Transfusiones de Productos Sanguíneos
- Dr. Fernando Hidalgo

- 28 ago 2025
- 4 Min. de lectura
INFORMACIÓN PARA PADRES - SALUD PEDIÁTRICA
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Una transfusión de productos sanguíneos es un procedimiento muy común y seguro. La sangre se obtiene de una persona donante voluntaria, se almacena en una bolsa especial y luego se transfiere al torrente sanguíneo del niño cuando es necesario.
En Australia, el Lifeblood de la Cruz Roja se encarga de recolectar sangre de donantes voluntarios, cumpliendo con altos estándares de seguridad. Cada donación es analizada para determinar el grupo sanguíneo (ABO) del donante y para detectar posibles infecciones o virus.
El producto sanguíneo se administra lentamente a través de una vía intravenosa (IV) directamente en una vena del niño.
¿Por qué mi hijo necesita una transfusión de productos sanguíneos?
Algunos niños requieren una sola transfusión, mientras que otros pueden necesitar transfusiones frecuentes. Las transfusiones pueden ser necesarias por varias razones, como:
Reemplazar sangre perdida durante una cirugía
Después de un traumatismo (por ejemplo, una lesión con sangrado abundante)
Cuando el cuerpo no puede producir suficiente sangre por sí mismo
Si su hijo necesita una transfusión, el médico hablará con usted sobre:
Por qué considera que es necesaria
Los posibles beneficios
Riesgos involucrados
Si existen alternativas al procedimiento
Autorización para la transfusión
Se le pedirá que firme un consentimiento informado para permitir que su hijo reciba una transfusión. Antes de firmar, puede hacer todas las preguntas necesarias o expresar sus dudas al médico.
En caso de emergencia, el médico puede realizar una transfusión sin previo aviso, si la situación lo requiere.
Diferentes tipos de productos sanguíneos
La sangre entera donada se separa en diferentes componentes, y al niño solo se le administra la parte que necesita.
Glóbulos rojos: transportan oxígeno y dan el color rojo a la sangre.
Plaquetas: ayudan a la coagulación de la sangre; su color es amarillo.
Plasma fresco congelado (PFC): también de color amarillo, contiene factores de coagulación que actúan junto con las plaquetas para detener hemorragias.
A veces, el PFC se divide en otros productos específicos, como:
Albúmina: mantiene el nivel adecuado de líquidos en niños enfermos
Inmunoglobulinas: utilizadas cuando el sistema inmunológico no funciona correctamente o en enfermedades autoinmunes (ver hoja informativa sobre infusión intravenosa de inmunoglobulina - IVIg)
Factores de coagulación: se administran a niños con deficiencia de estos factores
¿Qué esperar durante una transfusión de productos sanguíneos?
Antes de la transfusión, su hijo necesitará un análisis de sangre llamado grupo sanguíneo y prueba de anticuerpos, para asegurarse de que el producto donado sea compatible.
Si no tiene una vía colocada, se le insertará una vía intravenosa (IV) en una vena, lo cual puede causar molestias o dolor momentáneo. Si su hijo se muestra ansioso o incómodo, puede usar estrategias de distracción como las sugeridas en la hoja informativa “Reducir el malestar durante los procedimientos”.
Antes de comenzar la transfusión, dos enfermeros verificarán que los datos en la pulsera de su hijo (nombre completo y fecha de nacimiento) coincidan exactamente con los del producto sanguíneo. Puede que le pidan participar en esta verificación. Este proceso se repetirá cada vez que se realice una transfusión, incluso si son varias.
Una transfusión puede tardar hasta cuatro horas. Se puede usar una bomba de infusión para asegurar que se administre a la velocidad correcta.
La mayoría de los niños no siente nada diferente durante la transfusión, pero pueden aburrirse o ponerse inquietos. Si la transfusión se realiza durante el día en el hospital, es recomendable llevar un móvil, tableta, libros o música para entretener al niño.
¿Cuáles son los riesgos?
Algunos niños pueden presentar fiebre o erupción cutánea durante la transfusión. Estas reacciones leves se pueden tratar con medicamentos para mayor comodidad. Informe al personal de enfermería si su hijo se siente mal o si nota algo fuera de lo común.
Reacciones graves son muy poco frecuentes, pero pueden incluir:
Dificultad para respirar o silbidos al respirar
Hinchazón de lengua o garganta
Opresión en el pecho
Mareos
Presión arterial baja
Latidos acelerados
Su hijo será monitoreado de forma constante durante la transfusión. Se controlarán frecuentemente la temperatura, el pulso, la frecuencia respiratoria y la presión arterial.
El riesgo de contraer una infección o virus a través de una transfusión de sangre es extremadamente bajo.
Puntos clave a recordar
A menos que sea una emergencia, el médico hablará con usted antes de realizar una transfusión y solicitará su consentimiento.
La mayoría de los niños se sienten cómodos y sin cambios durante la transfusión.
El personal de enfermería vigilará atentamente a su hijo y podrá intervenir si presenta fiebre o reacciones leves.
Las reacciones graves son muy raras, y el riesgo de contraer una infección por transfusión es prácticamente nulo.
Para más información
Preguntas frecuentes que hacen los padres a nuestros médicos
¿Existen alternativas a la transfusión de sangre?
El médico de su hijo le informará si hay alternativas viables. En algunos casos, se pueden usar medicamentos para ayudar al cuerpo a producir su propia sangre, o durante ciertas cirugías se puede recolectar y reutilizar la propia sangre del niño.
¿La transfusión le dolerá a mi hijo?
Para realizar la transfusión se necesita insertar una vía intravenosa con una aguja, lo que puede causar un dolor breve. Una vez que la transfusión ha comenzado, el niño no sentirá nada y no debería notar ningún cambio en su estado general.

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