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Accidente Cerebrovascular Hemorrágico

INFORMACIÓN PARA PADRES - SALUD PEDIÁTRICA


Aviso Legal


Este contenido tiene fines informativos y no sustituye la consulta con su médico o profesional de salud. No incentivamos por ninguna razón la automedicación. Se ha realizado un esfuerzo para asegurar que la información sea precisa, actualizada y clara. En www.emergencias.org.es no nos responsabilizamos por errores, omisiones o los resultados de tratamientos descritos. Las publicaciones informativas se actualizan regularmente, por lo que se recomienda asegurarse de tener la versión más reciente.


¿Qué es un accidente cerebrovascular hemorrágico?


Aunque los accidentes cerebrovasculares (ACV) se asocian comúnmente con adultos, también pueden presentarse en niños de cualquier edad, incluso en el útero. El ACV ocurre cuando el cerebro no recibe suficiente oxígeno, lo que provoca daño cerebral.


Existen dos tipos principales de accidente cerebrovascular:


  • Isquémico: causado por la obstrucción del flujo sanguíneo.


  • Hemorrágico: ocurre cuando un vaso sanguíneo se rompe o presenta fugas, provocando una hemorragia cerebral.


Este último tipo, el ACV hemorrágico, es menos frecuente, pero potencialmente más grave.


¿Qué causa un ACV hemorrágico?


Un ACV hemorrágico se produce cuando un vaso sanguíneo se rompe dentro del cerebro, ocasionando sangrado (hemorragia intracerebral). La sangre acumulada puede dañar directamente el tejido cerebral e inflamar el área circundante, generando presión y lesiones adicionales.


Signos y síntomas


Los síntomas suelen aparecer de forma repentina y varían según la zona afectada y la cantidad de sangrado.


Los signos más comunes son:


  • Dolor de cabeza intenso y repentino sin causa aparente.


  • Somnolencia excesiva, pérdida de conciencia o colapso.


  • Dificultad para hablar, problemas visuales, debilidad en el rostro, brazo o pierna (a menudo en un solo lado).


  • Convulsiones.


  • Mareos o pérdida repentina del equilibrio.


¿Cómo se diagnostica un ACV hemorrágico?


El diagnóstico suele realizarse mediante estudios de neuroimagen, como:


Tomografía Computarizada (TC)


Permite obtener imágenes detalladas del cerebro mediante rayos X. Es rápida y útil para detectar hemorragias agudas.


Resonancia Magnética (RM/ARM)


Utiliza un imán potente y ondas de radio para generar imágenes más detalladas del cerebro. No utiliza radiación y se considera segura incluso durante el embarazo.


Angiografía Cerebral


Procedimiento que consiste en inyectar un medio de contraste en una arteria para visualizar con precisión los vasos sanguíneos del cerebro. Se realiza bajo anestesia y puede identificar anomalías como malformaciones o aneurismas.


Tratamiento inmediato


En algunos casos, el ACV hemorrágico requiere una cirugía de urgencia para drenar la sangre y aliviar la presión intracraneal.


Craneotomía


Intervención en la que se realiza una apertura temporal en el cráneo para permitir al neurocirujano retirar el coágulo o drenar el líquido acumulado.


Drenaje Ventricular Externo (DVE)


Dispositivo temporal que permite extraer el líquido cefalorraquídeo y reducir la presión en el cerebro si no puede controlarse de otra forma.


¿Qué condiciones pueden causar un ACV hemorrágico?


Algunas causas comunes en niños incluyen:


  • Malformación Arteriovenosa (MAV)


    Conjunto de vasos sanguíneos anormales que conectan arterias y venas. Pueden romperse sin previo aviso y causar una hemorragia.


  • Aneurisma Cerebral


    Dilación anormal en la pared de un vaso sanguíneo. En niños son poco frecuentes y generalmente se detectan tras su ruptura.

  • Cavernoma


    Conjunto de vasos de bajo flujo sanguíneo que pueden tener pequeñas fugas recurrentes antes de presentar síntomas más graves.


  • Otras causas


    • Trastornos de coagulación


    • Lesiones traumáticas en la cabeza


    • Tumores cerebrales


    • Cirugías previas en el cerebro


Efectos posteriores del ACV


La recuperación varía en cada niño. Algunos efectos comunes son:


  • Debilidad en brazos o piernas.


  • Dificultades para hablar, leer o escribir.


  • Problemas sensoriales o perceptivos.


  • Alteraciones en la memoria o concentración.


  • Dificultad para tragar.


  • Fatiga física y mental.


  • Cambios en el estado de ánimo.


  • Convulsiones (más frecuentes en bebés y niños pequeños).


En niños muy pequeños, algunos efectos pueden no ser evidentes de inmediato, por lo que se recomienda seguimiento del desarrollo a largo plazo.


Rehabilitación y recuperación


La rehabilitación puede comenzar una vez que el niño esté estabilizado. Cada caso es único, pero se sabe que:


  • Los primeros meses son clave para la recuperación.


  • En algunos casos, otras áreas del cerebro asumen funciones perdidas, lo que se conoce como plasticidad cerebral.


  • La recuperación puede continuar durante varios años.


El equipo de rehabilitación puede incluir:


  • Médicos rehabilitadores


  • Fisioterapeutas: movilidad y marcha.


  • Terapeutas ocupacionales: funciones diarias y destrezas motoras.


  • Fonoaudiólogos/logopedas: lenguaje y deglución.


  • Neuropsicólogos: funciones cognitivas y adaptación social.


  • Psicólogos: apoyo emocional.


  • Docentes hospitalarios: apoyo académico.


  • Trabajadores sociales: apoyo familiar y gestión de recursos.


Regreso al hogar y seguimiento


Antes del alta hospitalaria:


  • Se realiza una reunión con el equipo médico para definir fechas y objetivos.


  • Se planifica la rehabilitación ambulatoria o el seguimiento con servicios comunitarios si es necesario.


  • Se programan estudios de control e interconsultas periódicas para el seguimiento del estado neurológico.


Puntos clave para recordar


  • Un accidente cerebrovascular hemorrágico ocurre cuando se rompe un vaso sanguíneo dentro del cerebro.


  • Los síntomas aparecen de forma brusca y requieren atención médica urgente.


  • Algunas veces es necesario realizar una cirugía para evacuar el sangrado y reducir la presión en el cerebro.


  • Las causas incluyen anomalías vasculares (MAV, aneurismas), traumatismos y otros trastornos médicos.


  • La recuperación es variable, pero los primeros meses son clave para el progreso.


  • La rehabilitación especializada es esencial para maximizar el desarrollo y funcionalidad del niño.


Para más información


Preguntas frecuentes a nuestros médicos


¿Mi hijo se recuperará completamente?


Dependerá de la localización, tamaño y gravedad del ACV. Cada niño tiene un ritmo de recuperación distinto. El equipo médico lo mantendrá informado durante el ingreso y las consultas de seguimiento.


¿Puede volver a ocurrir un ACV?


Depende de la causa original. Por ejemplo, si el ACV se produjo por una MAV que no ha sido tratada, existe un riesgo de recurrencia. El equipo médico le explicará detalladamente los riesgos y opciones terapéuticas.


¿Qué medicamentos debe evitar mi hijo?


Se deben evitar medicamentos que aumenten el riesgo de sangrado, como los anticoagulantes, salvo que sean indicados y controlados por el equipo médico.

 
 
 

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