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Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH)

INFORMACIÓN PARA PADRES - SALUD PEDIÁTRICA



Aviso Legal


Este contenido tiene fines informativos y no sustituye la consulta con su médico o profesional de salud. No incentivamos por ninguna razón la automedicación. Se ha realizado un esfuerzo para asegurar que la información sea precisa, actualizada y clara. www.emergencias.org.es no se responsabiliza por errores, omisiones o los resultados de tratamientos descritos. Las publicaciones informativas se actualizan regularmente, por lo que se recomienda asegurarse de tener la versión más reciente.


¿Qué es el TDAH?


El Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH) es una condición crónica que afecta la capacidad de concentración, el control de impulsos y, en algunos casos, el nivel de actividad. Puede interferir significativamente en el aprendizaje, las relaciones sociales y la dinámica familiar.


Se estima que aproximadamente 1 de cada 20 niños presenta TDAH. Es más común en niños que en niñas.


Aunque no se conoce con certeza la causa exacta, existe un componente genético, ya que suele haber antecedentes familiares. El TDAH no es causado por una mala crianza.

Con el apoyo adecuado en casa y en la escuela y en algunos casos, con tratamiento farmacológico un niño con TDAH puede tener una vida exitosa.


Signos y síntomas del TDAH


Los síntomas principales del TDAH incluyen:


  • Desatención: dificultad para concentrarse, olvidar instrucciones, cambiar de tarea sin terminarla.


  • Impulsividad: actuar sin pensar, interrumpir a otros, dificultades para controlar emociones, tendencia a accidentes.


  • Hiperactividad: movimiento constante, inquietud, dificultad para quedarse quieto.

Algunos niños presentan TDAH sin hiperactividad. En estos casos, el problema principal es la falta de atención. A veces se llama TDAH tipo inatento.


Es normal que los niños pequeños tengan dificultades para concentrarse o controlar sus impulsos. Pero si los síntomas afectan su vida diaria, es importante realizar una evaluación médica.

¿Cuándo consultar al médico?


El diagnóstico debe ser realizado por un profesional de salud capacitado, como un pediatra o psicólogo infantil. Si tienes dudas sobre el comportamiento de tu hijo, el primer paso es acudir al médico de cabecera.


La evaluación incluye recopilar información tanto del entorno familiar como escolar, y en algunos casos, puede participar un fonoaudiólogo u otros especialistas.


No existe una prueba única para diagnosticar el TDAH. Además, es fundamental descartar otras causas que pueden requerir un tratamiento diferente.

Muchos niños con TDAH también presentan:


  • Problemas de aprendizaje


  • Ansiedad


  • Trastornos del sueño


Estos deben evaluarse y tratarse junto con el TDAH.


Tratamiento del TDAH


El manejo del TDAH incluye estrategias conductuales, educativas y, si es necesario, tratamiento farmacológico.


Apoyos recomendados:


  • Uso de rutinas claras en casa.


  • Planificación del entorno de aprendizaje.


  • Refuerzo de habilidades sociales.


  • Terapia familiar o individual, en algunos casos.



Medicación estimulante


El tratamiento más eficaz para los síntomas del TDAH son los medicamentos estimulantes, usados desde la década de 1970. Alrededor del 1-2% de los niños reciben este tipo de medicación.


Estos medicamentos actúan sobre áreas del cerebro responsables de la atención y el estado de alerta, mejorando la concentración, el control de impulsos y reduciendo la hiperactividad en cerca del 80% de los casos.


Los fármacos estimulantes más utilizados incluyen:


  • Metilfenidato


  • Dexanfetamina


Pueden ser de acción corta (3-4 horas) o acción prolongada (6 a 12 horas).


En la mayoría de los países hispanohablantes, estos medicamentos son controlados y deben ser recetados por neuropediatras, psiquiatras infantiles o, en algunos casos, médicos de familia autorizados.


Los estimulantes para el TDAH son de los medicamentos pediátricos más investigados. En las dosis adecuadas, no generan adicción y algunos niños los usan solo durante los días escolares sin efectos de abstinencia.

También existen medicamentos no estimulantes, como:


  • Atomoxetina


  • Clonidina


  • Guanfacina


Estos pueden ser útiles en niños que no toleran bien los estimulantes.


Efectos secundarios de los estimulantes


El efecto secundario más frecuente es la disminución del apetito (sobre todo al mediodía), lo que a veces afecta el aumento de peso.


Otros posibles efectos secundarios incluyen:


  • Dolor de estómago


  • Dolor de cabeza o mareos


  • Dificultad para dormir


  • Irritabilidad o cambios emocionales


Algunos niños no presentan efectos secundarios. Cuando ocurren, pueden manejarse ajustando la dosis o el horario. Si los efectos son más graves, el medicamento puede suspenderse de inmediato sin necesidad de reducirlo gradualmente.

En algunos casos, los estimulantes pueden afectar levemente el crecimiento en estatura, por lo que se recomienda controlar el peso, talla, frecuencia cardíaca y presión arterial regularmente.

En niños con antecedentes personales o familiares de enfermedades cardíacas, podrían requerirse pruebas previas al inicio del tratamiento.


Seguimiento médico


El niño que recibe medicación debe ser evaluado periódicamente por su médico:


  • Seguimiento más frecuente al inicio del tratamiento.


  • Revisión al menos cada seis meses mientras siga tomando estimulantes.


Los controles deben incluir:


  • Peso


  • Talla


  • Frecuencia cardíaca


  • Presión arterial


¿Y los suplementos de omega-3?


Algunos tratamientos no farmacológicos como el aceite de pescado (omega-3) podrían ofrecer ciertos beneficios, aunque limitados. Las dietas de exclusión no suelen ser eficaces, pero una alimentación saludable es fundamental.


Puntos clave para recordar


  • El TDAH se manifiesta con desatención, impulsividad y, a veces, hiperactividad. No todos los niños con estos comportamientos tienen TDAH.


  • No existe una prueba única para diagnosticarlo. La evaluación se basa en información del hogar y la escuela.


  • Las estrategias positivas en casa, el apoyo escolar y la orientación psicológica pueden ayudar a la mayoría de los niños.


  • La medicación estimulante es el tratamiento más eficaz para los síntomas del TDAH.


  • Muchos niños con TDAH tienen otras dificultades asociadas, como problemas de aprendizaje, ansiedad o trastornos del sueño.



Preguntas frecuentes


Mi hijo en edad preescolar es muy inquieto e impulsivo. ¿Puede evaluarse para TDAH?


Generalmente, el diagnóstico se realiza a partir de los 5 años de edad. Antes de eso, es común observar conductas similares al TDAH como parte del desarrollo normal. Sin embargo, si hay antecedentes familiares fuertes, puede considerarse una evaluación temprana. Consúltelo con el pediatra.


Si no tiene TDAH, ¿qué más podría estar causando ese comportamiento?


Los comportamientos de inatención o hiperactividad pueden deberse a múltiples causas: problemas emocionales, dificultades de aprendizaje, trastornos del sueño u otros problemas de salud. Es importante una evaluación médica completa.


¿Se le pasará el TDAH con la edad?


Algunos adolescentes y adultos siguen teniendo síntomas, pero muchos niños mejoran con el tiempo y llegan a manejar sus síntomas eficazmente. Algunos ya no presentan síntomas en la adultez.


¿Mi hijo necesita medicación? ¿Es adictiva?


Si las estrategias en casa, el apoyo escolar y la terapia no son suficientes, y los síntomas afectan la vida diaria del niño, puede considerarse el tratamiento con medicamentos. Los fármacos estimulantes son seguros, eficaces y no adictivos en las dosis utilizadas para el TDAH.

 
 
 

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