Glándula Salival Infectada (sialadenitis)
- Dr. Fernando Hidalgo

- 19 ago 2025
- 3 Min. de lectura
MANUAL DE OTORRINOLARINGOLOGÍA
Signos de alarma
Un absceso de las glándulas salivales puede, en raras ocasiones, extenderse hacia los espacios profundos del cuello, evolucionando a un absceso parafaríngeo o un angina de Ludwig.
Una parálisis del nervio facial de neurona motora inferior asociada a tumefacción parotídea generalmente no indica infección, sino más bien un tumor maligno.
¿Por qué es importante?
Las principales glándulas salivales son la parótida, submandibular y sublingual, además de numerosas glándulas salivales menores en la cavidad oral.Una glándula salival obstruida de forma aguda produce una tumefacción dolorosa que con frecuencia motiva la consulta en ORL.
Cuándo involucrar al residente de ORL
Si la infección se ha propagado hacia los espacios profundos del cuello comprometiendo la vía aérea.
Si el paciente se encuentra en shock séptico.
¿A quién hospitalizar?
Pacientes con masa dolorosa en la región parotídea o submandibular que no ha respondido tras una semana de antibióticos orales.
Celulitis en extensión.
Formación de absceso (tumefacción dolorosa, caliente y fluctuante) en zonas glandulares.
Pacientes que no pueden alimentarse ni hidratarse adecuadamente.
Pacientes con signos de sepsis.
Evaluación y reconocimiento
Las infecciones son más frecuentes en la parótida (parotiditis) y en la submandibular (sialadenitis submandibular).Pacientes ancianos o con discapacidad presentan mayor riesgo debido a higiene oral deficiente y deshidratación.
La mayoría de las infecciones de glándulas salivales responden al tratamiento médico conservador (higiene oral, buena hidratación, antibióticos orales).
Algunas tumefacciones submandibulares corresponden a abscesos o linfadenitis de origen dental, por lo que siempre debe descartarse un absceso odontógeno mediante exploración y estudios de imagen.
Pacientes con infecciones recurrentes deben investigarse para causas subyacentes.
Historia clínica habitual
Duración, inicio y características del cuadro.
Síntomas frecuentes: tumefacción, xerostomía, mal sabor en la boca, dificultad para alimentarse.
Valorar comorbilidades y medicación, ya que pueden estar relacionadas.
Presentación clínica
Parotiditis: masa dolorosa bien delimitada en región preauricular. Puede observarse saliva descolorida en el orificio del conducto parotídeo. Puede deberse a infección ascendente, infecciones virales o deshidratación.
Sialadenitis submandibular: tumefacción dolorosa de inicio súbito, habitualmente por impactación de un cálculo. La glándula permanece aumentada de tamaño y el dolor empeora progresivamente, especialmente al comer o beber (incremento del flujo salival).
Causas de tumefacciones de glándulas salivales
Virales: parotiditis (paperas), Coxsackie, Parainfluenza, Influenza A.
Bacterianas: Staphylococcus aureus, bacterias anaerobias.
Litiasis (sialolitiasis): más común en glándulas submandibulares.
Estenosis y cicatrices crónicas (sialectasias).
Tumores benignos y malignos.
Enfermedades granulomatosas: síndrome de Sjögren, sarcoidosis, granulomatosis de Wegener.
Infiltración linfocítica por VIH (habitualmente en parótida).
Causas médicas: agentes quimioterápicos y radioterapia (controvertido).
La exploración debe incluir inspección y palpación del cuello y la cavidad oral, especialmente palpación bimanual del piso de la boca en casos de tumefacción submandibular, y expresión de pus desde los conductos si es posible.
Manejo inmediato y durante la hospitalización nocturna
Si el paciente está estable:
Estimular la ingesta abundante de líquidos.
Masaje de la glándula afectada.
Alta con analgésicos y antibióticos orales con cobertura contra anaerobios, siguiendo protocolos locales.
Indicar retorno inmediato si los síntomas empeoran.
Si el paciente cumple criterios de ingreso:
Acceso IV, analítica (incluyendo hemocultivos si fiebre >38 °C) e hidratación IV.
Inicio de antibióticos IV con cobertura contra anaerobios, siguiendo protocolos locales.
Estimular hidratación oral si es tolerada y reforzar higiene oral, instruyendo al paciente y cuidadores.
Uso de sialogogos (cítricos o bebidas ácidas) para estimular el flujo salival y facilitar la expulsión de pus o cálculos.
La maniobra de ordeño del conducto puede intentarse, aunque suele ser dolorosa.
Manejo ulterior
Ecografía para descartar absceso, confirmar litiasis o aclarar diagnóstico.
Si existe colección asociada o infección en espacio profundo, puede ser necesario drenaje quirúrgico urgente.
Según la causa subyacente, se pueden realizar procedimientos como sialoendoscopia o sialografía, generalmente en forma ambulatoria una vez resuelta la infección aguda.

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