Actividad Física en Preadolescentes y Adolescentes (9 a 18 años)
- Dr. Fernando Hidalgo

- 11 sept 2025
- 4 Min. de lectura
INFORMACIÓN PARA PADRES - SALUD PEDIÁTRICA
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Puntos clave
Los preadolescentes y adolescentes deben realizar actividades físicas de intensidad ligera, moderada y vigorosa todos los días.
Es fundamental incluir ejercicios que fortalezcan músculos y huesos.
Si tienen una agenda ocupada, es recomendable ayudarles a planificar su actividad física diaria.
Un estilo de vida saludable debe equilibrar ejercicio, tareas escolares, uso de pantallas y tiempo libre.
¿Por qué es importante la actividad física en preadolescentes y adolescentes?
Hacer ejercicio todos los días tiene múltiples beneficios para la salud integral de los jóvenes, tanto a nivel físico como mental y emocional:
Mejora el funcionamiento del corazón y los pulmones
Refuerza el sistema inmunológico
Desarrolla músculos y huesos fuertes, así como una postura adecuada
Ayuda a mantener un peso saludable y previene el sobrepeso y la obesidad
Disminuye el riesgo de hipertensión y diabetes tipo 2
En el plano mental y emocional, la actividad física puede:
Romper largos períodos de sedentarismo
Mejorar la memoria, concentración y habilidades de aprendizaje
Aumentar la confianza en uno mismo
Reducir el estrés, la ansiedad y los síntomas de depresión
Mejorar la calidad del sueño
Favorecer las habilidades sociales y la formación de amistades
Además, todos los niños y adolescentes, incluidos aquellos con alguna discapacidad, pueden beneficiarse del ejercicio. Muchos deportes pueden adaptarse para asegurar una participación plena e inclusiva.
¿Qué es la actividad física?
La actividad física es cualquier movimiento del cuerpo. Esto incluye desde actividades cotidianas hasta deportes y ejercicios más estructurados.
Tipos de actividad física:
Intensidad | Ejemplos |
Ligera | Caminar despacio, estar de pie mientras se hace una manualidad, tocar un instrumento, cocinar |
Moderada | Caminar rápido, bailar, montar en bici, nadar, trotar, ayudar en tareas físicas del hogar |
Vigorosa | Actividades con mayor esfuerzo como correr, ciclismo intenso, fútbol, hockey, danza activa |
Actividades para fortalecer músculos y huesos:
Ejercicios que implican esfuerzo muscular adicional o impacto óseo, como:
Saltar
Correr
Escalar
Levantar peso
Flexiones (lagartijas), sentadillas y estocadas
Muchas actividades de intensidad moderada o vigorosa también ayudan a desarrollar fuerza muscular y ósea.
¿Cuánta actividad física necesitan los preadolescentes y adolescentes?
Según las recomendaciones oficiales:
Para jóvenes de 5 a 18 años:
Al menos 60 minutos diarios de actividad física moderada o vigorosa
Varias horas al día de actividad ligera
Al menos 3 veces por semana, deben incluirse actividades vigorosas y ejercicios para fortalecer músculos y huesos
Para jóvenes a partir de los 18 años:
Entre 2.5 y 5 horas semanales de actividad física moderada, o
Entre 1.25 y 2.5 horas semanales de actividad vigorosa
También deben incluir al menos 2 días por semana con ejercicios de fortalecimiento muscular
La actividad física puede lograrse mediante una combinación de ejercicios planeados y tareas cotidianas, como caminar o ir en bici al colegio. Realizar actividades variadas a lo largo del día facilita cumplir con los niveles recomendados.
Planificación de la actividad física
Muchos adolescentes tienen agendas apretadas, por lo que planificar el ejercicio puede ser útil.
Preguntas que ayudan a organizar la actividad física diaria:
¿Dónde puede moverse su hijo? ¿Tiene acceso a un parque, pista, piscina o patio?
¿Qué opciones gratuitas o de bajo costo hay en su comunidad?
¿Quiénes son sus amigos activos? ¿Pueden motivarse mutuamente?
¿Quién puede ayudarle a estar activo si usted no está disponible?
¿Qué actividades pueden hacer en familia para moverse juntos?
Crear un plan semanal de actividades puede ayudar a equilibrar el ejercicio con el estudio, las actividades sociales y el tiempo de ocio.
¿Cuando no les gusta el deporte organizado?
No todos los adolescentes disfrutan los deportes en equipo o las actividades físicas competitivas. Si ese es el caso de su hijo, ayúdelo a encontrar alternativas no competitivas que pueda realizar a su ritmo, como:
Saltar la cuerda
Nadar
Ir al gimnasio
Clases de ejercicio en línea
También pueden explorar grupos comunitarios como clubes juveniles o Scouts, donde la actividad física es parte del programa pero en un entorno más relajado y social. Estas experiencias pueden fomentar una sensación de logro y motivación.
Si ha tenido una mala experiencia previa, pueden practicar juntos en un entorno privado. Por ejemplo, jugar tenis en una cancha vacía puede ayudarle a recuperar confianza y disfrutar del ejercicio sin presión.
Recuerde que usted también es un modelo a seguir. Si su hijo lo ve activo, es más probable que quiera moverse también.
¿Cómo equilibrar las tareas escolares y el ejercicio?
Si nota que las tareas escolares están limitando la actividad física de su hijo, considere:
Hablar con los profesores para entender qué volumen de tarea es razonable y ajustar si es necesario
Animarlo a hacer pausas activas entre sesiones de estudio, como estiramientos o ejercicios breves
Instalar un escritorio de pie para reducir el tiempo sentado
Pequeños descansos activos, como patear una pelota o hacer yoga por 5 minutos, pueden marcar la diferencia.
¿Cómo equilibrar el uso de pantallas y el ejercicio?
El uso excesivo de pantallas puede fomentar el sedentarismo, pero también puede convertirse en una oportunidad para moverse:
Grabar un video de una caminata en la naturaleza y convertirlo en un proyecto audiovisual
Filmar a su hijo aprendiendo una habilidad física (por ejemplo, patinaje o un truco de fútbol) para mostrarle su progreso
Usar videojuegos interactivos de baile o deportes virtuales
La clave está en integrar el movimiento incluso cuando se utilizan tecnologías digitales.

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