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Lesión Cerebral – Dispraxia

INFORMACIÓN PARA PADRES - SALUD PEDIÁTRICA


Aviso Legal


Este contenido tiene fines informativos y no sustituye la consulta con su médico o profesional de salud. No incentivamos por ninguna razón la automedicación. Se ha realizado un esfuerzo para asegurar que la información sea precisa, actualizada y clara. www.emergencias.org.es no se responsabiliza por errores, omisiones o los resultados de tratamientos descritos. Las publicaciones informativas se actualizan regularmente, por lo que se recomienda asegurarse de tener la versión más reciente.



La dispraxia es una dificultad en la coordinación y ejecución de movimientos voluntarios, que puede presentarse después de una lesión cerebral. Afecta la capacidad del niño para planificar y realizar los movimientos en el orden correcto para alcanzar un objetivo.


Un niño con dispraxia puede entender lo que se le pide y tener la capacidad física para hacerlo, pero no logra ejecutar la acción de manera organizada o voluntaria. Esto se debe a un problema en la planificación motora, no en la fuerza muscular o en la comprensión de las instrucciones.


La dispraxia puede ser generalizada (afectando todo el cuerpo) o localizada, como en la región oro-motora, lo que genera dificultades para articular sonidos del habla. La severidad varía entre casos leves y graves, pero a diferencia de la dispraxia del desarrollo (presente desde el nacimiento), la dispraxia adquirida tras una lesión cerebral puede mejorar con el tiempo, la práctica y la terapia.


¿Cuáles son los Síntomas?


  • Variabilidad en la ejecución: el niño puede realizar una acción espontáneamente (como rascarse la nariz), pero no logra repetirla al recibir una instrucción (por ejemplo, “toca tu nariz”), aunque entienda lo que se le pide.


  • Dificultad para generalizar habilidades: una vez que aprende una tarea (por ejemplo, vestirse con cierta ropa), puede no saber cómo hacerlo si cambia el entorno o la prenda, hasta que reaprenda esa variación.


  • Frustración por no poder hacer lo que quiere o se le pide, lo que puede afectar su autoestima.


  • Malentendidos por parte de adultos que podrían etiquetar al niño como “perezoso”, “desobediente” o “sin ganas de colaborar”, cuando en realidad enfrenta una dificultad motora genuina.


¿Cuándo Consultar al Profesional de Salud?


Los principales profesionales que detectan y trabajan con la dispraxia son:


  • Terapeutas ocupacionales


  • Fisioterapeutas (kinesiólogos)


  • Fonoaudiólogos o logopedas


Estos especialistas evalúan el problema, diagnostican y proponen estrategias de tratamiento personalizadas.


Estrategias para Ayudar al Niño


  • Comprender la condición: Saber que el niño tiene dispraxia y no está siendo intencionalmente desobediente reduce la tensión y facilita el apoyo.


  • Reformular las instrucciones: Cambiar la forma de pedir una tarea, usar gestos visuales junto con indicaciones verbales puede ayudar al niño a comprender y ejecutar la acción.


  • Dar tiempo y ser paciente: El niño puede necesitar más tiempo porque debe pensar paso a paso en cómo realizar una tarea.


  • Dividir tareas complejas en pasos más pequeños, y asegurarse de completar cada uno antes de avanzar al siguiente.


  • Evitar presionar o exigir respuestas rápidas, ya que esto puede aumentar la frustración y bloquear la respuesta motora.


Puntos Clave para Recordar


  • La dispraxia implica dificultad para planificar y organizar movimientos.


  • Puede afectar al habla (dispraxia oro-motora) o al cuerpo en general.


  • La dispraxia posterior a una lesión cerebral puede mejorar con el tiempo, práctica y terapia.


  • El diagnóstico y tratamiento lo realiza el equipo terapéutico: terapeuta ocupacional, fisioterapeuta o fonoaudiólogo.


  • Apoyar al niño con paciencia, adaptar las instrucciones y facilitar el aprendizaje paso a paso son claves para su recuperación.

 
 
 

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