Tics
- EmergenciasUNO

- 17 oct 2025
- 4 Min. de lectura
INFORMACIÓN PARA PADRES - SALUD PEDIÁTRICA
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¿Qué son los tics?
Los tics son movimientos o sonidos repetitivos, rápidos e involuntarios que una persona realiza sin poder evitarlo. Son comunes en la infancia, especialmente en edad escolar, y suelen comenzar en los primeros años de la primaria.
Aproximadamente uno de cada ocho niños en edad escolar experimentará tics por un período breve (trastorno de tics transitorio). Cuando los tics persisten por más de un año, se considera un trastorno de tics crónico, el cual afecta a uno de cada 100 niños.
En la mayoría de los casos, los tics mejoran durante la adolescencia o adultez temprana, y hasta la mitad de los jóvenes con tics crónicos dejan de tenerlos completamente en la edad adulta.
Signos y síntomas de los tics
Los tics pueden ser:
Tics motores (de movimiento)
Afectan principalmente la cara, ojos, cabeza y hombros, aunque pueden presentarse en cualquier parte del cuerpo. Se trata de movimientos sin propósito aparente, como:
Parpadeo repetitivo.
Sacudidas de cabeza.
Muecas faciales.
Encogimiento de hombros.
Tics fónicos (sonoros)
Consisten en sonidos involuntarios, como:
Carraspeo.
Resoplidos.
Gruñidos, chillidos o palabras repetitivas.
En algunos casos, frases fuera de contexto.
Los tics cambian con el tiempo, pueden desaparecer y reaparecer, y uno puede ser reemplazado por otro. Suelen aumentar en momentos de estrés, nerviosismo, emoción o cansancio. Además, hablar del tema o señalarlo puede hacer que ocurran más seguido.
Algunos niños logran suprimir los tics temporalmente, pero esto requiere esfuerzo y suele generar un "rebote" posterior con más tics. Curiosamente, cuando el niño está concentrado en una actividad, los tics tienden a disminuir.
¿Qué causa los tics?
Aún no se conoce con precisión la causa de los tics. Se cree que intervienen factores genéticos y neurológicos complejos, ya que suelen presentarse en familias. Lo importante es saber que los tics no son peligrosos ni dañinos para el niño.
¿Cómo se diagnostican los tics?
El diagnóstico lo realiza un pediatra o neurólogo, sin necesidad de exámenes o pruebas específicas. Para facilitar el diagnóstico, el especialista puede:
Observar directamente los movimientos o sonidos.
Pedirte que describas los tics o los grabes en vídeo.
Hablar con el niño para conocer su experiencia con los tics.
También se evaluará si el niño presenta otras dificultades asociadas, como:
Problemas de atención.
Inquietud o impulsividad.
Ansiedad.
Dificultades de aprendizaje o comportamiento.
Manejo de los tics
Una parte importante del tratamiento consiste en cómo reaccionan las personas que rodean al niño. A veces, la presión de familiares, amigos o docentes puede agravar los tics sin quererlo.
Estrategias útiles para manejar los tics:
Ignorar activamente los tics cuando ocurren (no comentar, no señalar).
Evitar regañar o pedirle al niño que se detenga, ya que los tics no se hacen a propósito.
Asegurarse de que el niño tenga buen descanso nocturno.
Establecer un lugar tranquilo donde pueda liberar los tics si lo necesita.
Permitir pausas breves en actividades estresantes.
Cambiar a otra actividad si los tics aumentan.
Enseñar técnicas de relajación y conciencia emocional, como:
Respiración profunda.
Escuchar música.
Colorear o actividades tranquilas.
Reconocer sus fortalezas y reforzar su autoestima.
Conversar con los docentes para que adopten una actitud respetuosa y comprensiva frente a los tics.
¿Es necesario tratar los tics?
En muchos casos, no se necesita tratamiento específico, especialmente si:
Los tics no interfieren con la vida diaria del niño.
El niño no los percibe como un problema.
En casos donde los tics son problemáticos, se puede considerar:
Tratamiento psicológico, como:
Terapia de inversión del hábito.
Terapia conductual integral para tics (CBIT).
Entrenamiento en relajación.
Estas terapias requieren motivación y práctica, y pueden no ser adecuadas para todos los niños. El equipo médico valorará si son apropiadas para tu hijo.
Medicación, que puede ayudar a reducir la frecuencia o intensidad de los tics, aunque no los elimina por completo. Los medicamentos se usan solo en casos necesarios y pueden tener efectos secundarios.
Si hay problemas asociados, como dificultad para concentrarse, ansiedad o hiperactividad, es fundamental que estos también sean evaluados y tratados.
¿Cuándo consultar a un médico?
Consulta con tu médico de cabecera o pediatra si:
Te preocupa la naturaleza de los movimientos o sonidos que realiza tu hijo.
Notas dificultades en el aprendizaje, atención o comportamiento.
Los tics interfieren con su bienestar, autoestima o funcionamiento diario.
El médico podrá orientar el manejo adecuado o derivar al especialista en caso necesario.
Puntos clave para recordar
Los tics son movimientos o sonidos involuntarios y comunes en la infancia.
No son dañinos, aunque pueden generar preocupación o incomodidad.
Lo mejor es no llamar la atención sobre los tics ni pedir al niño que los controle.
La mayoría mejora con el tiempo, especialmente durante la adolescencia.
Si los tics interfieren con la vida diaria, existen terapias y opciones de apoyo disponibles.
Si tienes dudas sobre el comportamiento de tu hijo o necesitas apoyo con el manejo de los tics, no dudes en consultar con un profesional de salud. Una intervención adecuada y temprana puede hacer una gran diferencia en su calidad de vida.

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