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Sangrados nasales (Epistaxis)

INFORMACIÓN PARA PADRES - SALUD PEDIÁTRICA


Aviso Legal


Este contenido tiene fines informativos y no sustituye la consulta con su médico o profesional de salud. No incentivamos por ninguna razón la automedicación. Se ha realizado un esfuerzo para asegurar que la información sea precisa, actualizada y clara. En www.emergencias.org.es no nos responsabilizamos por errores, omisiones o los resultados de tratamientos descritos. Las publicaciones informativas se actualizan regularmente, por lo que se recomienda asegurarse de tener la versión más reciente.


¿Qué es un sangrado nasal?


Los sangrados nasales (también llamados epistaxis) son muy comunes en la infancia. Ocurren cuando un pequeño vaso sanguíneo en el interior de la nariz se rompe. Esta zona es muy delicada, con vasos superficiales que pueden sangrar fácilmente.


La mayoría de las veces, el sangrado es mínimo y breve, y se detiene en menos de 10 minutos. Aunque puede parecer mucho (especialmente cuando mancha ropa o pañuelos), es muy raro que un niño pierda tanta sangre como para desarrollar complicaciones como anemia, salvo que tenga episodios muy frecuentes y abundantes durante semanas o meses.


En general, los sangrados nasales pueden manejarse con primeros auxilios y no requieren atención médica inmediata.


¿Qué causa los sangrados nasales?


Las causas más comunes son actividades inofensivas como:


  • Hurgarse la nariz.


  • Sonarse con fuerza o con demasiada frecuencia.


  • Golpes en la nariz durante el juego.


Otras causas posibles incluyen:


  • Vasos sanguíneos muy sensibles, que pueden romperse fácilmente en climas cálidos y secos.


  • Infecciones respiratorias (como resfriados).


  • Alergias (como rinitis alérgica o alergia a los ácaros).


  • Objetos extraños en la nariz.


  • Estreñimiento (por hacer mucha fuerza al evacuar).


  • Algunos medicamentos (antiinflamatorios o aerosoles nasales).


  • Enfermedades médicas subyacentes (raro).


Es habitual que algunos niños tengan varios episodios de epistaxis durante varias semanas.


Primeros auxilios para sangrados nasales


Aunque no suelen causar dolor, el sangrado puede asustar a los niños por el sabor y la vista de la sangre. Intente tranquilizar y calmar al niño, ya que llorar puede empeorar el sangrado.

Siga estos pasos:


  1. Siente a su hijo en posición vertical y ligeramente inclinado hacia adelante.


  2. Apriete la parte blanda inferior de la nariz, presionando ambas fosas nasales con los dedos (si el niño es mayor, puede hacerlo solo). Mantenga la presión durante 10 minutos continuos.


  3. No retire los dedos para “ver si ha parado”; el coágulo necesita tiempo para formarse. Use un reloj y una distracción (como leer un cuento).


  4. Si pasados los 10 minutos el sangrado no se detiene, repita la presión por otros 10 minutos.


Adicionalmente:


  • Coloque una toalla fría o una bolsa de hielo cubierta en la nuca si el niño lo tolera.


  • Ofrézcale un helado de hielo o una bebida fría para disminuir el sabor metálico de la sangre y ayudar a calmarlo.


  • Anime a su hijo a escupir la sangre que le llegue a la boca. Tragar sangre puede provocar vómitos, lo que puede reiniciar o empeorar el sangrado.


¿Cuándo acudir al médico?


Consulte con el pediatra o acuda al servicio de urgencias si:


  • El sangrado no se detiene después de aplicar los primeros auxilios.


  • Su hijo tiene sangrados frecuentes durante varias semanas.


  • Hay presencia de moretones inexplicables, piel pálida o antecedentes familiares de trastornos hemorrágicos.


El médico puede:


  • Aplicar una crema o pomada con medicamentos para reducir el flujo sanguíneo.


  • Realizar una cauterización (química o térmica) del vaso que sangra.


  • Colocar un taponamiento nasal con una gasa especial. En ese caso, puede recetar antibióticos para prevenir infecciones. Algunos niños podrían requerir hospitalización breve si se realiza un taponamiento.


Si no se requiere taponamiento, es posible que se indique una pomada antibiótica para aplicar dentro de la nariz 3–4 veces al día durante una semana.


En casos graves, puede solicitarse un análisis de sangre para evaluar la pérdida de sangre.


Cuidados en el hogar


Después del sangrado:


  • Si el episodio fue leve, descanse durante unas horas. Si fue más grave y necesitó asistencia médica, el reposo debe durar entre 12 y 24 horas. Actividades tranquilas como leer o dibujar son recomendadas.


  • Evite baños calientes, bebidas calientes y alimentos calientes durante al menos 24 horas.


  • No permitir que el niño se suene o se hurgue la nariz por 24 horas (o una semana si hubo cauterización).


  • Si se colocó un taponamiento, debe permanecer en su lugar entre 24 y 48 horas. Acuda al médico para retirarlo. No lo quite en casa. Si se cae solo y no hay sangrado, no es necesario acudir de nuevo.


Prevención de futuros sangrados


  • Si la nariz del niño está seca o agrietada, puede aplicar una pomada o gel con base de vaselina (como Vaselina) dos veces al día durante una semana en la parte interna de la nariz, usando un bastoncillo o el dedo. No se recomienda en menores de 4 años por riesgo de lesión nasal.


  • Si su hijo sufre de estreñimiento, aumente su ingesta de líquidos y fibra. Puede consultar con su médico o farmacéutico sobre el uso de un ablandador de heces. (Consulte nuestra hoja informativa sobre estreñimiento.)


Puntos clave para recordar


  • Los sangrados nasales son comunes en niños y la mayoría son por causas inofensivas.


  • Generalmente no causan molestias graves y pueden tratarse con primeros auxilios.


  • Si el sangrado es persistente o grave, el médico puede usar tratamientos como pomadas, cauterización o taponamientos.


  • Evite que el niño se hurgue o sople la nariz durante las 24 horas posteriores a un sangrado.


Preguntas frecuentes


Después de un sangrado, a mi hijo le cuesta no tocarse la nariz. ¿Qué puedo hacer?


Es normal que el niño sienta molestias por la sangre seca o coágulos. Intente distraerlo con actividades tranquilas durante al menos 15 minutos, lo cual ayuda a estabilizar el coágulo.

 
 
 

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