Deshidratación en Bebés y Niños
- Dr. Fernando Hidalgo

- 10 sept 2025
- 4 Min. de lectura
INFORMACIÓN PARA PADRES - SALUD PEDIÁTRICA
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La deshidratación ocurre cuando el cuerpo no cuenta con suficiente líquido para funcionar correctamente. El organismo necesita agua para regular la temperatura corporal, producir fluidos esenciales y llevar a cabo sus funciones diarias.
Los bebés y los niños pequeños tienen un riesgo mayor de deshidratarse en comparación con los adultos. Mantener a su hijo bien hidratado es siempre importante, especialmente cuando está enfermo.
Si su hijo muestra mucha sed, probablemente ya se encuentra deshidratado. La deshidratación severa puede tener consecuencias graves.
Signos y síntomas de deshidratación
Cuando la deshidratación es leve, su hijo puede presentar:
Mareos o sensación de aturdimiento
Náuseas o dolores de cabeza
Orina de color amarillo oscuro o marrón (la orina debería ser amarillo claro)
Menos pañales mojados de lo habitual, o en niños mayores, menos visitas al baño
Labios, lengua, boca o garganta secos
En casos de deshidratación severa, los signos incluyen:
Sed intensa
Somnolencia o menor nivel de actividad
Piel pálida y ojos hundidos, ausencia de lágrimas al llorar
Sensación de frío, especialmente en manos y pies
Respiración acelerada y pulso rápido
Irritabilidad, somnolencia extrema o confusión
Si observa signos de deshidratación severa en su hijo, acuda de inmediato a su médico o al servicio de urgencias más cercano.
Cuidados en casa para la deshidratación leve
El tratamiento más eficaz para una deshidratación leve es ofrecer más líquidos al niño, como agua o soluciones de rehidratación oral. Existen varias soluciones comerciales como Gastrolyte, HYDRAlyte, Pedialyte o Repalyte, que ayudan a reponer líquidos y sales minerales. Estas se pueden adquirir en farmacias o supermercados, y también se presentan en forma de polos congelados (tipo helado), que suelen ser bien aceptados por los niños.
Si su hijo rechaza el agua o las soluciones de rehidratación, puede intentar con jugo de manzana diluido. También puede ofrecerle su leche habitual. Evite bebidas con alto contenido de azúcar como refrescos o bebidas deportivas, ya que pueden empeorar la deshidratación.
Lactantes
Si su bebé tiene menos de seis meses de edad y presenta signos de deshidratación, debe ser evaluado por un médico.
Para bebés mayores de seis meses:
Si está lactando, continúe amamantando, pero ofrezca el pecho con más frecuencia. También puede ofrecer una solución de rehidratación oral o agua durante las primeras 12 horas.
Si se alimenta con fórmula, reemplace las tomas por solución de rehidratación o agua durante las primeras 12 horas, y luego retome la fórmula en cantidades pequeñas y frecuentes.
Niños mayores
Para niños mayores (más de 10 kg de peso) que estén deshidratados, ofrezca al menos una taza (250 mL) de agua o solución de rehidratación oral cada hora durante cuatro horas. Si el niño presenta vómitos o diarrea, aumente la cantidad ofrecida.
Los niños más pequeños requerirán cantidades menores de líquido en comparación con los mayores
¿Cuándo acudir al médico?
Los bebés y niños pequeños tienen mayor riesgo de deshidratarse. Si su hijo tiene menos de seis meses o padece una enfermedad crónica, consulte a su pediatra si sospecha que está deshidratado.
Ante signos de deshidratación severa o si tiene cualquier inquietud, no dude en acudir a su médico o al hospital más cercano.
En algunos casos, puede ser necesario tratamiento médico para reponer los líquidos perdidos. Esto puede incluir el uso de una sonda nasogástrica o la administración de líquidos directamente en una vena (terapia intravenosa).
¿Qué causa la deshidratación?
Los niños pueden deshidratarse con mayor facilidad en situaciones como:
Actividad física intensa o ejercicio prolongado
Vómitos o diarrea severos
Presencia de fiebre
Uso de ciertos medicamentos como los diuréticos
Ingesta insuficiente de líquidos, especialmente cuando están enfermos
Ser menores de seis meses
Clima caluroso
Asegurarse de que su hijo beba suficiente agua diariamente ayuda a prevenir la deshidratación. En días calurosos, durante y después del ejercicio, y en caso de enfermedad, es crucial ofrecer líquidos adicionales.
Puntos clave a recordar
Los bebés y niños pequeños tienen mayor riesgo de deshidratación.
Si su hijo tiene mucha sed, probablemente ya está deshidratado.
La deshidratación leve puede tratarse en casa con agua o soluciones de rehidratación oral. No dé bebidas azucaradas.
En caso de signos de deshidratación severa, acuda a su médico o a un centro de urgencias.
Para más información
Preguntas frecuentes que hacen los padres a los médicos
¿Debe mi hijo tomar bebidas deportivas cuando hace ejercicio para evitar deshidratarse?
No se recomiendan las bebidas deportivas para la hidratación, ya que contienen altos niveles de azúcar. Este tipo de bebidas puede empeorar la deshidratación. Durante la actividad física, es preferible que los niños tomen agua o soluciones de rehidratación oral.
¿Qué enfermedades son más propensas a causar deshidratación?
La gastroenteritis es la causa más común de deshidratación, ya que se pierden muchos líquidos por vómitos y diarrea, además de que suele disminuir la ingesta oral. Otras enfermedades que causan dolor al tragar, como la amigdalitis o la enfermedad de manos, pies y boca, pueden reducir la ingesta de líquidos. Las fiebres altas también favorecen la deshidratación por el aumento de la sudoración.

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