Absceso Periamigdalino (Quinsy)
- EmergenciasUNO

- 19 ago 2025
- 3 Min. de lectura
MANUAL DE OTORRINOLARINGOLOGÍA
El absceso periamigdalino es una complicación de la amigdalitis aguda, en la que se forma una colección de pus en el espacio periamigdalino. Esto desplaza la amígdala afectada hacia abajo y medialmente, ocupando parte del espacio orofaríngeo.
Signos de alarma
Dolor de garganta intenso, voz ronca o disfónica, disfagia severa y fiebre son indicativos de epiglotitis hasta demostrar lo contrario. El estridor es un signo tardío, y el paciente puede descompensarse rápidamente.
Cuidado con pacientes con dolor de garganta severo y disfagia intensa sin signos visibles de amigdalitis o faringitis: la prioridad es descartar epiglotitis.
En raras ocasiones, un paciente con quinsy puede presentar sepsis grave.
¿Por qué es importante esto?
Aunque es poco frecuente, la epiglotitis puede comenzar con dolor de garganta como único síntoma. Por eso es fundamental mantener un alto índice de sospecha clínica.
Identificar un absceso periamigdalino es clave, ya que generalmente requiere drenaje.
Si no se trata, puede diseminarse hacia los espacios profundos del cuello, generando infecciones que representan una emergencia aérea.
Cuándo involucrar al residente de ORL
Inmediatamente: si se sospecha epiglotitis o infección en espacio profundo del cuello. Ver protocolo de manejo urgente ante estridor.
Pronto: comunicar al médico superior si se sospecha compromiso de la vía aérea faríngea, como estertor por un gran absceso periamigdalino.
Criterios de hospitalización
Buena regla general: hospitalizar a cualquier paciente que no pueda tragar líquidos suficientes para mantenerse hidratado.
Pacientes con absceso periamigdalino pueden ser dados de alta tras drenaje, antibióticos IV y unas horas de observación, si se encuentran clínicamente bien y logran tragar.
Escala de Liverpool para Absceso Periamigdalino (LPS)
Desarrollada inicialmente en un estudio multicéntrico prospectivo (n=100), validada en un segundo estudio (n=205).
Modificación por COVID-19: elimina la necesidad de examen oral. Reduce ligeramente la precisión del puntaje.
Valor predictivo negativo (VPN) alto para pacientes con puntuación 0-3: no es probable que tengan absceso (VPN = 98%).
Valor predictivo positivo (VPP) para:
Puntaje 4-5: ~60%
Puntaje 6 o más: ~80%
La escala LPS no reemplaza el juicio clínico. Debe usarse como complemento, y siempre considerar signos adicionales como disfonía, tortícolis, etc. Utilizar EPP adecuado si se realiza exploración oral.
Evaluación y diagnóstico clínico
Síntomas típicos:
Dolor de garganta, usualmente más intenso de un lado (+/- otalgia referida)
Voz "de papa caliente" (no confundir con voz ronca)
Estertor
Trismo
Incapacidad para tragar más que saliva o un pequeño sorbo de agua
Signos clínicos diferenciales respecto a amigdalitis simple:
Presencia de cierto grado de trismo
El arco anterior en el lado afectado está desplazado medialmente
El paladar del lado afectado se abomba hacia el explorador
La úvula se desvía hacia el lado contrario
La mucosa del arco/paladar puede estar intensamente eritematosa
Una amígdala inflamada asimétricamente NO implica necesariamente un absceso.
El absceso periamigdalino se forma lateral a la amígdala, en el espacio periamigdalino.
Si el abultamiento es menor, podría tratarse de celulitis periamigdalina (quinsy incipiente)
En la aspiración, no se obtiene pus (“tap seco”). Aún así, se maneja como quinsy y puede darse de alta si mejora clínicamente.
Las fotos B y C muestran diferentes puntos del espectro de progresión, desde celulitis hasta absceso formado.
Manejo inmediato y durante la noche
Los abscesos requieren drenaje (aspiración o incisión y drenaje [I&D]). Si el trismo no lo impide, la intervención precoz proporciona un alivio notable.
Si no se puede confirmar si hay absceso o solo celulitis, es recomendable pedir una segunda opinión. Si persiste la duda, realizar aspiración diagnóstica (explicar al paciente la posibilidad de que no se extraiga pus).
Si el trismo es importante y dificulta la exploración oral, hospitalizar al paciente. Administrar tratamiento IV y revalorar más adelante.
Manejo inicial al ingreso:
Canalización IV
Laboratorio: hemograma, función renal y hepática, prueba para mononucleosis infecciosa
Analgesia básica IV/VO: paracetamol, ibuprofeno y, si es necesario, analgésicos más potentes
Spray analgésico tópico: benzydamina
Hidratación IV: en general, 1L de solución salina mejora mucho el estado del paciente
Algunos cirujanos indican una dosis única de corticoide (ej. dexametasona 6.6 mg IV), especialmente si hay estertor
Pacientes con estertor o ronquido deben dormir semiincorporados
Manejo a largo plazo y seguimiento
Solicitar seguimiento en consulta externa para pacientes con síntomas unilaterales persistentes. Puede haber patología subyacente, especialmente en mayores de 40 años.
En el examen puede identificarse una masa orofaríngea o bien los síntomas persisten pese al tratamiento antibiótico adecuado. La aspiración no obtiene pus.
Criterios para amigdalectomía electiva
La amigdalitis recurrente puede afectar significativamente la vida escolar y laboral. En el Reino Unido se estima que se pierden 35 millones de días laborales al año por dolores de garganta.
Una historia de amigdalitis recurrente o dos episodios de quinsy se considera indicación razonable para amigdalectomía electiva.

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