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Bradiarritmias ( pulso inferior a 60 lpm )

Actualizado: 10 dic 2024

MANUAL DE EMERGENCIAS 2025



Las bradiarritmias, definidas como un ritmo cardíaco inferior a 60 latidos por minuto (lpm), representan un grupo diverso de trastornos del ritmo cardíaco que incluyen la disfunción del nódulo sinusal y las alteraciones de la conducción auriculoventricular[3].


Síntomas


Los síntomas de las bradiarritmias pueden variar desde manifestaciones asintomáticas hasta una amplia gama de presentaciones clínicas. Los pacientes suelen experimentar:


  • Mareos y cuadros de sincope

  • Cansancio y debilidad muscular

  • Falta de eficacia en el bombeo sanguíneo

  • Ausencia de aceleración del ritmo cardíaco ante estímulos como la actividad física o la fiebre[1]


En casos graves, los pacientes pueden presentar síntomas de insuficiencia cardíaca, como disnea, o incluso experimentar una parada cardíaca[1][3].


Signos Clínicos


Los signos clínicos de las bradiarritmias pueden ser sutiles y requieren una evaluación cuidadosa. Entre los signos más comunes se encuentran:


  • Frecuencia cardiaca inferior a 60 lpm

  • Pulso irregular o intermitente

  • Signos de compromiso hemodinámico, como hipotensión o mala perfusión periférica.

  • En casos de bloqueo auriculoventricular completo, pueden observarse ondas “a” de cañón en el pulso venoso yugular[4]


Exploración


La exploración física es fundamental para la evaluación inicial de las bradiarritmias. Debe incluir:


  1. Palpación del pulso para determinar la frecuencia y regularidad.

  2. Auscultación cardíaca para evaluar el ritmo y detectar posibles soplos.

  3. Examen de las ondas del pulso de la vena yugular, especialmente útil en la detección de bloqueos auriculoventriculares[4]

  4. Evaluación de signos de insuficiencia cardíaca o compromiso hemodinámico


Pruebas Diagnósticas


El diagnóstico definitivo de las bradiarritmias requiere la realización de diversas pruebas, siendo las principales:


  1. Electrocardiograma (ECG) de 12 derivaciones: Es la herramienta diagnóstica principal y más inmediata[1][2]

  2. Monitor Holter: Registro continuo del ritmo cardíaco durante 24 horas o más[2]

  3. Grabadora de episodios: Útil para registrar eventos arrítmicos intermitentes[2]

  4. Prueba de esfuerzo: Para evaluar la respuesta del ritmo cardíaco al ejercicio[2]

  5. Estudio electrofisiológico: Permite realizar un trazado detallado de la red de conducción eléctrica del corazón[1]

  6. Ecocardiograma: Para valorar la estructura y función cardíaca[1]


En algunos casos, puede ser necesario un monitor cardíaco implantable de bucle continuo para detectar bradiarritmias intermitentes o impredecibles[3].


Manejo de emergencias


El manejo de las bradiarritmias en situaciones de emergencia depende de la gravedad de los síntomas y la causa subyacente. Las estrategias de tratamiento incluyen:


  1. Identificación y corrección de causas reversibles, como la suspensión de medicamentos bradicardizantes (betabloqueantes, antagonistas del calcio)[1][3]

  2. Administración de atropina en casos de bradicardia sintomática

  3. Uso de marcapasos transitorios en situaciones de inestabilidad hemodinámica

  4. Implantación de marcapasos permanente en casos de bradiarritmias sintomáticas persistentes o bloqueos auriculoventriculares de alto grado[1][2]


Es crucial establecer una evaluación entre los síntomas del paciente y el ritmo cardíaco observado antes de iniciar cualquier tratamiento invasivo[3].


Las bradiarritmias representan un desafío diagnóstico y terapéutico que requiere una evaluación cuidadosa y un enfoque individualizado. La comprensión de sus manifestaciones clínicas, métodos de diagnóstico y opciones de tratamiento es esencial para proporcionar una atención óptima a los pacientes afectados por estos trastornos del ritmo cardíaco.


Citas


 
 
 

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