Lesión Cerebral - Dispraxia
- Dr. Fernando Hidalgo

- 11 sept 2025
- 3 Min. de lectura
INFORMACIÓN PARA PADRES - SALUD PEDIÁTRICA
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La dispraxia es un trastorno que afecta la capacidad de coordinar movimientos de forma fluida y ordenada. En los niños, puede aparecer como consecuencia de una lesión cerebral adquirida. A diferencia de las dispráxias del desarrollo (presentes desde el nacimiento), la dispraxia secundaria a una lesión puede mejorar con el tiempo y con terapia especializada.
Este trastorno está relacionado con la planificación motora, es decir, la habilidad para organizar, secuenciar y ejecutar movimientos necesarios para llevar a cabo una tarea. El niño puede entender perfectamente lo que se le pide y tener la capacidad física de hacerlo, pero le cuesta organizar los movimientos para lograrlo de manera voluntaria o cuando se le indica.
La dispraxia puede afectar únicamente la zona oral (boca, labios, lengua), lo que se manifiesta como dificultades en la producción del habla, o puede involucrar todo el cuerpo. La severidad del trastorno puede variar de leve a grave.
¿Cuáles son los síntomas de la dispraxia?
Uno de los signos más comunes es la variabilidad en la ejecución de movimientos. Es decir, un niño puede realizar una acción de forma espontánea pero no logra hacerla cuando se le solicita. Por ejemplo:
Puede rascarse la nariz si le pica, pero no puede hacerlo si se le dice “tócate la nariz”.
Este patrón puede ser malinterpretado, y el niño puede ser injustamente etiquetado como “perezoso”, “terco”, “desobediente” o “desmotivado”, cuando en realidad está enfrentando una dificultad neurológica real. Esta incomprensión puede afectar gravemente su autoestima.
Otro rasgo importante es la dificultad para la generalización de habilidades. Por ejemplo, un niño puede aprender a vestirse con su ropa habitual, pero si se le presenta una prenda nueva o cambia el entorno, puede necesitar volver a aprender esa tarea en ese nuevo contexto.
¿Cuándo consultar a un especialista?
La dispraxia suele ser detectada y tratada por profesionales como:
Terapeutas ocupacionales
Fisioterapeutas
Fonoaudiólogos o logopedas
Ellos son quienes evalúan las habilidades motoras del niño y orientan a la familia con estrategias adecuadas para apoyar su desarrollo y autonomía.
Estrategias para ayudar al niño con dispraxia
Comprender que el niño no está actuando con desinterés o rebeldía, sino que enfrenta una dificultad real, es el primer paso para ayudarlo.
Algunas estrategias útiles incluyen:
Modificar el enfoque de la tarea: Reformular la indicación verbal o añadir gestos visuales que refuercen la comprensión.
Brindar tiempo y paciencia: El niño puede completar la tarea, pero necesita más tiempo porque debe pensar conscientemente en cada paso, como cuando un adulto aprende a conducir un coche manual.
Dividir las tareas complejas en pasos simples: Ayudar al niño a completar un paso antes de pasar al siguiente facilita el aprendizaje.
Evitar la presión excesiva: Reducir el estrés ayuda al niño a concentrarse y ejecutar los movimientos con mayor eficacia.
Puntos clave para recordar
La dispraxia es un trastorno que afecta la organización y planificación de los movimientos.
Cuando es consecuencia de una lesión cerebral adquirida, puede mejorar con el tiempo, la práctica y la terapia adecuada.
El diagnóstico y tratamiento lo realizan profesionales como el terapeuta ocupacional, el fisioterapeuta o el fonoaudiólogo, quienes también brindan estrategias personalizadas para el entorno del niño.

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