Desgarro del Ligamento Cruzado Anterior (LCA)
- Dr. Fernando Hidalgo

- 10 jul 2025
- 2 min de lectura
MANUAL DE EMERGENCIAS MENORES
El desgarro del ligamento cruzado anterior (LCA) es una lesión grave de la rodilla que suele producirse por movimientos repentinos, cambios rápidos de dirección o impactos directos. Es frecuente en deportes de contacto y actividades que implican saltos o giros bruscos. El desgarro puede ser parcial o completo, causando inestabilidad articular, dolor, hinchazón y dificultad para cargar peso en la pierna afectada.
Diagnóstico
El diagnóstico se basa en la historia clínica del paciente, el examen físico y pruebas específicas como el test de Lachman, cajón anterior y maniobra de pivot shift. La resonancia magnética (RM) se utiliza para confirmar la magnitud de la lesión y evaluar daños adicionales en estructuras de la rodilla, como los meniscos.
Diagnóstico Diferencial
Condición | Diferenciación clave |
Esguince de ligamentos colaterales | Dolor y estabilidad lateral de rodilla, sin inestabilidad rotacional. |
Lesión meniscal | Bloqueo o chasquido de rodilla con dolor localizado en la línea articular. |
Fractura de la meseta tibial | Dolor severo con incapacidad para cargar peso, confirmado con radiografía. |
Tendinitis rotuliana | Dolor anterior de rodilla que empeora con la actividad, especialmente alrededor de la rótula. |
Bursitis prerrotuliana | Hinchazón visible en la parte frontal de la rodilla sin inestabilidad articular. |
Manejo en Urgencias
El manejo inicial en el servicio de urgencias se centra en controlar el dolor y la inflamación, además de estabilizar la articulación. Se recomienda la inmovilización temporal con una férula o rodillera articulada, aplicación de hielo, elevación del miembro y analgésicos, incluyendo AINEs.
Es fundamental derivar al paciente a un especialista en ortopedia para una evaluación adicional.
Tratamiento Definitivo
El tratamiento definitivo depende de la gravedad de la lesión, las necesidades funcionales del paciente y su nivel de actividad física:
Pacientes jóvenes o deportistas:El tratamiento de elección es la reconstrucción quirúrgica del LCA, seguida de un programa intensivo de rehabilitación.
Pacientes mayores o con menor nivel de actividad física:Puede optarse por un tratamiento conservador, basado en fisioterapia, con el objetivo de restaurar la estabilidad y funcionalidad de la rodilla.

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