arranca un fragmento del hueso. Este tipo de fractura es más común en adolescentes y atletas jóvenes debido a la inmadurez de las apófisis óseas, pero también puede ocurrir en adultos jóvenes y ancianos tras traumatismos o caídas. Diagnóstico El diagnóstico se sospecha en pacientes que presentan dolor agudo localizado en la región de la cadera o muslo tras una actividad física intensa (como saltar o correr) o un traumatismo. El dolor se intensifica con la contracción de los músculos que se insertan en el trocánter afectado, y puede haber debilidad en la extremidad. Se confirma mediante radiografías de la pelvis y la cadera, donde se observa el fragmento óseo avulsionado. En casos dudosos, se puede requerir una resonancia magnética (RM) o tomografía computarizada (TC) para una mejor evaluación de los tejidos blandos y la extensión de la fractura. Diagnóstico diferencial Patología Características clave Desgarro muscular Dolor muscular sin evidencia de fractura en radiografías Fractura de cadera Dolor intenso en la cadera, típicamente en personas mayores Bursitis trocantérica Dolor en la cara lateral de la cadera, sin historia de trauma agudo Contusión pélvica Dolor localizado sin evidencia radiográfica de fractura Manejo en Emergencias Control del dolor: Administrar analgésicos, como AINEs (ibuprofeno o paracetamol), para aliviar el dolor. Reposo: Se recomienda reposo con restricción de actividades físicas intensas para permitir la cicatrización del hueso. Evitar la carga de peso en la extremidad afectada. Hielo y elevación: Aplicar hielo en el área afectada para reducir la inflamación en las primeras 48 horas. Imágenes diagnósticas: Solicitar radiografías de pelvis y cadera para confirmar el diagnóstico y evaluar el grado de desplazamiento del fragmento óseo. Movilización con muletas: Si no hay desplazamiento significativo, el paciente puede ser movilizado con muletas, evitando la carga de peso en la extremidad afectada. Tratamiento Definitivo El tratamiento definitivo depende del grado de desplazamiento y la función comprometida: Fracturas sin desplazamiento o con desplazamiento mínimo (<2 cm): Estas fracturas se manejan de manera conservadora, con reposo relativo, analgesia y fisioterapia. El tiempo de recuperación suele ser de 4 a 6 semanas. La rehabilitación incluye un programa de ejercicios progresivos para recuperar la fuerza y la movilidad. Fracturas con desplazamiento significativo (>2 cm): En estos casos, puede ser necesario realizar una reducción abierta y fijación interna (ORIF) para restaurar la inserción muscular adecuada y la función articular. Se utilizan tornillos o placas para fijar el fragmento óseo avulsionado. Rehabilitación: En ambos casos, la rehabilitación es fundamental para recuperar la movilidad de la cadera y la fuerza muscular. Un fisioterapeuta guiará el retorno progresivo a las actividades físicas y deportivas, generalmente después de 6 a 8 semanas. Con el tratamiento adecuado, las fracturas por avulsión del trocánter suelen tener un buen pronóstico y los pacientes pueden regresar a sus actividades normales sin limitaciones significativas.

  • Fractura intertrocantérea

    MANUAL MINORS La fractura intertrocantérea es una fractura del fémur proximal que ocurre entre el trocánter mayor y el trocánter menor, dos prominencias óseas situadas en la parte superior del fémur. Es una lesión común en adultos mayores, especialmente en aquellos con osteoporosis, y generalmente se produce tras caídas desde la propia altura. A diferencia de las fracturas intracapsulares del cuello femoral, las fracturas intertrocantéreas tienen menor riesgo de necrosis avascular, ya que no comprometen directamente el suministro sanguíneo a la cabeza femoral. Diagnóstico El diagnóstico se sospecha en pacientes, generalmente ancianos, que presentan dolor intenso en la cadera y la ingle después de una caída, acompañado de incapacidad para caminar o cargar peso en la pierna afectada. A menudo, la extremidad se encuentra acortada y en rotación externa. Se confirma mediante radiografías de la pelvis y cadera en vista anteroposterior y lateral. En casos complejos o poco claros, se puede realizar una tomografía computarizada (TC) para una evaluación más detallada. Diagnóstico diferencial Patología Características clave Fractura del cuello femoral Dolor en la ingle, riesgo de necrosis avascular, extremidad acortada y en rotación externa Luxación de cadera Deformidad evidente, dolor agudo, pierna en rotación interna o externa, típico tras traumatismos de alta energía Contusión de cadera Dolor, pero sin fractura visible en radiografías Artrosis avanzada de cadera Dolor crónico progresivo, sin trauma agudo Manejo en Emergencias Evaluación inicial (ABC): Asegurar la estabilidad hemodinámica del paciente, especialmente en ancianos, quienes pueden tener comorbilidades asociadas. Inmovilización: Inmovilizar la extremidad afectada para evitar desplazamiento adicional y reducir el dolor. Usar férulas o dispositivos inmovilizadores. Control del dolor: Administrar analgésicos, como AINEs u opioides, para manejar el dolor agudo. Imágenes diagnósticas: Solicitar radiografías de pelvis y cadera para confirmar la fractura y determinar la ubicación exacta y el grado de desplazamiento. En fracturas complejas, considerar una TC. Estabilización preoperatoria: En personas mayores, optimizar las condiciones médicas antes de la cirugía. Los pacientes deben ser estabilizados cardiovascularmente si presentan deshidratación o anemia. Profilaxis antitrombótica: Iniciar medidas para prevenir trombosis venosa profunda, como heparina de bajo peso molecular o dispositivos de compresión. Tratamiento Definitivo El tratamiento definitivo de las fracturas intertrocantéreas suele ser quirúrgico, ya que el manejo conservador se asocia con mayores tasas de complicaciones, como trombosis, úlceras por presión o pérdida funcional: Reducción abierta y fijación interna (ORIF): Es el tratamiento de elección para la mayoría de las fracturas intertrocantéreas. Se utilizan dispositivos como: Clavos intramedulares o clavos cefalomodulares: Se insertan en el canal medular del fémur y proporcionan estabilidad, siendo la opción más común. Placas con tornillos deslizantes (placas DHS, “Dynamic Hip Screw”): Un tornillo deslizante se fija a la cabeza femoral y una placa estabiliza el fémur proximal. Fijación externa: Es una opción para pacientes con alto riesgo quirúrgico o con infecciones locales, aunque su uso es menos frecuente. Artroplastia: En algunos casos complejos, o si hay un daño articular significativo, puede considerarse la artroplastia de cadera, pero no es la primera opción en fracturas intertrocantéreas. La rehabilitación postoperatoria es esencial para evitar complicaciones y restaurar la movilidad. La movilización temprana es clave, y los pacientes suelen empezar a caminar con asistencia en las primeras 24-48 horas postquirúrgicas, según la estabilidad de la fijación. La fisioterapia es fundamental para recuperar la función articular y muscular.

  • Fractura intracapsular del cuello del fémur

    MANUAL MINORS La fractura intracapsular del cuello del fémur es una fractura que ocurre dentro de la cápsula articular de la cadera, afectando el cuello del fémur que conecta la cabeza femoral con el resto del hueso. Estas fracturas son comunes en adultos mayores, especialmente en aquellos con osteoporosis, y se producen generalmente tras caídas menores. Las fracturas intracapsulares tienen un alto riesgo de complicaciones, como necrosis avascular de la cabeza femoral y no unión, debido a la interrupción del suministro sanguíneo a la cabeza femoral. Diagnóstico El diagnóstico se sospecha en personas mayores con dolor agudo en la ingle o cadera tras una caída, con incapacidad para cargar peso en la pierna afectada. Clínicamente, se puede observar una extremidad acortada y en rotación externa. El diagnóstico se confirma mediante radiografías de cadera en vista anteroposterior y lateral. Si las radiografías no son concluyentes, puede requerirse una resonancia magnética (RM) para detectar fracturas ocultas. Diagnóstico diferencial Patología Características clave Fractura intertrocantérica Afecta la región entre el trocánter mayor y menor, dolor intenso, pero menor riesgo de necrosis avascular Luxación de cadera Deformidad visible, extremidad acortada, en rotación interna o externa, historia de trauma de alta energía Bursitis trocantérica Dolor lateral de cadera sin antecedentes traumáticos severos Artrosis de cadera Dolor crónico progresivo, sin evento traumático agudo Manejo en Emergencias Evaluación inicial (ABC): Asegurar la estabilidad hemodinámica en caso de pacientes politraumatizados. Inmovilización: Inmovilizar la pierna afectada para evitar el desplazamiento y reducir el dolor. Mantener al paciente en reposo hasta la intervención quirúrgica. Control del dolor: Administrar analgésicos (AINEs u opioides) para manejar el dolor agudo. Imágenes diagnósticas: Solicitar radiografías de pelvis y cadera para confirmar la fractura. Si es necesario, complementar con una resonancia magnética en fracturas difíciles de visualizar. Prevención de complicaciones: Iniciar profilaxis contra trombosis venosa profunda, especialmente en pacientes inmovilizados, con heparina de bajo peso molecular o dispositivos de compresión. Estabilización preoperatoria: Asegurar que el paciente esté estable hemodinámicamente y optimizar las condiciones médicas antes de la cirugía, particularmente en personas de edad avanzada. Tratamiento Definitivo El tratamiento depende de la edad del paciente, la calidad ósea y el desplazamiento de la fractura: Fracturas no desplazadas o minimamente desplazadas: Se manejan generalmente con fijación interna usando tornillos canulados o una placa de compresión dinámica. Este procedimiento busca estabilizar la fractura y preservar la cabeza femoral, especialmente en pacientes jóvenes. Fracturas desplazadas en pacientes jóvenes: En este caso, el manejo es reducción abierta y fijación interna (ORIF), con el objetivo de preservar la articulación. Se busca una reducción anatómica precisa para maximizar la probabilidad de consolidación y evitar la necrosis avascular. Fracturas desplazadas en pacientes mayores: Dado el alto riesgo de necrosis avascular y no unión, el tratamiento de elección es generalmente una artroplastia de cadera: Artroplastia parcial (hemiartroplastia): Se reemplaza solo la cabeza femoral. Artroplastia total de cadera: Se reemplaza tanto la cabeza femoral como el acetábulo. Es una opción para pacientes activos o con buen estado funcional general. La rehabilitación postoperatoria es esencial para recuperar la movilidad y funcionalidad. La carga de peso se inicia según el tipo de intervención, y la fisioterapia juega un papel crucial en la recuperación funcional y prevención de complicaciones como trombosis venosa profunda. En personas mayores, la movilización temprana es fundamental para reducir la mortalidad y mejorar la calidad de vida postoperatoria.

  • Fractura acetabular

    MANUAL MINORS La fractura acetabular es una lesión en la cavidad donde se articula el fémur con la pelvis (acetábulo). Estas fracturas generalmente ocurren como resultado de traumatismos de alta energía, como accidentes de tráfico o caídas desde altura. En pacientes ancianos con osteoporosis, las fracturas acetabulares también pueden producirse por caídas simples. Debido a la proximidad con la articulación de la cadera, estas fracturas pueden comprometer la estabilidad articular y la movilidad, requiriendo un manejo especializado. Diagnóstico El diagnóstico se basa en la historia de trauma significativo, acompañado de dolor intenso en la cadera, limitación para moverse o caminar, y posible deformidad. La exploración física puede revelar una extremidad acortada o en rotación externa. Se confirma mediante radiografías de pelvis y cadera en vista anteroposterior, pero la tomografía computarizada (TC) es esencial para evaluar la extensión y complejidad de la fractura, especialmente si hay compromiso intraarticular. Diagnóstico diferencial Patología Características clave Luxación de cadera Deformidad evidente, dolor intenso, pierna en rotación externa o interna Fractura del cuello femoral Dolor en la cadera, sin daño evidente en el acetábulo Contusión pélvica Dolor sin evidencia de fractura en radiografías Artrosis avanzada de cadera Dolor crónico progresivo con rigidez, sin historia de trauma reciente Manejo en Emergencias Evaluación inicial (ABC): En pacientes politraumatizados, asegurar la estabilidad hemodinámica. Los traumatismos de alta energía pueden estar asociados a lesiones viscerales o vasculares importantes. Inmovilización: Mantener la cadera inmovilizada para evitar más desplazamientos y controlar el dolor. Control del dolor: Administrar analgésicos fuertes (AINEs u opioides) para el alivio del dolor. Imágenes diagnósticas: Solicitar radiografías iniciales y una TC para una evaluación más detallada de la fractura, determinando si es intraarticular o si afecta la estabilidad de la cadera. Evaluación neurovascular: Examinar la función neurovascular de la extremidad afectada para descartar lesiones del nervio ciático o compromiso vascular. Profilaxis antitrombótica: Dado el riesgo de inmovilización prolongada, iniciar profilaxis para prevenir trombosis venosa profunda, preferiblemente con heparina de bajo peso molecular o dispositivos de compresión. Tratamiento Definitivo El tratamiento definitivo depende del tipo y desplazamiento de la fractura acetabular: Fracturas no desplazadas: Pueden manejarse de manera conservadora con reposo, uso de muletas sin apoyo de peso en la pierna afectada durante 6 a 8 semanas, y control radiológico periódico. Es fundamental asegurar que la articulación de la cadera se mantenga estable. Fracturas desplazadas o complejas: Requieren intervención quirúrgica, que puede incluir reducción abierta y fijación interna (ORIF) para realinear los fragmentos óseos y restaurar la superficie articular. En fracturas severas o con destrucción articular significativa, especialmente en pacientes mayores, puede ser necesaria una artroplastia de cadera (reemplazo total de cadera). Complicaciones postoperatorias: Es importante vigilar posibles complicaciones como necrosis avascular de la cabeza femoral, artritis postraumática, o inestabilidad de la cadera. En estos casos, la rehabilitación temprana con fisioterapia es crucial para restaurar la movilidad y la función. En todos los casos, la rehabilitación postoperatoria es esencial para la recuperación funcional, con un enfoque en la movilidad progresiva y el fortalecimiento muscular. La carga de peso se introduce gradualmente según la estabilidad de la fractura y el criterio del cirujano.

  • Fracturas de Cadera

    MANUAL MINORS Las fracturas de cadera son lesiones graves que afectan la parte superior del fémur, típicamente en el cuello femoral, la región intertrocantérica o subtrocantérica. Son comunes en personas mayores debido a la osteoporosis, pero también pueden ocurrir en personas jóvenes tras traumatismos de alta energía como caídas o accidentes automovilísticos. Estas fracturas comprometen la movilidad y conllevan un alto riesgo de complicaciones, especialmente en ancianos. Diagnóstico El diagnóstico se sospecha en pacientes con dolor intenso en la cadera o la ingle después de un traumatismo, junto con incapacidad para caminar o mover la pierna afectada. Clínicamente, la pierna afectada puede estar acortada y en rotación externa. Se confirma con radiografías de pelvis y cadera en vista anteroposterior y lateral. En fracturas no evidentes en radiografías simples, se puede utilizar la tomografía computarizada (TC) o la resonancia magnética (RM). Diagnóstico diferencial Patología Características clave Luxación de cadera Dolor intenso y deformidad, pierna en rotación interna o externa marcada Bursitis trocantérica Dolor lateral, sin antecedente traumático o incapacidad para caminar Fractura por estrés del cuello femoral Dolor progresivo, más común en atletas o personas con baja densidad ósea Artrosis de cadera Dolor crónico progresivo, con disminución gradual de la movilidad Manejo en Emergencias Evaluación inicial (ABC): Asegurar la estabilidad hemodinámica del paciente, especialmente en pacientes ancianos que pueden presentar otras comorbilidades. Inmovilización: Mantener la extremidad afectada inmovilizada para evitar más desplazamientos y reducir el dolor. Utilizar una férula o almohadilla. Analgésicos: Administrar analgésicos, como AINEs o opioides, para controlar el dolor agudo. Radiografías inmediatas: Solicitar radiografías de pelvis y cadera para confirmar la fractura y determinar su localización exacta. Estabilización hemodinámica: En pacientes mayores, es esencial asegurar la estabilización cardiovascular antes de la intervención quirúrgica, ya que la cirugía temprana reduce las complicaciones. Prevención de tromboembolismo: Iniciar medidas de tromboprofilaxis (heparina de bajo peso molecular o dispositivos de compresión) para reducir el riesgo de trombosis venosa profunda. Tratamiento Definitivo El tratamiento definitivo depende del tipo y localización de la fractura: Fracturas intracapsulares (cuello femoral): El manejo quirúrgico es la opción estándar. Las fracturas no desplazadas pueden tratarse con fijación interna mediante tornillos canulados. Las fracturas desplazadas, especialmente en pacientes mayores, suelen requerir reemplazo parcial o total de cadera (artroplastia). Fracturas intertrocantéricas: Estas fracturas generalmente se manejan con reducción abierta y fijación interna (ORIF), utilizando placas o clavos intramedulares para estabilizar los fragmentos. Fracturas subtrocantéricas: Este tipo de fractura también se maneja con clavos intramedulares o placas de compresión. En pacientes jóvenes con buena calidad ósea, el objetivo es preservar la articulación mediante fijación interna. En ancianos, el enfoque es la recuperación rápida de la movilidad mediante artroplastia, ya que la inmovilización prolongada aumenta el riesgo de complicaciones graves, como tromboembolismo, infecciones y pérdida de la funcionalidad. La rehabilitación postoperatoria es fundamental, con la movilización temprana y fisioterapia para restaurar la movilidad y reducir las complicaciones asociadas con la inmovilización.

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