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Enfermedad inflamatoria intestinal (EII): información para escuelas

INFORMACIÓN PARA PADRES - SALUD PEDIÁTRICA



Aviso Legal


Este contenido tiene fines informativos y no sustituye la consulta con su médico o profesional de salud. No incentivamos por ninguna razón la automedicación. Se ha realizado un esfuerzo para asegurar que la información sea precisa, actualizada y clara. www.emergencias.org.es no se responsabiliza por errores, omisiones o los resultados de tratamientos descritos. Las publicaciones informativas se actualizan regularmente, por lo que se recomienda asegurarse de tener la versión más reciente.



La Enfermedad Inflamatoria Intestinal (EII) es una condición médica que genera inflamación en el tracto intestinal, y engloba principalmente dos enfermedades: la enfermedad de Crohn y la colitis ulcerosa. Para obtener más detalles sobre los síntomas y tratamientos, consulte Enfermedad Inflamatoria Intestinal (EII) – Enfermedad de Crohn y Colitis Ulcerosa


Los estudiantes que viven con EII a menudo enfrentan desafíos específicos y necesitan apoyo adicional en el entorno escolar. Esta guía está diseñada para ayudar a los docentes a comprender mejor las dificultades que estos estudiantes pueden experimentar en la escuela.


Medicación y tratamiento


El tratamiento incluye el uso de medicamentos como corticoides (por ejemplo, cortisona) para aliviar los síntomas. En algunos niños y adolescentes, la EII es leve y puede controlarse fácilmente; en otros, el manejo es más complejo. En casos menos frecuentes, puede ser necesario recurrir a una cirugía para tratar formas graves o complicaciones de la enfermedad.


Cabe aclarar que la EII no es contagiosa y no representa ningún riesgo para otros estudiantes o el personal escolar.


El impacto de la EII en el estudiante


Los efectos de la EII pueden ser importantes. Los estudiantes pueden sentir una gran incomodidad al hablar de problemas intestinales, lo que genera vergüenza y ansiedad.


Los efectos secundarios de los corticoides pueden incluir aumento de peso, acné, cambios de humor, dificultad para concentrarse y dolores de cabeza. Estos cambios, reales o percibidos, pueden afectar significativamente la autoestima del estudiante.


Además, las ausencias escolares, el bajo rendimiento académico y la exclusión de actividades recreativas o deportivas pueden aumentar la frustración.


Una de las situaciones más difíciles para estos estudiantes en el ámbito escolar es la necesidad de ir al baño de manera urgente y sin previo aviso. El temor a no llegar a tiempo puede generar altos niveles de ansiedad e incluso derivar en el rechazo a asistir a clases.


¿Cómo puede la escuela apoyar a estudiantes con EII?


El acompañamiento y comprensión por parte de los docentes y la comunidad educativa es esencial para que el estudiante pueda desarrollarse de manera académica y social.


Se deben establecer medidas que permitan al estudiante salir del aula rápidamente y sin llamar la atención. Ser interrogado frente a los compañeros puede resultar muy vergonzoso, y una demora, aunque sea breve, puede causar un accidente. Se pueden utilizar códigos o señales conocidas por los profesores, o bien permitir que el estudiante abandone el aula sin necesidad de explicar.


La mayoría de los jóvenes asumen esta responsabilidad con madurez y no abusan de este permiso. En algunos casos, se puede considerar el uso de baños del personal docente, especialmente si los baños estudiantiles están lejos del aula. Lo fundamental es que el estudiante se sienta respaldado, con la certeza de que su situación será tratada con respeto y discreción.


Dado que se trata de una enfermedad crónica o de recaídas periódicas, habrá momentos en que el estudiante esté ausente o presente síntomas o efectos secundarios durante su jornada escolar. Estos síntomas pueden afectar su concentración, rendimiento académico, desempeño deportivo y participación en excursiones u otras actividades escolares.


Excursiones, campamentos y deportes


En general, la mayoría de los estudiantes con EII pueden participar en las actividades escolares y sociales, aunque puede que en ciertos momentos necesiten comprensión y flexibilidad por parte de los docentes y sus compañeros.


Idealmente, el estudiante podrá participar plenamente. Sin embargo, en algunas ocasiones el temor al dolor, la diarrea o la falta de acceso a un baño puede generar angustia. En estos casos, el estudiante podría preferir no participar. Acciones simples como asignarle un asiento en el pasillo del autobús o teatro pueden ser de gran ayuda.


Los deportes pueden verse afectados por dolores abdominales, molestias articulares o un estado general de salud comprometido. Aun así, se debe alentar la participación de acuerdo con sus capacidades del momento. Algunos estudiantes pueden esforzarse demasiado para evitar parecer “débiles” ante sus compañeros, por lo que será importante animarlos a actuar con prudencia y no sobrepasar sus límites.


El personal docente debe comprender que habrá días mejores que otros, y confiar en el juicio del estudiante si manifiesta no estar en condiciones de participar en determinada actividad. En algunos casos, tras una cirugía, se impondrán restricciones específicas. Puede ser necesario diseñar programas individuales para fomentar la participación del estudiante en la medida de sus posibilidades.


Ausencias y hospitalización


Es posible que el estudiante se ausente debido a brotes de la enfermedad, internaciones (que pueden extenderse desde algunos días hasta varias semanas) o consultas médicas. También es frecuente que pase tiempo en la enfermería escolar o en el baño.


Se pueden enviar tareas y trabajos escolares al domicilio o al hospital para que el estudiante mantenga el vínculo con el aprendizaje. Las visitas y mensajes de sus compañeros y profesores ayudan a preservar el contacto social y académico.


Señales de alerta en el entorno escolar


En general, los estudiantes con EII se presentan bien y pueden participar normalmente en la escuela. Es raro que ocurra una emergencia médica o que el docente deba brindar primeros auxilios. No obstante, es importante que el personal, los padres y el propio estudiante tengan un plan de acción ante posibles complicaciones.


Es fundamental recordar que, aunque el estudiante aparente estar bien, puede estar atravesando síntomas significativos y variables. Esté atento a signos de cansancio o decaimiento emocional, y no dude en conversar con los padres si surgen inquietudes.


Comunicación


Los docentes deben dialogar abiertamente con el estudiante y su familia sobre posibles dificultades y establecer un plan de acción. Aunque es poco probable que se presenten síntomas graves durante la jornada escolar, deben mantenerse líneas claras de comunicación.


En algunos casos, puede ser útil que el personal docente o el orientador escolar se comuniquen con el médico tratante (generalmente un gastroenterólogo pediátrico) o con otros profesionales de salud involucrados.


Decidir si se informa o no a la clase sobre la condición del estudiante es un tema que debe discutirse con el propio estudiante y su familia. Los compañeros y otros profesores deben tener al menos una comprensión básica del problema para reducir el aislamiento y evitar burlas. Entre las posibles estrategias están una presentación adaptada al nivel escolar o un proyecto de ciencias o salud, en el caso de los estudiantes mayores.


Puntos clave a recordar


  • Los efectos de la EII y de la medicación pueden ser importantes para el estudiante.


  • Deben existir arreglos que permitan al estudiante salir del aula sin demoras ni explicaciones públicas.


  • En general, los estudiantes con EII pueden participar plenamente en la escuela, el deporte y las actividades sociales, pero podrían requerir medidas especiales.


  • Es esperable que se ausenten por períodos breves o incluso durante semanas debido a hospitalizaciones.


  • Es fundamental contar con un plan de acción ante la aparición de síntomas en el ámbito escolar.


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