Hábitos Alimentarios Saludables para Preadolescentes y Adolescentes
- EmergenciasUNO

- 10 sept 2025
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INFORMACIÓN PARA PADRES - SALUD PEDIÁTRICA
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Puntos clave
Los niños suelen tener más hambre y comer más al comenzar la pubertad.
Se pueden fomentar hábitos alimentarios saludables mediante buenos modelos de conducta, un entorno alimentario positivo y mensajes claros sobre alimentación.
Hábitos poco saludables incluyen comer en exceso, comer muy poco o seguir dietas desequilibradas.
Alimentación y hábitos alimentarios en preadolescentes y adolescentes
Con el inicio de la pubertad, es común que los niños sientan más hambre y aumenten su ingesta de alimentos. Esto ocurre porque están atravesando una etapa de crecimiento acelerado, lo que requiere mayor energía y nutrientes.
También es habitual que cambien sus preferencias y patrones alimenticios. Por ejemplo, muchos preadolescentes y adolescentes tienden a reducir su consumo de frutas y verduras, y a consumir más alimentos con alto contenido de grasas y azúcares. Esto puede estar influenciado por las preferencias de sus amigos, el acceso al dinero para comprar comida por su cuenta, o el deseo de tomar decisiones independientes sobre su alimentación.
Consumir una variedad de alimentos de todos los cinco grupos alimentarios les proporciona los nutrientes necesarios para mantener una buena salud, crecer y desarrollarse adecuadamente.
¿Cómo fomentar hábitos alimentarios saludables en preadolescentes y adolescentes?
A medida que su hijo gane independencia y empiece a tomar decisiones por sí mismo sobre lo que come, usted puede apoyarlo creando un entorno que favorezca elecciones saludables. Esto puede lograrse a través de tres pilares:
1. Ser un modelo de alimentación saludable
Dar el ejemplo es una de las maneras más efectivas de promover buenos hábitos alimentarios. Puede hacerlo al:
Mostrar que valora la alimentación saludable, por ejemplo, desayunando todos los días.
Elegir opciones nutritivas al comprar alimentos o al comer fuera de casa.
Compartir comidas saludables en familia con regularidad, lo cual no solo fortalece hábitos positivos, sino que también es una excelente oportunidad para la convivencia y el diálogo.
2. Crear un entorno alimentario saludable en casa
Facilitar el acceso a alimentos nutritivos y limitar las opciones no saludables en casa ayuda a que su hijo tome mejores decisiones. Algunas recomendaciones prácticas incluyen:
Involucrarlo en la compra y planificación de las comidas familiares.
Animarlo a preparar una comida saludable para la familia al menos una vez por semana.
Tener a la vista y a mano opciones saludables: un frutero en la cocina, recipientes con vegetales troceados y hummus o yogur en el refrigerador, pan integral en el congelador, y galletas integrales en la despensa.
Enseñarle a cocinar platos sencillos y saludables para que, en el futuro, pueda elegir mejor lo que come.
Cuando los adolescentes participan en la planificación y preparación de los alimentos, es más probable que se interesen por una alimentación saludable y que disfruten lo que comen.
3. Hablar sobre los alimentos de forma positiva
El modo en que se habla sobre la comida puede tener un gran impacto en los hábitos de su hijo. Es preferible enfocarse en los beneficios de comer saludablemente en lugar de advertir sobre las consecuencias negativas de una mala alimentación.
Siga estas recomendaciones:
Evite clasificar los alimentos como "buenos" o "malos". En su lugar, transmita la idea de equilibrio: comer alimentos nutritivos la mayor parte del tiempo y disfrutar de otros de forma ocasional.
Anímelo a escuchar las señales de su cuerpo: comer cuando tiene hambre y parar cuando está lleno. Esto fomenta una relación saludable con la comida.
Hable sobre cómo una alimentación equilibrada mejora la concentración, el rendimiento académico y deportivo, la energía y el bienestar general. Este enfoque suele ser más efectivo que hablar sobre enfermedades futuras.
Comparta su propio interés y disfrute por la comida saludable. Esto puede inspirar a su hijo a hacer lo mismo.
Riesgos de los hábitos alimentarios poco saludables en preadolescentes y adolescentes
Hábitos como comer en exceso, restringir la comida o seguir dietas de moda pueden tener efectos negativos a corto y largo plazo en la salud de su hijo. Fomentar buenos hábitos desde la adolescencia puede prevenir muchos problemas.
Comer en exceso
Consumir en exceso, sobre todo alimentos poco saludables, aumenta el riesgo de:
Sobrepeso y obesidad
Diabetes tipo 2
Apnea del sueño
Problemas en caderas y articulaciones
Enfermedades cardiovasculares
Algunos tipos de cáncer en la vida adulta
Comer muy poco
Las dietas estrictas o de moda pueden provocar una ingesta insuficiente de nutrientes esenciales para el crecimiento y desarrollo. Esto puede generar:
Cansancio constante
Dificultades para concentrarse
Pérdida de masa muscular
Reducción de la densidad ósea
Trastorno por atracón y otras señales de alerta
Algunas señales de un posible trastorno de la conducta alimentaria incluyen:
Dietas constantes o repetidas
Pérdida rápida de peso
Comer en exceso o hacer ejercicio de manera compulsiva
Evitar ciertos alimentos sin razón médica
Pesarse con frecuencia
Preocupación excesiva por el peso o la imagen corporal
Si observa alguna de estas conductas en su hijo, es importante consultar de inmediato con un médico de cabecera, dietista, psicólogo u otro profesional de salud.
Alimentación restringida
Los adolescentes no deben eliminar grupos de alimentos como los lácteos o los que contienen gluten, a menos que tengan un diagnóstico médico de alergia o intolerancia.
Seguir una dieta restringida sin supervisión profesional puede generar deficiencias nutricionales y otros problemas de salud. Si su hijo necesita una alimentación especial, asegúrese de que sea guiada por un médico o un dietista acreditado.
Entre los nutrientes críticos que pueden faltar en una dieta mal planificada se encuentran:
Proteínas
Calcio
Hierro
Vitamina B12

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