Síndrome de Kallmann: Pubertad Retrasada y Pérdida del Olfato
- Dr. Fernando Hidalgo

- 13 oct 2025
- 4 Min. de lectura
INFORMACIÓN PARA PADRES - SALUD PEDIÁTRICA
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El síndrome de Kallmann es un trastorno genético que impide que el cuerpo produzca una cantidad suficiente de hormona liberadora de gonadotropina (GnRH), necesaria para activar el funcionamiento de los testículos en los varones y los ovarios en las mujeres. Esta hormona desencadena la producción de hormonas sexuales, que son fundamentales para el inicio de la pubertad y la fertilidad. Sin tratamiento, las personas con este síndrome no inician la pubertad de forma natural ni pueden tener hijos.
También se lo conoce como hipogonadismo hipotalámico, hipogonadismo hipogonadotrópico o hipogonadismo familiar con anosmia.
Es una afección hereditaria, y aunque puede afectar a ambos sexos, es cinco veces más común en varones (afectando aproximadamente a 1 de cada 10.000 niños). Las madres pueden transmitir el gen a sus hijos, mientras que los padres generalmente solo lo transmiten a sus hijas.
El tratamiento consiste en reemplazo hormonal, que resulta altamente efectivo en la mayoría de los casos.
¿Cuáles son los signos y síntomas del síndrome de Kallmann?
Desde el nacimiento, los niños con síndrome de Kallmann presentan un sentido del olfato muy disminuido o completamente ausente (anosmia). Este síntoma no tiene tratamiento, pero puede ayudar a orientar el diagnóstico temprano.
Otros signos pueden aparecer con el crecimiento, especialmente durante la pubertad:
En niños:
Pene de tamaño pequeño.
Retraso evidente en la pubertad (ausencia de crecimiento testicular, vello púbico o cambios de voz).
En niñas:
Desarrollo tardío o ausente de vello púbico y senos.
Ausencia de menstruación.
Si no se recibe tratamiento, tanto varones como mujeres con este síndrome serán infértiles.
En algunos casos, pueden existir otras manifestaciones asociadas, como:
Alteraciones en los riñones, corazón, ojos, oídos y ciertas áreas del cerebro.
Paladar hendido.
Obesidad.
Problemas de visión o audición.
Discapacidad intelectual (menos frecuente).
No todas las personas con síndrome de Kallmann presentan estos síntomas adicionales.
¿Cuándo consultar a un médico?
Si notas que tu hijo o hija no presenta signos de pubertad al mismo tiempo que sus compañeros, consulta al médico de cabecera. Es especialmente importante hacerlo si también hay antecedentes de ausencia o alteración del sentido del olfato.
Ten en cuenta que el sentido del gusto puede verse alterado también, ya que depende en parte del olfato. Esto puede llevar a que el niño prefiera combinaciones de alimentos poco comunes o tenga poco interés por la comida.
Generalmente, el diagnóstico se realiza mediante una derivación a un pediatra endocrinólogo, quien llevará a cabo una evaluación hormonal y pruebas específicas.
Una prueba habitual es la prueba de estimulación con GnRH, que consiste en administrar esta hormona de forma controlada y medir si el cuerpo responde produciendo hormonas sexuales. Si los niveles siguen bajos, se confirma el diagnóstico.
Tratamiento del síndrome de Kallmann
El tratamiento principal es el reemplazo hormonal, tanto en niños como en niñas.
En varones: se administra testosterona, la hormona masculina que estimula el desarrollo de los caracteres sexuales secundarios (crecimiento del pene, cambio de voz, vello corporal, etc.).
En mujeres: se administran estrógeno y progesterona, hormonas femeninas que permiten el desarrollo de senos, vello púbico y el inicio del ciclo menstrual.
Cuando el objetivo es lograr la fertilidad, ambos sexos necesitarán tratamiento hormonal adicional para inducir la producción de espermatozoides u óvulos.
El tratamiento se adapta a la edad y etapa de desarrollo del niño, y puede consistir en tabletas orales o inyecciones. Se trata de un tratamiento a largo plazo, que deberá mantenerse durante la adolescencia y probablemente en la adultez.
Además de permitir el desarrollo puberal y la fertilidad, estas hormonas son fundamentales para formar huesos fuertes y reducir el riesgo de osteoporosis en el futuro.
No existe tratamiento para recuperar el sentido del olfato. Esta condición puede representar un riesgo, ya que impide detectar olores como el humo, gas o comida en mal estado.
Seguimiento médico
El seguimiento debe ser constante y multidisciplinario:
Revisión regular con un endocrinólogo pediátrico, que continuará en la adultez.
Evaluación y seguimiento de otras posibles complicaciones (riñones, corazón, visión, audición).
Orientación psicológica si es necesario, especialmente durante la adolescencia.
Puntos clave para recordar
El síndrome de Kallmann es un trastorno genético que impide la producción de hormonas sexuales.
Sin tratamiento, el niño no pasará por la pubertad y no podrá tener hijos.
La falta de olfato es un signo clave y permanente de este síndrome.
El tratamiento hormonal permite un desarrollo normal y previene complicaciones como la infertilidad o la osteoporosis.
Es fundamental realizar controles periódicos con endocrinología y otros especialistas si hay órganos afectados.
Para más información
Consulta con tu médico de cabecera o endocrinólogo pediátrico.
Preguntas frecuentes
¿Existe una cura para el síndrome de Kallmann?
No hay una cura definitiva, ya que se trata de un trastorno genético. Sin embargo, el tratamiento hormonal es muy eficaz y permite a la mayoría de las personas llevar una vida saludable y activa con desarrollo sexual completo y capacidad reproductiva con asistencia médica.
¿Qué se puede hacer si mi hijo no tiene olfato?
Es importante educarlo en métodos alternativos para detectar alimentos en mal estado y otros peligros. Por ejemplo:
Verificar visualmente los alimentos antes de consumirlos.
Instalar detectores de humo y gas en el hogar, y revisar su funcionamiento regularmente.
Enseñarle a pedir ayuda si percibe cambios en el entorno que no puede identificar por sí mismo.

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