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Lesión Cerebral - Impulsividad

INFORMACIÓN PARA PADRES - SALUD PEDIÁTRICA


Aviso Legal


Este contenido tiene fines informativos y no sustituye la consulta con su médico o profesional de salud. No incentivamos por ninguna razón la automedicación. Se ha realizado un esfuerzo para asegurar que la información sea precisa, actualizada y clara. En www.emergencias.org.es no nos responsabilizamos por errores, omisiones o los resultados de tratamientos descritos. Las publicaciones informativas se actualizan regularmente, por lo que se recomienda asegurarse de tener la versión más reciente.


¿Qué es la impulsividad?


En algunos casos, tras una lesión cerebral, los niños o adolescentes pueden comenzar a actuar de manera impulsiva, es decir, toman decisiones o realizan acciones sin considerar las consecuencias. Esta conducta puede resultar difícil de manejar, especialmente porque el menor muchas veces no es consciente de que está actuando de forma impulsiva.


Esta dificultad para controlar el comportamiento puede deberse a que, después de una lesión en el cerebro, las habilidades para planificar, detenerse a pensar o autorregularse pueden verse afectadas. La impulsividad implica actuar de manera rápida y automática ante un impulso, sin reflexionar primero.


Ejemplos de comportamiento impulsivo


  • Cruzar la calle sin fijarse si vienen coches.


  • Alcanzar un juguete cerca de una estufa caliente.


  • Tener dificultades para esperar turnos o hacer fila.


  • Usar un cuchillo afilado para cortarse las uñas.


  • Apresurarse a hacer una actividad y cometer muchos errores.


  • Empezar una tarea nueva sin haber terminado la anterior.


  • Reaccionar físicamente o verbalmente sin pensar


  • Hacer comentarios inapropiados o fuera de lugar.


Estrategias para ayudar a un niño con impulsividad


Manejar la impulsividad puede ser difícil, ya que el impulso de actuar suele ser repentino e intenso. Sin embargo, existen formas generales de apoyar a tu hijo. Además, un psicólogo clínico o neuropsicólogo puede desarrollar estrategias personalizadas si es necesario.


  • Reducir los riesgos en el entorno: Supervisa a tu hijo al cruzar la calle y evita dejar herramientas o elementos peligrosos al alcance.


  • Enseñar a planificar: Divide las tareas en pasos simples, y ayúdale a seguirlos con listas o instrucciones orales. Esto puede reducir la posibilidad de actuar por impulso.


  • Usar recordatorios visuales o verbales: Frases como “para, piensa, actúa” pueden ayudar a frenar la reacción impulsiva.


  • Hablar sobre los pasos de una actividad: Comenten juntos lo que se debe hacer antes, durante y después de una tarea. Incluso puede ser útil decir los pasos en voz alta.


  • Revisar lo que salió bien y mal: Al terminar una actividad, hablen sobre los logros y los errores. Esto ayuda a que el niño aprenda a manejar mejor situaciones similares en el futuro.


  • Establecer reglas claras: Asegúrate de que tu hijo entienda qué se espera de él, qué consecuencias existen por romper las reglas y qué recompensas puede obtener por cumplirlas.


  • Dar retroalimentación concreta: Ayúdale a identificar cómo sus acciones afectan a él mismo y a los demás.


  • Mantener la calma: Intenta reaccionar con serenidad y sin enojo ante conductas impulsivas.


¿Cuándo consultar al médico?


Si el comportamiento impulsivo ocurre con frecuencia y representa un riesgo para la seguridad de tu hijo, es recomendable buscar ayuda profesional. Un psicólogo clínico puede trabajar con tu hijo para desarrollar métodos individualizados que le ayuden a manejar mejor sus impulsos. Este tipo de intervención suele incluir técnicas para generar respuestas alternativas y establecer consecuencias adecuadas ante conductas problemáticas.


Puntos clave a recordar


  • Las acciones impulsivas son aquellas que se realizan sin pensar en los posibles riesgos o consecuencias.


  • Después de una lesión cerebral, es común que los niños presenten más impulsividad, debido a dificultades en el control de su conducta.


  • Si la impulsividad es frecuente y pone en riesgo la seguridad del niño, la intervención de un psicólogo clínico puede ser muy útil.

 
 
 

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