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Hernia Inguinal en Niños

INFORMACIÓN PARA PADRES - SALUD PEDIÁTRICA


Aviso Legal


Este contenido tiene fines informativos y no sustituye la consulta con su médico o profesional de salud. No incentivamos por ninguna razón la automedicación. Se ha realizado un esfuerzo para asegurar que la información sea precisa, actualizada y clara. En www.emergencias.org.es no nos responsabilizamos por errores, omisiones o los resultados de tratamientos descritos. Las publicaciones informativas se actualizan regularmente, por lo que se recomienda asegurarse de tener la versión más reciente.


Una hernia ocurre cuando una parte de un órgano interno (usualmente el intestino) se desplaza a través de una zona débil en la pared muscular del abdomen, formando un bulto o protuberancia debajo de la piel.


La hernia inguinal es un tipo de hernia que se localiza en la ingle. En los niños varones, puede extenderse hasta el escroto (la bolsa que contiene los testículos). Este tipo de hernia es hasta ocho veces más común en niños que en niñas.


Cualquier sospecha de hernia en un niño debe ser evaluada por un médico. En algunos casos, las hernias inguinales pueden convertirse en una emergencia médica, por lo que se requiere atención urgente.


Signos y síntomas de una hernia inguinal


Si tu hijo presenta una hernia inguinal, es posible que notes:


  • Hinchazón o un bulto visible en la ingle o escroto.


  • El bulto suele ser:


    • Indoloro, aunque puede causar leve molestia.


    • Blando y liso al tacto.


    • Más evidente al llorar, toser o hacer esfuerzo.


    • Menos notorio cuando el niño está acostado o relajado.


Las hernias inguinales pueden presentarse en uno o ambos lados, aunque son más frecuentes en el lado derecho.


Una hernia es considerada reducible si el intestino puede entrar y salir libremente de la abertura en la pared muscular.


Hernia inguinal estrangulada


Una complicación grave es la hernia estrangulada, que ocurre cuando el intestino queda atrapado fuera de la pared muscular, interrumpiendo su suministro de sangre. Esta situación no es reducible y constituye una urgencia quirúrgica.


Llama una ambulancia de inmediato si tu hijo con hernia inguinal presenta:


  • Malestar general o debilidad.


  • Dolor intenso en la ingle.


  • Náuseas o vómitos.


  • Abdomen distendido o sensación de plenitud.


  • Fiebre.


  • Hinchazón con coloración roja o azulada, sensible al tacto.


  • Un bulto que no disminuye de tamaño al estar en reposo o llorar.


¿Cuándo consultar al médico?


Si sospechas que tu hijo tiene una hernia, debes acudir al médico de cabecera o pediatra.

El médico evaluará ambas ingles, y si el bulto no está presente en ese momento, puede aplicar presión en el abdomen para intentar hacer visible la hernia.


En caso de hernia estrangulada, se requiere cirugía urgente en un hospital pediátrico especializado.


Tratamiento de la hernia inguinal


La cirugía (herniotomía) es el tratamiento indicado para todas las hernias inguinales, incluso aquellas que no presentan complicaciones, ya que todas tienen el riesgo potencial de estrangulación.


Este procedimiento evita que la hernia reaparezca. Si se detecta y corrige a tiempo, no suelen presentarse complicaciones a largo plazo.


Sobre la cirugía:


  • Se realiza bajo anestesia general o raquídea (dependiendo del caso).


  • En niños con hernia unilateral, existe una pequeña posibilidad de que desarrollen una hernia en el otro lado más adelante. El cirujano puede recomendar intervenir ambos lados en una sola cirugía para evitar futuras recurrencias.


  • Generalmente es una cirugía ambulatoria, aunque puede requerirse hospitalización si:


    • Fue una intervención de emergencia.


    • El niño tiene menos de seis semanas de edad.


    • Hay enfermedades previas.


    • La hernia estaba estrangulada y la cirugía fue compleja.


Posibles complicaciones quirúrgicas (poco comunes)


  • Lesión en el testículo, lo que puede causar una reducción en su tamaño.


  • Daño al conducto deferente (el tubo que transporta los espermatozoides).


  • Lesiones nerviosas que pueden provocar adormecimiento en la zona de la herida.


Cuidados en el hogar


Después de la cirugía, recibirás instrucciones específicas. Contacta al cirujano o al hospital si:


  • Tu hijo presenta fiebre de 38.5 °C o más.


  • La herida se ve enrojecida, inflamada o con secreción.


  • Tienes cualquier otra preocupación respecto a su recuperación.


Se programará una consulta de seguimiento en las semanas posteriores a la cirugía para revisar la herida y, si es necesario, examinar los testículos. Esta revisión puede hacerse en el hospital o, si vives lejos, con tu médico de cabecera en coordinación con el cirujano.


No hay un tiempo exacto para retomar las actividades normales; el niño comenzará a moverse cuando se sienta cómodo. Como guía general, se recomienda evitar deportes durante al menos dos semanas. Consulta al cirujano si necesitas orientaciones más específicas.


Puntos clave a recordar


  • Una hernia es un bulto que aparece por una debilidad en la pared abdominal.


  • La hernia inguinal se localiza en la ingle y puede extenderse al escroto.


  • Toda hernia inguinal debe operarse, incluso si no causa síntomas.


  • Las hernias estranguladas son una emergencia médica.


  • La reparación de hernia es generalmente ambulatoria, pero algunos casos requieren observación hospitalaria.


Para más información


Preguntas frecuentes


¿Cuánto tiempo después del diagnóstico se realiza la cirugía?


Depende de la edad del niño y del estado del hernia. En general, se programa lo antes posible. Si la hernia está estrangulada, la cirugía es inmediata.


¿Cuánto dura la cirugía?


La duración varía según la edad del niño, el tipo de anestesia y si se intervienen uno o ambos lados. Por lo general, el niño estará alejado de los padres por una a dos horas.


¿La hernia se produjo por algo que hice o no hice?


No. La hernia es causada por una abertura en la pared abdominal presente desde el nacimiento. No hay nada que los padres hayan hecho que la cause o prevenga. Son más comunes en bebés prematuros, de bajo peso al nacer o con antecedentes familiares de hernias.

 
 
 

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