Tomografías Computarizadas en Niños: Información Esencial para Padres
- Dr. Fernando Hidalgo

- 9 sept 2025
- 3 Min. de lectura
INFORMACIÓN PARA PADRES - SALUD PEDIÁTRICA
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Una radiografía utiliza un haz invisible de radiación (rayos X) para generar imágenes bidimensionales de huesos y órganos internos. Este estudio se realiza con frecuencia en niños, especialmente cuando existe sospecha de fracturas óseas.
¿Qué es una tomografía computarizada (TC)?
La tomografía computarizada (TC) también utiliza rayos X, pero genera imágenes tridimensionales que ofrecen vistas múltiples y un nivel de detalle muy superior al de una radiografía simple.
La TC es especialmente útil para diagnosticar problemas de salud graves y urgentes, como un sangrado dentro del cráneo tras una fractura, infecciones profundas o lesiones internas.
El punto a tener en cuenta es que una TC utiliza más radiación que una radiografía convencional.
¿Cuánta radiación se utiliza en una TC?
Todos estamos expuestos diariamente a una dosis baja de radiación natural de fondo, que proviene del suelo, las rocas, el aire, los edificios y los alimentos.
Para comprender mejor las dosis en las imágenes médicas, se suele compararlas con esta exposición natural:
Una TC abdominal equivale aproximadamente a 2000 días de radiación natural de fondo.
Una TC cerebral equivale a unos 500 días de radiación natural de fondo.
¿Existen riesgos asociados a la TC en niños?
Los estudios han mostrado que el uso de TC está asociado a un ligero aumento en el riesgo de desarrollar cáncer en la vida futura.
Se estima que aproximadamente 1 de cada 1000 niños que reciben una TC podría desarrollar un cáncer atribuible a esa exposición.
Como comparación, el riesgo natural de cáncer en la población es mucho mayor: 1 de cada 2 hombres y 1 de cada 3 mujeres lo desarrollarán antes de los 85 años.
Esto significa que, aunque el riesgo existe, es muy bajo en comparación con los beneficios de detectar y tratar a tiempo enfermedades graves.
¿Cómo se minimiza el riesgo de radiación en niños?
Los médicos y radiólogos aplican estrategias para garantizar que la exposición sea la mínima necesaria:
Realizar una TC solo cuando existe un beneficio médico claro.
Usar alternativas sin radiación (como ecografía o resonancia magnética) cuando sean adecuadas.
Ajustar la dosis de radiación al tamaño y edad del niño.
Explorar únicamente el área necesaria, evitando irradiar otras partes del cuerpo.
Evitar repeticiones o múltiples estudios innecesarios.
¿Qué hacer si tengo dudas?
Primero, hable con el médico que solicitó la TC. Él puede explicar por qué se considera necesaria y si existen alternativas.
El radiólogo pediátrico también puede orientarlo sobre la dosis y la seguridad del estudio.
Si aún tiene preguntas en el centro de radiología, puede pedir hablar con el radiólogo antes del procedimiento.
Puntos clave para recordar
La TC es una herramienta crítica y segura cuando se usa de forma adecuada.
Proporciona información vital para diagnosticar enfermedades graves, a menudo de manera rápida.
Si bien la radiación utilizada es mayor que en una radiografía, el riesgo para la salud es muy bajo.
Los beneficios de una TC en la atención oportuna y precisa de un niño superan ampliamente los riesgos potenciales.
Siempre se aplican medidas para minimizar la dosis de radiación y proteger a los pacientes pediátricos.

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