Lactancia Materna
- EmergenciasUNO

- 3 sept 2025
- 5 Min. de lectura
INFORMACIÓN PARA PADRES - SALUD PEDIÁTRICA
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Dar el pecho es una forma natural de alimentar a tu bebé y ofrece beneficios a corto y largo plazo tanto para ti como para tu hijo. Si has decidido amamantar y te es posible hacerlo, es importante saber que podrías necesitar apoyo mientras aprendes y estableces una rutina de lactancia.
Amamantar no siempre es fácil. A pesar de los desafíos, vale la pena insistir, ya que la leche materna satisface de forma única las necesidades de tu bebé.
Si encuentras dificultades, una matrona, enfermera de salud infantil o tu médico de cabecera pueden ayudarte y orientarte.
Beneficios de la lactancia materna
La leche materna es el alimento más natural y adecuado para tu bebé. Proporcionarle cualquier cantidad de leche materna ya es mejor que no darle ninguna.
La leche materna contiene anticuerpos y propiedades protectoras que ayudan a prevenir enfermedades e infecciones. Además, favorece el desarrollo del sistema digestivo y del cerebro, y es fácil de digerir y absorber para el bebé. Durante los primeros seis meses, si el bebé está siendo amamantado, no necesita ningún otro alimento o bebida.
Los bebés alimentados con leche materna también:
Tienen menor riesgo de infecciones de oído, respiratorias, alergias, asma, diabetes tipo 1 y obesidad.
Se benefician del movimiento de succión, que favorece el desarrollo de la boca, los dientes y la mandíbula, promoviendo un crecimiento físico saludable.
Aprenden a identificar cuándo tienen hambre y cuándo están satisfechos.
Posición y agarre
Una buena posición y un agarre correcto son esenciales para una lactancia eficaz. La boca del bebé debe estar bien abierta y cubrir buena parte de la areola (no solo el pezón). Esto asegura que el bebé reciba suficiente leche y que tu producción se mantenga adecuada. Un mal agarre puede causar dolor y dificultar la producción de leche.
Recomendaciones básicas:
Sostén al bebé a la altura del pecho, en posición de lado, con su torso tocando el tuyo.
Apoya su cuerpo a lo largo de tu brazo, con las piernas alrededor de tu costado. No debe haber espacio entre tú y el bebé.
Sostén el cuello y los hombros del bebé con tu mano, permitiéndole mover un poco la cabeza.
Cuando abra bien la boca, acerca su cuerpo al pecho, no su cabeza.
Dirige el pezón hacia el paladar del bebé, asegurando que llegue al fondo de su boca.
El bebé bien prendido tendrá los labios abiertos hacia afuera y bien adheridos al pecho.
No cambies de posición ni sueltes el pecho hasta que el bebé succione y trague rítmicamente sin dolor. Si sientes dolor durante la toma, es posible que el agarre no sea correcto. Pide ayuda si tienes dudas.
¿Con qué frecuencia debo amamantar a mi bebé?
Debes ofrecer el pecho siempre que tu bebé parezca tener hambre. También pueden mamar por consuelo, cuando están cansados o molestos. Los recién nacidos suelen alimentarse cada 2 a 4 horas, unas 8 a 10 veces al día.
Al principio, cada toma puede durar hasta una hora, pero con el tiempo y a medida que aumenta tu producción de leche, tanto la duración como la frecuencia disminuirán.
Amamantar con frecuencia estimula la producción adecuada de leche.
Deja que el bebé termine un pecho antes de ofrecer el otro.
No es necesario cronometrar las tomas; el bebé autorregulará la cantidad que necesita.
Para verificar si está recibiendo suficiente leche, observa que moje entre 5 y 8 pañales al día, que crezca según su curva de crecimiento y que esté despierto y contento entre tomas.
Si notas que tu bebé tiene más hambre de lo habitual, puedes aumentar la frecuencia de las tomas o dejar que mame por más tiempo para que obtenga la leche final ("hindmilk"), que es más rica en grasa y más saciante.
Evita ofrecer fórmulas o alimentos sólidos antes de los seis meses, ya que esto puede disminuir tu producción de leche. Si tienes dudas sobre la alimentación o el crecimiento de tu bebé, acude a tu pediatra o enfermera de salud infantil.
Extracción y conservación de la leche materna
A veces, puede ser necesario extraer y guardar la leche materna, ya sea por elección (como volver al trabajo o estudios) o por necesidad (si el bebé está hospitalizado o no puede mamar).
La leche extraída puede conservarse en el refrigerador entre 3 y 4 días, y hasta 3 meses en el congelador.
Problemas comunes durante la lactancia
Exceso de leche
Esto puede ocurrir en los primeros días, pero suele regularse a medida que se establece la lactancia. Extraer una pequeña cantidad antes o después de la toma puede aliviar la incomodidad.
Producción insuficiente
Muchas madres se preocupan por no producir suficiente leche, aunque generalmente es algo temporal. Algunas estrategias útiles:
Asegurarte de que el bebé esté bien posicionado y prendido.
Amamantar más seguido, incluso entre tomas habituales.
Ofrecer el pecho como consuelo.
Cambiar el pecho con el que inicias cada toma y ofrecer ambos más de una vez.
Extraer leche entre tomas.
Si después de aplicar estas estrategias no notas mejoría, busca apoyo profesional.
Mastitis
La mastitis es una inflamación del pecho que puede causar fiebre, dolor, enrojecimiento e hinchazón. Suele estar relacionada con un drenaje deficiente de leche y daños en el pezón.
El tratamiento incluye vaciar bien el pecho mediante tomas frecuentes o extracción, asegurando una buena técnica de agarre. Aplicar calor local antes o durante la toma también puede aliviar el dolor.
Puntos clave a recordar
La leche materna es el mejor alimento para tu bebé.
Cualquier cantidad de leche materna es mejor que ninguna.
Hay recursos y apoyo disponibles para madres lactantes.
Para más información
Lactancia Materna Durante la Hospitalización del Bebé
Acude a tu enfermera de salud infantil o a una asesora en lactancia.
Preguntas frecuentes que hacen los padres
¿Cuándo debo empezar a introducir alimentos sólidos en la dieta de mi bebé?
Se recomienda comenzar con la alimentación complementaria alrededor de los 6 meses. Para ese momento, el bebé mostrará señales de estar listo: puede sentarse con apoyo, controla bien su cabeza, muestra interés por la comida y abre la boca cuando se le ofrece. Al principio comerá pequeñas cantidades. La leche materna seguirá siendo su principal fuente de nutrición. A partir de entonces, también se pueden reducir las tomas nocturnas.
¿Hay alimentos que deba evitar mientras doy el pecho?
En general, puedes seguir tu dieta habitual sin problemas. Es importante mantener una ingesta energética adecuada; se recomienda comer un bocadillo o merienda cada vez que amamantes o extraigas leche.
Evita el alcohol, ya que pasa a la leche materna. Si consumes, espera al menos 2 horas antes de amamantar.
Limita la cafeína (café, té, bebidas energéticas), ya que puede irritar al bebé.
Algunos medicamentos pueden pasar a través de la leche, por lo que siempre consulta con tu médico antes de tomar fármacos (incluidos los de venta libre, vitaminas o productos naturales).
Evita fumar y el consumo de drogas ilícitas.
Mi bebé tiene casi 12 meses. ¿Puedo seguir dándole el pecho después del año?
Sí. Se recomienda mantener la lactancia al menos hasta los 12 meses, y continuarla el tiempo que desees. Los beneficios para tu bebé continúan mientras la lactancia se mantenga.

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