Trastorno del espectro autista (TEA)
- EmergenciasUNO

- 22 ago
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INFORMACIÓN PARA PADRES - SALUD PEDIÁTRICA
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Puntos clave
El trastorno del espectro autista (TEA) es una condición del neurodesarrollo que afecta la forma en que los niños se comunican, interactúan y procesan la información.
Se caracteriza principalmente por dificultades en comunicación social y conductas repetitivas o intereses restringidos.
No existen dos niños con TEA iguales; cada uno presenta un perfil único de fortalezas y desafíos.
El diagnóstico y tratamiento deben ser realizados por profesionales especializados.
¿Qué es el TEA?
El TEA reemplaza términos que antes se usaban como “autismo”, “síndrome de Asperger” o “trastorno generalizado del desarrollo”.Afecta aproximadamente a 1–2 de cada 100 niños. Muchas veces existe un componente familiar.
Algunas personas prefieren el término “personas autistas”, mientras que otras familias utilizan “niño con autismo”.
Signos y síntomas
Las dificultades suelen manifestarse en dos áreas principales:
Comunicación social (comprensión, uso del lenguaje verbal y no verbal, interacción con otros).
Conductas repetitivas e intereses restringidos (rutinas estrictas, intereses intensos, sensibilidad sensorial).
En bebés y preescolares
Retraso o formas poco comunes de lenguaje.
Poca interacción social o de juego.
Menos uso de gestos, señas o contacto visual.
Juegos repetitivos o exploración inusual de objetos.
Necesidad de rutinas muy rígidas.
Sensibilidades sensoriales (ruidos, texturas, luces).
En edad escolar
Capacidad de expresar necesidades, pero dificultad para mantener conversaciones.
Prefieren seguir sus propias ideas en lugar de unirse a las de otros.
Intereses especiales muy intensos.
Dificultad para adaptarse a cambios o transiciones.
Problemas académicos y sociales, especialmente en ambientes ruidosos.
En adolescentes o adultos jóvenes
Dificultad para mantener amistades estables.
Ansiedad elevada.
Foco excesivo en ideas o intereses específicos.
Diagnósticos alternativos previos (TDAH, retraso del lenguaje, discapacidad intelectual, trastornos de la alimentación o ansiedad).
Condiciones asociadas
Algunos niños con TEA también presentan:
TDAH
Retraso global del desarrollo
Discapacidad intelectual
Ansiedad y trastornos del ánimo
Problemas de conducta
Dificultades de aprendizaje
Problemas de motricidad fina o coordinación
Trastornos del sueño o la alimentación
Síndromes genéticos como el X frágil
Apoyos y tratamiento
El abordaje debe ser individualizado y multidisciplinario. Algunos apoyos recomendados son:
Psicología: manejo de emociones, conductas desafiantes y habilidades sociales.
Terapia del lenguaje (fonoaudiología): mejora de la comunicación verbal y no verbal.
Terapia ocupacional: apoyo en integración sensorial, juego compartido y adaptación del entorno.
La medicación no trata los síntomas centrales del TEA, pero puede usarse si existen condiciones asociadas como ansiedad o TDAH.
En España, los niños menores de 7 años con dificultades en varias áreas del desarrollo pueden acceder a apoyos a través de programas de atención temprana sin necesidad de diagnóstico definitivo.
¿Cuándo consultar al médico?
Si notas señales de alerta en la comunicación, juego, lenguaje o conducta de tu hijo, consulta con tu pediatra. El pediatra puede derivar a:
Psicólogo infantil especializado
Fonoaudiólogo/logopeda
Neurólogo o neuropediatra
La evaluación suele incluir:
Entrevistas con padres y docentes.
Pruebas de lenguaje, comunicación y habilidades cognitivas.
Observación en distintos contextos.
Puntos clave para recordar
El TEA se manifiesta con dificultades en comunicación social y conductas repetitivas.
Cada niño es único, no existe un perfil único de síntomas.
El diagnóstico debe hacerlo un profesional especializado; no se recomienda autodiagnóstico.
El apoyo debe ser continuo y adaptarse al crecimiento del niño.

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