Otitis Media Crónica
- EmergenciasUNO

- 18 ago
- 4 Min. de lectura
MANUAL DE OTORRINOLARINGOLOGÍA
Signos de alarma
Pacientes con otorrea crónica y presencia de:
Signos de sepsis
Mastoiditis
Signos neurológicos centrales (incluyendo hipertensión intracraneal)
podrían haber desarrollado una complicación secundaria a otitis media crónica (OMC).
¿Por qué es importante?
Aunque los pacientes con OMC no suelen acudir como urgencia, sí se presentan con frecuencia en consultas ambulatorias y servicios de urgencias.
La detección oportuna de síntomas y signos de OMC debe motivar una derivación al especialista en ORL para manejo electivo, con el objetivo de evitar progresión y complicaciones.
Los adultos mayores, pacientes con diabetes o inmunosupresión tienen mayor riesgo de desarrollar complicaciones potencialmente mortales.
Cuándo involucrar al residente de ORL
Si existen signos de alarma (ver arriba) que sugieran una complicación aguda de OMC, evaluar y tratar al paciente de forma urgente, y contactar al residente.
Si se sospecha OMC sin signos de complicación, discutir el caso en horario laboral y gestionar una consulta ambulatoria prioritaria.
Introducción
La otitis media crónica (OMC) es una patología comúnmente atendida en clínicas de otorrinolaringología. Se divide en dos tipos principales: mucosa y escamosa, e incluye enfermedades como el colesteatoma.
Otros términos antiguos usados para referirse a esta condición incluyen:
Otitis media crónica supurativa
Colesteatoma
Enfermedad ática o ático-antral
Enfermedad tubo-timpánica
Patología
La causa exacta de la OMC no siempre está clara. Existen dos formas principales de presentación:
OMC Mucosa
Se origina por una perforación timpánica, secundaria a otitis media aguda, trauma, inserción de tubos de ventilación, etc.
Esta perforación permite la infección crónica del oído medio, con hipertrofia de la mucosa y otorrea persistente.
Si la perforación presenta secreción, se denomina OMC mucosa activa. Si está seca, se habla de OMC mucosa inactiva.
La mucosa del oído medio y de las celdas mastoideas es continua, por lo que se afecta de forma similar.
OMC Escamosa
Involucra retracción de la membrana timpánica y formación de colesteatoma.
La retracción ocurre frecuentemente en el cuadrante posterosuperior (pars flaccida o ático). Cuando esta retracción es profunda, se acumulan restos de queratina en lugar de ser eliminados por el conducto auditivo externo.
Esto se acompaña de inflamación crónica y secreción fétida persistente.
Puede formarse una masa en el bolsillo de retracción: el colesteatoma.
Colesteatoma:
Es una masa quística inflamatoria compuesta por epitelio escamoso estratificado queratinizante.
Al microscopio: restos de queratina, tejido de granulación, infiltrado inflamatorio crónico y cristales de colesterol.
Se le llamó “colesteatoma” (literalmente “tumor de grasa”) por su apariencia blanquecina y cerosa.
Puede destruir estructuras del oído medio, oído interno y hueso temporal adyacente.
Evaluación y diagnóstico
Historia clínica
El síntoma más frecuente es la otorrea crónica (>6 semanas), con o sin mal olor. Puede ser intermitente o continua.
Sensación de plenitud o taponamiento auricular.
Hipoacusia (más comúnmente de tipo conductivo) por inflamación, secreción o erosión de los huesecillos. En algunos casos, se asocia a pérdida auditiva neurosensorial.
Inestabilidad o mareo leve es común. El vértigo rotatorio severo puede indicar erosión del laberinto (fístula laberíntica).
Dolor y fiebre son raros, pero su presencia debe alertar sobre una complicación, especialmente si hay signos neurológicos o somnolencia.
Raramente, puede haber parálisis facial si se afecta el trayecto horizontal del nervio facial (VII par).
Examen físico
Se puede observar una perforación timpánica, con o sin secreción, o un bolsillo de retracción con restos de epitelio escamoso.
Es fundamental realizar la exploración con microscopio, lo cual permite visualización tridimensional, y realizar microaspiración.
La limpieza del oído permite una mejor evaluación, aunque puede ser dolorosa si hay actividad inflamatoria. A veces, es necesario realizarla bajo anestesia general.
Evaluar también:
Región mastoidea
Conducto auditivo externo (signos de cirugías previas)
Función del nervio facial
Se deben realizar pruebas clínicas de audición (pruebas con diapasón), audiometría y timpanometría si está indicado.
Considerar pruebas de equilibrio, incluyendo la prueba de fístula.
Complicaciones de la OMC
La inflamación crónica y el colesteatoma pueden destruir estructuras cercanas o permitir la diseminación de la infección a través del hueso temporal.
Aunque son poco frecuentes, siempre deben ser descartadas en pacientes con otorrea crónica.
Complicaciones intracraneales
Meningitis
Abscesos (extradurales, subdurales o en el lóbulo temporal)
Osteomielitis del vértice del peñasco del hueso temporal puede causar dolor profundo y compromiso de nervios craneales (V y VI): síndrome de Gradenigo
Trombosis de senos venosos (especialmente senos cavernoso o sigmoideo)
Complicaciones extracraneales
Mastoiditis
Discontinuidad osicular hipoacusia conductiva por erosión (principalmente del yunque y estribo)
Hipoacusia neurosensorial
Parálisis facial
Fístula laberíntica (produce vértigo)
Osteomielitis del hueso temporal
Manejo inmediato y nocturno
Si se sospecha una complicación de OMC, tratar de forma urgente y consultar al residente, siguiendo las recomendaciones para complicaciones de otitis media aguda.
Si se sospecha OMC sin complicaciones, el manejo puede ser ambulatorio en consulta externa de ORL.
Indicar gotas óticas antibióticas con corticoide y tratamiento sintomático.
Explicar al paciente que el objetivo es secar el oído y que será necesaria una evaluación especializada.
Manejo a largo plazo
El tratamiento de la OMC depende del tipo de enfermedad y del criterio del especialista. En casos persistentes o progresivos (mucosos o escamosos), el objetivo principal es erradicar todo el tejido enfermo del oído medio y mastoides.
Tratamiento médico
En casos leves o intermitentes, o cuando la cirugía no es viable, se puede optar por manejo conservador.
Esto incluye aspiración periódica (microsucción) en consulta y uso de gotas antibióticas.
Algunos pacientes logran remisión clínica (bolsillo de retracción limpio o perforación seca).
La decisión quirúrgica es compleja y depende de múltiples factores, más allá del alcance de esta guía.
Tratamiento quirúrgico
La cirugía busca eliminar por completo el tejido enfermo del oído medio y celdas mastoideas, logrando un oído seco y seguro con membrana timpánica íntegra.
El objetivo es detener la enfermedad y prevenir complicaciones, no necesariamente mejorar la audición.
La audición puede no mejorar tras la cirugía, e incluso puede haber deterioro residual, por lo cual es importante advertirlo al paciente.
Es indispensable realizar una audiometría preoperatoria reciente antes de cualquier procedimiento.
Muchos especialistas también solicitan una TC de hueso temporal antes de realizar una mastoidectomía, timpanoplastia o miringoplastia.

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