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Otitis Media Crónica

MANUAL DE OTORRINOLARINGOLOGÍA



Signos de alarma

Pacientes con otorrea crónica y presencia de:


  • Signos de sepsis


  • Mastoiditis


  • Signos neurológicos centrales (incluyendo hipertensión intracraneal)


podrían haber desarrollado una complicación secundaria a otitis media crónica (OMC).


¿Por qué es importante?


Aunque los pacientes con OMC no suelen acudir como urgencia, sí se presentan con frecuencia en consultas ambulatorias y servicios de urgencias.


La detección oportuna de síntomas y signos de OMC debe motivar una derivación al especialista en ORL para manejo electivo, con el objetivo de evitar progresión y complicaciones.


Los adultos mayores, pacientes con diabetes o inmunosupresión tienen mayor riesgo de desarrollar complicaciones potencialmente mortales.


Cuándo involucrar al residente de ORL


  • Si existen signos de alarma (ver arriba) que sugieran una complicación aguda de OMC, evaluar y tratar al paciente de forma urgente, y contactar al residente.


  • Si se sospecha OMC sin signos de complicación, discutir el caso en horario laboral y gestionar una consulta ambulatoria prioritaria.


Introducción


La otitis media crónica (OMC) es una patología comúnmente atendida en clínicas de otorrinolaringología. Se divide en dos tipos principales: mucosa y escamosa, e incluye enfermedades como el colesteatoma.


Otros términos antiguos usados para referirse a esta condición incluyen:


  • Otitis media crónica supurativa


  • Colesteatoma


  • Enfermedad ática o ático-antral


  • Enfermedad tubo-timpánica


Patología


La causa exacta de la OMC no siempre está clara. Existen dos formas principales de presentación:


OMC Mucosa


  • Se origina por una perforación timpánica, secundaria a otitis media aguda, trauma, inserción de tubos de ventilación, etc.


  • Esta perforación permite la infección crónica del oído medio, con hipertrofia de la mucosa y otorrea persistente.


  • Si la perforación presenta secreción, se denomina OMC mucosa activa. Si está seca, se habla de OMC mucosa inactiva.


  • La mucosa del oído medio y de las celdas mastoideas es continua, por lo que se afecta de forma similar.


OMC Escamosa


  • Involucra retracción de la membrana timpánica y formación de colesteatoma.


  • La retracción ocurre frecuentemente en el cuadrante posterosuperior (pars flaccida o ático). Cuando esta retracción es profunda, se acumulan restos de queratina en lugar de ser eliminados por el conducto auditivo externo.


  • Esto se acompaña de inflamación crónica y secreción fétida persistente.


  • Puede formarse una masa en el bolsillo de retracción: el colesteatoma.


Colesteatoma:


  • Es una masa quística inflamatoria compuesta por epitelio escamoso estratificado queratinizante.


  • Al microscopio: restos de queratina, tejido de granulación, infiltrado inflamatorio crónico y cristales de colesterol.


  • Se le llamó “colesteatoma” (literalmente “tumor de grasa”) por su apariencia blanquecina y cerosa.


  • Puede destruir estructuras del oído medio, oído interno y hueso temporal adyacente.


Evaluación y diagnóstico


Historia clínica


  • El síntoma más frecuente es la otorrea crónica (>6 semanas), con o sin mal olor. Puede ser intermitente o continua.


  • Sensación de plenitud o taponamiento auricular.


  • Hipoacusia (más comúnmente de tipo conductivo) por inflamación, secreción o erosión de los huesecillos. En algunos casos, se asocia a pérdida auditiva neurosensorial.


  • Inestabilidad o mareo leve es común. El vértigo rotatorio severo puede indicar erosión del laberinto (fístula laberíntica).


  • Dolor y fiebre son raros, pero su presencia debe alertar sobre una complicación, especialmente si hay signos neurológicos o somnolencia.


  • Raramente, puede haber parálisis facial si se afecta el trayecto horizontal del nervio facial (VII par).


Examen físico


  • Se puede observar una perforación timpánica, con o sin secreción, o un bolsillo de retracción con restos de epitelio escamoso.


  • Es fundamental realizar la exploración con microscopio, lo cual permite visualización tridimensional, y realizar microaspiración.


  • La limpieza del oído permite una mejor evaluación, aunque puede ser dolorosa si hay actividad inflamatoria. A veces, es necesario realizarla bajo anestesia general.


  • Evaluar también:


    • Región mastoidea


    • Conducto auditivo externo (signos de cirugías previas)


    • Función del nervio facial


  • Se deben realizar pruebas clínicas de audición (pruebas con diapasón), audiometría y timpanometría si está indicado.


  • Considerar pruebas de equilibrio, incluyendo la prueba de fístula.


Complicaciones de la OMC


La inflamación crónica y el colesteatoma pueden destruir estructuras cercanas o permitir la diseminación de la infección a través del hueso temporal.


Aunque son poco frecuentes, siempre deben ser descartadas en pacientes con otorrea crónica.


Complicaciones intracraneales


  • Meningitis


  • Abscesos (extradurales, subdurales o en el lóbulo temporal)


  • Osteomielitis del vértice del peñasco del hueso temporal puede causar dolor profundo y compromiso de nervios craneales (V y VI): síndrome de Gradenigo


  • Trombosis de senos venosos (especialmente senos cavernoso o sigmoideo)


Complicaciones extracraneales


  • Mastoiditis


  • Discontinuidad osicular hipoacusia conductiva por erosión (principalmente del yunque y estribo)


  • Hipoacusia neurosensorial


  • Parálisis facial


  • Fístula laberíntica (produce vértigo)


  • Osteomielitis del hueso temporal


Manejo inmediato y nocturno


  • Si se sospecha una complicación de OMC, tratar de forma urgente y consultar al residente, siguiendo las recomendaciones para complicaciones de otitis media aguda.


  • Si se sospecha OMC sin complicaciones, el manejo puede ser ambulatorio en consulta externa de ORL.


  • Indicar gotas óticas antibióticas con corticoide y tratamiento sintomático.


  • Explicar al paciente que el objetivo es secar el oído y que será necesaria una evaluación especializada.


Manejo a largo plazo


El tratamiento de la OMC depende del tipo de enfermedad y del criterio del especialista. En casos persistentes o progresivos (mucosos o escamosos), el objetivo principal es erradicar todo el tejido enfermo del oído medio y mastoides.


Tratamiento médico


  • En casos leves o intermitentes, o cuando la cirugía no es viable, se puede optar por manejo conservador.


  • Esto incluye aspiración periódica (microsucción) en consulta y uso de gotas antibióticas.


  • Algunos pacientes logran remisión clínica (bolsillo de retracción limpio o perforación seca).


  • La decisión quirúrgica es compleja y depende de múltiples factores, más allá del alcance de esta guía.


Tratamiento quirúrgico


  • La cirugía busca eliminar por completo el tejido enfermo del oído medio y celdas mastoideas, logrando un oído seco y seguro con membrana timpánica íntegra.


  • El objetivo es detener la enfermedad y prevenir complicaciones, no necesariamente mejorar la audición.


  • La audición puede no mejorar tras la cirugía, e incluso puede haber deterioro residual, por lo cual es importante advertirlo al paciente.


  • Es indispensable realizar una audiometría preoperatoria reciente antes de cualquier procedimiento.


  • Muchos especialistas también solicitan una TC de hueso temporal antes de realizar una mastoidectomía, timpanoplastia o miringoplastia.

 
 
 

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