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Parálisis cerebral – infección respiratoria

31 jul 2025
3 min de lectura

MANUAL DE PEDIATRÍA



Infección torácica (neumonía) en niños con parálisis cerebral


Las infecciones respiratorias son la causa más común de hospitalización en niños con parálisis cerebral.


Factores predisponentes a neumonía en parálisis cerebral


  • Parálisis seudobulbar que favorece la aspiración de saliva, alimentos o líquidos


  • Aumento de secreciones


  • Tos inefectiva


  • Reflujo gastroesofágico


  • Movilidad reducida


  • Escoliosis severa


  • Desnutrición


  • Colonización crónica de vías respiratorias por bacterias patógenas


  • Alteración en la protección de la vía aérea por fluctuaciones en el nivel de conciencia (puede deberse a fármacos como benzodiacepinas)


Los agentes causales son similares a los que afectan a otros niños.

Considerar gérmenes anaerobios si hay sospecha de aspiración.

Evaluación


Las características clínicas y la evaluación de las infecciones respiratorias en niños con parálisis cerebral no difieren de las de otros niños, aunque estos pueden deteriorarse rápidamente y pueden requerir mayores niveles de soporte.


Historia clínica – aspectos clave en niños con parálisis cerebral


  • Fiebre o hipotermia


  • Apnea


  • Vómitos o incapacidad para mantener el régimen habitual de alimentación


  • Riesgo de aspiración


  • Cambio en el nivel de conciencia basal


  • Mayor necesidad de oxígeno o de aspiración de secreciones


Factores de riesgo para enfermedad respiratoria grave


  • Ingreso previo a UCI por neumonía


  • Insuficiencia respiratoria preexistente


  • Soporte respiratorio no invasivo domiciliario


  • Escoliosis


  • Incremento en la actividad convulsiva (si tiene epilepsia diagnosticada)


Examen físico


  • Niño con aspecto decaído o letárgico


  • Signos de obstrucción de vía aérea superior


  • Aumento del trabajo respiratorio (puede empeorar con distonía)


Evaluación de la gravedad


Considerar neumonía grave si hay deterioro rápido y/o se presentan:


  • Dificultad respiratoria severa


  • Taquicardia marcada


  • Hipoxemia severa o cianosis


  • Disminución del nivel de conciencia (o alteración del estado basal)


  • Aumento en los requerimientos de soporte respiratorio


Manejo


La evaluación y el tratamiento deben seguir la guía estándar de neumonía, pero teniendo en cuenta que estos niños pueden deteriorarse rápidamente y requerir más soporte.


  • Iniciar antibióticos de forma más precoz en niños con parálisis cerebral severa


  • Bajo umbral para hospitalización


  • Las radiografías de tórax pueden ser difíciles de interpretar si hay escoliosis; comparar con estudios previos puede ser útil


Consideraciones clave


Informar de forma temprana al especialista o a la unidad de cuidados intensivos si:


  • Hay insuficiencia respiratoria aguda


  • Dificultad respiratoria severa


  • Requiere oxígeno con FiO₂ > 50% (más de 6 L/min) o aumento del soporte respiratorio habitual


  • Niño con factores de riesgo de enfermedad grave


Antibióticos


  • La penicilina brinda cobertura adecuada contra bacterias anaerobias en casos de aspiración


  • Considerar Oseltamivir si hay sospecha de infección por influenza


Posicionamiento


  • Si hay escoliosis significativa, mantener al niño sentado, con el pulmón mejor ventilado hacia arriba


  • Considerar uso de cánulas nasofaríngeas en parálisis cerebral severa y obstrucción de vía aérea superior (especialmente si hay somnolencia o hipoxemia)


Oxígeno


  • Administrar si la saturación de oxígeno es <90% en aire ambiente


  • Usar oxígeno humidificado si es posible


Salbutamol


  • Considerar prueba con Salbutamol si hay evidencia de broncoespasmo (sibilancias, hiperinsuflación); reevaluar respuesta


Secreciones


  • Nebulización con solución salina (5 mL de NaCl 0.9%) puede ayudar a movilizar secreciones


  • Aspiración orofaríngea si el niño no puede eliminar las secreciones oralmente


  • La fisioterapia respiratoria es útil cuando hay secreciones abundantes en vía aérea o consolidación localizada


  • Cuidado con anticolinérgicos como glicopirrolato, que espesan las secreciones. Puede ser necesario reducirlos durante la enfermedad aguda. Consultar con el equipo médico


Alimentación


  • Suspender la alimentación si hay dificultad respiratoria moderada o severa


  • Administrar líquidos enterales o intravenosos al 66% del requerimiento de mantenimiento, salvo que el niño esté deshidratado


Consulta con equipo pediátrico local cuando:


  • El niño requiere hospitalización


Considerar traslado cuando:


  • Neumonía grave o complicada


  • Necesidad de FiO₂ > 50% (más de 6 L/min)


  • Requiere atención más allá de las capacidades del hospital local

 
 
 

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