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Prevención de Lesiones por Presión

INFORMACIÓN PARA PADRES - SALUD PEDIÁTRICA



Aviso Legal


Este contenido tiene fines informativos y no sustituye la consulta con su médico o profesional de salud. No incentivamos por ninguna razón la automedicación. Se ha realizado un esfuerzo para asegurar que la información sea precisa, actualizada y clara. www.emergencias.org.es no se responsabiliza por errores, omisiones o los resultados de tratamientos descritos. Las publicaciones informativas se actualizan regularmente, por lo que se recomienda asegurarse de tener la versión más reciente.


¿Qué es una lesión por presión?


Una lesión por presión (también conocida como úlcera por presión, escara o llaga de cama) es un daño en la piel que ocurre debido a una presión constante, una mala circulación o fricción repetida sobre la superficie de la piel.


Estas lesiones pueden afectar a personas de todas las edades, incluyendo bebés y niños. Los niños con mayor riesgo incluyen aquellos con espina bífida, lesiones medulares, trastornos neurológicos o condiciones médicas que limitan el movimiento. También están en riesgo los niños que utilizan órtesis o prótesis.


Muchas lesiones por presión pueden prevenirse con un cuidado adecuado tanto en el hospital como en casa. Prevenir es mucho más fácil que tratar.


Signos y síntomas de una lesión por presión


Los signos comunes incluyen:


  • Marcas rojas en la piel


  • Áreas azuladas o moradas (más visibles en pieles oscuras)


  • Ampollas


  • Piel abierta o con heridas


  • Dolor


Estas lesiones pueden presentarse en cualquier parte del cuerpo, aunque en los niños suelen aparecer en:


  • Parte posterior de la cabeza (especialmente en bebés y niños pequeños) y orejas


  • Coxis, caderas y glúteos


  • Talones y codos


  • Columna vertebral y omóplatos


  • Debajo de yesos, férulas o dispositivos ortopédicos


  • Alrededor de dispositivos médicos como tubos, mascarillas o drenaje


¿Qué causa una lesión por presión?


Algunos factores que aumentan el riesgo en niños incluyen:


  • Permanecer en una misma posición durante mucho tiempo


  • Permanecer con ropa, cama o pañales mojado


  • Presión o fricción constante sobre una zona


  • Sábanas arrugadas o ropa con costuras gruesas


  • Disminución de la sensibilidad en la piel


También están en mayor riesgo los niños con desnutrición, baja ingesta de líquidos, sistema inmune debilitado o enfermedades graves.


Prevención en el hospital


Durante la estancia hospitalaria, el personal de enfermería evalúa diariamente la piel de su hijo. Si se identifica un riesgo, se elaborará un plan de cuidado que puede incluir:


  • Cambios de posición en la cama


  • Aplicación de apósitos en zonas óseas o enrojecidas


  • Uso de sábanas deslizantes especiales para mover al niño


  • Uso de cremas barrera


  • Sábanas absorbentes


  • Inspección frecuente de zonas de riesgo


  • Aumento de la ingesta de líquidos y nutrientes (por vía oral o por sonda si es necesario)


  • Ayuda para cambiar de posición cada 2–4 horas (día y noche)


  • Reacomodo del equipo médico


  • Uso de productos especiales para aliviar presión (colchones de aire, almohadillas de gel)


En algunos casos, se puede derivar al niño a otros profesionales como fisioterapeutas, terapeutas ocupacionales o nutricionistas. Si ya tiene una lesión por presión, se puede solicitar la evaluación de un especialista en curación de heridas.


Cuidados en casa


Las lesiones por presión pueden tardar meses en curarse, ser dolorosas y complicar otros problemas médicos. Por eso, es fundamental vigilar el estado de la piel, actuar ante el menor signo de daño y mantener una alimentación saludable.


Observación


  • Revise la piel de su hijo diariamente, por la mañana y por la noche


  • Busque ampollas, moretones, grietas, cambios de color o resequedad


  • Inspeccione bien las zonas óseas y la piel bajo o alrededor de yesos, férulas o equipos médicos


  • Preste especial atención a las zonas húmedas como la ingle y los glúteos, especialmente si el niño no controla esfínteres


  • Si el niño tiene un yeso, observe si hay dolor o molestia que pueda indicar un problema debajo


Posicionamiento


  • Anime a su hijo a cambiar de posición al menos cada 2 horas si está sentado por largos periodos


  • Si permanece en cama, ayudarlo a cambiar de posición cada 2 horas durante el día y cada 4 horas por la noche


  • Evite arrastrar la piel al moverlo; rote entre lado izquierdo, espalda y lado derecho


  • Asegúrese de que las sábanas estén lisas, sin arrugas


  • Motívelo a moverse o caminar cuando sea posible


Cuidado de la piel


  • Use agua tibia para el baño


  • Elija limpiadores con pH neutro, sin perfume y sin alcohol


  • Después del baño, aplique una crema hidratante sin perfume por todo el cuerpo


  • Puede usar una crema barrera (disponible en farmacias) en zonas inflamadas o óseas


Alimentación


  • Una dieta balanceada es esencial para la salud de la piel y la cicatrización


  • Asegúrese de que su hijo tome suficientes líquidos durante el día


  • Evite bebidas con cafeína como refrescos de cola


Dispositivos para aliviar presión


En niños con movilidad reducida o reposo prolongado, un terapeuta ocupacional puede recomendar:


  • Pieles médicas de lana estéril


  • Almohadillas de gel


  • Colchones especiales de espuma o aire


El terapeuta le indicará dónde adquirir o alquilar estos productos. Su pediatra o enfermera puede gestionar una derivación si aún no ha sido visto por uno.


¿Qué evitar?


  • No arrastre a su hijo al moverlo (puede dañar la piel)


  • No masajee ni frote las zonas lesionadas


  • No utilice cojines en forma de “rosca” o “donut”


  • Evite ropa con costuras gruesas, como pantalones de buzo


¿Cuándo consultar al médico?


Si identifica una lesión por presión:


  1. Retire la causa (por ejemplo, presión del cuerpo o de un equipo)


  2. Cambie la posición del niño para evitar apoyar sobre la lesión


Consulte con el pediatra si:


  • La lesión no mejora en 24 horas


  • La piel está abierta o con herida


Las lesiones por presión pueden indicar un daño más profundo que debe evaluarse de inmediato.


Tratamiento de las lesiones por presión


La prevención es lo más importante. Pero si ocurre una lesión, se tratará como una herida: con curaciones regulares, control del estado de la piel y, si hay signos de infección (enrojecimiento, calor, dolor, inflamación), puede ser necesario el uso de antibióticos.


Puntos clave a recordar


  • Prevenir una lesión por presión es más fácil que tratarla


  • Esté atento a enrojecimiento, cambios de color, ampollas o dolor


  • Revise la piel de su hijo con frecuencia y actúe ante cualquier cambio


  • Consulte al médico si la piel se abre o no mejora en 24 horas


Para más información


Preguntas frecuentes


¿Debo poner una alarma por la noche para cambiar a mi hijo de posición?


Generalmente no es necesario, especialmente si duerme en un colchón blando. Si su hijo tiene mayor riesgo, el médico indicará si necesita reposicionamiento nocturno.


¿Cuánto tiempo tarda en curarse una lesión por presión?


Muchas comienzan a sanar en 24 horas. La cicatrización puede tardar más si hay mala circulación, infección, medicamentos inmunosupresores u otras enfermedades. Si no mejora en 24 horas, consulte al médico.

 
 
 

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