Autorregulación: niños y adolescentes
- Dr. Fernando Hidalgo

- 28 ago 2025
- 3 Min. de lectura
INFORMACIÓN PARA PADRES - SALUD PEDIÁTRICA
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Puntos clave
La autorregulación es la capacidad de comprender y manejar el propio comportamiento y las reacciones.
Ayuda a los niños y adolescentes a aprender, comportarse bien, relacionarse con otros y ser más independientes.
Comienza en la infancia y la edad preescolar, y se sigue desarrollando hasta la adultez.
Los padres pueden ayudar hablando de emociones, planificando, resolviendo problemas y acompañando a sus hijos en situaciones cotidianas.
¿Qué es la autorregulación?
La autorregulación es la habilidad para comprender y gestionar:
El comportamiento propio
Las reacciones frente a las emociones
La respuesta ante lo que sucede alrededor
Incluye tres áreas principales:
Autorregulación cognitiva: planificar, concentrarse, atender y resolver problemas.
Autorregulación del comportamiento: controlar impulsos y ajustar las acciones a lo que la situación requiere.
Autorregulación emocional: reconocer y manejar las emociones para reaccionar adecuadamente.
¿Por qué es importante la autorregulación?
La autorregulación ayuda a los niños y adolescentes a:
Mantener la concentración y aprender en clase.
Esperar turnos y escuchar a otros.
Compartir, colaborar y trabajar en equipo.
Hacer y mantener amistades.
Ganar independencia: salir solos, estudiar, trabajar o aprender a conducir.
Asumir responsabilidades como un empleo temporal o compromisos sociales.
¿Cómo se desarrolla la autorregulación?
La autorregulación se desarrolla en un entorno de relaciones cálidas y receptivas, y observando a los adultos que sirven como modelo.
Bebés: pueden chuparse los dedos para calmarse o apartar la mirada cuando están cansados, pero necesitan apoyo para tranquilizarse.
Niños pequeños: pueden esperar por poco tiempo, pero aún arrebatan juguetes o hacen rabietas ante emociones fuertes.
Preescolares: comienzan a jugar con otros, entender reglas sencillas y seguir metas básicas.
Niños en edad escolar: mejoran su autocontrol, escuchan instrucciones y consideran la perspectiva de otros.
Preadolescentes y adolescentes: desarrollan habilidades para planificar, persistir en tareas, controlar distracciones y pensar en el efecto de su conducta en los demás.
Estrategias de autorregulación para niños y adolescentes
Estrategias cognitivas
Enseñe a planificar: “Mejor terminamos ahora para llegar a tiempo al partido”.
Ayude a fijar metas y diseñar un plan para alcanzarlas.
Implique a preadolescentes y adolescentes en la resolución de problemas de la vida diaria.
Estrategias de comportamiento
Anticipe situaciones difíciles: “En la tienda podemos mirar, pero no tocar”.
Juegue a estatuas musicales o pato, pato, ganso, que fomentan el control de impulsos.
Motívelos a ahorrar para un objetivo que deseen alcanzar.
Estrategias emocionales
Practique identificar y nombrar emociones: “Me siento frustrado, voy a tomar un descanso”.
Use técnicas de calma adaptadas a la edad (respiración, pausas, actividades tranquilas).
Refuerce con elogios cuando el niño o adolescente muestre autocontrol: “Esperaste tu turno, eso estuvo muy bien”.
Problemas con la autorregulación
Factores como cansancio, enfermedad, cambios de rutina o experiencias estresantes pueden dificultar la autorregulación.
Algunos niños regulan bien en la escuela pero tienen más problemas en casa, o al revés. Otros se ven más afectados en entornos ruidosos o muy exigentes. Incluso adolescentes maduros pueden tener dificultades en periodos de presión académica o conflictos sociales.
¿Cuándo buscar ayuda profesional?
Considere consultar con un médico o especialista si su hijo:
Tiene más rabietas o conductas desafiantes que otros niños de su edad.
Muestra conductas peligrosas para sí mismo o para los demás.
No responde a las estrategias de refuerzo positivo.
Presenta aislamiento marcado o graves dificultades sociales.
Tiene un desarrollo comunicativo o social mucho más bajo que el de otros niños de su edad.
Si el niño tiene autismo o alguna discapacidad, los profesionales de apoyo podrán ofrecer estrategias específicas para favorecer la autorregulación y un comportamiento positivo.
La autorregulación no se desarrolla de un día para otro: es un proceso que comienza en la infancia y continúa hasta la adultez. Con apoyo, paciencia y ejemplos positivos, los niños y adolescentes pueden aprender a gestionar sus emociones, controlar sus impulsos y actuar de forma adecuada en distintas situaciones. Estas habilidades serán la base de su aprendizaje, su independencia y sus relaciones en la vida adulta.

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