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Lesión del Plexo Braquial

INFORMACIÓN PARA PADRES - SALUD PEDIÁTRICA



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Este contenido tiene fines informativos y no sustituye la consulta con su médico o profesional de salud. No incentivamos por ninguna razón la automedicación. Se ha realizado un esfuerzo para asegurar que la información sea precisa, actualizada y clara. www.emergencias.org.es no se responsabiliza por errores, omisiones o los resultados de tratamientos descritos. Las publicaciones informativas se actualizan regularmente, por lo que se recomienda asegurarse de tener la versión más reciente.


El plexo braquial es una red compleja de nervios que se extiende desde el cuello hasta el brazo. De esta red emergen cinco nervios principales (denominados C5, C6, C7, C8 y T1) que salen de la médula espinal y permiten tanto el movimiento como la sensibilidad del brazo y la mano.


Los impulsos eléctricos que provienen del cerebro viajan a través de estas fibras nerviosas hasta llegar a los músculos del brazo. Si las fibras se lesionan, el músculo afectado deja de recibir esas señales y no puede funcionar, lo que puede derivar en inactividad muscular, atrofia, desarrollo anormal del brazo, rigidez en articulaciones y disminución de la sensibilidad cutánea.


Estas lesiones ocurren con mayor frecuencia durante el parto, debido al estiramiento excesivo del plexo braquial. Aproximadamente entre 1 y 2 de cada 1000 nacimientos presentan este tipo de lesión.


Los nervios del plexo braquial tienen cierta capacidad de regeneración, siempre y cuando su estructura externa (la vaina o envoltura) permanezca intacta. Las fibras lesionadas pueden volver a crecer a un ritmo aproximado de 1 mm por día, por lo que su recuperación puede llevar varios meses. Si el nervio se rompe completamente y su envoltura también se daña, no puede regenerarse y el músculo correspondiente no volverá a funcionar.


Una recuperación temprana del movimiento muscular es un buen signo. La mayoría de los casos con recuperación espontánea significativa en los primeros meses de vida logran utilizar el brazo afectado para la mayoría de las actividades. Sin embargo, suele persistir cierta debilidad, y los movimientos del brazo afectado pueden no ser completamente iguales a los del otro brazo.


Tipos de Lesiones del Plexo Braquial


  • Avulsión: El nervio se arranca completamente de la médula espinal. Este tipo de lesión no tiene posibilidad de recuperación y no puede repararse quirúrgicamente.


  • Ruptura: El nervio se rompe, pero no en su punto de conexión con la médula espinal. Generalmente requiere cirugía para reconectar los extremos del nervio.


  • Neuroma: Al intentar regenerarse, el nervio puede formar tejido cicatricial que impide la transmisión de señales eléctricas. La cirugía busca eliminar ese tejido cicatricial para restaurar la función.


  • Axonotmesis: Las fibras internas del nervio están dañadas, pero la vaina externa permanece intacta. Existe una buena posibilidad de recuperación, aunque toma tiempo.


  • Neuropraxia: El nervio ha sufrido una lesión temporal (como un estiramiento o compresión) pero no está roto. Suele mejorar por sí solo en un plazo de tres meses.


Es común que una lesión del plexo braquial sea una combinación de varios de estos tipos.


¿Cómo se Producen Estas Lesiones?


Estas lesiones suelen producirse durante el parto. Aunque los bebés grandes tienen un mayor riesgo, pueden afectar a recién nacidos de cualquier tamaño. En ciertos casos, los hombros del bebé quedan atrapados en la pelvis materna después de que la cabeza ya ha salido, lo que obliga a realizar maniobras para liberar al bebé.


Durante estas maniobras, el cuello y los hombros del bebé pueden estirarse en exceso, generando tensión sobre el plexo braquial. Si la lesión es significativa, la debilidad del brazo se nota inmediatamente. También pueden presentarse fracturas de clavícula o del húmero, así como el síndrome de Horner, caracterizado por caída del párpado y una pupila más pequeña en el mismo lado de la lesión.


¿Cómo se Evalúa la Gravedad de la Lesión?


No existe una prueba única que determine con certeza el grado de la lesión. El avance se evalúa observando el movimiento del brazo a lo largo del tiempo. En algunos casos, se puede utilizar una resonancia magnética (RM) para evaluar si el nervio se ha arrancado de la médula espinal, aunque este examen no siempre detecta rupturas en otras zonas del plexo.


El factor más importante en la recuperación es el tiempo. Una mejora rápida en la función muscular es un buen pronóstico. La mayoría de los niños mejoran solo con fisioterapia, pero aproximadamente un 10% necesita cirugía para lograr una mejor funcionalidad.


Fisioterapia y Terapia Ocupacional


La fisioterapia debe iniciarse desde los primeros días después del nacimiento. Los ejercicios recomendados buscan mantener la movilidad y flexibilidad de músculos y articulaciones, permitiendo que estén listos para funcionar si los nervios comienzan a recuperarse.


Aunque la fisioterapia no acelera el crecimiento nervioso, previene rigideces y contracturas. A medida que el niño crece, pueden presentarse desequilibrios musculares que también requieren tratamiento por parte de un terapeuta ocupacional, con ejercicios específicos o uso de férulas.


Cirugía para Lesiones del Plexo Braquial


El seguimiento clínico por parte del fisioterapeuta permite valorar la recuperación del músculo. Si a los nueve meses no se ha recuperado la función muscular suficiente, se puede considerar la cirugía. En algunos casos, esta decisión se toma incluso antes, a los tres o cuatro meses.


La cirugía primaria consiste en eliminar el tejido cicatricial del nervio y realizar injertos. Para ello se toman nervios sensoriales de las piernas (por ejemplo, el nervio sural) y se conectan entre los extremos del nervio lesionado mediante microcirugía.


Incluso en lesiones graves, puede haber algo de recuperación espontánea entre los seis y nueve meses. Algunos niños, sin embargo, necesitarán intervenciones quirúrgicas secundarias para mejorar el funcionamiento del brazo.


Cirugía Secundaria


Cuando el niño crece, si aún presenta limitaciones funcionales importantes, puede beneficiarse de cirugías enfocadas en los músculos, tendones, articulaciones o huesos del brazo afectado.


Por ejemplo, algunos músculos del hombro pueden desarrollar rigidez que requiera liberación quirúrgica en los primeros años de vida para evitar luxaciones o deformidades. Otras correcciones quirúrgicas del codo, antebrazo, muñeca y mano suelen realizarse más adelante en la infancia.


Atención Multidisciplinaria


El seguimiento de estos pacientes se realiza en clínicas especializadas por un equipo interdisciplinario, incluyendo fisioterapeutas, médicos y terapeutas ocupacionales. Los niños son controlados regularmente durante su primer año de vida, y aquellos con secuelas o que han sido operados continúan en seguimiento hasta la edad escolar o más allá si es necesario.


Ejercicios de Amplitud de Movimiento (Rango Articular)


Estos ejercicios ayudan a conservar la movilidad total de las articulaciones. Se deben realizar con lentitud, manteniendo cada posición por al menos 10 segundos. Se recomienda hacerlos tres veces al día, repitiendo cada ejercicio tres veces, salvo indicación diferente del terapeuta.


Ejercicios para el hombro:


  • Elevar suavemente el brazo por encima de la cabeza.


  • Flexionar el codo a 90° y rotar el brazo hacia atrás.


  • Mantener el codo flexionado a 90° y rotar el antebrazo hacia afuera.


Ejercicios para el codo:


  • Con la palma hacia arriba, extender y luego flexionar el codo, manteniendo en cada posición.


Ejercicios para muñeca y dedos:


  • Doblar la muñeca hacia atrás y extender los dedos.


  • Manteniendo la misma posición, extender el pulgar.


  • Girar el antebrazo de palma hacia abajo a palma hacia arriba, manteniendo en cada posición.


Ejercicios de actividad:


  • Acostar al niño de lado, con el brazo afectado hacia arriba, y colocar juguetes para estimular el movimiento.


  • Ponerlo boca abajo con los brazos al frente y fomentar el apoyo en el brazo afectado.


  • Ayudarlo a realizar actividades con ambas manos, como aplaudir.


  • Estimular que alcance juguetes suspendidos por encima del cuerpo.


  • Frotar el brazo con distintas texturas para aumentar la sensibilidad y el reconocimiento corporal.


Glosario de Términos Relacionados con Lesiones Obstétricas del Plexo Braquial

Término

Definición

Abducción

Movimiento del brazo alejándose del cuerpo.

Aducción

Movimiento del brazo hacia el cuerpo.

Avulsión

Separación del nervio de la médula espinal; no recuperable.

Plexo Braquial

Red de nervios que permite la movilidad y sensibilidad del brazo.

Clavícula

Hueso delgado que conecta el hombro con el esternón.

Contractura

Rigidez por acortamiento de músculos, tendones o ligamentos.

Luxación

Salida de un hueso de su articulación.

Distocia

Parto difícil o anormal.

Parálisis de Erb

Lesión de C5–C6 (+/- C7); afecta hombro y codo.

Extensión

Enderezar una articulación.

Rotación Externa

Giro del brazo hacia fuera del cuerpo.

Flexión

Doblar una articulación.

Síndrome de Horner

Lesión en T1; produce ptosis y miosis del mismo lado.

Húmero

Hueso largo del brazo, entre hombro y codo.

Rotación Interna

Giro del brazo hacia el cuerpo.

Parálisis de Klumpke

Lesión de C8–T1; afecta principalmente la mano.

RM

Resonancia magnética utilizada para evaluar lesiones nerviosas.

Injerto Nervioso

Fragmento de nervio usado para reparar otro dañado.

Neuroma

Formación de cicatriz dentro del nervio que impide la conducción.

Neuropraxia

Lesión temporal del nervio; se recupera espontáneamente.

Pronación

Giro del antebrazo con la palma hacia abajo.

Radio

Hueso del antebrazo en el lado del pulgar.

ROM

Ejercicios para mantener movilidad articular.

Ruptura

Rotura del nervio que puede requerir injerto.

Escápula

Hueso plano del hombro (omóplato).

Subluxación

Luxación parcial.

Supinación

Giro del antebrazo con la palma hacia arriba.


 
 
 

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