Problemas de Sueño en Niños y Adolescentes
- Dr. Fernando Hidalgo

- 17 oct 2025
- 6 Min. de lectura
INFORMACIÓN PARA PADRES - SALUD PEDIÁTRICA
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Puntos clave
El sueño es esencial para el desarrollo físico, emocional y cognitivo de niños y adolescentes.
Aunque existen rangos generales, cada niño tiene necesidades de sueño individuales.
Estímulos como la cafeína y el uso de pantallas pueden interferir con la calidad del sueño.
Establecer rutinas constantes a la hora de dormir y mantener límites firmes favorece un mejor descanso.
Evite las negociaciones a la hora de acostarse. Mantenga la calma y actúe con coherencia.
El refuerzo positivo es clave para fomentar buenos hábitos de sueño.
Si su hijo tiene preocupaciones nocturnas frecuentes o intensas, es recomendable consultar a un profesional de salud mental.
¿Por qué es tan importante el sueño para niños y adolescentes?
El descanso nocturno cumple un papel fundamental en el crecimiento saludable y el bienestar emocional. Un sueño de calidad permite que el cuerpo se recupere, fortalece el sistema inmunológico, mejora la concentración y favorece el desarrollo cerebral y emocional.
¿Cuántas horas de sueño necesita un niño o adolescente?
Las necesidades de sueño varían según la edad y cada etapa del desarrollo. A continuación, se presentan los rangos orientativos:
Edad | Horas de sueño recomendadas |
1 a 3 años | 12 a 14 horas |
3 a 6 años | 10 a 12 horas |
7 a 12 años | 10 a 11 horas |
13 a 18 años | 8 a 10 horas |
¿Cuáles son los problemas de sueño más comunes?
Los trastornos del sueño pueden ser de origen conductual, psicológico o médico.
Por causas conductuales
Las dificultades más comunes son:
Problemas para conciliar el sueño
Despertares nocturnos frecuentes
Despertarse demasiado temprano
Uno de los motivos más habituales es la asociación del sueño, donde el niño se acostumbra a dormirse solo si el adulto realiza ciertas acciones (por ejemplo, mecerlo, acostarse con él, etc.). Esto puede dificultar que el niño vuelva a dormirse por sí mismo durante la noche.
El estrés escolar, las actividades extracurriculares o los horarios irregulares también influyen negativamente en el descanso.
Consulte con un profesional de salud si le preocupan los hábitos de sueño de su hijo. Para menores de cinco años, también puede hablar con personal de enfermería especializado en salud maternoinfantil.
Por motivos de salud mental
Los niños y adolescentes con ansiedad, depresión u otros trastornos emocionales suelen presentar alteraciones del sueño. En estos casos, puede ser necesario el apoyo de psicólogos, médicos u otros profesionales de salud mental.
Por causas médicas
Algunas condiciones de salud pueden interferir con el sueño, como:
Infecciones de oído
Asma no controlada
Apnea obstructiva del sueño (AOS)
Cambios hormonales en la pubertad (que alteran el ritmo circadiano y provocan que los adolescentes se acuesten y se levanten más tarde)
Si sospecha que un problema médico está afectando el sueño de su hijo, hable con su médico de confianza.
Otros factores que pueden afectar el descanso
Cafeína
La cafeína estimula el sistema nervioso y puede dificultar el sueño. Además del café y bebidas energéticas, también está presente en:
Refrescos de cola
Chocolate
Té verde y matcha
Postres sabor café
Algunos medicamentos
Revise los ingredientes de los alimentos y bebidas que consume su hijo.
Uso de pantallas
Los dispositivos electrónicos pueden dificultar tanto el inicio como la calidad del sueño. Las razones principales son:
La luz azul de las pantallas retrasa la producción de melatonina, la hormona que regula el sueño.
El contenido puede ser demasiado estimulante.
Los sonidos y notificaciones pueden interrumpir el descanso.
Muchos niños y adolescentes se quedan despiertos hasta tarde jugando o en redes sociales.
Usar dispositivos en la cama es una práctica común, pero perjudicial.
Estrategias para fomentar buenos hábitos de sueño
Sea claro con sus expectativas
Establezca reglas claras sobre lo que es un comportamiento aceptable a la hora de acostarse.
Hable de los cambios con anticipación y no espere hasta la noche para corregir rutinas.
Explique por qué es importante dormir bien (energía, crecimiento, concentración).
Anticipe cierta resistencia inicial. Puede que el comportamiento empeore antes de mejorar.
Establezca una rutina relajante
Siga una rutina nocturna constante para ayudar al cuerpo a prepararse para dormir.
Incluya actividades tranquilas como un baño o leer cuentos.
Evite televisión, videojuegos o juegos intensos antes de acostarse.
Retire las pantallas del dormitorio durante la noche.
Acueste a su hijo mientras aún está despierto y salga de la habitación.
Evite negociar a la hora de dormir. Si protesta, recuerde las reglas con calma.
¿Qué hacer si su hijo se resiste a dormir?
Es habitual que los niños intenten retrasar la hora de acostarse. Siga estas recomendaciones:
Si llama desde su habitación, respóndale brevemente y sin discutir.
Si está molesto, puede entrar para tranquilizarlo, pero mantenga la visita breve.
Si sale de su cuarto, llévelo de nuevo con calma, sin regañarlo.
Sea firme y repetitivo. Incluso un regaño puede ser más interesante para el niño que dormir.
Si se despierta en la noche, vuelva a dormirlo. Repita este proceso cuantas veces sea necesario.
Refuerce los logros con estímulos positivos
Al despertar, felicítelo por los buenos hábitos que logró la noche anterior.
Enfóquese en el esfuerzo, no solo en el resultado.
Use recompensas visuales como tablas de pegatinas.
Tras acumular varias, puede ofrecer un pequeño premio para motivarlo.
Divida la rutina en pasos y recompense por cada uno (acostarse, quedarse en la cama, dormir toda la noche).
¿Cómo ayudar si su hijo tiene preocupaciones nocturnas?
Algunos niños se sienten ansiosos al irse a dormir y empiezan a pensar en sus miedos o problemas.
¿Qué puede hacer?
Conversen durante el día: Escuche sus preocupaciones sin minimizarlas. Evite alimentar temores irracionales, pero transmita seguridad y confianza.
Use herramientas creativas: Cree personajes imaginarios protectores (para los más pequeños) o utilice recursos como cajas de preocupaciones, diarios o lecturas tranquilas antes de dormir (para los mayores).
Practiquen técnicas de relajación: Respiración profunda, relajación muscular o visualizaciones positivas pueden ayudar a calmarse.
Permita objetos de consuelo: Una luz nocturna, un peluche o una manta favorita pueden brindar seguridad.
¿Cuándo debe buscar ayuda?
Si el problema de sueño persiste y afecta el bienestar de su hijo o la dinámica familiar, consulte con un médico. En algunos casos se requerirá derivación a un especialista en sueño o un profesional de salud mental.
Niños y adolescentes con ansiedad generalizada pueden requerir apoyo psicológico especializado.
Preguntas frecuentes sobre problemas de sueño en niños y adolescentes
He probado muchas estrategias y no funcionan. ¿Debería probar con melatonina?
La melatonina puede ser útil para regular el horario del sueño, pero no suele mejorar los despertares nocturnos. Si ya ha intentado establecer rutinas, eliminar pantallas y aplicar cambios conductuales sin éxito, hable con su médico.
Tenga en cuenta que en muchos países, la melatonina requiere receta médica. Los productos de venta libre suelen ser homeopáticos o contener dosis muy bajas.
¿Cómo ayudo a mi hijo si tiene pesadillas?
Las pesadillas son comunes. Algunos niños necesitan consuelo inmediato, mientras que otros prefieren que se quede un rato con ellos. Explíquele que está a salvo y que es normal tener miedo a veces. Si las pesadillas son frecuentes o muy perturbadoras, consulte a su médico.
¿Cuál es la diferencia entre una pesadilla y un terror nocturno?
Pesadilla: Sueño aterrador que suele despertar al niño y puede recordar al día siguiente.
Terror nocturno: Episodio de agitación durante el sueño en el que el niño puede gritar o moverse violentamente sin despertarse del todo. Es difícil despertarlo y, por lo general, no recuerda lo ocurrido.
Ambos eventos pueden ser angustiantes, pero no suelen requerir tratamiento si no son frecuentes.
¿Qué hacer si mi hijo es sonámbulo?
El sonambulismo ocurre en las primeras horas de sueño. Guíe con calma a su hijo de vuelta a la cama. Asegure su entorno para evitar accidentes (puertas cerradas, objetos peligrosos fuera de su alcance). Dormir lo suficiente puede reducir estos episodios. La mayoría de los niños dejan de ser sonámbulos con el tiempo.

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