Hemorragia Post-Amigdalectomía
- Dr. Fernando Hidalgo

- 19 ago 2025
- 4 Min. de lectura
MANUAL DE OTORRINOLARINGOLOGÍA
Signos de alarma
Todo paciente que haya tenido una amigdalectomía reciente y refiere sangrado por boca o nariz, debe considerarse una urgencia.
Niños pequeños que han sido operados recientemente y presentan deglución excesiva o esputo con sangre.
¿Por qué es importante esto?
La hemorragia post-amigdalectomía ocurre en el 4-8% de los casos y representa la complicación grave más común de una cirugía frecuente, por lo que debe ser abordada con máxima seriedad por el equipo de ORL.
Aunque la mayoría de los sangrados se autolimitan, una minoría significativa requiere reintervención quirúrgica urgente para controlar la hemorragia.
En casos excepcionales, puede presentarse una hemorragia masiva repentina, que pone en peligro la vida por obstrucción de la vía aérea o shock hipovolémico.
Cuándo involucrar al residente de ORL
Inmediatamente: Todo paciente con sangrado activo post-amigdalectomía debe ser notificado al residente de ORL de guardia.
Pronto: Pacientes que no presentan sangrado activo pero consultan por antecedente reciente de sangrado, deben ser discutidos y admitidos por el médico de planta (SHO).
A quién hospitalizar
Todo paciente que refiera sangrado fresco en la garganta, haya cesado o no en el momento de la evaluación, debe ser admitido y observado durante 12 a 24 horas.
Un sangrado autolimitado leve (conocido como "sangrado centinela") puede ser precursor de una hemorragia más grave.
No se deben trasladar pacientes con sangrado activo entre centros.
Evaluación y reconocimiento
El sangrado puede ocurrir en las primeras 24 horas (hemorragia reactiva) o más tarde (hemorragia secundaria).
Hemorragias secundarias suelen ocurrir entre el día 4 y el 9 postoperatorio.
La causa exacta del sangrado secundario no es clara, aunque podría estar relacionada con infección del tejido necrótico en las fosas amigdalinas.
Algunos estudios sugieren que la técnica quirúrgica puede influir en la frecuencia de hemorragias secundarias.
Presentación clínica:
Historia de sangrado o sangrado activo desde las fosas amigdalinas.
Padres de niños pequeños pueden notar:
Sangre en la almohada
Episodios de hemoptisis o hematemesis
Deglución excesiva, que puede indicar sangrado continuo (la pérdida real puede estar subestimada en niños).
En los primeros días postoperatorios, un niño puede vomitar sangre antigua o alterada (ingerida durante o después de la cirugía), lo que no indica necesariamente sangrado activo, pero debe evaluarse cuidadosamente y notificarse al residente de ORL.
Examen físico:
Evaluar visualmente la faringe buscando sangrado fresco.
Es normal que la zona quirúrgica se vea amarilla, blanca o verdosa.
Intentar localizar el sitio del sangrado (fosa izquierda o derecha, polo superior o inferior).
En ausencia de sangrado activo, buscar signos como coágulos o puntos de sangrado antiguos.
Manejo inmediato y durante la noche
Prioridad: la vía aérea
Sentar al paciente
Animarlo a escupir sangre en un recipiente
Tener aspiración disponible
Ambiente tranquilo
El paciente suele estar muy angustiado
Mantener la calma favorece el control clínico
Manejo clínico inicial
Acceso IV de gran calibre
Laboratorio: hemograma, pruebas de coagulación, grupo y reserva (cruzmatch urgente si hay sangrado importante)
Contactar al anestesista si hay sangrado activo
Monitorización hemodinámica frecuente
Paciente en ayuno estricto (NPO)
Reposición con líquidos IV
Analgesia IV
Compresas frías en la nuca
Ácido tranexámico IV (aunque no hay evidencia específica para sangrado post-amigdalectomía, sí la hay en sangrado quirúrgico general)
Sangrado no severo
Gárgaras con peróxido de hidrógeno al 1%: se prepara diluyendo solución al 3% en tres partes de agua. No debe tragarse.
Puede detener sangrados leves y prevenir recurrencias (no basado en evidencia firme).
El paciente debe permanecer en ayuno hasta que lo evalúe un cirujano ORL senior, aunque ya no sangre activamente.
Si el paciente continúa sangrando o reaparece el sangrado tras el ingreso:
Contactar al residente de ORL y/o al anestesista de guardia
Alertar a quirófano de urgencias de la posibilidad de reintervención
Si el sangrado es leve y el paciente está estable, puede observarse brevemente con gárgaras y compresas frías
Si el sangrado es continuo o importante, el paciente debe ser llevado al quirófano urgentemente, donde se puede garantizar una vía aérea segura y control quirúrgico del sangrado
Si el sangrado es severo y el paciente está en espera para el quirófano:
Se puede aplicar adrenalina tópica para reducir temporalmente la hemorragia:
Impregnar una torunda o gasa con adrenalina 1:10,000
Aplicar directamente sobre el punto sangrante con pinzas de Magill
Dejar un extremo de la gasa fuera de la boca
Solo si el reflejo nauseoso lo permite
Mantener la cabeza inclinada hacia el lado o hacia adelante
Tener una sonda de aspiración Yankauer a mano
Si no se tiene experiencia, pedir ayuda de un médico senior.Lo esencial es asegurar la vía aérea y preparar cirugía urgente.
Manejo posterior
Indicar gárgaras regulares con peróxido de hidrógeno al 1% (diluidas, sin tragar)
Continuar en ayuno hasta ser reevaluado por ORL senior
Gradualmente reintroducir agua y dieta según evolución
Tras 12–24 horas sin nuevos episodios de sangrado, el riesgo de recurrencia disminuye
Alta médica tras evaluación por especialista y con instrucciones claras para regresar si reaparece el sangrado
No se debe dar de alta a ningún paciente con gárgaras de peróxido de hidrógeno prescritas para uso en casa.

Comentarios